{"id":24340,"date":"2025-10-26T00:00:38","date_gmt":"2025-10-25T22:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=24340"},"modified":"2025-10-26T08:45:13","modified_gmt":"2025-10-26T06:45:13","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xxv-y-xxvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=24340","title":{"rendered":"Don Quijote de la Mancha &#8211; Segunda parte | Cap\u00edtulos XXV y XXVI"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXV. Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titerero, con las memorables adivinanzas del mono adivino<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se le coc\u00eda el pan a don Quijote, como suele decirse, hasta o\u00edr y saber las maravillas prometidas del hombre condutor de las armas. Fuele a buscar donde el ventero le hab\u00eda dicho que estaba, y hall\u00f3le, y d\u00edjole que en todo caso le dijese luego lo que le hab\u00eda de decir despu\u00e9s, acerca de lo que le hab\u00eda preguntado en el camino. El hombre le respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 M\u00e1s despacio, y no en pie, se ha de tomar el cuento de mis maravillas: d\u00e9jeme vuestra merced, se\u00f1or bueno, acabar de dar recado a mi bestia, que yo le dir\u00e9 cosas que le admiren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No quede por eso \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que yo os ayudar\u00e9 a todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed lo hizo, ahech\u00e1ndole la cebada y limpiando el pesebre, humildad que oblig\u00f3 al hombre a contarle con buena voluntad lo que le ped\u00eda; y, sent\u00e1ndose en un poyo y don Quijote junto a \u00e9l, teniendo por senado y auditorio al primo, al paje, a Sancho Panza y al ventero, comenz\u00f3 a decir desta manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00abSabr\u00e1n vuesas mercedes que en un lugar que est\u00e1 cuatro leguas y media desta venta sucedi\u00f3 que a un regidor d\u00e9l, por industria y enga\u00f1o de una muchacha criada suya, y esto es largo de contar, le falt\u00f3 un asno, y, aunque el tal regidor hizo las diligencias posibles por hallarle, no fue posible. Quince d\u00edas ser\u00edan pasados, seg\u00fan es p\u00fablica voz y fama,\u2014 que el asno faltaba, cuando, estando en la plaza el regidor perdidoso, otro regidor del mismo pueblo le dijo: \u00bbDadme albricias, compadre, que vuestro jumento ha parecido\u00bb. \u00bbYo os las mando y buenas, compadre \u2014respondi\u00f3 el otro\u2014, pero sepamos d\u00f3nde ha parecido\u00bb. \u00bbEn el monte \u2014respondi\u00f3 el hallador\u2014, le vi esta ma\u00f1ana, sin albarda y sin aparejo alguno, y tan flaco que era una compasi\u00f3n miralle. Qu\u00edsele antecoger delante de m\u00ed y tra\u00e9rosle, pero est\u00e1 ya tan montaraz y tan hura\u00f1o, que, cuando lleg\u00e9 a \u00e9l, se fue huyendo y se entr\u00f3 en lo m\u00e1s escondido del monte. Si quer\u00e9is que volvamos los dos a buscarle, dejadme poner esta borrica en mi casa, que luego vuelvo\u00bb. \u00bbMucho placer me har\u00e9is \u2014dijo el del jumento\u2014, e yo procurar\u00e9 pag\u00e1roslo en la mesma moneda\u00bb. Con estas circunstancias todas, y de la mesma manera que yo lo voy contando, lo cuentan todos aquellos que est\u00e1n enterados en la verdad deste caso. En resoluci\u00f3n, los dos regidores, a pie y mano a mano, se fueron al monte, y, llegando al lugar y sitio donde pensaron hallar el asno, no le hallaron, ni pareci\u00f3 por todos aquellos contornos, aunque m\u00e1s le buscaron. Viendo, pues, que no parec\u00eda, dijo el regidor que le hab\u00eda visto al otro: \u00bbMirad, compadre: una traza me ha venido al pensamiento, con la cual sin duda alguna podremos descubrir este animal, aunque est\u00e9 metido en las entra\u00f1as de la tierra, no que del monte; y es que yo s\u00e9 rebuznar maravillosamente; y si vos sab\u00e9is alg\u00fan tanto, dad el hecho por concluido\u00bb. \u00bb\u00bfAlg\u00fan tanto dec\u00eds, compadre? \u2014dijo el otro\u2014; por Dios, que no d\u00e9 la ventaja a nadie, ni aun a los mesmos asnos\u00bb. \u00bbAhora lo veremos \u2014respondi\u00f3 el regidor segundo\u2014, porque tengo determinado que os vais vos por una parte del monte y yo por otra, de modo que le rodeemos y andemos todo, y de trecho en trecho rebuznar\u00e9is vos y rebuznar\u00e9 yo, y no podr\u00e1 ser menos sino que el asno nos oya y nos responda, si es que est\u00e1 en el monte\u00bb. A lo que respondi\u00f3 el due\u00f1o del jumento: \u00bbDigo, compadre, que la traza es excelente y digna de vuestro gran ingenio\u00bb. Y, dividi\u00e9ndose los dos seg\u00fan el acuerdo, sucedi\u00f3 que casi a un mesmo tiempo rebuznaron, y cada uno enga\u00f1ado del rebuzno del otro, acudieron a buscarse, pensando que ya el jumento hab\u00eda parecido; y, en vi\u00e9ndose, dijo el perdidoso: \u00bb\u00bfEs posible, compadre, que no fue mi asno el que rebuzn\u00f3?