{"id":26743,"date":"2026-01-31T00:00:17","date_gmt":"2026-01-30T22:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26743"},"modified":"2026-01-31T09:24:05","modified_gmt":"2026-01-31T07:24:05","slug":"fortunata-y-jacinta-segunda-parte-capitulo-vi-partes-ix-y-x","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26743","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Segunda parte &#8211; Cap\u00edtulo VI | partes IX y X"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">&#8211;<span class=\"smcap\">IX<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Llegada la noche, y recogidas las <i>Josefinas<\/i> a su dormitorio, las madres permitieron que las <i>Filomenas<\/i> estuvieran en la huerta hasta m\u00e1s tarde de lo reglamentario, por ver si sal\u00eda un poco de fresco. Eran ya las nueve, y la tierra abrasaba; el aire no se mov\u00eda; las estrellas parec\u00edan m\u00e1s pr\u00f3ximas seg\u00fan el fulgor viv\u00edsimo con que brillaban, y ve\u00edase entre las grandes y medianas mayor n\u00famero, al parecer, de las peque\u00f1itas, tantas, tantas que era como un polvo de plata esparcido sobre aquel azul intens\u00edsimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">La luna nueva se puso temprano, bajando al horizonte como una hoz, rodeada de aureola blanquecina que anunciaba m\u00e1s calor para el d\u00eda siguiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Las recogidas formaban diferentes grupos sentadas en el suelo y en la escalera de madera que comunica el corredor principal con la huerta, y se quitaban las tocas para disminuir el calor de la piel. Algunas miraban el motor de viento que segu\u00eda inm\u00f3vil. Al borde del estanque que est\u00e1 al pie del aparato, hab\u00eda tres mujeres, Fortunata, Felisa y do\u00f1a Manolita, sentadas sobre el muro de ladrillo, gozando de la frescura del agua pr\u00f3xima. Aquel era el mejor sitio; pero no lo dec\u00edan, porque el ego\u00edsmo les hac\u00eda considerar que si se enracimaban all\u00ed todas las mujeres, el escaso fresco del agua se repartir\u00eda m\u00e1s y tocar\u00edan a menos. En el opuesto lado de la huerta, que era el sitio m\u00e1s apartado y feo, hab\u00eda un tinglado, bajo el cual se ve\u00edan tiestos vac\u00edos o rotos, un mont\u00f3n de mantillo que parec\u00eda caf\u00e9 molido, dos carretillas, regaderas y varios instrumentos de jardiner\u00eda. En otro tiempo hubo all\u00ed un cubil, y en el cubil un cerdo que se criaba con los desperdicios; pero el Ayuntamiento mand\u00f3 quitar el animal de San Ant\u00f3n, y el cubil estaba vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Desde el anochecer se puso all\u00ed Mauricia la Dura, sola, sobre el mont\u00f3n de mantillo; y como era el sitio m\u00e1s caldeado, nadie la quiso acompa\u00f1ar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Alguna se le aproxim\u00f3 en son de burla; pero no pudo obtener de ella una sola palabra. Estaba sentada a lo moro, con los brazos ca\u00eddos, la cabeza derecha, m\u00e1s napole\u00f3nica que nunca, la vista fija enfrente de s\u00ed con dispersi\u00f3n vaga m\u00e1s bien de persona so\u00f1adora que meditabunda. Parec\u00eda lela o quiz\u00e1s ten\u00eda semejanza con esos penitentes del Hindost\u00e1n que se est\u00e1n tant\u00edsimos d\u00edas seguidos mirando al cielo sin pesta\u00f1ear, en un estado medio entre la modorra y el \u00e9xtasis. Ya era tarde cuando se le acerc\u00f3 Bel\u00e9n sent\u00e1ndosele al lado. La mir\u00f3 atentamente, pregunt\u00e1ndole que qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed y en qu\u00e9 pensaba, y por fin Mauricia despleg\u00f3 sus labios de esfinge, y dijo estas palabras que le produjeron a Belencita una corriente fr\u00eda en el espinazo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abHe visto a Nuestra Se\u00f1ora\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 dices, mujer, qu\u00e9 te pasa?\u2014le pregunt\u00f3 la ex-corista con ansiedad muy viva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014He visto a la Virgen\u2014repiti\u00f3 Mauricia con una seguridad y aplomo que dejaron a la otra como quien no sabe lo que le pasa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00bfT\u00fa est\u00e1s segura de lo que dices?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Oh!&#8230; As\u00ed me muera si no es verdad. Te lo juro por estas cruces\u2014dijo la iluminada con voz tr\u00e9mula, bes\u00e1ndose las manos\u2014. La he visto&#8230; baj\u00f3 por all\u00ed, donde est\u00e1 el abanic\u00f3n de la noria&#8230; Bajaba en mitad de una luz&#8230; \u00bfc\u00f3mo te lo dir\u00e9?&#8230; de una luz que no te puedes figurar&#8230; de una luz que era, verbi gracia como las puras mieles&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Como las mieles!\u2014repiti\u00f3 Bel\u00e9n no comprendiendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Pues&#8230; tan dulce que&#8230; Despu\u00e9s vino andando, andando hacia ac\u00e1 y se puso all\u00ed, delantito. Pas\u00f3 por entre vosotras y vosotras no la ve\u00edais. Yo sola la ve\u00eda&#8230; No tra\u00eda el ni\u00f1o Dios en brazos. Dio dos o tres pasitos m\u00e1s y se par\u00f3 otra vez. Mira, \u00bfves aquella piedrecita?, pues all\u00ed&#8230; y me estuvo mirando&#8230; Yo no pod\u00eda respirar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00bfY te dijo algo, te dijo algo?