{"id":25367,"date":"2025-11-30T00:00:29","date_gmt":"2025-11-29T22:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25367"},"modified":"2025-12-12T16:37:57","modified_gmt":"2025-12-12T14:37:57","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xxxiii-y-xxxiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25367","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulos XXXIII y XXXIV"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXXIII. De la sabrosa pl\u00e1tica que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta, pues, la historia, que Sancho no durmi\u00f3 aquella siesta, sino que, por cumplir su palabra, vino en comiendo a ver a la duquesa; la cual, con el gusto que ten\u00eda de o\u00edrle, le hizo sentar junto a s\u00ed en una silla baja, aunque Sancho, de puro bien criado, no quer\u00eda sentarse; pero la duquesa le dijo que se sentase como gobernador y hablase como escudero, puesto que por entrambas cosas merec\u00eda el mismo esca\u00f1o del Cid Ruy D\u00edaz Campeador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encogi\u00f3 Sancho los hombros, obedeci\u00f3 y sent\u00f3se, y todas las doncellas y due\u00f1as de la duquesa la rodearon, atentas, con grand\u00edsimo silencio, a escuchar lo que dir\u00eda; pero la duquesa fue la que habl\u00f3 primero, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora que estamos solos, y que aqu\u00ed no nos oye nadie, querr\u00eda yo que el se\u00f1or gobernador me asolviese ciertas dudas que tengo, nacidas de la historia que del gran don Quijote anda ya impresa; una de las cuales dudas es que, pues el buen Sancho nunca vio a Dulcinea, digo, a la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, ni le llev\u00f3 la carta del se\u00f1or don Quijote, porque se qued\u00f3 en el libro de memoria en Sierra Morena, c\u00f3mo se atrevi\u00f3 a fingir la respuesta, y aquello de que la hall\u00f3 ahechando trigo, siendo todo burla y mentira, y tan en da\u00f1o de la buena opini\u00f3n de la sin par Dulcinea, y todas que no vienen bien con la calidad y fidelidad de los buenos escuderos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estas razones, sin responder con alguna, se levant\u00f3 Sancho de la silla, y, con pasos quedos, el cuerpo agobiado y el dedo puesto sobre los labios, anduvo por toda la sala levantando los doseles; y luego, esto hecho, se volvi\u00f3 a sentar y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora, se\u00f1ora m\u00eda, que he visto que no nos escucha nadie de solapa, fuera de los circunstantes, sin temor ni sobresalto responder\u00e9 a lo que se me ha preguntado, y a todo aquello que se me preguntare; y lo primero que digo es que yo tengo a mi se\u00f1or don Quijote por loco rematado, puesto que algunas veces dice cosas que, a mi parecer, y aun de todos aquellos que le escuchan, son tan discretas y por tan buen carril encaminadas, que el mesmo Satan\u00e1s no las podr\u00eda decir mejores; pero, con todo esto, verdaderamente y sin escr\u00fapulo, a m\u00ed se me ha asentado que es un mentecato. Pues, como yo tengo esto en el mag\u00edn, me atrevo a hacerle creer lo que no lleva pies ni cabeza, como fue aquello de la respuesta de la carta, y lo de habr\u00e1 seis o ocho d\u00edas, que a\u00fan no est\u00e1 en historia; conviene a saber: lo del encanto de mi se\u00f1ora do\u00f1a Dulcinea, que le he dado a entender que est\u00e1 encantada, no siendo m\u00e1s verdad que por los cerros de \u00dabeda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rog\u00f3le la duquesa que le contase aquel encantamento o burla, y Sancho se lo cont\u00f3 todo del mesmo modo que hab\u00eda pasado, de que no poco gusto recibieron los oyentes; y, prosiguiendo en su pl\u00e1tica, dijo la duquesa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De lo que el buen Sancho me ha contado me anda brincando un escr\u00fapulo en el alma y un cierto susurro llega a mis o\u00eddos, que me dice: \u00bbPues don Quijote de la Mancha es loco, menguado y mentecato, y Sancho Panza su escudero lo conoce, y, con todo eso, le sirve y le sigue y va atenido a las vanas promesas suyas, sin duda alguna debe de ser \u00e9l m\u00e1s loco y tonto que su amo; y, siendo esto as\u00ed, como lo es, mal contado te ser\u00e1, se\u00f1ora duquesa, si al tal Sancho Panza le das \u00ednsula que gobierne, porque el que no sabe gobernarse a s\u00ed, \u00bfc\u00f3mo sabr\u00e1 gobernar a otros?