{"id":26561,"date":"2026-01-25T00:00:08","date_gmt":"2026-01-24T22:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26561"},"modified":"2026-01-24T17:14:50","modified_gmt":"2026-01-24T15:14:50","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xlvii-y-xlviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26561","title":{"rendered":"Don Quijote de la Mancha &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulos XLVII y XLVIII"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XLVII. Donde se prosigue c\u00f3mo se portaba Sancho Panza en su gobierno<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta la historia que desde el juzgado llevaron a Sancho Panza a un suntuoso palacio, adonde en una gran sala estaba puesta una real y limp\u00edsima mesa; y, as\u00ed como Sancho entr\u00f3 en la sala, sonaron chirim\u00edas, y salieron cuatro pajes a darle aguamanos, que Sancho recibi\u00f3 con mucha gravedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ces\u00f3 la m\u00fasica, sent\u00f3se Sancho a la cabecera de la mesa, porque no hab\u00eda m\u00e1s de aquel asiento, y no otro servicio en toda ella. P\u00fasose a su lado en pie un personaje, que despu\u00e9s mostr\u00f3 ser m\u00e9dico, con una varilla de ballena en la mano. Levantaron una riqu\u00edsima y blanca toalla con que estaban cubiertas las frutas y mucha diversidad de platos de diversos manjares; uno que parec\u00eda estudiante ech\u00f3 la bendici\u00f3n, y un paje puso un babador randado a Sancho; otro que hac\u00eda el oficio de maestresala, lleg\u00f3 un plato de fruta delante; pero, apenas hubo comido un bocado, cuando el de la varilla tocando con ella en el plato, se le quitaron de delante con grand\u00edsima celeridad; pero el maestresala le lleg\u00f3 otro de otro manjar. Iba a probarle Sancho; pero, antes que llegase a \u00e9l ni le gustase, ya la varilla hab\u00eda tocado en \u00e9l, y un paje alz\u00e1dole con tanta presteza como el de la fruta. Visto lo cual por Sancho, qued\u00f3 suspenso, y, mirando a todos, pregunt\u00f3 si se hab\u00eda de comer aquella comida como juego de maesecoral. A lo cual respondi\u00f3 el de la vara:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No se ha de comer, se\u00f1or gobernador, sino como es uso y costumbre en las otras \u00ednsulas donde hay gobernadores. Yo, se\u00f1or, soy m\u00e9dico, y estoy asalariado en esta \u00ednsula para serlo de los gobernadores della, y miro por su salud mucho m\u00e1s que por la m\u00eda, estudiando de noche y de d\u00eda, y tanteando la complexi\u00f3n del gobernador, para acertar a curarle cuando cayere enfermo; y lo principal que hago es asistir a sus comidas y cenas, y a dejarle comer de lo que me parece que le conviene, y a quitarle lo que imagino que le ha de hacer da\u00f1o y ser nocivo al est\u00f3mago; y as\u00ed, mand\u00e9 quitar el plato de la fruta, por ser demasiadamente h\u00fameda, y el plato del otro manjar tambi\u00e9n le mand\u00e9 quitar, por ser demasiadamente caliente y tener muchas especies, que acrecientan la sed; y el que mucho bebe mata y consume el h\u00famedo radical, donde consiste la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Desa manera, aquel plato de perdices que est\u00e1n all\u00ed asadas, y, a mi parecer, bien sazonadas, no me har\u00e1n alg\u00fan da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que el m\u00e9dico respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9sas no comer\u00e1 el se\u00f1or gobernador en tanto que yo tuviere vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfpor qu\u00e9? \u2014dijo Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el m\u00e9dico respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Porque nuestro maestro Hip\u00f3crates, norte y luz de la medicina, en un aforismo suyo, dice: Omnis saturatio mala, perdices autem pessima. Quiere decir: \u00abToda hartazga es mala; pero la de las perdices, mal\u00edsima\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si eso es as\u00ed \u2014dijo Sancho\u2014, vea el se\u00f1or doctor de cuantos manjares hay en esta mesa cu\u00e1l me har\u00e1 m\u00e1s provecho y cu\u00e1l menos da\u00f1o, y d\u00e9jeme comer d\u00e9l sin que me le apalee; porque, por vida del gobernador, y as\u00ed Dios me le deje gozar, que me muero de hambre, y el negarme la comida, aunque le pese al se\u00f1or doctor y \u00e9l m\u00e1s me diga, antes ser\u00e1 quitarme la vida que aument\u00e1rmela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Vuestra merced tiene raz\u00f3n, se\u00f1or gobernador \u2014respondi\u00f3 el m\u00e9dico\u2014; y as\u00ed, es mi parecer que vuestra merced no coma de aquellos conejos guisados que all\u00ed est\u00e1n, porque es manjar peliagudo. De aquella ternera, si no fuera asada y en adobo, a\u00fan se pudiera probar, pero no hay para qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Sancho dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aquel platonazo que est\u00e1 m\u00e1s adelante vahando me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podr\u00e9 dejar de topar con alguna que me sea de gusto y de provecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Absit! \u2014dijo el m\u00e9dico\u2014. Vaya lejos de nosotros tan mal pensamiento: no hay cosa en el mundo de peor mantenimiento que una olla podrida. All\u00e1 las ollas podridas para los can\u00f3nigos, o para los retores de colegios, o para las bodas labradorescas, y d\u00e9jennos libres las mesas de los gobernadores, donde ha de asistir todo primor y toda atildadura; y la raz\u00f3n es porque siempre y a doquiera y de quienquiera son m\u00e1s