{"id":23717,"date":"2025-10-05T00:00:14","date_gmt":"2025-10-04T22:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23717"},"modified":"2025-10-05T07:48:19","modified_gmt":"2025-10-05T05:48:19","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xix-y-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23717","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda parte | Cap\u00edtulos XIX y XX"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XIX. Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco trecho se hab\u00eda alongado don Quijote del lugar de don Diego, cuando encontr\u00f3 con dos como cl\u00e9rigos o como estudiantes y con dos labradores que sobre cuatro bestias asnales ven\u00edan caballeros. El uno de los estudiantes tra\u00eda, como en portamanteo, en un lienzo de bocac\u00ed verde envuelto, al parecer, un poco de grana blanca y dos pares de medias de cordellate; el otro no tra\u00eda otra cosa que dos espadas negras de esgrima, nuevas, y con sus zapatillas. Los labradores tra\u00edan otras cosas, que daban indicio y se\u00f1al que ven\u00edan de alguna villa grande, donde las hab\u00edan comprado, y las llevaban a su aldea; y as\u00ed estudiantes como labradores cayeron en la misma admiraci\u00f3n en que ca\u00edan todos aquellos que la vez primera ve\u00edan a don Quijote, y mor\u00edan por saber qu\u00e9 hombre fuese aqu\u00e9l tan fuera del uso de los otros hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salud\u00f3les don Quijote, y, despu\u00e9s de saber el camino que llevaban, que era el mesmo que \u00e9l hac\u00eda, les ofreci\u00f3 su compa\u00f1\u00eda, y les pidi\u00f3 detuviesen el paso, porque caminaban m\u00e1s sus pollinas que su caballo; y, para obligarlos, en breves razones les dijo qui\u00e9n era, y su oficio y profesi\u00f3n, que era de caballero andante que iba a buscar las aventuras por todas las partes del mundo. D\u00edjoles que se llamaba de nombre propio don Quijote de la Mancha, y por el apelativo, el Caballero de los Leones. Todo esto para los labradores era hablarles en griego o en jerigonza, pero no para los estudiantes, que luego entendieron la flaqueza del celebro de don Quijote; pero, con todo eso, le miraban con admiraci\u00f3n y con respecto, y uno dellos le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si vuestra merced, se\u00f1or caballero, no lleva camino determinado, como no le suelen llevar los que buscan las aventuras, vuesa merced se venga con nosotros: ver\u00e1 una de las mejores bodas y m\u00e1s ricas que hasta el d\u00eda de hoy se habr\u00e1n celebrado en la Mancha, ni en otras muchas leguas a la redonda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pregunt\u00f3le don Quijote si eran de alg\u00fan pr\u00edncipe, que as\u00ed las ponderaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No son \u2014respondi\u00f3 el estudiante\u2014 sino de un labrador y una labradora: \u00e9l, el m\u00e1s rico de toda esta tierra; y ella, la m\u00e1s hermosa que han visto los hombres. El aparato con que se han de hacer es estraordinario y nuevo, porque se han de celebrar en un prado que est\u00e1 junto al pueblo de la novia, a quien por excelencia llaman Quiteria la hermosa, y el desposado se llama Camacho el rico; ella de edad de diez y ocho a\u00f1os, y \u00e9l de veinte y dos; ambos para en uno, aunque algunos curiosos que tienen de memoria los linajes de todo el mundo quieren decir que el de la hermosa Quiteria se aventaja al de Camacho; pero ya no se mira en esto, que las riquezas son poderosas de soldar muchas quiebras. En efecto, el tal Camacho es liberal y h\u00e1sele antojado de enramar y cubrir todo el prado por arriba, de tal suerte que el sol se ha de ver en trabajo si quiere entrar a visitar las yerbas verdes de que est\u00e1 cubierto el suelo. Tiene asimesmo maheridas danzas, as\u00ed de espadas como de cascabel menudo, que hay en su pueblo quien los repique y sacuda por estremo; de