{"id":26206,"date":"2026-01-17T00:00:36","date_gmt":"2026-01-16T22:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26206"},"modified":"2026-01-16T18:56:06","modified_gmt":"2026-01-16T16:56:06","slug":"fortunata-y-jacinta-segunda-parte-capitulo-vi-partes-v-y-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26206","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulo VI | partes V y VI"},"content":{"rendered":"<h2>&#8211;<span class=\"smcap\">V<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no pudo en muchos d\u00edas apartar de su pensamiento las cosas que le refiri\u00f3 do\u00f1a Manolita que, entre par\u00e9ntesis, no acababa de serle simp\u00e1tica, y lo que m\u00e1s metida en reflexiones la tra\u00eda no era precisamente que aquellos hechos de regalar la custodia y el manto se hubieran verificado, sino la casualidad&#8230; \u00ab<i>Tie<\/i> gracia\u00bb. Si hubiera ella ido al convento algunos d\u00edas antes, habr\u00eda asistido a la solemne misa, con obispo y todo, que se dijo en acci\u00f3n de gracias por haberse puesto bueno el tal&#8230; Esto ten\u00eda m\u00e1s gracia. Y por su parte Fortunata, que sab\u00eda perdonar las ofensas, no habr\u00eda tenido inconveniente en unir sus votos a los de todo el personal de la casa&#8230; Esto ten\u00eda m\u00e1s gracia todav\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo que produjo en su alma inmenso trastorno fue el ver a la propia Jacinta, viva, de carne y hueso. Ni la conoc\u00eda ni vio nunca su retrato; pero de tanto pensar en ella hab\u00eda llegado a formarse una imagen que, ante la realidad, result\u00f3 completamente mentirosa. Las se\u00f1oras que proteg\u00edan la casa sosteni\u00e9ndola con cuotas en met\u00e1lico o donativos, eran admitidas a visitar el interior del convento cuando quisieren; y en ciertos d\u00edas solemnes se hac\u00eda limpieza general y se pon\u00eda toda la casa como una plata, sin desfigurarla ni ocultar las necesidades de ella, para que las protectoras vieran bien a qu\u00e9 orden de cosas deb\u00edan aplicar su generosidad. El d\u00eda de Corpus, despu\u00e9s de misa mayor, empezaron las visitas que duraron casi toda la tarde. Marquesas y duquesas, que hab\u00edan venido en coches blasonados, y otras que no ten\u00edan t\u00edtulo pero s\u00ed mucho dinero, desfilaron por aquellas salas y pasillos, en los cuales la direcci\u00f3n fan\u00e1tica de Sor Natividad y las manos rudas de las recogidas hab\u00edan hecho tales prodigios de limpieza que, seg\u00fan frase vulgar, se pod\u00eda comer en el suelo sin necesidad de manteles. Las labores de bordado de las <i>Filomenas<\/i>, las planas de las <i>Josefinas<\/i> y otros primores de ambas estaban expuestos en una sala, y todo era pl\u00e1cemes y felicitaciones. Las se\u00f1oras entraban y sal\u00edan, dejando en el ambiente de la casa un perfume mundano que algunas narices de reclusas aspiraban con avidez. Despertaban curiosidad en los grupos de muchachas los vestidos y sombreros de toda aquella muchedumbre elegante, libre, en la cual hab\u00eda algunas, justo es decirlo, que hab\u00edan pecado mucho m\u00e1s, pero much\u00edsimo m\u00e1s que la peor de las que all\u00ed estaban encerradas. Manolita no dej\u00f3 de hacer al o\u00eddo de su amiga esta observaci\u00f3n picante. En medio de aquel desfile vio Fortunata a Jacinta, y Manolita (marcando esta sola excepci\u00f3n en su cr\u00edtica social), cuid\u00f3 de hacerle notar la gracia de la se\u00f1ora de Santa Cruz, la elegancia y sencillez de su traje, y aquel aire de modestia que se ganaba todos los corazones. Desde que