\u00bb \u00bbNo fue, sino yo\u00bb, respondi\u00f3 el otro. \u00bbAhora digo \u2014dijo el due\u00f1o\u2014, que de vos a un asno, compadre, no hay alguna diferencia, en cuanto toca al rebuznar, porque en mi vida he visto ni o\u00eddo cosa m\u00e1s propia\u00bb. \u00bbEsas alabanzas y encarecimiento \u2014respondi\u00f3 el de la traza\u2014, mejor os ata\u00f1en y tocan a vos que a m\u00ed, compadre; que por el Dios que me cri\u00f3 que pod\u00e9is dar dos rebuznos de ventaja al mayor y m\u00e1s perito rebuznador del mundo; porque el sonido que ten\u00e9is es alto; lo sostenido de la voz, a su tiempo y comp\u00e1s; los dejos, muchos y apresurados, y, en resoluci\u00f3n, yo me doy por vencido y os rindo la palma y doy la bandera desta rara habilidad\u00bb. \u00bbAhora digo \u2014 respondi\u00f3 el due\u00f1o\u2014, que me tendr\u00e9 y estimar\u00e9 en m\u00e1s de aqu\u00ed adelante, y pensar\u00e9 que s\u00e9 alguna cosa, pues tengo alguna gracia; que, puesto que pensara que rebuznaba bien, nunca entend\u00ed que llegaba el estremo que dec\u00eds\u00bb. \u00bbTambi\u00e9n dir\u00e9 yo ahora \u2014respondi\u00f3 el segundo\u2014 que hay raras habilidades perdidas en el mundo, y que son mal empleadas en aquellos que no saben aprovecharse dellas\u00bb. \u00bbLas nuestras \u2014respondi\u00f3 el due\u00f1o\u2014, si no es en casos semejantes como el que traemos entre manos, no nos pueden servir en otros, y aun en \u00e9ste plega a Dios que nos sean de provecho\u00bb. Esto dicho, se tornaron a dividir y a volver a sus rebuznos, y a cada paso se enga\u00f1aban y volv\u00edan a juntarse, hasta que se dieron por contrase\u00f1o que, para entender que eran ellos, y no el asno, rebuznasen dos veces, una tras otra. Con esto, doblando a cada paso los rebuznos, rodearon todo el monte sin que el perdido jumento respondiese, ni aun por se\u00f1as. Mas, \u00bfc\u00f3mo hab\u00eda de responder el pobre y mal logrado, si le hallaron en lo m\u00e1s escondido del bosque, comido de lobos? Y, en vi\u00e9ndole, dijo su due\u00f1o: \u00bbYa me maravillaba yo de que \u00e9l no respond\u00eda, pues a no estar muerto, \u00e9l rebuznara si nos oyera, o no fuera asno; pero, a trueco de haberos o\u00eddo rebuznar con tanta gracia, compadre, doy por bien empleado el trabajo que he tenido en buscarle, aunque le he hallado muerto\u00bb. \u00bbEn buena mano est\u00e1, compadre \u2014 respondi\u00f3 el otro\u2014, pues si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo\u00bb. Con esto, desconsolados y roncos, se volvieron a su aldea, adonde contaron a sus amigos, vecinos y conocidos cuanto les hab\u00eda acontecido en la busca del asno, exagerando el uno la gracia del otro en el rebuznar; todo lo cual se supo y se estendi\u00f3 por los lugares circunvecinos. Y el diablo, que no duerme, como es amigo de sembrar y derramar rencillas y discordia por doquiera, levantando caramillos en el viento y grandes quimeras de nonada, orden\u00f3 e hizo que las gentes de los otros pueblos, en viendo a alguno de nuestra aldea, rebuznase, como d\u00e1ndoles en rostro con el rebuzno de nuestros regidores. Dieron en ello los muchachos, que fue dar en manos y en bocas de todos los demonios del infierno, y fue cundiendo el rebuzno de en uno en otro pueblo, de manera que son conocidos los naturales del pueblo del rebuzno, como son conocidos y diferenciados los negros de los blancos; y ha llegado a tanto la desgracia desta burla, que muchas veces con mano armada y formado escuadr\u00f3n han salido contra los burladores los burlados a darse la batalla, sin poderlo remediar rey ni roque, ni temor ni verg\u00fcenza. Yo creo que ma\u00f1ana o esotro d\u00eda han de salir en campa\u00f1a los de mi pueblo, que son los del rebuzno, contra otro lugar que est\u00e1 a dos leguas del nuestro, que es uno de los que m\u00e1s nos persiguen: y, por salir bien apercebidos, llevo compradas estas lanzas y alabardas que hab\u00e9is visto.\u00bb Y \u00e9stas son las maravillas que dije que os hab\u00eda de contar, y si no os lo han parecido, no s\u00e9 otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y con esto dio fin a su pl\u00e1tica el buen hombre; y, en esto, entr\u00f3 por la puerta de la venta un hombre todo vestido de camuza, medias, greguescos y jub\u00f3n, y con voz levantada dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or hu\u00e9sped, \u00bfhay posada? Que viene aqu\u00ed el mono adivino y el retablo de la libertad de Melisendra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Cuerpo de tal \u2014dijo el ventero\u2014, que aqu\u00ed est\u00e1 el se\u00f1or mase Pedro! Buena noche se nos apareja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Olvid\u00e1baseme de decir como el tal mase Pedro tra\u00eda cubierto el ojo izquierdo, y casi medio carrillo, con un parche de tafet\u00e1n verde, se\u00f1al que todo aquel lado deb\u00eda de estar enfermo; y el ventero prosigui\u00f3, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sea bien venido vuestra merced, se\u00f1or mase Pedro. \u00bfAd\u00f3nde est\u00e1 el mono y el retablo, que no los veo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ya llegan cerca \u2014respondi\u00f3 el todo camuza\u2014, sino que yo me he adelantado, a saber si hay posada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Al mismo duque de Alba se la quitara para d\u00e1rsela al se\u00f1or mase Pedro \u2014 respondi\u00f3 el ventero\u2014; llegue el mono y el retablo, que gente hay esta noche en la venta que pagar\u00e1 el verle y las habilidades del mono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sea en buen hora \u2014respondi\u00f3 el del parche\u2014, que yo moderar\u00e9 el precio, y con sola la costa me dar\u00e9 por bien pagado; y yo vuelvo a hacer que camine la carreta donde viene el mono y el retablo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego se volvi\u00f3 a salir de la venta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pregunt\u00f3 luego don Quijote al ventero qu\u00e9 mase Pedro era aqu\u00e9l, y qu\u00e9 retablo y qu\u00e9 mono tra\u00eda. A lo que respondi\u00f3 el ventero:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9ste es un famoso titerero, que ha muchos d\u00edas que anda por esta Mancha de Arag\u00f3n ense\u00f1ando un retablo de Melisendra, libertada por el famoso don Gaiferos, que es una de las mejores y m\u00e1s bien representadas historias que de muchos a\u00f1os a esta parte en este reino se han visto. Trae asimismo consigo un mono de la m\u00e1s rara habilidad que se vio entre monos, ni se imagin\u00f3 entre hombres, porque