{"id":30855,"date":"2026-08-12T00:00:19","date_gmt":"2026-08-11T22:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=30855"},"modified":"2026-08-11T11:18:34","modified_gmt":"2026-08-11T09:18:34","slug":"el-hombre-que-amaba-a-los-ninos-christina-stead","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=30855","title":{"rendered":"El hombre que amaba a los ni\u00f1os = Christina Stead"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En los mejores cuentos infantiles no hay ni un gramo de amor familiar: los padres son seres viles que dejan a sus hijos a merced del mal sin ning\u00fan arrepentimiento. Y sin embargo, para la mayor\u00eda de los ni\u00f1os esos cuentos han sido la puerta de la literatura y, en parte, de la vida. La escritora australiana Christina Stead (1902-1983) escribi\u00f3 un terrible cuento para mayores de padres bondadosos y abominables, de hijos tan inocentes que parecen monstruos irracionales. <strong><em>El hombre que amaba a los ni\u00f1os<\/em> <\/strong>(<em>The Man Who Loved Children<\/em>, 1940) es una gran novela que hay que leer para recordar que las mayores aberraciones pueden cometerse de puertas hacia dentro, en el acogedor y asfixiante seno familiar.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La historia se desarrolla en un momento tambi\u00e9n terror\u00edfico: 1936. Pero hay una persona que es capaz de ver lo que los dem\u00e1s se niegan a comprender por la ceguera de sus pensamientos: \u00e9l es Sam Pollit, hombre \u00e9ticamente intachable, padre de seis hijos, marido paciente, amante de las libertades y el progreso, defensor de la eugenesia: solo en un mundo tan perfecto como el que \u00e9l concibe tienen cabida las mentes m\u00e1s preclaras, los esp\u00edritus m\u00e1s progresistas, las conciencias tan perfectas como la suya. El resto de la poblaci\u00f3n, el 90%, deber\u00eda ser gaseado.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A su lado, habitando una c\u00f3moda casa de Washington, su mujer, Henny, mujer caprichosa descendiente de una familia adinerada, abocada ahora a la miseria que gana su marido, derrochadora nata, siempre enferma, siempre metida en su habitaci\u00f3n por tal de no soportar los discursos interminables y optimistas de su marido, deseosa de una vez por todas de acabar con Sam y toda su prole con un cuchillo de cocina.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y entre ellos, los ni\u00f1os: la mayor, Louie, una chiquilla de doce a\u00f1os, hijastra de Henny, que se hace cargo de las tareas del hogar, de mantener la convivencia en esa casa donde cinco ni\u00f1os m\u00e1s viven inocentes escenas en las que su madre y su padre discuten sin cesar, se reprochan cualquier cosa, no se aguantan pero tienen que aguantarse porque para Sam la familia es la base de su tierra prometida y para Henny no es m\u00e1s que la cueva donde poder lamerse las heridas a la espera de que su adinerado padre muera para poder disfrutar de su herencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Si en Walt Whitman el amor a la democracia y a la libertad es un canto expansivo lleno de alegr\u00eda, en Sam Pollit es un medio para civilizar el mundo seg\u00fan su criterio, ajeno a los fanatismos religiosos, a las viejas costumbres caducas. En la naturaleza y en la tecnolog\u00eda se haya el futuro del mundo, pero parece que nadie quiere darse cuenta: por eso es el mayor profeta de su casa, el que se dedica incansablemente a sermonear a sus hijos peque\u00f1os acerca de las excelencias de su propio padre. Es, seg\u00fan su mujer Henny, el Gran Yo Soy, el iluminado, el mesi\u00e1nico padre que tarda en comprender que, si bien Cristo nunca lleg\u00f3 a habitar la tierra, \u00e9l puede ser ese Hombre Deseado que proclamar\u00e1 la Verdad alg\u00fan d\u00eda a trav\u00e9s de las ondas radiof\u00f3nicas, como hubiera hecho Jes\u00fas en estos tiempos.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Sam siempre tiene una palabra nueva que inventar para tratar de descubrir el mundo a sus hijos peque\u00f1os; siempre tiene un diminutivo para nombrar las cosas o las personas. Todos los siglos pasados \u00fanicamente han servido para que un solo hombre en Norteam\u00e9rica comprenda la Verdad, y esa Verdad la posee \u00e9l. Y mientras, sus hijos lo escuchan embelesados, creyendo en las profec\u00edas de su padre y en el cari\u00f1o de su madre.