{"id":27987,"date":"2026-04-07T00:00:15","date_gmt":"2026-04-06T23:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=27987"},"modified":"2026-05-20T10:19:39","modified_gmt":"2026-05-20T08:19:39","slug":"lorca-no-queria-morir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=27987","title":{"rendered":"Lorca no quer\u00eda morir"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"subtitle subtitle-HEEcLo\" dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><strong>Sobre los \u00faltimos d\u00edas del poeta y la b\u00fasqueda eterna de los desaparecidos.<\/strong> <\/span><\/h3>\n<h3 class=\"subtitle subtitle-HEEcLo\" dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\"><strong><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Por Sahar Delijani.<\/span><\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00abLo imagino sentado ante el escritorio que le dieron, esforz\u00e1ndose para encontrar la concentraci\u00f3n, para escribir, para mantener a raya sus miedos. Puedo verlo sentado a la mesa del comedor junto a la se\u00f1ora de Rosales, que se regocija en su presencia, encantada de jugar el papel de benefactora. \u00c9l la deleita con an\u00e9cdotas y chistes. Le gusta a veces ser el payaso, hacer re\u00edr a los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">M\u00e1s tarde, solo en su habitaci\u00f3n, descorre las cortinas solo lo suficiente para asomarse a la noche, a las calles adoquinadas, los transe\u00fantes que pasan, sus risas reverberando entre los edificios como una burla. Una ansiedad queda lo roe por dentro y se adue\u00f1a del poeta mientras este ve c\u00f3mo Granada, su Granada, sigue adelante sin \u00e9l. \u00bfC\u00f3mo puede? \u00bfC\u00f3mo puede una ciudad seguir viviendo sin la persona que m\u00e1s la ama?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Nos citan en la Huerta de San Vicente, la casa de verano de la familia Lorca, para hacer una visita guiada. Aqu\u00ed fue donde Federico Garc\u00eda Lorca, el c\u00e9lebre poeta y dramaturgo espa\u00f1ol, pas\u00f3 su \u00faltimo verano, el de 1936, el que vio estallar la Guerra Civil espa\u00f1ola. Justo un mes antes, Francisco Franco y otros generales espa\u00f1oles dieron un golpe de estado contra la joven y combativa democracia espa\u00f1ola. Respaldados por la Alemania nazi y la Italia fascista, Franco encabez\u00f3 una sublevaci\u00f3n contra al gobierno electo socialista y sus ambiciosas reformas: redistribuci\u00f3n de la tierra, educaci\u00f3n laica, derechos para las mujeres y los trabajadores. En toda Espa\u00f1a, las escuadras de la muerte de los sublevados asesinaron, saquearon y violaron, decididas a borrar no solo la Rep\u00fablica sino todos los ideales progresistas que representaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lorca, partidario expreso de la Rep\u00fablica, homosexual y socialista ac\u00e9rrimo, se convirti\u00f3 en un objetivo prioritario. Pese a buscar refugio, no tard\u00f3 en ser detenido, obligado a marchar al alba de Andaluc\u00eda y ejecutado sin juicio. El asesinato de Lorca en esos meses primeros de guerra civil fue la salva con la que Franco inaugur\u00f3 una despiadada campa\u00f1a contra el disenso pol\u00edtico, social y cultural. Los restos de Lorca a\u00fan no se han encontrado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Nuestra visita guiada nos permitir\u00e1 seguir los \u00faltimos pasos del poeta por una Granada que estaba transform\u00e1ndose r\u00e1pidamente en un basti\u00f3n fascista. Caminaremos por las mismas calles soleadas por las que se apresuraba esos d\u00edas \u00faltimos, nos detendremos ante la \u00faltima puerta a la que toc\u00f3, nos sentaremos en los escalones que baj\u00f3 por \u00faltima vez antes de ser arrestado, colocado ante sus verdugos y brutalmente asesinado por el r\u00e9gimen que impuso su mandato en Espa\u00f1a a lo largo de casi cuarenta a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Es una tarde tibia de noviembre. Salgo de E Realejo, el barrio en el que se encontraba la antigua juder\u00eda y donde me alojar\u00e9 durante un mes para llevara a cabo una residencia literaria. Es temprano, as\u00ed que tengo tiempo para dar un paseo antes de que empiece la visita guiada. Estoy deseando hacer esta visita guiada. No solo por mi amor por Lorca y su poes\u00eda, no solo por aquellas noches, hace a\u00f1os, en que con amigos, y