{"id":25342,"date":"2025-11-29T00:00:18","date_gmt":"2025-11-28T22:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25342"},"modified":"2025-12-12T16:37:57","modified_gmt":"2025-12-12T14:37:57","slug":"fortunata-y-jacinta-segunda-parte-capitulo-iv-partes-vii-y-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25342","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulo IV | partes VII y VIII"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VII<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo prestaba atenci\u00f3n muy escasa al asunto de Maximiliano y a todos los dem\u00e1s asuntos de la familia, como no fuera el de la herencia. Su anhelo era cobrar pronto para pagar sus trampas. Entraba de noche muy tarde, y casi siempre com\u00eda fuera, lo que agradec\u00eda mucho do\u00f1a Lupe, pues Nicol\u00e1s con su voracidad puntual le desequilibraba el presupuesto de la casa. La misantrop\u00eda que le entr\u00f3 a Juan Pablo desde su desairado regreso del Cuartel Real no se alter\u00f3 en aquellos d\u00edas que sucedieron a la herencia. Hablaba muy poco, y cuando do\u00f1a Lupe le nombraba el casorio de Maxi, como cuando se le pega a uno un alfilerazo para que no se duerma, alzaba los hombros, dec\u00eda palabras de desd\u00e9n hacia su hermano y nada m\u00e1s. \u00abCon su pan se lo coma&#8230; \u00bfY a m\u00ed qu\u00e9?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De carlismo no se hablaba en la casa, porque do\u00f1a Lupe no lo consent\u00eda. Pero una ma\u00f1ana, los dos hermanos mayores se enfrascaron de tal modo en la conversaci\u00f3n, m\u00e1s bien disputa, que no hicieron maldito caso de la se\u00f1ora. Juan Pablo estaba lav\u00e1ndose en su cuarto, entr\u00f3 Nicol\u00e1s a decirle no s\u00e9 qu\u00e9, y por si el cura Santa Cruz era un bandido o un loco, se fueron enzarzando, enzarzando hasta que&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQuieres que te diga una cosa?\u2014gritaba el primog\u00e9nito, descomponi\u00e9ndose\u2014. Pues don Carlos no ha triunfado ya por vuestra culpa, por culpa de los curas. Hay que ir all\u00e1, como he ido yo, para hacerse cargo de las intrigas de la gentualla de sotana, que todo lo quiere para s\u00ed, y no va m\u00e1s que a desacreditar con calumnias y chismes a los que verdaderamente trabajan. Yo no pod\u00eda estar all\u00ed; me ahogaba. Le dije a Dorregaray: &#8216;mi general, no s\u00e9 c\u00f3mo usted aguanta esto&#8217;, y \u00e9l se alzaba de hombros, \u00a1poni\u00e9ndome una cara&#8230;! No pasaba d\u00eda sin que los lechuzos le llevaran un cuento a don Carlos. Que Dorregaray andaba en tratos con Moriones para rendirse, que Moriones le hab\u00eda ofrecido diez millones de reales, en fin, mil indecencias. Cuando lleg\u00f3 a mi noticia que me acusaban de haber ido al Cuartel General de Moriones a llevar recados de mi jefe, me vol\u00e9, y aquella misma tarde, habi\u00e9ndome encontrado a la camarilla en el atrio de la iglesia de San Miguel, me li\u00e9 la manta a la cabeza, y por poco se arma all\u00ed un Dos de Mayo. \u00abAqu\u00ed no hay m\u00e1s traidores que ustedes. Lo que tienen es envidia del traidor, si le hubiera, por el provecho que saque de su traici\u00f3n. No digo yo por diez millones; pero por diez mil ochavos vender\u00edan ustedes al Rey, y toda su descendencia; ladrones infames, t\u00edos de Judas\u00bb. En fin, que si no acierta a pasar el coronel Goiri, que me quer\u00eda mucho, y me coge a la fuerza y me arranca de all\u00ed y me lleva a mi casa, aquella tarde sale el reda\u00f1o de un cura a ver la puesta del sol. Estuve tres d\u00edas en cama con un amago de ataque cerebral. Cuando me levant\u00e9, ped\u00ed una audiencia a Su Majestad. Su contestaci\u00f3n fue ponerme en la mano el canuto y el pasaporte para la frontera. En fin, que los <i>engarza-rosarios<\/i> dieron conmigo en tierra, porque no me prestaba a ayudarles en sus maquinaciones contra los leales y valientes. Por las sotanas se perdi\u00f3 don Carlos V, y al VII no le aprovech\u00f3 la lecci\u00f3n. All\u00e1 se las haya. \u00bfNo quer\u00edas religi\u00f3n?, pues ah\u00ed la tienes; atr\u00e1cate de curas, indig\u00e9state y revienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es una apreciaci\u00f3n tuya\u2014dijo Nicol\u00e1s moderando su ira\u2014, que no me parece muy fundada&#8230; esta es la cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfT\u00fa qu\u00e9 sabes lo que es el mundo y la realidad? Est\u00e1s en babia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y t\u00fa, me parece que est\u00e1s algo ido, porque cuidado que has dicho disparates.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014C\u00e1llate la boca, est\u00fapido&#8230;\u2014dijo Nicol\u00e1s, sulfur\u00e1ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfSabes lo que te digo?\u2014grit\u00f3 Juan Pablo, alzando arrogante la voz\u2014, que a m\u00ed no se me manda callar, \u00bfestamos? He tenido el honor de decirle cuatro frescas al obispo de Pers\u00e9polis, y quien no teme a las sotanas moradas, \u00bfqu\u00e9 miedo ha de tener a las negras?&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues yo te digo&#8230;\u2014agreg\u00f3 Nicol\u00e1s descompuesto, tr\u00e9mulo y no sabiendo si amenazar con los pu\u00f1os o simplemente con las palabras\u2014, yo te digo que eres un chisgarab\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 alboroto es este?