{"id":29381,"date":"2026-05-09T00:00:41","date_gmt":"2026-05-08T22:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=29381"},"modified":"2026-05-08T15:56:33","modified_gmt":"2026-05-08T13:56:33","slug":"fortunata-y-jacinta-tercera-parte-capitulo-iv-partes-iii-y-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=29381","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Tercera Parte &#8211; Capitulo IV &#8211; partes III y IV"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">III<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Como lo que debe suceder sucede, y no hay bromas con la realidad, las cosas vinieron y ocurrieron conforme a los deseos de D. Evaristo Gonz\u00e1lez Feijoo. Bien sab\u00eda \u00e9l que no pod\u00eda ser de otro modo, a menos que aquella mujer estuviese loca. \u00bfQu\u00e9 salida ten\u00eda fuera de la propuesta por \u00e9l? Ninguna. \u00bfQu\u00e9 honradez era aquella que apetec\u00eda, no sabiendo trabajar, no queriendo volver con su marido y no teniendo malditas ganas de irse a un yermo a comer ra\u00edces? Moraleja: Lo que ten\u00eda que llegar, por la sucesi\u00f3n infalible de las necesidades humanas, lleg\u00f3. \u00abY para que veas si s\u00e9 yo hacer las cosas y me intereso por ti\u2014le dijo un d\u00eda D. Evaristo tute\u00e1ndola ya\u2014; me propongo evitar el esc\u00e1ndalo por ti y por m\u00ed. Pondr\u00e9 singular cuidado en que ignore esto Juan Pablo Rub\u00edn, que fue quien me present\u00f3 a ti, en la calle, \u00bfte acuerdas?, y de ah\u00ed viene nuestro dichoso conocimiento. Estas relaciones las hemos de esconder y reservar hasta donde sea humanamente posible. Ver\u00e1s qu\u00e9 bien vamos a estar. Yo te ense\u00f1ar\u00e9 a ser pr\u00e1ctica, y cuando pruebes el ser pr\u00e1ctica, te ha de parecer mentira que hayas hecho en tu vida tant\u00edsimas tonter\u00edas contrarias a la ley de la realidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Fortunata, preciso es decirlo, no estaba contenta, ni aun medianamente. Hall\u00e1base m\u00e1s bien resignada y se consolaba con la idea de que dentro de su desgracia no hab\u00eda soluci\u00f3n mejor que aquella, y de que vale m\u00e1s caer sobre un mont\u00f3n de paja que sobre un mont\u00f3n de piedras. En los primeros d\u00edas tuvo horas de melancol\u00eda intens\u00edsima, en las cuales su conciencia, confabulada con la memoria, le representaba de un modo vivo todas las maldades que cometiera en su vida, singularmente la de casarse y ser ad\u00faltera con pocas horas de diferencia. Pero de repente, sin saber c\u00f3mo ni por qu\u00e9, todo se le volv\u00eda del rev\u00e9s all\u00e1 en las cavidades desconocidas de su esp\u00edritu, y la conciencia se le presentaba limpia, clara y firme. Juzg\u00e1base entonces sin culpa alguna, inocente de todo el mal causado, como el que obra a impulsos de un mandato extra\u00f1o y superior. \u00abSi yo no soy mala\u2014pensaba\u2014. \u00bfQu\u00e9 tengo yo de malo aqu\u00ed <i>entre m\u00ed<\/i>? Pues nada\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Con estos diferentes estados de su esp\u00edritu se relacionaban ciertas intermitencias de man\u00eda religiosa. En las horas en que se sent\u00eda muy culpable, entr\u00e1bale temor de los castigos temporales y eternos. Acord\u00e1base de cuanto le ense\u00f1aron D. Le\u00f3n y las Micaelas, y volv\u00edan a su mente las impresiones de la vida del convento con frescura y claridad pasmosas. Cuando le daba por ah\u00ed, iba a misa, y aun se le ocurr\u00eda confesarse; pero de pronto le entraba miedo y lo dejaba para m\u00e1s adelante. Luego ven\u00eda