{"id":30891,"date":"2026-08-15T00:00:44","date_gmt":"2026-08-14T22:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=30891"},"modified":"2026-08-15T09:29:45","modified_gmt":"2026-08-15T07:29:45","slug":"fortunata-y-jacinta-tercera-parte-capitulo-vi-partes-iii-y-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=30891","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Tercera Parte  &#8211; Cap\u00edtulo VI  partes III y IV"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">III<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Se acercaba la hora, y en el patio sonaba el rumor de emoci\u00f3n teatral que acompa\u00f1a a las grandes solemnidades. El pueblo ocupaba el sitio infalible que la curiosidad dispone. En el portal no se cab\u00eda, y todos los chicos del barrio se hab\u00edan dado cita all\u00ed, cual si creyeran que sin ellos no pod\u00eda tener lucimiento alguno la ceremonia. Guillermina recorr\u00eda toda la <i>carrera<\/i>, desde la puerta del cuarto de Severiana hasta la de la calle, dando \u00f3rdenes, inspeccionando el p\u00fablico y mandando que se pusieran en \u00faltima fila las individualidades de uno y otro sexo que no ten\u00edan buen ver. Hab\u00eda venido de la parroquia un hombre asacristanado, y estaba repartiendo la carga de velas que trajo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En la parte del corredor que hab\u00eda de recorrer el Vi\u00e1tico, mand\u00f3 que se pusieran las ni\u00f1as que luc\u00edan pa\u00f1uelo de talle, y como no tuvieran velas, orden\u00f3 que se les diesen. Abocose a ella la comandanta, como un edec\u00e1n de parada, para decirle que en la calle, frente al mismo portal, se hab\u00eda puesto un condenado pianito, tocando jotas, polkas, y <i>la canci\u00f3n de la Lola<\/i>; que esto era una irreverencia y no se pod\u00eda consentir. A lo que replic\u00f3 la santa que no deb\u00edan ocuparse de lo que pasase fuera; pero observando al punto que el profano instrumento molestaba mucho y estorbaba la edificaci\u00f3n del vecindario, por el apetito que algunos sent\u00edan de ponerse a bailar, baj\u00f3 al portal y habl\u00f3 con el de Orden P\u00fablico que all\u00ed estaba. Todos los individuos de este cuerpo que conoc\u00edan a Guillermina, la obedec\u00edan como al mismo gobernador. Total, que el piano tuvo que salir pitando, y sus arpegios y trinos se o\u00edan despu\u00e9s perdidos y revueltos, como si alguien estuviera barriendo sus notas por la calle de Toledo abajo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lleg\u00f3 el momento hermoso y solemne. O\u00edase desde arriba el rumor popular; y luego, en el seno de aquel silencio que cay\u00f3 s\u00fabitamente sobre la casa como una nube, la campanilla vibrante marc\u00f3 el paso de la comitiva del Sacramento. El altar estaba hecho un ascua de oro con tant\u00edsima luz, que reflejaba en el talco de las flores. Hab\u00eda sido entornada la ventana, y todos de rodillas esperaban. El <i>til\u00edn<\/i> sonaba cada vez m\u00e1s cerca; se le sent\u00eda subir la escalera entre un traqueteo de pasos; despu\u00e9s llegaba a la puerta; vibraba m\u00e1s fuerte en el pasillo entre el muge-muge de los latines que ven\u00eda murmurando el ac\u00f3lito. Apareci\u00f3 por fin el Padre Nones, tan alto que parec\u00eda llegaba al techo, un poco encorvado, la cabeza blanca como el vell\u00f3n del Cordero Pascual, llevando agasajado el porta-formas entre los pliegues de la capa blanca. Arrodillose ante el altar y all\u00ed estuvo rezando un ratito. Mauricia estaba en aquel instante blanca, di\u00e1fana, y sus ojos entornados y como sin vida miraban al sacerdote y lo que entre manos tra\u00eda. Guillermina se le puso al lado y acerc\u00f3 su rostro al de ella. Cuando el sacerdote se aproximaba, la santa susurr\u00f3 al o\u00eddo de la enferma, como secreto de \u00e1ngeles, estas palabras: \u00abAbre la boca\u00bb. El cura dijo: \u00ab<i>Corpus Domini Nostri<\/i>, etc.\u00bb y todo qued\u00f3 en silencio, y los p\u00e1rpados de Mauricia se abatieron, proyectando sobre las ojeras la sombra de sus largas pesta\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Poco despu\u00e9s sali\u00f3 la comitiva, precedida de la campanilla, entre la calle formada por mujeres arrodilladas, con velas o sin ellas. Se sinti\u00f3 que bajaba, que sal\u00eda y se alejaba por la calle. Cuando ya no se o\u00eda m\u00e1s el <i>til\u00edn<\/i>, Guillermina, cesando de rezar, acerc\u00f3 su cara a la de Mauricia y empez\u00f3 a darle besos. Todas las dem\u00e1s, lloriqueando, la felicitaban con ruidosos aspavientos, y por fin la misma santa hubo de mandar que cesaran aquellas manifestaciones de regocijo, porque la enferma se afectaba mucho, y podr\u00eda resultarle alg\u00fan retroceso peligroso. Mas por efecto de la excitaci\u00f3n, Mauricia no sent\u00eda dolor ni molestia alguna; estaba como bajo la acci\u00f3n de fort\u00edsimo anest\u00e9sico, de los que producen efectos infalibles aunque pasajeros. Desde la edad de doce a\u00f1os, en que la llevaron a comulgar por primera vez, no hab\u00eda vuelto a verse en otra como aquella, y con la impresi\u00f3n recibida retrogradaba su pensamiento a la infancia, llegando hasta adormecerse por breves momentos en la ilusi\u00f3n de que era ni\u00f1a inocente y pura, y de que, como entonces, ignoraba lo que son pecados gordos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Tambi\u00e9n mand\u00f3 Guillermina despejar la habitaci\u00f3n y que se apagaran las luces. Entre la mucha gente que hab\u00eda