si le preguntan algo, est\u00e1 atento a lo que le preguntan y luego salta sobre los hombros de su amo, y, lleg\u00e1ndosele al o\u00eddo, le dice la respuesta de lo que le preguntan, y maese Pedro la declara luego; y de las cosas pasadas dice mucho m\u00e1s que de las que est\u00e1n por venir; y, aunque no todas veces acierta en todas, en las m\u00e1s no yerra, de modo que nos hace creer que tiene el diablo en el cuerpo. Dos reales lleva por cada pregunta, si es que el mono responde; quiero decir, si responde el amo por \u00e9l, despu\u00e9s de haberle hablado al o\u00eddo; y as\u00ed, se cree que el tal maese Pedro esta riqu\u00edsimo; y es hombre galante, como dicen en Italia y bon compa\u00f1o, y dase la mejor vida del mundo; habla m\u00e1s que seis y bebe m\u00e1s que doce, todo a costa de su lengua y de su mono y de su retablo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, volvi\u00f3 maese Pedro, y en una carreta ven\u00eda el retablo, y el mono, grande y sin cola, con las posaderas de fieltro, pero no de mala cara; y, apenas le vio don Quijote, cuando le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00edgame vuestra merced, se\u00f1or adivino: \u00bfqu\u00e9 peje pillamo? \u00bfQu\u00e9 ha de ser de nosotros?. Y vea aqu\u00ed mis dos reales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y mand\u00f3 a Sancho que se los diese a maese Pedro, el cual respondi\u00f3 por el mono, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, este animal no responde ni da noticia de las cosas que est\u00e1n por venir; de las pasadas sabe algo, y de las presentes, alg\u00fan tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Voto a Rus \u2014dijo Sancho\u2014, no d\u00e9 yo un ardite porque me digan lo que por m\u00ed ha pasado!; porque, \u00bfqui\u00e9n lo puede saber mejor que yo mesmo? Y pagar yo porque me digan lo que s\u00e9, ser\u00eda una gran necedad; pero, pues sabe las cosas presentes, he aqu\u00ed mis dos reales, y d\u00edgame el se\u00f1or mon\u00edsimo qu\u00e9 hace ahora mi mujer Teresa Panza, y en qu\u00e9 se entretiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiso tomar maese Pedro el dinero, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No quiero recebir adelantados los premios, sin que hayan precedido los servicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, dando con la mano derecha dos golpes sobre el hombro izquierdo, en un brinco se le puso el mono en \u00e9l, y, llegando la boca al o\u00eddo, daba diente con diente muy apriesa; y, habiendo hecho este adem\u00e1n por espacio de un credo, de otro brinco se puso en el suelo, y al punto, con grand\u00edsima priesa, se fue maese Pedro a poner de rodillas ante don Quijote, y, abraz\u00e1ndole las piernas, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Estas piernas abrazo, bien as\u00ed como si abrazara las dos colunas de H\u00e9rcules, \u00a1oh resucitador insigne de la ya puesta en olvido andante caballer\u00eda!; \u00a1oh no jam\u00e1s como se debe alabado caballero don Quijote de la Mancha, \u00e1nimo de los desmayados, arrimo de los que van a caer, brazo de los ca\u00eddos, b\u00e1culo y consuelo de todos los desdichados!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued\u00f3 pasmado don Quijote, absorto Sancho, suspenso el primo, at\u00f3nito el paje, abobado el del rebuzno, confuso el ventero, y, finalmente, espantados todos los que oyeron las razones del titerero, el cual prosigui\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y t\u00fa, \u00a1oh buen Sancho Panza!, el mejor escudero y del mejor caballero del mundo, al\u00e9grate, que tu buena mujer Teresa est\u00e1 buena, y \u00e9sta es la hora en que ella est\u00e1 rastrillando una libra de lino, y, por m\u00e1s se\u00f1as, tiene a su lado izquierdo un jarro desbocado que cabe un buen porqu\u00e9 de vino, con que se entretiene en su trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso creo yo muy bien \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, porque es ella una bienaventurada, y, a no ser celosa, no la trocara yo por la giganta Andandona, que, seg\u00fan mi se\u00f1or, fue una mujer muy cabal y muy de pro; y es mi Teresa de aquellas que no se dejan mal pasar, aunque sea a costa de sus herederos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora digo \u2014dijo a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014, que el que lee mucho y anda mucho, vee mucho y sabe mucho. Digo esto porque, \u00bfqu\u00e9 persuasi\u00f3n fuera bastante para persuadirme que hay monos en el mundo que adivinen, como lo he visto ahora por mis propios ojos? Porque yo soy el mesmo don Quijote de la Mancha que este buen animal ha dicho, puesto que se ha estendido alg\u00fan tanto en mis alabanzas; pero comoquiera que yo me sea, doy gracias al cielo, que me dot\u00f3 de un \u00e1nimo blando y compasivo, inclinado siempre a hacer bien a todos, y mal a ninguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si yo tuviera dineros \u2014dijo el paje\u2014, preguntara al se\u00f1or mono qu\u00e9 me ha de suceder en la peregrinaci\u00f3n que llevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 maese Pedro, que ya se hab\u00eda levantado de los pies de don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ya he dicho que esta bestezuela no responde a lo por venir; que si respondiera, no importara no haber dineros; que, por servicio del se\u00f1or don Quijote, que est\u00e1 presente, dejara yo todos los intereses del mundo. Y agora, porque se lo debo, y por darle gusto, quiero armar mi retablo y dar placer a cuantos est\u00e1n en la venta, sin paga alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oyendo lo cual el ventero, alegre sobremanera, se\u00f1al\u00f3 el lugar donde se pod\u00eda