{"id":25678,"date":"2025-12-14T00:00:32","date_gmt":"2025-12-13T22:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25678"},"modified":"2025-12-12T16:39:20","modified_gmt":"2025-12-12T14:39:20","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xxxvii-y-xxxviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25678","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda Parte | Capitulos XXXVII y XXXVIII"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Cap\u00edtulo XXXVII. Donde se prosigue la famosa aventura de la due\u00f1a Dolorida<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">En estremo se holgaron el duque y la duquesa de ver cu\u00e1n bien iba respondiendo a su intenci\u00f3n don Quijote, y a esta saz\u00f3n dijo Sancho:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 No querr\u00eda yo que esta se\u00f1ora due\u00f1a pusiese alg\u00fan tropiezo a la promesa de mi gobierno, porque yo he o\u00eddo decir a un boticario toledano que hablaba como un silguero que donde interviniesen due\u00f1as no pod\u00eda suceder cosa buena. \u00a1V\u00e1lame Dios, y qu\u00e9 mal estaba con ellas el tal boticario! De lo que yo saco que, pues todas las due\u00f1as son enfadosas e impertinentes, de cualquiera calidad y condici\u00f3n que sean, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1n las que son doloridas, como han dicho que es esta condesa Tres Faldas, o Tres Colas?; que en mi tierra faldas y colas, colas y faldas, todo es uno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Calla, Sancho amigo \u2014dijo don Quijote\u2014, que, pues esta se\u00f1ora due\u00f1a de tan lue\u00f1es tierras viene a buscarme, no debe ser de aquellas que el boticario ten\u00eda en su n\u00famero, cuanto m\u00e1s que \u00e9sta es condesa, y cuando las condesas sirven de due\u00f1as, ser\u00e1 sirviendo a reinas y a emperatrices, que en sus casas son se\u00f1or\u00edsimas que se sirven de otras due\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">A esto respondi\u00f3 do\u00f1a Rodr\u00edguez, que se hall\u00f3 presente:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Due\u00f1as tiene mi se\u00f1ora la duquesa en su servicio, que pudieran ser condesas si la fortuna quisiera, pero all\u00e1 van leyes do quieren reyes; y nadie diga mal de las due\u00f1as, y m\u00e1s de las antiguas y doncellas; que, aunque yo no lo soy, bien se me alcanza y se me trasluce la ventaja que hace una due\u00f1a doncella a una due\u00f1a viuda; y quien a nosotras trasquil\u00f3, las tijeras le quedaron en la mano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Con todo eso \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, hay tanto que trasquilar en las due\u00f1as, seg\u00fan mi barbero, cuanto ser\u00e1 mejor no menear el arroz, aunque se pegue.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Siempre los escuderos \u2014respondi\u00f3 do\u00f1a Rodr\u00edguez\u2014 son enemigos nuestros; que, como son duendes de las antesalas y nos veen a cada paso, los ratos que no rezan, que son muchos, los gastan en murmurar de nosotras, desenterr\u00e1ndonos los huesos y enterr\u00e1ndonos la fama. Pues m\u00e1ndoles yo a los le\u00f1os movibles, que, mal que les pese, hemos de vivir en el mundo, y en las casas principales, aunque muramos de hambre y cubramos con un negro monjil nuestras delicadas o no delicadas carnes, como quien cubre o tapa un muladar con un tapiz en d\u00eda de procesi\u00f3n. A fe que si me fuera dado, y el tiempo lo pidiera, que yo diera a entender, no s\u00f3lo a los presentes, sino a todo el mundo, c\u00f3mo no hay virtud que no se encierre en una due\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Yo creo \u2014dijo la duquesa\u2014 que mi buena do\u00f1a Rodr\u00edguez tiene raz\u00f3n, y muy grande; pero conviene