{"id":31616,"date":"2026-09-26T09:04:11","date_gmt":"2026-09-26T07:04:11","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31616"},"modified":"2026-09-26T09:37:08","modified_gmt":"2026-09-26T07:37:08","slug":"31616","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31616","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Tercera Parte &#8211; Cap\u00edtulo VII &#8211; partes III y IV"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">III<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La santa vacil\u00f3 antes de dar respuesta. Por fin la dio: \u00ab\u00bfJacinta?&#8230; No, aqu\u00ed no est\u00e1\u00bb. Poco m\u00e1s hablaron las dos damas, y Guillermina volvi\u00f3 al lado de la visita; pero la falsedad que se hab\u00eda visto obligada a decir trastornaba de tal modo su esp\u00edritu, que no parec\u00eda la misma mujer de siempre, segura, imp\u00e1vida y tan due\u00f1a de su palabra como de sus actos. La mentira y el escondite esc\u00e9nico de su amiga pusi\u00e9ronla en la situaci\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica del mundo, porque se hab\u00eda hecho a la verdad, y viv\u00eda en ella como los peces en el agua. Estaba la pobre se\u00f1ora, con aquellos escr\u00fapulos, como pez a quien sacan de su elemento, y a\u00fan le pas\u00f3 por el mag\u00edn la pavorosa idea: <i>\u00a1pecado mortal!<\/i> En fin que aquello se ten\u00eda que concluir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abHija m\u00eda, usted est\u00e1 hoy un poco alucinada. Bien quisiera poderla o\u00edr, consolarla&#8230; pero tiene que dispensarme por hoy&#8230; Otro d\u00eda&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00bfTiene usted que salir?\u2014dijo la anarquista con pena\u2014. Bueno, volver\u00e9; yo tengo que contarle a usted una cosa&#8230; Si no se la cuento a usted, lo sentir\u00e9&#8230; \u00a1Ay!, una cosa que me ha pasado ayer&#8230; \u00a1tremenda, muy tremenda!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Guillermina permaneci\u00f3 en pie, diciendo para s\u00ed: \u00ab\u00bfqu\u00e9 ser\u00e1?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abSi persiste usted\u2014agreg\u00f3 en voz alta\u2014, en tener esas ideas estramb\u00f3ticas, es dif\u00edcil que yo la consuele. No nos entenderemos nunca\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En aquel momento la pecadora clavaba sus ojos en la santa. Se le estaba pareciendo a Mauricia. La cara no era la misma; pero la expresi\u00f3n s\u00ed&#8230; y la voz, se le hab\u00eda enronquecido como la de las personas que beben aguardiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00bfEn qu\u00e9 piensa usted? \u00bfPor qu\u00e9 me mira tanto?\u00bb le pregunt\u00f3 Guillermina, que ya estaba impaciente por terminar.\u2014La miro a usted porque me gusta mirarla&#8230; Anoche y anteanoche, y todos los d\u00edas desde aquel en que hablamos, la tengo a usted metidita dentro de mis ojos, la veo cuando duermo y cuando no duermo. Ayer, cuando me pas\u00f3 lo que me pas\u00f3, dije: \u00abNo tengo sosiego hasta que no se lo cuente a la se\u00f1ora\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Guillermina, movida de gran curiosidad, se sent\u00f3, y tom\u00e1ndole una mano, le dijo en voz queda: \u00abCuente usted&#8230; Ya oigo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abPues ayer\u2014refiri\u00f3 la joven con los ojos bajos, alz\u00e1ndolos al final de cada frase, como si pusiera con ellos las comas, m\u00e1s que con el acento\u2014, pues ayer&#8230; iba yo tan tranquila por la calle de la Magdalena, pensando en usted&#8230; porque siempre estoy pensando en usted y&#8230; me par\u00e9 a ver el escaparate de una tienda donde hay tubos y llaves de agua&#8230; Ni s\u00e9 por qu\u00e9 me par\u00e9 all\u00ed, pues \u00bfqu\u00e9 me importan a m\u00ed los tubos?