{"id":25172,"date":"2025-11-22T00:00:04","date_gmt":"2025-11-21T22:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25172"},"modified":"2025-12-12T16:37:58","modified_gmt":"2025-12-12T14:37:58","slug":"fortunata-y-jacinta-segunda-parte-capitulo-iv-partes-v-y-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=25172","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulo IV | Partes V y VI"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Punto y Seguido<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">V<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que ning\u00fan malicioso interprete mal las bruscas aproximaciones del sill\u00f3n de Nicol\u00e1s Rub\u00edn al asiento de su interlocutora, conviene hacer constar de una vez que era hombre de temple fort\u00edsimo, o m\u00e1s propiamente hablando, frigid\u00edsimo. La belleza femenina no le conmov\u00eda o le conmov\u00eda muy poco, raz\u00f3n por la cual su castidad carec\u00eda de m\u00e9rito. La carne que a \u00e9l le tentaba era otra, la de ternera por ejemplo, y la de cerdo m\u00e1s, en buenas magras, chuletas ri\u00f1onadas o solomillo bien puesto con guisantes. M\u00e1s pronto se le iban los ojos detr\u00e1s de un jam\u00f3n que de una cadera, por suculenta que esta fuese, y la mejor <i>falda<\/i> para \u00e9l era la que da nombre al guisado. Jact\u00e1base de su inapetencia mujeril haciendo de ella una estupenda virtud; pero no necesitaba andar a cachetes con el demonio para triunfar. Las embestidas del sill\u00f3n eran simplemente un h\u00e1bito de confianza, adquirido con el uso del secreto penitenciario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLo que se llama querer&#8230;\u2014dijo Fortunata haciendo esfuerzos para expresarse claramente\u2014, querer, \u00bfentiende usted?, no; pero aprecio, estimaci\u00f3n s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfDe modo que no hay lo que llaman ilusi\u00f3n?&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No se\u00f1or.\u2014Pero hay esa afici\u00f3n tranquila, que puede ser principio de una amistad constante, de ese afecto puro, honesto y reposado que hace la felicidad de los matrimonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata no se atrevi\u00f3 a responder claro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le parec\u00eda mucho lo que el eclesi\u00e1stico propon\u00eda. Recort\u00e1ndolo algo se pod\u00eda aceptar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPuedo llegar a quererle con el trato&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Perfectamente&#8230; Porque es preciso que usted se fije bien en una cosa: eso de la ilusi\u00f3n es pura monserga, eso es para bobas. Ilusionarse con un caballerete porque tenga los ojos as\u00ed o asado, porque tenga el bigotito de esta manera, el cuerpo derecho y el habla dengosa, es propio de hembras salvajes. Amar de ese modo no es amar, es perversi\u00f3n, es vicio, hija m\u00eda. El verdadero amor es el espiritual, y la \u00fanica manera de amar es enamorarse de la persona por las prendas del alma. Las mujeres de estos tiempos se dejan pervertir por las novelas y por las ideas falsas que otras mujeres les imbuyen acerca del amor. \u00a1Patra\u00f1a y propaganda indecente que hace Satan\u00e1s por mediaci\u00f3n de los poetas, novelistas y otros holgazanes! Diranle a usted que el amor y la hermosura f\u00edsica son hermanos, y le hablar\u00e1n a usted de Grecia y del naturalismo pagano. No haga usted caso de patra\u00f1as, hija m\u00eda, no crea en otro amor que en el espiritual, o sea en las simpat\u00edas de alma con alma&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pr\u00f3jima adivinaba m\u00e1s que entend\u00eda esto, que era contrario a sus sentimientos; pero como lo dec\u00eda un sabio, no hab\u00eda m\u00e1s remedio que contestar a todo que s\u00ed. Viendo que hac\u00eda indicaciones afirmativas con la cabeza, el cura se animaba, a\u00f1adiendo con \u00e9nfasis:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSostener otra cosa es renegar del catolicismo y volver a la mitolog\u00eda&#8230; esta es la cosa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Claro\u2014apunt\u00f3 