estimadas las medicinas simples que las compuestas, porque en las simples no se puede errar y en las compuestas s\u00ed, alterando la cantidad de las cosas de que son compuestas; mas lo que yo s\u00e9 que ha de comer el se\u00f1or gobernador ahora, para conservar su salud y corroborarla, es un ciento de ca\u00f1utillos de suplicaciones y unas tajadicas subtiles de carne de membrillo, que le asienten el est\u00f3mago y le ayuden a la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oyendo esto Sancho, se arrim\u00f3 sobre el espaldar de la silla y mir\u00f3 de hito en hito al tal m\u00e9dico, y con voz grave le pregunt\u00f3 c\u00f3mo se llamaba y d\u00f3nde hab\u00eda estudiado. A lo que \u00e9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo, se\u00f1or gobernador, me llamo el doctor Pedro Recio de Ag\u00fcero, y soy natural de un lugar llamado Tirteafuera, que est\u00e1 entre Caracuel y Almod\u00f3var del Campo, a la mano derecha, y tengo el grado de doctor por la universidad de Osuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 Sancho, todo encendido en c\u00f3lera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, se\u00f1or doctor Pedro Recio de Mal Ag\u00fcero, natural de Tirteafuera, lugar que est\u00e1 a la derecha mano como vamos de Caracuel a Almod\u00f3var del Campo, graduado en Osuna, qu\u00edteseme luego delante, si no, voto al sol que tome un garrote y que a garrotazos, comenzando por \u00e9l, no me ha de quedar m\u00e9dico en toda la \u00ednsula, a lo menos de aquellos que yo entienda que son ignorantes; que a los m\u00e9dicos sabios, prudentes y discretos los pondr\u00e9 sobre mi cabeza y los honrar\u00e9 como a personas divinas. Y vuelvo a decir que se me vaya, Pedro Recio, de aqu\u00ed; si no, tomar\u00e9 esta silla donde estoy sentado y se la estrellar\u00e9 en la cabeza; y p\u00eddanmelo en residencia, que yo me descargar\u00e9 con decir que hice servicio a Dios en matar a un mal m\u00e9dico, verdugo de la rep\u00fablica. Y denme de comer, o si no, t\u00f3mense su gobierno, que oficio que no da de comer a su due\u00f1o no vale dos habas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alborot\u00f3se el doctor, viendo tan col\u00e9rico al gobernador, y quiso hacer tirteafuera de la sala, sino que en aquel instante son\u00f3 una corneta de posta en la calle, y, asom\u00e1ndose el maestresala a la ventana, volvi\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Correo viene del duque mi se\u00f1or; alg\u00fan despacho debe de traer de importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 el correo sudando y asustado, y, sacando un pliego del seno, le puso en las manos del gobernador, y Sancho le puso en las del mayordomo, a quien mand\u00f3 leyese el sobreescrito, que dec\u00eda as\u00ed: A don Sancho Panza, gobernador de la \u00ednsula Barataria, en su propia mano o en las de su secretario. Oyendo lo cual, Sancho dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n es aqu\u00ed mi secretario?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y uno de los que presentes estaban respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo, se\u00f1or, porque s\u00e9 leer y escribir, y soy vizca\u00edno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con esa a\u00f1adidura \u2014dijo Sancho\u2014, bien pod\u00e9is ser secretario del mismo emperador. Abrid ese pliego, y mirad lo que dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00edzolo as\u00ed el reci\u00e9n nacido secretario, y, habiendo le\u00eddo lo que dec\u00eda, dijo que era negocio para tratarle a solas. Mand\u00f3 Sancho despejar la sala, y que no quedasen en ella sino el mayordomo y el maestresala, y los dem\u00e1s y el m\u00e9dico se fueron; y luego el secretario ley\u00f3 la carta, que as\u00ed dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mi noticia ha llegado, se\u00f1or don Sancho Panza, que unos enemigos m\u00edos y desa \u00ednsula la han de dar un asalto furioso, no s\u00e9 qu\u00e9 noche; conviene velar y estar alerta, porque no le tomen desapercebido. S\u00e9 tambi\u00e9n, por esp\u00edas verdaderas, que han entrado en ese lugar cuatro personas disfrazadas para quitaros la vida, porque se temen de vuestro ingenio; abrid el ojo, y mirad qui\u00e9n llega a hablaros, y no com\u00e1is de cosa que os presentaren. Yo tendr\u00e9 cuidado de socorreros si os vi\u00e9redes en trabajo, y en todo har\u00e9is como se espera de vuestro entendimiento. Deste lugar, a 16 de agosto, a las cuatro de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vuestro amigo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Duque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued\u00f3 at\u00f3nito Sancho, y mostraron quedarlo asimismo los circunstantes; y, volvi\u00e9ndose al mayordomo, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Lo que agora se ha de hacer, y ha de ser luego, es meter en un calabozo al doctor Recio; porque si alguno me ha de matar, ha de ser \u00e9l, y de muerte admin\u00edcula y p\u00e9sima, como es la de la hambre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tambi\u00e9n \u2014dijo el maestresala\u2014 me parece a m\u00ed que vuesa merced no coma de todo lo que est\u00e1 en esta mesa, porque lo han presentado unas monjas, y, como suele decirse, detr\u00e1s de la cruz est\u00e1 el diablo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No lo niego \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y por ahora denme un pedazo de pan y obra de cuatro libras de uvas, que en ellas no podr\u00e1 venir veneno; porque, en efecto, no puedo pasar sin comer, y si es que hemos de estar prontos para