\u2014pregunt\u00f3 Bel\u00e9n toda ojos, p\u00e1lida como una muerta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Nada&#8230; pero lloraba mir\u00e1ndome&#8230; \u00a1Se le ca\u00edan unos lagrimones&#8230;! No tra\u00eda nene Dios; <i>paic\u00eda<\/i> que se lo hab\u00edan quitado. Despu\u00e9s dio la vuelta para all\u00e1 y volvi\u00f3 a pasar entre vosotras sin que la vierais, hasta llegar <i>mismamente<\/i> a aquel \u00e1rbol&#8230; All\u00ed vi muchos angelitos que sub\u00edan y bajaban corre que corre del tronco a las ramas y&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Y de las ramas al tronco&#8230;\u2014Y despu\u00e9s&#8230; ya no vi nada&#8230; Me qued\u00e9 como ciega&#8230; quiere decirse, enteramente ciega; estuve un rato sin ver gota, sin poder moverme. Sent\u00eda aqu\u00ed, entre m\u00ed, una cosa&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Como una pena&#8230;\u2014Como pena no, un gusto, un consuelo&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Se acerc\u00f3 entonces Fortunata, y ambas callaron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Si est\u00e1n de secreto, me voy.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Yo creo\u2014dijo Bel\u00e9n, despu\u00e9s de una grave pausa\u2014, que eso debes consultarlo con el confesor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Mauricia se levant\u00f3 y andando lentamente retirose a la habitaci\u00f3n donde dorm\u00eda y ten\u00eda su ropa. Creyeron las otras dos que se hab\u00eda ido a acostar, y qued\u00e1ronse all\u00ed haciendo comentarios sobre el extra\u00f1o caso, que Bel\u00e9n transmiti\u00f3 a Fortunata con todos sus pelos y se\u00f1ales. Bel\u00e9n lo cre\u00eda o afectaba creerlo, Fortunata no. Pero de pronto vieron que la Dura volv\u00eda y se sentaba de nuevo sobre el mont\u00f3n de mantillo. Mir\u00e1ronla con recelo y se alejaron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">De pronto son\u00f3 en la huerta un \u00a1ah! prolongado y gozoso, como los que lanza la multitud en presencia de los fuegos artificiales. Todas las recogidas miraban al disco, que se hab\u00eda movido solemnemente, dando dos vueltas y par\u00e1ndose otra vez. \u00abAire, aire\u00bb gritaron varias voces. Pero el motor no dio despu\u00e9s m\u00e1s que media vuelta, y otra vez quieto. El v\u00e1stago de hierro chill\u00f3 un instante, y las que estaban junto al estanque oyeron en lo profundo de la bomba una regurgitaci\u00f3n tenue. El ca\u00f1o escupi\u00f3 un salivazo de agua, y todo qued\u00f3 despu\u00e9s en la misma quietud chicha y desesperante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Bel\u00e9n se hab\u00eda puesto a charlar por lo bajo con una monja llamada Sor Facunda, que era la marisabidilla de la casa, muy le\u00edda y escribida, bondadosa e inocente hasta no m\u00e1s, directora de todas las funciones extraordinarias, camarera de la Virgen y de todas las im\u00e1genes que ten\u00edan alguna ropa que ponerse, muy querida de las <i>Filomenas<\/i> y a\u00fan m\u00e1s de las <i>Josefinas<\/i>, y persona tan candorosa, que cuanto le dec\u00edan, sobre todo si era bueno, se lo cre\u00eda como el Evangelio. Basta decir en elogio de la <i>sancta simplicitas<\/i> de esta se\u00f1ora, que en sus confesiones jam\u00e1s ten\u00eda nada de qu\u00e9 acusarse, pues ni con el pensamiento hab\u00eda pecado nunca; mas como creyera que era muy desairado no ofrecer nada absolutamente ante el tribunal de la penitencia, revolv\u00eda su mag\u00edn buscando algo que pudiera tener siquiera un tufillo de maldad, y se reba\u00f1aba la conciencia para sacar unas cosas tan sutiles y sin sustancia, que el capell\u00e1n se re\u00eda para su sotana. Como el pobre D. Le\u00f3n Pintado ten\u00eda que vivir de aquello, lo o\u00eda seriamente, y hac\u00eda que tomaba muy en consideraci\u00f3n aquellos pecados tan superfirol\u00edticos que no hab\u00eda cristiano que los comprendiera&#8230; Y la monja se pon\u00eda muy compungida, diciendo que no lo volver\u00eda a hacer; y \u00e9l, que era muy tuno, dec\u00eda que s\u00ed, que era preciso tener cuidado para otra vez, y que patat\u00edn y que patat\u00e1n&#8230; Tal era Sor Facunda, dama ilustre de la m\u00e1s alta aristocracia, que dej\u00f3 riquezas y posici\u00f3n por meterse en aquella vida, mujer peque\u00f1ita, no bien parecida, afable y cari\u00f1osa, muy aficionada a hacerse querer de las j\u00f3venes. Llevaba siempre tras s\u00ed, en las horas de recreo, un hato de ni\u00f1as precozmente m\u00edsticas, preguntonas, rezonas y cuya conducta, palabras y entusiasmos pertenec\u00edan a lo que podr\u00eda llamarse <i>el pavo<\/i> de la santidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Dif\u00edcil es averiguar lo que pas\u00f3 en el cotarro que formaban Sor Facunda y sus amiguitas. Ello fue que Bel\u00e9n, temblando de emoci\u00f3n y con la cara ansiosa, dijo a la monja: \u00abMauricia ha visto a la Virgen&#8230;\u00bb. Y poco despu\u00e9s repet\u00edan las otras con indefinible asombro: \u00ab\u00a1Ha visto a la Virgen!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Sor Facunda, seguida de su escolta, se acerc\u00f3 a Mauricia, a quien mir\u00f3 un buen rato sin decirle palabra. Estaba la infeliz mujer en la misma postura morisca, la cabeza apoyada sobre las rodillas. Parec\u00eda llorar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abMauricia\u2014le dijo en tono lacrimoso la monja, con aquella buena fe que en ella equival\u00eda a la gracia divina\u2014. Porque hayas sido muy mala no vayas a creerte que Dios te niega su perd\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Oyose un gran bramido, y la reclusa mostr\u00f3 su cara inundada de llanto. Dijo algunas palabras ininteligibles y estropajosas, a las que Sor Facunda y compa\u00f1\u00eda no sacaron ninguna sustancia. De repente se levant\u00f3. Su rostro, a la claridad de la luna, ten\u00eda una belleza grandiosa que las circunstantes no supieron apreciar. Sus ojos desped\u00edan fulgor de inspiraci\u00f3n. Se apret\u00f3 el pecho con ambas manos en actitud semejante a las que la escultura ha puesto en algunas im\u00e1genes, y dijo con acento conmovedor estas palabras:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Oh mi se\u00f1ora!