\u2014clam\u00f3 do\u00f1a Lupe entrando a poner paz\u2014. \u00a1Vaya con los caballeros estos! Ya les dije otra vez a los se\u00f1ores ojalateros, que cuando quisieran disputar por alto se fueran a hacerlo a la calle. En mi casa no quiero esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es que con este bruto no se puede discutir&#8230;\u2014dijo Nicol\u00e1s, que casi no pod\u00eda respirar de tan sofocado como estaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo no dec\u00eda nada, y sigui\u00f3 visti\u00e9ndose, volviendo la espalda a su hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Vaya un genio que has echado!\u2014le dijo do\u00f1a Lupe, sin que \u00e9l la mirara\u2014. Pod\u00edas considerar que tu hermano es sacerdote&#8230; Y sobre todo, no vengas ech\u00e1ndotela de plancheta; porque si te sali\u00f3 mal el pase a <i>la infame facci\u00f3n<\/i>, y has tenido que volverte con las manos en la cabeza, \u00bfqu\u00e9 culpa tenemos los dem\u00e1s?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo no se dign\u00f3 contestar. Do\u00f1a Lupe cogi\u00f3 por un brazo al cura y se lo llev\u00f3 consigo temerosa de que se enzarzaran otra vez. En el comedor estaba Maximiliano sentado ya para almorzar. Hab\u00eda o\u00eddo la reyerta sin d\u00e1rsele una higa de lo que resultara. All\u00e1 ellos. A Nicol\u00e1s no le quit\u00f3 su berrinch\u00edn el apetito, pues ninguna turbaci\u00f3n del \u00e1nimo, por grande que fuera, le pod\u00eda privar de su m\u00e1s caracter\u00edstica manifestaci\u00f3n org\u00e1nica. Los tres oyeron gritos en la calle, y do\u00f1a Lupe puso atenci\u00f3n, creyendo que era un <i>extraordinario<\/i> de peri\u00f3dico anunciando triunfos del ej\u00e9rcito liberal sobre los carlistas. En aquellos d\u00edas del a\u00f1o 1874, menudeaban los suplementos de peri\u00f3dico, manteniendo al vecindario en continua ansiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPapitos\u2014dijo la se\u00f1ora\u2014, toma dos cuartos y b\u00e1jate a comprar el <i>extraordinario de la Gaceta<\/i>. Ver\u00e9is c\u00f3mo habla de alguna buena tollina que les han dado a los <i>tersos<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nicol\u00e1s que ten\u00eda un o\u00eddo sutil\u00edsimo, despu\u00e9s de callar un rato y hacer callar a todos, dijo: \u00abPero, t\u00eda, no sea usted chiflada. Si no hay tal preg\u00f3n de <i>extraordinario<\/i>. Lo que dice la voz, claramente se oye&#8230; El <i>freeeesero&#8230; fresa<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Puede que as\u00ed sea\u2014replic\u00f3 do\u00f1a Lupe, guardando su portamonedas m\u00e1s pronto que la vista\u2014. Pero est\u00e1 tan verde, que es un puro vinagre&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Todo sea por Dios\u2014se dej\u00f3 decir Nicol\u00e1s suspirando\u2014. Peor lo pas\u00f3 Jes\u00fas, que pidi\u00f3 agua y le dieron hiel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mascando el \u00faltimo bocado, sali\u00f3 Maximiliano para irse a clase, llevando la carga de sus libros, y mucho despu\u00e9s almorz\u00f3 Juan Pablo solo. Aquellos almuerzos servidos a distintas horas molestaban mucho a do\u00f1a Lupe. \u00bfSe cre\u00edan sus sobrinos que aquella casa era una posada? El \u00fanico que ten\u00eda consideraci\u00f3n, el que menos guerra daba y el que menos com\u00eda era Maxi, el de la pasta de \u00e1ngel, siempre comedido, aun despu\u00e9s de que le volvieron tarumba los ojos de una mujer. Sobre esto reflexionaba do\u00f1a Lupe aquella tarde, cosiendo en la sillita, junto al balc\u00f3n de la calle, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que la del gato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abD\u00edgase lo que se quiera, es el mejor de los tres\u2014pensaba, metiendo y sacando la aguja\u2014, mejor que el egoist\u00f3n de Nicol\u00e1s, mejor que el tarambana de Juan Pablo&#8230; \u00bfQue se quiere casar con una&#8230;? Hay que ver, hay que ver eso. No se puede juzgar sin o\u00edr&#8230; Podr\u00eda suceder que no fuera&#8230; Se dan casos&#8230; \u00a1Vaya!&#8230; Y est\u00e1 enamorado como un tonto&#8230; \u00bfY qu\u00e9 le vamos a hacer? Dios nos tenga de su mano\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 Nicol\u00e1s de la calle y preguntado por do\u00f1a Lupe, dijo que ven\u00eda de casa del <i>basilisco<\/i>. Aquel d\u00eda se mostr\u00f3 m\u00e1s satisfecho, llegando a asegurar que su catec\u00famena comprend\u00eda bien las cosas de religi\u00f3n, y que en lo moral parec\u00eda ser <i>de buena madera<\/i>, con lo que lleg\u00f3 a su colmo la curiosidad de la viuda y ya no le fue posible sostener por m\u00e1s tiempo el papel desde\u00f1oso que representaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTanto te empe\u00f1ar\u00e1s\u2014dijo al estudiante aquella noche\u2014, que al fin lo vas a conseguir\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9, t\u00eda?\u2014Que vaya yo en persona a ver a esa&#8230; Pero conste que si voy es contra mi voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano, que era bondadoso y quer\u00eda estar bien con ella, no quiso manifestarle indiferencia. \u00abPues s\u00ed, t\u00eda, si usted va a verla, se lo agradeceremos toda nuestra vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ninguna falta me hacen vuestros agradecimientos, si es que me decido a ir, que todav\u00eda no lo s\u00e9&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, t\u00eda.