{"id":26128,"date":"2026-01-11T10:50:01","date_gmt":"2026-01-11T08:50:01","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26128"},"modified":"2026-01-11T10:50:01","modified_gmt":"2026-01-11T08:50:01","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xliii-y-xliv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26128","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda parte | Cap\u00edtulos XLIII y XLIV"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XLIII. De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n oyera el pasado razonamiento de don Quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada? Pero, como muchas veces en el progreso desta grande historia queda dicho, solamente disparaba en toc\u00e1ndole en la caballer\u00eda, y en los dem\u00e1s discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento, de manera que a cada paso desacreditaban sus obras su juicio, y su juicio sus obras; pero en \u00e9sta destos segundos documentos que dio a Sancho, mostr\u00f3 tener gran donaire, y puso su discreci\u00f3n y su locura en un levantado punto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atent\u00edsimamente le escuchaba Sancho, y procuraba conservar en la memoria sus consejos, como quien pensaba guardarlos y salir por ellos a buen parto de la pre\u00f1ez de su gobierno. Prosigui\u00f3, pues, don Quijote, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En lo que toca a c\u00f3mo has de gobernar tu persona y casa, Sancho, lo primero que te encargo es que seas limpio, y que te cortes las u\u00f1as, sin dejarlas crecer, como algunos hacen, a quien su ignorancia les ha dado a entender que las u\u00f1as largas les hermosean las manos, como si aquel escremento y a\u00f1adidura que se dejan de cortar fuese u\u00f1a, siendo antes garras de cern\u00edcalo lagartijero: puerco y extraordinario abuso. No andes, Sancho, desce\u00f1ido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de \u00e1nimo desmazalado, si ya la descompostura y flojedad no cae debajo de socarroner\u00eda, como se juzg\u00f3 en la de Julio C\u00e9sar. Toma con discreci\u00f3n el pulso a lo que pudiere valer tu oficio, y si sufriere que des librea a tus criados, d\u00e1sela honesta y provechosa m\u00e1s que vistosa y bizarra, y rep\u00e1rtela entre tus criados y los pobres: quiero decir que si has de vestir seis pajes, viste tres y otros tres pobres, y as\u00ed tendr\u00e1s pajes para el cielo y para el suelo; y este nuevo modo de dar librea no la alcanzan los vanagloriosos. No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villaner\u00eda. Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectaci\u00f3n es mala. Come poco y cena m\u00e1s poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del est\u00f3mago. S\u00e9 templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra. Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de erutar delante de nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso de erutar no entiendo \u2014dijo Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y don Quijote le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Erutar, Sancho, quiere decir regoldar, y \u00e9ste es uno de los m\u00e1s torpes vocablos que tiene la lengua castellana, aunque es muy sinificativo; y as\u00ed, la gente curiosa se ha acogido al lat\u00edn, y al regoldar dice erutar, y a los reg\u00fceldos, erutaciones; y, cuando algunos no entienden estos t\u00e9rminos, importa poco, que el uso los ir\u00e1 introduciendo con el tiempo, que con facilidad se entiendan; y esto es enriquecer la lengua, sobre quien tiene poder el vulgo y el uso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En verdad, se\u00f1or \u2014dijo Sancho\u2014, que uno de los consejos y avisos que pienso llevar en la memoria ha de ser el de no regoldar, porque lo suelo hacer muy a menudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Erutar, Sancho, que no regoldar \u2014dijo don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Erutar dir\u00e9 de aqu\u00ed adelante \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y a fee que no se me olvide.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tambi\u00e9n, Sancho, no has de mezclar en tus pl\u00e1ticas la muchedumbre de refranes que sueles; que, puesto que los refranes son sentencias breves, muchas veces los traes tan por los cabellos, que m\u00e1s parecen disparates que sentencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso Dios lo puede remediar \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, porque s\u00e9 m\u00e1s refranes que un libro, y vi\u00e9nenseme tantos juntos a la boca cuando hablo, que ri\u00f1en por salir unos con otros, pero la lengua va arrojando los primeros que encuentra, aunque no vengan a pelo. Mas yo tendr\u00e9 cuenta de aqu\u00ed adelante de decir los que convengan a la gravedad de mi cargo, que en casa llena presto se guisa la cena, y quien destaja no baraja, y a buen salvo est\u00e1 el que repica, y el dar y el tener seso ha menester.