{"id":28364,"date":"2026-03-22T00:00:51","date_gmt":"2026-03-21T23:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=28364"},"modified":"2026-03-22T15:57:45","modified_gmt":"2026-03-22T14:57:45","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-lxiii-y-lxiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=28364","title":{"rendered":"Don Quijote de la Mancha &#8211; Segunda parte &#8211; cap\u00edtulos LXIII y LXIV"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cap\u00edtulo LXIII. De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Grandes eran los discursos que don Quijote hac\u00eda sobre la respuesta de la encantada cabeza, sin que ninguno dellos diese en el embuste, y todos paraban con la promesa, que \u00e9l tuvo por cierto, del desencanto de Dulcinea. All\u00ed iba y ven\u00eda, y se alegraba entre s\u00ed mismo, creyendo que hab\u00eda de ver presto su cumplimiento; y Sancho, aunque aborrec\u00eda el ser gobernador, como queda dicho, todav\u00eda deseaba volver a mandar y a ser obedecido; que esta mala ventura trae consigo el mando, aunque sea de burlas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En resoluci\u00f3n, aquella tarde don Antonio Moreno, su hu\u00e9sped, y sus dos amigos, con don Quijote y Sancho, fueron a las galeras. El cuatralbo, que estaba avisado de su buena venida, por ver a los dos tan famosos Quijote y Sancho, apenas llegaron a la marina, cuando todas las galeras abatieron tienda, y sonaron las chirim\u00edas; arrojaron luego el esquife al agua, cubierto de ricos tapetes y de almohadas de terciopelo carmes\u00ed, y, en poniendo que puso los pies en \u00e9l don Quijote, dispar\u00f3 la capitana el ca\u00f1\u00f3n de cruj\u00eda, y las otras galeras hicieron lo mesmo, y, al subir don Quijote por la escala derecha, toda la chusma le salud\u00f3 como es usanza cuando una persona principal entra en la galera, diciendo: \u00bb\u00a1Hu, hu, hu!\u00bb tres veces. Diole la mano el general, que con este nombre le llamaremos, que era un principal caballero valenciano; abraz\u00f3 a don Quijote, dici\u00e9ndole:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Este d\u00eda se\u00f1alar\u00e9 yo con piedra blanca, por ser uno de los mejores que pienso llevar en mi vida, habiendo visto al se\u00f1or don Quijote de la Mancha: tiempo y se\u00f1al que nos muestra que en \u00e9l se encierra y cifra todo el valor del andante caballer\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Con otras no menos corteses razones le respondi\u00f3 don Quijote, alegre sobremanera de verse tratar tan a lo se\u00f1or. Entraron todos en la popa, que estaba muy bien aderezada, y sent\u00e1ronse por los bandines, pas\u00f3se el c\u00f3mitre en cruj\u00eda, y dio se\u00f1al con el pito que la chusma hiciese fuera ropa, que se hizo en un instante. Sancho, que vio tanta gente en cueros, qued\u00f3 pasmado, y m\u00e1s cuando vio hacer tienda con tanta priesa, que a \u00e9l le pareci\u00f3 que todos los diablos andaban all\u00ed trabajando; pero esto todo fueron tortas y pan pintado para lo que ahora dir\u00e9. Estaba Sancho sentado sobre el estanterol, junto al espalder de la mano derecha, el cual ya avisado de lo que hab\u00eda de hacer, asi\u00f3 de Sancho, y, levant\u00e1ndole en los brazos, toda la chusma puesta en pie y alerta, comenzando de la derecha banda, le fue dando y volteando sobre los brazos de la chusma de banco en banco, con tanta priesa, que el pobre Sancho perdi\u00f3 la vista de los ojos, y sin duda pens\u00f3 que los mismos demonios le llevaban, y no pararon con \u00e9l hasta volverle por la siniestra banda y ponerle en la popa. Qued\u00f3 el pobre molido, y jadeando, y trasudando, sin poder imaginar qu\u00e9 fue lo que sucedido le hab\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Don Quijote, que vio el vuelo sin alas de Sancho, pregunt\u00f3 al general si eran ceremonias aqu\u00e9llas que se usaban con los primeros que entraban en las galeras; porque si acaso lo fuese, \u00e9l, que no ten\u00eda intenci\u00f3n de profesar en ellas, no quer\u00eda hacer semejantes ejercicios, y que votaba a Dios que, si alguno llegaba a asirle para voltearle, que le hab\u00eda de sacar el alma a puntillazos; y, diciendo esto, se levant\u00f3 en pie y empu\u00f1\u00f3 la espada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A este instante abatieron tienda, y con grand\u00edsimo ruido dejaron caer la entena de alto abajo. Pens\u00f3 Sancho que el cielo se desencajaba de sus quicios y ven\u00eda a dar sobre su cabeza; y, agobi\u00e1ndola, lleno de miedo, la puso entre las piernas. No las tuvo todas consigo don Quijote; que