poner el retablo, que en un punto fue hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote no estaba muy contento con las adivinanzas del mono, por parecerle no ser a prop\u00f3sito que un mono adivinase, ni las de por venir, ni las pasadas cosas; y as\u00ed, en tanto que maese Pedro acomodaba el retablo, se retir\u00f3 don Quijote con Sancho a un rinc\u00f3n de la caballeriza, donde, sin ser o\u00eddos de nadie, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mira, Sancho, yo he considerado bien la estra\u00f1a habilidad deste mono, y hallo por mi cuenta que sin duda este maese Pedro, su amo, debe de tener hecho pacto, t\u00e1cito o espreso, con el demonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si el patio es espeso y del demonio \u2014dijo Sancho\u2014, sin duda debe de ser muy sucio patio; pero, \u00bfde qu\u00e9 provecho le es al tal maese Pedro tener esos patios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No me entiendes, Sancho: no quiero decir sino que debe de tener hecho alg\u00fan concierto con el demonio de que infunda esa habilidad en el mono, con que gane de comer, y despu\u00e9s que est\u00e9 rico le dar\u00e1 su alma, que es lo que este universal enemigo pretende. Y h\u00e1ceme creer esto el ver que el mono no responde sino a las cosas pasadas o presentes, y la sabidur\u00eda del diablo no se puede estender a m\u00e1s, que las por venir no las sabe si no es por conjeturas, y no todas veces; que a solo Dios est\u00e1 reservado conocer los tiempos y los momentos, y para \u00c9l no hay pasado ni porvenir, que todo es presente. Y, siendo esto as\u00ed, como lo es, est\u00e1 claro que este mono habla con el estilo del diablo; y estoy maravillado c\u00f3mo no le han acusado al Santo Oficio, y examin\u00e1dole y sac\u00e1dole de cuajo en virtud de qui\u00e9n adivina; porque cierto est\u00e1 que este mono no es astr\u00f3logo, ni su amo ni \u00e9l alzan, ni saben alzar, estas figuras que llaman judiciarias, que tanto ahora se usan en Espa\u00f1a, que no hay mujercilla, ni paje, ni zapatero de viejo que no presuma de alzar una figura, como si fuera una sota de naipes del suelo, echando a perder con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la ciencia. De una se\u00f1ora s\u00e9 yo que pregunt\u00f3 a uno destos figureros que si una perrilla de falda peque\u00f1a, que ten\u00eda, si se empre\u00f1ar\u00eda y parir\u00eda, y cu\u00e1ntos y de qu\u00e9 color ser\u00edan los perros que pariese. A lo que el se\u00f1or judiciario, despu\u00e9s de haber alzado la figura, respondi\u00f3 que la perrica se empre\u00f1ar\u00eda, y parir\u00eda tres perricos, el uno verde, el otro encarnado y el otro de mezcla, con tal condici\u00f3n que la tal perra se cubriese entre las once y doce del d\u00eda, o de la noche, y que fuese en lunes o en s\u00e1bado; y lo que sucedi\u00f3 fue que de all\u00ed a dos d\u00edas se mor\u00eda la perra de ah\u00edta, y el se\u00f1or levantador qued\u00f3 acreditado en el lugar por acertad\u00edsimo judiciario, como lo quedan todos o los m\u00e1s levantadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con todo eso, querr\u00eda \u2014dijo Sancho\u2014 que vuestra merced dijese a maese Pedro preguntase a su mono si es verdad lo que a vuestra merced le pas\u00f3 en la cueva de Montesinos; que yo para m\u00ed tengo, con perd\u00f3n de vuestra merced, que todo fue embeleco y mentira, o por lo menos, cosas so\u00f1adas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo podr\u00eda ser \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, pero yo har\u00e9 lo que me aconsejas, puesto que me ha de quedar un no s\u00e9 qu\u00e9 de escr\u00fapulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando en esto, lleg\u00f3 maese Pedro a buscar a don Quijote y decirle que ya estaba en orden el retablo; que su merced viniese a verle, porque lo merec\u00eda. Don Quijote le comunic\u00f3 su pensamiento, y le rog\u00f3 preguntase luego a su mono le dijese si ciertas cosas que hab\u00eda pasado en la cueva de Montesinos hab\u00edan sido so\u00f1adas o verdaderas; porque a \u00e9l le parec\u00eda que ten\u00edan de todo. A lo que maese Pedro, sin responder palabra, volvi\u00f3 a traer el mono, y, puesto delante de don Quijote y de Sancho, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mirad, se\u00f1or mono, que este caballero quiere saber si ciertas cosas que le pasaron en una cueva llamada de Montesinos, si fueron falsas o verdaderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, haci\u00e9ndole la acostumbrada se\u00f1al, el mono se le subi\u00f3 en el hombro izquierdo, y, habl\u00e1ndole, al parecer, en el o\u00eddo, dijo luego maese Pedro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El mono dice que parte de las cosas que vuesa merced vio, o pas\u00f3, en la dicha cueva son falsas, y parte veris\u00edmiles; y que esto es lo que sabe, y no otra cosa, en cuanto a esta pregunta; y que si vuesa merced quisiere saber m\u00e1s, que el viernes venidero responder\u00e1 a todo lo que se le preguntare, que por ahora se le ha acabado la virtud, que no le vendr\u00e1 hasta el viernes, como dicho tiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfNo lo dec\u00eda yo \u2014dijo Sancho\u2014, que no se me pod\u00eda asentar que todo lo que vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo, ha dicho de los acontecimientos de la cueva era verdad, ni aun la mitad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Los sucesos lo dir\u00e1n, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; que el tiempo, descubridor de todas las cosas, no se deja ninguna que no las saque a la luz del sol, aunque est\u00e9 escondida en los senos de la tierra. Y, por hora, baste esto, y v\u00e1monos a ver el retablo del