Jacinta apareci\u00f3 al extremo del corredor, Fortunata no quit\u00f3 de ella sus ojos, examin\u00e1ndole con atenci\u00f3n ansiosa el rostro y el andar, los modales y el vestido. Confundida con otras compa\u00f1eras en un grupo que estaba a la puerta del comedor, la sigui\u00f3 con sus miradas, y se puso en acecho junto a la escalera para verla de cerca cuando bajase, y se le qued\u00f3, por fin, aquella simp\u00e1tica imagen vivamente estampada en la memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La impresi\u00f3n moral que recibi\u00f3 la samaritana era tan compleja, que ella misma no se daba cuenta de lo que sent\u00eda. Indudablemente su natural rudo y apasionado la llev\u00f3 en el primer momento a la envidia. Aquella mujer le hab\u00eda quitado lo suyo, lo que, a su parecer, le pertenec\u00eda de derecho. Pero a este sentimiento mezcl\u00e1base con extra\u00f1a amalgama otro muy distinto y m\u00e1s acentuado. Era un deseo ardent\u00edsimo de parecerse a Jacinta, de ser como ella, de tener su aire, su <i>aquel<\/i> de dulzura y se\u00f1or\u00edo. Porque de cuantas damas vio aquel d\u00eda, ninguna le pareci\u00f3 a Fortunata tan se\u00f1ora como la de Santa Cruz, ninguna ten\u00eda tan impresa en el rostro y en los ademanes la decencia. De modo que si le propusieran a la pr\u00f3jima, en aquel momento, transmigrar al cuerpo de otra persona, sin vacilar y a ojos cerrados habr\u00eda dicho que quer\u00eda ser Jacinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel resentimiento que se inici\u00f3 en su alma iba troc\u00e1ndose poco a poco en l\u00e1stima, porque Manolita le repiti\u00f3 hasta la saciedad que Jacinta sufr\u00eda desdenes y horribles desaires de su marido. Lleg\u00f3 a sentar como principio general que todos los maridos quieren m\u00e1s a sus mujeres eventuales que a las fijas, aunque hay excepciones. De modo que Jacinta, al fin y al cabo y a pesar del Sacramento, era tan v\u00edctima como Fortunata. Cuando esta idea se cruz\u00f3 entre una y otra, el rencor de la pecadora fue m\u00e1s d\u00e9bil y su deseo de parecerse a aquella otra v\u00edctima m\u00e1s intenso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas sucesivos figur\u00e1base que segu\u00eda vi\u00e9ndola o que se iba a aparecer por cualquier puerta cuando menos lo esperase&#8230; El mucho pensar en ella la llev\u00f3, al amparo de la soledad del convento, a tener por las noches ensue\u00f1os en que la se\u00f1ora de Santa Cruz aparec\u00eda en su cerebro con el relieve de las cosas reales. Ya so\u00f1aba que Jacinta se le presentaba a llorarle sus cuitas y a contarle las perradas de su marido, ya que las dos cuestionaban sobre cu\u00e1l era m\u00e1s v\u00edctima; ya, en fin, que transmigraban rec\u00edprocamente, tomando Jacinta el exterior de Fortunata y Fortunata el exterior de Jacinta. Estos disparates recalentaban de tal modo el cerebro de la reclusa, que despierta segu\u00eda imaginando desvar\u00edos del mismo si no de mayor calibre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cortaban estas cavilaciones las visitas de Maximiliano todos los jueves y domingos, entre las cuatro y seis de la tarde. Ve\u00eda la joven con gusto llegar la ocasi\u00f3n de aquellas visitas, las deseaba y las esperaba, porque Maximiliano era el \u00fanico lazo efectivo que con el mundo ten\u00eda, y aunque el sentimiento religioso conquistara algo en ella, no la hab\u00eda desligado de los intereses y afectos mundanos. Por esta parte bien pod\u00eda estar tranquilo el bueno de Rub\u00edn, porque ni una sola vez, en los momentos de mayor fervor piadoso, le