estas batallas que nos amenazan, menester ser\u00e1 estar bien mantenidos, porque tripas llevan coraz\u00f3n, que no coraz\u00f3n tripas. Y vos, secretario, responded al duque mi se\u00f1or y decidle que se cumplir\u00e1 lo que manda como lo manda, sin faltar punto; y dar\u00e9is de mi parte un besamanos a mi se\u00f1ora la duquesa, y que le suplico no se le olvide de enviar con un propio mi carta y mi l\u00edo a mi mujer Teresa Panza, que en ello recibir\u00e9 mucha merced, y tendr\u00e9 cuidado de servirla con todo lo que mis fuerzas alcanzaren; y de camino pod\u00e9is encajar un besamanos a mi se\u00f1or don Quijote de la Mancha, porque vea que soy pan agradecido; y vos, como buen secretario y como buen vizca\u00edno, pod\u00e9is a\u00f1adir todo lo que quisi\u00e9redes y m\u00e1s viniere a cuento. Y \u00e1lcense estos manteles, y denme a m\u00ed de comer, que yo me avendr\u00e9 con cuantas esp\u00edas y matadores y encantadores vinieren sobre m\u00ed y sobre mi \u00ednsula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto entr\u00f3 un paje, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aqu\u00ed est\u00e1 un labrador negociante que quiere hablar a Vuestra Se\u00f1or\u00eda en un negocio, seg\u00fan \u00e9l dice, de mucha importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Estra\u00f1o caso es \u00e9ste \u2014dijo Sancho\u2014 destos negociantes. \u00bfEs posible que sean tan necios, que no echen de ver que semejantes horas como \u00e9stas no son en las que han de venir a negociar? \u00bfPor ventura los que gobernamos, los que somos jueces, no somos hombres de carne y de hueso, y que es menester que nos dejen descansar el tiempo que la necesidad pide, sino que quieren que seamos hechos de piedra marmol? Por Dios y en mi conciencia que si me dura el gobierno (que no durar\u00e1, seg\u00fan se me trasluce), que yo ponga en pretina a m\u00e1s de un negociante. Agora decid a ese buen hombre que entre; pero advi\u00e9rtase primero no sea alguno de los esp\u00edas, o matador m\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 el paje\u2014, porque parece una alma de c\u00e1ntaro, y yo s\u00e9 poco, o \u00e9l es tan bueno como el buen pan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No hay que temer \u2014dijo el mayordomo\u2014, que aqu\u00ed estamos todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfSer\u00eda posible \u2014dijo Sancho\u2014, maestresala, que agora que no est\u00e1 aqu\u00ed el doctor Pedro Recio, que comiese yo alguna cosa de peso y de sustancia, aunque fuese un pedazo de pan y una cebolla?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Esta noche, a la cena, se satisfar\u00e1 la falta de la comida, y quedar\u00e1 Vuestra Se\u00f1or\u00eda satisfecho y pagado \u2014dijo el maestresala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Dios lo haga \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en esto, entr\u00f3 el labrador, que era de muy buena presencia, y de mil leguas se le echaba de ver que era bueno y buena alma. Lo primero que dijo fue:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n es aqu\u00ed el se\u00f1or gobernador?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n ha de ser \u2014respondi\u00f3 el secretario\u2014, sino el que est\u00e1 sentado en la silla?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hum\u00edllome, pues, a su presencia \u2014dijo el labrador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, poni\u00e9ndose de rodillas, le pidi\u00f3 la mano para bes\u00e1rsela. Neg\u00f3sela Sancho, y mand\u00f3 que se levantase y dijese lo que quisiese. H\u00edzolo as\u00ed el labrador, y luego dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo, se\u00f1or, soy labrador, natural de Miguel Turra, un lugar que est\u00e1 dos leguas de Ciudad Real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Otro Tirteafuera tenemos! \u2014dijo Sancho\u2014. Decid, hermano, que lo que yo os s\u00e9 decir es que s\u00e9 muy bien a Miguel Turra, y que no est\u00e1 muy lejos de mi pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Es, pues, el caso, se\u00f1or \u2014prosigui\u00f3 el labrador\u2014, que yo, por la misericordia de Dios, soy casado en paz y en haz de la Santa Iglesia Cat\u00f3lica Romana; tengo dos hijos estudiantes que el menor estudia para bachiller y el mayor para licenciado; soy viudo, porque se muri\u00f3 mi mujer, o, por mejor decir, me la mat\u00f3 un mal m\u00e9dico, que la purg\u00f3 estando pre\u00f1ada, y si Dios fuera servido que saliera a luz el parto, y fuera hijo, yo le pusiere a estudiar para doctor, porque no tuviera invidia a sus hermanos el bachiller y el licenciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De modo \u2014dijo Sancho\u2014 que si vuestra mujer no se hubiera muerto, o la hubieran muerto, vos no fu\u00e9rades agora viudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No, se\u00f1or, en ninguna manera \u2014respondi\u00f3 el labrador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Medrados estamos! \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014. Adelante, hermano, que es hora de dormir m\u00e1s que de negociar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Digo, pues \u2014dijo el labrador\u2014, que este mi hijo que ha de ser bachiller se enamor\u00f3 en el mesmo pueblo de una doncella llamada Clara Perlerina, hija de Andr\u00e9s Perlerino, labrador riqu\u00edsimo; y este nombre de Perlerines no les viene de abolengo ni otra alcurnia, sino porque todos los deste linaje son perl\u00e1ticos, y por mejorar el nombre los llaman Perlerines; aunque, si va decir la verdad, la