buen maese Pedro, que para m\u00ed tengo que debe de tener alguna novedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfC\u00f3mo alguna? \u2014respondi\u00f3 maese Pedro\u2014: sesenta mil encierra en s\u00ed este mi retablo; d\u00edgole a vuesa merced, mi se\u00f1or don Quijote, que es una de las cosas m\u00e1s de ver que hoy tiene el mundo, y operibus credite, et non verbis; y manos a labor, que se hace tarde y tenemos mucho que hacer y que decir y que mostrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obedeci\u00e9ronle don Quijote y Sancho, y vinieron donde ya estaba el retablo puesto y descubierto, lleno por todas partes de candelillas de cera encendidas, que le hac\u00edan vistoso y resplandeciente. En llegando, se meti\u00f3 maese Pedro dentro d\u00e9l, que era el que hab\u00eda de manejar las figuras del artificio, y fuera se puso un muchacho, criado del maese Pedro, para servir de int\u00e9rprete y declarador de los misterios del tal retablo: ten\u00eda una varilla en la mano, con que se\u00f1alaba las figuras que sal\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puestos, pues, todos cuantos hab\u00eda en la venta, y algunos en pie, frontero del retablo, y acomodados don Quijote, Sancho, el paje y el primo en los mejores lugares, el trujam\u00e1n comenz\u00f3 a decir lo que oir\u00e1 y ver\u00e1 el que le oyere o viere el cap\u00edtulo siguiente.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXVI. Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con otras cosas en verdad harto buenas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Callaron todos, tirios y troyanos; quiero decir, pendientes estaban todos los que el retablo miraban de la boca del declarador de sus maravillas, cuando se oyeron sonar en el retablo cantidad de atabales y trompetas, y dispararse mucha artiller\u00eda, cuyo rumor pas\u00f3 en tiempo breve, y luego alz\u00f3 la voz el muchacho, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Esta verdadera historia que aqu\u00ed a vuesas mercedes se representa es sacada al pie de la letra de las cor\u00f3nicas francesas y de los romances espa\u00f1oles que andan en boca de las gentes, y de los muchachos, por esas calles. Trata de la libertad que dio el se\u00f1or don Gaiferos a su esposa Melisendra, que estaba cautiva en Espa\u00f1a, en poder de moros, en la ciudad de Sansue\u00f1a, que as\u00ed se llamaba entonces la que hoy se llama Zaragoza; y vean vuesas mercedes all\u00ed c\u00f3mo est\u00e1 jugando a las tablas don Gaiferos, seg\u00fan aquello que se canta:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">Jugando est\u00e1 a las tablas don Gaiferos,<br \/>\nque ya de Melisendra est\u00e1 olvidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aquel personaje que all\u00ed asoma, con corona en la cabeza y ceptro en las manos, es el emperador Carlomagno, padre putativo de la tal Melisendra, el cual, moh\u00edno de ver el ocio y descuido de su yerno, le sale a re\u00f1ir; y adviertan con la vehemencia y ah\u00ednco que le ri\u00f1e, que no parece sino que le quiere dar con el ceptro media docena de coscorrones, y aun hay autores que dicen que se los dio, y muy bien dados; y, despu\u00e9s de haberle dicho muchas cosas acerca del peligro que corr\u00eda su honra en no procurar la libertad de su esposa, dicen que le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHarto os he dicho: miradlo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miren vuestras mercedes tambi\u00e9n c\u00f3mo el emperador vuelve las espaldas y deja despechado a don Gaiferos, el cual ya ven como arroja, impaciente de la c\u00f3lera, lejos de s\u00ed el tablero y las tablas, y pide apriesa las armas, y a don Rold\u00e1n, su primo, pide prestada su espada Durindana, y c\u00f3mo don Rold\u00e1n no se la quiere prestar, ofreci\u00e9ndole su compa\u00f1\u00eda en la dif\u00edcil empresa en que se pone; pero el valeroso enojado no lo quiere aceptar; antes, dice que \u00e9l solo es bastante para sacar a su esposa, si bien estuviese metida en el m\u00e1s hondo centro de la tierra; y, con esto, se entra a armar, para ponerse luego en camino. Vuelvan vuestras mercedes los ojos a aquella torre que all\u00ed parece, que se presupone que es una de las torres del alc\u00e1zar de Zaragoza, que ahora llaman la Aljafer\u00eda; y aquella dama que en aquel balc\u00f3n parece, vestida a lo moro, es la sin par Melisendra, que desde all\u00ed muchas veces se pon\u00eda a mirar el camino de Francia, y, puesta la imaginaci\u00f3n en Par\u00eds y en su esposo, se consolaba en su cautiverio. Miren tambi\u00e9n un nuevo caso que ahora sucede, quiz\u00e1 no visto jam\u00e1s. \u00bfNo veen aquel moro que callandico y pasito a paso, puesto el dedo en la boca, se llega por las espaldas de Melisendra? Pues miren c\u00f3mo la da un beso en mitad de los labios, y la priesa que ella se da a escupir, y a limpi\u00e1rselos con la blanca manga de su camisa, y c\u00f3mo se lamenta, y se arranca de pesar sus hermosos cabellos, como si ellos tuvieran la culpa del maleficio. Miren tambi\u00e9n c\u00f3mo aquel grave moro que est\u00e1 en aquellos corredores es el rey Marsilio de Sansue\u00f1a; el cual, por haber visto la insolencia del moro, puesto que era un pariente y gran privado suyo, le mand\u00f3 luego prender, y que le den docientos azotes, llev\u00e1ndole por las calles acostumbradas de la ciudad,<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">con chilladores delante<br \/>\ny envaramiento detr\u00e1s;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y veis aqu\u00ed donde salen a ejecutar la sentencia, aun bien apenas no habiendo sido puesta en ejecuci\u00f3n la culpa; porque entre moros no hay \u00abtraslado a la parte\u00bb, ni \u00aba prueba y