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Eso s\u00ed, Sancho! \u2014dijo don Quijote\u2014: \u00a1encaja, ensarta, enhila refranes, que nadie te va a la mano! \u00a1Cast\u00edgame mi madre, y yo tr\u00f3mpogelas! Estoyte diciendo que escuses refranes, y en un instante has echado aqu\u00ed una letan\u00eda dellos, que as\u00ed cuadran con lo que vamos tratando como por los cerros de \u00dabeda. Mira, Sancho, no te digo yo que parece mal un refr\u00e1n tra\u00eddo a prop\u00f3sito, pero cargar y ensartar refranes a troche moche hace la pl\u00e1tica desmayada y baja. Cuando subieres a caballo, no vayas echando el cuerpo sobre el arz\u00f3n postrero, ni lleves las piernas tiesas y tiradas y desviadas de la barriga del caballo, ni tampoco vayas tan flojo que parezca que vas sobre el rucio: que el andar a caballo a unos hace caballeros; a otros, caballerizos. Sea moderado tu sue\u00f1o, que el que no madruga con el sol, no goza del d\u00eda; y advierte, \u00a1oh Sancho!, que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pereza, su contraria, jam\u00e1s lleg\u00f3 al t\u00e9rmino que pide un buen deseo. Este \u00faltimo consejo que ahora darte quiero, puesto que no sirva para adorno del cuerpo, quiero que le lleves muy en la memoria, que creo que no te ser\u00e1 de menos provecho que los que hasta aqu\u00ed te he dado; y es que jam\u00e1s te pongas a disputar de linajes, a lo menos, compar\u00e1ndolos entre s\u00ed, pues, por fuerza, en los que se comparan uno ha de ser el mejor, y del que abatieres ser\u00e1s aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado. Tu vestido ser\u00e1 calza entera, ropilla larga, herreruelo un poco m\u00e1s largo; greguescos, ni por pienso, que no les est\u00e1n bien ni a los caballeros ni a los gobernadores. Por ahora, esto se me ha ofrecido, Sancho, que aconsejarte; andar\u00e1 el tiempo, y, seg\u00fan las ocasiones, as\u00ed ser\u00e1n mis documentos, como t\u00fa tengas cuidado de avisarme el estado en que te hallares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, bien veo que todo cuanto vuestra merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas, pero \u00bfde qu\u00e9 han de servir, si de ninguna me acuerdo? Verdad sea que aquello de no dejarme crecer las u\u00f1as y de casarme otra vez, si se ofreciere, no se me pasar\u00e1 del mag\u00edn, pero esotros badulaques y enredos y revoltillos, no se me acuerda ni acordar\u00e1 m\u00e1s dellos que de las nubes de anta\u00f1o, y as\u00ed, ser\u00e1 menester que se me den por escrito, que, puesto que no s\u00e9 leer ni escribir, yo se los dar\u00e9 a mi confesor para que me los encaje y recapacite cuando fuere menester.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ah, pecador de m\u00ed \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, y qu\u00e9 mal parece en los gobernadores el no saber leer ni escribir!; porque has de saber, \u00a1oh Sancho!, que no saber un hombre leer, o ser zurdo, arguye una de dos cosas: o que fue hijo de padres demasiado de humildes y bajos, o \u00e9l tan travieso y malo que no pudo entrar en el buen uso ni la buena doctrina. Gran falta es la que llevas contigo, y as\u00ed, querr\u00eda que aprendieses a firmar siquiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien s\u00e9 firmar mi nombre \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que cuando fui prioste en mi lugar, aprend\u00ed a hacer unas letras como de marca de fardo, que dec\u00edan que dec\u00eda mi nombre; cuanto m\u00e1s, que fingir\u00e9 que tengo tullida la mano derecha, y har\u00e9 que firme otro por m\u00ed; que para todo hay remedio, si no es para la muerte; y, teniendo yo el mando y el palo, har\u00e9 lo que quisiere; cuanto m\u00e1s, que el que tiene el padre alcalde&#8230; Y, siendo yo gobernador, que es m\u00e1s que ser alcalde, \u00a1llegaos, que la dejan ver! No, sino popen y cal\u00f3\u00f1enme, que vendr\u00e1n por lana y volver\u00e1n trasquilados; y a quien Dios quiere bien, la casa le sabe; y las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo; y, si\u00e9ndolo yo, siendo gobernador y juntamente liberal, como lo pienso ser, no habr\u00e1 falta que se me parezca. No, sino haceos miel, y paparos han moscas; tanto vales cuanto tienes, dec\u00eda una mi ag\u00fcela, y del hombre arraigado no te ver\u00e1s vengado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh, maldito seas de Dios, Sancho! \u2014dijo a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014. \u00a1Sesenta mil satanases te lleven a ti y a tus refranes! Una hora ha que los est\u00e1s ensartando y d\u00e1ndome con cada uno tragos de tormento. Yo te aseguro que estos refranes te han de llevar un d\u00eda a la horca; por ellos te han de quitar el gobierno tus vasallos, o ha de haber entre ellos comunidades. Dime, \u00bfd\u00f3nde los hallas, ignorante, o c\u00f3mo los aplicas, mentecato, que para decir yo uno y aplicarle bien, sudo y trabajo como si cavase?