que aguarde tiempo para volver por s\u00ed y por las dem\u00e1s due\u00f1as, para confundir la mala opini\u00f3n de aquel mal boticario, y desarraigar la que tiene en su pecho el gran Sancho Panza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">A lo que Sancho respondi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Despu\u00e9s que tengo humos de gobernador se me han quitado los v\u00e1guidos de escudero, y no se me da por cuantas due\u00f1as hay un cabrah\u00edgo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Adelante pasaran con el coloquio due\u00f1esco, si no oyeran que el p\u00edfaro y los tambores volv\u00edan a sonar, por donde entendieron que la due\u00f1a Dolorida entraba. Pregunt\u00f3 la duquesa al duque si ser\u00eda bien ir a recebirla, pues era condesa y persona principal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Por lo que tiene de condesa \u2014respondi\u00f3 Sancho, antes que el duque respondiese\u2014, bien estoy en que vuestras grandezas salgan a recebirla; pero por lo de due\u00f1a, soy de parecer que no se muevan un paso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n te mete a ti en esto, Sancho? \u2014dijo don Quijote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n, se\u00f1or? \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014. Yo me meto, que puedo meterme, como escudero que ha aprendido los t\u00e9rminos de la cortes\u00eda en la escuela de vuesa merced, que es el m\u00e1s cort\u00e9s y bien criado caballero que hay en toda la cortesan\u00eda; y en estas cosas, seg\u00fan he o\u00eddo decir a vuesa merced, tanto se pierde por carta de m\u00e1s como por carta de menos; y al buen entendedor, pocas palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 As\u00ed es, como Sancho dice \u2014dijo el duque\u2014: veremos el talle de la condesa, y por \u00e9l tantearemos la cortes\u00eda que se le debe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">En esto, entraron los tambores y el p\u00edfaro, como la vez primera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y aqu\u00ed, con este breve cap\u00edtulo, dio fin el autor, y comenz\u00f3 el otro, siguiendo la mesma aventura, que es una de las m\u00e1s notables de la historia.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xxxviii\"><\/a><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Cap\u00edtulo XXXVIII. Donde se cuenta la que dio de su mala andanza la due\u00f1a Dolorida<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Detr\u00e1s de los tristes m\u00fasicos comenzaron a entrar por el jard\u00edn adelante hasta cantidad de doce due\u00f1as, repartidas en dos hileras, todas vestidas de unos monjiles anchos, al parecer, de anascote batanado, con unas tocas blancas de delgado canequ\u00ed, tan luengas que s\u00f3lo el ribete del monjil descubr\u00edan. Tras ellas ven\u00eda la condesa Trifaldi, a quien tra\u00eda de la mano el escudero Trifald\u00edn de la Blanca Barba, vestida de fin\u00edsima y negra bayeta por frisar, que, a venir frisada, descubriera cada grano del grandor de un garbanzo de los buenos de Martos. La cola, o falda, o como llamarla quisieren, era de tres puntas, las cuales se sustentaban en las manos de tres pajes, asimesmo vestidos de luto, haciendo una vistosa y matem\u00e1tica figura con aquellos tres \u00e1ngulos acutos que las tres puntas formaban, por lo cual cayeron todos los que la falda puntiaguda miraron que por ella se deb\u00eda llamar la condesa Trifaldi, como si dij\u00e9semos la condesa de las Tres Faldas; y as\u00ed dice Benengeli que fue verdad, y que de su propio apellido se llama la condesa Lobuna, a causa que se criaban en su condado muchos lobos, y que si como eran lobos fueran zorras, la llamaran la condesa Zorruna, por ser costumbre en aquellas partes tomar los se\u00f1ores la denominaci\u00f3n de sus nombres de la cosa o cosas en que m\u00e1s sus estados abundan; empero esta condesa, por favorecer la novedad de su falda, dej\u00f3 el Lobuna y tom\u00f3 el Trifaldi.