est\u00e9se\u00bb, como entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ni\u00f1o, ni\u00f1o \u2014dijo con voz alta a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014, seguid vuestra historia l\u00ednea recta, y no os met\u00e1is en las curvas o transversales; que, para sacar una verdad en limpio, menester son muchas pruebas y repruebas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n dijo maese Pedro desde dentro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Muchacho, no te metas en dibujos, sino haz lo que ese se\u00f1or te manda, que ser\u00e1 lo m\u00e1s acertado; sigue tu canto llano, y no te metas en contrapuntos, que se suelen quebrar de sotiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo lo har\u00e9 as\u00ed \u2014respondi\u00f3 el muchacho; y prosigui\u00f3, diciendo\u2014: Esta figura que aqu\u00ed parece a caballo, cubierta con una capa gascona, es la mesma de don Gaiferos, a quien su esposa, ya vengada del atrevimiento del enamorado moro, con mejor y m\u00e1s sosegado semblante, se ha puesto a los miradores de la torre, y habla con su esposo, creyendo que es alg\u00fan pasajero, con quien pas\u00f3 todas aquellas razones y coloquios de aquel romance que dicen:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">Caballero, si a Francia ides,<br \/>\npor Gaiferos preguntad;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las cuales no digo yo ahora, porque de la prolijidad se suele engendrar el fastidio; basta ver c\u00f3mo don Gaiferos se descubre, y que por los ademanes alegres que Melisendra hace se nos da a entender que ella le ha conocido, y m\u00e1s ahora que veemos se descuelga del balc\u00f3n, para ponerse en las ancas del caballo de su buen esposo. Mas, \u00a1ay, sin ventura!, que se le ha asido una punta del faldell\u00edn de uno de los hierros del balc\u00f3n, y est\u00e1 pendiente en el aire, sin poder llegar al suelo. Pero veis c\u00f3mo el piadoso cielo socorre en las mayores necesidades, pues llega don Gaiferos, y, sin mirar si se rasgar\u00e1 o no el rico faldell\u00edn, ase della, y mal su grado la hace bajar al suelo, y luego, de un brinco, la pone sobre las ancas de su caballo, a horcajadas como hombre, y la manda que se tenga fuertemente y le eche los brazos por las espaldas, de modo que los cruce en el pecho, porque no se caiga, a causa que no estaba la se\u00f1ora Melisendra acostumbrada a semejantes caballer\u00edas. Veis tambi\u00e9n c\u00f3mo los relinchos del caballo dan se\u00f1ales que va contento con la valiente y hermosa carga que lleva en su se\u00f1or y en su se\u00f1ora. Veis c\u00f3mo vuelven las espaldas y salen de la ciudad, y alegres y regocijados toman de Par\u00eds la v\u00eda. \u00a1Vais en paz, oh par sin par de verdaderos amantes! \u00a1Llegu\u00e9is a salvamento a vuestra deseada patria, sin que la fortuna ponga estorbo en vuestro felice viaje! \u00a1Los ojos de vuestros amigos y parientes os vean gozar en paz tranquila los d\u00edas, que los de N\u00e9stor sean, que os quedan de la vida!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed alz\u00f3 otra vez la voz maese Pedro, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Llaneza, muchacho; no te encumbres, que toda afectaci\u00f3n es mala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No respondi\u00f3 nada el int\u00e9rprete; antes, prosigui\u00f3, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No faltaron algunos ociosos ojos, que lo suelen ver todo, que no viesen la bajada y la subida de Melisendra, de quien dieron noticia al rey Marsilio, el cual mand\u00f3 luego tocar al arma; y miren con qu\u00e9 priesa, que ya la ciudad se hunde con el son de las campanas que en todas las torres de las mezquitas suenan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Eso no! \u2014dijo a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014: en esto de las campanas anda muy impropio maese Pedro, porque entre moros no se usan campanas, sino atabales, y un g\u00e9nero de dulzainas que parecen nuestras chirim\u00edas; y esto de sonar campanas en Sansue\u00f1a sin duda que es un gran disparate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cual o\u00eddo por maese Pedro, ces\u00f3 el tocar y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No mire vuesa merced en ni\u00f1er\u00edas, se\u00f1or don Quijote, ni quiera llevar las cosas tan por el cabo que no se le halle. \u00bfNo se representan por ah\u00ed, casi de ordinario, mil comedias llenas de mil impropiedades y disparates, y, con todo eso, corren felic\u00edsimamente su carrera, y se escuchan no s\u00f3lo con aplauso, sino con admiraci\u00f3n y todo? Prosigue, muchacho, y deja decir; que, como yo llene mi talego, si quiere represente m\u00e1s impropiedades que tiene \u00e1tomos el sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es la verdad \u2014replic\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el muchacho dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Miren cu\u00e1nta y cu\u00e1n lucida caballer\u00eda sale de la ciudad en siguimiento de los dos cat\u00f3licos amantes, cu\u00e1ntas trompetas que suenan, cu\u00e1ntas dulzainas que tocan y cu\u00e1ntos atabales y atambores que retumban. T\u00e9mome que los han de alcanzar, y los han de volver atados a la cola de su mismo caballo, que ser\u00eda un horrendo espet\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viendo y oyendo, pues, tanta morisma y tanto estruendo don Quijote, pareci\u00f3le ser bien dar ayuda a los que hu\u00edan; y, levant\u00e1ndose en pie, en voz alta, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No consentir\u00e9 yo en mis d\u00edas y en mi presencia se le haga supercher\u00eda a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don Gaiferos. \u00a1Deteneos, mal nacida canalla; no le sig\u00e1is ni persig\u00e1is; si no, conmigo sois en la batalla!