tambi\u00e9n se estremeci\u00f3 y encogi\u00f3 de hombros y perdi\u00f3 la color del rostro. La chusma iz\u00f3 la entena con la misma priesa y ruido que la hab\u00edan amainado, y todo esto, callando, como si no tuvieran voz ni aliento. Hizo se\u00f1al el c\u00f3mitre que zarpasen el ferro, y, saltando en mitad de la cruj\u00eda con el corbacho o rebenque, comenz\u00f3 a mosquear las espaldas de la chusma, y a largarse poco a poco a la mar. Cuando Sancho vio a una moverse tantos pies colorados, que tales pens\u00f3 \u00e9l que eran los remos, dijo entre s\u00ed:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00c9stas s\u00ed son verdaderamente cosas encantadas, y no las que mi amo dice. \u00bfQu\u00e9 han hecho estos desdichados, que ans\u00ed los azotan, y c\u00f3mo este hombre solo, que anda por aqu\u00ed silbando, tiene atrevimiento para azotar a tanta gente? Ahora yo digo que \u00e9ste es infierno, o, por lo menos, el purgatorio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Don Quijote, que vio la atenci\u00f3n con que Sancho miraba lo que pasaba, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00a1Ah Sancho amigo, y con qu\u00e9 brevedad y cu\u00e1n a poca costa os pod\u00edades vos, si quisi\u00e9sedes, desnudar de medio cuerpo arriba, y poneros entre estos se\u00f1ores, y acabar con el desencanto de Dulcinea! Pues con la miseria y pena de tantos, no sentir\u00edades vos mucho la vuestra; y m\u00e1s, que podr\u00eda ser que el sabio Merl\u00edn tomase en cuenta cada azote d\u00e9stos, por ser dados de buena mano, por diez de los que vos finalmente os hab\u00e9is de dar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Preguntar quer\u00eda el general qu\u00e9 azotes eran aqu\u00e9llos, o qu\u00e9 desencanto de Dulcinea, cuando dijo el marinero:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Se\u00f1al hace Monju\u00ed de que hay bajel de remos en la costa por la banda del poniente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Esto o\u00eddo, salt\u00f3 el general en la cruj\u00eda, y dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00a1Ea hijos, no se nos vaya! Alg\u00fan bergant\u00edn de cosarios de Argel debe de ser \u00e9ste que la atalaya nos se\u00f1ala.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lleg\u00e1ronse luego las otras tres galeras a la capitana, a saber lo que se les ordenaba. Mand\u00f3 el general que las dos saliesen a la mar, y \u00e9l con la otra ir\u00eda tierra a tierra, porque ans\u00ed el bajel no se les escapar\u00eda. Apret\u00f3 la chusma los remos, impeliendo las galeras con tanta furia, que parec\u00eda que volaban. Las que salieron a la mar, a obra de dos millas descubrieron un bajel, que con la vista le marcaron por de hasta catorce o quince bancos, y as\u00ed era la verdad; el cual bajel, cuando descubri\u00f3 las galeras, se puso en caza, con intenci\u00f3n y esperanza de escaparse por su ligereza; pero av\u00ednole mal, porque la galera capitana era de los m\u00e1s ligeros bajeles que en la mar navegaban, y as\u00ed le fue entrando, que claramente los del bergant\u00edn conocieron que no pod\u00edan escaparse; y as\u00ed, el arr\u00e1ez quisiera que dejaran los remos y se entregaran, por no irritar a enojo al capit\u00e1n que nuestras galeras reg\u00eda. Pero la suerte, que de otra manera lo guiaba, orden\u00f3 que, ya que la capitana llegaba tan cerca que pod\u00edan los del bajel o\u00edr las voces que desde ella les dec\u00edan que se rindiesen, dos toraqu\u00eds, que es como decir dos turcos borrachos, que en el bergant\u00edn ven\u00edan con estos doce, dispararon dos escopetas, con que dieron muerte a dos soldados que sobre nuestras arrumbadas ven\u00edan. Viendo lo cual, jur\u00f3 el general de no dejar con vida a todos cuantos en el bajel tomase, y, llegando a embestir con toda furia, se le escap\u00f3 por debajo de la palamenta. Pas\u00f3 la galera adelante un buen trecho; los del bajel se vieron perdidos, hicieron vela en tanto que la galera volv\u00eda, y de nuevo, a vela y a remo, se pusieron en caza; pero no les aprovech\u00f3 su diligencia tanto como les da\u00f1\u00f3 su atrevimiento, porque, alcanz\u00e1ndoles la capitana a poco m\u00e1s de media milla, les ech\u00f3 la palamenta encima y los cogi\u00f3 vivos a todos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Llegaron en esto las otras dos galeras, y todas cuatro con la presa volvieron a la playa, donde infinita gente los estaba esperando, deseosos de ver lo que tra\u00edan. Dio fondo el general cerca de tierra, y conoci\u00f3 que estaba en la marina el virrey de la ciudad. Mand\u00f3 echar el