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Par Dios, se\u00f1ora \u2014dijo Sancho\u2014, que ese escr\u00fapulo viene con parto derecho; pero d\u00edgale vuesa merced que hable claro, o como quisiere, que yo conozco que dice verdad: que si yo fuera discreto, d\u00edas ha que hab\u00eda de haber dejado a mi amo. Pero \u00e9sta fue mi suerte, y \u00e9sta mi malandanza; no puedo m\u00e1s, seguirle tengo: somos de un mismo lugar, he comido su pan, qui\u00e9role bien, es agradecido, diome sus pollinos, y, sobre todo, yo soy fiel; y as\u00ed, es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y azad\u00f3n. Y si vuestra altaner\u00eda no quisiere que se me d\u00e9 el prometido gobierno, de menos me hizo Dios, y podr\u00eda ser que el no d\u00e1rmele redundase en pro de mi conciencia; que, maguera tonto, se me entiende aquel refr\u00e1n de \u00bbpor su mal le nacieron alas a la hormiga\u00bb; y aun podr\u00eda ser que se fuese m\u00e1s a\u00edna Sancho escudero al cielo, que no Sancho gobernador. Tan buen pan hacen aqu\u00ed como en Francia; y de noche todos los gatos son pardos, y asaz de desdichada es la persona que a las dos de la tarde no se ha desayunado; y no hay est\u00f3mago que sea un palmo mayor que otro, el cual se puede llenar, como suele decirse, de paja y de heno; y las avecitas del campo tienen a Dios por su proveedor y despensero; y m\u00e1s calientan cuatro varas de pa\u00f1o de Cuenca que otras cuatro de l\u00edmiste de Segovia; y al dejar este mundo y meternos la tierra adentro, por tan estrecha senda va el pr\u00edncipe como el jornalero, y no ocupa m\u00e1s pies de tierra el cuerpo del Papa que el del sacrist\u00e1n, aunque sea m\u00e1s alto el uno que el otro; que al entrar en el hoyo todos nos ajustamos y encogemos, o nos hacen ajustar y encoger, mal que nos pese y a buenas noches. Y torno a decir que si vuestra se\u00f1or\u00eda no me quisiere dar la \u00ednsula por tonto, yo sabr\u00e9 no d\u00e1rseme nada por discreto; y yo he o\u00eddo decir que detr\u00e1s de la cruz est\u00e1 el diablo, y que no es oro todo lo que reluce, y que de entre los bueyes, arados y coyundas sacaron al labrador Wamba para ser rey de Espa\u00f1a, y de entre los brocados, pasatiempos y riquezas sacaron a Rodrigo para ser comido de culebras, si es que las trovas de los romances antiguos no mienten.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00a1c\u00f3mo que no mienten! \u2014dijo a esta saz\u00f3n do\u00f1a Rodr\u00edguez la due\u00f1a, que era una de las escuchantes\u2014: que un romance hay que dice que metieron al rey Rodrigo, vivo vivo, en una tumba llena de sapos, culebras y lagartos, y que de all\u00ed a dos d\u00edas dijo el rey desde dentro de la tumba, con voz doliente y baja:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya me comen, ya me comen<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">por do m\u00e1s pecado hab\u00eda;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y, seg\u00fan esto, mucha raz\u00f3n tiene este se\u00f1or en decir que quiere m\u00e1s ser m\u00e1s labrador que rey, si le han de comer sabandijas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pudo la duquesa tener la risa, oyendo la simplicidad de su due\u00f1a, ni dej\u00f3 de admirarse en o\u00edr las razones y refranes de Sancho, a quien dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ya sabe el buen Sancho que lo que una vez promete un caballero procura cumplirlo, aunque le cueste la vida. El duque, mi se\u00f1or y marido, aunque no es de los andantes, no por eso deja de ser caballero, y as\u00ed, cumplir\u00e1 la palabra de la prometida \u00ednsula, a pesar de la invidia y de la malicia del mundo. Est\u00e9 Sancho de buen \u00e1nimo, que cuando menos lo piense se ver\u00e1 sentado en la silla de su \u00ednsula y en la de su estado, y empu\u00f1ar\u00e1 su gobierno, que con otro de brocado de tres altos lo deseche. Lo que yo le encargo es que mire c\u00f3mo gobierna sus vasallos, advirtiendo que todos son leales y bien nacidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso de gobernarlos bien \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 no hay para qu\u00e9 encarg\u00e1rmelo, porque yo soy caritativo de m\u00edo y tengo compasi\u00f3n de los pobres; y a quien cuece y amasa, no le hurtes hogaza; y para mi santiguada que no me han de echar dado falso; soy perro viejo, y entiendo todo tus, tus, y s\u00e9 despabilarme a sus tiempos, y no consiento que me anden musara\u00f1as ante los ojos, porque s\u00e9 d\u00f3nde me aprieta el zapato: d\u00edgolo porque los buenos tendr\u00e1n conmigo mano y concavidad, y los malos, ni pie ni entrada. Y par\u00e9ceme a m\u00ed que en esto de los gobiernos todo es comenzar, y podr\u00eda ser que a quince d\u00edas de gobernador me comiese las manos tras el oficio y supiese m\u00e1s d\u00e9l que de la labor del campo, en que me he criado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Vos ten\u00e9is raz\u00f3n raz\u00f3n, Sancho \u2014dijo la duquesa\u2014, que nadie nace ense\u00f1ado, y de los hombres se hacen los obispos, que no de las piedras. Pero, volviendo a la pl\u00e1tica que poco ha trat\u00e1bamos