la joven; pero en su interior se preguntaba qu\u00e9 quer\u00eda decir aquello de la mitolog\u00eda&#8230; porque de seguro no ser\u00eda cosa de mitones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel cl\u00e9rigo, arreglador de conciencias, que se cre\u00eda m\u00e9dico de corazones da\u00f1ados de amor, era quiz\u00e1s la persona m\u00e1s inepta para el oficio a que se dedicaba, a causa de su propia virtud, est\u00e9ril y glacial, condici\u00f3n negativa que, si le apartaba del peligro, cerraba sus ojos a la realidad del alma humana. Practicaba su apostolado por f\u00f3rmulas rutinarias o rancios aforismos de libros escritos por santos a la manera de \u00e9l, y hab\u00eda hecho inmensos da\u00f1os a la humanidad arrastrando a doncellas incautas a la soledad de un convento, tramando casamientos entre personas que no se quer\u00edan, y desgobernando, en fin, la m\u00e1quina admirable de las pasiones. Era como los m\u00e9dicos que han estudiado el cuerpo humano en un atlas de Anatom\u00eda. Ten\u00eda recetas charlat\u00e1nicas para todo, y las aplicaba al buen tun tun, haciendo estragos por donde quiera que pasaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe esta manera, hija m\u00eda\u2014a\u00f1adi\u00f3 lleno de fatuidad\u2014, puede darse el caso de que una mujer hermosa llegue a amar entra\u00f1ablemente a un hombre feo. El verdadero amor, f\u00edjese usted en esto y est\u00e1mpelo en su memoria, es el de alma por alma. Todo lo dem\u00e1s es obra de la imaginaci\u00f3n, la loca de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Fortunata le hizo gracia esta figura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n hace caso de la imaginaci\u00f3n?\u2014prosigui\u00f3 \u00e9l, oy\u00e9ndose, y muy satisfecho del efecto que cre\u00eda causar\u2014. Cuando la loca le alborote a usted, no se d\u00e9 por entendida, hija. \u00bfHar\u00eda usted caso de una persona que pasara ahora por la calle diciendo disparates? Pues lo mismo es, exactamente lo mismo. A la imaginaci\u00f3n se la mira con desprecio, y se hace lo contrario de lo que ella inspira. Comprendo que usted, por la vida mala que ha llevado y por no haber tenido a su lado buenos ejemplos, no podr\u00e1 durante alg\u00fan tiempo meter en cintura a la loca de la casa; pero aqu\u00ed estamos para ense\u00f1arla. Aqu\u00ed me tiene a m\u00ed, y me parece que s\u00e9 lo que traigo entre manos&#8230; Empecemos. Para que usted sea digna de casarse con un hombre honrado, lo primerito es que me vuelva los ojos a la religi\u00f3n, empezando por edificarse interiormente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed se\u00f1or\u2014respondi\u00f3 humildemente la pr\u00f3jima, que entend\u00eda lo de la religi\u00f3n; pero no lo de la edificaci\u00f3n. Para ella edificar era lo mismo que hacer casas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Bien. \u00bfEst\u00e1 usted dispuesta a ponerse bajo mi direcci\u00f3n y a hacer todo lo que yo le mande?\u2014propuso el cura con la hinchaz\u00f3n de vanidad que le daba aquel papel sublime de la\u00f1ador de almas cascadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed se\u00f1or.\u2014\u00bfY c\u00f3mo estamos de doctrina cristiana?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dijo esto con un tonillo de superioridad impertinente, lo mismo que dicen algunos m\u00e9dicos: \u00aba ver la lengua\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo&#8230; la <i>dotrina<\/i>\u2014replic\u00f3 la penitente temblando&#8230;\u2014muy mal. No s\u00e9 nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El capell\u00e1n no hizo aspavientos. Al contrario, le gustaba que sus catec\u00famenos estuvieran rasos y limpios de toda ciencia, para poder \u00e9l ense\u00f1\u00e1rselo todo. Despu\u00e9s medit\u00f3 un rato, las manos cruzadas y dando vuelta a los pulgares uno sobre otro. Fortunata le miraba en silencio. No pod\u00eda dudar de que era hombre muy sabedor de cosas del mundo y de las flaquezas humanas, y pens\u00f3 que le conven\u00eda ponerse bajo su direcci\u00f3n. En aquel momento hall\u00e1base bajo la influencia de ideas supersticiosas adquiridas en su infancia