\u2014Ni voy, si es que me decido, porque me lo agradezc\u00e1is, sino por medir con mis propios ojos toda la hondura del abismo en que te quieres arrojar, a ver si hallo a\u00fan modo de apartarte de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ma\u00f1ana mismo, t\u00eda; yo la acompa\u00f1o a usted\u2014dijo entusiasmado el chico\u2014. Ver\u00e1 usted mi abismo, y cuando lo vea me empujar\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y fue al d\u00eda siguiente do\u00f1a Lupe, vestida con los trapitos de cristianar, porque antes hab\u00eda ido a la gran funci\u00f3n del asilo de do\u00f1a Guillermina, por invitaci\u00f3n de esta, de lo que estaba muy satisfecha. Quer\u00eda dar el golpe, y como ten\u00eda tanto dominio sobre s\u00ed y se expresaba con tanta soltura, juzgaba f\u00e1cil darse mucho lustre en la visita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue en efecto. Pocas veces en su vida, ni aun en los mejores d\u00edas de J\u00e1uregui, se dio do\u00f1a Lupe tanto pisto como en aquella entrevista, pues siendo el <i>basilisco<\/i> tan poco fuerte en artes sociales y hall\u00e1ndose tan cohibida por su situaci\u00f3n y su mala fama, la otra se despach\u00f3 a su gusto y se empingorot\u00f3 hasta un extremo incre\u00edble. Trataba do\u00f1a Lupe a su presunta sobrina con urbanidad; pero guardando las distancias. Hab\u00eda de conocerse hasta en los menores detalles, que la visitada era una moza de c\u00e1scara amarga, con recomendables pretensiones de decencia, y la visitante una se\u00f1ora, y no una se\u00f1ora cualquiera, sino la se\u00f1ora de J\u00e1uregui, el hombre m\u00e1s honrado y de m\u00e1s sanas costumbres que hab\u00eda existido en todo tiempo en Madrid o por lo menos en Puerta Cerrada. Y su condici\u00f3n de dama se probaba en que despu\u00e9s de haber hecho todo lo posible, en la primera parte de la visita, por mostrar cierta severidad de principios, juzg\u00f3 en la segunda que ven\u00eda bien caerse un poco del lado de la indulgencia. El verdadero se\u00f1or\u00edo jam\u00e1s se complace en humillar a los inferiores. Do\u00f1a Lupe se sinti\u00f3 con unas ganas tan vivas de protecci\u00f3n con respecto a Fortunata, que no podr\u00eda llevarse cuenta de los consejos que le dio y reglas de conducta que se sirvi\u00f3 trazarle. Es que se pirraba por proteger, dirigir, aconsejar y tener alguien sobre quien ejercer dominio&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las cosas que m\u00e1s gracia le hicieron en Fortunata, fue su timidez para expresarse. Se le conoc\u00eda en seguida que no hablaba como las personas finas, y que ten\u00eda miedo y verg\u00fcenza de decir disparates. Esto la favoreci\u00f3 en opini\u00f3n de do\u00f1a Lupe, porque el desenfado en el lenguaje habr\u00eda sido se\u00f1al de anarqu\u00eda en la voluntad. \u00abNo se apure usted\u2014le dec\u00eda la viuda, toc\u00e1ndole familiarmente la rodilla con su abanico\u2014; que no es posible aprender en un d\u00eda a expresarse como nosotras. Eso vendr\u00e1 con el tiempo y el uso y el trato. Pronunciar mal una palabra no es verg\u00fcenza para nadie, y la que no ha recibido una educaci\u00f3n esmerada no tiene la culpa de ello\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata estaba pasando la pena negra con aquella visita de <i>tantismo cumplido<\/i>, y un color se le iba y otro se le ven\u00eda, sin saber c\u00f3mo contestar a las preguntas de do\u00f1a Lupe ni si sonre\u00edr o ponerse seria. Lo que deseaba era que se largara pronto. Hablaron de la ida al convento, resoluci\u00f3n que la t\u00eda de Maxi alab\u00f3 mucho, esforz\u00e1ndose en sacar de su cabeza los conceptos m\u00e1s alambicados y los vocablos m\u00e1s requetefinos. A tal extremo hubo de llegar en esto, que Fortunata quedose en ayunas de muchas cosas que le oy\u00f3. Por fin lleg\u00f3 el instante de la despedida, que Fortunata deseaba con ansia y tem\u00eda, consider\u00e1ndose incapaz de decir con claridad y sosiego todas aquellas f\u00f3rmulas \u00faltimas y el ofrecimiento de la casa. La de J\u00e1uregui lo hizo como persona corrida en esto; Fortunata tartamude\u00f3, y todo lo dijo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano habl\u00f3 poco durante la visita. No hac\u00eda m\u00e1s que estar <i>al quite<\/i>, acudiendo con el capote all\u00ed donde Fortunata se ve\u00eda en peligro por torpeza de lenguaje. Cuando sali\u00f3 do\u00f1a Lupe, crey\u00f3 que deb\u00eda acompa\u00f1arla hasta la calle, y as\u00ed lo hizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi es una bobona&#8230;\u2014dijo la viuda a su sobrino\u2014; tal para cual&#8230; Parece que la han cogido con lazo. En manos de una persona inteligente, esta mujer podr\u00eda enderezarse, porque no debe de tener mal fondo. Pero yo dudo que t\u00fa&#8230;\u00bb.