del encanto de la se\u00f1ora Dulcinea, tengo por cosa cierta y m\u00e1s que averiguada que aquella imaginaci\u00f3n que Sancho tuvo de burlar a su se\u00f1or y darle a entender que la labradora era Dulcinea, y que si su se\u00f1or no la conoc\u00eda deb\u00eda de ser por estar encantada, toda fue invenci\u00f3n de alguno de los encantadores que al se\u00f1or don Quijote persiguen; porque real y verdaderamente yo s\u00e9 de buena parte que la villana que dio el brinco sobre la pollina era y es Dulcinea del Toboso, y que el buen Sancho, pensando ser el enga\u00f1ador, es el enga\u00f1ado; y no hay poner m\u00e1s duda en esta verdad que en las cosas que nunca vimos; y sepa el se\u00f1or Sancho Panza que tambi\u00e9n tenemos ac\u00e1 encantadores que nos quieren bien, y nos dicen lo que pasa por el mundo, pura y sencillamente, sin enredos ni m\u00e1quinas; y cr\u00e9ame Sancho que la villana brincadora era y es Dulcinea del Toboso, que est\u00e1 encantada como la madre que la pari\u00f3; y cuando menos nos pensemos, la habemos de ver en su propia figura, y entonces saldr\u00e1 Sancho del enga\u00f1o en que vive.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien puede ser todo eso \u2014dijo Sancho Panza\u2014; y agora quiero creer lo que mi amo cuenta de lo que vio en la cueva de Montesinos, donde dice que vio a la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso en el mesmo traje y h\u00e1bito que yo dije que la hab\u00eda visto cuando la encant\u00e9 por solo mi gusto; y todo debi\u00f3 de ser al rev\u00e9s, como vuesa merced, se\u00f1ora m\u00eda, dice, porque de mi ruin ingenio no se puede ni debe presumir que fabricase en un instante tan agudo embuste, ni creo yo que mi amo es tan loco que con tan flaca y magra persuasi\u00f3n como la m\u00eda creyese una cosa tan fuera de todo t\u00e9rmino. Pero, se\u00f1ora, no por esto ser\u00e1 bien que vuestra bondad me tenga por mal\u00e9volo, pues no est\u00e1 obligado un porro como yo a taladrar los pensamientos y malicias de los p\u00e9simos encantadores: yo fing\u00ed aquello por escaparme de las ri\u00f1as de mi se\u00f1or don Quijote, y no con intenci\u00f3n de ofenderle; y si ha salido al rev\u00e9s, Dios est\u00e1 en el cielo, que juzga los corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es la verdad \u2014dijo la duquesa\u2014; pero d\u00edgame agora, Sancho, qu\u00e9 es esto que dice de la cueva de Montesinos, que gustar\u00eda saberlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces Sancho Panza le cont\u00f3 punto por punto lo que queda dicho acerca de la tal aventura. Oyendo lo cual la duquesa, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Deste suceso se puede inferir que, pues el gran don Quijote dice que vio all\u00ed a la mesma labradora que Sancho vio a la salida del Toboso, sin duda es Dulcinea, y que andan por aqu\u00ed los encantadores muy listos y demasiadamente curiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso digo yo \u2014dijo Sancho Panza\u2014, que si mi se\u00f1ora Dulcinea del Toboso est\u00e1 encantada, su da\u00f1o; que yo no me tengo de tomar, yo, con los enemigos de mi amo, que deben de ser muchos y malos. Verdad sea que la que yo vi fue una labradora, y por labradora la tuve, y por tal labradora la juzgu\u00e9; y si aqu\u00e9lla era Dulcinea, no ha de estar a mi cuenta, ni ha de correr por m\u00ed, o sobre ello, morena. No, sino \u00e1ndense a cada triquete conmigo a dime y direte, \u00abSancho lo dijo, Sancho lo hizo, Sancho torn\u00f3 y Sancho volvi\u00f3\u00bb, como si Sancho fuese alg\u00fan quienquiera, y no fuese el mismo Sancho Panza, el que anda ya en libros por ese mundo adelante, seg\u00fan me dijo Sans\u00f3n Carrasco, que, por lo menos, es persona bachillerada por Salamanca, y los tales no pueden mentir si no es cuando se les antoja o les viene muy a cuento; as\u00ed que, no hay para qu\u00e9 nadie se tome conmigo, y pues que tengo buena fama, y, seg\u00fan o\u00ed decir a mi se\u00f1or, que m\u00e1s vale el buen nombre que las muchas riquezas, enc\u00e1jenme ese gobierno y ver\u00e1n maravillas; que quien ha sido buen escudero ser\u00e1 buen gobernador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo cuanto aqu\u00ed ha dicho el buen Sancho \u2014dijo la duquesa\u2014 son sentencias catonianas, o, por lo menos, sacadas de las mesmas entra\u00f1as del mismo Micael Verino, florentibus occidit annis. En fin, en fin, hablando a su modo, debajo de mala capa suele haber buen bebedor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En verdad, se\u00f1ora \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que en mi vida he bebido de malicia; con sed bien podr\u00eda ser, porque no tengo nada de hip\u00f3crita: bebo cuando tengo gana, y cuando no la tengo y cuando me lo dan, por no