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Ven\u00edan las doce due\u00f1as y la se\u00f1ora a paso de procesi\u00f3n, cubiertos los rostros con unos velos negros y no trasparentes como el de Trifald\u00edn, sino tan apretados que ninguna cosa se trasluc\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">As\u00ed como acab\u00f3 de parecer el due\u00f1esco escuadr\u00f3n, el duque, la duquesa y don Quijote se pusieron en pie, y todos aquellos que la espaciosa procesi\u00f3n miraban. Pararon las doce due\u00f1as y hicieron calle, por medio de la cual la Dolorida se adelant\u00f3, sin dejarla de la mano Trifald\u00edn, viendo lo cual el duque, la duquesa y don Quijote, se adelantaron obra de doce pasos a recebirla. Ella, puesta las rodillas en el suelo, con voz antes basta y ronca que sutil y dilicada, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Vuestras grandezas sean servidas de no hacer tanta cortes\u00eda a este su criado; digo, a esta su criada, porque, seg\u00fan soy de dolorida, no acertar\u00e9 a responder a lo que debo, a causa que mi estra\u00f1a y jam\u00e1s vista desdicha me ha llevado el entendimiento no s\u00e9 ad\u00f3nde, y debe de ser muy lejos, pues cuanto m\u00e1s le busco menos le hallo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Sin \u00e9l estar\u00eda \u2014respondi\u00f3 el duque\u2014, se\u00f1ora condesa, el que no descubriese por vuestra persona vuestro valor, el cual, sin m\u00e1s ver, es merecedor de toda la nata de la cortes\u00eda y de toda la flor de las bien criadas ceremonias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y, levant\u00e1ndola de la mano, la llev\u00f3 a asentar en una silla junto a la duquesa, la cual la recibi\u00f3 asimismo con mucho comedimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Don Quijote callaba, y Sancho andaba muerto por ver el rostro de la Trifaldi y de alguna de sus muchas due\u00f1as, pero no fue posible hasta que ellas de su grado y voluntad se descubrieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Sosegados todos y puestos en silencio, estaban esperando qui\u00e9n le hab\u00eda de romper, y fue la due\u00f1a Dolorida con estas palabras:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Confiada estoy, se\u00f1or poderos\u00edsimo, hermos\u00edsima se\u00f1ora y discret\u00edsimos circunstantes, que ha de hallar mi cuit\u00edsima en vuestros valeros\u00edsimos pechos acogimiento no menos pl\u00e1cido que generoso y doloroso, porque ella es tal, que es bastante a enternecer los m\u00e1rmoles, y a ablandar los diamantes, y a molificar los aceros de los m\u00e1s endurecidos corazones del mundo; pero, antes que salga a la plaza de vuestros o\u00eddos, por no decir orejas, quisiera que me hicieran sabidora si est\u00e1 en este gremio, corro y compa\u00f1\u00eda el acendrad\u00edsimo caballero don Quijote de la Manch\u00edsima y su escuder\u00edsimo Panza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 El Panza \u2014antes que otro respondiese, dijo Sancho\u2014 aqu\u00ed esta, y el don Quijot\u00edsimo asimismo; y as\u00ed, podr\u00e9is, doloros\u00edsima due\u00f1\u00edsima, decir lo que quisierid\u00edsimis, que todos estamos prontos y aparejad\u00edsimos a ser vuestros servidor\u00edsimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">En esto se levant\u00f3 don Quijote, y, encaminando sus razones a la Dolorida due\u00f1a, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Si vuestras cuitas, angustiada se\u00f1ora, se pueden prometer alguna esperanza de remedio por alg\u00fan valor o fuerzas de alg\u00fan andante