&#8230; cuando sent\u00ed a mi espalda&#8230; mejor dicho aqu\u00ed en el cuello, una voz&#8230; \u00a1Ay, se\u00f1ora!, la voz me son\u00f3 aqu\u00ed detr\u00e1s junto a estos pelitos que tenemos donde nace la cabellera, y fue como si me entraran una aguja muy fina y muy fr\u00eda&#8230; Me qued\u00e9 helada&#8230; volvime&#8230; le vi&#8230; se sonre\u00eda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Guillermina extendi\u00f3 la mano para taparle la boca; pero sin resultado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abYo no pod\u00eda hablar&#8230; Me qued\u00e9 como una estatua; me dieron ganas de llorar, de echar a correr o de no s\u00e9 qu\u00e9\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014No le dir\u00eda a usted nada de particular\u2014indic\u00f3 la santa muy asustada, quitando gravedad al asunto\u2014. Nada m\u00e1s que un saludo&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 saludo?&#8230; Ver\u00e1 usted. Me dijo: \u00ab\u00bfChiquilla, qu\u00e9 es de tu vida?&#8230;\u00bb. Yo no le pude contestar&#8230; Di media vuelta, y \u00e9l me cogi\u00f3 una mano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Vamos, vamos, esto ya es demasiado\u2014declar\u00f3 Guillermina, levant\u00e1ndose turbad\u00edsima\u2014. Otro d\u00eda me contar\u00e1 usted eso&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014No, si no hay m\u00e1s&#8230; Yo retir\u00e9 mi mano, y me fui sin decirle nada&#8230; No tuve alma para seguir adelante sin mirar para atr\u00e1s, y mir\u00e9 y le vi&#8230; Me segu\u00eda, distante. Apresur\u00e9 el paso y me met\u00ed en mi casa&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Muy bien hecho, muy bien hecho&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Pero agu\u00e1rdese usted\u2014dijo Fortunata que ya no estaba exaltada, sino en un grado de humildad lastimosa, y su tono era el de los penitentes muy afligidos, que no pueden con el peso de sus culpas\u2014. A\u00fan falta lo mejor. Despu\u00e9s que le vi, se me ha clavado de tal manera en el pensamiento la idea de&#8230; Es una idea m\u00eda, idea mala, se\u00f1ora&#8230; pero usted es una santa, y me la quitar\u00e1 de la cabeza&#8230; Por eso no tengo sosiego hasta no dec\u00edrsela&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Basta, basta; no quiero, no quiero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Que s\u00ed quiere\u2014insisti\u00f3 la joven reteni\u00e9ndola por ambas manos, pues la confesora hizo adem\u00e1n de apartarse de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Una idea infame&#8230; la idea de pecar otra vez&#8230;\u2014dijo Guillermina, balbuciente\u2014. \u00bfEs eso?&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Eso es&#8230; pero ver\u00e1 la se\u00f1ora. Yo quiero echarla de m\u00ed; pero a veces se me ocurre que no debo echarla, que no peco&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00a1Jes\u00fas!\u2014Que as\u00ed debe ser, que as\u00ed est\u00e1 dispuesto\u2014a\u00f1adi\u00f3 la se\u00f1ora de Rub\u00edn, volviendo a exaltarse y a tomar la expresi\u00f3n del anarquista que arroja la bomba explosiva para hacer saltar a los poderes de la tierra. Es una idea m\u00eda, una idea muy perra, una idea negra como las ni\u00f1as de los ojos de Satan\u00e1s&#8230; y no me la puedo arrancar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014C\u00e1llese usted&#8230; Guillermina puso cara de consternaci\u00f3n y dio algunos pasos, vacilando como una persona que se va a caer. Tiempo hac\u00eda, mucho tiempo, que la insigne fundadora no se hab\u00eda encontrado en compromiso semejante. Sent\u00edase