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por Dios, se\u00f1or nuestro amo \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, que vuesa merced se queja de bien pocas cosas. \u00bfA qu\u00e9 diablos se pudre de que yo me sirva de mi hacienda, que ninguna otra tengo, ni otro caudal alguno, sino refranes y m\u00e1s refranes? Y ahora se me ofrecen cuatro que ven\u00edan aqu\u00ed pintiparados, o como peras en tabaque, pero no los dir\u00e9, porque al buen callar llaman Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ese Sancho no eres t\u00fa \u2014dijo don Quijote\u2014, porque no s\u00f3lo no eres buen callar, sino mal hablar y mal porfiar; y, con todo eso, querr\u00eda saber qu\u00e9 cuatro refranes te ocurr\u00edan ahora a la memoria que ven\u00edan aqu\u00ed a prop\u00f3sito, que yo ando recorriendo la m\u00eda, que la tengo buena, y ninguno se me ofrece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 mejores \u2014dijo Sancho\u2014 que \u00abentre dos muelas cordales nunca pongas tus pulgares\u00bb, y \u00aba idos de mi casa y qu\u00e9 quer\u00e9is con mi mujer, no hay responder\u00bb, y \u00absi da el c\u00e1ntaro en la piedra o la piedra en el c\u00e1ntaro, mal para el c\u00e1ntaro\u00bb, todos los cuales vienen a pelo? Que nadie se tome con su gobernador ni con el que le manda, porque saldr\u00e1 lastimado, como el que pone el dedo entre dos muelas cordales, y aunque no sean cordales, como sean muelas, no importa; y a lo que dijere el gobernador no hay que replicar, como al \u00absal\u00edos de mi casa y qu\u00e9 quer\u00e9is con mi mujer\u00bb. Pues lo de la piedra en el c\u00e1ntaro un ciego lo ver\u00e1. As\u00ed que, es menester que el que vee la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo, porque no se diga por \u00e9l: \u00abespant\u00f3se la muerta de la degollada\u00bb, y vuestra merced sabe bien que m\u00e1s sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que el necio en su casa ni en la ajena sabe nada, a causa que sobre el aumento de la necedad no asienta ning\u00fan discreto edificio. Y dejemos esto aqu\u00ed, Sancho, que si mal gobernares, tuya ser\u00e1 la culpa, y m\u00eda la verg\u00fcenza; mas consu\u00e9lome que he hecho lo que deb\u00eda en aconsejarte con las veras y con la discreci\u00f3n a m\u00ed posible: con esto salgo de mi obligaci\u00f3n y de mi promesa. Dios te gu\u00ede, Sancho, y te gobierne en tu gobierno, y a m\u00ed me saque del escr\u00fapulo que me queda que has de dar con toda la \u00ednsula patas arriba, cosa que pudiera yo escusar con descubrir al duque qui\u00e9n eres, dici\u00e9ndole que toda esa gordura y esa personilla que tienes no es otra cosa que un costal lleno de refranes y de malicias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, si a vuestra merced le parece que no soy de pro para este gobierno, desde aqu\u00ed le suelto, que m\u00e1s quiero un solo negro de la u\u00f1a de mi alma que a todo mi cuerpo; y as\u00ed me sustentar\u00e9 Sancho a secas con pan y cebolla, como gobernador con perdices y capones; y m\u00e1s que, mientras se duerme, todos son iguales, los grandes y los menores, los pobres y los ricos; y si vuestra merced mira en ello, ver\u00e1 que s\u00f3lo vuestra merced me ha puesto en esto de gobernar: que yo no s\u00e9 m\u00e1s de gobiernos de \u00ednsulas que un buitre; y si se imagina que por ser gobernador me ha de llevar el diablo, m\u00e1s me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por Dios, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, que, por solas estas \u00faltimas razones que has dicho, juzgo que mereces ser gobernador de mil \u00ednsulas: buen natural tienes, sin el cual no hay ciencia que valga; encomi\u00e9ndate a Dios, y procura no errar en la primera intenci\u00f3n; quiero decir que siempre tengas intento y firme prop\u00f3sito de acertar en cuantos negocios te ocurrieren, porque siempre favorece el cielo los buenos deseos. Y v\u00e1monos a comer, que creo que ya estos se\u00f1ores nos aguardan.