entrado, ve\u00edanse dos mujeres muy bien vestidas a la chulesca, con mant\u00f3n color caf\u00e9 con leche, delantal azul, falda de tart\u00e1n, pa\u00f1uelos de color chill\u00f3n a la cabeza, el peinado rematado en <i>quiquiriqu\u00ed<\/i> con peina de bolas, el calzado de la m\u00e1s perfecta hechura y ajuste. Parec\u00edan deseosas de hablar a Mauricia; pero no se atrev\u00edan a adelantarse hasta la cama. Guillermina, concluida la ceremonia, no les quitaba ojo, y por fin resolvi\u00f3 darles el qui\u00e9n vive. \u00abSe\u00f1oras m\u00edas\u2014les dijo\u2014, \u00bfqu\u00e9 bueno traen ustedes por aqu\u00ed? Si han venido por devoci\u00f3n, me parece muy bien. Pero si vienen a curiosear, siento tener que decirles que tomen la puerta y que aqu\u00ed no hacen falta para nada\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Salieron las tales muy corridas, echando de sus bocas, por la escalera abajo, palabras absolutamente contrarias a los latines que pocos momentos antes se hab\u00edan o\u00eddo en el propio sitio. Todas las que presenciaron la <i>indirecta<\/i> que les ech\u00f3 la se\u00f1ora, la celebraron mucho, dici\u00e9ndole do\u00f1a Lupe al pasar a la sala: \u00abVaya unas despachaderas que tiene usted, amiga m\u00eda. Eso se llama car\u00e1cter\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Una de ellas\u2014dijo Severiana\u2014, es <i>Pepa la Lagarta<\/i>&#8230; mujer de historia, \u00bfsabe?&#8230; la que dicen mat\u00f3 a su marido con una aguja de coser serones&#8230; muy amigota de Mauricia, a quien debe quinientos reales&#8230; Y no se los puede sacar&#8230; \u00bfPero creen ustedes que no tiene dinero? Ya quisiera yo&#8230; Gasta como una marquesa, y el mes pasado coste\u00f3, en San Cayetano, una novena a la Virgen de las Angustias, que era lo que hab\u00eda que ver&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00bfNovena?\u2014S\u00ed, porque sanara el <i>Clavelero<\/i>, un chulito que tiene muy guap\u00edn, el cual recibi\u00f3 un achuch\u00f3n en la plaza de Legan\u00e9s&#8230; como que le entr\u00f3 el pit\u00f3n por salva la parte&#8230; Pues el <i>Clavelero<\/i> san\u00f3. \u00bfY eso&#8230;? Vea usted, se\u00f1ora, \u00a1qu\u00e9 cosas hace la Virgen!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Ella se sabr\u00e1 lo que le conviene, tonta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Poco despu\u00e9s se retir\u00f3 Guillermina. La casa volvi\u00f3 a tomar su aspecto ordinario. La comandanta y do\u00f1a Lupe estaban en la sala hablando de la rifa de la maravillosa colcha que decoraba el altar. Fortunata y Severiana acompa\u00f1aban a Mauricia, que se aletargaba lentamente, pues no hab\u00eda dormido nada la noche anterior. Do\u00f1a Fuensanta, deseosa de mostrar a la se\u00f1ora de J\u00e1uregui sus habilidades, la invit\u00f3 a pasar a la casa inmediata. Hay que decir de paso que do\u00f1a Lupe estaba algo desilusionada, pues hab\u00eda cre\u00eddo que Guillermina iba siempre a sus visitas ben\u00e9ficas con un regimiento de se\u00f1oras. \u00ab\u00bfPero d\u00f3nde est\u00e1n esas <i>damas distinguidas<\/i> de que hablan los peri\u00f3dicos? Por lo que voy viendo, aqu\u00ed no viene m\u00e1s <i>dama<\/i> que yo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Viendo Fortunata que Mauricia se dorm\u00eda profundamente, sali\u00f3 a la sala. No hab\u00eda nadie. Acercose a la ventana, mirando a la calle por entre los cristales, y all\u00ed estuvo un largo rato con la atenci\u00f3n vagabunda y el pensamiento adormilado, cuando un rumor en el pasillo la sac\u00f3 de su abstracci\u00f3n. Al volverse, se qued\u00f3 at\u00f3nita, viendo a Jacinta que, detenida en la puerta, alargaba la cabeza para ver qui\u00e9n estaba all\u00ed. Tra\u00eda de la mano una ni\u00f1a, vestida a la moda, pero con sencillez y sin pizca de afectaci\u00f3n de elegancia. Avanz\u00f3 hacia Fortunata; interrog\u00e1ndola con aquella sonrisa angelical que vista una vez no se pod\u00eda olvidar. Sent\u00eda la de Rub\u00edn una gran turbaci\u00f3n, mezcla incre\u00edble de cortedad de genio y de temor ante la superioridad, y se puso muy colorada, despu\u00e9s como la cera. Debi\u00f3 Jacinta preguntarle algo; sin duda la otra no acert\u00f3 a responderle. La se\u00f1ora de Santa Cruz se acerc\u00f3 a la puerta que comunicaba con la otra sala. Entonces Fortunata, que se hallaba detr\u00e1s, dijo: \u00abSe ha quedado dormida\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Volvi\u00e9ndose hacia ella, otra vez le ech\u00f3 Jacinta aquella mirada y aquella sonrisa que la asesinaban. \u00abEn ese caso, esperaremos un poco\u00bb, indic\u00f3 en voz casi imperceptible, sent\u00e1ndose en una de las sillas de paja. Fortunata no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. No tuvo valor para marcharse, y se sent\u00f3 en el sof\u00e1. Casi en el mismo instante la Delfina sintiose vacilar en su asiento, porque la silla estaba inv\u00e1lida, y se pas\u00f3 al sof\u00e1. Hall\u00e1ronse las dos juntas, tocando falda con falda. Fortunata, por no mirar a su rival, miraba a la ni\u00f1a, a quien aquella ten\u00eda en pie delante de s\u00ed, cogi\u00e9ndola de las manos. Observ\u00f3 la de Rub\u00edn el trajecito azul de Adoraci\u00f3n, sus botas, todo su decente atav\u00edo, y en aquella inspecci\u00f3n fisgona que hizo, sus miradas y las de Jacinta se encontraron alguna vez. \u00ab\u00a1Oh, si t\u00fa supieras al lado de qui\u00e9n est\u00e1s!