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo y haciendo, desenvain\u00f3 la espada, y de un brinco se puso junto al retablo, y, con acelerada y nunca vista furia, comenz\u00f3 a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a \u00e9ste, destrozando a aqu\u00e9l, y, entre otros muchos, tir\u00f3 un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con m\u00e1s facilidad que si fuera hecha de masa de mazap\u00e1n. Daba voces maese Pedro, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Det\u00e9ngase vuesa merced, se\u00f1or don Quijote, y advierta que estos que derriba, destroza y mata no son verdaderos moros, sino unas figurillas de pasta. \u00a1Mire, pecador de m\u00ed, que me destruye y echa a perder toda mi hacienda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas no por esto dejaba de menudear don Quijote cuchilladas, mandobles, tajos y reveses como llovidos. Finalmente, en menos de dos credos dio con todo el retablo en el suelo, hechas pedazos y desmenuzadas todas sus jarcias y figuras: el rey Marsilio, mal herido, y el emperador Carlomagno, partida la corona y la cabeza en dos partes. Alborot\u00f3se el senado de los oyentes, huy\u00f3se el mono por los tejados de la ventana, temi\u00f3 el primo, acobard\u00f3se el paje, y hasta el mesmo Sancho Panza tuvo pavor grand\u00edsimo, porque, como \u00e9l jur\u00f3 despu\u00e9s de pasada la borrasca, jam\u00e1s hab\u00eda visto a su se\u00f1or con tan desatinada c\u00f3lera. Hecho, pues, el general destrozo del retablo, soseg\u00f3se un poco don Quijote y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Quisiera yo tener aqu\u00ed delante en este punto todos aquellos que no creen, ni quieren creer, de cu\u00e1nto provecho sean en el mundo los caballeros andantes: miren, si no me hallara yo aqu\u00ed presente, qu\u00e9 fuera del buen don Gaiferos y de la hermosa Melisendra; a buen seguro que \u00e9sta fuera ya la hora que los hubieran alcanzado estos canes, y les hubieran hecho alg\u00fan desaguisado. En resoluci\u00f3n, \u00a1viva la andante caballer\u00eda sobre cuantas cosas hoy viven en la tierra!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Vivan en hora buena \u2014dijo a esta saz\u00f3n con voz enfermiza maese Pedro\u2014, y muera yo, pues soy tan desdichado que puedo decir con el rey don Rodrigo:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">Ayer fui se\u00f1or de Espa\u00f1a&#8230;<br \/>\ny hoy no tengo una almena<br \/>\nque pueda decir que es m\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ha media hora, ni aun un mediano momento, que me vi se\u00f1or de reyes y de emperadores, llenas mis caballerizas y mis cofres y sacos de infinitos caballos y de innumerables galas, y agora me veo desolado y abatido, pobre y mendigo, y, sobre todo, sin mi mono, que a fe que primero que le vuelva a mi poder me han de sudar los dientes; y todo por la furia mal considerada deste se\u00f1or caballero, de quien se dice que ampara pupilos, y endereza tuertos, y hace otras obras caritativas; y en m\u00ed solo ha venido a faltar su intenci\u00f3n generosa, que sean benditos y alabados los cielos, all\u00e1 donde tienen m\u00e1s levantados sus asientos. En fin, el Caballero de la Triste Figura hab\u00eda de ser aquel que hab\u00eda de desfigurar las m\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enterneci\u00f3se Sancho Panza con las razones de maese Pedro, y d\u00edjole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No llores, maese Pedro, ni te lamentes, que me quiebras el coraz\u00f3n; porque te hago saber que es mi se\u00f1or don Quijote tan cat\u00f3lico y escrupuloso cristiano, que si \u00e9l cae en la cuenta de que te ha hecho alg\u00fan agravio, te lo sabr\u00e1 y te lo querr\u00e1 pagar y satisfacer con muchas ventajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con que me pagase el se\u00f1or don Quijote alguna parte de las hechuras que me ha deshecho, quedar\u00eda contento, y su merced asegurar\u00eda su conciencia, porque no se puede salvar quien tiene lo ajeno contra la voluntad de su due\u00f1o y no lo restituye.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es \u2014dijo don Quijote\u2014, pero hasta ahora yo no s\u00e9 que tenga nada vuestro, maese Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfC\u00f3mo no? \u2014respondi\u00f3 maese Pedro\u2014; y estas reliquias que est\u00e1n por este duro y est\u00e9ril suelo, \u00bfqui\u00e9n las esparci\u00f3 y aniquil\u00f3, sino la fuerza invencible dese poderoso brazo?, y \u00bfc\u00fayos eran sus cuerpos sino m\u00edos?, y \u00bfcon qui\u00e9n me sustentaba yo sino con ellos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora acabo de creer \u2014dijo a este punto don Quijote\u2014 lo que otras muchas veces he cre\u00eddo: que estos encantadores que me persiguen no hacen sino ponerme las figuras como ellas son delante de los ojos, y luego me las mudan y truecan en las que ellos quieren. Real y verdaderamente os digo, se\u00f1ores que me o\u00eds, que a m\u00ed me pareci\u00f3 todo lo que aqu\u00ed ha pasado que pasaba al pie de la letra: que Melisendra era Melisendra, don Gaiferos don Gaiferos, Marsilio Marsilio, y Carlomagno Carlomagno: por eso se me alter\u00f3 la c\u00f3lera, y, por cumplir con mi profesi\u00f3n de caballero andante, quise dar ayuda y favor a los que hu\u00edan, y con este buen prop\u00f3sito hice lo que hab\u00e9is visto; si me ha salido al rev\u00e9s, no es culpa m\u00eda, sino de los malos que me persiguen; y, con todo esto, deste mi yerro, aunque no ha procedido de malicia, quiero yo mismo condenarme en costas: vea maese Pedro lo que quiere por las figuras deshechas, que