la contraria, o sea el sentimiento de su inculpabilidad, como una reversi\u00f3n mec\u00e1nica del estado anterior, y todas las somnolencias y aprensiones m\u00edsticas hu\u00edan de su mente. Se pasaba entonces dos o tres d\u00edas en completa tranquilidad, sin rezar m\u00e1s que los Padrenuestros que por rutina le sal\u00edan de entre dientes todas las ma\u00f1anas. Su conciencia giraba sobre un pivote, present\u00e1ndole, ya el lado blanco, ya el lado negro. A veces esta brusca revuelta depend\u00eda de una palabra, de una idea caprichosa que pasaba volando por su esp\u00edritu, como pasa un p\u00e1jaro fugaz por la inmensidad del Cielo. Entre creerse un monstruo de maldad o un ser inocente y desgraciado, mediaban a veces el lapso de tiempo m\u00e1s breve o el accidente m\u00e1s sencillo; que se desprendiese una hoja del tallo ya marchito de una planta cayendo sin ruido sobre la alfombra; que cantase el canario del vecino o que pasara un coche cualquiera por la calle, haciendo mucho ruido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Estaba muy agradecida al se\u00f1or de Feijoo, que se portaba con ella como un caballero, y no ten\u00eda nada de quisquilloso, ni las impertinencias que suelen gastar los hombres. El primer d\u00eda le ley\u00f3 la cartilla, que era muy breve: \u00abMira, yo te dejo en absoluta libertad. Puedes salir y entrar a la hora que quieras, y hacer lo que te d\u00e9 tu real gana. No soy partidario del sistema preventivo. Quiero que seas leal conmigo, como yo lo soy contigo. En cuanto te canses avisas&#8230; Aqu\u00ed no me entres a ning\u00fan hombre, porque si alg\u00fan d\u00eda descubro gatuperio, me marcho tan calladito y no me vuelves a ver&#8230; Lo mismo har\u00e9 si lo descubro fuera. Si te portas bien, no dejar\u00e9 de protegerte, ni aun en el caso de que me fuera preciso dejarte\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lo que propiamente llamamos amor, la verdad, Fortunata no lo sent\u00eda por su amigo; pero s\u00ed le ten\u00eda respeto, y el cari\u00f1o apacible a que era acreedor por su hidalgo comportamiento. Ten\u00edale ella por la persona m\u00e1s decente que hab\u00eda tratado en su vida. \u00a1Y cu\u00e1nto sab\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 experiencia del mundo la suya, y con qu\u00e9 habilidad se las gobernaba! Para poner en ejecuci\u00f3n aquel plan de reserva de que hablara al principio, mandole tomar un cuartito modesto. No por econom\u00eda, pues bien pod\u00eda \u00e9l pagar una casa como la que Santa Cruz pagaba; era por recato. Lo de la honradez, que ella anhelaba ignorando el valor exacto de las palabras, no ten\u00eda sentido; pero ya que no fuese honrada, al menos pareci\u00e9ralo, y esto iba ganando, que no era floja ganancia. Un cuartito modesto en un barrio apartado era ya se\u00f1al de que al menos se evitaba el esc\u00e1ndalo. A poco de instalada en su nuevo domicilio, D. Evaristo le compr\u00f3 una buena m\u00e1quina de Singer, con lo que ella se entreten\u00eda mucho. La visita del protector era diaria, pero sin hora fija. Unas veces iba de tarde, otras de noche. Pero siempre se retiraba a su casa a dormir. Conven\u00eda que Fortunata tuviese una criada fiel, discreta y de cierta responsabilidad. Feijoo estuvo cosa de un mes busc\u00e1ndola y al fin pudo encontrarla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Si Fortunata, empezando por conformarse, acab\u00f3 por sentirse bien, D. Evaristo estuvo desde luego muy a gusto en aquella vida. \u00abYo no soy celoso\u2014le dec\u00eda\u2014, y aunque no pongo mi mano en el fuego por ninguna mujer, creo