esquife para traerle, y mand\u00f3 amainar la entena para ahorcar luego luego al arr\u00e1ez y a los dem\u00e1s turcos que en el bajel hab\u00eda cogido, que ser\u00edan hasta treinta y seis personas, todos gallardos, y los m\u00e1s, escopeteros turcos. Pregunt\u00f3 el general qui\u00e9n era el arr\u00e1ez del bergant\u00edn y fuele respondido por uno de los cautivos, en lengua castellana, que despu\u00e9s pareci\u00f3 ser renegado espa\u00f1ol:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Este mancebo, se\u00f1or, que aqu\u00ed vees es nuestro arr\u00e1ez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y mostr\u00f3le uno de los m\u00e1s bellos y gallardos mozos que pudiera pintar la humana imaginaci\u00f3n. La edad, al parecer, no llegaba a veinte a\u00f1os. Pregunt\u00f3le el general:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Dime, mal aconsejado perro, \u00bfqui\u00e9n te movi\u00f3 a matarme mis soldados, pues ve\u00edas ser imposible el escaparte? \u00bfEse respeto se guarda a las capitanas? \u00bfNo sabes t\u00fa que no es valent\u00eda la temeridad? Las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos, pero no temerarios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Responder quer\u00eda el arr\u00e1ez; pero no pudo el general, por entonces, o\u00edr la respuesta, por acudir a recebir al virrey, que ya entraba en la galera, con el cual entraron algunos de sus criados y algunas personas del pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00a1Buena ha estado la caza, se\u00f1or general! \u2014dijo el virrey.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Y tan buena \u2014respondi\u00f3 el general\u2014 cual la ver\u00e1 Vuestra Excelencia agora colgada de esta entena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00bfC\u00f3mo ans\u00ed? \u2014replic\u00f3 el virrey.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Porque me han muerto \u2014respondi\u00f3 el general\u2014, contra toda ley y contra toda raz\u00f3n y usanza de guerra, dos soldados de los mejores que en estas galeras ven\u00edan, y yo he jurado de ahorcar a cuantos he cautivado, principalmente a este mozo, que es el arr\u00e1ez del bergant\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y ense\u00f1\u00f3le al que ya ten\u00eda atadas las manos y echado el cordel a la garganta, esperando la muerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Mir\u00f3le el virrey, y, vi\u00e9ndole tan hermoso, y tan gallardo, y tan humilde, d\u00e1ndole en aquel instante una carta de recomendaci\u00f3n su hermosura, le vino deseo de escusar su muerte; y as\u00ed, le pregunt\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Dime, arr\u00e1ez, \u00bferes turco de naci\u00f3n, o moro, o renegado?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A lo cual el mozo respondi\u00f3, en lengua asimesmo castellana:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Ni soy turco de naci\u00f3n, ni moro, ni renegado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Pues, \u00bfqu\u00e9 eres? \u2014replic\u00f3 el virrey.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Mujer cristiana \u2014respondi\u00f3 el mancebo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00bfMujer y cristiana, y en tal traje y en tales pasos? M\u00e1s es cosa para admirarla que para creerla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Suspended \u2014dijo el mozo\u2014, \u00a1oh se\u00f1ores!, la ejecuci\u00f3n de mi muerte, que no se perder\u00e1 mucho en que se dilate vuestra venganza en tanto que yo os cuente mi vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00bfQui\u00e9n fuera el de coraz\u00f3n tan duro que con estas razones no se ablandara, o, a lo menos, hasta o\u00edr las que el triste y lastimado mancebo decir quer\u00eda? El general le dijo que dijese lo que quisiese, pero que no esperase alcanzar perd\u00f3n de su conocida culpa. Con esta licencia, el mozo comenz\u00f3 a decir desta manera:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00abDe aquella naci\u00f3n m\u00e1s desdichada que prudente, sobre quien ha llovido estos d\u00edas un mar de desgracias, nac\u00ed yo, de moriscos padres engendrada. En la corriente de su desventura fui yo por dos t\u00edos m\u00edos llevada a Berber\u00eda, sin que me aprovechase decir que era cristiana, como, en efecto, lo soy, y no de las fingidas ni aparentes, sino de las verdaderas y cat\u00f3licas. No me vali\u00f3, con los que ten\u00edan a cargo nuestro miserable destierro, decir esta verdad, ni mis t\u00edos quisieron creerla; antes la tuvieron por mentira y por invenci\u00f3n para quedarme