zapateadores no digo nada, que es un juicio los que tiene mu\u00f1idos; pero ninguna de las cosas referidas ni otras muchas que he dejado de referir ha de hacer m\u00e1s memorables estas bodas, sino las que imagino que har\u00e1 en ellas el despechado Basilio. Es este Basilio un zagal vecino del mesmo lugar de Quiteria, el cual ten\u00eda su casa pared y medio de la de los padres de Quiteria, de donde tom\u00f3 ocasi\u00f3n el amor de renovar al mundo los ya olvidados amores de P\u00edramo y Tisbe, porque Basilio se enamor\u00f3 de Quiteria desde sus tiernos y primeros a\u00f1os, y ella fue correspondiendo a su deseo con mil honestos favores, tanto, que se contaban por entretenimiento en el pueblo los amores de los dos ni\u00f1os Basilio y Quiteria. Fue creciendo la edad, y acord\u00f3 el padre de Quiteria de estorbar a Basilio la ordinaria entrada que en su casa ten\u00eda; y, por quitarse de andar receloso y lleno de sospechas, orden\u00f3 de casar a su hija con el rico Camacho, no pareci\u00e9ndole ser bien casarla con Basilio, que no ten\u00eda tantos bienes de fortuna como de naturaleza; pues si va a decir las verdades sin invidia, \u00e9l es el m\u00e1s \u00e1gil mancebo que conocemos: gran tirador de barra, luchador estremado y gran jugador de pelota; corre como un gamo, salta m\u00e1s que una cabra y birla a los bolos como por encantamento; canta como una calandria, y toca una guitarra, que la hace hablar, y, sobre todo, juega una espada como el m\u00e1s pintado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por esa sola gracia \u2014dijo a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014, merec\u00eda ese mancebo no s\u00f3lo casarse con la hermosa Quiteria, sino con la mesma reina Ginebra, si fuera hoy viva, a pesar de Lanzarote y de todos aquellos que estorbarlo quisieran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1A mi mujer con eso! \u2014dijo Sancho Panza, que hasta entonces hab\u00eda ido callando y escuchando\u2014, la cual no quiere sino que cada uno case con su igual, ateni\u00e9ndose al refr\u00e1n que dicen \u00abcada oveja con su pareja\u00bb. Lo que yo quisiera es que ese buen Basilio, que ya me le voy aficionando, se casara con esa se\u00f1ora Quiteria; que buen siglo hayan y buen poso, iba a decir al rev\u00e9s, los que estorban que se casen los que bien se quieren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si todos los que bien se quieren se hubiesen de casar \u2014dijo don Quijote\u2014, quitar\u00edase la eleci\u00f3n y juridici\u00f3n a los padres de casar sus hijos con quien y cuando deben; y si a la voluntad de las hijas quedase escoger los maridos, tal habr\u00eda que escogiese al criado de su padre, y tal al que vio pasar por la calle, a su parecer, bizarro y entonado, aunque fuese un desbaratado espadach\u00edn; que el amor y la afici\u00f3n con facilidad ciegan los ojos del entendimiento, tan necesarios para escoger estado, y el del matrimonio est\u00e1 muy a peligro de errarse, y es menester gran tiento y particular favor del cielo para acertarle. Quiere hacer uno un viaje largo, y si es prudente, antes de ponerse en camino busca alguna compa\u00f1\u00eda segura y apacible con quien acompa\u00f1arse; pues, \u00bfpor qu\u00e9 no har\u00e1 lo mesmo el que ha de caminar toda la vida, hasta el paradero de la muerte, y m\u00e1s si la compa\u00f1\u00eda le ha de acompa\u00f1ar en la cama, en la mesa y en todas partes, como es la de la mujer con su marido? La de la propia mujer no es mercadur\u00eda que una vez comprada se vuelve, o se trueca o cambia, porque es accidente inseparable, que dura lo que dura la vida: es un lazo que si una vez le ech\u00e1is al cuello, se vuelve en el nudo gordiano, que si no le corta la guada\u00f1a de la muerte, no hay desatarle. Muchas m\u00e1s cosas pudiera decir en esta materia, si no lo estorbara el deseo que tengo de saber si le queda m\u00e1s que decir al se\u00f1or licenciado