&#8230; te lo traer\u00e9, te lo traer\u00e9&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Echando a correr hacia la escalera con gran presteza, pronto desapareci\u00f3. Sor Facunda habl\u00f3 con las otras madres. Cuando toda la comunidad, a la voz de la Superiora, se recog\u00eda abandonando la huerta y subiendo lentamente a las habitaciones (la mayor parte de las mujeres de mala gana, porque el calor de la noche convidaba a estar al aire libre), corri\u00f3 la voz de que la visionaria se hab\u00eda acostado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Fortunata, que pocos d\u00edas antes fue trasladada al dormitorio en que estaba Mauricia, vio que esta se hab\u00eda acostado vestida y descalza. Acercose a ella y por su bronca respiraci\u00f3n crey\u00f3 entender que dorm\u00eda profundamente. Mucho le daba qu\u00e9 pensar el singular estado en que su amiga se hab\u00eda puesto, y esperaba que le pasar\u00eda pronto, como otros <i>toques<\/i> semejantes aunque de diverso car\u00e1cter. Largo tiempo estuvo desvelada, pensando en aquello y en otras cosas, y a eso de las doce, cuando en el dormitorio y en la casa toda reinaban el silencio y la paz, not\u00f3 que Mauricia se levantaba. Pero no se atrevi\u00f3 a hablarle ni a detenerla, por no turbar el silencio del dormitorio, iluminado por una luz tan d\u00e9bil que le faltaba poco para extinguirse. Mauricia atraves\u00f3 la estancia sin hacer ruido, como sombra, y se fue. Poco despu\u00e9s Fortunata sent\u00eda sue\u00f1o y se aletargaba; mas en aquel estado indeciso entre el dormir y el velar, crey\u00f3 ver a su compa\u00f1era entrar otra vez en el dormitorio sin que se le sintieran los pasos. Metiose debajo de la cama, donde ten\u00eda un cofre; revolvi\u00f3 luego entre los colchones&#8230; Despu\u00e9s Fortunata no se hizo cargo de nada, porque se durmi\u00f3 de veras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Mauricia sali\u00f3 al corredor, y atraves\u00e1ndolo todo, se sent\u00f3 en el primer pelda\u00f1o de la escalera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abTe digo que me atrever\u00e9&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00bfCon qui\u00e9n hablaba? Con nadie, porque estaba enteramente sola. No ten\u00eda m\u00e1s compa\u00f1\u00eda en aquella soledad que las altas estrellas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 dices?\u2014pregunt\u00f3 despu\u00e9s como quien sostiene un di\u00e1logo\u2014. Habla m\u00e1s alto, que con el ruido del \u00f3rgano no se oye. \u00a1Ah!, ya entiendo&#8230; Estate tranquila, que aunque me maten, yo te lo traer\u00e9. Ya sabr\u00e1n qui\u00e9n es Mauricia la Dura, que no teme ni a Dios&#8230; Ja ja ja&#8230; Ma\u00f1ana, cuando venga el capell\u00e1n y bajen esas t\u00edas pasteleras a la iglesia, \u00a1qu\u00e9 chasco se van a llevar!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Soltando una risilla insolente, se precipit\u00f3 por la escalera abajo. \u00bfQu\u00e9 demonios pasaba en aquel cerebro?&#8230; Entr\u00f3 por la puerta peque\u00f1a que comunica el patio con el largo pasillo interior del edificio, y una vez all\u00ed pas\u00f3 sin obst\u00e1culo al vest\u00edbulo, tentando la pared porque la oscuridad era completa. Se le o\u00eda un cierto rechinar de dientes y alg\u00fan monos\u00edlabo gutural que lo mismo pudiera ser signo de risa que de c\u00f3lera. Por fin lleg\u00f3 palpando paredes a la puerta de la capilla, y buscando la cerradura con las manos, empez\u00f3 a rasgu\u00f1ar en el hierro. La llave no estaba puesta&#8230; \u00ab\u00a1Peines y peinetas, d\u00f3nde estar\u00e1 la condenada llave!\u00bb murmur\u00f3 con un rugido de hond\u00edsimo despecho. Prob\u00f3 a abrir vali\u00e9ndose de la fuerza y de la ma\u00f1a. Pero ni una ni otra val\u00edan en aquel caso. La puerta del sagrado recinto estaba bien cerrada. Sigui\u00f3 la infeliz mujer exhalando gemidos, como los de un perro que se ha quedado fuera de su casa y quiere que le abran. Despu\u00e9s de media hora de in\u00fatiles esfuerzos, desplomose en el umbral de la puerta, e inclinando la cabeza se durmi\u00f3. Fue uno de esos sue\u00f1os que se parecen al morir instant\u00e1neo. La cabeza dio contra el canto como una piedra que cae, y la torcida postura en que quedaba el cuerpo al caer dobl\u00e1ndose con violencia, fue causa de que el resuello se le dificultara, produci\u00e9ndose en los conductos de la respiraci\u00f3n silbidos agud\u00edsimos, a los que sigui\u00f3 un estertor como de l\u00edquidos que hierven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Aletargada profundamente, Mauricia hizo lo que no hab\u00eda podido hacer despierta, y prosigui\u00f3 la acci\u00f3n interrumpida por una puerta bien cerrada. Falt\u00f3 el hecho real, pero no la realidad del mismo en la voluntad. Entr\u00f3, pues, la tarasca en la iglesia y all\u00ed pudo andar sin tropiezo, porque la l\u00e1mpara del altar daba luz bastante para ver el camino. Sin vacilar dirigi\u00f3 sus pasos al altar mayor, diciendo por el camino: \u00abSi no te voy a hacer mal ninguno, Diosecito m\u00edo; si voy a llevarte con tu mam\u00e1 que est\u00e1 ah\u00ed fuera llorando por ti y esperando a que yo te saque&#8230; \u00bfPero qu\u00e9?&#8230; no quieres ir con tu mama\u00edta&#8230; Mira que te est\u00e1 esperando&#8230; tan guapetona, tan maja, con aquel manto todito lleno de estrellas y los pies encima del <i>biricornio<\/i> de la luna&#8230; Ver\u00e1s, ver\u00e1s, qu\u00e9 bien te saco yo, mon\u00edn&#8230; Si te quiero mucho; \u00bfpero no me conoces?