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xliv\"><\/a>Cap\u00edtulo XLIV. C\u00f3mo Sancho Panza fue llevado al gobierno, y de la estra\u00f1a aventura que en el castillo sucedi\u00f3 a don Quijote<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicen que en el propio original desta historia se lee que, llegando Cide Hamete a escribir este cap\u00edtulo, no le tradujo su int\u00e9rprete como \u00e9l le hab\u00eda escrito, que fue un modo de queja que tuvo el moro de s\u00ed mismo, por haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como esta de don Quijote, por parecerle que siempre hab\u00eda de hablar d\u00e9l y de Sancho, sin osar estenderse a otras digresiones y episodios m\u00e1s graves y m\u00e1s entretenidos; y dec\u00eda que el ir siempre atenido el entendimiento, la mano y la pluma a escribir de un solo sujeto y hablar por las bocas de pocas personas era un trabajo incomportable, cuyo fruto no redundaba en el de su autor, y que, por huir deste inconveniente, hab\u00eda usado en la primera parte del artificio de algunas novelas, como fueron la del Curioso impertinente y la del Capit\u00e1n cautivo, que est\u00e1n como separadas de la historia, puesto que las dem\u00e1s que all\u00ed se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote, que no pod\u00edan dejar de escribirse. Tambi\u00e9n pens\u00f3, como \u00e9l dice, que muchos, llevados de la atenci\u00f3n que piden las haza\u00f1as de don Quijote, no la dar\u00edan a las novelas, y pasar\u00edan por ellas, o con priesa o con enfado, sin advertir la gala y artificio que en s\u00ed contienen, el cual se mostrara bien al descubierto cuando, por s\u00ed solas, sin arrimarse a las locuras de don Quijote ni a las sandeces de Sancho, salieran a luz. Y as\u00ed, en esta segunda parte no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas, sino algunos episodios que lo pareciesen, nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece; y aun \u00e9stos, limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos; y, pues se contiene y cierra en los estrechos l\u00edmites de la narraci\u00f3n, teniendo habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo, pide no se desprecie su trabajo, y se le den alabanzas, no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego prosigue la historia diciendo que, en acabando de comer don Quijote, el d\u00eda que dio los consejos a Sancho, aquella tarde se los dio escritos, para que \u00e9l buscase quien se los leyese; pero, apenas se los hubo dado, cuando se le cayeron y vinieron a manos del duque, que los comunic\u00f3 con la duquesa, y los dos se admiraron de nuevo de la locura y del ingenio de don Quijote; y as\u00ed, llevando adelante sus burlas, aquella tarde enviaron a Sancho con mucho acompa\u00f1amiento al lugar que para \u00e9l hab\u00eda de ser \u00ednsula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acaeci\u00f3, pues, que el que le llevaba a cargo era un mayordomo del duque, muy discreto y muy gracioso \u2014que no puede haber gracia donde no hay discreci\u00f3n\u2014, el cual hab\u00eda hecho la persona de la condesa Trifaldi, con el donaire que queda referido; y con esto, y con ir industriado de sus se\u00f1ores de c\u00f3mo se hab\u00eda de haber con Sancho, sali\u00f3 con su intento maravillosamente. Digo, pues, que acaeci\u00f3 que, as\u00ed como Sancho vio al tal mayordomo, se le figur\u00f3 en su rostro el mesmo de la Trifaldi, y, volvi\u00e9ndose a su se\u00f1or, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, o a m\u00ed me ha de llevar el diablo de aqu\u00ed de donde estoy, en justo y en creyente, o vuestra merced me ha de confesar que el rostro deste mayordomo del duque, que aqu\u00ed est\u00e1, es el mesmo de la Dolorida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00f3 don Quijote atentamente al mayordomo, y, habi\u00e9ndole mirado, dijo a Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No hay para qu\u00e9 te lleve el diablo, Sancho, ni en justo ni en creyente, que no s\u00e9 lo que quieres decir; que el rostro de la Dolorida es el del mayordomo, pero no por eso el mayordomo es la Dolorida; que, a serlo, implicar\u00eda contradici\u00f3n muy grande, y no es tiempo ahora de hacer estas averiguaciones, que ser\u00eda entrarnos en intricados laberintos. Cr\u00e9eme, amigo, que es menester rogar a Nuestro Se\u00f1or muy de veras que nos libre a los dos de malos hechiceros y de malos encantadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No es burla, se\u00f1or \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, sino que denantes le o\u00ed hablar, y no pareci\u00f3 sino que la voz de la Trifaldi me sonaba en los o\u00eddos. Ahora bien, yo callar\u00e9, pero no dejar\u00e9 de andar advertido de aqu\u00ed adelante, a ver si