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VIII<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe era persona de buen gusto y apreci\u00f3 al instante la hermosura del <i>basilisco<\/i> sin ponerle reparos, como es uso y costumbre en juicios de mujeres. Aun aquellas que no tienen pretensiones de belleza se resisten a proclamar la ajena. \u00abEs bonita de veras\u2014dec\u00eda para s\u00ed la viuda, camino de su casa\u2014, lo que se llama bonita. Pero es una salvaje que necesita que la domestiquen\u00bb. Los deseos de aprender que Fortunata manifestaba le agradaron mucho, y sinti\u00f3 que se agitaban en su alma, con pruritos de ejercitarse, sus dotes de maestra, de consejera, de protectora y jefe de familia. Pose\u00eda do\u00f1a Lupe la aptitud y la vanidad educativas, y para ella no hab\u00eda mayor gloria que tener alguien sobre quien desplegar autoridad. Maxi y Papitos eran al mismo tiempo hijos y alumnos, porque la se\u00f1ora se hac\u00eda siempre querer de los seres inferiores a quienes educaba. El mismo J\u00e1uregui hab\u00eda sido tambi\u00e9n, al decir de la gente, tan disc\u00edpulo como marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3, pues, a su casa la t\u00eda de Maximiliano revolviendo en su mente planes soberbios. La pasi\u00f3n de domesticar se despertaba en ella delante de aquel magn\u00edfico animal que estaba pidiendo una mano h\u00e1bil que lo desbravase. Y v\u00e9ase aqu\u00ed c\u00f3mo a impulsos de distintas pasiones, t\u00eda y sobrino vinieron a coincidir en sus deseos; v\u00e9ase c\u00f3mo la tirana de la casa concluy\u00f3 por mirar con ojos ben\u00e9volos a la misma persona de quien hab\u00eda dicho tantas perrer\u00edas. Mucho agradec\u00eda esto el joven, y juzgando por s\u00ed mismo, cre\u00eda que la indulgencia de do\u00f1a Lupe se derivaba de un afecto, cuando en rigor proven\u00eda de esa imperiosa necesidad que sienten los humanos de ejercitar y poner en funciones toda facultad grande que poseen. Por esto la viuda no cesaba de pensar en el gran partido que pod\u00eda sacar de Fortunata, desbast\u00e1ndola y puli\u00e9ndola hasta tallarla en se\u00f1ora, e imaginaba una victoria semejante a la que Maximiliano pretend\u00eda alcanzar en otro orden. La cosa no ser\u00eda f\u00e1cil, porque el animal deb\u00eda tener muchos resabios; pero mientras m\u00e1s grandes fueran las dificultades, m\u00e1s se lucir\u00eda la maestra. De repente le entraban a la se\u00f1ora de J\u00e1uregui recelos punzantes, y dec\u00eda: \u00abSi no puede ser, si es mucha mujer para medio hombre. Si no existiera este maldito desequilibrio de sangre, \u00e9l con su cari\u00f1o y yo con lo mucho que s\u00e9, domar\u00edamos a la fiera; pero esta moza se nos tuerce el mejor d\u00eda, no hay duda de que se nos tuerce\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Media semana estuvo en esta lucha, ya queriendo ceder para oficiar de maestra, ya perseverando en sus primitivos temores e inclin\u00e1ndose a no intervenir para nada&#8230; Pero con las amigas ten\u00eda que representar otros papeles, pues era vanidosa fuera de casa, y no gustaba nunca de aparecer en situaci\u00f3n desairada o rid\u00edcula. Cuidaba mucho de ponerse siempre muy alta, para lo cual ten\u00eda que exagerar y embellecer cuanto la rodeaba. Era de esas personas que siempre alaban desmedidamente las cosas propias. Todo lo suyo era siempre bueno: su casa era la mejor de la calle, su calle la mejor del barrio, y su barrio el mejor de la villa. Cuando se mudaba de cuarto, esta supremac\u00eda domiciliaria iba con ella a donde quiera que fuese. Si algo desairado o rid\u00edculo le ocurr\u00eda, lo guardaba en secreto; pero si era cosa lisonjera, la publicaba poco menos que con repiques. Por esto cuando se corri\u00f3 entre las familias amigas que el sietemesino se quer\u00eda casar con una tarasca, no sab\u00eda <i>la de los Pavos<\/i> c\u00f3mo arreglarse para quedar bien. Dificilillo de componer era aquello, y no bastaba todo su talento a convertir en blanco lo negro, como otras veces hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias noches estuvo en la tertulia de las de la Ca\u00f1a completamente achantada y sin saber por d\u00f3nde tirar. Pero desde el d\u00eda en que vio a Fortunata, se sacudi\u00f3 la morri\u00f1a, creyendo haber encontrado un punto de apoyo para levantar de nuevo el mundo abatido de su optimismo. \u00bfEn qu\u00e9 creer\u00e9is que se fund\u00f3 para volver a tomar aquellos aires de persona superior a todos los sucesos? Pues en la hermosura de Fortunata. Por mucho que se figuraran de su belleza, no tendr\u00edan idea de la realidad. En fin, que hab\u00eda visto mujeres guapas, pero como aquella ninguna. Era una divinidad <i>en toda la extensi\u00f3n de la palabra<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasmadas estaban las amigas oy\u00e9ndola, y aprovech\u00f3 do\u00f1a Lupe este asombro para acudir con el siguiente ardid estrat\u00e9gico: \u00abY en cuanto a lo de su mala vida, hay mucho que hablar&#8230; No es tanto como se ha dicho. Yo me atrevo a asegurar que es much\u00edsimo menos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Interrogada sobre la condici\u00f3n moral y de car\u00e1cter de la divinidad, hizo muchas salvedades y distingos: \u00abEso no lo puedo decir&#8230; No he hablado con ella m\u00e1s que una vez. Me ha parecido humilde, de un car\u00e1cter apocado, de esas que son f\u00e1ciles de dominar por quien pueda y sepa hacerlo\u00bb. Hablando luego de que la met\u00edan en las Micaelas, todas las presentes elogiaron esta resoluci\u00f3n, y do\u00f1a Lupe se encastill\u00f3 m\u00e1s en su vanidad, diciendo que hab\u00eda sido idea suya y condici\u00f3n que puso para transigir, que despu\u00e9s de una larga cuarentena religiosa pod\u00eda ser admitida en la familia, pues las cosas no se pod\u00edan llevar a punto de lanza, y eso de tronar con Maximiliano y cerrarle la puerta, muy pronto se dice; pero hacerlo ya es otra cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, acerc\u00e1base