que no me faltar\u00e1s, como no se descuelgue otra vez el danzante de marras. A este s\u00ed que le tengo miedo\u00bb. Y ella declaraba con su sinceridad de siempre que, en efecto, le conservaba ley al maldito autor de sus desgracias&#8230; no lo pod\u00eda remediar; pero que si la buscaba otra vez, ya sabr\u00eda ella resistir y darle con toda la fuerza de su honradez en los hocicos, para que no volviera a ser pillo. Al o\u00edr esto, Feijoo se mostraba ben\u00e9volamente incr\u00e9dulo y dec\u00eda: \u00abPid\u00e1mosle a Dios que no te busque, por si acaso; que a Segura llevan preso\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Viv\u00edan retiradamente, y no se presentaban juntos en ninguna parte. La calaverada de Feijoo no fue descubierta por sus amigos m\u00e1s sagaces; Fortunata no daba que hablar a nadie, y la familia de su marido cre\u00eda que hab\u00eda desaparecido de Madrid. Con este sistema de cautela y recato, les iba tan bien que D. Evaristo no cesaba de congratularse. \u00ab\u00bfVes, chulita, c\u00f3mo de este modo estamos en el Para\u00edso? As\u00ed se consiguen dos cosas, la tranquilidad dentro, el decoro fuera. \u00bfQu\u00e9 necesidad tengo yo de que me llamen <i>viejo verde<\/i>? Y t\u00fa, \u00bfpor qu\u00e9 has de andar en lenguas de la gente? Aqu\u00ed tienes lo que yo te quer\u00eda ense\u00f1ar, ser persona pr\u00e1ctica. Al mundo hay que tratarlo siempre con much\u00edsimo respeto. Yo bien s\u00e9 que lo mejor es que uno sea un santo; pero como esto es dificilillo, hay que tener formalidad y no dar nunca malos ejemplos. F\u00edjate bien en esto; la dignidad siempre por delante, compa\u00f1era\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Hablando de esto, se animaba llegando hasta la elocuencia. \u00abPorque mira t\u00fa, chulita, no predico yo la hipocres\u00eda. En cierta clase de faltas, la dignidad consiste en no cometerlas. No transijo, pues, con nada que sea apropiarse lo ajeno, ni con mentiras que da\u00f1an al honor del pr\u00f3jimo, ni con nada que sea vil y cobarde; tampoco transijo con menospreciar la disciplina militar: en esto soy muy severo; pero en todo aquello que se relaciona con el amor, la dignidad consiste en guardar el decoro&#8230; porque no me entra ni me ha entrado nunca en la cabeza que sea pecado, ni delito, ni siquiera falta, ning\u00fan hecho derivado del amor verdadero. Por eso no me he querido casar&#8230; Claro, es preciso contener algo a la gente y asustar a los viciosos; por eso se hicieron diez mandamientos en vez de ocho, que son los leg\u00edtimos; los otros dos no me entran a m\u00ed. \u00a1Ah!, chulita, dir\u00e1s que yo tengo la moral muy rara. La verdad, si me dicen que Fulano hizo un robo, o que mat\u00f3 o calumni\u00f3 o arm\u00f3 cualquier gater\u00eda, me indigno, y si le cogiera, cr\u00e9elo, le ahogar\u00eda; pero vienen y me cuentan que tal mujer le falt\u00f3 a su marido, que tal ni\u00f1a se fug\u00f3 de la casa paterna con el novio, y me quedo tan fresco. Verdad que por el decoro debido a la sociedad, hago que me espanto, y digo: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 barbaridad, hombre, qu\u00e9 barbaridad!