bebiendo botellas incontables de tinto, intent\u00e1bamos traducir su poes\u00eda al farsi, sino porque la vida y la muerte de Lorca me hablan al coraz\u00f3n, y se hacen eco de mi historia y de la de mi familia. A Lorca lo mataron d\u00e9cadas antes de que yo hubiera nacido, en un pa\u00eds a miles de kil\u00f3metros de distancia, y, sin embargo, yo sent\u00eda m\u00eda su historia, con una intimidad sobrecogedora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Camino despacio, observando y tratando de retener en la memoria las caprichosas vueltas y revueltas de los callejones. Granada se extiende ante mi como un sue\u00f1o recurrente, familiar y irreal, cambiante con la luz y con cara respiro de su aliento. Sobre las colinas que se asoman al r\u00edo Darro, la Alhambra se alza en esmeralda y oro; su contorno moruno resplandece con un lirismo esplendoroso. Al otro lado del valle, las casas blancas del Albayz\u00edn, el viejo barrio \u00e1rabe, escalan por las laderas entre cipreses, creando un d\u00e9dalo vertiginoso de sombra y sol. M\u00e1s all\u00e1, se despereza el Sacromonte, con sus abruptas vertientes sembradas de chumberas y cuevas donde los gitanos siguen hablando, en sus hondas canciones cargadas de duende, de angustia y de p\u00e9rdida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Granada es una ciudad de historias, de tragedias y superstici\u00f3n, de lo real y de lo fant\u00e1stico, de embrujo y de ritual gitano, donde convivieron el pu\u00f1o de hierro cat\u00f3lico y las leyendas moras, la guerra, las atrocidades y los fantasmas. Fue aqu\u00ed donde los Reyes Cat\u00f3licos, Isabel y Fernando, culminaron la conquista de Espa\u00f1a, en 1492, tomando la capital del Reino de Granada tras diez a\u00f1os de guerra, poniendo as\u00ed fin a casi ocho siglos de dominio musulm\u00e1n de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica para instaurar su largamente deseado reinado cristiano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Granada no cay\u00f3 conquistada, sino v\u00edctima de un violento desmadejamiento de mundos: musulmanes y jud\u00edos fueron arrancados de las casas que hab\u00edan construido generaciones atr\u00e1s, sus bibliotecas fueron pasto de las llamas, se prohibieron sus lenguas, y se los oblig\u00f3 a convertirse al cristianismo so pena de exilio. Hubo hambruna provocada y decapitaciones, se vendi\u00f3 a miles como esclavos, se asesin\u00f3 a pueblos enteros. As\u00ed, Granada, la ciudad que para Lorca fue una herida que nunca sanaba se convirti\u00f3 en la joya de la corona cristiana y un cementerio de nombres borrados y memorias arrasadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Paso por delante de la estatua de bronce que representa a Isabel y a Col\u00f3n ante ella. Se levanta el viento. Una paloma aterriza sobre la corona de la reina y rasca con sus u\u00f1as el metal fr\u00edo. Al pie de la imagen, se sienta una adolescente que, dando la espalda a los monarcas, come churros que extrae de una bolsa de papel manchada de aceite. Camino ante inmigrantes senegaleses que venden r\u00e9plicas de bolsos Louis Vouitton, dejo atr\u00e1s a un m\u00fasico callejero que toca la guitarra y a un vendedor de loter\u00eda ciego en cuyo rostro de dibuja una sonrisa triste.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Por encima de nuestras cabezas se despliega la ciudad. Las tejas centellean como escamas y los jazmines trepan por los muros. Las ramas de los granados de comban por el peso de los frutos. Granada se abre ante m\u00ed, gr\u00e1cil y soleada, recort\u00e1ndose sus torres de f\u00e1bula. Aun as\u00ed, recorriendo sus calles estrechas, creo o\u00edr los gritos y oler la sangre. Vibran en el aire los bisbiseos de los musulmanes y los jud\u00edos expulsados de sus casas, de las plegarias en \u00e1rabe talladas en los muros de los s\u00f3tanos, en la sangre de Lorca mezcl\u00e1ndose con la sangre derramada antes que la suya. Aflojo el paso, escuchando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La Huerta de San Vicente se levant\u00f3 en lo que fue anta\u00f1o la vega de Granada. Hoy d\u00eda forma parte de la ciudad, un ribete m\u00e1s del tejido urbano. El cemento, con su hambre, ha devorado los viejos campos. Me aproximo a la entrada y leo el letrero de la pared: Parque de Federico Garc\u00eda Lorca. Comienzo a sentir una agitaci\u00f3n; el