acerca de la historia de Basilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 el estudiante bachiller, o licenciado, como le llam\u00f3 don Quijote, que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De todo no me queda m\u00e1s que decir sino que desde el punto que Basilio supo que la hermosa Quiteria se casaba con Camacho el rico, nunca m\u00e1s le han visto re\u00edr ni hablar raz\u00f3n concertada, y siempre anda pensativo y triste, hablando entre s\u00ed mismo, con que da ciertas y claras se\u00f1ales de que se le ha vuelto el juicio: come poco y duerme poco, y lo que come son frutas, y en lo que duerme, si duerme, es en el campo, sobre la dura tierra, como animal bruto; mira de cuando en cuando al cielo, y otras veces clava los ojos en la tierra, con tal embelesamiento, que no parece sino estatua vestida que el aire le mueve la ropa. En fin, \u00e9l da tales muestras de tener apasionado el coraz\u00f3n, que tememos todos los que le conocemos que el dar el s\u00ed ma\u00f1ana la hermosa Quiteria ha de ser la sentencia de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Dios lo har\u00e1 mejor \u2014dijo Sancho\u2014; que Dios, que da la llaga, da la medicina; nadie sabe lo que est\u00e1 por venir: de aqu\u00ed a ma\u00f1ana muchas horas hay, y en una, y aun en un momento, se cae la casa; yo he visto llover y hacer sol, todo a un mesmo punto; tal se acuesta sano la noche, que no se puede mover otro d\u00eda. Y d\u00edganme, \u00bfpor ventura habr\u00e1 quien se alabe que tiene echado un clavo a la rodaja de la Fortuna? No, por cierto; y entre el s\u00ed y el no de la mujer no me atrever\u00eda yo a poner una punta de alfiler, porque no cabr\u00eda. Denme a m\u00ed que Quiteria quiera de buen coraz\u00f3n y de buena voluntad a Basilio, que yo le dar\u00e9 a \u00e9l un saco de buena ventura: que el amor, seg\u00fan yo he o\u00eddo decir, mira con unos antojos que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza riqueza, y a las laga\u00f1as perlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfAd\u00f3nde vas a parar, Sancho, que seas maldito? \u2014dijo don Quijote\u2014; que cuando comienzas a ensartar refranes y cuentos, no te puede esperar sino el mesmo Judas, que te lleve. Dime, animal, \u00bfqu\u00e9 sabes t\u00fa de clavos, ni de rodajas, ni de otra cosa ninguna?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh! Pues si no me entienden \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, no es maravilla que mis sentencias sean tenidas por disparates. Pero no importa: yo me entiendo, y s\u00e9 que no he dicho muchas necedades en lo que he dicho; sino que vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo, siempre es friscal de mis dichos, y aun de mis hechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Fiscal has de decir \u2014dijo don Quijote\u2014, que no friscal, prevaricador del buen lenguaje, que Dios te confunda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No se apunte vuestra merced conmigo \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, pues sabe que no me he criado en la Corte, ni he estudiado en Salamanca, para saber si a\u00f1ado o quito alguna letra a mis vocablos. S\u00ed, que, \u00a1v\u00e1lgame Dios!, no hay para qu\u00e9 obligar al sayagu\u00e9s a que hable como el toledano, y toledanos puede haber que no las corten en el aire en esto del hablar polido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es \u2014dijo el licenciado\u2014, porque no pueden hablar tan bien los que se cr\u00edan en las Tener\u00edas y en Zocodover como los que se pasean casi todo el d\u00eda por el claustro de la Iglesia Mayor, y todos son toledanos. El lenguaje puro, el propio, el elegante y claro, est\u00e1 en los discretos cortesanos, aunque hayan nacido en Majalahonda: dije discretos porque hay muchos que no lo son, y la discreci\u00f3n es la gram\u00e1tica del buen lenguaje, que se acompa\u00f1a con el