\u00bb. Pero en mi interior me r\u00edo y digo: \u00abande el mundo y crezca la especie, que para eso estamos&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Todo esto le pareci\u00f3 a Fortunata muy peregrino cuando lo oy\u00f3 por primera vez; pero a la segunda, encontrolo conforme con algo que ella hab\u00eda pensado. \u00bfPero no ser\u00eda un disparate? Porque era imposible que ella y Feijoo tuviesen raz\u00f3n contra el mundo entero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abConque ya sabes\u2014a\u00f1adi\u00f3 el coronel\u2014; el d\u00eda en que se te antoje faltarme, me lo dices. Yo no creo en las fidelidades absolutas. Yo soy indulgente, soy hombre, en una palabra, y s\u00e9 que decir <i>humanidad<\/i> es lo mismo que decir <i>debilidad<\/i>&#8230; Pues vienes y me lo cuentas a m\u00ed, en mis barbas; nada de tapujos&#8230; \u00bfCreer\u00e1s que voy a venir con un rev\u00f3lver para pegarte un tirito y pegarme yo otro?&#8230; \u00a1Valiente asno ser\u00eda si lo hiciera! No. En nombre de la humanidad y de la especie te mirar\u00e9 con benevolencia&#8230; Cierto que me ha de escocer algo. Pero coger\u00e9 mi sombrero y me marchar\u00e9 de tu casa, sin que eso quiera decir que te abandone, pues lo que har\u00e9 ser\u00e1 jubilarte, se\u00f1al\u00e1ndote media paga\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00a1Pero qu\u00e9 hombre m\u00e1s raro, y qu\u00e9 manera de querer!\u2014pensaba Fortunata.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">iv<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Aquel d\u00eda comieron juntos; expansi\u00f3n que D. Evaristo se permit\u00eda algunas veces. Dijo ella que sab\u00eda <i>poner unas jud\u00edas<\/i> estofadas a estilo de taberna, que era lo que hab\u00eda que comer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Quiso Feijoo probar tambi\u00e9n aquel plato, porque le gustaban algunas comidas espa\u00f1olas. Fortunata ten\u00eda una despensa admirablemente provista, y en ropa y trapos gastaba muy poco. \u00c9l era tan listo y tan pr\u00e1ctico, que supo sin esfuerzo hacerle disminuir el in\u00fatil y ruinoso rengl\u00f3n de las modas. En la cuesti\u00f3n de <i>buc\u00f3lica<\/i>, s\u00ed que no le pon\u00eda tasa, y le recomendaba que trajese siempre lo mejor y m\u00e1s adecuado a cada estaci\u00f3n. Pero ella no necesitaba que su se\u00f1or le hiciera estas advertencias, porque, madrile\u00f1a neta y de la Cava de San Miguel nada menos, sab\u00eda lo que se debe comer en cada \u00e9poca. No era glotona; pero s\u00ed inteligente en v\u00edveres y en todo lo que concierne a la bien provista plaza de Madrid.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y la verdad era que con aquella vida tranquila y sosegada, eminentemente pr\u00e1ctica, se iba poniendo tan lucida de carnes, tan guapa y hermosota que daba gloria verla. Siempre tuvo la de Rub\u00edn buena salud; pero nunca, como en aquella temporada, vio desarrollarse la existencia material con tanta plenitud y lozan\u00eda. Feijoo, al contemplarla, no pod\u00eda por menos de sentirse descorazonado. \u00abCada d\u00eda m\u00e1s guapa\u2014pensaba\u2014, y yo cada d\u00eda m\u00e1s viejo\u00bb. Y ella, cuando se miraba al espejo, no se resist\u00eda a la admiraci\u00f3n de su propia imagen. Algunos d\u00edas le pasaba por bajo del entrecejo la observaci\u00f3n aquella de otros tiempos: \u00ab\u00a1Si me viera ahora&#8230;!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Pero al punto trataba de alejar estas ideas, que no le tra\u00edan m\u00e1s que tristezas y cavilaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Viv\u00eda en la calle de Tabernillas (Puerta de Moros), que para los madrile\u00f1os del centro es <i>donde Cristo dio las tres voces y no le oyeron<\/i>. Es aquel barrio tan apartado, que parece <i>un pueblo<\/i>. Comun\u00edcase, de una parte con San Andr\u00e9s, y de otra con el Rosario y la V.O.T. El vecindario es en su mayor\u00eda pac\u00edfico y modestamente acomodado; asentadores, placeros, trajineros. Empleados no