&#8230; Soy Mauricia la Dura, soy tu amiguita\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Aunque andaba muy aprisa, tardaba mucho tiempo en llegar al altar, porque la capilla, que era tan chica, se hab\u00eda vuelto muy grande. Lo menos hab\u00eda media legua desde la puerta al altar&#8230; Y mientras m\u00e1s andaba, m\u00e1s lejos, m\u00e1s lejos&#8230; Lleg\u00f3 por fin y subi\u00f3 los dos, tres, cuatro escalones, y le causaba tanta extra\u00f1eza verse en aquel sitio mirando de cerca la mesa aquella cubierta con fin\u00edsimo y albo lienzo, que un rato estuvo sin poder dar el \u00faltimo paso. Le entr\u00f3 una risa convulsiva cuando puso su mano sobre el ara sagrada&#8230; \u00ab\u00bfQui\u00e9n me hab\u00eda de decir?&#8230; \u00a1oh, mi re\u2014Dios de mi alma que yo&#8230; ji ji ji!&#8230;\u00bb. Apart\u00f3 el Crucifijo que est\u00e1 delante de la puerta del sagrario, alarg\u00f3 luego el brazo; pero como no alcanzaba, alarg\u00e1balo m\u00e1s y m\u00e1s, hasta que lleg\u00f3 a dolerle mucho de tantos estirones&#8230; Por fin, gracias a Dios, pudo abrir la puerta que s\u00f3lo tocan las manos ungidas del sacerdote. Levantando la cortinilla, busc\u00f3 un momento en el misterioso, santo y venerado hueco&#8230; \u00a1Oh!, no hab\u00eda nada. Busca por aqu\u00ed, busca por all\u00ed y nada&#8230; Acordose de que no era aquel el sitio donde est\u00e1 la custodia, sino otro m\u00e1s alto. Subi\u00f3 al altar, puso los pies en el ara santa&#8230; Busca por aqu\u00ed, por all\u00ed&#8230; \u00a1Ah!, por fin tropezaron sus dedos con el met\u00e1lico pie de la custodia. Pero qu\u00e9 fr\u00edo estaba, tan fr\u00edo que quemaba. El contacto del metal llev\u00f3 por todo lo largo del espinazo de Mauricia una corriente glacial&#8230; Vacil\u00f3. \u00bfLo coger\u00eda, s\u00ed o no? S\u00ed, s\u00ed mil veces; aunque muriera, era preciso cumplir. Con exquisito cuidado, m\u00e1s con gran decisi\u00f3n, empu\u00f1\u00f3 la custodia bajando con ella por una escalera que antes no estaba all\u00ed. Orgullo y alegr\u00eda inundaron el alma de la atrevida mujer al mirar en su propia mano la representaci\u00f3n visible de Dios&#8230; \u00a1C\u00f3mo brillaban los rayos de oro que circundan el viril, y qu\u00e9 misteriosa y pl\u00e1cida majestad la de la hostia pur\u00edsima, guardada tras el cristal, blanca, divina y con todo el aquel de persona, sin ser m\u00e1s que una sustancia de delicado pan!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Con incre\u00edble arrogancia Mauricia descend\u00eda, sin sentir peso alguno. Alzaba la custodia como la alza el sacerdote para que la adoren los fieles&#8230; \u00ab\u00bfVeis c\u00f3mo me he atrevido?\u2014pensaba\u2014. \u00bfNo dec\u00edas que no pod\u00eda ser?&#8230; Pues pudo ser, \u00a1qu\u00e9 peine!\u00bb. Segu\u00eda por la iglesia adelante. La pur\u00edsima hostia, con no tener cara, miraba cual si tuviera ojos&#8230; y la sacr\u00edlega, al llegar bajo el coro, empezaba a sentir miedo de aquella mirada. \u00abNo, no te suelto, ya no vuelves all\u00ed&#8230; \u00a1A casa con tu mam\u00e1&#8230;! \u00bfs\u00ed? \u00bfVerdad que el ni\u00f1o no llora y quiere ir con su mam\u00e1?&#8230;\u00bb. Diciendo esto, atrev\u00edase a agasajar contra su pecho la sagrada forma. Entonces not\u00f3 que la sagrada forma no s\u00f3lo ten\u00eda ya ojos profundos tan luminosos como el cielo, sino tambi\u00e9n voz, una voz que la tarasca oy\u00f3 resonar en su o\u00eddo con lastimero son. Hab\u00eda desaparecido toda sensaci\u00f3n de la materialidad de la custodia; no quedaba m\u00e1s que lo esencial, la representaci\u00f3n, el s\u00edmbolo puro, y esto era lo que Mauricia apretaba furiosamente contra s\u00ed. \u00abChica\u2014le dec\u00eda la voz\u2014, no me saques, vuelve a ponerme donde estaba. No hagas locuras&#8230; Si me sueltas te perdonar\u00e9 tus pecados, que son tantos que no se pueden contar; pero si te obstinas en llevarme, te condenar\u00e1s. Su\u00e9ltame y no temas, que yo no le dir\u00e9 nada a D. Le\u00f3n ni a las monjas para que no te ri\u00f1an&#8230; Mauricia, chica, \u00bfqu\u00e9 haces&#8230;? \u00bfMe comes, me comes&#8230;?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y nada m\u00e1s&#8230; \u00a1Qu\u00e9 desvar\u00edo! Por grande que sea un absurdo siempre tiene cabida en el inconmensurable hueco de la mente humana.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">&#8211;<span class=\"smcap\">X<\/span>&#8211;<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Por la ma\u00f1ana tempranito, la Superiora y Sor Facunda se tropezaron al salir de sus respectivas celdas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abCr\u00e9ame usted\u2014dijo Sor Facunda\u2014, algo hay de extraordinario. Consultar\u00e9 ahora mismo con D. Le\u00f3n. El caso de Mauricia debe de examinarse detenidamente\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Sor Natividad, que era mujer de mucho entendimiento y estaba acostumbrada a los pueriles entusiasmos de su compa\u00f1era, no hizo m\u00e1s que sonre\u00edr con bondad. Hubiera dicho a Sor Facunda: \u00abqu\u00e9 tonta es usted, hija\u00bb; pero no le dijo nada; y sacando un manojo de llaves se fue hacia el guardarropa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00bfPero en d\u00f3nde est\u00e1 esa loca?\u00bb pregunt\u00f3 despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014No parece por ninguna parte\u2014dijo Fortunata, que por orden de Sor Marcela hab\u00eda bajado en busca de su amiga\u2014. Arriba no est\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">En los dormitorios de las <i>Filomenas<\/i> hab\u00eda gran tr\u00e1fago. Todas se lavaban la cara y las manos, ri\u00f1endo por el agua, cuestionando sobre si t\u00fa me quitaste la toalla o si esa es mi agua. \u00abQue no, que mi agua es esta\u00bb. Otra sacaba de debajo de la cama un zoquete de pan y empezaba a com\u00e9rselo. \u00ab\u00a1Ay, qu\u00e9 hambre tengo&#8230;!, con estos calores, cuidado que suda una; no se puede vivir&#8230; \u00a1Y ponerse ahora la toca!