descubre otra se\u00f1al que confirme o desfaga mi sospecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed lo has de hacer, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, y dar\u00e1sme aviso de todo lo que en este caso descubrieres y de todo aquello que en el gobierno te sucediere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sali\u00f3, en fin, Sancho, acompa\u00f1ado de mucha gente, vestido a lo letrado, y encima un gab\u00e1n muy ancho de chamelote de aguas leonado, con una montera de lo mesmo, sobre un macho a la jineta, y detr\u00e1s d\u00e9l, por orden del duque, iba el rucio con jaeces y ornamentos jumentiles de seda y flamantes. Volv\u00eda Sancho la cabeza de cuando en cuando a mirar a su asno, con cuya compa\u00f1\u00eda iba tan contento que no se trocara con el emperador de Alema\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al despedirse de los duques, les bes\u00f3 las manos, y tom\u00f3 la bendici\u00f3n de su se\u00f1or, que se la dio con l\u00e1grimas, y Sancho la recibi\u00f3 con pucheritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deja, lector amable, ir en paz y en hora buena al buen Sancho, y espera dos fanegas de risa, que te ha de causar el saber c\u00f3mo se port\u00f3 en su cargo, y, en tanto, atiende a saber lo que le pas\u00f3 a su amo aquella noche; que si con ello no rieres, por lo menos desplegar\u00e1s los labios con risa de jimia, porque los sucesos de don Quijote, o se han de celebrar con admiraci\u00f3n, o con risa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cu\u00e9ntase, pues, que, apenas se hubo partido Sancho, cuando don Quijote sinti\u00f3 su soledad; y si le fuera posible revocarle la comisi\u00f3n y quitarle el gobierno, lo hiciera. Conoci\u00f3 la duquesa su melancol\u00eda, y pregunt\u00f3le que de qu\u00e9 estaba triste; que si era por la ausencia de Sancho, que escuderos, due\u00f1as y doncellas hab\u00eda en su casa que le servir\u00edan muy a satisfaci\u00f3n de su deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Verdad es, se\u00f1ora m\u00eda \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que siento la ausencia de Sancho, pero no es \u00e9sa la causa principal que me hace parecer que estoy triste, y, de los muchos ofrecimientos que vuestra excelencia me hace, solamente acepto y escojo el de la voluntad con que se me hacen, y, en lo dem\u00e1s, suplico a Vuestra Excelencia que dentro de mi aposento consienta y permita que yo solo sea el que me sirva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En verdad \u2014dijo la duquesa\u2014, se\u00f1or don Quijote, que no ha de ser as\u00ed: que le han de servir cuatro doncellas de las m\u00edas, hermosas como unas flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Para m\u00ed \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 no ser\u00e1n ellas como flores, sino como espinas que me puncen el alma. As\u00ed entrar\u00e1n ellas en mi aposento, ni cosa que lo parezca, como volar. Si es que vuestra grandeza quiere llevar adelante el hacerme merced sin yo merecerla, d\u00e9jeme que yo me las haya conmigo, y que yo me sirva de mis puertas adentro, que yo ponga una muralla en medio de mis deseos y de mi honestidad; y no quiero perder esta costumbre por la liberalidad que vuestra alteza quiere mostrar conmigo. Y, en resoluci\u00f3n, antes dormir\u00e9 vestido que consentir que nadie me desnude.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No m\u00e1s, no m\u00e1s, se\u00f1or don Quijote \u2014replic\u00f3 la duquesa\u2014. Por m\u00ed digo que dar\u00e9 orden que ni aun una mosca entre en su estancia, no que una doncella; no soy yo persona, que por m\u00ed se ha de descabalar la decencia del se\u00f1or don Quijote; que, seg\u00fan se me ha traslucido, la que m\u00e1s campea entre sus muchas virtudes es la de la honestidad. Desn\u00fadese vuesa merced y v\u00edstase a sus solas y a su modo, como y cuando quisiere, que no habr\u00e1 quien lo impida, pues dentro de su aposento hallar\u00e1 los vasos necesarios al menester del que duerme a puerta cerrada, porque ninguna natural necesidad le obligue a que la abra. Viva mil siglos la gran Dulcinea del Toboso, y sea su nombre estendido por toda la redondez de la tierra, pues mereci\u00f3 ser amada de tan valiente y tan honesto caballero, y los benignos cielos infundan en el coraz\u00f3n de Sancho Panza, nuestro gobernador, un deseo de acabar presto sus diciplinas, para que vuelva a gozar el mundo de la belleza de tan gran se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo cual dijo don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Vuestra altitud ha hablado como quien es, que en la boca de las buenas