respecto a la religi\u00f3n y al clero. Su catecismo era harto elemental y se reduc\u00eda a dos o tres nociones incompletas, el Cielo y el Infierno, padecer aqu\u00ed para gozar all\u00e1, o lo contrario. Su moral era puramente personal, intuitiva y no ten\u00eda nada que ver con lo poco que recordaba de la doctrina cristiana. Form\u00f3 del hermano de Maxi buen concepto, porque se lavaba poco y sab\u00eda mucho y no re\u00f1\u00eda a las pecadoras, sino que las trataba con dulzura, ofreci\u00e9ndoles el matrimonio, la salvaci\u00f3n, y habl\u00e1ndoles del alma y otras cosas muy bonitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTodo depende de que usted sepa mandar a paseo a la loquilla\u2014continu\u00f3 Nicol\u00e1s saliendo de su abstracci\u00f3n\u2014. Ya sabe usted lo que Jes\u00fas le dijo a la samaritana cuando habl\u00f3 con ella en el pozo, en una situaci\u00f3n parecida a la que ahora tenemos usted y yo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata se sonri\u00f3, afectando entender la cita; pero se hab\u00eda quedado a oscuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi usted quiere mejorar de vida y edific\u00e1rsenos interiormente para adquirir la fuerza necesaria, aqu\u00ed me tiene. \u00bfPues para qu\u00e9 estamos? Cuando yo considere segura la reforma de usted, quiz\u00e1s no ponga tantos peros al casorio con mi hermano. El pobre est\u00e1 loco por usted; me dijo anoche que si no le dejamos casar se muere. Mi t\u00eda quiere quit\u00e1rselo de la cabeza; mas yo le dije: \u00abCalma, calma, las cosas hay que verlas despacio. No nos precipitemos, t\u00eda\u00bb, y por eso me vine aqu\u00ed. Me comprometo a curarle a usted esa enfermedad de la imaginaci\u00f3n que consiste en tener cari\u00f1o al hombre indigno que la perdi\u00f3. Conseguido esto, amar\u00e1 usted al que ha de ser su marido, y lo amar\u00e1 con ilusi\u00f3n espiritual, no de los sentidos&#8230; ni m\u00e1s ni menos. \u00a1Oh, he alcanzado yo tantos triunfos de estos; he salvado a tanta gente que se cre\u00eda da\u00f1ada para siempre! Conv\u00e9nzase usted, en esto, como en otras cosas, todo es ponerse a ello, todo es empezar&#8230; Imag\u00ednese usted lo bien que estar\u00e1 cuando se nos reforme; vivir\u00e1 feliz y considerada, tendr\u00e1 un nombre respetable, y habr\u00e1 quien la adore, no por sus gracias personales, que maldito lo que significan, sino por las espirituales, que es lo que importa. Al principio tendr\u00e1 usted que hacer algunos esfuerzos; ser\u00e1 preciso que se olvide de su buen palmito. Esto es quiz\u00e1s lo m\u00e1s dif\u00edcil, pero hag\u00e1monos la cuenta de que la \u00fanica hermosura verdad es la del alma, hija m\u00eda, porque de la del cuerpo dan cuenta los gusanos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto le pareci\u00f3 muy bien a la pecadora, y dec\u00eda que s\u00ed con la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues vamos a cuentas. \u00bfUsted quiere que establezcamos la posibilidad, esta es la cosa, la posibilidad de casarse con un Rub\u00edn?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed se\u00f1or\u2014respondi\u00f3 Fortunata con cierto miedo, espantada a\u00fan por aquello de los gusanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues es preciso que se nos someta usted a la siguiente prueba\u2014dijo el cura, tap\u00e1ndose un bostezo, porque eran ya las cuatro y no habr\u00eda tenido inconveniente en tomar una friolera\u2014. Hay en Madrid una instituci\u00f3n religiosa de las m\u00e1s \u00fatiles, la cual tiene por objeto recoger a las muchachas extraviadas y convertirlas a la verdad por medio de la oraci\u00f3n, del trabajo y del recogimiento. Unas, desenga\u00f1adas de la poca sustancia que se saca al deleite, se quedan all\u00ed para siempre; otras salen ya <i>edificadas<\/i>, bien para casarse, bien para servir en casas de personas respetabil\u00edsimas. Son muy pocas las que salen para volver a la perdici\u00f3n. Tambi\u00e9n entran all\u00ed se\u00f1oras decentes a expiar sus pecados, esposas ligeras de cascos que han hecho alguna trastada a sus maridos, y otras que buscan en la soledad la dicha que no tuvieron