en la tierra donde hab\u00eda nacido, y as\u00ed, por fuerza m\u00e1s que por grado, me trujeron consigo. Tuve una madre cristiana y un padre discreto y cristiano, ni m\u00e1s ni menos; mam\u00e9 la fe cat\u00f3lica en la leche; cri\u00e9me con buenas costumbres; ni en la lengua ni en ellas jam\u00e1s, a mi parecer, di se\u00f1ales de ser morisca. Al par y al paso destas virtudes, que yo creo que lo son, creci\u00f3 mi hermosura, si es que tengo alguna; y, aunque mi recato y mi encerramiento fue mucho, no debi\u00f3 de ser tanto que no tuviese lugar de verme un mancebo caballero, llamado don Gaspar Gregorio, hijo mayorazgo de un caballero que junto a nuestro lugar otro suyo tiene. C\u00f3mo me vio, c\u00f3mo nos hablamos, c\u00f3mo se vio perdido por m\u00ed y c\u00f3mo yo no muy ganada por \u00e9l, ser\u00eda largo de contar, y m\u00e1s en tiempo que estoy temiendo que, entre la lengua y la garganta, se ha de atravesar el riguroso cordel que me amenaza; y as\u00ed, s\u00f3lo dir\u00e9 c\u00f3mo en nuestro destierro quiso acompa\u00f1arme don Gregorio. Mezcl\u00f3se con los moriscos que de otros lugares salieron, porque sab\u00eda muy bien la lengua, y en el viaje se hizo amigo de dos t\u00edos m\u00edos que consigo me tra\u00edan; porque mi padre, prudente y prevenido, as\u00ed como oy\u00f3 el primer bando de nuestro destierro, se sali\u00f3 del lugar y se fue a buscar alguno en los reinos estra\u00f1os que nos acogiese. Dej\u00f3 encerradas y enterradas, en una parte de quien yo sola tengo noticia, muchas perlas y piedras de gran valor, con algunos dineros en cruzados y doblones de oro. Mand\u00f3me que no tocase al tesoro que dejaba en ninguna manera, si acaso antes que \u00e9l volviese nos desterraban. H\u00edcelo as\u00ed, y con mis t\u00edos, como tengo dicho, y otros parientes y allegados pasamos a Berber\u00eda; y el lugar donde hicimos asiento fue en Argel, como si le hici\u00e9ramos en el mismo infierno. Tuvo noticia el rey de mi hermosura, y la fama se la dio de mis riquezas, que, en parte, fue ventura m\u00eda. Llam\u00f3me ante s\u00ed, pregunt\u00f3me de qu\u00e9 parte de Espa\u00f1a era y qu\u00e9 dineros y qu\u00e9 joyas tra\u00eda. D\u00edjele el lugar, y que las joyas y dineros quedaban en \u00e9l enterrados, pero que con facilidad se podr\u00edan cobrar si yo misma volviese por ellos. Todo esto le dije, temerosa de que no le cegase mi hermosura, sino su codicia. Estando conmigo en estas pl\u00e1ticas, le llegaron a decir c\u00f3mo ven\u00eda conmigo uno de los m\u00e1s gallardos y hermosos mancebos que se pod\u00eda imaginar. Luego entend\u00ed que lo dec\u00edan por don Gaspar Gregorio, cuya belleza se deja atr\u00e1s las mayores que encarecer se pueden. Turb\u00e9me, considerando el peligro que don Gregorio corr\u00eda, porque entre aquellos b\u00e1rbaros turcos en m\u00e1s se tiene y estima un mochacho o mancebo hermoso que una mujer, por bell\u00edsima que sea. Mand\u00f3 luego el rey que se le trujesen all\u00ed delante para verle, y pregunt\u00f3me si era verdad lo que de aquel mozo le dec\u00edan. Entonces yo, casi como prevenida del cielo, le dije que s\u00ed era; pero que le hac\u00eda saber que no era var\u00f3n, sino mujer como yo, y que le suplicaba me la dejase ir a vestir en su natural traje, para que de todo en todo mostrase su belleza y con menos empacho pareciese ante su presencia. D\u00edjome que fuese en buena hora, y que otro d\u00eda hablar\u00edamos en el modo que se pod\u00eda tener para que yo volviese a Espa\u00f1a a sacar el escondido tesoro. Habl\u00e9 con don Gaspar, cont\u00e9le el peligro que corr\u00eda el mostrar ser hombre; vest\u00edle de mora, y aquella mesma tarde le truje a la presencia del rey, el cual, en vi\u00e9ndole, qued\u00f3 admirado y hizo disignio de guardarla para hacer presente della al Gran Se\u00f1or; y, por huir del peligro que en el serrallo de sus mujeres pod\u00eda tener y temer de s\u00ed mismo, la mand\u00f3 poner en casa de unas principales moras que la guardasen y la sirviesen, adonde le llevaron luego. Lo que los dos sentimos (que no puedo negar que no le quiero) se deje a la consideraci\u00f3n de los que se apartan si bien se quieren. Dio luego traza el rey de que yo volviese a Espa\u00f1a en este bergant\u00edn y que me acompa\u00f1asen dos turcos de naci\u00f3n, que fueron los que mataron vuestros soldados. Vino tambi\u00e9n conmigo este renegado espa\u00f1ol \u2014se\u00f1alando al que hab\u00eda hablado primero\u2014, del cual s\u00e9 yo bien que es cristiano encubierto y que viene con m\u00e1s deseo de quedarse en Espa\u00f1a que de volver a Berber\u00eda; la dem\u00e1s