atada y sin libertad, y esto la pon\u00eda fuera de s\u00ed, destruyendo aquella serenidad soberana que normalmente ten\u00eda. A\u00fan intent\u00f3 un esfuerzo para dominar situaci\u00f3n tan penosa, y echando miradas de alarma a la vidriera de su alcoba, dijo: \u00abPero usted&#8230; no reflexiona&#8230; que&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">No pudo concluir esta frase trivial. La otra, que siendo cifra de todas las debilidades humanas, parec\u00eda m\u00e1s fuerte que la gran doctora y santa, se permiti\u00f3 sonre\u00edr oy\u00e9ndola. \u00ab\u00bfY qu\u00e9 saco de reflexionar? Mientras m\u00e1s reflexiono peor\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Veo que usted no tiene atadero&#8230; Con esas ideas, pronto volver\u00edamos al estado salvaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Con sonrisa sarc\u00e1stica y un expresivo alzar de hombros, dio a entender Fortunata que por ella no hab\u00eda inconveniente en que la sociedad volviera al estado salvaje&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abUsted no tiene sentido moral; usted no puede tener nunca principios, porque es anterior a la civilizaci\u00f3n; usted es una salvaje y pertenece de lleno a los pueblos primitivos\u00bb. Esto o cosa parecida le habr\u00eda dicho Guillermina si su esp\u00edritu hubiera estado en otra disposici\u00f3n. \u00danicamente expres\u00f3 algo que se relacionaba vagamente con aquellas ideas: \u00abTiene usted las pasiones del pueblo, brutales y como un canto sin labrar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">As\u00ed era la verdad, porque el pueblo, en nuestras sociedades, conserva las ideas y los sentimientos elementales en su tosca plenitud, como la cantera contiene el m\u00e1rmol, materia de la forma. El pueblo posee las verdades grandes y en bloque, y a \u00e9l acude la civilizaci\u00f3n conforme se le van gastando las menudas, de que vive.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">De repente Fortunata vacil\u00f3 en su \u00e1nimo. Parec\u00eda una fuerza nerviosa que ca\u00eda en brusca sedaci\u00f3n. La otra, en cambio, se creci\u00f3 de repente por una sacudida de su conciencia. \u00abYa no m\u00e1s, no m\u00e1s mentira. No puedo, no puedo&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Alz\u00f3 los ojos al techo, cruz\u00f3 las manos, su cara se puso muy encendida y sus ojos iluminados. Quedose at\u00f3nita la anarquista oy\u00e9ndole decir estas palabras con un acento que parec\u00eda ser de otro mundo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abSalva, Jes\u00fas m\u00edo, esta alma que se quiere perder, y ap\u00e1rtame a m\u00ed de la mentira\u00bb. Despu\u00e9s se lleg\u00f3 a ella y le cogi\u00f3 una mano, dici\u00e9ndole con profunda l\u00e1stima: \u00ab\u00a1Pobre mujer!, yo tengo la culpa de las atrocidades que ha dicho usted, yo, yo, Dios me lo perdone, y la causa ha sido una farsa, una mentira&#8230; La verdad ante todo. La verdad me ha salvado siempre y me salvar\u00e1 ahora. Usted ha dicho cosas infernales que desgarran el coraz\u00f3n de mi amiga, y las ha dicho porque cre\u00eda que hablaba s\u00f3lo conmigo. Pues la he enga\u00f1ado a usted, porque Jacinta est\u00e1 escondida en aquella alcoba\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Dici\u00e9ndolo, corri\u00f3 hacia la puerta vidriera y la empuj\u00f3. Fortunata, que estaba sentada frente a la puerta aquella, levantose de golpe, qued\u00e1ndose yerta y muda. Jacinta no aparec\u00eda. Se oyeron tan s\u00f3lo sus sollozos. Estaba sentada en una silla, apoyando la cabeza en la cama de la santa. Esta se fue a ella y le dijo: \u00abPerd\u00f3nala, querida m\u00eda, que no sabe lo que se dice\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Y