pas\u00f3 a la pecadora por el mag\u00edn la idea de volverse santa a machamartillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ve\u00eda, pues, a Maximiliano con gusto, y aun se le hac\u00edan cortas las horas que en su compa\u00f1\u00eda pasaba hablando de do\u00f1a Lupe y de Papitos, o haciendo c\u00e1lculos honestos sobre sucesos que hab\u00edan de venir. Cierto que f\u00edsicamente el apreciable chico le desagradaba; pero tambi\u00e9n es verdad que se iba acostumbrando a \u00e9l, que sus defectos no le parec\u00edan ya tan grandes y que la gratitud iba ahondando mucho en su alma. Si hac\u00eda examen de coraz\u00f3n, encontraba que en cuesti\u00f3n de amor a su redentor hab\u00eda ganado muy poco; pero el aprecio y estimaci\u00f3n eran seguramente mayores, y sobre todo, lo que hab\u00eda crecido y fortalec\u00eddose en su pensamiento era la conveniencia de casarse para ocupar un lugar honroso en el mundo. A ratos se preguntaba con sinceridad de d\u00f3nde y c\u00f3mo le hab\u00eda venido el fortalecimiento de aquella idea; mas no acertaba a darse respuesta. \u00bfEra quiz\u00e1s que el silencio y la paz de aquella vida hac\u00edan nacer y desarrollarse en ella la facultad del sentido com\u00fan? Si era as\u00ed, no se daba cuenta de semejante fen\u00f3meno, y lo \u00fanico que su rudeza sab\u00eda formular era esto: \u00abEs que de tanto pensar me ha entrado talento, como a Maximiliano le entr\u00f3 de tanto quererme, y este talento es el que me dice que me debo casar, que ser\u00e9 tonta de remate si no me caso\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Feliz entre todos los mortales se cre\u00eda el buen estudiante de Farmacia, viendo que su querida no rechazaba la idea de dar por concluida la cuarentena y apresurar el casamiento. Sin duda estaba ya su alma m\u00e1s limpia que una patena. Lo malo era que el tontaina de Nicol\u00e1s, a los cinco meses de estar la pobre chica en el convento, dec\u00eda que no era bastante y que por lo menos deb\u00edan esperar al a\u00f1o. Maximiliano se pon\u00eda furioso, y do\u00f1a Lupe, consultada sobre el particular, dio su dictamen favorable a la salida. Aunque dos o tres veces, llevada por su sobrino hab\u00eda visitado al <i>basilisco<\/i>, no hab\u00eda podido averiguar si estaba ya bien despercudida de las m\u00e1culas de marras, pero ella quer\u00eda ejercitar, como he dicho antes, su facultad educatriz, y todo lo que se tardase en tener a Fortunata bajo su jurisdicci\u00f3n, se deten\u00eda el gran experimento. Desconfiaba algo la buena se\u00f1ora de la eficacia de los institutos religiosos para enderezar a la gente torcida. Lo que all\u00ed aprend\u00edan, dec\u00eda, era el arte de disimular sus resabios con formas hip\u00f3critas. En el mundo, en el mundo, en medio de las circunstancias es donde se corrigen los defectos, bajo una direcci\u00f3n sabia. Muy santo y muy bueno que al raquitismo se apliquen los reconstituyentes; pero do\u00f1a Lupe opinaba que de nada valen estos si no van acompa\u00f1ados del ejercicio al aire libre y de la gimnasia, y esto era lo que ella quer\u00eda aplicar, el mundo, la vida y al mismo tiempo principios.