se encuentran all\u00ed, por estar aquel caser\u00edo lejos de toda oficina. Es el arrabal alegre y bien asoleado, y corri\u00e9ndose al Portillo de Gilim\u00f3n, se ve la vega del Manzanares, y la Sierra, San Isidro y la Casa de Campo. Hacia los taludes del Rosario la vecindad no es muy distinguida, ni las vistas muy buenas, por caer contra aquella parte las prisiones militares y encontrarse a cada paso mujeres sueltas y soldados que se quieren soltar. Al fin de la calle del \u00c1guila tambi\u00e9n desmerece mucho el vecindario, pues en la explanada de Gilim\u00f3n, inundada de sol a todas las horas del d\u00eda, suelen verse cuadros dignos del Potro de C\u00f3rdoba y del Albaic\u00edn de Granada. Por la calle de la Solana, donde habita tanta pobreter\u00eda, iba Fortunata a misa a la Paloma, y se pasmaba de no encontrar nunca en su camino ninguna cara conocida. Ciertamente, cuando un habitante del centro o del Norte de la Villa visita aquellos barrios, ni las casas ni los rostros le resultan Madrid. En un mes no pas\u00f3 Fortunata m\u00e1s ac\u00e1 de Puerta de Moros, y una vez que lo hizo, det\u00favose en Puerta Cerrada. Al sentir el mugido de la respiraci\u00f3n de la capital en sus senos centrales, volviose asustada a su pac\u00edfica y silenciosa calle de Tabernillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Don Evaristo viv\u00eda, desde que obtuvo el retiro, en el segundo piso de un caser\u00f3n aristocr\u00e1tico de la calle de Don Pedro. Era uno de esos palacios grandones y sin arquitectura, construidos por la nobleza. En el principal hab\u00eda una embajada, y cuando en ella se celebraba sarao, decoraban la escalera con tiestos y le pon\u00edan alfombra. Hab\u00edase acostumbrado Feijoo a la amplitud desnuda de sus habitaciones, a las grandes vidrieras, a la altura de techos, y no pod\u00eda vivir en <i>estas casas de cart\u00f3n<\/i> del Madrid moderno. Su domicilio ten\u00eda algo de convento, y su vecino en el segundo de la izquierda era un arque\u00f3logo, poseedor de colecciones maravillosas. En toda la casa no se o\u00eda ni el ruido de una mosca, pues el Ministro Plenipotenciario del principal era hombre solo, y fuera de las noches de recepci\u00f3n, que eran muy contadas, creer\u00edase que all\u00ed no viv\u00eda nada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Por la solitaria calle de las Aguas se comunicaba brevemente Feijoo con su \u00eddolo. No me vuelvo atr\u00e1s de lo que esta expresi\u00f3n indica, pues el buen se\u00f1or lleg\u00f3 a sentir por su protegida un amor entra\u00f1able, no todo compuesto de fiebre de amante, sino tambi\u00e9n de un cierto cari\u00f1o paternal, que cada d\u00eda se determinaba m\u00e1s. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima, compa\u00f1ero!\u2014pensaba\u2014, que no tengas veinte a\u00f1os menos&#8230; De veras que es una l\u00e1stima. \u00a1Si a esta la cojo yo antes&#8230;! As\u00ed como otros estropearon con sus manos inh\u00e1biles esta precios\u00edsima <i>individua<\/i>, yo le hubiera dado una configuraci\u00f3n admirable. \u00a1Qu\u00e9 espa\u00f1ola es, y qu\u00e9 chocho me estoy volviendo!