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Sor Antonia entraba, impon\u00eda silencio y les daba prisa. O\u00edase el esquil\u00f3n de la capilla. El sacrist\u00e1n se hab\u00eda asomado varias veces por la reja de la sacrist\u00eda que da al vest\u00edbulo diciendo sucesivamente: \u00abTodav\u00eda no ha venido don Le\u00f3n&#8230;\u00bb \u00abya est\u00e1 ah\u00ed D. Le\u00f3n&#8230;\u00bb \u00abya se est\u00e1 vistiendo\u00bb. O\u00edanse en la parte alta los pasos de toda la comunidad que iba hacia el templo a o\u00edr la primera misa. Delante fueron las <i>Josefinas<\/i>, so\u00f1olientas a\u00fan y dando bostezos, empuj\u00e1ndose unas a otras. Segu\u00edan las <i>Filomenas<\/i> con cierto orden, las m\u00e1s diligentes dando prisa a las perezosas. Donde hay muchas mujeres, tiene que haber ese rumor de colegio, que se hace superior a la disciplina m\u00e1s severa. Entre chacota y risas se o\u00eda el rumorcillo aquel: \u00abMauricia&#8230; \u00bfno sab\u00e9is? Vio anoche la propia figura de la Virgen\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Mujer, quita all\u00e1.\u2014Mi palabra&#8230; Preg\u00fantaselo a Bel\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Bah!, ni que fu\u00e9ramos tontas&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00bfLa cara de la Virgen?&#8230; Vaya&#8230; Ser\u00eda la de Nuestra Se\u00f1ora del Aguardiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Pero Sor Facunda y las de su cotarro iban por la escalera abajo diciendo que el hecho pod\u00eda ser falso, y pod\u00eda tambi\u00e9n no serlo; y que el ser Mauricia muy pecadora no significaba nada, porque de otras much\u00edsimo m\u00e1s perversas se hab\u00eda valido Dios para sus fines.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Dijo la misa D. Le\u00f3n, que parec\u00eda <i>el padre fuguilla<\/i> por la presteza con que despachaba. Hab\u00eda sido cura de tropa, y a las monjas no les acababa de gustar la marcial diligencia de su capell\u00e1n. M\u00e1s tarde celebraba don Hildebrando, cura franc\u00e9s de los de babero, el cual era lo contrario que Pintado, pues estiraba la misa hasta lo incre\u00edble.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Cuando la comunidad sal\u00eda de la capilla, do\u00f1a Manolita, que hab\u00eda entrado de las \u00faltimas, sofocada, se acerc\u00f3 a la Superiora y le dijo que Mauricia estaba en la huerta sobre el mont\u00f3n de mantillo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Ya&#8230; en la basura\u2014replic\u00f3 Sor Natividad frunciendo el ce\u00f1o\u2014; es su sitio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Bajaron las recogidas al refectorio a tomar el chocolate con rebanada de pan. Animaci\u00f3n mundana reinaba en el frugal desayuno, y aunque las monjas se esforzaban por mantener un orden cuartelesco, no lo pod\u00edan conseguir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abEse plato es el m\u00edo. Dame mi servilleta&#8230; Te digo que es la m\u00eda&#8230; \u00a1Vaya! \u00a1Ay, San Antonio, qu\u00e9 duro est\u00e1 el pan!&#8230; Este s\u00ed que es de la boda de San Isidro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1A callar!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Algunas ten\u00edan un apetito voraz; se habr\u00edan comido triple raci\u00f3n, si se la dieran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Inmediatamente despu\u00e9s empezaba a distribuirse toda aquella tropa mujeril, como soldados que se incorporan a sus respectivos regimientos. Estas bajaban a la cocina, aquellas sub\u00edan a la escuela y sal\u00f3n de costura, y otras, quit\u00e1ndose las tocas y poni\u00e9ndose la falda de <i>mec\u00e1nica<\/i>, se dedicaban a la limpieza de la casa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Estaba la Superiora hablando con Sor Antonia en la puerta de una celda, cuando lleg\u00f3 muy apurada una reclusa, diciendo: \u00abLe he mandado que venga y no quiere venir. Me ha querido pegar. \u00a1Si no echo a correr&#8230;! Despu\u00e9s cogi\u00f3 un mont\u00f3n de aquella basura y me lo tir\u00f3. Mire usted&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">La recogida ense\u00f1\u00f3 a las madres su hombro manchado de mantillo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abTendr\u00e9 que ir yo&#8230; \u00a1Ay, qu\u00e9 mujer!&#8230; \u00a1qu\u00e9 guerra nos da!\u2014dijo la Superiora&#8230;\u2014. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Sor Marcela? Que traiga la llave de la perrera. Hoy tendremos <i>ch\u00ednchirri-m\u00e1ncharras<\/i>&#8230; Est\u00e1 m\u00e1s tocada que nunca. Dios nos d\u00e9 paciencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Y Sor Facunda que me ha dicho ahora mismo\u2014indic\u00f3 Sor Antonia con franca risa y bizcando m\u00e1s los ojos\u2014, que Mauricia hab\u00eda visto a la Virgen!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">La Superiora respondi\u00f3 a aquella risa con otra menos franca. Tres o cuatro <i>Filomenas<\/i> de las m\u00e1s hombrunas bajaron a la huerta con orden expresa de traer a la visionaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Pobre mujer y qu\u00e9 perdida se pone!\u2014observ\u00f3 Sor Natividad dentro del corrillo de monjas que se iba formando\u2014. Males de nervios, y nada m\u00e1s que males de nervios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y al decirlo, sus miradas chocaron con las de Sor Facunda, que se acercaba con semblante extraordinariamente afligido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00bfPero no ha consultado usted este caso con el se\u00f1or capell\u00e1n?\u00bb le dijo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014S\u00ed\u2014replic\u00f3 Sor Natividad con un poco de humorismo\u2014, y el capell\u00e1n me ha dicho que la meta en la perrera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Encerrarla porque llora!