coraz\u00f3n, relativamente calmo hasta ese momento, me golpea el pecho y me calienta la sangre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cuando se trata de Lorca, pisar el suelo del lugar que habit\u00f3 equivale a pisar el suelo del lugar del que fue llevado hacia su ejecuci\u00f3n. La muerte de Lorca fue tan grande como su vida. No fue su muerte solo; todos morimos un poco el d\u00eda que mataron al poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Nuestra gu\u00eda, Marta, nos espera en la entrada de esa casa andaluza encalada, sencilla pero elegante, con un amplio balc\u00f3n y postigos verdes. Alexandra, la periodista polaca y compa\u00f1era de residencia, llega momentos despu\u00e9s. Portea a Gniewko, su hijo de cuatro meses, contra su pecho, envuelto en un pa\u00f1uelo. Me alegra la presencia de ese beb\u00e9. Entramos en esa vieja casa poblada por fantasmas, y ese peque\u00f1o peso contra el cuerpo de Alexandra se siente como un ancla que nos acompa\u00f1ar\u00e1 en este viaje a trav\u00e9s de la tristeza y la angustia, reconfort\u00e1ndonos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Atravesamos el jard\u00edn, donde hacen guardia dos cipreses plantados por Federico y su hermano, cuya sombra se alarga sobre los senderos alfombrados de hojas. Marta abre la puerta y accedemos al sal\u00f3n, donde el tiempo parece haberse detenido. En las paredes cuelgan cuadros pintados por el poeta y bocetos de un joven Dal\u00ed, junto a fotograf\u00edas familiares. En un rinc\u00f3n permanece mudo un piano, el mismo que Lorca tocaba. Sobre una mesa vestida con un mantel de encaje blanco, una bandeja con granadas secas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Subimos las escaleras que conducen a los dormitorios. En la habitaci\u00f3n de Lorca, unas ventanas enmarcadas de cortinas azules se asoman al jard\u00edn. Sobre los suelos embaldosados, rodales de un sol que hace resplandecer el escritorio manchado de tinta sentado al cual revis\u00f3 <em>Poeta en Nueva York<\/em> y escribi\u00f3 <em>Bodas de sangre<\/em>. Desde ah\u00ed escuchaba los cotilleos de las criadas, que entretej\u00eda en obras como <em>La casa de Bernarda Alba.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Me detengo ante la mesa. Tengo las manos hundidas en los bolsillos: no me atrevo a tocar la madera. S\u00e9 que la angustia me trepar\u00eda los dedos a toda velocidad y se adue\u00f1ar\u00eda de m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El escritorio me llama. La madera respira.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Qu\u00e9 objeto ordinario: el escritorio de un poeta. De una simplicidad desnuda. Nada que ver. Nada por lo que maravillarse. Un escritorio como cualquier otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Un poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">No dudo al preguntarme si Lorca pensaba alguna vez en la muerte. S\u00e9 que pensaba en la muerte. La cortejaba, obsesionado con ella, la sopesaba con tanta meticulosidad como el amor, la p\u00e9rdida, la misericordia y todos los caminos que unen a los seres humanos y que no sabemos recorrer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Pero \u00bfimagin\u00f3 fosas comunes? Su propio cuerpo sin vida arrojado a una zanja somera, an\u00f3nima, cavada a la carrera. \u00bfImagin\u00f3 los restos de los muertos?<\/span><\/p>\n<div class=\"captioned-image-container\" style=\"text-align: justify;\">\n<figure>\n<div class=\"image2-inset can-restack\">\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><picture><source srcset=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 424w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 848w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 1272w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 1456w\" type=\"image\/webp\" sizes=\"100vw\" \/><\/picture><\/span><\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 296px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"sizing-normal\" title=\"1200 A wooden desk and chair sit in a room with colorful mosaic tile flooring, blue curtains, and a framed &quot;La Barraca Teatro Universitario&quot; poster on the wall.\" src=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg\" sizes=\"auto, 100vw\" srcset=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 424w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 848w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 1272w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!bmUd!