en el bullicio del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata segu\u00eda dando cabezadas. Hab\u00eda o\u00eddo hablar de aquella casa, que era el convento de las Micaelas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPerfectamente; as\u00ed se llama. Bueno, usted va all\u00e1 y la tenemos encerradita durante tres, cuatro meses o m\u00e1s. El capell\u00e1n de la casa es tan amigo m\u00edo, que es como si fuera yo mismo. \u00c9l la dirigir\u00e1 a usted espiritualmente, puesto que yo no puedo hacerlo porque tengo que volverme a Toledo. Pero siempre que venga a Madrid, he de ir a tomarle el pulso y a ver c\u00f3mo anda esa educaci\u00f3n, sin perjuicio de que antes de entrar en el convento, le he de dar a usted un buen recorrido de doctrina cristiana para que no se nos vaya all\u00e1 enteramente cerril. Si pasado un plazo prudencial, me resulta usted en tal disposici\u00f3n de esp\u00edritu que yo la crea digna de ser mi hermana pol\u00edtica, podr\u00eda quiz\u00e1s llegar a serlo. Yo le respondo a usted de que, como este indigno capell\u00e1n d\u00e9 el pase, toda la familia dir\u00e1 <i>am\u00e9n<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras fueron dichas con sencillez y dulzura. Eran una de sus mejores y m\u00e1s estudiadas recetas, y ten\u00eda para ello un tonillo de convicci\u00f3n que hac\u00eda efecto grande en las inexpertas personas a quienes se dirig\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Fortunata fue tan grande el efecto, que casi casi se le saltaron las l\u00e1grimas. Indudablemente era muy de agradecer el inter\u00e9s que aquel bondadoso ap\u00f3stol de Cristo se tomaba por ella. Y todo sin rega\u00f1os, sin manotadas, trat\u00e1ndola como un buen pastor tratar\u00eda a la m\u00e1s querida de sus ovejas. A pesar de esta excelente disposici\u00f3n de su \u00e1nimo, la infeliz vacilaba un poco. De una parte le seduc\u00eda la vida retirada, silenciosa y cristiana del claustro. Bien pudiera ser que all\u00ed se cerrase por completo la herida de su coraz\u00f3n. Hab\u00eda que probarlo al menos. De otra parte la aterraba lo desconocido, las monjas&#8230; \u00bfc\u00f3mo ser\u00edan las monjas?, \u00bfc\u00f3mo la tratar\u00edan? Pero Nicol\u00e1s se adelant\u00f3 a sus temores, dici\u00e9ndole que eran las se\u00f1oras m\u00e1s indulgentes y cari\u00f1osas que se pod\u00edan ver. A la samaritana se le aguaron los ojos, y pens\u00f3 en lo que ser\u00eda ella convertida de <i>chica<\/i> en se\u00f1ora, la imaginaci\u00f3n limpia de aquella maleza que la perd\u00eda, la conciencia hecha de nuevo, el entendimiento iluminado por mil cosas bonitas que aprender\u00eda. La misma imaginaci\u00f3n, a quien el maestro hab\u00eda puesto que no hab\u00eda por donde cogerla, fue la que le encendi\u00f3 fuegos de entusiasmo en su alma, infundi\u00e9ndole el orgullo de ser otra mujer distinta de lo que era.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues s\u00ed, pues s\u00ed&#8230; quiero entrar en las Micaelas\u00bb afirm\u00f3 con arranque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues nada, a purificarse tocan. \u00bfVe usted c\u00f3mo nos hemos entendido?\u2014dijo el cl\u00e9rigo con alegr\u00eda, levant\u00e1ndose\u2014. Cansado ya de tanto discutir, yo le dije a mi hermano: Si tu pasi\u00f3n es tan fuerte que no la puedes combatir, pon el pleito en mis manos, tonto, que yo te lo arreglar\u00e9. Si es mi oficio; si para eso estamos; si no s\u00e9 hacer otra cosa&#8230; \u00bfPara qu\u00e9 servir\u00eda yo si no sirviera para enderezar torceduras de estas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orgullo se le rezum\u00eda por todos los poros como si fuera sudor; los ojos le brillaban. Cogi\u00f3 la canaleja, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVolver\u00e9 por aqu\u00ed. Hablar\u00e9 a mi hermano y a mi t\u00eda. Tenemos ya una gran base de arreglo, que es su conformidad de usted con todo lo que le mande este pobre sacerdote\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata al darle la mano se la bes\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00faltimas palabras de la visita fueron referentes al mal tiempo, a