{"id":24062,"date":"2025-10-18T00:00:08","date_gmt":"2025-10-17T22:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=24062"},"modified":"2025-10-18T08:09:05","modified_gmt":"2025-10-18T06:09:05","slug":"fortunata-y-jacinta-segunda-parte-capitulo-iii-partes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=24062","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulo III &#8211; Partes III y IV"},"content":{"rendered":"<h2>&#8211;<span class=\"smcap\">III<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe se qued\u00f3 que no sab\u00eda lo que le pasaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Papitos, Papitos!&#8230; No, no te llamo&#8230; vete&#8230; \u00bfPero has visto qu\u00e9 insolente? Si no es \u00e9l, no es \u00e9l&#8230; Es que me le han vuelto del rev\u00e9s, me le han embrujado. \u00bfHabr\u00e1 tunante? Si estoy por seguirle y avisar a una pareja de Orden P\u00fablico para que me le trinquen&#8230; Pero a la noche nos veremos las caras. Porque t\u00fa has de volver, t\u00fa tienes que volver, sietemesino hip\u00f3crita&#8230; Papitos, toma, toma; b\u00e1jate por los fideos y el az\u00facar. Yo no salgo, no puedo salir. Creo que me va a dar algo&#8230; Mira, te pasas por la botica y pides un frasco de aceite de h\u00edgado de bacalao, del que yo tra\u00eda. Ya saben ellos. Dices que yo ir\u00e9 a pagarlo&#8230; Oye, oye, no traigas eso. \u00a1Si no lo va a querer tomar&#8230;! Tr\u00e1ete una vara. No, no traigas tampoco vara&#8230; Te pasas por la droguer\u00eda y pides diez c\u00e9ntimos de sanguinaria. A m\u00ed me va a dar algo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba en efecto amenazada de un arrebato de sangre, y la cosa no era para menos. Nunca hab\u00eda visto en su sobrino un rasgo de independencia como el que acababa de ver. Hab\u00eda sido siempre tan poquita cosa, que donde le pon\u00edan all\u00ed se estaba. Voluntad propia, no la tuvo jam\u00e1s. En ning\u00fan tiempo fue preciso ponerle la mano encima, porque un fruncimiento de cejas bastaba para traerle a la obediencia. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pasado en aquel cordero para convertirle en algo as\u00ed como un leoncillo? La mente de do\u00f1a Lupe no pod\u00eda descifrar misterio tan grande. Tras de la c\u00f3lera y la confusi\u00f3n vino el abatimiento, y se sent\u00eda tan rendida f\u00edsicamente como si hubiera estado toda la ma\u00f1ana ocupada en alguna faena penosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quitose con pausa los trapitos domingueros que se hab\u00eda empezado a poner, y volvi\u00f3 a llamar a la mona para decirle: \u00abNo hagas m\u00e1s que unas sopas de ajo. El se\u00f1oritingo no vendr\u00e1 a almorzar, y si viene le acusar\u00e9 las cuarenta\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomando la sillita baja, que usaba cuando cos\u00eda, la coloc\u00f3 junto al balc\u00f3n. Le dol\u00eda la cintura y al sentarse exhal\u00f3 un \u00a1ay! Para coser usaba siempre gafas. Se las puso, y sacando obra de su cesta de costura, empez\u00f3 a repasar unas s\u00e1banas. No le repugnaba a do\u00f1a Lupe trabajar los domingos, porque sus escr\u00fapulos religiosos se los hab\u00eda quitado J\u00e1uregui en tantos a\u00f1os de propaganda matrimonial progresista. P\u00fasose, pues, a zurcir en su sitio de costumbre, que era junto a la vidriera. En el balc\u00f3n ten\u00eda dos o tres tiestos, y por entre las secas ramas ve\u00eda la calle. Como el cuarto era principal, desde aquel sitio se ver\u00eda muy bien pasar gente en caso de que la gente quisiese pasar por all\u00ed. Pero la calle de Raimundo Lulio y la de Don Juan de Austria, que hace \u00e1ngulo con ella, son de muy poco