doncella es como una perla oriental, y, mirada por el lado derecho, parece una flor del campo; por el izquierdo no tanto, porque le falta aquel ojo, que se le salt\u00f3 de viruelas; y, aunque los hoyos del rostro son muchos y grandes, dicen los que la quieren bien que aqu\u00e9llos no son hoyos, sino sepulturas donde se sepultan las almas de sus amantes. Es tan limpia que, por no ensuciar la cara, trae las narices, como dicen, arremangadas, que no parece sino que van huyendo de la boca; y, con todo esto, parece bien por estremo, porque tiene la boca grande, y, a no faltarle diez o doce dientes y muelas, pudiera pasar y echar raya entre las m\u00e1s bien formadas. De los labios no tengo qu\u00e9 decir, porque son tan sutiles y delicados que, si se usaran aspar labios, pudieran hacer dellos una madeja; pero, como tienen diferente color de la que en los labios se usa com\u00fanmente, parecen milagrosos, porque son jaspeados de azul y verde y aberenjenado; y perd\u00f3neme el se\u00f1or gobernador si por tan menudo voy pintando las partes de la que al fin al fin ha de ser mi hija, que la quiero bien y no me parece mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pintad lo que quisi\u00e9redes \u2014dijo Sancho\u2014, que yo me voy recreando en la pintura, y si hubiera comido, no hubiera mejor postre para m\u00ed que vuestro retrato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso tengo yo por servir \u2014respondi\u00f3 el labrador\u2014, pero tiempo vendr\u00e1 en que seamos, si ahora no somos. Y digo, se\u00f1or, que si pudiera pintar su gentileza y la altura de su cuerpo, fuera cosa de admiraci\u00f3n; pero no puede ser, a causa de que ella est\u00e1 agobiada y encogida, y tiene las rodillas con la boca, y, con todo eso, se echa bien de ver que si se pudiera levantar, diera con la cabeza en el techo; y ya ella hubiera dado la mano de esposa a mi bachiller, sino que no la puede estender, que est\u00e1 a\u00f1udada; y, con todo, en las u\u00f1as largas y acanaladas se muestra su bondad y buena hechura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Est\u00e1 bien \u2014dijo Sancho\u2014, y haced cuenta, hermano, que ya la hab\u00e9is pintado de los pies a la cabeza. \u00bfQu\u00e9 es lo que quer\u00e9is ahora? Y venid al punto sin rodeos ni callejuelas, ni retazos ni a\u00f1adiduras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Querr\u00eda, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 el labrador\u2014, que vuestra merced me hiciese merced de darme una carta de favor para mi consuegro, suplic\u00e1ndole sea servido de que este casamiento se haga, pues no somos desiguales en los bienes de fortuna, ni en los de la naturaleza; porque, para decir la verdad, se\u00f1or gobernador, mi hijo es endemoniado, y no hay d\u00eda que tres o cuatro veces no le atormenten los malignos esp\u00edritus; y de haber ca\u00eddo una vez en el fuego, tiene el rostro arrugado como pergamino, y los ojos algo llorosos y manantiales; pero tiene una condici\u00f3n de un \u00e1ngel, y si no es que se aporrea y se da de pu\u00f1adas \u00e9l mesmo a s\u00ed mesmo, fuera un bendito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQuer\u00e9is otra cosa, buen hombre? \u2014replic\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Otra cosa querr\u00eda \u2014dijo el labrador\u2014, sino que no me atrevo a decirlo; pero vaya, que, en fin, no se me ha de podrir en el pecho, pegue o no pegue. Digo, se\u00f1or, que querr\u00eda que vuesa merced me diese trecientos o seiscientos ducados para ayuda a la dote de mi bachiller; digo para ayuda de poner su casa, porque, en fin, han de vivir por s\u00ed, sin estar sujetos a las impertinencias de los suegros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mirad si quer\u00e9is otra cosa \u2014dijo Sancho\u2014, y no la dej\u00e9is de decir por empacho ni por verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No, por cierto \u2014respondi\u00f3 el labrador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, apenas dijo esto, cuando, levant\u00e1ndose en pie el gobernador, asi\u00f3 de la silla en que estaba sentado y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Voto a tal, don pat\u00e1n r\u00fastico y mal mirado, que si no os apart\u00e1is y ascond\u00e9is luego de mi presencia, que con esta silla os rompa y abra la cabeza! Hideputa bellaco, pintor del mesmo demonio, \u00bfy a estas horas te vienes a pedirme seiscientos ducados?; y \u00bfd\u00f3nde los tengo yo, hediondo?; y \u00bfpor qu\u00e9 te los hab\u00eda de dar, aunque los tuviera, socarr\u00f3n y mentecato?; y \u00bfqu\u00e9 se me da a m\u00ed de Miguel Turra, ni de todo el linaje de los Perlerines? \u00a1Va de m\u00ed, digo; si no, por vida del duque mi se\u00f1or, que haga lo que tengo dicho! T\u00fa no debes de ser de Miguel Turra, sino alg\u00fan socarr\u00f3n que, para tentarme, te ha enviado aqu\u00ed el infierno. Dime, desalmado, a\u00fan no ha d\u00eda y medio que tengo el gobierno, y \u00bfya quieres que tenga seiscientos ducados?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo de se\u00f1as el maestresala al labrador que se saliese de la sala, el cual lo hizo cabizbajo y, al parecer, temeroso de que el gobernador no ejecutase su c\u00f3lera, que el bellac\u00f3n supo hacer muy bien su oficio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero dejemos con su c\u00f3lera a Sancho, y \u00e1ndese la paz en el corro, y volvamos a don Quijote, que le dejamos vendado el rostro y curado de las gatescas heridas, de las cuales no san\u00f3 en ocho d\u00edas, en uno de los cuales le sucedi\u00f3 lo que Cide Hamete promete de contar con la puntualidad y verdad que suele contar las cosas desta historia, por m\u00ednimas que sean.