parecer o melindroso o malcriado; que a un brindis de un amigo, \u00bfqu\u00e9 coraz\u00f3n ha de haber tan de m\u00e1rmol que no haga la raz\u00f3n? Pero, aunque las calzo, no las ensucio; cuanto m\u00e1s, que los escuderos de los caballeros andantes, casi de ordinario beben agua, porque siempre andan por florestas, selvas y prados, monta\u00f1as y riscos, sin hallar una misericordia de vino, si dan por ella un ojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo lo creo as\u00ed \u2014respondi\u00f3 la duquesa\u2014. Y por ahora, v\u00e1yase Sancho a reposar, que despu\u00e9s hablaremos m\u00e1s largo y daremos orden como vaya presto a encajarse, como \u00e9l dice, aquel gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo le bes\u00f3 las manos Sancho a la duquesa, y le suplic\u00f3 le hiciese merced de que se tuviese buena cuenta con su rucio, porque era la lumbre de sus ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 rucio es \u00e9ste? \u2014pregunt\u00f3 la duquesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mi asno \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que por no nombrarle con este nombre, le suelo llamar el rucio; y a esta se\u00f1ora due\u00f1a le rogu\u00e9, cuando entr\u00e9 en este castillo, tuviese cuenta con \u00e9l, y azor\u00f3se de manera como si la hubiera dicho que era fea o vieja, debiendo ser m\u00e1s propio y natural de las due\u00f1as pensar jumentos que autorizar las salas. \u00a1Oh, v\u00e1lame Dios, y cu\u00e1n mal estaba con estas se\u00f1oras un hidalgo de mi lugar!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ser\u00eda alg\u00fan villano \u2014dijo do\u00f1a Rodr\u00edguez, la due\u00f1a\u2014, que si \u00e9l fuera hidalgo y bien nacido, \u00e9l las pusiera sobre el cuerno de la luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Agora bien \u2014dijo la duquesa\u2014, no haya m\u00e1s: calle do\u00f1a Rodr\u00edguez y sosi\u00e9guese el se\u00f1or Panza, y qu\u00e9dese a mi cargo el regalo del rucio; que, por ser alhaja de Sancho, le pondr\u00e9 yo sobre las ni\u00f1as de mis ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En la caballeriza basta que est\u00e9 \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que sobre las ni\u00f1as de los ojos de vuestra grandeza ni \u00e9l ni yo somos dignos de estar s\u00f3lo un momento, y as\u00ed lo consintir\u00eda yo como darme de pu\u00f1aladas; que, aunque dice mi se\u00f1or que en las cortes\u00edas antes se ha de perder por carta de m\u00e1s que de menos, en las jumentiles y as\u00ed ni\u00f1as se ha de ir con el comp\u00e1s en la mano y con medido t\u00e9rmino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ll\u00e9vele \u2014dijo la duquesa\u2014 Sancho al gobierno, y all\u00e1 le podr\u00e1 regalar como quisiere, y aun jubilarle del trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No piense vuesa merced, se\u00f1ora duquesa, que ha dicho mucho \u2014dijo Sancho\u2014; que yo he visto ir m\u00e1s de dos asnos a los gobiernos, y que llevase yo el m\u00edo no ser\u00eda cosa nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las razones de Sancho renovaron en la duquesa la risa y el contento; y, envi\u00e1ndole a reposar, ella fue a dar cuenta al duque de lo que con \u00e9l hab\u00eda pasado, y entre los dos dieron traza y orden de hacer una burla a don Quijote que fuese famosa y viniese bien con el estilo caballeresco, en el cual le hicieron muchas, tan propias y discretas, que son las mejores aventuras que en esta grande historia se contienen.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xxxiv\"><\/a>Cap\u00edtulo XXXIV. Que cuenta de la noticia que se tuvo de c\u00f3mo se hab\u00eda de desencantar la sin par Dulcinea del Toboso, que es una de las aventuras m\u00e1s famosas deste libro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grande era el gusto que receb\u00edan el duque y la duquesa de la conversaci\u00f3n de don Quijote y de la de Sancho Panza; y, confirm\u00e1ndose en la intenci\u00f3n que ten\u00edan de hacerles algunas burlas que llevasen vislumbres y apariencias de aventuras, tomaron motivo de la que don Quijote ya les hab\u00eda contado de la cueva de Montesinos, para hacerle una que fuese famosa (pero de lo que m\u00e1s la duquesa se admiraba era que la simplicidad de Sancho fuese tanta que hubiese venido a creer ser verdad infalible que Dulcinea del Toboso estuviese encantada, habiendo sido \u00e9l mesmo el encantador y el embustero de aquel negocio); y as\u00ed, habiendo dado orden a sus criados de todo lo que hab\u00edan de hacer, de all\u00ed a seis d\u00edas le llevaron a caza de monter\u00eda, con tanto aparato de monteros y cazadores como pudiera llevar un rey coronado. Di\u00e9ronle a don Quijote un vestido de monte y a Sancho otro verde, de