usted&#8230;\u2014a\u00f1adi\u00f3, saliendo a la puerta\u2014, bien comprender\u00e1 que debe retirarse. H\u00e1game el favor&#8230; Quiz\u00e1s todo habr\u00eda concluido de un modo pac\u00edfico; pero la Delfina se levant\u00f3 de repente, pose\u00edda de la rabia de paloma que en ocasiones le entraba. \u00a1\u00c1nimas benditas! De un salto sali\u00f3 al gabinete. Estaba amoratada de tanto llorar y de tant\u00edsima c\u00f3lera como sent\u00eda&#8230; No pod\u00eda hablar&#8230; se ahogaba. Tuvo que hacer como que escup\u00eda las palabras para poder decir con gritos intermitentes: \u00ab\u00a1Bribona&#8230; infame, tiene el valor de creerse!&#8230; no comprende que no se la ha mandado&#8230; a la galera, porque la justicia&#8230; porque no hay justicia&#8230; Y usted&#8230; (por Guillermina) no s\u00e9 c\u00f3mo consiente, no s\u00e9 c\u00f3mo ha podido creer&#8230; \u00a1Qu\u00e9 ignominia!&#8230; Esta mujerzuela aqu\u00ed, en esta casa&#8230; \u00a1qu\u00e9 afrenta!&#8230; \u00a1Ladrona&#8230;!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Fortunata, en el primer movimiento de sorpresa y temor, hab\u00eda dado una vuelta y pu\u00e9stose tras el sill\u00f3n en que poco antes estaba sentada. Apoyando las manos en el respaldo, agach\u00f3 el cuerpo y mene\u00f3 las caderas como los tigres que van a dar el salto. Mirola Guillermina, sintiendo el espanto m\u00e1s grande que en su vida hab\u00eda sentido&#8230; Fortunata agach\u00f3 m\u00e1s la cabeza&#8230; Sus ojos negros, situados contra la claridad del balc\u00f3n, parec\u00eda que se le volv\u00edan verdes, arrojando un resplandor de luz el\u00e9ctrica. Al propio tiempo dej\u00f3 o\u00edr una voz ronca y terrible que dec\u00eda: \u00ab\u00a1La ladrona eres t\u00fa&#8230; t\u00fa! Y ahora mismo&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La ira, la pasi\u00f3n y la groser\u00eda del pueblo se manifestaron en ella de golpe, con explosi\u00f3n formidable. Volvi\u00f3 a la ni\u00f1ez, a aquella \u00e9poca en que trab\u00e1ndose de palabras con alguna otra zagalona de la plazuela, se agarraban por el mo\u00f1o y se sacud\u00edan de firme, hasta que los mayores las separaban. No parec\u00eda ser quien era, ni deb\u00eda de tener conciencia de lo que hac\u00eda. Jacinta y Guillermina se acobardaron un momento; pero luego la primera lanz\u00f3 un grito de angustia, y la santa sali\u00f3 a pedir socorro. No tuvo tiempo Fortunata de prolongar su altercado ni de volver en s\u00ed, porque apareci\u00f3 en la puerta el criado de Moreno, que era un inglesote como un castillo, y a poco vino tambi\u00e9n do\u00f1a Patrocinio, y despu\u00e9s el mismo Moreno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La se\u00f1ora de Rub\u00edn no se dio cuenta de lo dem\u00e1s&#8230; Ten\u00eda despu\u00e9s una idea incierta de que la mano dura del ingl\u00e9s la hab\u00eda cogido por un brazo, apret\u00e1ndoselo tanto que a\u00fan le dol\u00eda al d\u00eda siguiente; de que la sacaron del gabinete, de que le abrieron la puerta y de que se vio bajando la escalera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Todos acudieron a la se\u00f1ora de Santa Cruz que hab\u00eda perdido el conocimiento, y Moreno, poniendo una cara entre burlesca y consternada, se dej\u00f3 decir: \u00abEstas cosas le pasan a mi querida t\u00eda por meterse a redentora\u00bb.