caballero, aqu\u00ed est\u00e1n las m\u00edas, que, aunque flacas y breves, todas se emplear\u00e1n en vuestro servicio. Yo soy don Quijote de la Mancha, cuyo asumpto es acudir a toda suerte de menesterosos, y, siendo esto as\u00ed, como lo es, no hab\u00e9is menester, se\u00f1ora, captar benevolencias ni buscar pre\u00e1mbulos, sino, a la llana y sin rodeos, decir vuestros males, que o\u00eddos os escuchan que sabr\u00e1n, si no remediarlos, dolerse dellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Oyendo lo cual, la Dolorida due\u00f1a hizo se\u00f1al de querer arrojarse a los pies de don Quijote, y aun se arroj\u00f3, y, pugnando por abraz\u00e1rselos, dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Ante estos pies y piernas me arrojo, \u00a1oh caballero invicto!, por ser los que son basas y colunas de la andante caballer\u00eda; estos pies quiero besar, de cuyos pasos pende y cuelga todo el remedio de mi desgracia, \u00a1oh valeroso andante, cuyas verdaderas faza\u00f1as dejan atr\u00e1s y escurecen las fabulosas de los Amadises, Esplandianes y Belianises!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y, dejando a don Quijote, se volvi\u00f3 a Sancho Panza, y, asi\u00e9ndole de las manos, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1Oh t\u00fa, el m\u00e1s leal escudero que jam\u00e1s sirvi\u00f3 a caballero andante en los presentes ni en los pasados siglos, m\u00e1s luengo en bondad que la barba de Trifald\u00edn, mi acompa\u00f1ador, que est\u00e1 presente!, bien puedes preciarte que en servir al gran don Quijote sirves en cifra a toda la caterva de caballeros que han tratado las armas en el mundo. Conj\u00farote, por lo que debes a tu bondad fidel\u00edsima, me seas buen intercesor con tu due\u00f1o, para que luego favorezca a esta humil\u00edsima y desdichad\u00edsima condesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">A lo que respondi\u00f3 Sancho:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 De que sea mi bondad, se\u00f1or\u00eda m\u00eda, tan larga y grande como la barba de vuestro escudero, a m\u00ed me hace muy poco al caso; barbada y con bigotes tenga yo mi alma cuando desta vida vaya, que es lo que importa, que de las barbas de ac\u00e1 poco o nada me curo; pero, sin esas socali\u00f1as ni plegarias, yo rogar\u00e9 a mi amo, que s\u00e9 que me quiere bien, y m\u00e1s agora que me ha menester para cierto negocio, que favorezca y ayude a vuesa merced en todo lo que pudiere. Vuesa merced desemba\u00fale su cuita y cu\u00e9ntenosla, y deje hacer, que todos nos entenderemos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Reventaban de risa con estas cosas los duques, como aquellos que hab\u00edan tomado el pulso a la tal aventura, y alababan entre s\u00ed la agudeza y disimulaci\u00f3n de la Trifaldi, la cual, volvi\u00e9ndose a sentar, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 \u00abDel famoso reino de Candaya, que cae entre la gran Trapobana y el mar del Sur, dos leguas m\u00e1s all\u00e1 del cabo Comor\u00edn, fue se\u00f1ora la reina do\u00f1a Maguncia, viuda del rey Archipiela, su se\u00f1or y marido, de cuyo matrimonio tuvieron y procrearon a la infanta Antonomasia, heredera del reino, la cual dicha infanta Antonomasia se cri\u00f3 y creci\u00f3 debajo de mi tutela y doctrina, por ser yo la m\u00e1s antigua y la m\u00e1s principal due\u00f1a de su madre. Sucedi\u00f3, pues, que, yendo d\u00edas y viniendo d\u00edas, la ni\u00f1a Antonomasia lleg\u00f3 a edad de catorce a\u00f1os, con tan gran perfeci\u00f3n de hermosura, que no la pudo subir m\u00e1s de punto la naturaleza. \u00a1Pues digamos agora que la discreci\u00f3n era mocosa! As\u00ed era discreta como bella, y era la m\u00e1s bella del mundo, y lo es, si ya los hados invidiosos y las parcas endurecidas no la han cortado