fin\u00edsimo pa\u00f1o; pero don Quijote no se le quiso poner, diciendo que otro d\u00eda hab\u00eda de volver al duro ejercicio de las armas y que no pod\u00eda llevar consigo guardarropas ni reposter\u00edas. Sancho s\u00ed tom\u00f3 el que le dieron, con intenci\u00f3n de venderle en la primera ocasi\u00f3n que pudiese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegado, pues, el esperado d\u00eda, arm\u00f3se don Quijote, visti\u00f3se Sancho, y, encima de su rucio, que no le quiso dejar aunque le daban un caballo, se meti\u00f3 entre la tropa de los monteros. La duquesa sali\u00f3 bizarramente aderezada, y don Quijote, de puro cort\u00e9s y comedido, tom\u00f3 la rienda de su palafr\u00e9n, aunque el duque no quer\u00eda consentirlo, y, finalmente, llegaron a un bosque que entre dos alt\u00edsimas monta\u00f1as estaba, donde, tomados los puestos, paranzas y veredas, y repartida la gente por diferentes puestos, se comenz\u00f3 la caza con grande estruendo, grita y vocer\u00eda, de manera que unos a otros no pod\u00edan o\u00edrse, as\u00ed por el ladrido de los perros como por el son de las bocinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ape\u00f3se la duquesa, y, con un agudo venablo en las manos, se puso en un puesto por donde ella sab\u00eda que sol\u00edan venir algunos jabal\u00edes. Ape\u00f3se asimismo el duque y don Quijote, y pusi\u00e9ronse a sus lados; Sancho se puso detr\u00e1s de todos, sin apearse del rucio, a quien no osara desamparar, porque no le sucediese alg\u00fan desm\u00e1n. Y, apenas hab\u00edan sentado el pie y puesto en ala con otros muchos criados suyos, cuando, acosado de los perros y seguido de los cazadores, vieron que hacia ellos ven\u00eda un desmesurado jabal\u00ed, crujiendo dientes y colmillos y arrojando espuma por la boca; y en vi\u00e9ndole, embrazando su escudo y puesta mano a su espada, se adelant\u00f3 a recebirle don Quijote. Lo mesmo hizo el duque con su venablo; pero a todos se adelantara la duquesa, si el duque no se lo estorbara. S\u00f3lo Sancho, en viendo al valiente animal, desampar\u00f3 al rucio y dio a correr cuanto pudo, y, procurando subirse sobre una alta encina, no fue posible; antes, estando ya a la mitad d\u00e9l, asido de una rama, pugnando subir a la cima, fue tan corto de ventura y tan desgraciado, que se desgaj\u00f3 la rama, y, al venir al suelo, se qued\u00f3 en el aire, asido de un gancho de la encina, sin poder llegar al suelo. Y, vi\u00e9ndose as\u00ed, y que el sayo verde se le rasgaba, y pareci\u00e9ndole que si aquel fiero animal all\u00ed allegaba le pod\u00eda alcanzar, comenz\u00f3 a dar tantos gritos y a pedir socorro con tanto ah\u00ednco, que todos los que le o\u00edan y no le ve\u00edan creyeron que estaba entre los dientes de alguna fiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el colmilludo jabal\u00ed qued\u00f3 atravesado de las cuchillas de muchos venablos que se le pusieron delante; y, volviendo la cabeza don Quijote a los gritos de Sancho, que ya por ellos le hab\u00eda conocido, viole pendiente de la encina y la cabeza abajo, y al rucio junto a \u00e9l, que no le desampar\u00f3 en su calamidad; y dice Cide Hamete que pocas veces vio a Sancho Panza sin ver al rucio, ni al rucio sin ver a Sancho: tal era la amistad y buena fe que entre los dos se guardaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 don Quijote y descolg\u00f3 a Sancho; el cual, vi\u00e9ndose libre y en el suelo, mir\u00f3 lo desgarrado del sayo de monte, y pes\u00f3le en el alma; que pens\u00f3 que ten\u00eda en el vestido un mayorazgo. En esto, atravesaron al jabal\u00ed poderoso sobre una ac\u00e9mila, y, cubri\u00e9ndole con matas de romero y con ramas de mirto, le llevaron, como en se\u00f1al de vitoriosos despojos, a unas grandes tiendas de campa\u00f1a que en la mitad del bosque estaban puestas, donde hallaron las mesas en orden y la comida aderezada, tan sumptuosa y grande, que se echaba bien de ver en ella la grandeza y magnificencia de quien la daba. Sancho, mostrando las llagas a la duquesa de su roto vestido, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si esta caza fuera de liebres o de pajarillos, seguro estuviera mi sayo de verse en este estremo. Yo no s\u00e9 qu\u00e9 gusto se recibe de esperar a un animal que, si os alcanza con un colmillo, os puede quitar la vida; yo me acuerdo haber o\u00eddo cantar un romance antiguo que dice:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">De los osos seas comido,<br \/>\ncomo Favila el nombrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9se fue un rey godo \u2014dijo don Quijote\u2014, que, yendo a caza de monter\u00eda, le comi\u00f3 un oso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso es lo que yo digo \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: que no querr\u00eda yo que los pr\u00edncipes y los reyes se pusiesen en semejantes peligros, a trueco de un gusto que parece que no le hab\u00eda de ser, pues consiste en matar a un animal que no ha cometido delito alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Antes os enga\u00f1\u00e1is, Sancho \u2014respondi\u00f3 el duque\u2014, porque el ejercicio de la caza de monte es el m\u00e1s conveniente y necesario para los reyes y pr\u00edncipes que otro alguno. La caza es una imagen de la guerra: hay en ella estratagemas, astucias, insidias para vencer a su salvo al enemigo; pad\u00e9cense en ella fr\u00edos grand\u00edsimos y calores intolerables; menosc\u00e1base el ocio y el sue\u00f1o, corrob\u00f3ranse las fuerzas, agil\u00edtanse los miembros del que la usa, y, en resoluci\u00f3n, es ejercicio que se puede hacer sin perjuicio de nadie y con gusto de muchos; y lo mejor que \u00e9l tiene es que no es para todos, como lo es el de los otros g\u00e9neros de caza, excepto el de la volater\u00eda, que tambi\u00e9n es s\u00f3lo para reyes y grandes se\u00f1ores. As\u00ed que, \u00a1oh Sancho!, mudad de opini\u00f3n, y, cuando se\u00e1is gobernador, ocupaos en la caza y ver\u00e9is como os vale un pan por ciento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: el buen gobernador, la pierna quebrada y en casa. \u00a1Bueno ser\u00eda que viniesen los negociantes a buscarle fatigados y \u00e9l estuviese en el monte holg\u00e1ndose! \u00a1As\u00ed enhoramala andar\u00eda el gobierno! M\u00eda fe, se\u00f1or, la caza y los pasatiempos m\u00e1s han de ser para los holgazanes que para los gobernadores. En lo que yo pienso entretenerme es en jugar al triunfo envidado las pascuas, y a los bolos los domingos y fiestas; que esas cazas ni cazos no dicen con mi condici\u00f3n ni hacen con mi conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Plega a Dios, Sancho, que as\u00ed sea, porque del dicho al hecho hay gran trecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Haya lo que hubiere \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, que al buen pagador no le duelen prendas, y m\u00e1s vale al que Dios ayuda que al que mucho madruga, y tripas llevan pies, que no pies a tripas; quiero decir que si Dios me ayuda, y yo hago lo que debo con buena intenci\u00f3n, sin duda que gobernar\u00e9 mejor que un gerifalte. \u00a1No, sino p\u00f3nganme el dedo en la boca y ver\u00e1n si aprieto o no!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Maldito seas de Dios y de todos sus santos, Sancho maldito \u2014dijo don Quijote\u2014, y cu\u00e1ndo ser\u00e1 el d\u00eda, como otras muchas veces he dicho, donde yo te vea hablar sin refranes una raz\u00f3n corriente y concertada! Vuestras grandezas dejen a este tonto, se\u00f1ores m\u00edos, que les moler\u00e1 las almas, no s\u00f3lo puestas entre dos, sino entre dos mil refranes, tra\u00eddos tan a saz\u00f3n y tan a tiempo cuanto le d\u00e9 Dios a \u00e9l la salud, o a m\u00ed si los querr\u00eda escuchar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Los refranes de Sancho Panza \u2014dijo la duquesa\u2014, puesto que son m\u00e1s que los del Comendador Griego, no por eso son en menos de estimar, por la brevedad de las sentencias. De m\u00ed s\u00e9 decir que me dan m\u00e1s gusto que otros, aunque sean mejor tra\u00eddos y con m\u00e1s saz\u00f3n acomodados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estos y otros entretenidos razonamientos, salieron de la tienda al bosque, y en requerir algunas paranzas, y presto, se les pas\u00f3 el d\u00eda y se les vino la noche, y no tan clara ni tan sesga como la saz\u00f3n del tiempo ped\u00eda, que era en la mitad del verano; pero un cierto claroescuro que trujo consigo ayud\u00f3 mucho a la intenci\u00f3n de los duques; y, as\u00ed como comenz\u00f3 a anochecer, un poco m\u00e1s adelante del crep\u00fasculo, a deshora pareci\u00f3 que todo el bosque por todas cuatro partes se ard\u00eda, y luego se oyeron por aqu\u00ed y por all\u00ed, y por ac\u00e1 y por acull\u00e1, infinitas cornetas y otros instrumentos de guerra, como de muchas tropas de caballer\u00eda que por el bosque pasaba. La luz del fuego, el son de los b\u00e9licos instrumentos, casi cegaron y atronaron los ojos y los o\u00eddos de los circunstantes, y aun de todos los que en el bosque estaban. Luego se oyeron infinitos lelil\u00edes, al uso de moros cuando entran en las batallas, sonaron trompetas y clarines, retumbaron tambores, resonaron p\u00edfaros, casi todos a un tiempo, tan contino y tan apriesa, que no tuviera sentido el que no quedara sin \u00e9l al son confuso de tantos intrumentos. Pasm\u00f3se el duque, suspendi\u00f3se la duquesa, admir\u00f3se don Quijote, tembl\u00f3 Sancho Panza, y, finalmente, aun hasta los mesmos