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">IV<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Baj\u00f3 Fortunata los pelda\u00f1os riendo&#8230; Era una risa est\u00fapida salpicada de interjecciones. \u00ab\u00a1A m\u00ed, decirme&#8230;! Si no me echan, la cojo&#8230; le levanto&#8230; pero no s\u00e9, no recuerdo bien si le ara\u00f1\u00e9 la cara. \u00a1A m\u00ed decirme! Si le pego un bocado no la suelto&#8230; Ja, ja, ja&#8230;\u00bb. Le temblaban tanto las piernas, que al llegar a la calle apenas pod\u00eda andar. La luz y el aire parec\u00eda que le despejaban algo la cabeza, y empez\u00f3 a darse cuenta de la situaci\u00f3n. \u00bfPero era verdad lo que hab\u00eda dicho y hecho? No estaba segura de haberle pegado; pero s\u00ed de que le dijo algo. \u00bfY para qu\u00e9 la otra la hab\u00eda llamado a ella <i>ladrona<\/i>?&#8230; Subi\u00f3 por la calle de la Paz, pasando a cada instante de una acera a otra sin saber lo que hac\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00bfPero yo qu\u00e9 he hecho?&#8230; \u00a1Oh!, bien hecho est\u00e1&#8230; \u00a1Llamarme a m\u00ed <i>ladrona<\/i>, ella que me ha robado lo m\u00edo!\u00bb. Se volvi\u00f3 para atr\u00e1s, y como quien echa una maldici\u00f3n, dijo entre dientes: \u00abT\u00fa me llamar\u00e1s lo que quieras&#8230; Ll\u00e1mame tal o cual y tendr\u00e1s raz\u00f3n&#8230; T\u00fa ser\u00e1s un \u00e1ngel&#8230; pero t\u00fa no has tenido hijos. Los \u00e1ngeles no los tienen. Y yo s\u00ed&#8230; Es mi idea, una idea m\u00eda. Rabia, rabia, rabia&#8230; Y no los tendr\u00e1s, no los tendr\u00e1s nunca, y yo s\u00ed&#8230; Rabia, rabia, rabia&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">M\u00e1s all\u00e1 del Banco volvi\u00f3 a re\u00edrse. Su mon\u00f3logo era as\u00ed: \u00ab\u00a1Lo mismo que la otra, la <i>se\u00f1ora<\/i> del Esp\u00edritu Santo&#8230;! Do\u00f1a Mauricia, digo, Guillermina la Dura&#8230; Quiere hacernos creer que es santa&#8230; \u00a1buen peine est\u00e1! Harta de retozar con los curas, se quiere hacer la obispa catoliqu\u00edsima y meterse en el confesonario&#8230; \u00a1Perdida, borrachona, hipocritona!&#8230; p\u00faa de sacrist\u00eda, amancebada con todos los cl\u00e9rigos&#8230; con el Nuncio y con San Jos\u00e9&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">De pronto sus ideas variaron, y sintiendo dolorosa angustia en su alma, como impresi\u00f3n de horrible vac\u00edo, pensaba as\u00ed: \u00ab\u00bfPero a qui\u00e9n me volver\u00e9 ahora? \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 sola estoy! \u00a1Por qu\u00e9 te me has muerto, amiga de mi alma, Mauricia!&#8230; Por m\u00e1s que digan, t\u00fa eras un \u00e1ngel en la tierra, y ahora est\u00e1s divirti\u00e9ndote con los del Cielo; \u00a1y yo aqu\u00ed tan solita! \u00bfPor qu\u00e9 te has muerto? Vu\u00e9lvete ac\u00e1&#8230; \u00bfQu\u00e9 es de m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 me aconsejas? \u00bfQu\u00e9 me dices?&#8230; \u00a1Qu\u00e9 ganas siento de llorar! Sola, sin nadie que me diga una palabra de consuelo&#8230; \u00a1Oh!, \u00a1qu\u00e9 amiga me he perdido!&#8230; Mauricia, no est\u00e9s m\u00e1s entre las \u00e1nimas benditas, y vuelve a vivir&#8230; Mira que estoy hu\u00e9rfana, y yo y los huerfanitos de tu asilo estamos llorando por ti&#8230; Los pobres que t\u00fa socorr\u00edas te llaman. Ven, ven&#8230; Se\u00f1or Pepe te ha hecho los gatillos&#8230; le vi esta ma\u00f1ana en la fragua, machacando, tin, tan&#8230; Mauricia, amiga de mi alma, ven y las dos juntas nos contaremos nuestras penas, hablaremos de cuando nos quer\u00edan nuestros hombres, y de lo que nos dec\u00edan cuando nos arrullaban, y luego beberemos aguardiente las dos, porque yo tambi\u00e9n quiero el aguardientito, como t\u00fa, que est\u00e1s en la gloria, y lo beber\u00e9 contigo para que se me duerman mis penas, s\u00ed, para que se me emborrachen mis penas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Entr\u00f3 por fin en casa. Enteramente trastornada, andaba como una m\u00e1quina. No hab\u00eda nadie m\u00e1s que