yo me ofrezco a pag\u00e1rselo luego, en buena y corriente moneda castellana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inclin\u00f3sele maese Pedro, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No esperaba yo menos de la inaudita cristiandad del valeroso don Quijote de la Mancha, verdadero socorredor y amparo de todos los necesitados y menesterosos vagamundos; y aqu\u00ed el se\u00f1or ventero y el gran Sancho ser\u00e1n medianeros y apreciadores, entre vuesa merced y m\u00ed, de lo que valen o pod\u00edan valer las ya deshechas figuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ventero y Sancho dijeron que as\u00ed lo har\u00edan, y luego maese Pedro alz\u00f3 del suelo, con la cabeza menos, al rey Marsilio de Zaragoza, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ya se vee cu\u00e1n imposible es volver a este rey a su ser primero; y as\u00ed, me parece, salvo mejor juicio, que se me d\u00e9 por su muerte, fin y acabamiento cuatro reales y medio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Adelante! \u2014dijo don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues por esta abertura de arriba abajo \u2014prosigui\u00f3 maese Pedro, tomando en las manos al partido emperador Carlomagno\u2014, no ser\u00eda mucho que pidiese yo cinco reales y un cuartillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No es poco \u2014dijo Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ni mucho \u2014replic\u00f3 el ventero\u2014; m\u00e9diese la partida y se\u00f1\u00e1lensele cinco reales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00e9nsele todos cinco y cuartillo \u2014dijo don Quijote\u2014, que no est\u00e1 en un cuartillo m\u00e1s a menos la monta desta notable desgracia; y acabe presto maese Pedro, que se hace hora de cenar, y yo tengo ciertos barruntos de hambre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por esta figura \u2014dijo maese Pedro\u2014 que est\u00e1 sin narices y un ojo menos, que es de la hermosa Melisendra, quiero, y me pongo en lo justo, dos reales y doce maraved\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aun ah\u00ed ser\u00eda el diablo \u2014dijo don Quijote\u2014, si ya no estuviese Melisendra con su esposo, por lo menos, en la raya de Francia; porque el caballo en que iban, a m\u00ed me pareci\u00f3 que antes volaba que corr\u00eda; y as\u00ed, no hay para qu\u00e9 venderme a m\u00ed el gato por liebre, present\u00e1ndome aqu\u00ed a Melisendra desnarigada, estando la otra, si viene a mano, ahora holg\u00e1ndose en Francia con su esposo a pierna tendida. Ayude Dios con lo suyo a cada uno, se\u00f1or maese Pedro, y caminemos todos con pie llano y con intenci\u00f3n sana. Y prosiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maese Pedro, que vio que don Quijote izquierdeaba y que volv\u00eda a su primer tema, no quiso que se le escapase; y as\u00ed, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9sta no debe de ser Melisendra, sino alguna de las doncellas que la serv\u00edan; y as\u00ed, con sesenta maraved\u00eds que me den por ella quedar\u00e9 contento y bien pagado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desta manera fue poniendo precio a otras muchas destrozadas figuras, que despu\u00e9s los moderaron los dos jueces \u00e1rbitros, con satisfaci\u00f3n de las partes, que llegaron a cuarenta reales y tres cuartillos; y, adem\u00e1s desto, que luego lo desembols\u00f3 Sancho, pidi\u00f3 maese Pedro dos reales por el trabajo de tomar el mono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00e1selos, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, no para tomar el mono, sino la mona; y docientos diera yo ahora en albricias a quien me dijera con certidumbre que la se\u00f1ora do\u00f1a Melisendra y el se\u00f1or don Gaiferos estaban ya en Francia y entre los suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ninguno nos lo podr\u00e1 decir mejor que mi mono \u2014dijo maese Pedro\u2014, pero no habr\u00e1 diablo que ahora le tome; aunque imagino que el cari\u00f1o y la hambre le han de forzar a que me busque esta noche, y amanecer\u00e1 Dios y ver\u00e9monos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resoluci\u00f3n, la borrasca del retablo se acab\u00f3 y todos cenaron en paz y en buena compa\u00f1\u00eda, a costa de don Quijote, que era liberal en todo estremo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes que amaneciese, se fue el que llevaba las lanzas y las alabardas, y ya despu\u00e9s de amanecido, se vinieron a despedir de don Quijote el primo y el paje: el uno, para volverse a su tierra; y el otro, a proseguir su camino, para ayuda del cual le dio don Quijote una docena de reales. Maese Pedro no quiso volver a entrar en m\u00e1s dimes ni diretes con don Quijote, a quien \u00e9l conoc\u00eda muy bien, y as\u00ed, madrug\u00f3 antes que el sol, y, cogiendo las reliquias de su retablo y a su mono, se fue tambi\u00e9n a buscar sus aventuras. El ventero, que no conoc\u00eda a don Quijote, tan admirado le ten\u00edan sus locuras como su liberalidad. Finalmente, Sancho le pag\u00f3 muy bien, por orden de su se\u00f1or, y, despidi\u00e9ndose d\u00e9l, casi a las ocho del d\u00eda dejaron la venta y se pusieron en camino, donde los dejaremos ir; que as\u00ed conviene para dar lugar a contar otras cosas pertenecientes a la declaraci\u00f3n desta famosa historia.<\/p>\n<p>Redacci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XXV. Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titerero, con las memorables adivinanzas del mono adivino No se le coc\u00eda el pan a don Quijote, como suele decirse, hasta o\u00edr y saber las maravillas prometidas del hombre condutor de las armas. 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