\u00bb pensaba Fortunata, y aqu\u00ed su temor se desvanec\u00eda un tanto, para dejar revivir la ira. \u00abSi yo te dijera ahora qui\u00e9n soy, padecer\u00edas quiz\u00e1s m\u00e1s de lo que yo padezco\u00bb. Adoraci\u00f3n quer\u00eda decir algo; pero Jacinta le tapaba la boca, y mirando a la de Rub\u00edn se sonre\u00eda con esa ingenuidad que indica ganas de trabar conversaci\u00f3n. Comprendiolo la otra, diciendo para s\u00ed: \u00abNo, pues yo no he de buscarte la lengua\u00bb. La ni\u00f1a, aquel dato vivo de la bondad de la Delfina, no pod\u00eda menos de determinar en Fortunata un pensamiento distinto de los anteriores. Pero sus renovados odios trataban de envenenar la admiraci\u00f3n: \u00ab\u00a1Oh!, s\u00ed, se\u00f1ora\u2014pensaba\u2014. Ya sabemos que tiene usted un sin fin de perfecciones. \u00bfA qu\u00e9 cacarearlo tanto&#8230;? Poco falta para que lo canten los ciegos. Si estuvi\u00e9ramos como usted, entre personas decentes, y bien casaditas con el hombre que nos gusta, y teniendo todas las necesidades satisfechas, ser\u00edamos lo mismo. S\u00ed, se\u00f1ora; yo ser\u00eda lo que es usted si estuviera donde usted est\u00e1&#8230; Vaya, que el m\u00e9rito no es tan del otro jueves, ni hay motivo para tanto bombo y platillo. Y si no, venga usted a mi puesto, al puesto que tuve desde que me enga\u00f1\u00f3 <i>aquel<\/i>, y entonces ver\u00edamos las perfecciones que nos sacaba la mona esta\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y las miradas de la de Santa Cruz volvieron a flecharla. Eran un comentario que con los ojos pon\u00eda a la tonter\u00eda o pueril gracia que Adoraci\u00f3n acababa de decirle. Sin saber c\u00f3mo, aquel nuevo flechazo trajo a la mente de Fortunata un pensamiento que en cierto modo se eslabonaba con la presencia de la ni\u00f1a. Acordose de que Jacinta hab\u00eda querido recoger a otro ni\u00f1o, crey\u00e9ndolo hijo de su marido&#8230; \u00ab\u00a1Y m\u00edo&#8230;! \u00a1crey\u00e9ndolo el m\u00edo!\u00bb. Desde la altura de esta idea, se despe\u00f1\u00f3 en un verdadero abismo de confusiones y contradicciones&#8230; \u00bfHabr\u00eda hecho ella lo mismo? \u00abVamos, que no&#8230; que s\u00ed&#8230; que no, y otra vez que s\u00ed&#8230;\u00bb. \u00a1Y si el <i>Pituso<\/i> no hubiera sido una falsificaci\u00f3n de Izquierdo; si en aquel instante, en vez de mirar all\u00ed a la ni\u00f1a de Mauricia, viera a su pobre Juan\u00edn&#8230;! Le entraron tan fuertes ganas de echarse a llorar, que para contenerse evoc\u00f3 su coraje, tocando el registro de los agravios, segura de que le sacar\u00edan del laberinto en que estaba. \u00abPorque t\u00fa me quitaste lo que era m\u00edo&#8230; y si Dios hiciera justicia, ahora mismo te pondr\u00edas donde yo estoy, y yo donde t\u00fa est\u00e1s, grand\u00edsima ladrona&#8230;\u00bb. No sigui\u00f3, porque Jacinta, no pudiendo resistir m\u00e1s las ganas de entablar conversaci\u00f3n, la mir\u00f3 otra vez y le hizo esta preguntita: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tal estuvo la Comuni\u00f3n? Y Mauricia, \u00bfqu\u00e9 tal?&#8230;\u00bb. He aqu\u00ed a la pr\u00f3jima otra vez turbada y sin saber lo que le pasaba. \u00abMuy bien&#8230; pero muy bien&#8230; Mauricia contenta&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Agradeci\u00f3 mucho Fortunata que en aquel momento se abriese suavemente la puerta de la alcoba y apareciera la cabeza de Severiana. Hacia ella fue corriendo Adoraci\u00f3n. \u00abChitito\u2014le dijo su t\u00eda, entrando pasito a paso\u2014. No hagas ruido, que tu mam\u00e1 est\u00e1 dormida. Tiempo hace que no ha cogido un sue\u00f1o tan largo. \u00a1Ay, se\u00f1orita, lo que se perdi\u00f3 usted! Ha estado todo tan bien, que daba gusto\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Mientras la Delfina y Severiana hablaban, Fortunata, que continuaba sentada, examin\u00f3 con curiosidad a la esposa de <i>aquel<\/i>, fij\u00e1ndose detenidamente en el traje, en el abrigo, en el sombrero&#8230; No le parec\u00eda propio venir de sombrero; pero por lo dem\u00e1s, no hab\u00eda nada que criticar. El abrigo era perfecto. La de Rub\u00edn hizo prop\u00f3sito de encargarse el suyo exactamente igual. Y la falda, \u00a1qu\u00e9 elegante! \u00bfD\u00f3nde se encontrar\u00eda aquella tela? Seguramente era de Par\u00eds.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Oyose la voz ronca de Mauricia. Su hermana entr\u00f3 corriendo, y Jacinta miraba por el hueco de la puerta entornada. Cuando Severiana volvi\u00f3 a la sala, la se\u00f1orita dijo: \u00abYo no entro. Pase usted con la peque\u00f1a. Yo me quedo aqu\u00ed\u00bb. A pesar de lo trastornadas que estaban sus facultades, Fortunata supo apreciar el verdadero sentido de aquella resistencia de Jacinta a presentarse con la ni\u00f1a. Era un sentimiento de modestia y delicadeza. Quer\u00eda sustraerse a las manifestaciones de gratitud de la pobre enferma, y evitarle a esta el sonrojo de su desairada situaci\u00f3n como madre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00bfSer\u00e1 por eso por lo que no quiere entrar?\u2014se pregunt\u00f3 mir\u00e1ndola de espaldas\u2014. \u00a1Qu\u00e9 remilgos estos! Cuando digo que me cargan a m\u00ed estas perfecciones&#8230; \u00a1Qu\u00e9 monas nos hizo Dios! Pues lo que es yo, s\u00ed entro\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Severiana se acerc\u00f3 a la cama, llevando de la mano a la chiquilla. \u00abMira, mira lo que te traigo&#8230; \u00bfCu\u00e1l visita te gusta m\u00e1s? \u00bfEsta o la que estuvo antes?