se\u00f1oras no ha de haber ninguna que sea mala; y m\u00e1s venturosa y m\u00e1s conocida ser\u00e1 en el mundo Dulcinea por haberla alabado vuestra grandeza, que por todas las alabanzas que puedan darle los m\u00e1s elocuentes de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Agora bien, se\u00f1or don Quijote \u2014replic\u00f3 la duquesa\u2014, la hora de cenar se llega, y el duque debe de esperar: venga vuesa merced y cenemos, y acostar\u00e1se temprano, que el viaje que ayer hizo de Candaya no fue tan corto que no haya causado alg\u00fan molimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No siento ninguno, se\u00f1ora \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, porque osar\u00e9 jurar a Vuestra Excelencia que en mi vida he subido sobre bestia m\u00e1s reposada ni de mejor paso que Clavile\u00f1o; y no s\u00e9 yo qu\u00e9 le pudo mover a Malambruno para deshacerse de tan ligera y tan gentil cabalgadura, y abrasarla as\u00ed, sin m\u00e1s ni m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A eso se puede imaginar \u2014respondi\u00f3 la duquesa\u2014 que, arrepentido del mal que hab\u00eda hecho a la Trifaldi y compa\u00f1\u00eda, y a otras personas, y de las maldades que como hechicero y encantador deb\u00eda de haber cometido, quiso concluir con todos los instrumentos de su oficio, y, como a principal y que m\u00e1s le tra\u00eda desasosegado, vagando de tierra en tierra, abras\u00f3 a Clavile\u00f1o; que con sus abrasadas cenizas y con el trofeo del cartel queda eterno el valor del gran don Quijote de la Mancha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo nuevas gracias dio don Quijote a la duquesa, y, en cenando, don Quijote se retir\u00f3 en su aposento solo, sin consentir que nadie entrase con \u00e9l a servirle: tanto se tem\u00eda de encontrar ocasiones que le moviesen o forzasen a perder el honesto decoro que a su se\u00f1ora Dulcinea guardaba, siempre puesta en la imaginaci\u00f3n la bondad de Amad\u00eds, flor y espejo de los andantes caballeros. Cerr\u00f3 tras s\u00ed la puerta, y a la luz de dos velas de cera se desnud\u00f3, y al descalzarse \u2014\u00a1oh desgracia indigna de tal persona!\u2014 se le soltaron, no suspiros, ni otra cosa, que desacreditasen la limpieza de su polic\u00eda, sino hasta dos docenas de puntos de una media, que qued\u00f3 hecha celos\u00eda. Afligi\u00f3se en estremo el buen se\u00f1or, y diera \u00e9l por tener all\u00ed un adarme de seda verde una onza de plata; digo seda verde porque las medias eran verdes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed exclam\u00f3 Benengeli, y, escribiendo, dijo \u00bb\u00a1Oh pobreza, pobreza! \u00a1No s\u00e9 yo con qu\u00e9 raz\u00f3n se movi\u00f3 aquel gran poeta cordob\u00e9s a llamarte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d\u00e1diva santa desagradecida!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, aunque moro, bien s\u00e9, por la comunicaci\u00f3n que he tenido con cristianos, que la santidad consiste en la caridad, humildad, fee, obediencia y pobreza; pero, con todo eso, digo que ha de tener mucho de Dios el que se viniere a contentar con ser pobre, si no es de aquel modo de pobreza de quien dice uno de sus mayores santos: \u00abTened todas las cosas como si no las tuvi\u00e9sedes\u00bb; y a esto llaman pobreza de esp\u00edritu; pero t\u00fa, segunda pobreza, que eres de la que yo hablo, \u00bfpor qu\u00e9 quieres estrellarte con los hidalgos y bien nacidos m\u00e1s que con la otra gente? \u00bfPor qu\u00e9 los obligas a dar pantalia a los zapatos, y a que los botones de sus ropillas unos sean de seda, otros de cerdas, y otros de vidro? \u00bfPor qu\u00e9 sus cuellos, por la mayor parte, han de ser siempre escarolados, y no abiertos con molde?\u00bb Y en esto se echar\u00e1 de ver que es antiguo el uso del almid\u00f3n y de los cuellos abiertos. Y prosigui\u00f3: \u00bb\u00a1Miserable del bien nacido que va dando pistos a su honra, comiendo mal y a puerta cerrada, haciendo hip\u00f3crita al palillo de dientes con que sale a la calle despu\u00e9s de no haber comido cosa que le obligue a limpi\u00e1rselos! \u00a1Miserable de aquel, digo, que tiene la honra espantadiza, y piensa que desde una legua se le descubre el remiendo del zapato, el trasudor del sombrero, la hilaza del herreruelo y la hambre de su est\u00f3mago!