el d\u00eda designado para llevar el <i>basilisco<\/i> a las Micaelas. Nicol\u00e1s Rub\u00edn hab\u00eda hablado al capell\u00e1n, su compa\u00f1ero de Seminario, el cual habl\u00f3 a la Superiora, que era una dama ilustre, amiga \u00edntima y pariente lejana de Guillermina Pacheco. Acordada la admisi\u00f3n en los t\u00e9rminos que marca el reglamento de la casa, s\u00f3lo se esperaba para realizarla a que pasasen los d\u00edas de Semana Santa. El Jueves salieron Maxi y su amiga a andar algunas estaciones, y el Viernes muy tempranito fueron a la Cara de Dios, d\u00e1ndose despu\u00e9s un largo paseo por San Bernardino. Fortunata estaba, con la religi\u00f3n, como chiquillo con zapatos nuevos, y quer\u00eda que su amante le explicase lo que significan el Jueves Santo y las Tinieblas, el Cirio Pascual y dem\u00e1s s\u00edmbolos. Maxi sal\u00eda del paso con dificultad, y all\u00e1 se las arreglaba de cualquier modo, poniendo a los huecos de su ignorancia los remiendos de su inventiva. La religi\u00f3n que \u00e9l sent\u00eda en aquella crisis de su alma era demasiado alta y no pod\u00eda inspirarle verdadero inter\u00e9s por ning\u00fan culto; pero bien se le alcanzaba que la inteligencia de Fortunata no pod\u00eda remontarse m\u00e1s arriba del punto a donde alcanzan las torres de las iglesias cat\u00f3licas. \u00c9l s\u00ed; \u00e9l iba lejos, muy lejos, llevado del sentimiento m\u00e1s que de la reflexi\u00f3n, y aunque no ten\u00eda base de estudios en qu\u00e9 apoyarse, pensaba en las causas que ordenan el universo e imprimen al mundo f\u00edsico como al mundo moral movimiento solemne, regular y matem\u00e1tico. \u00abTodo lo que debe pasar, pasa\u2014dec\u00eda\u2014, y todo lo que debe ser, es\u00bb. Le hab\u00eda entrado fe ciega en la acci\u00f3n directa de la Providencia sobre el mecanismo funcionante de la vida menuda. La Providencia dictaba no s\u00f3lo la historia p\u00fablica sino tambi\u00e9n la privada. Por debajo de esto \u00bfqu\u00e9 significaban los s\u00edmbolos? Nada. Pero no quer\u00eda quitarle a Fortunata su ilusi\u00f3n de las im\u00e1genes, del <i>gori gori<\/i> y de las pompas teatrales que se admiran en las iglesias, porque, ya se ve&#8230; la pobrecilla no ten\u00eda su inteligencia cultivada para comprender ciertas cosas, y a fuer de pecadora, conven\u00eda conservarla durante alg\u00fan tiempo sujeta a observaci\u00f3n, en aquel orden de ideas relativamente bajo, que viene a ser algo como sanitarismo moral o polic\u00eda religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El entusiasmo que la joven sent\u00eda era como los encantos de una moda que empieza. Iban, pues, los dos amantes, como he dicho, por aquellos altozanos de Vallehermoso, ya entre tejares, ya por veredas trazadas en un campo de cebada, y al fin se cansaron de tanta charla religiosa. A Rub\u00edn se le acab\u00f3 su saber de liturgia, y a Fortunata le empezaba a molestar un pie, a causa de la apretura de la bota. El calzado estrecho es gran suplicio, y la molestia f\u00edsica corta los vuelos de la mente. Hab\u00edan pasado por junto a los cementerios del Norte, luego hicieron alto en los dep\u00f3sitos de agua; la samaritana se sent\u00f3 en un sillar y se quit\u00f3 la bota. Maximiliano le hizo notar lo bien que luc\u00eda desde all\u00ed el apretado caser\u00edo de Madrid con tanta c\u00fapula y detr\u00e1s un horizonte inmenso que parec\u00eda la mar. Despu\u00e9s le se\u00f1al\u00f3 hacia el lado del Oriente una mole de ladrillo rojo, parte en construcci\u00f3n, y le dijo que aquel era el convento de las Micaelas donde ella iba a entrar. Pareci\u00e9ronle a Fortunata bonitos el edificio y su situaci\u00f3n, expresando el deseo de entrar pronto, aquel mismo d\u00eda si era posible. Asalt\u00f3 entonces el pensamiento de Rub\u00edn una idea triste. Bueno era lo bueno, pero no lo demasiado. Tanta piedad pod\u00eda llegar a ser una desgracia para \u00e9l, porque si Fortunata se entusiasmaba mucho con la religi\u00f3n y se volv\u00eda santa de veras, y no quer\u00eda m\u00e1s cuentas con el mundo, sino quedarse all\u00ed encerradita adorando la custodia durante todo el resto de sus d\u00edas&#8230; \u00a1Oh!, esta idea sofoc\u00f3 tanto al pobre redentor, que se puso rojo. Y bien pod\u00eda suceder, porque algunas que entraban all\u00ed cargadas de pecados se correg\u00edan de tal modo y se daban con tanta gana a la penitencia, que no quer\u00edan salir m\u00e1s, y hablarles de casarse era como hablarles del demonio&#8230; Pero no, Fortunata no ser\u00eda as\u00ed; no ten\u00eda ella cariz de volverse santa <i>en toda la extensi\u00f3n de la palabra<\/i>, como dir\u00eda do\u00f1a Lupe. Si lo fuera, Maximiliano se morir\u00eda de pena, se volver\u00eda entonces protestante, mas\u00f3n, jud\u00edo, ateo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No manifest\u00f3 estos temores a su querida, que estaba con un pie calzado y otro descalzo, mirando atentamente las idas y venidas de una procesi\u00f3n de hormigas. \u00danicamente le dijo: \u00abTiempo tienes de entrar. No conviene tampoco que te d\u00e9 muy fuerte\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era preciso seguir. Volvi\u00f3 a ponerse la bota y&#8230; \u00a1ay!, \u00a1qu\u00e9 dolor!, lo malo fue que aquel d\u00eda, Viernes Santo, no hab\u00eda coches, y no era posible volver a casa de otra manera que a pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNos hemos alejado mucho\u2014dijo Maximiliano ofreci\u00e9ndole su brazo\u2014. Ap\u00f3yate y as\u00ed no cojear\u00e1s tanto&#8230; \u00bfSabes lo que pareces as\u00ed, llevada a remolque?