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg 1456w\" alt=\"1200 A wooden desk and chair sit in a room with colorful mosaic tile flooring, blue curtains, and a framed &quot;La Barraca Teatro Universitario&quot; poster on the wall.\" width=\"296\" height=\"1087\" data-attrs=\"{&quot;src&quot;:&quot;https:\/\/substack-post-media.s3.amazonaws.com\/public\/images\/5d2f33b2-5ddb-45b9-9893-4cf8d9d7cbcf_1056x1408.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:1408,&quot;width&quot;:1056,&quot;resizeWidth&quot;:296,&quot;bytes&quot;:null,&quot;alt&quot;:&quot;1200 A wooden desk and chair sit in a room with colorful mosaic tile flooring, blue curtains, and a framed \\&quot;La Barraca Teatro Universitario\\&quot; poster on the wall.&quot;,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:null,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:true,&quot;topImage&quot;:false,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">El escritorio de Federico Garc\u00eda Lorca. Fotograf\u00eda de Sahar Delijani.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/figure>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Yo soy hija de las fosas comunes, de los pozos someros, de los muertos que no tuvieron luto. Ah\u00ed es donde se enra\u00edza mi historia, en su desgracia, en la pura crueldad, en la manera que tiene la crueldad de aniquilar sin mirar atr\u00e1s. Mi t\u00edo, Mohsen, ten\u00eda veintisiete a\u00f1os cuando el r\u00e9gimen iran\u00ed lo ejecut\u00f3 y enterr\u00f3 su cuerpo en una fosa com\u00fan. Era 1988, el cl\u00edmax de la violencia pol\u00edtica posterior a la revoluci\u00f3n de los ayatol\u00e1s. Mi t\u00edo era un preso pol\u00edtico. Su cuerpo, desechado como una palabra borrada del libro de historia oficial del pa\u00eds. Su imagen me atormenta como me atormenta Lorca: sus juventudes robadas, su inocencia para la eternidad, dos sombras entretejidas con mis costillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Las fosas comunes parecen no acabar nunca, sin embargo. Gaza, Siria, Yemen, Sud\u00e1n. Dejo a Lorca sentado ante su escritorio y pienso en el acto de la exhumaci\u00f3n: algunos reg\u00edmenes entierran sus cr\u00edmenes y a otros se los obliga a desenterrarlos. En Espa\u00f1a, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Franco, las familias siguen peleando por recuperar a sus muertos de las cunetas y los pozos abandonados y exigiendo reconocimiento de cierto <em>establishment <\/em>pol\u00edtico que preferir\u00eda no remover el pasado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En Ir\u00e1n, donde el r\u00e9gimen islamista sigue aferrado al poder, a los campos en que enterraron a los presos pol\u00edticos ejecutados se los llama la Tierra Maldita. Las familias siguen acudiendo en la efem\u00e9ride de la masacre para depositar flores donde reposan a\u00fan los restos de sus muertos amados. Rosas y gladiolos se\u00f1alan lo que el gobierno quiere esconder: tumbas sin nombre que se tragaron a miles de personas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La Maldici\u00f3n de la Tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La Tierra de los Malditos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cuerpos que, seg\u00fan se dice, se enterraron con tanta prisa, con tan poca atenci\u00f3n, que pasados unos d\u00edas, las familias ve\u00edan manos que asomaban, aferradas a\u00fan al suelo, zapatos, pies descalzos, mechones de pelo enredados a\u00fan en las fauces de la tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Yo vivo acompa\u00f1ada de estas historias. Esta es mi herencia, lo que llevo conmigo. Vivo atormentada. Un tormento que nos persigue a todos cuando se trata de enterramientos en masa, del terror, de c\u00f3mo los fantasmas nunca desaparecen, sin importar cu\u00e1n infatigablemente intentemos traerlos de nuevo a la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>Siempre estar\u00e9 del lado de aquellos que no tienen nada y que ni siquiera pueden disfrutar de nada de lo que tienen en paz.