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto se le renov\u00f3 a don Quijote en la soltura de sus puntos, pero consol\u00f3se con ver que Sancho le hab\u00eda dejado unas botas de camino, que pens\u00f3 ponerse otro d\u00eda. Finalmente, \u00e9l se recost\u00f3 pensativo y pesaroso, as\u00ed de la falta que Sancho le hac\u00eda como de la inreparable desgracia de sus medias, a quien tomara los puntos, aunque fuera con seda de otra color, que es una de las mayores se\u00f1ales de miseria que un hidalgo puede dar en el discurso de su prolija estrecheza. Mat\u00f3 las velas; hac\u00eda calor y no pod\u00eda dormir; levant\u00f3se del lecho y abri\u00f3 un poco la ventana de una reja que daba sobre un hermoso jard\u00edn, y, al abrirla, sinti\u00f3 y oy\u00f3 que andaba y hablaba gente en el jard\u00edn. P\u00fasose a escuchar atentamente. Levantaron la voz los de abajo, tanto, que pudo o\u00edr estas razones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No me porf\u00edes, \u00a1oh Emerencia!, que cante, pues sabes que, desde el punto que este forastero entr\u00f3 en este castillo y mis ojos le miraron, yo no s\u00e9 cantar, sino llorar; cuanto m\u00e1s, que el sue\u00f1o de mi se\u00f1ora tiene m\u00e1s de ligero que de pesado, y no querr\u00eda que nos hallase aqu\u00ed por todo el tesoro del mundo. Y, puesto caso que durmiese y no despertase, en vano ser\u00eda mi canto si duerme y no despierta para o\u00edrle este nuevo Eneas, que ha llegado a mis regiones para dejarme escarnida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No des en eso, Altisidora amiga \u2014respondieron\u2014, que sin duda la duquesa y cuantos hay en esa casa duermen, si no es el se\u00f1or de tu coraz\u00f3n y el despertador de tu alma, porque ahora sent\u00ed que abr\u00eda la ventana de la reja de su estancia, y sin duda debe de estar despierto; canta, lastimada m\u00eda, en tono bajo y suave al son de tu arpa, y, cuando la duquesa nos sienta, le echaremos la culpa al calor que hace.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No est\u00e1 en eso el punto, \u00a1oh Emerencia! \u2014respondi\u00f3 la Altisidora\u2014, sino en que no querr\u00eda que mi canto descubriese mi coraz\u00f3n y fuese juzgada de los que no tienen noticia de las fuerzas poderosas de amor por doncella antojadiza y liviana. Pero venga lo que viniere, que m\u00e1s vale verg\u00fcenza en cara que mancilla en coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en esto, sinti\u00f3 tocar una arpa suav\u00edsimamente. Oyendo lo cual, qued\u00f3 don Quijote pasmado, porque en aquel instante se le vinieron a la memoria las infinitas aventuras semejantes a aqu\u00e9lla, de ventanas, rejas y jardines, m\u00fasicas, requiebros y desvanecimientos que en los sus desvanecidos libros de caballer\u00edas hab\u00eda le\u00eddo. Luego imagin\u00f3 que alguna doncella de la duquesa estaba d\u00e9l enamorada, y que la honestidad la forzaba a tener secreta su voluntad; temi\u00f3 no le rindiese, y propuso en su pensamiento el no dejarse vencer; y, encomend\u00e1ndose de todo buen \u00e1nimo y buen talante a su se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, determin\u00f3 de escuchar la m\u00fasica; y, para dar a entender que all\u00ed estaba, dio un fingido estornudo, de que no poco se alegraron las doncellas, que otra cosa no deseaban sino que don Quijote las oyese. Recorrida, pues, y afinada la arpa, Altisidora dio principio a este romance:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify; padding-left: 120px;\">-\u00a1Oh, t\u00fa, que est\u00e1s en tu lecho,<br \/>\nentre s\u00e1banas de holanda,<br \/>\ndurmiendo a pierna tendida<br \/>\nde la noche a la ma\u00f1ana,<br \/>\ncaballero el m\u00e1s valiente<br \/>\nque ha producido la Mancha,<br \/>\nm\u00e1s honesto y m\u00e1s bendito<br \/>\nque el oro fino de Arabia!<br \/>\nOye a una triste doncella,<br \/>\nbien crecida y mal lograda,<br \/>\nque en la luz de tus dos soles<br \/>\nse siente abrasar el alma.<br \/>\nT\u00fa buscas tus aventuras,<br \/>\ny ajenas desdichas hallas;<br \/>\ndas las feridas, y niegas<br \/>\nel remedio de sanarlas.<br \/>\nDime, valeroso joven,<br \/>\nque Dios prospere tus ansias,<br \/>\nsi te criaste en la Libia,<br \/>\no en las monta\u00f1as de Jaca;<br \/>\nsi sierpes te dieron leche;<br \/>\nsi, a dicha, fueron tus amas<br \/>\nla aspereza de las selvas<br \/>\ny el horror de las monta\u00f1as.<br \/>\nMuy bien puede Dulcinea,<br \/>\ndoncella rolliza y sana,<br \/>\npreciarse de que ha rendido<br \/>\na una tigre y fiera brava.<br \/>\nPor esto ser\u00e1 famosa<br \/>\ndesde Henares a Jarama,<br \/>\ndesde el Tajo a Manzanares,<br \/>\ndesde Pisuerga hasta Arlanza.<br \/>\nTroc\u00e1reme yo por ella,<br \/>\ny diera encima una saya<br \/>\nde las m\u00e1s gayadas m\u00edas,<br \/>\nque de oro le adornan franjas.<br \/>\n\u00a1Oh, qui\u00e9n se viera en tus brazos,<br \/>\no si no, junto a tu cama,<br \/>\nrasc\u00e1ndote la cabeza<br \/>\ny mat\u00e1ndote la caspa!