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Mauricia le ech\u00f3 los brazos a su hija y le dio muchos besos. Un poco asustada, la nena bes\u00f3 tambi\u00e9n a su madre, sin efusi\u00f3n de cari\u00f1o, y como besan a cualquier persona los chicos obedientes, cuando se lo manda la maestra. \u00ab\u00a1Ay, qu\u00e9 mala he sido!\u2014exclam\u00f3 la enferma, tambi\u00e9n sin efusi\u00f3n, como quien cumple un tr\u00e1mite&#8230;\u2014. Ni\u00f1a de mi alma, bien haces en querer a la se\u00f1orita m\u00e1s que a m\u00ed, porque yo he sido m\u00e1s mala que arrancada, \u00a1re&#8230;!\u00bb. Atraves\u00f3sele el vocablo, y ella hizo como que escup\u00eda algo. Luego revolvi\u00f3 a todos lados sus miradas anhelantes, diciendo: \u00abSeveriana, o t\u00fa, o cualquiera, \u00a1si quisierais darme!&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Do\u00f1a Lupe y la comandanta hab\u00edan entrado tambi\u00e9n. \u00ab\u00bfQu\u00e9 tal, Mauricia? Hoy es para ti d\u00eda feliz. Recibes a Dios, y ves a tu nena. \u00a1Oh, qu\u00e9 maja est\u00e1!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Pero la Dura ten\u00eda todo su ser embargado por la ardent\u00edsima ansiedad f\u00edsica que experimentaba, y sus ojos de \u00e1guila se fijaron en Severiana que escanciaba en un vaso algo del contenido de una botella. El licor brillaba con reflejos de topacio engastado en oro. \u00ab\u00a1C\u00f3mo lo miras, bribona!\u2014pens\u00f3 la esc\u00e9ptica y observadora do\u00f1a Lupe\u2014. Esa es la Eucarist\u00eda que a ti te gusta, el Pajarete&#8230;\u00bb. Y vi\u00e9ndoselo tomar, dec\u00eda la muy picarona: \u00abEso, sabor\u00e9ate bien, y rel\u00e1mete. No lo hac\u00edas as\u00ed cuando recib\u00edas a Dios&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Despu\u00e9s del <i>trinquis<\/i>, Mauricia pareci\u00f3 como si resucitara, y su cara resplandec\u00eda de animaci\u00f3n y contento. Entonces s\u00ed demostr\u00f3 que en el fondo de su ser exist\u00edan instintos y sentimientos maternales; entonces s\u00ed que abraz\u00f3 y bes\u00f3 con efusi\u00f3n tiern\u00edsima a la hija que hab\u00eda llevado en sus entra\u00f1as&#8230; Y tanto se excit\u00f3, que temiendo le diera un s\u00edncope, quit\u00e1ronle de los brazos a la nena. \u00abS\u00ed, que te lleven, que te quiten de mi lado&#8230; No merezco tenerte&#8230; Me tienes miedo, rica&#8230; Como que cuando seas ma\u00f1osa, no te dir\u00e1n &#8216;que viene el coco&#8217;, sino &#8216;que viene tu madre&#8217;. \u00a1Ay, qu\u00e9 pena!&#8230; Pero estoy conforme. Dicen que tengo que salvar&#8230; \u00a1Ay, qu\u00e9 gusto! Y mi hija est\u00e1 mejor en la tierra con la se\u00f1orita que conmigo en el Cielo&#8230; Y nada m\u00e1s\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Adoraci\u00f3n rompi\u00f3 a llorar entre afligida y espantada. Total, que tuvieron que llev\u00e1rsela, porque aquel espect\u00e1culo no pod\u00eda prolongarse. Mauricia segu\u00eda dando besos al aire y diciendo cosas que enternec\u00edan a las dem\u00e1s&#8230; \u00abS\u00ed, s\u00ed\u2014pens\u00f3 do\u00f1a Lupe, que tambi\u00e9n estaba conmovida\u2014. \u00a1Cu\u00e1nto quieres a tu hija!&#8230; \u00a1Te la beber\u00edas!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Fortunata no aguard\u00f3 al fin de la escena. Sent\u00eda en su interior un trastorno tan grande, que una de dos, o romp\u00eda en llanto o reventaba. Refugiose en el cuarto interior, y ech\u00e1ndose sobre un ba\u00fal, se ech\u00f3 a llorar. Los sentimientos que desataban aquel raudal de l\u00e1grimas no eran \u00fanicamente los producidos por la situaci\u00f3n del momento; eran algo antiguo y profundo, sedimentado en su alma, su tradicional desgracia, el despecho combinado con un vago deseo de ser buena, \u00absin poderlo conseguir&#8230; Cuidado que esto es de lo que se dice y no se cree\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Muchas l\u00e1grimas hab\u00eda derramado cuando sinti\u00f3 el ruido del coche de Jacinta que part\u00eda, y entonces sali\u00f3 a la sala. Do\u00f1a Lupe se desped\u00eda de la comandanta, ofreci\u00e9ndole tomar diez papeletas de la rifa de la colcha, y hac\u00eda una se\u00f1a a su sobrina indic\u00e1ndole que era hora de retirarse. Dieron un vistazo y un apret\u00f3n de manos a la enferma, y salieron. Cuando iban por la calle, do\u00f1a Lupe, que comprendi\u00f3 cu\u00e1nto hab\u00eda impresionado a su sobrina el encuentro con la se\u00f1ora de Santa Cruz, intent\u00f3 dos o tres veces aludir a esto; pero la prudencia y un sentimiento de delicadeza retuvieron su charlatana lengua.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">IV<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En el portal de su casa se separaron; do\u00f1a Lupe subi\u00f3 y Fortunata fue a la botica, donde Maxi estaba solo, haciendo un emplasto. Contole su mujer lo que hab\u00eda visto aquel d\u00eda, recordando con feliz memoria todos los pormenores. La visita de Jacinta fue omitida discretamente. Al farmac\u00e9utico le agradaba que su cara mitad anduviera en aquellos trotes de beneficencia, viese buenos ejemplos y se familiarizara con aquellos cuadros hondamente humanos de la miseria y de la muerte, pues sin duda ser\u00edan m\u00e1s provechosos a su esp\u00edritu que los saraos, bullangas y diversiones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A la hora de comer se hablaba de lo mismo, y ponderaba do\u00f1a Lupe la solemnidad conmovedora del acto de aquel d\u00eda. Discutiose si deb\u00edan volver por la noche a la calle de Mira el R\u00edo o irse a Variedades