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xlviii\"><\/a>Cap\u00edtulo XLVIII. De lo que le sucedi\u00f3 a don Quijote con do\u00f1a Rodr\u00edguez, la due\u00f1a de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s estaba moh\u00edno y malenc\u00f3lico el mal ferido don Quijote, vendado el rostro y se\u00f1alado, no por la mano de Dios, sino por las u\u00f1as de un gato, desdichas anejas a la andante caballer\u00eda. Seis d\u00edas estuvo sin salir en p\u00fablico, en una noche de las cuales, estando despierto y desvelado, pensando en sus desgracias y en el perseguimiento de Altisidora, sinti\u00f3 que con una llave abr\u00edan la puerta de su aposento, y luego imagin\u00f3 que la enamorada doncella ven\u00eda para sobresaltar su honestidad y ponerle en condici\u00f3n de faltar a la fee que guardar deb\u00eda a su se\u00f1ora Dulcinea del Toboso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No \u2014dijo creyendo a su imaginaci\u00f3n, y esto, con voz que pudiera ser o\u00edda\u2014; no ha de ser parte la mayor hermosura de la tierra para que yo deje de adorar la que tengo grabada y estampada en la mitad de mi coraz\u00f3n y en lo m\u00e1s escondido de mis entra\u00f1as, ora est\u00e9s, se\u00f1ora m\u00eda, transformada en cebolluda labradora, ora en ninfa del dorado Tajo, tejiendo telas de oro y sirgo compuestas, ora te tenga Merl\u00edn, o Montesinos, donde ellos quisieren; que, adondequiera eres m\u00eda, y adoquiera he sido yo, y he de ser, tuyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acabar estas razones y el abrir de la puerta fue todo uno. P\u00fasose en pie sobre la cama, envuelto de arriba abajo en una colcha de raso amarillo, una galocha en la cabeza, y el rostro y los bigotes vendados: el rostro, por los aru\u00f1os; los bigotes, porque no se le desmayasen y cayesen; en el cual traje parec\u00eda la m\u00e1s extraordinaria fantasma que se pudiera pensar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clav\u00f3 los ojos en la puerta, y, cuando esperaba ver entrar por ella a la rendida y lastimada Altisidora, vio entrar a una reverend\u00edsima due\u00f1a con unas tocas blancas repulgadas y luengas, tanto, que la cubr\u00edan y enmantaban desde los pies a la cabeza. Entre los dedos de la mano izquierda tra\u00eda una media vela encendida, y con la derecha se hac\u00eda sombra, porque no le diese la luz en los ojos, a quien cubr\u00edan unos muy grandes antojos. Ven\u00eda pisando quedito, y mov\u00eda los pies blandamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00f3la don Quijote desde su atalaya, y cuando vio su adeli\u00f1o y not\u00f3 su silencio, pens\u00f3 que alguna bruja o maga ven\u00eda en aquel traje a hacer en \u00e9l alguna mala fechur\u00eda, y comenz\u00f3 a santiguarse con mucha priesa. Fuese llegando la visi\u00f3n, y, cuando lleg\u00f3 a la mitad del aposento, alz\u00f3 los ojos y vio la priesa con que se estaba haciendo cruces don Quijote; y si \u00e9l qued\u00f3 medroso en ver tal figura, ella qued\u00f3 espantada en ver la suya, porque, as\u00ed como le vio tan alto y tan amarillo, con la colcha y con las vendas, que le desfiguraban, dio una gran voz, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Jes\u00fas! \u00bfQu\u00e9 es lo que veo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y con el sobresalto se le cay\u00f3 la vela de las manos; y, vi\u00e9ndose a escuras, volvi\u00f3 las espaldas para irse, y con el miedo tropez\u00f3 en sus faldas y dio consigo una gran ca\u00edda. Don Quijote, temeroso, comenz\u00f3 a decir:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Conj\u00farote, fantasma, o lo que eres, que me digas qui\u00e9n eres, y que me digas qu\u00e9 es lo que de m\u00ed quieres. Si eres alma en pena, d\u00edmelo, que yo har\u00e9 por ti todo cuanto mis fuerzas alcanzaren, porque soy cat\u00f3lico cristiano y amigo de hacer bien a todo el mundo; que para esto tom\u00e9 la orden de la caballer\u00eda andante que profeso, cuyo ejercicio aun hasta hacer bien a las \u00e1nimas de purgatorio se estiende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La brumada due\u00f1a, que oy\u00f3 conjurarse, por su temor coligi\u00f3 el de don Quijote, y con voz afligida y baja le respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or don Quijote, si es que acaso vuestra merced es don Quijote, yo no soy fantasma, ni visi\u00f3n, ni alma de purgatorio, como vuestra merced debe de haber pensado, sino do\u00f1a Rodr\u00edguez, la due\u00f1a de honor de mi se\u00f1ora la duquesa, que, con una necesidad de aquellas que vuestra merced suele remediar, a vuestra merced vengo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00edgame, se\u00f1ora do\u00f1a Rodr\u00edguez \u2014dijo don Quijote\u2014: \u00bfpor ventura viene vuestra merced a hacer alguna tercer\u00eda? Porque le hago saber que no soy de provecho para nadie, merced a la sin par belleza de mi se\u00f1ora Dulcinea del Toboso. Digo, en fin, se\u00f1ora do\u00f1a Rodr\u00edguez, que, como vuestra merced salve y deje a una parte todo recado amoroso, puede volver a encender su vela, y vuelva, y departiremos de todo lo que m\u00e1s mandare y m\u00e1s en gusto le viniere, salvando, como digo, todo incitativo melindre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfYo recado de nadie, se\u00f1or m\u00edo? \u2014respondi\u00f3 la due\u00f1a\u2014. Mal me conoce vuestra merced; s\u00ed, que a\u00fan no estoy en edad tan prolongada que me acoja a semejantes ni\u00f1er\u00edas, pues, Dios