&#8230; pues una embarazada fuera de cuenta, que ya no puede dar un paso, y yo parezco el marido que pronto va a ser padre\u00bb. No pudo menos de hacerla re\u00edr esta idea, y recordando que la noche anterior, Maximiliano, en las efusiones epil\u00e9pticas de su cari\u00f1o, hab\u00eda hablado algo de sucesi\u00f3n, dijo para su sayo: \u00abDe eso s\u00ed que est\u00e1s t\u00fa libre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jueves siguiente fue conducida Fortunata a las Micaelas.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">vii<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo prestaba atenci\u00f3n muy escasa al asunto de Maximiliano y a todos los dem\u00e1s asuntos de la familia, como no fuera el de la herencia. Su anhelo era cobrar pronto para pagar sus trampas. Entraba de noche muy tarde, y casi siempre com\u00eda fuera, lo que agradec\u00eda mucho do\u00f1a Lupe, pues Nicol\u00e1s con su voracidad puntual le desequilibraba el presupuesto de la casa. La misantrop\u00eda que le entr\u00f3 a Juan Pablo desde su desairado regreso del Cuartel Real no se alter\u00f3 en aquellos d\u00edas que sucedieron a la herencia. Hablaba muy poco, y cuando do\u00f1a Lupe le nombraba el casorio de Maxi, como cuando se le pega a uno un alfilerazo para que no se duerma, alzaba los hombros, dec\u00eda palabras de desd\u00e9n hacia su hermano y nada m\u00e1s. \u00abCon su pan se lo coma&#8230; \u00bfY a m\u00ed qu\u00e9?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De carlismo no se hablaba en la casa, porque do\u00f1a Lupe no lo consent\u00eda. Pero una ma\u00f1ana, los dos hermanos mayores se enfrascaron de tal modo en la conversaci\u00f3n, m\u00e1s bien disputa, que no hicieron maldito caso de la se\u00f1ora. Juan Pablo estaba lav\u00e1ndose en su cuarto, entr\u00f3 Nicol\u00e1s a decirle no s\u00e9 qu\u00e9, y por si el cura Santa Cruz era un bandido o un loco, se fueron enzarzando, enzarzando hasta que&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQuieres que te diga una cosa?\u2014gritaba el primog\u00e9nito, descomponi\u00e9ndose\u2014. Pues don Carlos no ha triunfado ya por vuestra culpa, por culpa de los curas. Hay que ir all\u00e1, como he ido yo, para hacerse cargo de las intrigas de la gentualla de sotana, que todo lo quiere para s\u00ed, y no va m\u00e1s que a desacreditar con calumnias y chismes a los que verdaderamente trabajan. Yo no pod\u00eda estar all\u00ed; me ahogaba. Le dije a Dorregaray: &#8216;mi general, no s\u00e9 c\u00f3mo usted aguanta esto&#8217;, y \u00e9l se alzaba de hombros, \u00a1poni\u00e9ndome una cara&#8230;! No pasaba d\u00eda sin que los lechuzos le llevaran un cuento a don Carlos. Que Dorregaray andaba en tratos con Moriones para rendirse, que Moriones le hab\u00eda ofrecido diez millones de reales, en fin, mil indecencias. Cuando lleg\u00f3 a mi noticia que me acusaban de haber ido al Cuartel General de Moriones a llevar recados de mi jefe, me vol\u00e9, y aquella misma tarde, habi\u00e9ndome encontrado a la camarilla en el atrio de la iglesia de San Miguel, me li\u00e9 la manta a la cabeza, y por poco se arma all\u00ed un Dos de Mayo. \u00abAqu\u00ed no hay m\u00e1s traidores que ustedes. Lo que tienen es envidia del traidor, si le hubiera, por el provecho que saque de su traici\u00f3n. No digo yo por diez millones; pero por diez mil ochavos vender\u00edan ustedes al Rey, y toda su descendencia; ladrones infames, t\u00edos de Judas\u00bb. En fin, que si no acierta a pasar el coronel Goiri, que me quer\u00eda mucho, y me coge a la fuerza y me arranca de all\u00ed y me lleva a mi casa, aquella tarde sale el reda\u00f1o de un cura a ver la puesta del sol. Estuve tres d\u00edas en cama con un amago de ataque cerebral. Cuando me levant\u00e9, ped\u00ed una audiencia a Su Majestad. Su contestaci\u00f3n fue ponerme en la mano el canuto y el pasaporte para la frontera. En fin, que los <i>engarza-rosarios<\/i> dieron conmigo en tierra, porque no me prestaba a ayudarles en sus maquinaciones contra los leales y valientes. Por las sotanas se perdi\u00f3 don Carlos V, y al VII no le aprovech\u00f3 la lecci\u00f3n. All\u00e1 se las haya. \u00bfNo quer\u00edas religi\u00f3n?, pues ah\u00ed la tienes; atr\u00e1cate de curas, indig\u00e9state y revienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es una apreciaci\u00f3n tuya\u2014dijo Nicol\u00e1s moderando su ira\u2014, que no me parece muy fundada&#8230; esta es la cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfT\u00fa qu\u00e9 sabes lo que es el mundo y la realidad? Est\u00e1s en babia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y t\u00fa, me parece que est\u00e1s algo ido, porque cuidado que has dicho disparates.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014C\u00e1llate la boca, est\u00fapido&#8230;\u2014dijo Nicol\u00e1s, sulfur\u00e1ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfSabes lo que te digo?\u2014grit\u00f3 Juan Pablo, alzando arrogante la voz\u2014, que a m\u00ed no se me manda callar, \u00bfestamos? He tenido el honor de decirle cuatro frescas al obispo de Pers\u00e9polis, y quien no teme a las sotanas moradas, \u00bfqu\u00e9 miedo ha de tener a las negras?