que \u00e9l no pod\u00eda estar en Madrid sino dos semanas, y por fin a la jaqueca que ten\u00eda Maximiliano aquel d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEs mal de familia. Yo tambi\u00e9n las padezco. Pero lo que principalmente me trae descompuesto ahora es un p\u00edcaro mal de est\u00f3mago&#8230; debilidad, dicen que es debilidad&#8230; Tengo que comer muy a menudo y muy poca cantidad&#8230; esta es la cosa&#8230; Es efecto del excesivo trabajo&#8230; \u00a1qu\u00e9 le vamos a hacer! Al llegar esta hora se me pone aqu\u00ed un perrito&#8230; lo mismo que un perrito que me estuviera mordiendo. Y como no le eche algo al condenado, me da muy mal rato\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si quiere usted&#8230; aguarde usted&#8230; yo&#8230;\u2014dijo Fortunata pasando revista mental a su pobre despensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Quite usted all\u00e1, criatura&#8230; No faltaba m\u00e1s&#8230; \u00bfPiensa que no me puedo pasar&#8230;? No es que yo apetezca nada; lo tomo hasta con asco; pero me sienta bien, conozco que me sienta bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si quiere usted, traer\u00e9&#8230; No tengo en casa; pero bajar\u00e9 a la tienda&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Quite usted all\u00e1&#8230; no me lo diga ni en broma&#8230; Vaya, abur, abur&#8230; Y cuidarse, cuidarse mucho, \u00bfeh?, que andan pulmon\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cl\u00e9rigo sali\u00f3 y fue a casa de un amigo donde le sol\u00edan dar, en aquella cr\u00edtica hora, el remedio de su debilidad de est\u00f3mago.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VI<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la noche de aquel memorable d\u00eda, y cuando la jaqueca se le calm\u00f3, pudo enterarse Maxi de que su hermano hab\u00eda ido a la calle de Pelayo, y de que sus impresiones \u00abno hab\u00edan sido malas\u00bb seg\u00fan declaraci\u00f3n del propio cura. Daba este mucha importancia a su apostolado, y cuando le ca\u00eda en las manos uno de aquellos negocios de conquista espiritual, exageraba los peligros y dificultades para dar m\u00e1s valor a su victoria. El otro se abrasaba en impaciencia; mas no consegu\u00eda obtener de Nicol\u00e1s sino medias palabras. \u00abAll\u00e1 veremos&#8230; estas no son cosas de juego&#8230; Ya tengo las manos en la masa&#8230; no es mala masa; pero hay que trabajarla a pulso&#8230; esta es la cosa. He de volver all\u00e1&#8230; Es preciso que tengas paciencia&#8230; \u00bfpues t\u00fa qu\u00e9 te crees?\u00bb. El pobre chico no ve\u00eda las santas horas de que llegase el d\u00eda para saber por ella pormenores de la conferencia. Fortunata le vio entrar sobre las diez, p\u00e1lido como la cera, convaleciente de la jaqueca, que le dejaba mareos, aturdimiento y fatiga general. Se ech\u00f3 en el sof\u00e1; cubriole su amiga la mitad del cuerpo con una manta, p\u00fasole almohadas para que recostase la cabeza, y a medida que esto hac\u00eda, le aplacaba la curiosidad cont\u00e1ndole precipitadamente todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella idea de llevarla al convento como a una casa de purificaci\u00f3n, pareciole a Maxi prueba estupenda del gran talento catequizador de su hermano. A \u00e9l le hab\u00eda pasado vagamente por la cabeza algo semejante; mas no supo formularlo. \u00a1Qu\u00e9 insigne hombre era Nicol\u00e1s! \u00a1Ocurrirle aquello!&#8230; Tamizada por la religi\u00f3n, Fortunata volver\u00eda a la sociedad limpia de polvo y paja, y entonces \u00bfqui\u00e9n osar\u00eda dudar de su honorabilidad? El esp\u00edritu del sietemesino, revuelto desde el fondo a la superficie por la pasi\u00f3n, como un mar sacudido por furioso hurac\u00e1n, se corr\u00eda, dig\u00e1moslo as\u00ed, de una parte a otra, explay\u00e1ndose en toda idea que se le pusiese delante. As\u00ed, lo mismo fue present\u00e1rsele la idea religiosa, que tenderse hacia ella y cubrirla toda con impetuosa y fresca onda. \u00a1La religi\u00f3n, qu\u00e9 cosa tan buena!