chusma del bergant\u00edn son moros y turcos, que no sirven de m\u00e1s que de bogar al remo. Los dos turcos, codiciosos e insolentes, sin guardar el orden que tra\u00edamos de que a m\u00ed y a este renegado en la primer parte de Espa\u00f1a, en h\u00e1bito de cristianos, de que venimos prove\u00eddos, nos echasen en tierra, primero quisieron barrer esta costa y hacer alguna presa, si pudiesen, temiendo que si primero nos echaban en tierra, por alg\u00fan acidente que a los dos nos sucediese, podr\u00edamos descubrir que quedaba el bergant\u00edn en la mar, y si acaso hubiese galeras por esta costa, los tomasen. Anoche descubrimos esta playa, y, sin tener noticia destas cuatro galeras, fuimos descubiertos, y nos ha sucedido lo que hab\u00e9is visto. En resoluci\u00f3n: don Gregorio queda en h\u00e1bito de mujer entre mujeres, con manifiesto peligro de perderse, y yo me veo atadas las manos, esperando, o, por mejor decir, temiendo perder la vida, que ya me cansa.\u00bb \u00c9ste es, se\u00f1ores, el fin de mi lamentable historia, tan verdadera como desdichada; lo que os ruego es que me dej\u00e9is morir como cristiana, pues, como ya he dicho, en ninguna cosa he sido culpante de la culpa en que los de mi naci\u00f3n han ca\u00eddo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y luego call\u00f3, pre\u00f1ados los ojos de tiernas l\u00e1grimas, a quien acompa\u00f1aron muchas de los que presentes estaban. El virrey, tierno y compasivo, sin hablarle palabra, se lleg\u00f3 a ella y le quit\u00f3 con sus manos el cordel que las hermosas de la mora ligaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En tanto, pues, que la morisca cristiana su peregrina historia trataba, tuvo clavados los ojos en ella un anciano peregrino que entr\u00f3 en la galera cuando entr\u00f3 el virrey; y, apenas dio fin a su pl\u00e1tica la morisca, cuando \u00e9l se arroj\u00f3 a sus pies, y, abrazado dellos, con interrumpidas palabras de mil sollozos y suspiros, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00a1Oh Ana F\u00e9lix, desdichada hija m\u00eda! Yo soy tu padre Ricote, que volv\u00eda a buscarte por no poder vivir sin ti, que eres mi alma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A cuyas palabras abri\u00f3 los ojos Sancho, y alz\u00f3 la cabeza (que inclinada ten\u00eda, pensando en la desgracia de su paseo), y, mirando al peregrino, conoci\u00f3 ser el mismo Ricote que top\u00f3 el d\u00eda que sali\u00f3 de su gobierno, y confirm\u00f3se que aqu\u00e9lla era su hija, la cual, ya desatada, abraz\u00f3 a su padre, mezclando sus l\u00e1grimas con las suyas; el cual dijo al general y al virrey:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 \u00c9sta, se\u00f1ores, es mi hija, m\u00e1s desdichada en sus sucesos que en su nombre. Ana F\u00e9lix se llama, con el sobrenombre de Ricote, famosa tanto por su hermosura como por mi riqueza. Yo sal\u00ed de mi patria a buscar en reinos estra\u00f1os quien nos albergase y recogiese, y, habi\u00e9ndole hallado en Alemania, volv\u00ed en este h\u00e1bito de peregrino, en compa\u00f1\u00eda de otros alemanes, a buscar mi hija y a desenterrar muchas riquezas que dej\u00e9 escondidas. No hall\u00e9 a mi hija; hall\u00e9 el tesoro, que conmigo traigo, y agora, por el estra\u00f1o rodeo que hab\u00e9is visto, he hallado el tesoro que m\u00e1s me enriquece, que es a mi querida hija. Si nuestra poca culpa y sus l\u00e1grimas y las m\u00edas, por la integridad de vuestra justicia, pueden abrir puertas a la misericordia, usadla con nosotros, que jam\u00e1s tuvimos pensamiento de ofenderos, ni convenimos en ning\u00fan modo con la intenci\u00f3n de los nuestros, que justamente han sido desterrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Entonces dijo Sancho:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Bien conozco a Ricote, y s\u00e9 que es verdad lo que dice en cuanto a ser Ana F\u00e9lix su hija; que en esotras zarandajas de ir y venir, tener buena o mala intenci\u00f3n, no me entremeto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Admirados del estra\u00f1o caso todos los presentes, el general dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Una por una vuestras l\u00e1grimas no me dejar\u00e1n cumplir mi juramento: vivid, hermosa Ana F\u00e9lix, los a\u00f1os de vida que os tiene determinados el cielo, y lleven la pena de su culpa los insolentes y atrevidos que la cometieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y mand\u00f3 luego ahorcar de la entena a los dos turcos que a sus dos soldados hab\u00edan muerto; pero el virrey le pidi\u00f3 encarecidamente no los ahorcase, pues