tr\u00e1nsito. Parece aquello un pueblo. La \u00fanica distracci\u00f3n de do\u00f1a Lupe en sus horas solitarias era ver qui\u00e9n entraba en el taller de coches inmediato o en la imprenta de enfrente, y si pasaba o no do\u00f1a Guillermina Pacheco en direcci\u00f3n del asilo de la calle de Alburquerque. Lugar y ocasi\u00f3n admirables eran aquellos para reflexionar, con los trapos sobre la falda, la aguja en la mano, los espejuelos calados, la cesta de la ropa al lado, el gato hecho una pelota de sue\u00f1o a los pies de su ama. Aquel d\u00eda do\u00f1a Lupe ten\u00eda, m\u00e1s que nunca, materia larga de meditaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Que se est\u00e9 una sacrificada toda la vida para esto!&#8230; \u00c9l no lo sabe, \u00bfqu\u00e9 ha de saber, si es un tont\u00edn? Le ponen el plato delante, \u00bfy qu\u00e9 sabe las agon\u00edas que ha costado pon\u00e9rselo?&#8230; Pues si le dijera yo que cada garbanzo, algunos d\u00edas, tiempo ha, ten\u00eda el valor de una perla&#8230; seg\u00fan lo que costaba traerlo a casa&#8230;! No s\u00e9 qu\u00e9 habr\u00eda sido de m\u00ed sin el Sr. de Torquemada, ni qu\u00e9 hubiera sido de Maxi sin m\u00ed. \u00a1Lucida existencia ser\u00eda la suya si no hubiera tenido m\u00e1s arrimo que el de sus hermanos! Dime, bobo de Coria, \u00bfsi yo no hubiera trabajado como una negra para defender el panecillo y poner esta casa en el pie que tiene; si no discurriera tanto como discurro, calent\u00e1ndome los sesos a todas horas y empleando en mil menudencias estas entendederas que Dios me ha dado, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sido de ti, ingratuelo?&#8230; \u00a1Ah! \u00a1Si viviera mi J\u00e1uregui!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo de su difunto, que siempre se avivaba en la mente de do\u00f1a Lupe cuando se ve\u00eda en alg\u00fan conflicto, la enterneci\u00f3. En todas sus aflicciones se consolaba con la dulce memoria de su felicidad matrimonial, pues J\u00e1uregui hab\u00eda sido el mejor de los hombres y el n\u00famero uno de los maridos. \u00ab\u00a1Ay, mi J\u00e1uregui!\u00bb exclamaba echando toda el alma en un suspiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Pedro Manuel de J\u00e1uregui hab\u00eda servido en el Real Cuerpo de Alabarderos. Despu\u00e9s se dedic\u00f3 a negocios, y era tan honrado, pero tan sosamente honrado, que no dej\u00f3 al morir m\u00e1s que cinco mil reales. Oriundo de la provincia de Le\u00f3n, recib\u00eda partidas de huevos y otros art\u00edculos de recoba. Todos los paveros leoneses, zamoranos y segovianos depositaban en sus manos el dinero que ganaban, para que lo girase a los pueblos productores del art\u00edculo, y de aqu\u00ed vino el apodo que le dieron en Puerta Cerrada y que hered\u00f3 do\u00f1a Lupe. Tambi\u00e9n recib\u00eda J\u00e1uregui, por Navidad, remesas de mantecadas de Astorga, y a su casa iban a cobrar y a dejar fondos todos los ordinarios de la maragater\u00eda. En pol\u00edtica hizo gran papel D. Pedro por ser uno de los corifeos de la Milicia Nacional, y era tan sensato, que la \u00fanica vez que se sublev\u00f3 lo hizo al grito m\u00e1gico de \u00a1Viva Isabel II! Falleci\u00f3 aquel bendito, y do\u00f1a Lupe se hubiera muerto tambi\u00e9n si el dolor matara. Y no se vaya a creer que le faltaron pretendientes a la viudita, pues hab\u00eda, entre otros, un D. Evaristo Feijoo, coronel de ej\u00e9rcito, que le rondaba la calle y no la dejaba vivir. Pero la fidelidad a la memoria de su feo y honrado J\u00e1uregui se sobrepon\u00eda en do\u00f1a Lupe a todos los intereses de la tierra. Despu\u00e9s vino la crianza y cuidado de su sobrinito, que le dieron esa distracci\u00f3n tan