la estambre de la vida. Pero no habr\u00e1n, que no han de permitir los cielos que se haga tanto mal a la tierra como ser\u00eda llevarse en agraz el racimo del m\u00e1s hermoso vedu\u00f1o del suelo. De esta hermosura, y no como se debe encarecida de mi torpe lengua, se enamor\u00f3 un n\u00famero infinito de pr\u00edncipes, as\u00ed naturales como estranjeros, entre los cuales os\u00f3 levantar los pensamientos al cielo de tanta belleza un caballero particular que en la corte estaba, confiado en su mocedad y en su bizarr\u00eda, y en sus muchas habilidades y gracias, y facilidad y felicidad de ingenio; porque hago saber a vuestras grandezas, si no lo tienen por enojo, que tocaba una guitarra que la hac\u00eda hablar, y m\u00e1s que era poeta y gran bailar\u00edn, y sab\u00eda hacer una jaula de p\u00e1jaros, que solamente a hacerlas pudiera ganar la vida cuando se viera en estrema necesidad, que todas estas partes y gracias son bastantes a derribar una monta\u00f1a, no que una delicada doncella. Pero toda su gentileza y buen donaire y todas sus gracias y habilidades fueran poca o ninguna parte para rendir la fortaleza de mi ni\u00f1a, si el ladr\u00f3n desuellacaras no usara del remedio de rendirme a m\u00ed primero. Primero quiso el malandr\u00edn y desalmado vagamundo granjearme la voluntad y cohecharme el gusto, para que yo, mal alcaide, le entregase las llaves de la fortaleza que guardaba. En resoluci\u00f3n: \u00e9l me adul\u00f3 el entendimiento y me rindi\u00f3 la voluntad con no s\u00e9 qu\u00e9 dijes y brincos que me dio, pero lo que m\u00e1s me hizo postrar y dar conmigo por el suelo fueron unas coplas que le o\u00ed cantar una noche desde una reja que ca\u00eda a una callejuela donde \u00e9l estaba, que, si mal no me acuerdo, dec\u00edan:<\/span><\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">De la dulce mi enemiga<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">nace un mal que al alma hiere,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">y, por m\u00e1s tormento, quiere<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">que se sienta y no se diga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Pareci\u00f3me la trova de perlas, y su voz de alm\u00edbar, y despu\u00e9s ac\u00e1, digo, desde entonces, viendo el mal en que ca\u00ed por estos y otros semejantes versos, he considerado que de las buenas y concertadas rep\u00fablicas se hab\u00edan de desterrar los poetas, como aconsejaba Plat\u00f3n, a lo menos, los lascivos, porque escriben unas coplas, no como las del marqu\u00e9s de Mantua, que entretienen y hacen llorar los ni\u00f1os y a las mujeres, sino unas agudezas que, a modo de blandas espinas, os atraviesan el alma, y como rayos os hieren en ella, dejando sano el vestido. Y otra vez cant\u00f3:<\/span><\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Ven, muerte, tan escondida<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">que no te sienta venir,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">porque el placer del morir<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">no me torne a dar la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Y deste jaez otras coplitas y estrambotes, que cantados encantan y escritos suspenden. Pues, \u00bfqu\u00e9 cuando se humillan a componer un g\u00e9nero de verso que en Candaya se usaba entonces, a quien ellos llamaban seguidillas? All\u00ed era el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y, finalmente, el azogue de todos los sentidos. Y as\u00ed, digo, se\u00f1ores m\u00edos, que los tales trovadores con justo t\u00edtulo los deb\u00edan desterrar a las islas de los Lagartos. Pero no tienen ellos la culpa, sino los simples que los alaban y las bobas que los creen; y si yo fuera la buena due\u00f1a que deb\u00eda, no me