&#8230; \u00a1Y \u00e9l, tan torpe, que no hab\u00eda ca\u00eddo en ello! No era torpeza sino distracci\u00f3n. Es que andaba muy distra\u00eddo. Y su manceba, que m\u00e1s bien era ya novia, se le apareci\u00f3 entonces con aureola resplandeciente y se revisti\u00f3 de ideales atributos. Creer\u00edase que el amor que le inspiraba se iba a depurar a\u00fan m\u00e1s, haci\u00e9ndose tan sutil como aquel que dicen le ten\u00eda a Beatriz el Dante, o el de Petrarca por Laura, que tambi\u00e9n era amor de lo m\u00e1s fino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca hab\u00eda sido Maximiliano muy dado a lo religioso; pero en aquel instante le entraron de sopet\u00f3n en el esp\u00edritu unos ardores de piedad tan singulares, unas ganas de tomarse confianzas con Cristo o con la Sant\u00edsima Trinidad, y aun con tal o cual santo, que no sab\u00eda lo que le pasaba. El amor le conduc\u00eda a la devoci\u00f3n, como le habr\u00eda conducido a la impiedad, si las cosas fuesen por aquel camino. Tan bien le pareci\u00f3 el plan de su hermano, que el gozo le reprodujo el dolor de cabeza, aunque levemente. Comprimi\u00e9ndose con dos dedos de la mano la ceja izquierda, habl\u00f3 a Fortunata de lo buenas que deb\u00edan de ser aquellas madres Micaelas, de lo bonito que ser\u00eda el convento, y de las preciosas y util\u00edsimas cosas que all\u00ed aprender\u00eda, soltando como por ensalmo la c\u00e1scara amarga y troc\u00e1ndose en se\u00f1ora, s\u00ed, en se\u00f1ora tan decente, que habr\u00eda otras lo mismo, pero m\u00e1s no&#8230; m\u00e1s no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Fortunata se le comunic\u00f3 el entusiasmo. \u00a1La religi\u00f3n! Tampoco ella hab\u00eda ca\u00eddo en esto. \u00a1Cuidado que no ocurr\u00edrsele una cosa tan sencilla&#8230;! Lo particular era que ve\u00eda su purificaci\u00f3n como se ve un milagro cuando se cree en ellos, como convertir el agua en vino o hacer de cuatro peces cuarenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDime una cosa\u2014pregunt\u00f3 a Maxi, acord\u00e1ndose de que era bella\u2014. \u00bfY me pondr\u00e1n tocas blancas?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Puede que s\u00ed\u2014replic\u00f3 \u00e9l con seriedad\u2014. No puedo asegur\u00e1rtelo; pero es f\u00e1cil que s\u00ed te las pongan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata cogi\u00f3 una toalla y ech\u00e1ndosela por la cabeza, se fue a mirar al espejo. Acordose entonces de una cosa esencial, esto es, que en la nueva existencia, la hermosura f\u00edsica no val\u00eda un pito y que lo que importaba y ten\u00eda valor era la del alma. Observando la cara que ten\u00eda Maxi aquel d\u00eda y lo p\u00e1lido que estaba, consider\u00f3 que las prendas morales del joven empezaban a transparentarse en su rostro, haci\u00e9ndole menos desagradable&#8230; Entrevi\u00f3 una mudanza radical en su manera de ver las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Qui\u00e9n sabe\u2014se dijo\u2014, lo que pasar\u00e1 despu\u00e9s de estar all\u00ed tratando con las monjas, rezando y viendo a todas horas la custodia! De seguro me volver\u00e9 otra sin sentirlo. Yo saco la cuenta de lo bueno que puede sucederme, por lo malo que me ha sucedido. Calculo que esto es como cuando una teme llegar a la cosa m\u00e1s mala del mundo y dice una: &#8216;jam\u00e1s llegar\u00e9 a eso&#8217;. Y \u00bfqu\u00e9 pasa?, que luego llega una y se asombra de verse all\u00ed, y dice: &#8216;parec\u00eda mentira&#8217;. Pues lo mismo ser\u00e1 con lo bueno. Dice una: &#8216;jam\u00e1s llegar\u00e9 tan arriba&#8217;, y sin saber c\u00f3mo, arriba se encuentra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano se qued\u00f3 a almorzar; pero la irritaci\u00f3n de su est\u00f3mago y la desgana hubieron de contenerle en la m\u00e1s prudente frugalidad. Ella en cambio ten\u00eda buen apetito, porque hab\u00eda trabajado mucho aquella ma\u00f1ana y quiz\u00e1s porque estaba contenta y excitada. De aqu\u00ed tom\u00f3 pie el redentor para hablar de lo mucho que com\u00eda su hermano Nicol\u00e1s. Esto desilusion\u00f3 un poco a Fortunata, que se qued\u00f3 como lela, mirando a su amante, y deteniendo el tenedor a poca distancia de la boca. Cre\u00eda ella que los curas de mucho