saludable para las desazones del alma. Torquemada y los negocios ayud\u00e1ronla tambi\u00e9n a entretener su existencia y a conllevar su dolor&#8230; Pas\u00f3 tiempo, gan\u00f3 dinero, y lentamente vino la situaci\u00f3n en que la he descrito. Frisaba ya do\u00f1a Lupe en los cincuenta a\u00f1os, mas estaba tan bien conservada, que no parec\u00eda tener m\u00e1s de cuarenta. Hab\u00eda sido en su mocedad frescachona de cuerpo y enjuta de rostro, y ten\u00eda cierto parecido remoto con Juan Pablo. Sus ojos pardos conservaban la viveza de la juventud; pero ten\u00eda cierta adustez jur\u00eddica en la cara, acentuada de l\u00edneas y seca de color. Sobre el labio superior, fino y violado cual los bordes de una reciente herida, le corr\u00eda un bozo tenue, muy tenue, como el de los chicos precoces, vello fin\u00edsimo que no la afeaba ciertamente; por el contrario, era quiz\u00e1s la \u00fanica pincelada feliz de aquel rostro semejante a las pinturas de la Edad Media, y hac\u00eda la gracia el tal bozo de ir a terminarse sobre el pico derecho de la boca con una verruguita muy mona, de la cual sal\u00edan dos o tres pelos bermejos que a la luz brillaban retorcidos como hilillos de cobre. El busto era hermoso, aunque, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, hab\u00eda en \u00e9l algo y aun algos de falseamiento de la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descollaba do\u00f1a Lupe por la inteligencia y por el prurito de mostrarla a cada instante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como a otras el amor propio les inspira la presunci\u00f3n, a la viuda de J\u00e1uregui le infund\u00eda convicciones de superioridad intelectual y el deseo de dirigir la conducta ajena, resplandeciendo en el consejo y en todo lo que es pr\u00e1ctico y gubernativo. Era una de esas personas que, no habiendo recibido educaci\u00f3n, parece que la han tenido cumplid\u00edsima, por lo bien que se expresan, por la firmeza con que se imponen un car\u00e1cter y lo sostienen, y por lo bien que disfrazan con las ret\u00f3ricas sociales las brutalidades del ego\u00edsmo humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la memoria de su J\u00e1uregui llev\u00f3 el pensamiento a su sobrino. Eran sus dos amores. Subi\u00e9ndose las gafas que se le hab\u00edan deslizado hasta la punta de la nariz, prosigui\u00f3 as\u00ed: \u00abPues conmigo no juega. Le pongo en la calle como tres y dos son cinco. Tendr\u00e9 que hacer un esfuerzo, porque le quiero como debe de quererse a los hijos&#8230; \u00a1Yo que ten\u00eda la ilusi\u00f3n de casarle con Rufina o al menos con Olimpia!&#8230; No, me gusta mucho m\u00e1s Rufina Torquemada. Cuidado que soy tonta. Al verle tan hura\u00f1o, y que se escond\u00eda cuando entraba do\u00f1a Silvia con su hija, cre\u00eda que hablarle a este chico de mujeres era como mentarle al diablo la cruz. F\u00edese usted de apariencias. Y ahora resulta que hace meses sostiene a una mujer, y se pasa el d\u00eda entero con ella y&#8230; Vamos, yo tengo que ver esto para creerlo&#8230; Y otra cosa: \u00bfc\u00f3mo se las arreglar\u00e1 para mantenerla?&#8230; La hucha est\u00e1 all\u00ed con su peso de siempre&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe, al llegar aqu\u00ed, se engolf\u00f3 en cavilaciones tan abstrusas que no es posible seguirla. Su mente se sumerg\u00eda y sal\u00eda a flote, como un madero arrojado en medio de las bravas olas. La buena se\u00f1ora estuvo as\u00ed toda la tarde. Llegada la noche, deseaba ardientemente que el sobrino entrase de la calle para descargar sobre \u00e9l todo el material de lavas que el volc\u00e1n de su pecho no pod\u00eda contener. Entr\u00f3 el sietemesino muy