&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues yo te digo&#8230;\u2014agreg\u00f3 Nicol\u00e1s descompuesto, tr\u00e9mulo y no sabiendo si amenazar con los pu\u00f1os o simplemente con las palabras\u2014, yo te digo que eres un chisgarab\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 alboroto es este?\u2014clam\u00f3 do\u00f1a Lupe entrando a poner paz\u2014. \u00a1Vaya con los caballeros estos! Ya les dije otra vez a los se\u00f1ores ojalateros, que cuando quisieran disputar por alto se fueran a hacerlo a la calle. En mi casa no quiero esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es que con este bruto no se puede discutir&#8230;\u2014dijo Nicol\u00e1s, que casi no pod\u00eda respirar de tan sofocado como estaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo no dec\u00eda nada, y sigui\u00f3 visti\u00e9ndose, volviendo la espalda a su hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Vaya un genio que has echado!\u2014le dijo do\u00f1a Lupe, sin que \u00e9l la mirara\u2014. Pod\u00edas considerar que tu hermano es sacerdote&#8230; Y sobre todo, no vengas ech\u00e1ndotela de plancheta; porque si te sali\u00f3 mal el pase a <i>la infame facci\u00f3n<\/i>, y has tenido que volverte con las manos en la cabeza, \u00bfqu\u00e9 culpa tenemos los dem\u00e1s?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo no se dign\u00f3 contestar. Do\u00f1a Lupe cogi\u00f3 por un brazo al cura y se lo llev\u00f3 consigo temerosa de que se enzarzaran otra vez. En el comedor estaba Maximiliano sentado ya para almorzar. Hab\u00eda o\u00eddo la reyerta sin d\u00e1rsele una higa de lo que resultara. All\u00e1 ellos. A Nicol\u00e1s no le quit\u00f3 su berrinch\u00edn el apetito, pues ninguna turbaci\u00f3n del \u00e1nimo, por grande que fuera, le pod\u00eda privar de su m\u00e1s caracter\u00edstica manifestaci\u00f3n org\u00e1nica. Los tres oyeron gritos en la calle, y do\u00f1a Lupe puso atenci\u00f3n, creyendo que era un <i>extraordinario<\/i> de peri\u00f3dico anunciando triunfos del ej\u00e9rcito liberal sobre los carlistas. En aquellos d\u00edas del a\u00f1o 1874, menudeaban los suplementos de peri\u00f3dico, manteniendo al vecindario en continua ansiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPapitos\u2014dijo la se\u00f1ora\u2014, toma dos cuartos y b\u00e1jate a comprar el <i>extraordinario de la Gaceta<\/i>. Ver\u00e9is c\u00f3mo habla de alguna buena tollina que les han dado a los <i>tersos<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nicol\u00e1s que ten\u00eda un o\u00eddo sutil\u00edsimo, despu\u00e9s de callar un rato y hacer callar a todos, dijo: \u00abPero, t\u00eda, no sea usted chiflada. Si no hay tal preg\u00f3n de <i>extraordinario<\/i>. Lo que dice la voz, claramente se oye&#8230; El <i>freeeesero&#8230; fresa<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Puede que as\u00ed sea\u2014replic\u00f3 do\u00f1a Lupe, guardando su portamonedas m\u00e1s pronto que la vista\u2014. Pero est\u00e1 tan verde, que es un puro vinagre&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Todo sea por Dios\u2014se dej\u00f3 decir Nicol\u00e1s suspirando\u2014. Peor lo pas\u00f3 Jes\u00fas, que pidi\u00f3 agua y le dieron hiel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mascando el \u00faltimo bocado, sali\u00f3 Maximiliano para irse a clase, llevando la carga de sus libros, y mucho despu\u00e9s almorz\u00f3 Juan Pablo solo. Aquellos almuerzos servidos a distintas horas molestaban mucho a do\u00f1a Lupe. \u00bfSe cre\u00edan sus sobrinos que aquella casa era una posada? El \u00fanico que ten\u00eda consideraci\u00f3n, el que menos guerra daba y el que menos com\u00eda era Maxi, el de la pasta de \u00e1ngel, siempre comedido, aun despu\u00e9s de que le volvieron tarumba los ojos de una mujer. Sobre esto reflexionaba do\u00f1a Lupe aquella tarde, cosiendo en la sillita, junto al balc\u00f3n de la calle, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que la del gato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abD\u00edgase lo que se quiera, es el mejor de los tres\u2014pensaba, metiendo y sacando la aguja\u2014, mejor que el egoist\u00f3n de Nicol\u00e1s, mejor que el tarambana de Juan Pablo&#8230; \u00bfQue se quiere casar con una&#8230;? Hay que ver, hay que ver eso. No se puede juzgar sin o\u00edr&#8230; Podr\u00eda suceder que no fuera&#8230; Se dan casos&#8230; \u00a1Vaya!&#8230; Y est\u00e1 enamorado como un tonto&#8230; \u00bfY qu\u00e9 le vamos a hacer? Dios nos tenga de su mano\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 Nicol\u00e1s de la calle y preguntado por do\u00f1a Lupe, dijo que ven\u00eda de casa del <i>basilisco<\/i>. Aquel d\u00eda se mostr\u00f3 m\u00e1s satisfecho, llegando a asegurar que su catec\u00famena comprend\u00eda bien las cosas de religi\u00f3n, y que en lo moral parec\u00eda ser <i>de buena madera<\/i>, con lo que lleg\u00f3 a su colmo la curiosidad de la viuda y ya no le fue posible sostener por m\u00e1s tiempo el papel desde\u00f1oso que representaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTanto te empe\u00f1ar\u00e1s\u2014dijo al estudiante aquella noche\u2014, que al fin lo vas a conseguir\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9, t\u00eda?