saber y virtud deb\u00edan de conocerse en el poco uso que hac\u00edan del agua y jab\u00f3n, y tambi\u00e9n en que su alimento no pod\u00eda ser sino yerbas cocidas y sin sal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la tarde estuvieron platicando acerca de la ida al convento y tambi\u00e9n sobre cosas relacionadas con la parte material de su existencia futura. \u00abEn la partici\u00f3n\u2014dijo con cierto \u00e9nfasis Maximiliano\u2014, me tocan fincas r\u00fasticas. Mi t\u00eda se enfad\u00f3 porque deseaba para m\u00ed el dinero contante; pero yo no soy de su opini\u00f3n; prefiero los inmuebles\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata apoy\u00f3 esta idea con un signo de cabeza; mas no estaba segura de lo que significaba la palabra <i>inmueble<\/i>, ni quer\u00eda tampoco preguntarlo. Ello deb\u00eda de ser lo contrario de muebles. Maxi la sac\u00f3 de dudas m\u00e1s tarde, hablando de sus olivares y vi\u00f1as y de la buena cosecha que se anunciaba; por lo cual vino a entender que inmuebles es lo mismo que decir \u00e1rboles. Tambi\u00e9n ella prefer\u00eda las propiedades de campo a todas las dem\u00e1s clases de riqueza. Despu\u00e9s que se retir\u00f3 su amante, se qued\u00f3 pensando en su fortuna, y todo aquel f\u00e1rrago de olivos, parrales y carrascales que ten\u00eda metido en la cabeza le impidi\u00f3 dormir hasta muy tarde, enderezando a\u00fan m\u00e1s sus prop\u00f3sitos por la v\u00eda de la honradez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA ver, \u00bfqu\u00e9 tal?&#8230; \u00bfc\u00f3mo es?&#8230; \u00bfes guapa?\u00bb hab\u00eda preguntado do\u00f1a Lupe a Nicol\u00e1s con viv\u00edsima curiosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el insigne cl\u00e9rigo no ten\u00eda cierta clase de pasiones, sab\u00eda apreciar el g\u00e9nero a la vista. Hizo con los dedos de su mano derecha un manojo, y llev\u00e1ndolos a la boca los apart\u00f3 al instante, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEs una mujer&#8230; hasta all\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe se qued\u00f3 desconcertada. A los peligros ya conocidos deb\u00edan unirse los que ofrece por s\u00ed misma toda belleza superior dentro de la m\u00e1quina del matrimonio. \u00abLas mujeres casadas <i>no deben<\/i> ser muy hermosas\u00bb dijo la se\u00f1ora promulgando la frase con acento de convicci\u00f3n profunda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00edzole otras mil preguntas para aplacar su ardent\u00edsima curiosidad; c\u00f3mo estaba vestida y peinada; qu\u00e9 tal se expresaba; c\u00f3mo ten\u00eda arreglada la casa, y Nicol\u00e1s respond\u00eda ech\u00e1ndoselas de observador. Sus impresiones no hab\u00edan sido malas, y aunque no ten\u00eda bastantes datos para formar juicio del verdadero car\u00e1cter de la pr\u00f3jima, pod\u00eda anticipar, fiado en su experiencia, en su buen ojo y en un cierto no s\u00e9 que, presunciones favorables. Con esto la curiosidad de do\u00f1a Lupe se acaloraba m\u00e1s, y ya no pod\u00eda tener sosiego hasta no meter su propia nariz en aquel guisado. Visitar a la tal no le parec\u00eda digno, habiendo hecho tantos aspavientos en contra suya; pero estar muchos d\u00edas sin verla y averiguarle las faltas, si las ten\u00eda, era imposible. Hubiera deseado verla <i>por un agujerito<\/i>. Con el sobrinillo no quer\u00eda la se\u00f1ora dar su brazo a torcer, y siempre se mostraba intolerante, aunque ya con menos fuego. Pareciole buena idea aquello de purificarla en las Micaelas, y aunque a nadie lo dijo, para s\u00ed consideraba aquel camino como el \u00fanico que pod\u00eda conducir a una soluci\u00f3n. Rabiaba por echarle la vista encima al <i>basilisco<\/i>, y como su sobrino no le dec\u00eda que fuera a verla, este silencio hac\u00edala rabiar m\u00e1s. Un d\u00eda ya no pudo contenerse, y cogiendo descuidado a Maxi en su cuarto, le emboc\u00f3 esto de buenas a primeras: \u00abNo creas que voy yo a rebajarme a eso&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfA qu\u00e9, se\u00f1ora?