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VI<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con las <i>Josefinas<\/i> no ten\u00eda Fortunata relaci\u00f3n alguna. Eran todas ni\u00f1as de cinco a diez o doce a\u00f1os, que viv\u00edan aparte ocupando las habitaciones de la fachada. Com\u00edan antes que las otras en el mismo comedor, y bajaban a la huerta a hora distinta que las <i>Filomenas<\/i>. Toda la ma\u00f1ana estaban las ni\u00f1as diciendo a coro sus lecciones, con un chillar cadencioso y pla\u00f1idero que se o\u00eda en toda la casa. Por la tarde cantaban tambi\u00e9n la doctrina. Para ir a la iglesia, sal\u00edan de su departamento procesionalmente, de dos en dos, con su pa\u00f1uelo negro a la cabeza, y se pon\u00edan a los lados del presbiterio capitaneadas por las dos monjas maestras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Fortunata hac\u00eda cada d\u00eda nuevas relaciones de amistad entre las <i>Filomenas<\/i>, debo mencionar aqu\u00ed a dos de estas, quiz\u00e1s las m\u00e1s j\u00f3venes, que se distingu\u00edan por la exageraci\u00f3n de sus manifestaciones religiosas. Una de ellas era casi una ni\u00f1a, de tipo fin\u00edsimo, rubia, y ten\u00eda muy bonita voz. Cantaba en el coro los estribillos de muy dudoso gusto con que se celebraba la presencia del Dios Sacramentado. Llam\u00e1base Bel\u00e9n, y en el tiempo que all\u00ed hab\u00eda pasado dio pruebas inequ\u00edvocas de su deseo de enmienda. Sus pecados no deb\u00edan de ser muchos, pues era muy joven; pero fueran como se quiera, la chica parec\u00eda dispuesta a no dejar en su alma ni rastro de ellos, seg\u00fan la vida de perros que llevaba, las atroces penitencias que hac\u00eda y el frenes\u00ed con que se consagraba a las tareas de piedad. Dec\u00edase que hab\u00eda sido corista de zarzuela, pasando de all\u00ed a peor vida, hasta que una mano caritativa la sac\u00f3 del cieno para ponerla en aquel seguro lugar. Inseparable de esta era Felisa, de alguna m\u00e1s edad, tambi\u00e9n de tipo fino y como de se\u00f1orita, sin serlo. Ambas se juntaban siempre que pod\u00edan, trabajaban en el mismo bastidor y com\u00edan en el propio plato, formando pareja indisoluble en las horas de recreo. La procedencia de Felisa era muy distinta de la de su amiguita. No hab\u00eda pertenecido al teatro m\u00e1s que de una manera indirecta, por ser doncella de una actriz famosa, y en el teatro tuvo tambi\u00e9n su perdici\u00f3n. Llevola a las Micaelas do\u00f1a Guillermina Pacheco, que la caz\u00f3, puede decirse, en las calles de Madrid, ech\u00e1ndole una pareja de Orden P\u00fablico, y sin m\u00e1s raz\u00f3n que su voluntad, se apoder\u00f3 de ella. Guillermina las gastaba as\u00ed, y lo que hizo con Felisa hab\u00edalo hecho con otras muchas, sin dar explicaciones a nadie de aquel atentado contra los derechos individuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si quer\u00edan ver incomodadas a Felisa y Bel\u00e9n, no hab\u00eda m\u00e1s que hablarles de volver al mundo. \u00a1De buena se hab\u00edan librado! All\u00ed estaban tan ricamente, y no se acordaban de lo que dejaron atr\u00e1s m\u00e1s que para compadecer a las infelices que a\u00fan segu\u00edan entre las u\u00f1as del demonio. No hab\u00eda en toda la casa, salvo las monjas, otras m\u00e1s rezonas. Si las dejaran, no saldr\u00edan de la capilla en todo el d\u00eda. Los largos ejercicios piadosos de las distintas \u00e9pocas del a\u00f1o, como octava de Corpus, sermones de Cuaresma, flores de Mar\u00eda, les sab\u00edan siempre a poco. Bel\u00e9n pon\u00eda con tanto calor sus facultades musicales al servicio de Dios, que cantaba coplitas hasta quedarse ronca, y cantar\u00eda hasta morir. Ambas confesaban a menudo y hac\u00edan preguntas al capell\u00e1n sobre dudas muy sutiles de la conciencia, pareci\u00e9ndose en esto a los estudiantes aplicaditos que acorralan al profesor a la salida de clase para que les aclare un punto dif\u00edcil. Las monjas estaban contentas de ellas, y aunque les agradaba