&#8230;\u2014exclam\u00f3 la otra que en su timidez no se atrev\u00eda a contradecir a la Superiora\u2014. El caso merec\u00eda examinarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Para preverlo todo\u2014indic\u00f3 la vizca\u00edna\u2014, avisaremos tambi\u00e9n al m\u00e9dico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 tiene que ver el m\u00e9dico&#8230;? En fin, yo no s\u00e9. Quien manda, manda. Pero me parec\u00eda&#8230; Ello podr\u00e1 ser cosa f\u00edsica; pero \u00bfsi no lo fuera? Si efectivamente Mauricia&#8230; No es que yo lo afirme; pero tampoco me atrevo a negarlo. Aquel llorar continuo, \u00bfqu\u00e9 puede ser sino arrepentimiento? A saber los medios que el Se\u00f1or escoge&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y se retir\u00f3 a su celda. Casi casi se dieron un encontronazo Sor Facunda alej\u00e1ndose y Sor Marcela que al corrillo se acercaba, dando balances y golpeando el suelo duramente con su pie de madera. Su semblante descompuesto por la ira estaba m\u00e1s feo que nunca; con la prisa que tra\u00eda apenas pod\u00eda respirar, y las primeras frases le salieron de la boca desmenuzadas por el enojo: \u00abYa, ya sabemos&#8230; \u00a1San Antonio!&#8230; bribona&#8230; parece mentira&#8230; \u00a1Ay, Dios m\u00edo!, si es para volverse loca&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Habl\u00f3 algunas palabras en voz muy baja con la Superiora, quien al o\u00edrlas puso una cara que daba miedo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abYo&#8230; bien lo sabe usted&#8230;\u2014balbuci\u00f3 Sor Marcela\u2014, lo ten\u00eda para mi mal del est\u00f3mago&#8230; co\u00f1ac superior\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Pero esa maldita \u00bfc\u00f3mo&#8230;? Si esto parece&#8230; \u00a1Jes\u00fas me valga! Estoy horrorizada. \u00bfPero cu\u00e1ndo&#8230;?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Es muy sencillo&#8230; h\u00e1gase usted cargo. Anteayer, \u00a1San Antonio bendito!, cuando estuvo en mi celda moviendo los trastos para coger el rat\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">A la Superiora se le escap\u00f3, sin poderlo remediar, una ligera sonrisilla; mas al punto volvi\u00f3 a poner cara de palo. Y la enana corri\u00f3 hacia donde estaban las recogidas, y lo mismo que dijera a Sor Natividad se lo repiti\u00f3 a Fortunata, sin poner un freno a su ira: \u00ab\u00bfHabrase visto diablura semejante?&#8230; \u00bfQu\u00e9 te parece? \u00a1Estamos todas horripiladas!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Fortunata no dijo nada y se puso muy seria. Quiz\u00e1s no la cog\u00eda de nuevo la declaraci\u00f3n de la monja. Obedeciendo a esta subi\u00f3 al dormitorio en busca de pruebas del nefando crimen imputado a su amiga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abAh\u00ed tienen ustedes\u2014dec\u00eda la Superiora a las que m\u00e1s cerca de ella estaban\u2014, c\u00f3mo esa arrastrada ha visto visiones&#8230; \u00a1Ya!, \u00a1qu\u00e9 no ver\u00eda ella!&#8230; \u00bfPero no viene al fin? Yo le juro que no vuelve a hacernos otra. Es preciso ajustarle bien las cuentas&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">La cojita se present\u00f3 otra vez en el corrillo mostrando la enorme llave de la perrera; la esgrim\u00eda como si fuera una pistola, con amenaza homicida. Realmente estaba furiosa, y el topetazo de su pie duro sobre el suelo ten\u00eda una violencia y sonoridad excepcionales. En esto lleg\u00f3 Fortunata trayendo una botella, que al punto le arrebat\u00f3 Sor Marcela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Vac\u00eda, enteramente vac\u00eda!\u2014exclam\u00f3 esta levant\u00e1ndola en alto y mir\u00e1ndola al trasluz\u2014. Y estaba casi llena, pues apenas&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Aplic\u00f3 despu\u00e9s su nariz chafada a la boca de la botella, diciendo con lastimera entonaci\u00f3n: \u00abNo ha dejado m\u00e1s que el olor&#8230; \u00a1Bribonaza!, ya te dar\u00eda yo bebida&#8230;\u00bb. De la nariz de la coja pas\u00f3 el cuerpo del delito a la de Sor Natividad y de esta a otras narices pr\u00f3ximas, resultando, de la apreciaci\u00f3n del tufo, mayor severidad en el comentario del crimen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Qu\u00e9 asco! Buen pechug\u00f3n se ha dado&#8230;\u2014exclam\u00f3 la Superiora\u2014. Ya, \u00a1c\u00f3mo estar\u00e1 aquel cuerpo con todo ese l\u00edquido ardiente! Nunca nos hab\u00eda pasado otra&#8230; La arreglaremos, la arreglaremos. \u00bfPero viene o no?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Bajaba ya, decidida a abreviar la tardanza del acto de justicia, cuando se oy\u00f3 un gran tumulto. Las tres mujeronas que hab\u00edan ido en busca de la delincuente, pasaban de la huerta al patio por la puertecilla verde, huyendo despavoridas y dando voces de p\u00e1nico. Son\u00f3 en dicha puerta el estampido de un fuerte cantazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Que nos mata, que nos mata!\u00bb gritaban las tres, recogiendo sus faldas para correr m\u00e1s f\u00e1cilmente por la escalera arriba. Asom\u00e1ronse las madres al barandal del corredor que sobre el patio ca\u00eda, y vieron aparecer a Mauricia, descalza, las melenas sueltas, la mirada ardiente y extraviada, y todas las apariencias, en fin, de una loca. La Superiora, que era mujer de genio fuerte, no se pudo contener y desde arriba grit\u00f3: \u00abTrasto&#8230; infame, si no te est\u00e1s quieta, ver\u00e1s\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abUna pareja, una pareja de Orden P\u00fablico\u00bb apuntaron varias voces de monjas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014No&#8230; ver\u00e9is&#8230; Si yo me basto y me sobro&#8230;\u2014indic\u00f3 la Superiora, haciendo alarde de ser mujer para el caso\u2014. Lo que es conmigo no juega.