m\u00e1s locura que valent\u00eda hab\u00eda sido la suya. Hizo el general lo que el virrey le ped\u00eda, porque no se ejecutan bien las venganzas a sangre helada. Procuraron luego dar traza de sacar a don Gaspar Gregorio del peligro en que quedaba. Ofreci\u00f3 Ricote para ello m\u00e1s de dos mil ducados que en perlas y en joyas ten\u00eda. Di\u00e9ronse muchos medios, pero ninguno fue tal como el que dio el renegado espa\u00f1ol que se ha dicho, el cual se ofreci\u00f3 de volver a Argel en alg\u00fan barco peque\u00f1o, de hasta seis bancos, armado de remeros cristianos, porque \u00e9l sab\u00eda d\u00f3nde, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo pod\u00eda y deb\u00eda desembarcar, y asimismo no ignoraba la casa donde don Gaspar quedaba. Dudaron el general y el virrey el fiarse del renegado, ni confiar de los cristianos que hab\u00edan de bogar el remo; fi\u00f3le Ana F\u00e9lix, y Ricote, su padre, dijo que sal\u00eda a dar el rescate de los cristianos, si acaso se perdiesen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Firmados, pues, en este parecer, se desembarc\u00f3 el virrey, y don Antonio Moreno se llev\u00f3 consigo a la morisca y a su padre, encarg\u00e1ndole el virrey que los regalase y acariciase cuanto le fuese posible; que de su parte le ofrec\u00eda lo que en su casa hubiese para su regalo. Tanta fue la benevolencia y caridad que la hermosura de Ana F\u00e9lix infundi\u00f3 en su pecho.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_lxiv\"><\/a><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cap\u00edtulo LXIV. Que trata de la aventura que m\u00e1s pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le hab\u00edan sucedido<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La mujer de don Antonio Moreno cuenta la historia que recibi\u00f3 grand\u00edsimo contento de ver a Ana F\u00e9lix en su casa. Recibi\u00f3la con mucho agrado, as\u00ed enamorada de su belleza como de su discreci\u00f3n, porque en lo uno y en lo otro era estremada la morisca, y toda la gente de la ciudad, como a campana ta\u00f1ida, ven\u00edan a verla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Dijo don Quijote a don Antonio que el parecer que hab\u00edan tomado en la libertad de don Gregorio no era bueno, porque ten\u00eda m\u00e1s de peligroso que de conveniente, y que ser\u00eda mejor que le pusiesen a \u00e9l en Berber\u00eda con sus armas y caballo; que \u00e9l le sacar\u00eda a pesar de toda la morisma, como hab\u00eda hecho don Gaiferos a su esposa Melisendra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Advierta vuesa merced \u2014dijo Sancho, oyendo esto\u2014 que el se\u00f1or don Gaiferos sac\u00f3 a sus esposa de tierra firme y la llev\u00f3 a Francia por tierra firme; pero aqu\u00ed, si acaso sacamos a don Gregorio, no tenemos por d\u00f3nde traerle a Espa\u00f1a, pues est\u00e1 la mar en medio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Para todo hay remedio, si no es para la muerte \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; pues, llegando el barco a la marina, nos podremos embarcar en \u00e9l, aunque todo el mundo lo impida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Muy bien lo pinta y facilita vuestra merced \u2014dijo Sancho\u2014, pero del dicho al hecho hay gran trecho, y yo me atengo al renegado, que me parece muy hombre de bien y de muy buenas entra\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Don Antonio dijo que si el renegado no saliese bien del caso, se tomar\u00eda el espediente de que el gran don Quijote pasase en Berber\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">De all\u00ed a dos d\u00edas parti\u00f3 el renegado en un ligero barco de seis remos por banda, armado de valent\u00edsima chusma; y de all\u00ed a otros dos se partieron las galeras a Levante, habiendo pedido el general al visorrey fuese servido de avisarle de lo que sucediese en la libertad de don Gregorio y en el caso de Ana F\u00e9lix; qued\u00f3 el visorrey de hacerlo as\u00ed como se lo ped\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y una ma\u00f1ana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas, porque, como muchas veces dec\u00eda, ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear, y no se hallaba sin ellas un punto, vio venir hac\u00eda \u00e9l un caballero, armado asimismo de punta en blanco, que en el escudo tra\u00eda pintada una luna resplandeciente; el cual, lleg\u00e1ndose a trecho que pod\u00eda ser o\u00eddo, en altas voces, encaminando sus razones a don Quijote, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Insigne caballero y jam\u00e1s como se debe alabado don Quijote de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna, cuyas inauditas haza\u00f1as quiz\u00e1 te le habr\u00e1n tra\u00eddo a la memoria. Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos, en raz\u00f3n de hacerte conocer y confesar que mi dama, sea quien fuere, es sin comparaci\u00f3n m\u00e1s hermosa que tu Dulcinea del Toboso; la cual verdad si t\u00fa la confiesas de llano en llano, escusar\u00e1s tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en d\u00e1rtela; y si t\u00fa peleares y yo te venciere, no quiero otra satisfaci\u00f3n sino que, dejando las armas y absteni\u00e9ndote de buscar aventuras, te recojas y retires a tu lugar por tiempo de un a\u00f1o, donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz tranquila y en provechoso sosiego, porque as\u00ed conviene al aumento de tu hacienda y a la salvaci\u00f3n de tu alma; y si t\u00fa me vencieres, quedar\u00e1 a tu discreci\u00f3n mi cabeza, y ser\u00e1n tuyos los despojos de mis armas y caballo, y pasar\u00e1 a la tuya la fama de mis haza\u00f1as. Mira lo que te est\u00e1 mejor, y resp\u00f3ndeme luego, porque hoy todo el d\u00eda traigo de t\u00e9rmino para despachar este negocio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Don Quijote qued\u00f3 suspenso y at\u00f3nito, as\u00ed de la arrogancia del Caballero de la Blanca Luna como de la causa por que le desafiaba; y con reposo y adem\u00e1n severo le respondi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Caballero de la Blanca Luna, cuyas haza\u00f1as hasta agora no han llegado a mi noticia, yo osar\u00e9 jurar que jam\u00e1s hab\u00e9is visto a la ilustre Dulcinea; que si visto la hubi\u00e9rades, yo s\u00e9 que procur\u00e1rades no poneros en esta demanda, porque su vista os desenga\u00f1ara de que no ha habido ni puede haber belleza que con la suya comparar se pueda; y as\u00ed, no dici\u00e9ndoos que ment\u00eds, sino que no acert\u00e1is en lo propuesto, con las condiciones que hab\u00e9is referido, aceto vuestro desaf\u00edo, y luego, porque no se pase el d\u00eda que tra\u00e9is determinado; y s\u00f3lo exceto de las condiciones la de que se pase a m\u00ed la fama de vuestras haza\u00f1as, porque no s\u00e9 cu\u00e1les ni qu\u00e9 tales sean: con las m\u00edas me contento, tales cuales ellas son. Tomad, pues, la parte del campo que quisi\u00e9redes, que yo har\u00e9 lo mesmo, y a quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Hab\u00edan descubierto de la ciudad al Caballero de la Blanca Luna, y d\u00edchoselo al visorrey que estaba hablando con don Quijote de la Mancha. El visorrey, creyendo ser\u00eda alguna nueva aventura fabricada por don Antonio Moreno, o por otro alg\u00fan caballero de la ciudad, sali\u00f3 luego a la playa con don Antonio y con otros muchos caballeros que le acompa\u00f1aban, a tiempo cuando don Quijote volv\u00eda las riendas a Rocinante para tomar del campo lo necesario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Viendo, pues, el visorrey que daban los dos se\u00f1ales de volverse a encontrar, se puso en medio, pregunt\u00e1ndoles qu\u00e9 era la causa que les mov\u00eda a hacer tan de improviso batalla. El Caballero de la Blanca Luna respondi\u00f3 que era precedencia de hermosura, y en breves razones le dijo las mismas que hab\u00eda dicho a don Quijote, con la acetaci\u00f3n de las condiciones del desaf\u00edo hechas por entrambas partes. Lleg\u00f3se el visorrey a don Antonio, y pregunt\u00f3le paso si sab\u00eda qui\u00e9n era el tal Caballero de la Blanca Luna, o si era alguna burla que quer\u00edan hacer a don Quijote. Don Antonio le respondi\u00f3 que ni sab\u00eda qui\u00e9n era, ni si era de burlas ni de veras el tal desaf\u00edo. Esta respuesta tuvo perplejo al visorrey en si les dejar\u00eda o no pasar adelante en la batalla; pero, no pudi\u00e9ndose persuadir a que fuese sino burla, se apart\u00f3 diciendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Se\u00f1ores caballeros, si aqu\u00ed no hay otro remedio sino confesar o morir, y el se\u00f1or don Quijote est\u00e1 en sus trece y vuestra merced el de la Blanca Luna en sus catorce, a la mano de Dios, y dense.