a ver una pieza; mas como Fortunata mostrase gran repugnancia a las funciones teatrales, prevaleci\u00f3 lo primero, y Maxi, muy complacido de aquella aplicaci\u00f3n a las obras de piedad, prometi\u00f3 que las acompa\u00f1ar\u00eda y que ir\u00eda a recogerlas a las once. \u00abY como no haya esta noche quien se quede a velar, me quedar\u00e9 yo\u00bb dijo la viuda, a quien no se le coc\u00eda el pan hasta no dar a Guillermina prueba palmaria de humildad y abnegaci\u00f3n. Opusi\u00e9ronse a esto el sobrino y su mujer, diciendo el primero que bueno era lo bueno, pero no lo demasiado. La de J\u00e1uregui dec\u00eda con deliciosa modestia: \u00ab\u00a1Si yo no lo hago por buscar un elogio; si no hay en esto el menor asomo de m\u00e9rito&#8230;! Yo resisto perfectamente una noche toledana, y hasta dos y tres. De modo que&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Las nueve ser\u00eda, cuando los tres entraban por el portal de la casa de corredor, y no fue poco su asombro al ver en el patio resplandor de hoguera y multitud de antorchas, cuyas movibles y rojizas llamas daban a la escena temeroso y fant\u00e1stico aspecto. \u00bfQu\u00e9 era aquello? Que los granujas de la vecindad hab\u00edan pegado fuego a un mont\u00f3n de paja que en mitad del patio hab\u00eda, y despu\u00e9s robaron al maestro Curtis todas las eneas que pudieron, y encendi\u00e9ndolas por un cabo empezaron a <i>jugar al Vi\u00e1tico<\/i>, el cual juego consist\u00eda en formarse de dos en dos, llevando los juncos a guisa de velas, y en marchar lentamente <i>echando latines<\/i> al son de la campanilla que uno de ellos imitaba y de la marcha real de cornetas que tocaban todos. La diversi\u00f3n consist\u00eda en romper filas inesperadamente, y saltar por encima de la hoguera. El que llevaba el cop\u00f3n, bien abrigadito con un refajo atado al cuello, daba las zapatetas m\u00e1s atrevidas que se podr\u00edan imaginar, y hasta vueltas de carnero, poniendo todo su arte en recobrar la actitud reverente en el momento mismo de tomar la vertical. En fin, que semejante escena daba una idea de aquella parte del Infierno donde deben tener sus esparcimientos los chiquillos del Demonio. Maximiliano y su mujer se detuvieron un rato a ver aquello; pero do\u00f1a Lupe dirigi\u00f3 a la infantil tropa miradas y expresiones de desd\u00e9n, diciendo que la culpa la ten\u00edan los padres que tal sacrilegio consent\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Subieron, y cuando Fortunata pas\u00f3 a la alcoba de Mauricia, que estaba sola, retirose Maxi, diciendo que volver\u00eda a las once. Estaba aquella noche la enferma sumamente inquieta, y lo poco que hablaba no era un modelo de claridad. El temor de pronunciar palabras malas parec\u00eda haberse desvanecido en ella, porque escupi\u00f3 de sus labios algunas que ard\u00edan. La memoria no deb\u00eda de estar muy firme, porque cuando su amiga le dijo: \u00abSosi\u00e9gate y acu\u00e9rdate de lo de esta ma\u00f1ana\u00bb replic\u00f3: \u00ab\u00a1Lo de esta ma\u00f1ana&#8230;!, \u00bfqu\u00e9 ha sido&#8230;?\u00bb. Y mirando con extraviados ojos al techo, parec\u00eda entregarse al doloroso trabajo de recordar, cazando las ideas como si fueran moscas. M\u00e1s presente que la administraci\u00f3n del Sacramento ten\u00eda el <i>paso<\/i> con su hija; \u00a1ay, qu\u00e9 paso!&#8230; \u00ab\u00bfNo vistes a <i>la<\/i> Jacinta?\u2014pregunt\u00f3 a Fortunata, volvi\u00e9ndose de un costado y poni\u00e9ndole la mano en el hombro&#8230;\u2014. \u00bfHabl\u00f3 contigo?&#8230; T\u00fa eres una sosona y no tienes genio&#8230; Si a m\u00ed me llega a pasar lo que te ha pasado a ti con esa pastelera; si el hombre m\u00edo me lo quita una mona golosa, y se me pone delante, \u00a1ay!, por algo me llaman Mauricia la Dura. Si me la veo delante, digo, y me viene con palabras superfirol\u00edticas&#8230; la trinco por el mo\u00f1o y as\u00ed, as\u00ed, le doy cuatro vueltas hasta que la acogoto&#8230;\u00bb. Uniendo la acci\u00f3n a la palabra, Mauricia hac\u00eda contorsiones violentas, se destapaba, rechinaba los dientes&#8230; no pudiendo sujetarla Fortunata, llam\u00f3 a Severiana: \u00ab\u00a1Ay, venga usted! Est\u00e1 diciendo mil disparates&#8230; por Dios, vea usted de reducirla&#8230; Dele algo para que se calme, aguardiente&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abA m\u00ed no me puede nadie\u2014grit\u00f3 la infeliz con frenes\u00ed, los ojos desencajados, forcejeando contra los cuatro brazos que la quer\u00edan sujetar\u2014. Soy Mauricia la Dura, la que le abri\u00f3 una ventana en el casco a aquella ladrona que me robaba los pa\u00f1uelos, la que le arranc\u00f3 el mo\u00f1o a la Pepa, la que le ara\u00f1\u00f3 la cara a do\u00f1a Malvina la <i>protestanta<\/i>&#8230; Su\u00e9ltame tiorra pastelera, o de una mordida te arranco media cara. \u00a1Persona decente t\u00fa!