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Al mes, ya Feijoo no pod\u00eda vivir sin aumentar indefinidamente las horas que al lado de ella pasaba. Muchos d\u00edas com\u00edan o almorzaban juntos, y como ambos amantes hab\u00edan convenido en enaltecer y restaurar pr\u00e1cticamente la hispana cocina, hac\u00eda la <i>individua<\/i> unos guisotes y fritangas, cuyo olor llegaba m\u00e1s all\u00e1 de San Francisco el Grande. De sobremesa, si no jugaban al tute, el buen se\u00f1or le contaba a su querida aventuras y pasos estupendos de su dram\u00e1tica vida militar. Hab\u00eda estado en Cuba en tiempo de la expedici\u00f3n de Narciso L\u00f3pez, y trabaj\u00f3 mucho en la persecuci\u00f3n y captura del famoso insurgente. Fortunata le o\u00eda embelesada, puestos los codos sobre la mesa, la cara sostenida en las manos, los ojos clavados en el narrador, quien bajo la influencia de la atenci\u00f3n ingenua de su amada, se sent\u00eda m\u00e1s elocuente, con la memoria m\u00e1s fresca y las ideas m\u00e1s claras. \u00abT\u00fa no puedes hacerte cargo de aquellas noches de luna en Cuba, de aquella b\u00f3veda de plata resplandeciente, de aquellos manglares que son jardines en medio de los espejos de la mar&#8230; Pues aquella noche de que te hablo, est\u00e1bamos acechando junto a un r\u00edo, porque sab\u00edamos que por all\u00ed hab\u00edan de pasar los insurgentes. O\u00edmos un chapoteo en el agua; cre\u00edmos que era un caim\u00e1n que se escurr\u00eda entre las ca\u00f1as bravas. De repente, pim&#8230; un tiro. \u00a1Ellos!&#8230; Al instante toda nuestra gente se echa los fusiles a la cara. Ta-ra-ra-trap&#8230; Un negrazo salta sobre m\u00ed, y zas, le meto el machete por el ombligo y se lo saco por el lomo&#8230; No me he visto en otra, hija\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Tambi\u00e9n hab\u00eda estado en la expedici\u00f3n a Roma el 48. \u00a1Oh, Roma! Aquello s\u00ed que era cosa grande. \u00a1Qu\u00e9 bonito aquel paso de P\u00edo IX bendiciendo a las tropas! Y la conversaci\u00f3n rodaba, sin saber c\u00f3mo, de la bendici\u00f3n papal a los amor\u00edos del narrador. En esto era la de no acabar, y de la cuenta total sal\u00edan a siete aventuras por a\u00f1o, con la particularidad de que eran en las cinco partes del mundo, porque Feijoo, que tambi\u00e9n hab\u00eda estado en Filipinas, tuvo algo que ver con chinas, javanesas y hasta con joloanas. Una salvaje le hab\u00eda trastornado el seso, demostrando que en las islas de la Polinesia se dan casos de coqueter\u00eda no menos refinada que la de los salones europeos. \u00ab\u00a1Ay, qu\u00e9 bueno!\u2014exclamaba Fortunata riendo con toda su alma, al o\u00edr ciertos lances\u2014. \u00a1Si eso parece de ac\u00e1&#8230;! \u00a1Pero qu\u00e9 lista&#8230;! \u00bfHas visto? \u00a1Y luego dicen&#8230;!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">De europeas no hab\u00eda que hablar. Cont\u00f3 el ex-coronel aventuras con solteras y casadas, que a su amiga le parec\u00edan mentira, y no las habr\u00eda cre\u00eddo si no las oyera de labios de persona tan ver\u00eddica y formal. \u2014\u00ab\u00bfPero has visto? Si eso se dice, no se cree&#8230; Y si lo escriben, pensar\u00e1n que es f\u00e1bula mal inventada. \u00a1Qu\u00e9 cosas hacen las mujeres! Bien dicen que somos el Demonio\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Debo advertir que nada refer\u00eda Feijoo que no fuese verdad, porque ni siquiera recargaba sus cuadros y retratos del natural. Lo mismo hac\u00eda Fortunata, cuando le tocaba a ella ser narradora, incitada por su protector a mostrar alg\u00fan cap\u00edtulo de la historia de su vida, que en corto tiempo ofrec\u00eda lances dignos de ser contados y aun escritos. No se hac\u00eda ella de rogar, y como ten\u00eda la virtud de la franqueza, y no apreciaba bien, por rudeza de paladar moral, la significaci\u00f3n buena o mala de ciertos hechos, todo lo desembuchaba. A veces sent\u00eda D. Evaristo gran regocijo oy\u00e9ndola, a veces verdadero terror; pero de todas estas sesiones sal\u00eda al fin con impresiones de tristeza, y pensaba as\u00ed: \u00abSi hubiera ca\u00eddo antes en mis manos, si yo la hubiera cogido antes, todas esas ignominias se habr\u00edan evitado&#8230; \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima, compa\u00f1ero, qu\u00e9 l\u00e1stima!