tarde, cuando su t\u00eda estaba ya comiendo y se hab\u00eda servido el cocido. Maximiliano se sent\u00f3 a la mesa sin decir nada, muy grave y algo azorado. Empez\u00f3 a comer con apetito la sopa fr\u00eda, echando miradas indagatorias e inquietas a su se\u00f1ora t\u00eda, que evitaba el mirarle&#8230; <i>por no romper<\/i>&#8230; \u00abDebo contenerme\u2014pensaba ella\u2014, hasta que coma&#8230; Y parece que tiene ganitas&#8230;\u00bb. A ratos el joven daba hondos suspiros mirando a su t\u00eda, cual si deseara tener una explicaci\u00f3n con ella. M\u00e1s de una vez quiso do\u00f1a Lupe romper en denuestos; pero el silencio y la compostura de su sobrino la conten\u00edan, haci\u00e9ndole temer que se repitiera el rasgo varonil de aquella ma\u00f1ana. Por fin, apenas cat\u00f3 el joven unas pasas que de postre hab\u00eda, se levant\u00f3 para ir a su cuarto; y apenas le vio do\u00f1a Lupe de espalda, se le encendieron bruscamente los \u00e1nimos y corri\u00f3 tras \u00e9l, conteniendo las palabras que a la boca se le sal\u00edan. Estaba el pobre chico encendiendo el quinqu\u00e9 de su cuarto, cuando la se\u00f1ora apareci\u00f3 en la puerta, gritando con toda la fuerza de sus pulmones: \u00abZascandil\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se inmut\u00f3 Maximiliano ni aun cuando do\u00f1a Lupe, repitiendo su ap\u00f3strofe, lleg\u00f3 al cuarto o al quinto <i>zascandil<\/i>. Y como si esta palabra fuera el tap\u00f3n de su ira, tras ella corrieron en vena abundante las quejas por lo que el chico hab\u00eda hecho aquella ma\u00f1ana. \u00abY no quiero hablar ahora del motivo\u2014a\u00f1adi\u00f3 ella\u2014; de esa moza que te has echado&#8230; y que sin duda empieza por pegarte su mala educaci\u00f3n. Voy a la patochada de esta ma\u00f1ana. \u00bfCrees que tu t\u00eda es alg\u00fan trapo viejo?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho se sent\u00f3 en la silla que junto a la cama estaba, y apoyando el codo en esta, aguant\u00f3 el achuch\u00f3n, sin mirar a su juez. Ten\u00eda un palillo entre los dientes, y lo llevaba de un lado para otro de la boca con nerviosa presteza. Ya se le hab\u00eda quitado el gran temor que la hermana de su padre le infund\u00eda. Como ciertos cobardes se vuelven valientes desde que disparan el primer tiro, Maximiliano, una vez que rompi\u00f3 el fuego con la hombrada de aquella ma\u00f1ana, sent\u00eda su voluntad libre del freno que le pusiera la timidez. Dicha timidez era un fen\u00f3meno puramente nervioso, y en ella ten\u00edan no poca parte tambi\u00e9n sus rutinarios h\u00e1bitos de subordinaci\u00f3n y apocamiento. Mientras no hubo en su alma una fuerza poderosa, aquellos h\u00e1bitos y la di\u00e1tesis nerviosa formaron la costra o apariencia de su car\u00e1cter; pero surgi\u00f3 dentro la energ\u00eda, que estuvo luchando durante alg\u00fan tiempo por mostrarse, rompiendo la corteza. La timidez o falsa humildad endurec\u00eda esta, y como la energ\u00eda interior no encontraba un auxilio en la palabra, porque la sumisi\u00f3n consuetudinaria y la cortedad no le hab\u00edan permitido educarla para discutir, pasaba tiempo sin que la costra se rompiera. Por fin, lo que no pudieron hacer las palabras, lo hizo un acto. Roto el cascar\u00f3n, Maximiliano se encontr\u00f3 m\u00e1s valiente y dispuesto a medirse con la fiera. Lo que antes era como levantar una monta\u00f1a, parec\u00edale ya como alzar del suelo un pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oy\u00f3 en calma los desahogos de su t\u00eda. \u00a1Cu\u00e1ntos argumentos se pod\u00edan oponer a los que la buena se\u00f1ora disparaba con m\u00e1s ardor que l\u00f3gica! Pero lo que es en argumentar con palabras \u00a1qu\u00e9 diablo!, todav\u00eda no estaba \u00e9l fuerte. Argumentaba con hechos. En esto s\u00ed que se pintaba solo. Cuando su t\u00eda tom\u00f3 respiro dej\u00e1ndose caer sofocada en la silla pr\u00f3xima a la mesa, Maximiliano rompi\u00f3 a hablar a su vez; pero no era aquello razonar, era como si cogiera su coraz\u00f3n y lo volcara sobre la cama, lo mismo que hab\u00eda volcado la hucha despu\u00e9s de cascarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa quiero tanto\u2014dijo sin mirar a su t\u00eda, y encontrando palabras relativamente f\u00e1ciles para expresar sus sentimientos\u2014, la quiero tanto, que toda mi vida est\u00e1 en ella, y ni ley ni familia ni el mundo entero me pueden apartar de ella&#8230; Si me ponen en esta mano la muerte y en esta otra dejar de quererla y me obligan a escoger, preferir\u00e9 mil veces morirme, matarme o que me maten&#8230; La quise desde el momento en que la vi, y no puedo dejar de quererla, sino dejando de vivir&#8230; de modo que es tonter\u00eda oponerse a lo que tengo pensado, porque salto por encima de todo y si me ponen delante una pared la paso&#8230; \u00bfVe usted c\u00f3mo rompen los jinetes del Circo de Price los papeles que les ponen delante cuando saltan sobre los caballos? Pues as\u00ed rompo yo una pared si me la ponen entre ella y yo\u00bb.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">iv<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este s\u00edmil hubo de impresionar vivamente a la gran do\u00f1a Lupe, que contempl\u00f3 un rato a su sobrino con m\u00e1s l\u00e1stima que ira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo me he llevado chascos en mi vida\u2014dijo meneando la cabeza como los mu\u00f1ecos que tienen un alambre en el pescuezo\u2014; pero un chasco como este no me lo he llevado nunca. Me la has dado completa, a fondo, de maestro&#8230; Cierto que no tengo poder sobre ti&#8230; Si te pierdes, bien perdido est\u00e1s. No me vengas a m\u00ed despu\u00e9s con arrumacos. Te cri\u00e9, te eduqu\u00e9, he sido para ti una madre. \u00bfNo te parece que deb\u00edas haberme dicho: &#8216;pues t\u00eda, esto hay&#8217;?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cierto que s\u00ed\u2014replic\u00f3 vivamente Maximiliano\u2014, pero me daba reparo, t\u00eda. Ahora que me he soltado par\u00e9ceme la cosa m\u00e1s f\u00e1cil del mundo. De esta falta le pido a usted perd\u00f3n, porque reconozco que me port\u00e9 mal. Pero se me trababa la lengua cuando quer\u00eda decir algo, y me entraban sudores&#8230; Me acostumbr\u00e9 a no hablar a usted m\u00e1s que de si me dol\u00eda o no la cabeza, de que se me hab\u00eda ca\u00eddo un bot\u00f3n, de si llov\u00eda o estaba seco y otras tonter\u00edas as\u00ed&#8230; Oiga usted ahora, que despu\u00e9s de callar tanto me parece que reviento si no le cuento a usted todo. La conoc\u00ed hace tres meses. Estaba pobre, hab\u00eda sido muy desgraciada&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, s\u00ed, me han dicho que es muy corrida. Tienes buenas tragaderas\u2014afirm\u00f3 do\u00f1a Lupe con crueldad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No haga usted caso&#8230; los hombres son muy malos. \u00bfNo conviene usted conmigo en que los hombres son muy malos? Y d\u00edgame usted ahora. \u00bfNo es acci\u00f3n noble traer al buen camino a una alma buena que se ha descarriado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Y t\u00fa, t\u00fa\u2014chill\u00f3 la de J\u00e1uregui con espanto, persign\u00e1ndose\u2014, te has metido a pastor!