loado, mi alma me tengo en las carnes, y todos mis dientes y muelas en la boca, am\u00e9n de unos pocos que me han usurpado unos catarros, que en esta tierra de Arag\u00f3n son tan ordinarios. Pero esp\u00e9reme vuestra merced un poco; saldr\u00e9 a encender mi vela, y volver\u00e9 en un instante a contar mis cuitas, como a remediador de todas las del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sin esperar respuesta, se sali\u00f3 del aposento, donde qued\u00f3 don Quijote sosegado y pensativo esper\u00e1ndola; pero luego le sobrevinieron mil pensamientos acerca de aquella nueva aventura, y parec\u00edale ser mal hecho y peor pensado ponerse en peligro de romper a su se\u00f1ora la fee prometida, y dec\u00edase a s\u00ed mismo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n sabe si el diablo, que es sutil y ma\u00f1oso, querr\u00e1 enga\u00f1arme agora con una due\u00f1a, lo que no ha podido con emperatrices, reinas, duquesas, marquesas ni condesas? Que yo he o\u00eddo decir muchas veces y a muchos discretos que, si \u00e9l puede, antes os la dar\u00e1 roma que aguile\u00f1a. Y \u00bfqui\u00e9n sabe si esta soledad, esta ocasi\u00f3n y este silencio despertar\u00e1 mis deseos que duermen, y har\u00e1n que al cabo de mis a\u00f1os venga a caer donde nunca he tropezado? Y, en casos semejantes, mejor es huir que esperar la batalla. Pero yo no debo de estar en mi juicio, pues tales disparates digo y pienso; que no es posible que una due\u00f1a toquiblanca, larga y antojuna pueda mover ni levantar pensamiento lascivo en el m\u00e1s desalmado pecho del mundo. \u00bfPor ventura hay due\u00f1a en la tierra que tenga buenas carnes? \u00bfPor ventura hay due\u00f1a en el orbe que deje de ser impertinente, fruncida y melindrosa? \u00a1Afuera, pues, caterva due\u00f1esca, in\u00fatil para ning\u00fan humano regalo! \u00a1Oh, cu\u00e1n bien hac\u00eda aquella se\u00f1ora de quien se dice que ten\u00eda dos due\u00f1as de bulto con sus antojos y almohadillas al cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le serv\u00edan para la autoridad de la sala aquellas estatuas como las due\u00f1as verdaderas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, se arroj\u00f3 del lecho, con intenci\u00f3n de cerrar la puerta y no dejar entrar a la se\u00f1ora Rodr\u00edguez; mas, cuando la lleg\u00f3 a cerrar, ya la se\u00f1ora Rodr\u00edguez volv\u00eda, encendida una vela de cera blanca, y cuando ella vio a don Quijote de m\u00e1s cerca, envuelto en la colcha, con las vendas, galocha o becoqu\u00edn, temi\u00f3 de nuevo, y, retir\u00e1ndose atr\u00e1s como dos pasos, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfEstamos seguras, se\u00f1or caballero? Porque no tengo a muy honesta se\u00f1al haberse vuesa merced levantado de su lecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso mesmo es bien que yo pregunte, se\u00f1ora \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; y as\u00ed, pregunto si estar\u00e9 yo seguro de ser acometido y forzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfDe qui\u00e9n o a qui\u00e9n ped\u00eds, se\u00f1or caballero, esa seguridad? \u2014respondi\u00f3 la due\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A vos y de vos la pido \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014, porque ni yo soy de m\u00e1rmol ni vos de bronce, ni ahora son las diez del d\u00eda, sino media noche, y aun un poco m\u00e1s, seg\u00fan imagino, y en una estancia m\u00e1s cerrada y secreta que lo debi\u00f3 de ser la cueva donde el traidor y atrevido Eneas goz\u00f3 a la hermosa y piadosa Dido. Pero dadme, se\u00f1ora, la mano, que yo no quiero otra seguridad mayor que la de mi continencia y recato, y la que ofrecen esas reverend\u00edsimas tocas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, bes\u00f3 su derecha mano, y le asi\u00f3 de la suya, que ella le dio con las mesmas ceremonias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed hace Cide Hamete un par\u00e9ntesis, y dice que por Mahoma que diera, por ver ir a los dos as\u00ed asidos y trabados desde la puerta al lecho, la mejor almalafa de dos que ten\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3se, en fin, don Quijote en su lecho, y qued\u00f3se do\u00f1a Rodr\u00edguez sentada en una silla, algo desviada de la cama, no quit\u00e1ndose los antojos ni la vela. Don Quijote se acorruc\u00f3 y se cubri\u00f3 todo, no dejando m\u00e1s de el rostro descubierto; y, habi\u00e9ndose los dos sosegado, el primero que rompi\u00f3 el silencio fue don Quijote, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Puede vuesa merced ahora, mi se\u00f1ora do\u00f1a Rodr\u00edguez, descoserse y desbuchar todo aquello que tiene dentro de su cuitado coraz\u00f3n y lastimadas entra\u00f1as, que ser\u00e1 de m\u00ed escuchada con castos o\u00eddos, y socorrida con piadosas obras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed lo creo yo \u2014respondi\u00f3 la due\u00f1a\u2014, que de la gentil y agradable presencia de vuesa merced no se pod\u00eda esperar sino tan cristiana respuesta. \u00abEs, pues, el caso, se\u00f1or don Quijote, que, aunque vuesa merced me vee sentada en esta silla y en la mitad del reino de Arag\u00f3n, y en h\u00e1bito de due\u00f1a aniquilada y asendereada, soy natural de las Asturias de Oviedo, y de linaje que atraviesan por \u00e9l muchos de los mejores de aquella provincia; pero mi corta suerte y el descuido de mis padres, que empobrecieron antes de tiempo, sin saber c\u00f3mo ni c\u00f3mo no, me trujeron a la corte, a Madrid, donde por bien de paz y por escusar mayores desventuras, mis