uso. Yo, se\u00f1ores, por mis pecados, he estudiado C\u00e1nones en Salamanca, y p\u00edcome alg\u00fan tanto de decir mi raz\u00f3n con palabras claras, llanas y significantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si no os pic\u00e1redes m\u00e1s de saber m\u00e1s menear las negras que llev\u00e1is que la lengua \u2014dijo el otro estudiante\u2014, vos llev\u00e1rades el primero en licencias, como llevastes cola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mirad, bachiller \u2014respondi\u00f3 el licenciado\u2014: vos est\u00e1is en la m\u00e1s errada opini\u00f3n del mundo acerca de la destreza de la espada, teni\u00e9ndola por vana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Para m\u00ed no es opini\u00f3n, sino verdad asentada \u2014replic\u00f3 Corchuelo\u2014; y si quer\u00e9is que os lo muestre con la experiencia, espadas tra\u00e9is, comodidad hay, yo pulsos y fuerzas tengo, que acompa\u00f1adas de mi \u00e1nimo, que no es poco, os har\u00e1n confesar que yo no me enga\u00f1o. Apeaos, y usad de vuestro comp\u00e1s de pies, de vuestros c\u00edrculos y vuestros \u00e1ngulos y ciencia; que yo espero de haceros ver estrellas a mediod\u00eda con mi destreza moderna y zafia, en quien espero, despu\u00e9s de Dios, que est\u00e1 por nacer hombre que me haga volver las espaldas, y que no le hay en el mundo a quien yo no le haga perder tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En eso de volver, o no, las espaldas no me meto \u2014replico el diestro\u2014; aunque podr\u00eda ser que en la parte donde la vez primera clav\u00e1sedes el pie, all\u00ed os abriesen la sepultura: quiero decir que all\u00ed qued\u00e1sedes muerto por la despreciada destreza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora se ver\u00e1 \u2014respondi\u00f3 Corchuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, ape\u00e1ndose con gran presteza de su jumento, tir\u00f3 con furia de una de las espadas que llevaba el licenciado en el suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No ha de ser as\u00ed \u2014dijo a este instante don Quijote\u2014, que yo quiero ser el maestro desta esgrima, y el juez desta muchas veces no averiguada cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, ape\u00e1ndose de Rocinante y asiendo de su lanza, se puso en la mitad del camino, a tiempo que ya el licenciado, con gentil donaire de cuerpo y comp\u00e1s de pies, se iba contra Corchuelo, que contra \u00e9l se vino, lanzando, como decirse suele, fuego por los ojos. Los otros dos labradores del acompa\u00f1amiento, sin apearse de sus pollinas, sirvieron de aspetatores en la mortal tragedia. Las cuchilladas, estocadas, altibajos, reveses y mandobles que tiraba Corchuelo eran sin n\u00famero, m\u00e1s espesas que h\u00edgado y m\u00e1s menudas que granizo. Arremet\u00eda como un le\u00f3n irritado, pero sal\u00edale al encuentro un tapaboca de la zapatilla de la espada del licenciado, que en mitad de su furia le deten\u00eda, y se la hac\u00eda besar como si fuera reliquia, aunque no con tanta devoci\u00f3n como las reliquias deben y suelen besarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el licenciado le cont\u00f3 a estocadas todos los botones de una media sotanilla que tra\u00eda vestida, haci\u00e9ndole tiras los faldamentos, como colas de pulpo; derrib\u00f3le el sombrero dos veces, y cans\u00f3le de manera que de despecho, c\u00f3lera y rabia asi\u00f3 la espada por la empu\u00f1adura, y arroj\u00f3la por el aire con tanta fuerza, que uno de los labradores asistentes, que era escribano, que fue por ella, dio despu\u00e9s por testimonio que la along\u00f3 de s\u00ed casi tres cuartos de legua; el cual testimonio sirve y ha servido para que se conozca y vea con toda verdad c\u00f3mo la fuerza es vencida del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sent\u00f3se cansado Corchuelo, y lleg\u00e1ndose a \u00e9l Sancho, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 