ver tanta piedad, como personas expertas que eran y conocedoras de la juventud, vigilaban mucho a la pareja, cuidando de que nunca estuviese sola. Felisa y Bel\u00e9n, juntas todo el d\u00eda, se separaban por las noches, pues sus dormitorios eran distintos. Las madres desplegaban un celo escrupuloso en separar durante las horas de descanso a las que en las de trabajo propend\u00edan a juntarse, obedeciendo las naturales atracciones de la simpat\u00eda y de la congenialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los lazos de afecto que un\u00edan a Fortunata con Mauricia eran muy extra\u00f1os, porque a la primera le inspiraba terror su amiga cuando estaba en el <i>ataque<\/i>; enoj\u00e1banla sus audacias, y sin embargo, alg\u00fan poder diab\u00f3lico deb\u00eda de tener la Dura para conquistar corazones, pues la otra simpatizaba con ella m\u00e1s que con las dem\u00e1s y gustaba extraordinariamente de su conversaci\u00f3n \u00edntima. Cautiv\u00e1bale sin duda su franqueza y aquella prontitud de su entendimiento para encontrar razones que explicaran todas las cosas. La fisonom\u00eda de Mauricia, su expresi\u00f3n de tristeza y gravedad, aquella palidez hermosa, aquel mirar profundo y acechador la fascinaban, y de esto proced\u00eda que la tuviese por autoridad en cuestiones de amores y en la definici\u00f3n de la moral rar\u00edsima que ambas profesaban. Un d\u00eda las pusieron a lavar en la huerta. Estaban en traje de <i>mec\u00e1nica<\/i>, sin tocas, sintiendo con gusto el picor del sol y el fresco del aire sobre sus cuellos robustos. Fortunata hizo a su amiga algunas confidencias acerca de su pr\u00f3xima salida y de la persona con quien iba a casarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo me digas m\u00e1s, chica&#8230; te conviene, te conviene. \u00a1Peines y peinetas! A do\u00f1a Lupe la conozco como si la hubiera parido. Cuando la veas, preg\u00fantale por Mauricia la Dura, y ver\u00e1s c\u00f3mo me pone en las nubes. \u00a1Ah!, \u00a1cu\u00e1nta guita le he llevado! A m\u00ed me llaman la <i>dura<\/i>; pero a ella debieran llamarla la <i>apretada<\/i>. Chica, es as\u00ed&#8230; (diciendo esto mostraba a su amiga el pu\u00f1o fuertemente cerrado). Pero es mujer de mucho caletre y que se sabe timonear. \u00bfQu\u00e9 te crees t\u00fa? Tiene millones escondidos en el Banco y en el Monte. \u00a1Digo! Si sabe m\u00e1s que C\u00e1novas esa t\u00eda. Al sobrino le he visto algunas veces. O\u00ed que es tonto y que no sirve para nada. Mejor para ti; ni de encargo, chica. No pod\u00edas pedir a Dios que te cayera mejor breva. T\u00fa bien puedes hacer caso de lo que yo te diga, pues tengo yo mucha linterna&#8230; <i>amos<\/i>, que veo mucho. Cr\u00e9elo porque yo te lo digo: si tu marido es un <i>alilao<\/i>, quiere decirse, si se deja gobernar por ti y te pones t\u00fa los pantalones, puedes cantar el aleluya, porque eso y estar en la gloria es lo mismo. Hasta para ser <i>mismamente<\/i> honrada te conviene\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el vivo inter\u00e9s que este di\u00e1logo ten\u00eda para las dos mujeres, a veces los cuatro vigorosos brazos metidos en el agua se deten\u00edan, y las manos enrojecidas dejaban en paz por un momento el envoltorio de ropa anegada, que chillaba con los hervores del jab\u00f3n. Puestas una frente a otra a los dos lados de la artesa, mir\u00e1banse cara a cara en aquellos cortos intervalos de descanso, y despu\u00e9s volv\u00edan con furor al trabajo sin parar por eso la lengua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHasta para ser