sabidores de la causa se espantaron. Con el temor les cogi\u00f3 el silencio, y un postill\u00f3n que en traje de demonio les pas\u00f3 por delante, tocando en voz de corneta un hueco y desmesurado cuerno, que un ronco y espantoso son desped\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Hola, hermano correo! \u2014dijo el duque\u2014, \u00bfqui\u00e9n sois, ad\u00f3nde vais, y qu\u00e9 gente de guerra es la que por este bosque parece que atraviesa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 el correo con voz horr\u00edsona y desenfadada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo soy el Diablo; voy a buscar a don Quijote de la Mancha; la gente que por aqu\u00ed viene son seis tropas de encantadores, que sobre un carro triunfante traen a la sin par Dulcinea del Toboso. Encantada viene con el gallardo franc\u00e9s Montesinos, a dar orden a don Quijote de c\u00f3mo ha de ser desencantada la tal se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si vos fu\u00e9rades diablo, como dec\u00eds y como vuestra figura muestra, ya hubi\u00e9rades conocido al tal caballero don Quijote de la Mancha, pues le ten\u00e9is delante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En Dios y en mi conciencia \u2014respondi\u00f3 el Diablo\u2014 que no miraba en ello, porque traigo en tantas cosas divertidos los pensamientos, que de la principal a que ven\u00eda se me olvidaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sin duda \u2014dijo Sancho\u2014 que este demonio debe de ser hombre de bien y buen cristiano, porque, a no serlo, no jurara en Dios y en mi conciencia. Ahora yo tengo para m\u00ed que aun en el mesmo infierno debe de haber buena gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego el Demonio, sin apearse, encaminando la vista a don Quijote, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A ti, el Caballero de los Leones (que entre las garras dellos te vea yo), me env\u00eda el desgraciado pero valiente caballero Montesinos, mand\u00e1ndome que de su parte te diga que le esperes en el mismo lugar que te topare, a causa que trae consigo a la que llaman Dulcinea del Toboso, con orden de darte la que es menester para desencantarla. Y, por no ser para m\u00e1s mi venida, no ha de ser m\u00e1s mi estada: los demonios como yo queden contigo, y los \u00e1ngeles buenos con estos se\u00f1ores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en diciendo esto, toc\u00f3 el desaforado cuerno, y volvi\u00f3 las espaldas y fuese, sin esperar respuesta de ninguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Renov\u00f3se la admiraci\u00f3n en todos, especialmente en Sancho y don Quijote: en Sancho, en ver que, a despecho de la verdad, quer\u00edan que estuviese encantada Dulcinea; en don Quijote, por no poder asegurarse si era verdad o no lo que le hab\u00eda pasado en la cueva de Montesinos. Y, estando elevado en estos pensamientos, el duque le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfPiensa vuestra merced esperar, se\u00f1or don Quijote?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues \u00bfno? \u2014respondi\u00f3 \u00e9l\u2014. Aqu\u00ed esperar\u00e9 intr\u00e9pido y fuerte, si me viniese a embestir todo el infierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues si yo veo otro diablo y oigo otro cuerno como el pasado, as\u00ed esperar\u00e9 yo aqu\u00ed como en Flandes \u2014dijo Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, se cerr\u00f3 m\u00e1s la noche, y comenzaron a discurrir muchas luces por el bosque, bien as\u00ed como discurren por el cielo las exhalaciones secas de la tierra, que parecen a nuestra vista estrellas que corren. Oy\u00f3se asimismo un espantoso ruido, al modo de aquel que se causa de las ruedas macizas que suelen traer los carros de bueyes, de cuyo chirr\u00edo \u00e1spero y continuado se dice que huyen los lobos y los osos, si los hay por donde pasan. A\u00f1adi\u00f3se a toda esta tempestad otra que las aument\u00f3 todas, que fue que parec\u00eda verdaderamente que a las cuatro partes del bosque se estaban dando a un mismo tiempo cuatro rencuentros o batallas, porque all\u00ed sonaba el duro estruendo de espantosa artiller\u00eda, acull\u00e1 se disparaban infinitas escopetas, cerca casi sonaban las voces de los combatientes, lejos se reiteraban los lilil\u00edes agarenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, las cornetas, los cuernos, las bocinas, los clarines, las trompetas, los tambores, la artiller\u00eda, los arcabuces, y, sobre todo, el temeroso ruido de los carros, formaban todos juntos un son tan confuso y tan horrendo, que fue menester que don Quijote se valiese de todo su coraz\u00f3n para sufrirle; pero el de Sancho vino a tierra, y dio con \u00e9l desmayado en las faldas de la duquesa, la cual le