M\u00eda fe, se\u00f1or bachiller, si vuesa merced toma mi consejo, de aqu\u00ed adelante no ha de desafiar a nadie a esgrimir, sino a luchar o a tirar la barra, pues tiene edad y fuerzas para ello; que destos a quien llaman diestros he o\u00eddo decir que meten una punta de una espada por el ojo de una aguja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo me contento \u2014respondi\u00f3 Corchuelo\u2014 de haber ca\u00eddo de mi burra, y de que me haya mostrado la experiencia la verdad, de quien tan lejos estaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, levant\u00e1ndose, abraz\u00f3 al licenciado, y quedaron m\u00e1s amigos que de antes, y no queriendo esperar al escribano, que hab\u00eda ido por la espada, por parecerle que tardar\u00eda mucho; y as\u00ed, determinaron seguir, por llegar temprano a la aldea de Quiteria, de donde todos eran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que faltaba del camino, les fue contando el licenciado las excelencias de la espada, con tantas razones demostrativas y con tantas figuras y demostraciones matem\u00e1ticas, que todos quedaron enterados de la bondad de la ciencia, y Corchuelo reducido de su pertinacia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era anochecido, pero antes que llegasen les pareci\u00f3 a todos que estaba delante del pueblo un cielo lleno de inumerables y resplandecientes estrellas. Oyeron, asimismo, confusos y suaves sonidos de diversos instrumentos, como de flautas, tamborinos, salterios, albogues, panderos y sonajas; y cuando llegaron cerca vieron que los \u00e1rboles de una enramada, que a mano hab\u00edan puesto a la entrada del pueblo, estaban todos llenos de luminarias, a quien no ofend\u00eda el viento, que entonces no soplaba sino tan manso que no ten\u00eda fuerza para mover las hojas de los \u00e1rboles. Los m\u00fasicos eran los regocijadores de la boda, que en diversas cuadrillas por aquel agradable sitio andaban, unos bailando, y otros cantando, y otros tocando la diversidad de los referidos instrumentos. En efecto, no parec\u00eda sino que por todo aquel prado andaba corriendo la alegr\u00eda y saltando el contento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros muchos andaban ocupados en levantar andamios, de donde con comodidad pudiesen ver otro d\u00eda las representaciones y danzas que se hab\u00edan de hacer en aquel lugar dedicado para solenizar las bodas del rico Camacho y las exequias de Basilio. No quiso entrar en el lugar don Quijote, aunque se lo pidieron as\u00ed el labrador como el bachiller; pero \u00e9l dio por disculpa, bastant\u00edsima a su parecer, ser costumbre de los caballeros andantes dormir por los campos y florestas antes que en los poblados, aunque fuese debajo de dorados techos; y con esto, se desvi\u00f3 un poco del camino, bien contra la voluntad de Sancho, vini\u00e9ndosele a la memoria el buen alojamiento que hab\u00eda tenido en el castillo o casa de don Diego.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xx\"><\/a>Cap\u00edtulo XX. Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas la blanca aurora hab\u00eda dado lugar a que el luciente Febo, con el ardor de sus calientes rayos, las l\u00edquidas perlas de sus cabellos de oro enjugase, cuando don Quijote, sacudiendo la pereza de sus miembros, se puso en pie y llam\u00f3 a su escudero Sancho, que a\u00fan todav\u00eda roncaba; lo cual visto por don Quijote, antes que le despertase, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh t\u00fa, bienaventurado sobre cuantos viven sobre la haz de la tierra, pues sin tener invidia ni ser invidiado, duermes con sosegado esp\u00edritu, ni te persiguen encantadores, ni sobresaltan encantamentos! Duerme, digo otra vez, y lo dir\u00e9 otras ciento, sin que te tengan en contina vigilia celos de tu dama, ni te desvelen pensamientos de pagar deudas que debas, ni de lo que has de hacer para comer otro d\u00eda