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero agu\u00e1rdese usted, t\u00eda. No juzgue usted las cosas tan de ligero\u2014insisti\u00f3 Maximiliano, apurado por no saber expresarse bien\u2014. \u00a1Si ella est\u00e1 arrepentida! Ni ha sido tampoco tan mala como a usted le han dicho. Si es un \u00e1ngel&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1De cornisa! Buen provecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cr\u00e9ame usted, y cuando la conozca&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Yo&#8230; conocerla yo! De eso est\u00e1 libre&#8230; Repito que buen provecho te haga tu oveja, mejor dicho, tu cabra descarriada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero si no es eso&#8230; es que yo no me expreso bien. D\u00edgame una cosa, \u00bfel querer ser honrada no es lo mismo que serlo? \u00bfDice usted que no? Pues yo no lo veo as\u00ed, yo no lo veo as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo ha de ser lo mismo querer ser una cosa que serlo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En el terreno moral s\u00ed&#8230; Si conmigo es honrada y sin m\u00ed podr\u00eda no serlo, \u00bfc\u00f3mo quiere usted que yo le diga, anda y vete a los demonios? \u00bfNo es m\u00e1s natural y humano que la acoja y la salve? Pues qu\u00e9, las obras grandes y \u00bfc\u00f3mo dir\u00e9?&#8230; cristianas, \u00bfse han de mirar por el lado del ego\u00edsmo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Crey\u00f3 el pobre muchacho que hab\u00eda puesto una pica en Flandes con este argumento, y observ\u00f3 el efecto que en su t\u00eda hab\u00eda hecho. La verdad es que do\u00f1a Lupe se qued\u00f3 un instante algo confusa sin saber qu\u00e9 responder. Al fin le contest\u00f3 con desd\u00e9n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEst\u00e1s loco. Esas cosas no se le ocurren a nadie que tenga sesos. Me voy, te dejo, porque si estoy aqu\u00ed, te pego, no tengo m\u00e1s remedio que romperte encima el palo de una escoba, y la verdad, si eres poco hombre para ese amor tan sublime, a\u00fan lo eres menos para recibir una paliza\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano la sujet\u00f3 por el vestido y la oblig\u00f3 a sentarse otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00d3igame usted&#8230; t\u00eda. Yo la quiero a usted mucho; yo le debo a usted la vida, y aunque usted se empe\u00f1e en re\u00f1ir conmigo, no lo ha de conseguir&#8230; Vamos a ver. Lo que yo hago ahora, lo que la tiene a usted tan enojada es, seg\u00fan voy viendo, una acci\u00f3n noble, y mi conciencia me la aprueba, y estoy satisfecho de ella como si tuviera a Dios dentro de m\u00ed dici\u00e9ndome: <i>bien, bien<\/i>&#8230; Porque usted no me puede hacer creer que estamos en el mundo s\u00f3lo para comer, dormir, digerir la comida y pasearnos. No; estamos para otra cosa. Y si yo siento dentro de m\u00ed una fuerza muy grande, pero muy grande, que me impulsa a la salvaci\u00f3n de otra alma lo he de realizar, aunque se hunda el mundo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo que t\u00fa tienes\u2014afirm\u00f3 do\u00f1a Lupe queriendo sostener su papel\u2014, es la tonter\u00eda que te rebosa por todo el cuerpo&#8230; y nada m\u00e1s. No me engatusar\u00e1s con palabritas. Vaya que de la noche a la ma\u00f1ana has aprendido unos t\u00e9rminos y unos floreos de frases que me tienen pasmada&#8230; Est\u00e1s hecho un poeta&#8230; en toda la extensi\u00f3n de la palabra; yo siempre he tenido a los poetas por unos grandes embusteros&#8230; tontos de atar&#8230; T\u00fa no eres ya el sobrinito que yo cri\u00e9. \u00a1C\u00f3mo me has enga\u00f1ado!