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Agradeci\u00f3 el de la Blanca Luna con corteses y discretas razones al visorrey la licencia que se les daba, y don Quijote hizo lo mesmo; el cual, encomend\u00e1ndose al cielo de todo coraz\u00f3n y a su Dulcinea \u2014como ten\u00eda de costumbre al comenzar de las batallas que se le ofrec\u00edan\u2014, torn\u00f3 a tomar otro poco m\u00e1s del campo, porque vio que su contrario hac\u00eda lo mesmo, y, sin tocar trompeta ni otro instrumento b\u00e9lico que les diese se\u00f1al de arremeter, volvieron entrambos a un mesmo punto las riendas a sus caballos; y, como era m\u00e1s ligero el de la Blanca Luna, lleg\u00f3 a don Quijote a dos tercios andados de la carrera, y all\u00ed le encontr\u00f3 con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza (que la levant\u00f3, al parecer, de prop\u00f3sito), que dio con Rocinante y con don Quijote por el suelo una peligrosa ca\u00edda. Fue luego sobre \u00e9l, y, poni\u00e9ndole la lanza sobre la visera, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Vencido sois, caballero, y aun muerto, si no confes\u00e1is las condiciones de nuestro desaf\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Don Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Dulcinea del Toboso es la m\u00e1s hermosa mujer del mundo, y yo el m\u00e1s desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y qu\u00edtame la vida, pues me has quitado la honra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014 Eso no har\u00e9 yo, por cierto \u2014dijo el de la Blanca Luna\u2014: viva, viva en su entereza la fama de la hermosura de la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, que s\u00f3lo me contento con que el gran don Quijote se retire a su lugar un a\u00f1o, o hasta el tiempo que por m\u00ed le fuere mandado, como concertamos antes de entrar en esta batalla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Todo esto oyeron el visorrey y don Antonio, con otros muchos que all\u00ed estaban, y oyeron asimismo que don Quijote respondi\u00f3 que como no le pidiese cosa que fuese en perjuicio de Dulcinea, todo lo dem\u00e1s cumplir\u00eda como caballero puntual y verdadero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Hecha esta confesi\u00f3n, volvi\u00f3 las riendas el de la Blanca Luna, y, haciendo mesura con la cabeza al visorrey, a medio galope se entr\u00f3 en la ciudad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Mand\u00f3 el visorrey a don Antonio que fuese tras \u00e9l, y que en todas maneras supiese qui\u00e9n era. Levantaron a don Quijote, descubri\u00e9ronle el rostro y hall\u00e1ronle sin color y trasudando. Rocinante, de puro malparado, no se pudo mover por entonces. Sancho, todo triste, todo apesarado, no sab\u00eda qu\u00e9 decirse ni qu\u00e9 hacerse: parec\u00edale que todo aquel suceso pasaba en sue\u00f1os y que toda aquella m\u00e1quina era cosa de encantamento. Ve\u00eda a su se\u00f1or rendido y obligado a no tomar armas en un a\u00f1o; imaginaba la luz de la gloria de sus haza\u00f1as escurecida, las esperanzas de sus nuevas promesas deshechas, como se deshace el humo con el viento. Tem\u00eda si quedar\u00eda o no contrecho Rocinante, o deslocado su amo; que no fuera poca ventura si deslocado quedara. Finalmente, con una silla de manos, que mand\u00f3 traer el visorrey, le llevaron a la ciudad, y el visorrey se volvi\u00f3 tambi\u00e9n a ella, con deseo de saber qui\u00e9n fuese el Caballero de la Blanca Luna, que de tan mal talante hab\u00eda dejado a don Quijote.<\/span><\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo LXIII. De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca Grandes eran los discursos que don Quijote hac\u00eda sobre la respuesta de la encantada cabeza, sin que ninguno dellos diese en el embuste, y todos paraban con la promesa, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":26562,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":{"0":"post-28364","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-don-quijote-de-la-mancha","8":"tag-miguel-de-cervantes"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de la Mancha - Segunda parte - cap\u00edtulos LXIII y LXIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=28364\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de la Mancha - Segunda parte - cap\u00edtulos LXIII y LXIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=28364\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-03-21T23:00:51+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-03-22T14:57:45+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Don-Quijote-de-la-Mancha_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1050\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"610\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"25 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=28364#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=28364\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de la Mancha &#8211; 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