Papitos, a quien vio, mas no le dijo nada. Encerrose en su alcoba, tir\u00f3 el manto y se ech\u00f3 en el sof\u00e1, dando un rugido. Despu\u00e9s de revolcarse como las fieras heridas, se puso boca abajo, oprimiendo el vientre contra los muelles del sof\u00e1, y clavando los dedos en un coj\u00edn. No tard\u00f3 en caer en penoso letargo, lleno de visiones disparatadas y horribles, sin darse cuenta del tiempo que estuvo en tal disposici\u00f3n. Cuando volvi\u00f3 en s\u00ed, hab\u00eda poca luz en el cuarto. Fij\u00e1ndose bien, pudo distinguir la cara escrutadora de do\u00f1a Lupe que la observaba&#8230; \u00ab\u00bfQu\u00e9 tienes?&#8230; Me has asustado. \u00a1Dabas unos mugidos&#8230;!, y de pronto te echabas a re\u00edr, \u00a1y se te escapaban unas palabritas&#8230;!\u00bb. A las reiteradas y capciosas preguntas de su t\u00eda, contestaba evasivamente y con mucha torpeza. \u00ab\u00bfEn d\u00f3nde has estado hoy? T\u00fa has salido\u00bb.\u2014\u00abFui a comprar aquella tela&#8230;\u00bb.\u2014\u00ab\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1?\u00bb.\u2014\u00ab\u00bfQue d\u00f3nde est\u00e1 la tela?&#8230; Pues no s\u00e9&#8230;\u00bb.\u2014\u00abParece que est\u00e1s en Babia. A ti te pasa algo. Lev\u00e1ntate de ese sof\u00e1\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Pero no se levantaba. Empez\u00f3 a sospechar la viuda que aquel esp\u00edritu estaba perturbado, y tembl\u00f3. Vinieron a su pensamiento pasadas verg\u00fcenzas y desdichas, y se prometi\u00f3 vigilar mucho. Estuvo la se\u00f1ora de morros toda la noche, y Fortunata de m\u00e1s morros todav\u00eda, sintiendo que se apoderaba de su alma la aversi\u00f3n a toda aquella familia. No les pod\u00eda ver. Eran sus carceleros, sus enemigos, sus esp\u00edas. A cualquier parte de la casa que fuese, segu\u00edala do\u00f1a Lupe. Se sent\u00eda vigilada, y el rechinar de las zapatillas de su t\u00eda le causaba violent\u00edsima ira. Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de almorzar, y cuando Maxi se hab\u00eda marchado a la botica, tuvo tanto miedo Fortunata a que la ira estallase, que para evitarlo se at\u00f3 una venda a la cabeza, fingiendo jaqueca, y encerr\u00e1ndose en su alcoba, acostose en su cama. A la media hora le entr\u00f3, como el d\u00eda anterior, la embriaguez aquella, el desvanecimiento de las ideas, que se emborrachaban con tragos de dolor y se dorm\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En tal situaci\u00f3n siente vivos impulsos de salir a la calle; se levanta, se viste, pero no est\u00e1 segura de haberse quitado la venda. Sale, se dirige a la calle de la Magdalena, y se para ante el escaparate de la tienda de tubos, obedeciendo a esa rutina del instinto por la cual, cuando tenemos un encuentro feliz en determinado sitio, volvemos al propio sitio creyendo que lo tendremos por segunda vez. \u00a1Cu\u00e1nto tubo!, llaves de bronce, grifos, y multitud de cosas para llevar y traer el agua&#8230; Deti\u00e9nese all\u00ed mediano rato viendo y esperando. Despu\u00e9s sigue hacia la plaza del Progreso. En la calle de Barrionuevo, se detiene en la puerta de una tienda donde hay piezas de tela desenvueltas y colgadas haciendo ondas. Fortunata las examina, y coge algunas telas entre los dedos para apreciarlas por el tacto. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bonita es esta cretona!