t\u00fa y tu peque\u00f1a y angustiada familia. Ni la ambici\u00f3n te inquieta, ni la pompa vana del mundo te fatiga, pues los l\u00edmites de tus deseos no se estienden a m\u00e1s que a pensar tu jumento; que el de tu persona sobre mis hombros le tienes puesto: contrapeso y carga que puso la naturaleza y la costumbre a los se\u00f1ores. Duerme el criado, y est\u00e1 velando el se\u00f1or, pensando c\u00f3mo le ha de sustentar, mejorar y hacer mercedes. La congoja de ver que el cielo se hace de bronce sin acudir a la tierra con el conveniente roc\u00edo no aflige al criado, sino al se\u00f1or, que ha de sustentar en la esterilidad y hambre al que le sirvi\u00f3 en la fertilidad y abundancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A todo esto no respondi\u00f3 Sancho, porque dorm\u00eda, ni despertara tan presto si don Quijote con el cuento de la lanza no le hiciere volver en s\u00ed. Despert\u00f3, en fin, so\u00f1oliento y perezoso, y, volviendo el rostro a todas partes, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De la parte desta enramada, si no me enga\u00f1o, sale un tufo y olor harto m\u00e1s de torreznos asados que de juncos y tomillos: bodas que por tales olores comienzan, para mi santiguada que deben de ser abundantes y generosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Acaba, glot\u00f3n \u2014dijo don Quijote\u2014; ven, iremos a ver estos desposorios, por ver lo que hace el desde\u00f1ado Basilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mas que haga lo que quisiere \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: no fuera \u00e9l pobre y cas\u00e1rase con Quiteria. \u00bfNo hay m\u00e1s sino tener un cuarto y querer alzarse por las nubes? A la fe, se\u00f1or, yo soy de parecer que el pobre debe de contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo. Yo apostar\u00e9 un brazo que puede Camacho envolver en reales a Basilio; y si esto es as\u00ed, como debe de ser, bien boba fuera Quiteria en desechar las galas y las joyas que le debe de haber dado, y le puede dar Camacho, por escoger el tirar de la barra y el jugar de la negra de Basilio. Sobre un buen tiro de barra o sobre una gentil treta de espada no dan un cuartillo de vino en la taberna. Habilidades y gracias que no son vendibles, mas que las tenga el conde Dirlos; pero, cuando las tales gracias caen sobre quien tiene buen dinero, tal sea mi vida como ellas parecen. Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por quien Dios es, Sancho \u2014dijo a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014, que concluyas con tu arenga; que tengo para m\u00ed que si te dejasen seguir en las que a cada paso comienzas, no te quedar\u00eda tiempo para comer ni para dormir, que todo le gastar\u00edas en hablar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si vuestra merced tuviera buena memoria \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, debi\u00e9rase acordar de los cap\u00edtulos de nuestro concierto antes que esta \u00faltima vez sali\u00e9semos de casa: uno dellos fue que me hab\u00eda de dejar hablar todo aquello que quisiese, con que no fuese contra el pr\u00f3jimo ni contra la autoridad de vuesa merced; y hasta agora me parece que no he contravenido contra el tal cap\u00edtulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo no me acuerdo, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, del tal cap\u00edtulo; y, puesto que sea as\u00ed, quiero que calles y vengas, que ya los instrumentos que anoche o\u00edmos vuelven a alegrar los valles, y sin duda los desposorios se celebrar\u00e1n en el frescor de la ma\u00f1ana, y no en el calor de la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo Sancho lo que su se\u00f1or le mandaba, y, poniendo la silla a Rocinante y la albarda al rucio, subieron los dos, y paso ante paso se fueron entrando por la enramada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que se le ofreci\u00f3 