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">P\u00fasose Mauricia de un salto en el rinc\u00f3n frontero al corredor donde las madres estaban, y desde all\u00ed las mir\u00f3 con insolencia, sacando y estirando la lengua, y haciendo muecas y gestos indecent\u00edsimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Tiorras, so tiorras!\u00bb gritaba, e inclin\u00e1ndose con r\u00e1pido movimiento, cogi\u00f3 del suelo piedras y pedazos de ladrillo, y empez\u00f3 a dispararlos con tanto vigor como buena punter\u00eda. Las monjas y las recogidas, que al sentir el alboroto salieron en tropel a los corredores del principal y del segundo piso, prorrumpieron en chillidos. Parec\u00eda que se ven\u00eda el mundo abajo. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 bulla! Y a las exclamaciones de arriba respond\u00eda la tarasca con aullidos salvajes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Unas se agachaban resguard\u00e1ndose tras el barandal de f\u00e1brica cuando ven\u00eda la pedrada; otras asomaban la cabeza un momento y la volv\u00edan a esconder. Los proyectiles menudeaban, y con ellos las voces de aquella endemoniada mujer. Parec\u00eda una amazona. Ten\u00eda un pecho medio descubierto, el cuerpo del vestido hecho girones y las melenas cortas le azotaban la cara en aquellos movimientos del hondero que hac\u00eda con el brazo derecho. Su catadura les parec\u00eda horrible a las se\u00f1oras monjas; pero estaba bella en rigor de verdad, y m\u00e1s arrogante, varonil y napole\u00f3nica que nunca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Sor Marcela intent\u00f3 bajar valerosa, pero a los tres pelda\u00f1os cogi\u00f3 miedo y vir\u00f3 para arriba. Su cara filipina se hab\u00eda puesto de color de mostaza inglesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Ver\u00e1s t\u00fa si bajo, infame diablo!\u00bb era su muletilla; pero ello es que no bajaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Por una reja de la sacrist\u00eda que da al patio, asom\u00f3 la cara del sacrist\u00e1n, y poco despu\u00e9s la de D. Le\u00f3n Pintado. Dos monjas que estaban de turno en la porter\u00eda se asomaron tambi\u00e9n por otra ventana baja; pero lo mismo fue verlas Mauricia que empezar tambi\u00e9n a mandarles piedras. Nada, que tuvieron que retirarse. Asustadas las infelices, quisieron pedir auxilio. En aquel instante llam\u00f3 alguien a la puerta del convento, y a poco entr\u00f3 una se\u00f1ora, de visita, que pas\u00f3 al sal\u00f3n, y enter\u00e1ndose de lo que ocurr\u00eda, asomose tambi\u00e9n a la ventana baja. Era Guillermina Pacheco, que se persign\u00f3 al ver la tragedia que all\u00ed se hab\u00eda armado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1En el nombre del&#8230;! \u00a1Pero t\u00fa!&#8230; \u00a1Mauricia!&#8230; \u00bfc\u00f3mo se entiende?&#8230; \u00bfqu\u00e9 haces?&#8230; \u00bfest\u00e1s loca?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">La portera y la otra monja no la pudieron contener, y Guillermina sali\u00f3 al patio por la puerta que lo comunica con el vest\u00edbulo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abGuillermina\u2014grit\u00f3 Sor Natividad desde arriba\u2014, no salgas&#8230; Cuidado&#8230; mira que es una fiera&#8230; Ah\u00ed tienes, ah\u00ed tienes la alhaja que t\u00fa nos has tra\u00eddo&#8230; Ret\u00edrate por Dios, mira que est\u00e1 loca y no repara&#8230; Hazme el favor de llamar a una pareja de Orden P\u00fablico\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pareja ni pareja?\u2014dijo Guillermina incomodad\u00edsima\u2014. \u00a1Mauricia!&#8230; \u00a1c\u00f3mo se entiende!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Pero no hab\u00eda tenido tiempo de decirlo cuando una peladilla de arroyo le roz\u00f3 la cara. Si le da de lleno la descalabra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Jes\u00fas!&#8230; Pero no, no es nada\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y llev\u00e1ndose la mano a la parte dolorida, clam\u00f3: \u00abInfame, a m\u00ed, a m\u00ed me has tirado!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abA usted, s\u00ed, y a todo el g\u00e9nero mundano\u2014grit\u00f3 con voz tan ronca, que apenas se entend\u00eda\u2014, so t\u00eda pastelera&#8230; V\u00e1yase pronto de aqu\u00ed\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Las monjas horrorizadas elevaban sus manos al Cielo; algunas lloraban. En esto, D. Le\u00f3n Pintado hab\u00eda abierto con no poco trabajo la reja de la sacrist\u00eda; salt\u00f3 al patio, \u00fanica manera de comunicarse con el convento desde la sacrist\u00eda, y abalanz\u00e1ndose a Mauricia le sujet\u00f3 ambos brazos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Su\u00e9ltame, Le\u00f3n, capell\u00e1n de peinetas!\u00bb rugi\u00f3 la visionaria&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Pero Pintado ten\u00eda manos de hierro, aunque era de pocos \u00e1nimos, y una vez lanzado al hero\u00edsmo, no s\u00f3lo sujet\u00f3 a Mauricia, sino que le aplic\u00f3 dos sonoras bofetadas. La escena era repugnante. Tras el capell\u00e1n sali\u00f3 tambi\u00e9n su ac\u00f3lito, y mientras los dos arreglaban a la Dura, las monjas, viendo sojuzgado al enemigo, arriesg\u00e1ronse a bajar y acudieron a Guillermina, que con el pa\u00f1uelo se resta\u00f1aba la sangre de su leve herida. Con cierta tranquilidad, y m\u00e1s risue\u00f1a que enojada, la fundadora dijo a sus amigas: \u00ab\u00a1Cuidado que pasan unas cosas&#8230;! Yo ven\u00eda a que me dierais los ladrillos y el cascote que os sobran, y mirad qu\u00e9 pronto me he salido con la m\u00eda&#8230; Nada, ponedla ahora mismo en la calle, y que se vaya a los quintos infiernos, que es donde debe estar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abAhora mismo. D. Le\u00f3n, no la maltrate usted\u00bb dijo la Superiora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014\u00a1Z\u00e1ngano!