honrada\u2014repiti\u00f3 Fortunata, echando todo el peso de su cuerpo sobre las manos, para estrujar el rollo de tela como si lo amasara\u2014. De eso no se hable, porque hazte cuenta&#8230; yo, una vez que me case, honrada tengo que ser. No quiero m\u00e1s belenes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, es lo mejor para vivir una&#8230; tan ancha\u2014dijo Mauricia\u2014. Pero a saber c\u00f3mo vienen las cosas&#8230; porque una dice: \u00abesto deseo\u00bb, y despu\u00e9s se pone a hacerlo y \u00a1tras!, lo que una quer\u00eda que saliera pez sale rana. T\u00fa est\u00e1s en grande, chica, y te ha venido Dios a ver. Puedes hacer rabiar al chico de Santa Cruz, porque en cuanto te vea hecha una persona decente se ha de ir a ti como el gato a la carne. Cr\u00e9etelo porque te lo digo yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Quita, quita; si \u00e9l no se acuerda ya ni del santo de mi nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Paices<\/i> boba, \u00bfqu\u00e9 apuestas a que en cuanto te echen el Sacramento, pierde pie&#8230;? No conoces t\u00fa el peine.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ver\u00e1s c\u00f3mo no pasa eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 apuestas? S\u00ed, porque creer\u00e1s que ahora mismo no te anda rondando. Como si lo viera. \u00a1Y me har\u00e1s creer t\u00fa a m\u00ed que no piensas en \u00e9l!&#8230; Cuando una est\u00e1 encerrada entre tanta cosa de religi\u00f3n, misa va y misa viene, serm\u00f3n por arriba y serm\u00f3n por abajo, mirando siempre a la custodia, respirando tufo de monjas, vengan luces y tira de incensario, <i>paice<\/i> que le salen a una <i>de entre s\u00ed<\/i> todas las cosas malas o buenas que ha pasado en el mundo, como las hormigas salen del agujero cuando se pone el Sol, y la religi\u00f3n lo que hace es refrescarle a una la entendedera y ponerle el coraz\u00f3n m\u00e1s tierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alentada por esta declaraci\u00f3n arrancose Fortunata a revelar que, en efecto, pensaba algo, y que algunas noches ten\u00eda sue\u00f1os extravagantes. A lo mejor so\u00f1aba que iba por los portales de la calle de la Fresa y \u00a1plan!, se le encontraba de manos a boca. Otras veces le ve\u00eda saliendo del Ministerio de Hacienda. Ninguno de estos sitios ten\u00eda significaci\u00f3n en sus recuerdos. Despu\u00e9s so\u00f1aba que era ella la esposa y Jacinta la querida del tal, unas veces abandonada, otras no. La manceba era la que deseaba los chiquillos y la esposa la que los ten\u00eda. \u00abHasta que un d\u00eda&#8230; me daba tanta l\u00e1stima que le dije, digo: &#8216;Bueno, pues tome usted una criatura para que no llore m\u00e1s&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ay, qu\u00e9 salado!\u2014exclam\u00f3 Mauricia\u2014. Es buen golpe. Lo que una sue\u00f1a tiene su aquel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vaya unos disparates! Como te lo digo, me parec\u00eda que lo estaba viendo. Yo era la se\u00f1ora por delante de la Iglesia, ella por detr\u00e1s, y lo m\u00e1s particular es que yo no le ten\u00eda tirria, sino l\u00e1stima, porque yo par\u00eda un chiquillo todos los a\u00f1os, y ella&#8230; ni esto&#8230; A la noche siguiente volv\u00eda a so\u00f1ar lo mismo, y por el d\u00eda a pensarlo. \u00a1Vaya unas papas! \u00bfQu\u00e9 me importa que <i>la<\/i> Jacinta beba los vientos por tener un chiquillo sin poderlo conseguir, mientras que yo?