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La visita guiada est\u00e1 a punto de terminar. Sigo al resto al piso bajo y de vuelva a la luz. Fuera nos espera Jes\u00fas, escritor y experto en Lorca. Nos observa atentamente, buscando quiz\u00e1 en nuestros rostros los restos del aliento del poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014\u00bfEst\u00e1is listos para seguir los pasos de Lorca en sus \u00faltimos d\u00edas? \u2014pregunta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Jes\u00fas comienza su historia mientras nos conduce de vuelta a la ciudad a trav\u00e9s de un pasaje ba\u00f1ado de luz dorada. Lorca sab\u00eda que iban en su busca. Los falangistas ya hab\u00edan empezado a buscar, puerta a puerta, a partidarios de la Rep\u00fablica, socialistas e \u201cindeseables\u201d. Lorca encontr\u00f3 refugio en la casa de los Rosales, una familia cercana a los falangistas que le prometi\u00f3 protecci\u00f3n. Lorca esperaba que estar\u00eda a salvo gracias a los v\u00ednculos de los Rosales. Estaban todos equivocados. Menos de dos semanas m\u00e1s tarde, hombres armados rodearon la casa de la familia Rosales. Iban a por Federico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Se dice que los Falangistas entraron en la casa por la fuerza, sin orden judicial. Fue un asedio: varios hombres se distribuyeron por la calle y en los tejados, apuntando con sus fusiles hacia la puerta de entrada. El poeta se encontraba en el segundo piso. No quiero imaginar siquiera la fuerza con que debi\u00f3 empezar a latirle el coraz\u00f3n desbocado cuando oy\u00f3 los fuertes golpes en la puerta, las voces, los gritos de la esposa de Luis Rosales, el reverbero de las botas apresur\u00e1ndose escaleras arriba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Sacaron al poeta a rastras de aquella casa y lo metieron en un coche que esperaba para llevarlo a la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, convertido en centro de detenci\u00f3n falangista. Lorca fue interrogado a lo largo de dos d\u00edas, mientras su familia y sus amigos se dejaban la piel en intercesiones y remov\u00edan cielo y tierra por salvarlo. No sirvi\u00f3 de nada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Al alba del 19 de agosto de 1936, sacaron a Federico Garc\u00eda Lorca de su celda. Lo acompa\u00f1aron otros tres condenados: el maestro republicano Di\u00f3scoro Galindo Gonz\u00e1lez y dos banderilleros anarquistas, Francisco Galad\u00ed Melgar y Joaqu\u00edn Arcollas Cabezas. Cinco soldados los llevaron en coche a los montes yermos que rodean el pueblo de V\u00edznar, uno de los lugares que los falangistas usaban como matadero de presos pol\u00edticos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Imagino los faros del coche recortando las sombras de los presos cuando fueron obligados a salir al camino de tierra. Imagino a los soldados oblig\u00e1ndolos a marchar hacia la cuneta oscura. Para ese momento, los cuatro sab\u00edan a qu\u00e9 los hab\u00edan llevado. El aire lo sab\u00eda, los campos lo sab\u00edan. No hab\u00eda luna en el cielo inmediatamente anterior a la aurora cuando la descarga del pelot\u00f3n quebr\u00f3 el silencio. No hab\u00eda estrellas que atestiguaran. El poeta cay\u00f3 al suelo, enred\u00e1ndose su \u00faltimo aliento en la tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La visita guiada llega a su fin. El peque\u00f1o Gniewko se ha quedado dormido contra el pecho de su madre. Nos sentamos en el tranco de la casa de la familia Rosales y leemos los versos de Lorca, en nuestro espa\u00f1ol incierto, t\u00edmido, melanc\u00f3lico. Destrozamos con nuestro acento su <em>verde, que te quiero verde, <\/em>pero el duelo se traduce. Nos re\u00edmos de nosotros mismos, cuchiche\u00e1ndonos al o\u00eddo que lo hemos intentado hacer lo mejor posible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cae la tarde. Las calles de Granada acogen un bullicio vespertino de gente que regresa a sus casas o de amigos que se encuentran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A las puertas de las iglesias barrocas, se\u00f1oras gitanas de aspecto cansado les colocan a los turistas ramitas de romero en la mano y ofrecen leer la buenaventura a cambio de la voluntad. En un restaurante marroqu\u00ed, una familia come a la luz de los coloridos faroles. Dos mujeres cubiertas con hiyab cruzan la calle, tap\u00e1ndose la cara con las manos entre risas. Veo a lo lejos la Alhambra, sangrando bajo el crep\u00fasculo, y oigo los ecos que bajan, arremolinados, desde el Albaic\u00edn. Espesan el aire el aroma dulz\u00f3n de los higos chumbos, el aliento meloso de los caquis maduros, el suspiro resinoso de los cipreses.