hab\u00edan de mover sus trasnochados conceptos, ni hab\u00eda de creer ser verdad aquel decir: \u00abVivo muriendo, ardo en el yelo, tiemblo en el fuego, espero sin esperanza, p\u00e1rtome y qu\u00e9dome\u00bb, con otros imposibles desta ralea, de que est\u00e1n sus escritos llenos. Pues, \u00bfqu\u00e9 cuando prometen el f\u00e9nix de Arabia, la corona de Aridiana, los caballos del Sol, del Sur las perlas, de T\u00edbar el oro y de Pancaya el b\u00e1lsamo? Aqu\u00ed es donde ellos alargan m\u00e1s la pluma, como les cuesta poco prometer lo que jam\u00e1s piensan ni pueden cumplir. Pero, \u00bfd\u00f3nde me divierto? \u00a1Ay de m\u00ed, desdichada! \u00bfQu\u00e9 locura o qu\u00e9 desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las m\u00edas? \u00a1Ay de m\u00ed, otra vez, sin ventura!, que no me rindieron los versos, sino mi simplicidad; no me ablandaron las m\u00fasicas, sino mi liviandad: mi mucha ignorancia y mi poco advertimiento abrieron el camino y desembarazaron la senda a los pasos de don Clavijo, que \u00e9ste es el nombre del referido caballero; y as\u00ed, siendo yo la medianera, \u00e9l se hall\u00f3 una y muy muchas veces en la estancia de la por m\u00ed, y no por \u00e9l, enga\u00f1ada Antonomasia, debajo del t\u00edtulo de verdadero esposo; que, aunque pecadora, no consintiera que sin ser su marido la llegara a la vira de la suela de sus zapatillas. \u00a1No, no, eso no: el matrimonio ha de ir adelante en cualquier negocio destos que por m\u00ed se tratare! Solamente hubo un da\u00f1o en este negocio, que fue el de la desigualdad, por ser don Clavijo un caballero particular, y la infanta Antonomasia heredera, como ya he dicho, del reino. Algunos d\u00edas estuvo encubierta y solapada en la sagacidad de mi recato esta mara\u00f1a, hasta que me pareci\u00f3 que la iba descubriendo a m\u00e1s andar no s\u00e9 qu\u00e9 hinchaz\u00f3n del vientre de Antonomasia, cuyo temor nos hizo entrar en bureo a los tres, y sali\u00f3 d\u00e9l que, antes que se saliese a luz el mal recado, don Clavijo pidiese ante el vicario por su mujer a Antonomasia, en fe de una c\u00e9dula que de ser su esposa la infanta le hab\u00eda hecho, notada por mi ingenio, con tanta fuerza, que las de Sans\u00f3n no pudieran romperla. Hici\u00e9ronse las diligencias, vio el vicario la c\u00e9dula, tom\u00f3 el tal vicario la confesi\u00f3n a la se\u00f1ora, confes\u00f3 de plano, mand\u00f3la depositar en casa de un alguacil de corte muy honrado&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">A esta saz\u00f3n, dijo Sancho:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 Tambi\u00e9n en Candaya hay alguaciles de corte, poetas y seguidillas, por lo que puedo jurar que imagino que todo el mundo es uno. Pero d\u00e9se vuesa merced priesa, se\u00f1ora Trifaldi, que es tarde y ya me muero por saber el fin desta tan larga historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2014 S\u00ed har\u00e9 \u2014respondi\u00f3 la condesa.<\/span><\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XXXVII. Donde se prosigue la famosa aventura de la due\u00f1a Dolorida En estremo se holgaron el duque y la duquesa de ver cu\u00e1n bien iba respondiendo a su intenci\u00f3n don Quijote, y a esta saz\u00f3n dijo Sancho: \u2014 No querr\u00eda yo que esta se\u00f1ora due\u00f1a pusiese alg\u00fan tropiezo a la promesa de mi gobierno, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":24341,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":["post-25678","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-don-quijote-de-la-mancha","tag-miguel-de-cervantes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Segunda Parte | Capitulos XXXVII y XXXVIII | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS. 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