&#8230; \u00a1Una mujer, una manceba, un bel\u00e9n&#8230;!, y ahora viene la de me caso, y a Roma por todo. Anda, ya no te quiero; ya no soy tu tiita Lupe&#8230; No te echo de mi casa por l\u00e1stima, porque espero que todav\u00eda has de arrepentirte y me has de pedir perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano, ya completamente sereno, movi\u00f3 la cabeza expresando duda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl perd\u00f3n ya lo ped\u00ed por haber callado, y ya no tengo que pedir m\u00e1s perdones. Todav\u00eda hay algo que usted no sabe y que le quiero decir. \u00bfC\u00f3mo la he mantenido durante tres meses? \u00a1Ay, t\u00eda! Romp\u00ed la hucha; ten\u00eda tres mil y pico de reales, lo bastante para que viva con modestia, porque es muy econ\u00f3mica, sumamente econ\u00f3mica, t\u00eda, y no gasta m\u00e1s que lo preciso\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta revelaci\u00f3n hizo vacilar un momento la ira de do\u00f1a Lupe. \u00a1Era econ\u00f3mica!&#8230; El joven sac\u00f3 la hucha, y mostr\u00e1ndola a su t\u00eda, revel\u00f3 el suceso como la cosa m\u00e1s natural del mundo, reproduci\u00e9ndolo a lo vivo. \u00abMire usted, cog\u00ed la hucha vieja, despu\u00e9s de traer esta, que es enteramente igual. Machaqu\u00e9 la llena; cog\u00ed el oro y la plata y pas\u00e9 a esta el cobre, a\u00f1adiendo dos pesetas en cuartos para que pesara lo mismo&#8230; \u00bfQuiere usted verlo?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes que do\u00f1a Lupe respondiera, Maximiliano estrell\u00f3 la hucha contra el suelo, y las piezas de cobre inundaron la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYa veo, ya veo que no tienes desperdicio\u2014observ\u00f3 do\u00f1a Lupe recogiendo la calderilla\u2014. \u00bfY cuando se te acabe el dinero? \u00bfVendr\u00e1s a que yo te d\u00e9? \u00a1Ay, qu\u00e9 equivocado est\u00e1s!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cuando se me acabe, Dios me socorrer\u00e1 por alg\u00fan lado\u2014dijo Maximiliano con fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba excitad\u00edsimo y ten\u00eda el rostro encendido. Do\u00f1a Lupe no hab\u00eda visto nunca tanto brillo en aquellos ojos ni animaci\u00f3n semejante en aquella cara. Cuando entre los dos hubieron recogido las piezas, la t\u00eda las envolvi\u00f3 en un n\u00famero de <i>La Correspondencia<\/i>, y arrojando el paquete sobre la c\u00f3moda, dijo con soberano menosprecio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAh\u00ed tienes para el regalo de boda\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano guard\u00f3 en la c\u00f3moda el pesado paquete, y despu\u00e9s se puso la capa. Do\u00f1a Lupe no se atrevi\u00f3 a retenerle, pues aunque su coraz\u00f3n se llen\u00f3 de sentimientos de soberbia y autoridad, nada de esto pudo traducirse al exterior, porque en el momento de intentarlo, un freno inexplicable la contuvo. Sent\u00eda desvanecida su autoridad sobre el enamorado joven; ve\u00eda una fuerza efectiva y revolucionaria delante de su fuerza hist\u00f3rica, y si no le ten\u00eda miedo, era innegable que aquel repentino tes\u00f3n la infund\u00eda alg\u00fan respeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella mujer que dorm\u00eda a pierna suelta despu\u00e9s de haber estrangulado, en connivencia con Torquemada, a un infeliz deudor, estaba intranquila ante los problemas de conciencia que le hab\u00eda planteado su sobrino tan candorosamente. Si quer\u00eda tanto a esa mujer, \u00bfcon qu\u00e9 derecho oponerse a que se casara con ella? Y si ten\u00eda la tal inclinaciones honradas, y buen s\u00edntoma de honradez era el ser tan econ\u00f3mica, \u00bfqui\u00e9n cargaba con la responsabilidad de atajarla en el camino de la reforma? Do\u00f1a Lupe empez\u00f3 a llenarse de escr\u00fapulos. Su coraz\u00f3n no era