recibi\u00f3 en ellas, y a gran priesa mand\u00f3 que le echasen agua en el rostro. H\u00edzose as\u00ed, y \u00e9l volvi\u00f3 en su acuerdo, a tiempo que ya un carro de las rechinantes ruedas llegaba a aquel puesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tir\u00e1banle cuatro perezosos bueyes, todos cubiertos de paramentos negros; en cada cuerno tra\u00edan atada y encendida una grande hacha de cera, y encima del carro ven\u00eda hecho un asiento alto, sobre el cual ven\u00eda sentado un venerable viejo, con una barba m\u00e1s blanca que la mesma nieve, y tan luenga que le pasaba de la cintura; su vestidura era una ropa larga de negro bocac\u00ed, que, por venir el carro lleno de infinitas luces, se pod\u00eda bien divisar y discernir todo lo que en \u00e9l ven\u00eda. Gui\u00e1banle dos feos demonios vestidos del mesmo bocac\u00ed, con tan feos rostros, que Sancho, habi\u00e9ndolos visto una vez, cerr\u00f3 los ojos por no verlos otra. Llegando, pues, el carro a igualar al puesto, se levant\u00f3 de su alto asiento el viejo venerable, y, puesto en pie, dando una gran voz, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo soy el sabio Lirgandeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pas\u00f3 el carro adelante, sin hablar m\u00e1s palabra. Tras \u00e9ste pas\u00f3 otro carro de la misma manera, con otro viejo entronizado; el cual, haciendo que el carro se detuviese, con voz no menos grave que el otro, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo soy el sabio Alquife, el grande amigo de Urganda la Desconocida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pas\u00f3 adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, por el mismo continente, lleg\u00f3 otro carro; pero el que ven\u00eda sentado en el trono no era viejo como los dem\u00e1s, sino hombr\u00f3n robusto y de mala catadura, el cual, al llegar, levant\u00e1ndose en pie, como los otros, dijo con voz m\u00e1s ronca y m\u00e1s endiablada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo soy Arcal\u00e1us el encantador, enemigo mortal de Amad\u00eds de Gaula y de toda su parentela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pas\u00f3 adelante. Poco desviados de all\u00ed hicieron alto estos tres carros, y ces\u00f3 el enfadoso ruido de sus ruedas, y luego se oy\u00f3 otro, no ruido, sino un son de una suave y concertada m\u00fasica formado, con que Sancho se alegr\u00f3, y lo tuvo a buena se\u00f1al; y as\u00ed, dijo a la duquesa, de quien un punto ni un paso se apartaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1ora, donde hay m\u00fasica no puede haber cosa mala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tampoco donde hay luces y claridad \u2014respondi\u00f3 la duquesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que replic\u00f3 Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Luz da el fuego y claridad las hogueras, como lo vemos en las que nos cercan, y bien podr\u00eda ser que nos abrasasen, pero la m\u00fasica siempre es indicio de regocijos y de fiestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ello dir\u00e1 \u2014dijo don Quijote, que todo lo escuchaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y dijo bien, como se muestra en el cap\u00edtulo siguiente.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XXXIII. De la sabrosa pl\u00e1tica que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note Cuenta, pues, la historia, que Sancho no durmi\u00f3 aquella siesta, sino que, por cumplir su palabra, vino en comiendo a ver a la duquesa; la cual, con el gusto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":24341,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":{"0":"post-25367","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-don-quijote-de-la-mancha","8":"tag-miguel-de-cervantes"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Segunda Parte - Cap\u00edtulos XXXIII y XXXIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS De la sabrosa pl\u00e1tica que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25367\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Segunda Parte - Cap\u00edtulos XXXIII y XXXIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS De la sabrosa pl\u00e1tica que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25367\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-11-29T22:00:29+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-12-12T14:37:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Don-Quijote-de-la-Manca_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"26 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=25367#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=25367\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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