padres me acomodaron a servir de doncella de labor a una principal se\u00f1ora; y quiero hacer sabidor a vuesa merced que en hacer vainillas y labor blanca ninguna me ha echado el pie adelante en toda la vida. Mis padres me dejaron sirviendo y se volvieron a su tierra, y de all\u00ed a pocos a\u00f1os se debieron de ir al cielo, porque eran adem\u00e1s buenos y cat\u00f3licos cristianos. Qued\u00e9 hu\u00e9rfana, y atenida al miserable salario y a las angustiadas mercedes que a las tales criadas se suele dar en palacio; y, en este tiempo, sin que diese yo ocasi\u00f3n a ello, se enamor\u00f3 de mi un escudero de casa, hombre ya en d\u00edas, barbudo y apersonado, y, sobre todo, hidalgo como el rey, porque era monta\u00f1\u00e9s. No tratamos tan secretamente nuestros amores que no viniesen a noticia de mi se\u00f1ora, la cual, por escusar dimes y diretes, nos cas\u00f3 en paz y en haz de la Santa Madre Iglesia Cat\u00f3lica Romana, de cuyo matrimonio naci\u00f3 una hija para rematar con mi ventura, si alguna ten\u00eda; no porque yo muriese del parto, que le tuve derecho y en saz\u00f3n, sino porque desde all\u00ed a poco muri\u00f3 mi esposo de un cierto espanto que tuvo, que, a tener ahora lugar para contarle, yo s\u00e9 que vuestra merced se admirara.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en esto, comenz\u00f3 a llorar tiernamente, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Perd\u00f3neme vuestra merced, se\u00f1or don Quijote, que no va m\u00e1s en mi mano, porque todas las veces que me acuerdo de mi mal logrado se me arrasan los ojos de l\u00e1grimas. \u00a1V\u00e1lame Dios, y con qu\u00e9 autoridad llevaba a mi se\u00f1ora a las ancas de una poderosa mula, negra como el mismo azabache! Que entonces no se usaban coches ni sillas, como agora dicen que se usan, y las se\u00f1oras iban a las ancas de sus escuderos. Esto, a lo menos, no puedo dejar de contarlo, porque se note la crianza y puntualidad de mi buen marido. \u00abAl entrar de la calle de Santiago, en Madrid, que es algo estrecha, ven\u00eda a salir por ella un alcalde de corte con dos alguaciles delante, y, as\u00ed como mi buen escudero le vio, volvi\u00f3 las riendas a la mula, dando se\u00f1al de volver a acompa\u00f1arle. Mi se\u00f1ora, que iba a las ancas, con voz baja le dec\u00eda: \u00bb\u2014\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is, desventurado? \u00bfNo veis que voy aqu\u00ed?\u00bb El alcalde, de comedido, detuvo la rienda al caballo y d\u00edjole: \u00bb\u2014Seguid, se\u00f1or, vuestro camino, que yo soy el que debo acompa\u00f1ar a mi se\u00f1ora do\u00f1a Casilda\u00bb, que as\u00ed era el nombre de mi ama. Todav\u00eda porfiaba mi marido, con la gorra en la mano, a querer ir acompa\u00f1ando al alcalde, viendo lo cual mi se\u00f1ora, llena de c\u00f3lera y enojo, sac\u00f3 un alfiler gordo, o creo que un punz\u00f3n, del estuche, y clav\u00f3sele por los lomos, de manera que mi marido dio una gran voz y torci\u00f3 el cuerpo, de suerte que dio con su se\u00f1ora en el suelo. Acudieron dos lacayos suyos a levantarla, y lo mismo hizo el alcalde y los alguaciles; alborot\u00f3se la Puerta de Guadalajara, digo, la gente bald\u00eda que en ella estaba; v\u00ednose a pie mi ama, y mi marido acudi\u00f3 en casa de un barbero diciendo que llevaba pasadas de parte a parte las entra\u00f1as. Divulg\u00f3se la cortes\u00eda de mi esposo, tanto, que los muchachos le corr\u00edan por las calles, y por esto y porque \u00e9l era alg\u00fan tanto corto de vista, mi se\u00f1ora la duquesa le despidi\u00f3, de cuyo pesar, sin duda alguna, tengo para m\u00ed que se le caus\u00f3 el mal de la muerte. Qued\u00e9 yo viuda y desamparada, y con hija a cuestas, que iba creciendo en hermosura como la espuma de la mar. Finalmente, como yo tuviese fama de gran labrandera, mi se\u00f1ora la duquesa, que estaba reci\u00e9n casada con el duque mi se\u00f1or, quiso traerme consigo a este reino de Arag\u00f3n y a mi hija ni m\u00e1s ni menos, adonde, yendo d\u00edas y viniendo d\u00edas, creci\u00f3 mi hija, y con ella todo el donaire del mundo: canta como una calandria, danza como el pensamiento, baila como una perdida, lee y escribe como un maestro de escuela, y cuenta como un avariento. De su limpieza no digo nada: que el agua que corre no es m\u00e1s limpia, y debe de tener agora, si mal no me acuerdo, diez y seis a\u00f1os, cinco meses y tres d\u00edas, uno m\u00e1s a menos. En resoluci\u00f3n: de esta mi muchacha se enamor\u00f3 un hijo de un labrador riqu\u00edsimo que est\u00e1 en una aldea del duque mi se\u00f1or, no muy lejos de aqu\u00ed. En efecto, no s\u00e9 c\u00f3mo ni c\u00f3mo no, ellos se juntaron, y, debajo de la palabra de ser su esposo, burl\u00f3 a mi hija, y no se la quiere cumplir; y, aunque el duque mi se\u00f1or lo sabe, porque yo me he quejado a \u00e9l, no una, sino muchas veces, y ped\u00eddole mande que el tal labrador se case con mi hija, hace orejas de mercader y apenas quiere o\u00edrme; y es la causa que, como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros, y le sale por fiador de sus trampas por momentos, no le quiere descontentar ni dar pesadumbre en ning\u00fan modo.