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Uno se adentra desprevenido en la novela, y entre tanta palabrer\u00eda, tarda en entender que aquello a lo que est\u00e1 asistiendo es a una monstruosa representaci\u00f3n del ego\u00edsmo, una vomitiva escena que no cesa y en la que esos ni\u00f1os participan enga\u00f1ados por el calor familiar. Tambi\u00e9n es verdad que en muchos momentos esa palabrer\u00eda da paso a otras escenas menos id\u00edlicas, cuando sus padres se abofetean, cuando su madre llama a todos sus peque\u00f1os hijos con un gong para que asistan al infierno y se enteren bien de la monstruosidad en que puede convertirse un matrimonio.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Esta novela no tiene trampa: nada es tremendo ni repulsivo en s\u00ed. Vemos crecer a los hijos en la creencia de que sus padres son las mejores personas del mundo y vemos a los padres en la seguridad de que est\u00e1n dando la mejor educaci\u00f3n a sus hijos. Pero todo lo que puede ir mal, terminar\u00e1 mal: el viejo padre de Henny muere dejando en herencia a sus hijos una gran deuda que tardar\u00e1n a\u00f1os en saldar; Sam se queda sin trabajo, envidiado por su insoportable fervor por el futuro. La familia tiene que dejar Washington, la capital del mundo libre y civilizado seg\u00fan Sam, para tomar una casita medio derruida en un barrio marginal de Baltimore.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Sin trabajo, Sam se dedica cada vez m\u00e1s asfixiantemente a sus hijos, los adiestra en los misterios de la Verdad, se convierte en sus sombras, y los hijos van creciendo y la mayor va adentr\u00e1ndose en la adolescencia entre la pobreza y el idealismo que le ha metido su padre en la cabeza, en el que no cree y por el que se pone de parte de su madrastra. No hay un solo papel, un solo poema o un pensamiento escrito en su diario que su adorable padre no encuentre entre sus pertenencias y muestre en p\u00fablico al resto de los hermanos, para demostrar que su querida y peque\u00f1a Louie es una mente atontada que se ha ido alejando de sus maravillosas ense\u00f1anzas. Ya quedan pocas salidas para la adolescente Louie: o abandona su casa con apenas trece a\u00f1os, o envenena a sus padres. Solo tiene que hacer lo que le han ense\u00f1ado a hacer en su monstruosa familia, como si fuera un instrumento del destino: el resultado final de tantos discursos vac\u00edos y tantas peleas contempladas.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>El hombre que amaba a los ni\u00f1os<\/em> es una obra maestra del suspense: sabemos que en esa familia se esconde una bomba de relojer\u00eda que tarde o temprano terminar\u00e1 por explotar, pero en cambio solo encontramos empalagosas palabras del padre e indolentes gestos de la madre, unos ni\u00f1os que no saben por qu\u00e9 hacen lo que hacen y una miseria de la que inexplicablemente van saliendo sin ning\u00fan d\u00f3lar que entre por la puerta familiar.<\/span><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cuesta trabajo llegar al final de esta deslumbrante novela porque es de un meloso terror insoportable. Al final comprendemos que esos padres de los cuentos infantiles que abandonaban a sus hijos en el tenebroso bosque formaban una familia como \u00e9sta, irreprochablemente feliz, conmovedoramente unida, abominablemente corrupta.<\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a9 Jos\u00e9 Luis Alvarado. Todos los derechos reservados. (Cicutadry)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los mejores cuentos infantiles no hay ni un gramo de amor familiar: los padres son seres viles que dejan a sus hijos a merced del mal sin ning\u00fan arrepentimiento. Y sin embargo, para la mayor\u00eda de los ni\u00f1os esos cuentos han sido la puerta de la literatura y, en parte, de la vida. 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