&#8230; t\u00fa, que dejas un soldado pa tomar otro&#8230; t\u00fa que tienes ya el coraz\u00f3n como la puerta de Alcal\u00e1, de tanta gente como ha entrado por \u00e9l&#8230; Ja, ja, ja&#8230; Loba, m\u00e1s que loba, so asquerosa, jud\u00eda, con m\u00e1s babas que un perro ti\u00f1oso&#8230; cara de escupidera, zurr\u00f3n, celem\u00edn de peinetas&#8230; ver\u00e1s qu\u00e9 recorrido te doy&#8230; as\u00ed, as\u00ed, y te arranco la nariz, y te escupo los ojos, y te saco todo el mondongo&#8230;\u00bb. Por fin no eran voces humanas las que de sus labios llenos de espuma sal\u00edan, sino rugidos de fiera sujeta y acorralada. No pudiendo librar sus brazos de los vigorosos que la conten\u00edan, sus dedos se agarraron con rabia epil\u00e9ptica a lo que encontraban, y quer\u00edan deshacer y rasgar la s\u00e1bana y la colcha. El fatigoso mugido iba calm\u00e1ndose poco a poco, las contorsiones eran menos violentas, y por fin, cay\u00f3 en un colapso profund\u00edsimo. La sedaci\u00f3n era instant\u00e1nea, y a la misma muerte se parec\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La se\u00f1ora de Rub\u00edn estaba aterrada. Severiana le dijo: \u00abya ha tenido esta noche tres achuchones de estos, y anteanoche tuvo seis. Si viniera el m\u00e9dico la aplacar\u00eda d\u00e1ndole esos pinchacitos que llaman <i>yeciones<\/i>&#8230; \u00bfsabe?, una gotita de morfina\u00bb. Sin duda por esta frecuencia de los accesos ve\u00edalos Severiana con relativa calma, como los que se acostumbran a los prodigios del dolor humano en las cl\u00ednicas. A poco de tranquilizarse Mauricia, la otra se dedic\u00f3 a preparar la l\u00e1mpara que deb\u00eda arder toda la noche, un vaso con agua, aceite y una mariposa encima.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Media hora estuvo la tarasca como dormida, pronunciando en sue\u00f1os retazos de palabras y fragmentos de cl\u00e1usulas groseras, como retumban en lontananza los dejos de la tempestad que ha pasado. Despert\u00f3 luego, y con voz sosegada dijo a su amiga: \u00ab\u00bfEst\u00e1s aqu\u00ed?&#8230; \u00a1qu\u00e9 gusto me da verte! De todas las personas que veo aqu\u00ed, la que me gusta m\u00e1s eres t\u00fa. Te quiero m\u00e1s que a mi hermana. Lo primerito que he de pedirle al Se\u00f1or cuando me meta en el Cielo, es que te haga feliz, d\u00e1ndote lo que es muy re-tuyo, lo que te han quitado&#8230; Su Divina Majestad puede arreglarlo, si quiere&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A Fortunata no se le ocurr\u00eda nada que responder a estos disparates.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abPorque t\u00fa has padecido&#8230; \u00a1pobrecita! Buenas perradas te han jugado en esta vida. La pobre siempre debajo, y las ricas pate\u00e1ndole la cara. Pero d\u00e9jate estar, que el Se\u00f1or te arreglar\u00e1, haciendo justicia y d\u00e1ndote lo que te quitaron. Lo s\u00e9, lo he so\u00f1ado ahora, cuando me dorm\u00ed pensando que me mor\u00eda y que entraba en el Cielo escoltada por la mar de angelitos&#8230; \u00a1tan monos&#8230;! Cr\u00e9etelo, porque yo te lo digo&#8230; Y yo, <i>mismamente<\/i> le he de decir a la Virgen y al Verbo y Gracia que te hagan feliz y se acuerden de las amarguras que has pasado\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Callose un instante, y despu\u00e9s de los dos o tres suspiros que Fortunata ech\u00f3 de su seno, volvi\u00f3 a hablar la enferma de este modo: \u00ab\u00bfHas visto a Jacinta?&#8230; porque ella fue quien trajo a mi ni\u00f1a. Es un seraf\u00edn esa mujer&#8230; Ahora cuando me pens\u00e9 que estaba en el Cielo, la vi encima de una nube con un velo blanco&#8230; Estaba all\u00ed, <i>entremedio<\/i> de aquellos grandes corros de \u00e1ngeles. \u00bfSer\u00e1 que se va a morir? Lo sentir\u00e9 por mi ni\u00f1a. Pero Dios sabe m\u00e1s que nosotras, \u00bfverdad?, y lo que \u00e9l hace, bien sabido se lo tiene&#8230; Pero dime, \u00bfte habl\u00f3 ella? \u00bfLe soltaste alguna patochada? Har\u00edas mal. Porque ella no tiene la culpa. Perd\u00f3nala, chica, perd\u00f3nala; que lo primerito para salvarse es perdonar a una parte y otra. M\u00edrame a m\u00ed, que no hago m\u00e1s que lo que me manda el Padre Nones, y he perdonado a la Pepa, a la Matilde, que me quiso envenenar, y a do\u00f1a Malvina la <i>protestanta<\/i> y a todo el g\u00e9nero mundano&#8230; \u00a1re&#8230;! P\u00e1rate boca que ya ibas a soltarlo&#8230; Pues s\u00ed, perdonar; cr\u00e9etelo porque yo te lo digo. \u00bfVes qu\u00e9 tranquila estoy? Pues a cuenta que lo mismo estar\u00e1s t\u00fa, y Dios te dar\u00e1 lo tuyo; eso no tiene duda&#8230; porque es de ley. Y por la santidad que tengo entre m\u00ed, te digo que si el marido de la se\u00f1orita se quiere volver contigo y le recibes, no pecas, no pecas&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Fortunata crey\u00f3 prudente mandarla callar, pues aquel concepto se armonizaba mal con la santidad de que hac\u00eda gala su amiga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Me parece\u2014le dijo\u2014, que si el Padre Nones te oye eso, te ha de reprender&#8230; porque ya ves&#8230; quien manda manda, y est\u00e1 dispuesto que no sean las cosas as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 risa contigo! \u00bfPues t\u00fa qu\u00e9 sabes? Yo estoy arrepentida de todo lo malo que he hecho; yo he perdonado a todo Cristo. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s quieren? Esto que te cuento es, como quien dice, una idea. \u00bfNo puede una tener una idea?&#8230; Cuando me muera, veremos, cr\u00e9etelo&#8230; el Sant\u00edsimo me dir\u00e1 que tengo raz\u00f3n&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Callose fatigada, y Fortunata le impuso silencio. De repente determinose una brusca sacudida en su esp\u00edritu, y tom\u00e1ndole la mano a su querida amiga y apret\u00e1ndosela mucho, le dijo con expresi\u00f3n de terror:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 te parece a ti, me salvar\u00e9 yo?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00bfPues qu\u00e9 duda tiene?