depravado sino en lo tocante a pr\u00e9stamos; era como los que tienen un vicio, que fuera de \u00e9l, y cuando no est\u00e1n atacados de fiebre, son razonables, prudentes y discretos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de otro altercado con su sobrino, apuntaron vagamente en su alma las ideas de transacci\u00f3n. Ya no cab\u00eda duda de que la pasi\u00f3n de Maximiliano era tenaz y profunda, y de que le prestaba energ\u00edas incontrastables. Ponerse frente a ella era como ponerse delante de una ola muy hinchada en el momento de reventar. Do\u00f1a Lupe reflexion\u00f3 mucho todo aquel d\u00eda, y como ten\u00eda un gran sentido de la realidad, empez\u00f3 a reconocer el poder que ejercen sobre nuestras acciones los hechos consumados, y el escaso valor de las ideas contra ellos. Lo de Maxi ser\u00eda un disparate, ella segu\u00eda creyendo que era una burrada atroz; mas era un hecho, y no hab\u00eda otro remedio que admitirlo como tal. Pens\u00f3 entonces con admirable tino que cuando en el orden privado, lo mismo que en el p\u00fablico, se inicia un poderoso impulso revolucionario, l\u00f3gico, motivado, que arranca de la naturaleza misma de las cosas y se fortifica en las circunstancias, es locura plant\u00e1rsele delante; lo pr\u00e1ctico es sortearlo y con \u00e9l dejarse ir aspirando a dirigirlo y encauzarlo. Pues a sortear y dirigir aquella revoluci\u00f3n dom\u00e9stica; que atajarla era imposible, y el que se le pusiera delante, arrollado ser\u00eda sin remedio&#8230; De esta idea provino la relativa tolerancia con que habl\u00f3 a su sobrino en la segunda noche de confianzas, la ma\u00f1a con que le fue sacando noticias y pormenores de su novia, sin aparentar curiosidad, aventur\u00e1ndose a darle algunos consejos. Verdad que entre col y col le soltaba ciertas frescuras; pero esto era muy estudiado para que Maxi no viera el juego. \u00abNo cuentes conmigo para nada; all\u00e1 te las hayas&#8230; Ya te he dicho que no quiero saber si tu novia tiene los ojos negros o amarillos. A m\u00ed no me vengas con zalamer\u00edas. Te oigo por consideraci\u00f3n; pero no me importa. \u00bfQue la vaya yo a ver? \u00a1Est\u00e1s t\u00fa fresco&#8230;!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Maximiliano le hab\u00eda dado su metamorfosis una penetraci\u00f3n intermitente. En ocasiones pose\u00eda la vista r\u00e1pida y segura del ingenio superior; en ocasiones era tan ciego que no ve\u00eda tres sobre un burro. Las pasiones exaltadas producen estas pasmosas diferencias en la eficacia de una facultad, y hacen a los hombres romos o agudos cual si estuviera el esp\u00edritu sometido a una influencia lun\u00e1tica. Aquel d\u00eda ley\u00f3 el joven en el coraz\u00f3n de do\u00f1a Lupe y apreci\u00f3 sus disposiciones pacificadoras, a pesar de las frases estudiadas con que las quer\u00eda disimular. Hizo adem\u00e1s un razonamiento que demuestra la agudeza genial que adquir\u00eda en ciertos momentos de verdadero estro, adivinando por arte de inspiraci\u00f3n los arcanos del alma de sus semejantes. El razonamiento fue este: \u00abMi t\u00eda se ablanda; mi t\u00eda se da a partido. Y como Fortunata no le debe dinero, ni se lo deber\u00e1 nunca, porque estoy yo para impedirlo, ha de llegar d\u00eda en que sean amigas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;III&#8211; Do\u00f1a Lupe se qued\u00f3 que no sab\u00eda lo que le pasaba. \u00ab\u00a1Papitos, Papitos!&#8230; No, no te llamo&#8230; vete&#8230; \u00bfPero has visto qu\u00e9 insolente? Si no es \u00e9l, no es \u00e9l&#8230; Es que me le han vuelto del rev\u00e9s, me le han embrujado. \u00bfHabr\u00e1 tunante? 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