<br \/>\nMucho pido, y no soy digna<br \/>\nde merced tan se\u00f1alada:<br \/>\nlos pies quisiera traerte,<br \/>\nque a una humilde esto le basta.<br \/>\n\u00a1Oh, qu\u00e9 de cofias te diera,<br \/>\nqu\u00e9 de escarpines de plata,<br \/>\nqu\u00e9 de calzas de damasco,<br \/>\nqu\u00e9 de herreruelos de holanda!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 de fin\u00edsimas perlas,<br \/>\ncada cual como una agalla,<br \/>\nque, a no tener compa\u00f1eras,<br \/>\nLas solas fueran llamadas!<br \/>\nNo mires de tu Tarpeya<br \/>\neste incendio que me abrasa,<br \/>\nNer\u00f3n manchego del mundo,<br \/>\nni le avives con tu sa\u00f1a.<br \/>\nNi\u00f1a soy, pulcela tierna,<br \/>\nmi edad de quince no pasa:<br \/>\ncatorce tengo y tres meses,<br \/>\nte juro en Dios y en mi \u00e1nima.<br \/>\nNo soy renca, ni soy coja,<br \/>\nni tengo nada de manca;<br \/>\nlos cabellos, como lirios,<br \/>\nque, en pie, por el suelo arrastran.<br \/>\nY, aunque es mi boca aguile\u00f1a<br \/>\ny la nariz algo chata,<br \/>\nser mis dientes de topacios<br \/>\nmi belleza al cielo ensalza.<br \/>\nMi voz, ya ves, si me escuchas,<br \/>\nque a la que es m\u00e1s dulce iguala,<br \/>\ny soy de disposici\u00f3n<br \/>\nalgo menos que mediana.<br \/>\nEstas y otras gracias m\u00edas,<br \/>\nson despojos de tu aljaba;<br \/>\ndesta casa soy doncella,<br \/>\ny Altisidora me llaman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed dio fin el canto de la malferida Altisidora, y comenz\u00f3 el asombro del requirido don Quijote, el cual, dando un gran suspiro, dijo entre s\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Que tengo de ser tan desdichado andante, que no ha de haber doncella que me mire que de m\u00ed no se enamore&#8230;! \u00a1Que tenga de ser tan corta de ventura la sin par Dulcinea del Toboso, que no la han de dejar a solas gozar de la incomparable firmeza m\u00eda&#8230;! \u00bfQu\u00e9 la quer\u00e9is, reinas? \u00bfA qu\u00e9 la persegu\u00eds, emperatrices? \u00bfPara qu\u00e9 la acos\u00e1is, doncellas de a catorce a quince a\u00f1os? Dejad, dejad a la miserable que triunfe, se goce y ufane con la suerte que Amor quiso darle en rendirle mi coraz\u00f3n y entregarle mi alma. Mirad, caterva enamorada, que para sola Dulcinea soy de masa y de alfenique, y para todas las dem\u00e1s soy de pedernal; para ella soy miel, y para vosotras ac\u00edbar; para m\u00ed sola Dulcinea es la hermosa, la discreta, la honesta, la gallarda y la bien nacida, y las dem\u00e1s, las feas, las necias, las livianas y las de peor linaje; para ser yo suyo, y no de otra alguna, me arroj\u00f3 la naturaleza al mundo. Llore o cante Altisidora; desesp\u00e9rese Madama, por quien me aporrearon en el castillo del moro encantado, que yo tengo de ser de Dulcinea, cocido o asado, limpio, bien criado y honesto, a pesar de todas las potestades hechiceras de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, con esto, cerr\u00f3 de golpe la ventana, y, despechado y pesaroso, como si le hubiera acontecido alguna gran desgracia, se acost\u00f3 en su lecho, donde le dejaremos por ahora, porque nos est\u00e1 llamando el gran Sancho Panza, que quiere dar principio a su famoso gobierno.<\/p>\n<p>REDACCION<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XLIII. De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza \u00bfQui\u00e9n oyera el pasado razonamiento de don Quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada? Pero, como muchas veces en el progreso desta grande historia queda dicho, solamente disparaba en toc\u00e1ndole en la caballer\u00eda, y en los dem\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":24341,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":{"0":"post-26128","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-don-quijote-de-la-mancha","8":"tag-miguel-de-cervantes"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Segunda parte | Cap\u00edtulos XLIII y XLIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS: De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26128\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Segunda parte | Cap\u00edtulos XLIII y XLIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS: De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=26128\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-01-11T08:50:01+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Don-Quijote-de-la-Manca_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"25 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=26128#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=26128\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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