\u00bb Querr\u00eda, pues, se\u00f1or m\u00edo, que vuesa merced tomase a cargo el deshacer este agravio, o ya por ruegos, o ya por armas, pues, seg\u00fan todo el mundo dice, vuesa merced naci\u00f3 en \u00e9l para deshacerlos y para enderezar los tuertos y amparar los miserables; y p\u00f3ngasele a vuesa merced por delante la orfandad de mi hija, su gentileza, su mocedad, con todas las buenas partes que he dicho que tiene; que en Dios y en mi conciencia que de cuantas doncellas tiene mi se\u00f1ora, que no hay ninguna que llegue a la suela de su zapato, y que una que llaman Altisidora, que es la que tienen por m\u00e1s desenvuelta y gallarda, puesta en comparaci\u00f3n de mi hija, no la llega con dos leguas. Porque quiero que sepa vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo, que no es todo oro lo que reluce; porque esta Altisidorilla tiene m\u00e1s de presunci\u00f3n que de hermosura, y m\u00e1s de desenvuelta que de recogida, adem\u00e1s que no est\u00e1 muy sana: que tiene un cierto allento cansado, que no hay sufrir el estar junto a ella un momento. Y aun mi se\u00f1ora la duquesa&#8230; Quiero callar, que se suele decir que las paredes tienen o\u00eddos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 tiene mi se\u00f1ora la duquesa, por vida m\u00eda, se\u00f1ora do\u00f1a Rodr\u00edguez? \u2014 pregunt\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con ese conjuro \u2014respondi\u00f3 la due\u00f1a\u2014, no puedo dejar de responder a lo que se me pregunta con toda verdad. \u00bfVee vuesa merced, se\u00f1or don Quijote, la hermosura de mi se\u00f1ora la duquesa, aquella tez de rostro, que no parece sino de una espada acicalada y tersa, aquellas dos mejillas de leche y de carm\u00edn, que en la una tiene el sol y en la otra la luna, y aquella gallard\u00eda con que va pisando y aun despreciando el suelo, que no parece sino que va derramando salud donde pasa? Pues sepa vuesa merced que lo puede agradecer, primero, a Dios, y luego, a dos fuentes que tiene en las dos piernas, por donde se desagua todo el mal humor de quien dicen los m\u00e9dicos que est\u00e1 llena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Santa Mar\u00eda! \u2014dijo don Quijote\u2014. Y \u00bfes posible que mi se\u00f1ora la duquesa tenga tales desaguaderos? No lo creyera si me lo dijeran frailes descalzos; pero, pues la se\u00f1ora do\u00f1a Rodr\u00edguez lo dice, debe de ser as\u00ed. Pero tales fuentes, y en tales lugares, no deben de manar humor, sino \u00e1mbar l\u00edquido. Verdaderamente que ahora acabo de creer que esto de hacerse fuentes debe de ser cosa importante para salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas acab\u00f3 don Quijote de decir esta raz\u00f3n, cuando con un gran golpe abrieron las puertas del aposento, y del sobresalto del golpe se le cay\u00f3 a do\u00f1a Rodr\u00edguez la vela de la mano, y qued\u00f3 la estancia como boca de lobo, como suele decirse. Luego sinti\u00f3 la pobre due\u00f1a que la as\u00edan de la garganta con dos manos, tan fuertemente que no la dejaban ga\u00f1ir, y que otra persona, con mucha presteza, sin hablar palabra, le alzaba las faldas, y con una, al parecer, chinela, le comenz\u00f3 a dar tantos azotes, que era una compasi\u00f3n; y, aunque don Quijote se la ten\u00eda, no se meneaba del lecho, y no sab\u00eda qu\u00e9 pod\u00eda ser aquello, y est\u00e1base quedo y callando, y aun temiendo no viniese por \u00e9l la tanda y tunda azotesca. Y no fue vano su temor, porque, en dejando molida a la due\u00f1a los callados verdugos (la cual no osaba quejarse), acudieron a don Quijote, y, desenvolvi\u00e9ndole de la s\u00e1bana y de la colcha, le pellizcaron tan a menudo y tan reciamente, que no pudo dejar de defenderse a pu\u00f1adas, y todo esto en silencio admirable. Dur\u00f3 la batalla casi media hora; sali\u00e9ronse las fantasmas, recogi\u00f3 do\u00f1a Rodr\u00edguez sus faldas, y, gimiendo su desgracia, se sali\u00f3 por la puerta afuera, sin decir palabra a don Quijote, el cual, doloroso y pellizcado, confuso y pensativo, se qued\u00f3 solo, donde le dejaremos deseoso de saber qui\u00e9n hab\u00eda sido el perverso encantador que tal le hab\u00eda puesto. Pero ello se dir\u00e1 a su tiempo, que Sancho Panza nos llama, y el buen concierto de la historia lo pide.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XLVII. Donde se prosigue c\u00f3mo se portaba Sancho Panza en su gobierno Cuenta la historia que desde el juzgado llevaron a Sancho Panza a un suntuoso palacio, adonde en una gran sala estaba puesta una real y limp\u00edsima mesa; y, as\u00ed como Sancho entr\u00f3 en la sala, sonaron chirim\u00edas, y salieron cuatro pajes a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":26562,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":["post-26561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-don-quijote-de-la-mancha","tag-miguel-de-cervantes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de la Mancha - Segunda Parte - Cap\u00edtulos XLVII y XLVIII | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS: Donde se prosigue c\u00f3mo se portaba Sancho Panza en su gobierno\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26561\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de la Mancha - Segunda Parte - Cap\u00edtulos XLVII y XLVIII | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS: Donde se prosigue c\u00f3mo se portaba Sancho Panza en su gobierno\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26561\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-01-24T22:00:08+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Don-Quijote-de-la-Mancha_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1050\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"610\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"30 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=26561#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=26561\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de la Mancha &#8211; 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