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Recuerdo un verso de Lorca: \u201cUn muerto en Espa\u00f1a est\u00e1 m\u00e1s vivo como muerto que en ning\u00fan sitio del mundo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Quiz\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Los muertos de Espa\u00f1a. Los muertos de Ir\u00e1n. Los muertos de Gaza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Los asesinados. Los masacrados. Los traicionados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cada tierra tiene sus propios fantasmas que reconocer, sus propias historias que contar: de los desaparecidos, de los que mataron, de los huesos que no callan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Camino bajo el sol del crep\u00fasculo, pensando en el acto de la exhumaci\u00f3n: no hay nada en el mundo a la vez m\u00e1s terrible y m\u00e1s sagrado que sacar a los sacrificados de la tierra. Hueso a hueso, trozo a trozo. La excavaci\u00f3n cuidados. El cepillado suave para eliminar la tierra. La liviandad insoportable de un cuerpo que regresa a la superficie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Quienes excavan fosas comunes lo hacen porque saben que solo matar no basta. Un cuerpo enterrado que ha tenido un nombre, un hogar y una historia se convierte en un testamento que pervive. Es un registro que puede traer aparejada una maldici\u00f3n para los asesinos, que dejar\u00e1 huellas, suscitar\u00e1 preguntas, exigir\u00e1 respuestas. Un cuerpo por el que se ha hecho duelo es un cuerpo que se niega a desaparecer en silencio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 hacemos, pues, con la memoria de los cuerpos?\u00bb, se preguntan los tiranos. \u00bfC\u00f3mo los hacemos desaparecer completamente, y garantizamos que no regresen nunca? \u00bfC\u00f3mo borramos sus historias y nos aseguramos de que nadie hace duelo por ellos, de que nadie guarda luto por ellos, de que nadie pueda leer una oraci\u00f3n o un poema junto a sus l\u00e1pidas? \u00bfC\u00f3mo vaciamos sus carnes del recuerdo, sus espinazos de la historia?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Una fosa com\u00fan es, por tanto, el acto definitivo de aniquilaci\u00f3n. La fosa com\u00fan asegura que nadie pueda regresar al principio de la historia. Nadie podr\u00e1 saber jam\u00e1s, con certeza, qu\u00e9 ocurri\u00f3, o d\u00f3nde, o c\u00f3mo. Cuerpos amontonados sobre cuerpos, sin nombre, sin marcas, ocultos del mundo vivo. La fosa com\u00fan niega que las v\u00edctimas alguna vez existieran, que respirasen, que hayan caminado en este mundo. Es el deseo m\u00e1s oscuro de todo tirano: cercenar el hilo sagrado entre los vivos y los muertos hasta que los no llorados devengan no nacidos. Porque si no se honra a los muertos, si se los entierra lejos de su seres queridos, sin ritual y sin recuerdo, entonces, a los ojos de la historia y la memoria, jam\u00e1s habr\u00e1n existido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Recorriendo de vuelta el d\u00e9dalo de calles Granada, pienso en el monte de V\u00edznar y en los huesos de Lorca hechos uno con el suelo andaluz, en la sangre de mi t\u00edo Mohsen disolvi\u00e9ndose en la tierra de Ir\u00e1n, en otros miles de personas an\u00f3nimas que se han esfumado sin mortaja y sin lamento. Respecto de las tierras palestinas, me pregunto c\u00f3mo somos capaces de guardar tanta ausencia en nuestras almas, cu\u00e1n urgentemente trasladamos historias que han quedado enterradas y silenciadas. Busco algo entre las sombras \u2014una se\u00f1al, un sonido, una presencia\u2014 que me d\u00e9 a entender que esas vidas no se perdieron en vano. Porque necesito que las palabras de Lorca sean ciertas. Necesito que los muertos est\u00e9n vivos. No en la memoria, sino aqu\u00ed mismo: su aliento c\u00e1lido en mi nuca, sus dedos manchados embarrando mi ropa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Debo encontrar la manera de llamarlos, de invocarlos de vuelta. No como sombras, sino como jueces. No como un eco, sino como una acusaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Que sus nombres se labren en la tierra que los trag\u00f3. Que nuestras lenguas sean cinceles, que repitan su nombre una y otra vez hasta que dejen una cicatriz en el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Que