\u00bb. Dentro hay un enano, un monstruo, vestido con balandr\u00e1n rojo y turbante, alima\u00f1a de transici\u00f3n que se ha quedado a la mitad del camino darwinista por donde los orangutanes vinieron a ser hombres. Aquel adefesio hace all\u00ed mil extravagancias para atraer a la gente, y en la calle se apelmazaban los chiquillos para verle y re\u00edrse de \u00e9l. Fortunata sigue y pasa junto a la taberna en cuya puerta est\u00e1 la gran parrilla de asar chuletas, y debajo el enorme hogar lleno de fuego. La tal taberna tiene para ella recuerdos que le sacan tiras del coraz\u00f3n&#8230; Entra por la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima; sube despu\u00e9s por el callej\u00f3n del Verdugo a la plaza de Provincia; ve los puestos de flores, y all\u00ed duda si tirar hacia Pontejos, a donde la empuja su p\u00edcara idea, o correrse hacia la calle de Toledo. Opta por esta \u00faltima direcci\u00f3n, sin saber por qu\u00e9. D\u00e9jase ir por la calle Imperial, y se detiene frente al portal del Fiel Contraste a o\u00edr un pianito que est\u00e1 tocando una m\u00fasica muy preciosa. \u00c9ntranle ganas de bailar, y quiz\u00e1s baila algo: no est\u00e1 segura de ello. Ocurre entonces una de estas obstrucciones que tan frecuentes son en las calles de Madrid. Sube un carromato de siete mulas ensartadas formando rosario. La delantera se insubordina meti\u00e9ndose en la acera, y las otras toman aquello por pretexto para no tirar m\u00e1s. El veh\u00edculo, cargado de pellejos de aceite, con un perro atado al eje, la sart\u00e9n de las migas colgando por detr\u00e1s, se planta, a punto que llega por detr\u00e1s el carro de la carne con los cuartos de vaca chorreando sangre, y ambos carreteros empiezan a echar por aquellas bocas las finuras de costumbre. No hay medio de abrir paso, porque el rosario de mulas hace una curva, y dentro de ella es cogido un sim\u00f3n que baja con dos se\u00f1oras. \u00c9ramos pocos&#8230; A poco llega un coche de lujo con un caballero muy gordo. Que si pasas t\u00fa, que si te apartas, que s\u00ed y que no. El carretero de la carne pone a Dios de vuelta y media. Palo a las mulas, que empiezan a respingar, y una de estas coces coge la portezuela del sim\u00f3n y la deshace&#8230; Gritos, le\u00f1a, y el carromatero empe\u00f1ado en que la cosa se arregla poniendo a Dios, a la Virgen, a la hostia y al Esp\u00edritu Santo que no hay por d\u00f3nde cogerlos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y el pianito sigue tocando aires populares, que parecen encender con sus acentos de pelea la sangre de toda aquella chusma. Varias mujeres que tienen en la cuneta puestos ambulantes de pa\u00f1uelos, recogen a escape su comercio, y lo mismo hacen los de la <i>gran liquidaci\u00f3n por saldo, a real y medio la pieza<\/i>. Un individuo que sobre una mesilla de tijera exhibe el gran invento para cortar cristal, tiene que salir a espeta perros; otro que vende los l\u00e1pices m\u00e1s fuertes del mundo (como que da con ellos tremendos picotazos en la madera sin que se les rompa la punta), tambi\u00e9n recoge los b\u00e1rtulos, porque la mula delantera se le va encima. Fortunata mira todo esto y se r\u00ede. El piso est\u00e1 h\u00famedo y los pies se resbalan. De repente, \u00a1ay!, cree que le clavan un dardo. Bajando por la calle Imperial, en direcci\u00f3n al gran pelmazo de gente que se ha formado, viene Juanito Santa Cruz. Ella se empina sobre las puntas de los pies para verle y ser vista. Milagro fuera que no la viese. La ve al instante y se va derecho a ella. Tiembla Fortunata, y \u00e9l le coge una mano pregunt\u00e1ndole por su salud. Como el pianito sigue blasfemando y los carreteros tocando, ambos tienen que alzar la voz para hacerse o\u00edr. Al mismo tiempo Juan pone una cara muy afligida, y llev\u00e1ndola dentro del portal del Fiel Contraste, le dice: \u00abMe he arruinado, chica, y para mantener a mis padres y a mi mujer, estoy trabajando de escribiente en una oficina&#8230; Pretendo una plaza de cobrador del tranv\u00eda. \u00bfNo ves lo mal trajeado que estoy?