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014A visitar a tu&#8230; no puedo pronunciar ciertas palabras. Me parece indecoroso que yo vaya all\u00e1, a pesar de todos esos proyectos de leg\u00eda eclesi\u00e1stica que le vais a dar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se\u00f1ora, si yo no he dicho a usted nada&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Te digo que no ir\u00e9&#8230; no ir\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero t\u00eda&#8230;\u2014No hay t\u00eda que valga. No me lo has dicho; pero lo deseas. \u00bfCrees que no te leo yo los pensamientos? \u00a1Qu\u00e9 podr\u00e1s t\u00fa disimular delante de m\u00ed! Pues no, no te sales con la tuya. Yo no voy all\u00e1 sino en el caso de que me llev\u00e9is atada de pies y manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues la llevaremos atada de manos y pies\u2014dijo Maxi, riendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo deseaba, s\u00ed; pero como ten\u00eda su criterio formado y su invariable l\u00ednea de conducta trazada, no daba un valor excesivo a lo que de la visita pudiera resultar. V\u00e9ase por d\u00f3nde la fuerza de las circunstancias hab\u00eda puesto a do\u00f1a Lupe en una situaci\u00f3n subalterna, y el pobre chico, que meses antes no se atrev\u00eda a chistar delante de ella, miraba a su t\u00eda de igual a igual. La dignidad de su pasi\u00f3n hab\u00eda hecho del ni\u00f1o un hombre, y como el plebeyo que se ennoblece, miraba a su antiguo aut\u00f3crata con respeto, pero sin miedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Nicol\u00e1s visitaba algunos d\u00edas a Fortunata para ense\u00f1arle la doctrina cristiana, do\u00f1a Lupe se pon\u00eda furiosa. Tantas idas y venidas dec\u00eda ella que le ten\u00edan revuelto el est\u00f3mago. Pero el sentimiento que verdaderamente la hac\u00eda chillar era como envidia de que fuese Nicol\u00e1s y no pudiera ir ella. Por este motivo andaban t\u00eda y sobrino algo desavenidos. Corr\u00eda Marzo, y el d\u00eda de San Jos\u00e9 dijo Nicol\u00e1s en la mesa: \u00abT\u00eda, ya hay fresa\u00bb. Pero la indirecta no hizo efecto en la econ\u00f3mica viuda. Volvi\u00f3 a la carga el cl\u00e9rigo en diferentes ocasiones: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 fresa m\u00e1s rica he visto hoy! T\u00eda, \u00bfa c\u00f3mo estar\u00e1 ahora la fresa?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No lo s\u00e9, ni me importa\u2014replic\u00f3 ella\u2014, porque como no la pienso traer hasta que no se ponga a tres reales&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nicol\u00e1s dio un suspiro, mientras do\u00f1a Lupe dec\u00eda para s\u00ed: \u00abComo no comas m\u00e1s fresa que la que yo te ponga, tragaldabas, aviado est\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como do\u00f1a Lupe era algo golosa, trajo un d\u00eda un cucurucho de fresa, bien escondido entre la mantilla; mas no lo puso en la mesa. Concluida la comida, y mientras Nicol\u00e1s le\u00eda <i>La Correspondencia <\/i> o <i> El Papelito<\/i> en el comedor, do\u00f1a Lupe se encerraba en su cuarto para comerse la fresa bien espolvoreada con az\u00facar. En cuanto el cura se echaba a la calle, sal\u00eda do\u00f1a Lupe de su escondite para ofrecer a Maximiliano un poco de aquella sabrosa fruta, y entraba en su cuarto con el platito y la cucharilla. Agradec\u00eda mucho estas finezas el chico, y se com\u00eda la golosina. Mir\u00e1bale comer su t\u00eda con expectante atenci\u00f3n, y cuando quedaban en el plato no m\u00e1s que seis o siete fresas, se lo quitaba de las manos diciendo: \u00abEsto para Papitos que est\u00e1 con cada ojo como los de un besugo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La chiquilla se com\u00eda las fresas, y despu\u00e9s, con los leng\u00fcetazos que le daba al plato, lo dejaba como si lo hubiera lavado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Punto y Seguido &#8211;V&#8211; Para que ning\u00fan malicioso interprete mal las bruscas aproximaciones del sill\u00f3n de Nicol\u00e1s Rub\u00edn al asiento de su interlocutora, conviene hacer constar de una vez que era hombre de temple fort\u00edsimo, o m\u00e1s propiamente hablando, frigid\u00edsimo. 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