regresen los fantasmas. Que vuelvan a por nosotros. Que a\u00fallen nuestros nombres, hasta que nos despertemos sudando en mitad de la noche, convencidos de haberlos o\u00eddo. Que posen sus palmas ennegrecidas por la tierra, que nos susurren dentro de la boca. Que arrastren sus sepulturas tras ellos como un manto que se niegan a colgar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Y juntos, nos sentaremos en esta luz inmisericorde que cae sobre las tumbas sin marca. Nombraremos cada hueso. Repetiremos cada nombre. Resucitaremos cada historia, presentaremos testimonio de cada vida truncada con sangre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>Lo dem\u00e1s era muerte y solo muerte \/ a las cinco de la tarde.<\/em><\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 320px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"sizing-normal\" title=\"1200 A turquoise ceramic bowl filled with fresh pomegranates, including one cut open to reveal red seeds, sits on an ornate traditional rug with red and black patterns.\" src=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!shnV!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0bdda8ab-6339-4e0f-92f5-dd09e3939fd4_1400x1867.jpeg\" sizes=\"auto, 100vw\" srcset=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!shnV!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0bdda8ab-6339-4e0f-92f5-dd09e3939fd4_1400x1867.jpeg 424w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!shnV!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0bdda8ab-6339-4e0f-92f5-dd09e3939fd4_1400x1867.jpeg 848w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!shnV!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0bdda8ab-6339-4e0f-92f5-dd09e3939fd4_1400x1867.jpeg 1272w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!shnV!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0bdda8ab-6339-4e0f-92f5-dd09e3939fd4_1400x1867.jpeg 1456w\" alt=\"1200 A turquoise ceramic bowl filled with fresh pomegranates, including one cut open to reveal red seeds, sits on an ornate traditional rug with red and black patterns.\" width=\"320\" height=\"1309\" data-attrs=\"{&quot;src&quot;:&quot;https:\/\/substack-post-media.s3.amazonaws.com\/public\/images\/0bdda8ab-6339-4e0f-92f5-dd09e3939fd4_1400x1867.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:1867,&quot;width&quot;:1400,&quot;resizeWidth&quot;:320,&quot;bytes&quot;:null,&quot;alt&quot;:&quot;1200 A turquoise ceramic bowl filled with fresh pomegranates, including one cut open to reveal red seeds, sits on an ornate traditional rug with red and black patterns.&quot;,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:null,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:true,&quot;topImage&quot;:false,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La mesa de Federico Garc\u00eda Lorca. Fotograf\u00eda de Sahar Delijani.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En alg\u00fan lugar, el campanario de una iglesia marca la hora. No las terribles cinco de Lorca, la hora en que la sombra se convierte en pared\u00f3n, sino unas cinco m\u00e1s amables, en que en lugar de fusiles cargando se oyen cubiertos tintineando contra porcelana. Hago una parada en mi cafeter\u00eda preferida. El due\u00f1o, de mirada amable y manos ocupadas, me ve y sonr\u00ede.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2013\u2013Buenas tardes \u2014me saluda, invit\u00e1ndome a tomar asiento con un gesto\u2013. \u00bfQu\u00e9 tal el d\u00eda?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014He visitado la casa de Lorca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Sobrevuela su rostro una sombra. Por un segundo, sus manos se quedan quitas. Entonces, con una sonrisa, apart\u00e1ndose para atender ya a otros clientes, dice:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">\u2014Lorca es nuestra leyenda. Nuestra sangre y nuestra historia. Espero que no te pesara demasiado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Hago un gesto con la cabeza, sonr\u00edo y extiendo las palmas como si quisiera atrapar la luz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lorca no quer\u00eda morir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Granada no quiere morir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lorca vive. Granada vive. Como Teher\u00e1n. Como Mohsen. Como Gaza, Siria, y