\u2014replic\u00f3 la otra tranquiliz\u00e1ndola\u2014Dicen que aunque los pecados de una sean tantos como las arenas de la mar&#8230; fig\u00farate t\u00fa la cantidad de arenas que habr\u00e1 en todita la mar&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00a1Oh!&#8230; \u00a1si habr\u00e1 arenas en todita la mar y sus arenales!\u2014repiti\u00f3 Mauricia con voz pat\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Pues aunque los pecados de una sean m\u00e1s que las arenas, Dios los perdona cuando una se arrepiente de verdad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00bfY crees t\u00fa que una idea, pongo por caso, es tambi\u00e9n pecado?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Seg\u00fan y conforme. Pero t\u00fa no tienes malas ideas. Estate tranquila.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Dios te oiga&#8230; Se me arranca el alma de verte penando&#8230; con un hombre que no quieres&#8230; \u00a1qu\u00e9 traspaso! Chavala querida, mu\u00e9rete, y vente conmigo. Ver\u00e1s qu\u00e9 bien vamos a estar las dos all\u00e1. \u00a1Porque te quiero tanto&#8230;! Dame un abrazo, hija, y mu\u00e9rete conmigo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014No lo digas mucho\u2014balbuci\u00f3 Fortunata conmovid\u00edsima, acariciando a su amiga\u2014. Bien podr\u00eda ser que me muriera pronto. Para lo que yo hago en este mundo&#8230; no s\u00e9&#8230; valdr\u00eda m\u00e1s&#8230; \u00a1Ay, qu\u00e9 desgraciada soy!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00a1Re&#8230;! \u00a1Bendita sea tu alma! Lo primerito que le pido al Se\u00f1or, lo juro por estas cruces, es que te mueras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Las dos se echaron a llorar. En tanto do\u00f1a Lupe sosten\u00eda una gallarda disputa con Severiana. \u00abYa lo he dicho y no hay m\u00e1s que hablar. Yo me quedo esta noche para que usted descanse un poco\u00bb.\u2014\u00abSe\u00f1ora, no lo consiento. Hay vecinas que se quieren quedar\u00bb.\u2014\u00ab\u00a1Vecinas!&#8230; Aviada est\u00e1 la enferma con las vecinas. \u00a1Son tan torpes y tan descuidadas&#8230;! Ver\u00e1 usted c\u00f3mo trabucan las medicinas y le encajan una por otra\u00bb.\u2014\u00ab\u00a1Oh!, no se\u00f1ora, no consiento que usted se moleste\u00bb.\u2014\u00abRepito que me quedo, \u00a1vaya! Si no hay en ello m\u00e9rito alguno, ni sacrificio. No me cuesta ning\u00fan trabajo estar en vela toda la noche. Y adem\u00e1s, hija, hay que hacer algo por el pr\u00f3jimo. Velaremos, pues, y no me hable usted de gratitud que es rid\u00edculo hacer tanto aspaviento por lo que no vale tres cominos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La viuda de J\u00e1uregui no hac\u00eda gran sacrificio, y su determinaci\u00f3n estaba calculada con habilidad, pues como una de las vecinas le dijera que Guillermina pensaba echar un guante al d\u00eda siguiente para atender a las apremiantes necesidades de algunos inquilinos de la casa, do\u00f1a Lupe pens\u00f3 de esta suerte: \u00abCon quedarme a velar, cumplo; y eso del guante no va conmigo, porque en todo el d\u00eda de ma\u00f1ana no aparezco por aqu\u00ed, ni a media legua a la redonda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Severiana explic\u00f3 minuciosamente a la se\u00f1ora cuanto hab\u00eda que hacer, advirti\u00e9ndole que la llamase si ocurr\u00eda algo extraordinario. Otra vecina se quedaba tambi\u00e9n, en calidad de ayudante. A las doce, Fortunata se retir\u00f3 a su casa con su marido, que fue a buscarla. Cogiditos del brazo recorrieron el trayecto m\u00e1s tortuoso que largo que les separaba de su domicilio, hablando de alcoholismo y de beneficencia domiciliaria, y poniendo muy en duda que do\u00f1a Lupe resistiese toda la noche sin dormirse, pues era persona que en dando las diez ya estaba haciendo cortes\u00edas aunque se encontrase en visita.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A la ma\u00f1ana siguiente, determin\u00f3 la esposa ir a enterarse de la noche toledana que habr\u00eda pasado do\u00f1a Lupe, y Maximiliano no se opuso a ello. Cumplidas las sabias \u00f3rdenes que hab\u00eda dado la directora de la casa, Fortunata sali\u00f3 con Papitos, y despu\u00e9s de encaminarla a la compra, indic\u00e1ndole algunas cosas que deb\u00eda tomar, separose de ella en la plazuela de Lavapi\u00e9s para dirigirse a la calle Mira el R\u00edo. Encontr\u00f3 a su t\u00eda en el cuarto de la comandanta en un estado verdaderamente aflictivo, ojerosa, con la cabeza pesada y un humor poco dispuesto a las bromas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00a1Bien por las valent\u00edas!&#8230;\u2014le dijo Fortunata\u2014. \u00bfY qu\u00e9 tal se ha portado la enferma?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014No me hables, hija; noche m\u00e1s perra no la he pasado en mi vida. No me ha dejado ni siquiera descabezar un sue\u00f1o de diez minutos. La maldita parec\u00eda que lo hac\u00eda a prop\u00f3sito y por vengarse de lo muy derecha que la he obligado a andar cuando me corr\u00eda mantones&#8230; Fig\u00farate; en un puro delirio hasta que Dios amaneci\u00f3. Jurar\u00eda que todo el aguardiente que ha bebido en su vida se le subi\u00f3 a la cabeza esta noche. Ya se levantaba, ya se revolv\u00eda, echaba las piernazas fuera de la cama, y los brazos como aspas de molino&#8230; \u00a1Luego unas voces y unos berridos&#8230;! Ya sabes el diccionario que gasta&#8230; Y a lo mejor se quedaba como un gato que acecha, los ojos como ascuas, y hablando bajito, bajito, y se\u00f1alando para la mesa en que est\u00e1 el altar y la lamparilla, dec\u00eda: \u00abM\u00edrenlo, m\u00edrenlo; all\u00ed est\u00e1\u00bb. \u00a1A m\u00ed me daba un miedo&#8230;! Prefer\u00eda o\u00edrla gritar&#8230; Cr\u00e9ete que me horripilaba cuando le ve\u00eda se\u00f1alar a la luz y al altarito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Do\u00f1a Lupe empez\u00f3 a tomar el chocolate que le trajo do\u00f1a Fuensanta, y a rengl\u00f3n seguido continu\u00f3 la relaci\u00f3n, imitando la voz y la actitud de la delirante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abY se pon\u00eda as\u00ed: &#8216;All\u00ed est\u00e1, m\u00edrenlo&#8230; el <i>se\u00f1or<\/i> de Sor Natividad&#8230; La bribona lo tiene preso&#8230; Bribona, m\u00e1s que loba&#8230;&#8217;. \u00bfSabes t\u00fa qui\u00e9n es el <i>se\u00f1or<\/i>&#8230; con retint\u00edn, de Sor Natividad? Pues la custodia, hija, el Sant\u00edsimo&#8230; Y segu\u00eda: &#8216;Ahora voy all\u00e1, te cojo, te saco y te echo al pozo&#8230;&#8217;. \u00a1Al pozo!, \u00bfhas visto?, \u00a1arrojar la custodia al pozo! Mira t\u00fa si tendr\u00e1 malas ideas&#8230; Luego dice que se salva. \u00a1Como no se salve esa&#8230;! Me ha dicho Severiana que cuando delira fuerte, siempre se sale con eso, con que va a sacar del Sagrario la custodia y a guardarla en su ba\u00fal, o qu\u00e9 s\u00e9 yo qu\u00e9. Ver\u00e1s: soltaba una risa que a m\u00ed me pon\u00eda los pelos de punta, y dec\u00eda muy callandito: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 guapo est\u00e1s con tu cara blanca, con tu cara de hostia dentro del cerco de piedras finas!&#8230; \u00a1Oh, qu\u00e9 reguapo est\u00e1s! No creas que te robo las piedras&#8230; Para nada las quiero&#8230; Me gustas&#8230; \u00a1te comer\u00eda! No me digas que no te coja, porque te cojo, aunque me muera y me eches al infierno&#8230; Sor Natividad te falta; para que lo sepas; te falta con el Padre Pintado&#8230;&#8217;. En fin, hija, que era un horror. Suprimo las flores que iba entreverando, porque me arder\u00eda la boca\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Do\u00f1a Lupe hizo esfuerzos por atraer hacia su paladar, con la lengua y con los rechupidos de sus labios, lo que en el fondo del pocillo quedaba, y conseguido esto al fin, acab\u00f3 as\u00ed: \u00abCon estos disparates sacr\u00edlegos estuve toda la noche en vilo, horrorizada, el est\u00f3mago revuelto, y deseando que el d\u00eda llegara\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Me lo figuraba\u2014dijo Fortunata, y despu\u00e9s le dio cuenta de lo que hab\u00eda dispuesto y de lo que le indic\u00f3 a Papitos que comprase.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00a1Ay! Me parece que he estado un a\u00f1o fuera de mi casa. Me ocurr\u00eda que no sabr\u00edais desenvolveros y que la mona se declarar\u00eda en cant\u00f3n, haciendo lo que le daba la gana. Ahora a casa, que es madre. Ya hemos cumplido. Claro que esto no es ninguna santidad extraordinaria, ni un caso de hero\u00edsmo; pero algo es algo&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Vieron entonces que Guillermina pasaba en direcci\u00f3n al cuarto de Severiana, y do\u00f1a Lupe corri\u00f3 a recibir de su boca augusta los pl\u00e1cemes que merec\u00eda. \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 buena es usted!\u2014le dijo la santa, estrech\u00e1ndole las manos\u2014. \u00a1Quedarse aqu\u00ed cuidando a esta pobre&#8230;! No, no diga usted que esto no vale nada. Vaya si vale. \u00a1Dejar las comodidades de su casa para velar a la cabecera de una infeliz&#8230;! Pues lo que yo s\u00e9 es que no lo hacen todas&#8230; Dios se lo pagar\u00e1. M\u00e1s de agradecer es esto que los donativos que hacen otras&#8230; qued\u00e1ndose muy abrigaditas en sus camas&#8230; porque esta es la verdadera caridad que sale del coraz\u00f3n&#8230; En fin, veo que su modestia se ofende, amiga m\u00eda, y no quiero sacarle a usted los colores a la cara. Gracias, gracias\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Do\u00f1a Lupe estaba muy satisfecha; pero sospechando que la fundadora iba a sacar el temido guante, se despidi\u00f3 con prisa. \u00abAmiga de mi alma, la obligaci\u00f3n me llama a mi choza&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014S\u00ed, s\u00ed\u2014le dijo Guillermina\u2014. La obligaci\u00f3n antes que nada. Hasta luego.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y llevando aparte a Fortunata en el corredor, su t\u00eda le dijo: \u00abT\u00fa te quedar\u00e1s aqu\u00ed un ratito; si hay petitorio, no quedaremos nosotras en mal lugar. Le dices que apunte un duro por ti y otro por m\u00ed. Es bastante. Bien debe saber que no somos potentadas. No me gustan guantes; pero s\u00e9 cumplir en todas las circunstancias y no hacer un mal papel. Un duro por ti y otro por m\u00ed; no lo olvides. No digas si podemos o no podemos m\u00e1s. T\u00fa lo sueltas seco, sin achicarte ni engrandecerte; que ella, aunque se le d\u00e9 un ochavo, siempre da las gracias con la misma boquita de merengue. Vaya&#8230; Mentira me parece que he de verme en mis cuatro paredes&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?cat=2338\">&gt;&gt; Cap\u00edtulos anteriores<\/a><\/p>\n<p>PUNTO Y SEGUIDO &#8211; Roberto Fern\u00e1ndez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;III&#8211; Se acercaba la hora, y en el patio sonaba el rumor de emoci\u00f3n teatral que acompa\u00f1a a las grandes solemnidades. El pueblo ocupaba el sitio infalible que la curiosidad dispone. 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