\u00bb Fortunata le mira, y siente un dolor tan vivo como si le dieran una pu\u00f1alada. En efecto; la capa del se\u00f1orito de Santa Cruz tiene un siete tremendo, y debajo de ella asoma la americana con los ribetes deshilachados, corbata mugrienta, y el cuello de la camisa de dos semanas&#8230; Entonces ella se deja caer sobre \u00e9l, y le dice con efusi\u00f3n cari\u00f1osa: \u00abAlma m\u00eda, yo trabajar\u00e9 para ti; yo tengo costumbre, t\u00fa no; s\u00e9 planchar, s\u00e9 repasar, s\u00e9 servir&#8230; t\u00fa no tienes que trabajar&#8230; yo para ti&#8230; Con que me sirvas para ir a entregar, basta&#8230; no m\u00e1s. Viviremos en un sotabanco, solos y tan contentos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Entonces empieza a ver que las casas y el cielo se desvanecen, y Juan no est\u00e1 ya de capa sino con un gab\u00e1n muy majo. Edificios y carros se van, y en su lugar ve Fortunata algo que conoce muy bien, la ropa de Maxi, colgada de una percha, la ropa suya en otra, con una cortina de percal por encima; luego ve la cama, va reconociendo pedazo a pedazo su alcoba; y la voz de do\u00f1a Lupe ensordece la casa ri\u00f1endo a Papitos porque, al aviar las l\u00e1mparas, ha vertido casi todo el mineral&#8230; y gracias que es de d\u00eda, que si es de noche y hay luz, incendio seguro.<\/span><\/p>\n<p>ROBERTO FERN\u00c1NDEZ &#8211; Punto y Seguido<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;III&#8211; La santa vacil\u00f3 antes de dar respuesta. 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Poco m\u00e1s hablaron las dos damas, y Guillermina volvi\u00f3 al lado de la visita; pero la falsedad que se hab\u00eda visto obligada a decir trastornaba de tal modo su esp\u00edritu, que no parec\u00eda la misma mujer de siempre, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":97,"featured_media":31076,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4142,2338],"tags":[1196],"class_list":["post-31616","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-200-ep","category-fortunata-y-jacinta","tag-benito-perez-galdos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Fortunata y Jacinta - Tercera Parte - Cap\u00edtulo VII - partes III y IV | Fortunata y Jacinta | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS Entonces empieza a ver que las casas y el cielo se desvanecen, y Juan no est\u00e1 ya de capa sino con un gab\u00e1n muy majo.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31616\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fortunata y Jacinta - Tercera Parte - Cap\u00edtulo VII - partes III y IV | Fortunata y Jacinta | HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS Entonces empieza a ver que las casas y el cielo se desvanecen, y Juan no est\u00e1 ya de capa sino con un gab\u00e1n muy majo.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31616\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-09-26T07:04:11+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-09-26T07:37:08+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/203_Fortunata-y-Jacinta_B_H.S-915x610.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"915\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"610\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Punto y Seguido - Roberto Fern\u00e1ndez\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Punto y Seguido - Roberto Fern\u00e1ndez\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=31616#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=31616\"},\"author\":{\"name\":\"Punto y Seguido - Roberto Fern\u00e1ndez\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9da123a86757231ec42f724b10340ce9\"},\"headline\":\"Fortunata y Jacinta &#8211; 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