&#8230; \u00a1mala pu\u00f1alada te mate!&#8230;\u2014bramaba Mauricia, que ya ten\u00eda pocas fuerzas y hab\u00eda ca\u00eddo al suelo\u2014. \u00a1Un sacerdote pegando a una&#8230; se\u00f1ora!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Que le traigan su ropa\u2014grit\u00f3 Sor Natividad\u2014. Pronto, pronto. Me parece mentira que la ver\u00e9 salir&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Mauricia ya no se defend\u00eda. Hab\u00eda perdido su salvaje fuerza; pero su semblante expresaba a\u00fan ferocidad y desorden mental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Luego se vio que desde el corredor alto tiraban un par de botas, luego un mant\u00f3n&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Bajarlo, hijas, bajarlo\u2014dijo desde el patio la Superiora, mirando hacia arriba y ya recobrada la serenidad con que daba siempre sus \u00f3rdenes. Fortunata baj\u00f3 un l\u00edo de ropa, y recogiendo las botas, se lo dio todo a Mauricia, es decir, se lo puso delante. La espantosa escena descrita hab\u00eda impresionado desagradablemente a la joven, que sinti\u00f3 profunda compasi\u00f3n de su amiga. Si las monjas se lo hubieran permitido, quiz\u00e1s ella habr\u00eda aplacado a la bestia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abToma tu ropa, tus botas\u2014le dijo en voz baja y en tono apacible\u2014. Pero, hija, \u00a1c\u00f3mo te has puesto!&#8230; \u00bfNo conoces ya que has estado trastornada?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Qu\u00edtate de ah\u00ed, pendoncillo&#8230; qu\u00edtate o te&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Dejarla, dejarla\u2014dijo la Superiora\u2014. No decirle una palabra m\u00e1s. A la calle, y hemos concluido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Con gran dificultad se levant\u00f3 Mauricia del suelo y recogi\u00f3 su ropa. Al ponerse en pie pareci\u00f3 recobrar parte de su furor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abQue se te queda este l\u00edo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Las botas, las botas. La tarasca lo recogi\u00f3 todo. Ya sal\u00eda sin decir nada, cuando Guillermina la mir\u00f3 severamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Pero qu\u00e9 mujer esta! Ni siquiera sabe salir con decencia\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Iba descalza, cogidas las botas por los tirantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014P\u00f3ngase usted las botas\u2014le grit\u00f3 la Superiora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014No me da la gana. Abur&#8230; \u00a1Son todas unas jud\u00edas pasteleras&#8230;!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014Paciencia, hija, paciencia&#8230; necesitamos mucha paciencia\u2014dijo Sor Natividad a sus compa\u00f1eras, tap\u00e1ndose los o\u00eddos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Se le franquearon todas las puertas, abri\u00e9ndolas de par en par y resguard\u00e1ndose tras las hojas de ellas, como se abren las puertas del toril para que salga la fiera a la plaza. La \u00faltima que cambi\u00f3 algunas palabras con ella fue Fortunata, que la sigui\u00f3 hasta el vest\u00edbulo movida de l\u00e1stima y amistad, y a\u00fan quiso arrancarle alguna declaraci\u00f3n de arrepentimiento. Pero la otra estaba ciega y sorda; no se enteraba de nada, y dio a su amiga tal empuj\u00f3n, que si no se apoya en la pared cae redonda al suelo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Sali\u00f3 triunfante, echando a una parte y otra miradas de altivez y desprecio. Cuando vio la calle, sus ojos se iluminaron con fulgores de j\u00fabilo y grit\u00f3: \u00ab\u00a1Ay, mi querida calle de mi alma!\u00bb. Extendi\u00f3 y cerr\u00f3 los brazos, cual si en ellos quisiera apretar amorosamente todo lo que ve\u00edan sus ojos. Respir\u00f3 despu\u00e9s con fuerza, parose mirando azorada a todos lados, como el toro cuando sale al redondel. Luego, orient\u00e1ndose, tir\u00f3 muy decidida por el paseo abajo. Era cosa de ver aquella mujerona descalza, desgarrada, melenuda, despidiendo de sus ojos fiereza, con un l\u00edo bajo el brazo y las botas colgando de una mano. Las pocas personas que por all\u00ed pasaban, mir\u00e1ronla con asombro. Al llegar junto a los almacenes de la Villa, pas\u00f3 junto a varios chicos, barrenderos, que estaban sentados en sus carretillas con las escobas en la mano. Tuvi\u00e9ronla ellos por persona de poco m\u00e1s o menos y se echaron a re\u00edr delante de su cara napole\u00f3nica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abVaya, que buena <i>curda<\/i> te llevas, \u00a1olee\u00e9!&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y ella se les puso delante en actitud arrogant\u00edsima, alz\u00f3 el brazo que ten\u00eda libre y les dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00ab\u00a1Ap\u00f3stoles del error!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Prorrumpiendo al mismo tiempo en est\u00fapida risa, pas\u00f3 de largo. A los barrenderos les hizo aquello mucha gracia, y poni\u00e9ndose en marcha con las carretillas por delante y las escobas sobre ellas, siguieron detr\u00e1s de Mauricia, como una escolta de burlesca artiller\u00eda, haciendo un ruido de mil demonios y dispar\u00e1ndole bala rasa de groser\u00edas e injurias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 16px;\">REDACCI\u00d3N<\/span><\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;IX&#8211; Llegada la noche, y recogidas las Josefinas a su dormitorio, las madres permitieron que las Filomenas estuvieran en la huerta hasta m\u00e1s tarde de lo reglamentario, por ver si sal\u00eda un poco de fresco. 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