&#8230; Y lo m\u00e1s raro es que despu\u00e9s de tanto manosear hayan quedado intactas ciertas prendas, como la sinceridad, que al fin es algo y la constancia en el amor a uno solo&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Ambos evitaban que en sus conversaciones surgieran ciertos nombres; pero una noche se habl\u00f3, no s\u00e9 por qu\u00e9, de Juanito Santa Cruz. \u00abAnda\u2014dijo Fortunata\u2014, que ya se habr\u00e1 cansado otra vez de la tonta de su mujer. A bien que ella se tomar\u00e1 la revancha&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014No lo creo&#8230;\u2014Pues yo s\u00ed&#8230;\u2014afirm\u00f3 la pr\u00f3jima fingiendo convicci\u00f3n\u2014. \u00a1Bah! No hay mujer casada que no peque&#8230; Ya saben tapar bien esas se\u00f1oras ricas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014No me gusta, hija, que hables as\u00ed de persona alguna y menos de esa. Yo me explico que no la quieras bien; pero observa que es inocente de las trastadas que te ha hecho su marido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Feijoo conoc\u00eda a algunas personas de la familia de Santa Cruz. A Jacinta y a Juan no les hab\u00eda hablado nunca; pero s\u00ed a D. Baldomero y algo a Barbarita. Trataba al gordo Arnaiz, y a otros muy allegados a la familia, como el marqu\u00e9s de Casa-Mu\u00f1oz y Villalonga; y el mismo Pl\u00e1cido Estupi\u00f1\u00e1 no era un desconocido para \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abEs preciso que te acostumbres\u2014prosigui\u00f3 con cierta severidad\u2014, a no hacer juicios temerarios, huyendo de cuanto pueda herir o lastimar a una familia respetable. Dobla la hoja y hazte cuenta de que esa gente se ha ido a Ultramar, o se ha muerto\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Te dir\u00e9 una cosa que ha de pasmarte\u2014indic\u00f3 Fortunata con la expresi\u00f3n grave que tomaba cuando hac\u00eda una declaraci\u00f3n de extremada y casi incre\u00edble sinceridad\u2014. Pues el d\u00eda en que vi por primera vez a Jacinta, me gust\u00f3&#8230; sin que por gustarme dejara de aborrecerla. Una noche me acost\u00e9 con el coraz\u00f3n tan requemado de celos, que me sent\u00eda capaz&#8230; hasta de matarla&#8230; mira t\u00fa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00a1Bah!, no digas tonter\u00edas&#8230; No me hace gracia que te pongas as\u00ed&#8230; Eso de matar a la rival es hasta cursi&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Pero si no he acabado&#8230; d\u00e9jame que te cuente lo mejor. La aborrezco y me agrada mirarla, quiere decirse, que me gustar\u00eda parecerme a ella, ser como ella, y que se me cambiara todo mi ser natural hasta volverme tal y como ella es.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Eso s\u00ed que no lo entiendo\u2014dijo Feijoo cayendo en un mar de meditaciones\u2014. Caprichos del coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;III&#8211; Como lo que debe suceder sucede, y no hay bromas con la realidad, las cosas vinieron y ocurrieron conforme a los deseos de D. Evaristo Gonz\u00e1lez Feijoo. Bien sab\u00eda \u00e9l que no pod\u00eda ser de otro modo, a menos que aquella mujer estuviese loca. \u00bfQu\u00e9 salida ten\u00eda fuera de la propuesta por \u00e9l? Ninguna. 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