\u2014Que vaya yo en persona a ver a esa&#8230; Pero conste que si voy es contra mi voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano, que era bondadoso y quer\u00eda estar bien con ella, no quiso manifestarle indiferencia. \u00abPues s\u00ed, t\u00eda, si usted va a verla, se lo agradeceremos toda nuestra vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ninguna falta me hacen vuestros agradecimientos, si es que me decido a ir, que todav\u00eda no lo s\u00e9&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, t\u00eda.\u2014Ni voy, si es que me decido, porque me lo agradezc\u00e1is, sino por medir con mis propios ojos toda la hondura del abismo en que te quieres arrojar, a ver si hallo a\u00fan modo de apartarte de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ma\u00f1ana mismo, t\u00eda; yo la acompa\u00f1o a usted\u2014dijo entusiasmado el chico\u2014. Ver\u00e1 usted mi abismo, y cuando lo vea me empujar\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y fue al d\u00eda siguiente do\u00f1a Lupe, vestida con los trapitos de cristianar, porque antes hab\u00eda ido a la gran funci\u00f3n del asilo de do\u00f1a Guillermina, por invitaci\u00f3n de esta, de lo que estaba muy satisfecha. Quer\u00eda dar el golpe, y como ten\u00eda tanto dominio sobre s\u00ed y se expresaba con tanta soltura, juzgaba f\u00e1cil darse mucho lustre en la visita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue en efecto. Pocas veces en su vida, ni aun en los mejores d\u00edas de J\u00e1uregui, se dio do\u00f1a Lupe tanto pisto como en aquella entrevista, pues siendo el <i>basilisco<\/i> tan poco fuerte en artes sociales y hall\u00e1ndose tan cohibida por su situaci\u00f3n y su mala fama, la otra se despach\u00f3 a su gusto y se empingorot\u00f3 hasta un extremo incre\u00edble. Trataba do\u00f1a Lupe a su presunta sobrina con urbanidad; pero guardando las distancias. Hab\u00eda de conocerse hasta en los menores detalles, que la visitada era una moza de c\u00e1scara amarga, con recomendables pretensiones de decencia, y la visitante una se\u00f1ora, y no una se\u00f1ora cualquiera, sino la se\u00f1ora de J\u00e1uregui, el hombre m\u00e1s honrado y de m\u00e1s sanas costumbres que hab\u00eda existido en todo tiempo en Madrid o por lo menos en Puerta Cerrada. Y su condici\u00f3n de dama se probaba en que despu\u00e9s de haber hecho todo lo posible, en la primera parte de la visita, por mostrar cierta severidad de principios, juzg\u00f3 en la segunda que ven\u00eda bien caerse un poco del lado de la indulgencia. El verdadero se\u00f1or\u00edo jam\u00e1s se complace en humillar a los inferiores. Do\u00f1a Lupe se sinti\u00f3 con unas ganas tan vivas de protecci\u00f3n con respecto a Fortunata, que no podr\u00eda llevarse cuenta de los consejos que le dio y reglas de conducta que se sirvi\u00f3 trazarle. Es que se pirraba por proteger, dirigir, aconsejar y tener alguien sobre quien ejercer dominio&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las cosas que m\u00e1s gracia le hicieron en Fortunata, fue su timidez para expresarse. Se le conoc\u00eda en seguida que no hablaba como las personas finas, y que ten\u00eda miedo y verg\u00fcenza de decir disparates. Esto la favoreci\u00f3 en opini\u00f3n de do\u00f1a Lupe, porque el desenfado en el lenguaje habr\u00eda sido se\u00f1al de anarqu\u00eda en la voluntad. \u00abNo se apure usted\u2014le dec\u00eda la viuda, toc\u00e1ndole familiarmente la rodilla con su abanico\u2014; que no es posible aprender en un d\u00eda a expresarse como nosotras. Eso vendr\u00e1 con el tiempo y el uso y el trato. Pronunciar mal una palabra no es verg\u00fcenza para nadie, y la que no ha recibido una educaci\u00f3n esmerada no tiene la culpa de ello\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata estaba pasando la pena negra con aquella visita de <i>tantismo cumplido<\/i>, y un color se le iba y otro se le ven\u00eda, sin saber c\u00f3mo contestar a las preguntas de do\u00f1a Lupe ni si sonre\u00edr o ponerse seria. Lo que deseaba era que se largara pronto. Hablaron de la ida al convento, resoluci\u00f3n que la t\u00eda de Maxi alab\u00f3 mucho, esforz\u00e1ndose en sacar de su cabeza los conceptos m\u00e1s alambicados y los vocablos m\u00e1s requetefinos. A tal extremo hubo de llegar en esto, que Fortunata quedose en ayunas de muchas cosas que le oy\u00f3. Por fin lleg\u00f3 el instante de la despedida, que Fortunata deseaba con ansia y tem\u00eda, consider\u00e1ndose incapaz de decir con claridad y sosiego todas aquellas f\u00f3rmulas \u00faltimas y el ofrecimiento de la casa. La de J\u00e1uregui lo hizo como persona corrida en esto; Fortunata tartamude\u00f3, y todo lo dijo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano habl\u00f3 poco durante la visita. No hac\u00eda m\u00e1s que estar <i>al quite<\/i>, acudiendo con el capote all\u00ed donde Fortunata se ve\u00eda en peligro por torpeza de lenguaje. Cuando sali\u00f3 do\u00f1a Lupe, crey\u00f3 que deb\u00eda acompa\u00f1arla hasta la calle, y as\u00ed lo hizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi es una bobona&#8230;\u2014dijo la viuda a su sobrino\u2014; tal para cual&#8230; Parece que la han cogido con lazo. En manos de una persona inteligente, esta mujer podr\u00eda enderezarse, porque no debe de tener mal fondo. Pero yo dudo que t\u00fa&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;VII&#8211; Juan Pablo prestaba atenci\u00f3n muy escasa al asunto de Maximiliano y a todos los dem\u00e1s asuntos de la familia, como no fuera el de la herencia. Su anhelo era cobrar pronto para pagar sus trampas. 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