Sud\u00e1n. Como todas las vidas arrancadas de cuajo solo porque es mucho m\u00e1s f\u00e1cil destruir que intentar ser mejores. Aqu\u00ed estamos todos y todas, sentados ante nuestras mesas, observ\u00e1ndonos unos a otros a trav\u00e9s del ocaso de terciopelo. Y con los corazones henchidos de una historia insondable y de tanta belleza que cuesta no enamorarse, escuchamos la voz del poeta que nos llega por los aires murmurando:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><em>Quiero dormir un rato,<br \/>\nun rato, un minuto, un siglo;<br \/>\npero que todos sepan que no he muerto;<br \/>\nque haya un establo de oro en mis labios;<br \/>\nque soy un peque\u00f1o amigo del viento oeste;<br \/>\nque soy la sombra inmensa de mis l\u00e1grimas.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Cierro los ojos y dejo que el poeta me transporte de vuelta al sue\u00f1o inolvidable del granado.<\/span><\/p>\n<p>Nota:Publicaci\u00f2n realizada con autorizaci\u00f3n de la autora. Texto original de \u00a9 Sahar Delijani publicado originariamente en BOMB magazine (Estados Unidos)\u00a0Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol \u00a9 Miguel Marqu\u00e9s. Publicado con autorizaci\u00f3n del traductor en su blog \u00abEl Jarique\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre la autora:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SAH<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28618 alignleft\" src=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/9788415630708-187x300.png\" alt=\"\" width=\"147\" height=\"236\" srcset=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/9788415630708-187x300.png 187w, https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/9788415630708-150x241.png 150w, https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/9788415630708.png 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 147px) 100vw, 147px\" \/>AR DELIJANI. Naci\u00f3 en una c\u00e1rcel de Teher\u00e1n, donde su madre estuvo presa durante la revoluci\u00f3n por su activismo de izquierdas.Disfrut\u00f3 de una residencia literaria en Granada hace unos a\u00f1os y tiene un amor por Espa\u00f1a y por Lorca que trasluce en el texto. Su obra conocida en Espa\u00f1a \u00bb A la sombra del \u00e1rbol violeta\u00bb publicada por Salamandra editorial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"captioned-image-container\">\n<figure style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"image2-inset can-restack\">\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><picture><source srcset=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 424w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 848w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 1272w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 1456w\" type=\"image\/webp\" sizes=\"100vw\" \/><\/picture><\/span><\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 568px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"sizing-normal\" title=\"Sahar Delijani - Deutsch-Amerikanisches Institut. Haus der Kultur.\" src=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg\" sizes=\"auto, 100vw\" srcset=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 424w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 848w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 1272w, https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!1bAC!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg 1456w\" alt=\"Sahar Delijani - Deutsch-Amerikanisches Institut. Haus der Kultur.\" width=\"568\" height=\"241\" data-attrs=\"{&quot;src&quot;:&quot;https:\/\/substack-post-media.s3.amazonaws.com\/public\/images\/21edbde2-b691-4def-b4ff-24f83fea59e2_700x312.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:312,&quot;width&quot;:700,&quot;resizeWidth&quot;:568,&quot;bytes&quot;:null,&quot;alt&quot;:&quot;Sahar Delijani - Deutsch-Amerikanisches Institut. Haus der Kultur.&quot;,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:null,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:true,&quot;topImage&quot;:false,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Sahar Delijani es es una autora iran\u00ed-estadounidense. Su primera novela, Children of the Jacaranda Tree, ha sido traducida a treinta y dos idiomas y publicada en m\u00e1s de setenta y cinco pa\u00edses. 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