&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mientras que t\u00fa los tienes siempre y cuando te d\u00e9 la gana. Dilo tonta, y no te acobardes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Quiere decirse que ya lo he tenido y bien podr\u00eda volverlo a tener.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Claro! Y que no rabiar\u00e1 poco la otra cuando vea que lo que ella no puede, para ti es coser y cantar&#8230; Chica, no seas tonta, no te rebajes, no le tengas l\u00e1stima, que ella no la tuvo de ti cuando te birl\u00f3 lo que era tuyo y muy tuyo&#8230; Pero a la que nace pobre no se la respeta, y as\u00ed anda este mundo pastelero. Siempre y cuando puedas darle un disgusto, d\u00e1selo, por vida del sant\u00edsimo peine&#8230; Que no se r\u00edan de ti porque naciste pobre. Qu\u00edtale lo que ella te ha quitado, y adivina qui\u00e9n te dio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata no contest\u00f3. Estas palabras y otras semejantes que Mauricia le sol\u00eda decir, despertaban siempre en ella est\u00edmulos de amor o desconsuelos que dormitaban en lo m\u00e1s escondido de su alma. Al o\u00edrlas, un rel\u00e1mpago glacial le corr\u00eda por todo el espinazo, y sent\u00eda que las insinuaciones de su compa\u00f1era concordaban con sentimientos que ella ten\u00eda muy guardados, como se guardan las armas peligrosas.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;V&#8211; Y no pudo en muchos d\u00edas apartar de su pensamiento las cosas que le refiri\u00f3 do\u00f1a Manolita que, entre par\u00e9ntesis, no acababa de serle simp\u00e1tica, y lo que m\u00e1s metida en reflexiones la tra\u00eda no era precisamente que aquellos hechos de regalar la custodia y el manto se hubieran verificado, sino la casualidad&#8230; \u00abTie [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":24345,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2338],"tags":[1196],"class_list":{"0":"post-26206","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-fortunata-y-jacinta","8":"tag-benito-perez-galdos"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Fortunata y Jacinta - Segunda Parte - Cap\u00edtulo VI | partes V y VI | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS =Y no pudo en muchos d\u00edas apartar de su pensamiento las cosas que le refiri\u00f3 do\u00f1a Manolita que, entre par\u00e9ntesis, no acababa de serle simp\u00e1tica, y lo que m\u00e1s metida en reflexiones la tra\u00eda no era precisamente que aquellos hechos de regalar la custodia y el manto se hubieran verificado, sino la casualidad... \u00abTie gracia\u00bb.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26206\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fortunata y Jacinta - Segunda Parte - Cap\u00edtulo VI | partes V y VI | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS =Y no pudo en muchos d\u00edas apartar de su pensamiento las cosas que le refiri\u00f3 do\u00f1a Manolita que, entre par\u00e9ntesis, no acababa de serle simp\u00e1tica, y lo que m\u00e1s metida en reflexiones la tra\u00eda no era precisamente que aquellos hechos de regalar la custodia y el manto se hubieran verificado, sino la casualidad... \u00abTie gracia\u00bb.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26206\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-01-16T22:00:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fortunata-y-Jacinta_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"16 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=26206#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=26206\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Fortunata y Jacinta &#8211; 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