a la vista de Sancho fue, espetado en un asador de un olmo entero, un entero novillo; y en el fuego donde se hab\u00eda de asar ard\u00eda un mediano monte de le\u00f1a, y seis ollas que alrededor de la hoguera estaban no se hab\u00edan hecho en la com\u00fan turquesa de las dem\u00e1s ollas, porque eran seis medias tinajas, que cada una cab\u00eda un rastro de carne: as\u00ed embeb\u00edan y encerraban en s\u00ed carneros enteros, sin echarse de ver, como si fueran palominos; las liebres ya sin pellejo y las gallinas sin pluma que estaban colgadas por los \u00e1rboles para sepultarlas en las ollas no ten\u00edan n\u00famero; los p\u00e1jaros y caza de diversos g\u00e9neros eran infinitos, colgados de los \u00e1rboles para que el aire los enfriase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cont\u00f3 Sancho m\u00e1s de sesenta zaques de m\u00e1s de a dos arrobas cada uno, y todos llenos, seg\u00fan despu\u00e9s pareci\u00f3, de generosos vinos; as\u00ed hab\u00eda rimeros de pan blanqu\u00edsimo, como los suele haber de montones de trigo en las eras; los quesos, puestos como ladrillos enrejados, formaban una muralla, y dos calderas de aceite, mayores que las de un tinte, serv\u00edan de fre\u00edr cosas de masa, que con dos valientes palas las sacaban fritas y las zabull\u00edan en otra caldera de preparada miel que all\u00ed junto estaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cocineros y cocineras pasaban de cincuenta: todos limpios, todos diligentes y todos contentos. En el dilatado vientre del novillo estaban doce tiernos y peque\u00f1os lechones, que, cosidos por encima, serv\u00edan de darle sabor y enternecerle. Las especias de diversas suertes no parec\u00eda haberlas comprado por libras, sino por arrobas, y todas estaban de manifiesto en una grande arca. Finalmente, el aparato de la boda era r\u00fastico, pero tan abundante que pod\u00eda sustentar a un ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba, y de todo se aficionaba: primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de qui\u00e9n \u00e9l tomara de bon\u00edsima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques; y, \u00faltimamente, las frutas de sart\u00e9n, si es que se pod\u00edan llamar sartenes las tan orondas calderas; y as\u00ed, sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa, se lleg\u00f3 a uno de los sol\u00edcitos cocineros, y, con corteses y hambrientas razones, le rog\u00f3 le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas. A lo que el cocinero respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hermano, este d\u00eda no es de aquellos sobre quien tiene juridici\u00f3n la hambre, merced al rico Camacho. Apeaos y mirad si hay por ah\u00ed un cuchar\u00f3n, y espumad una gallina o dos, y buen provecho os hagan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No veo ninguno \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Esperad \u2014dijo el cocinero\u2014. \u00a1Pecador de m\u00ed, y qu\u00e9 melindroso y para poco deb\u00e9is de ser!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, asi\u00f3 de un caldero, y, encaj\u00e1ndole en una de las medias tinajas, sac\u00f3 en \u00e9l tres gallinas y dos gansos, y dijo a Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Comed, amigo, y desayunaos con esta espuma, en tanto que se llega la hora del yantar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No tengo en qu\u00e9 echarla \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues llevaos \u2014dijo el cocinero\u2014 la cuchara y todo, que la riqueza y el contento de Camacho todo lo suple.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto, pues, que esto pasaba Sancho, estaba don Quijote mirando c\u00f3mo, por una parte de la enramada, entraban hasta doce labradores sobre doce hermos\u00edsimas yeguas, con ricos y vistosos jaeces de campo y con muchos cascabeles en los petrales, y todos vestidos de regocijo y fiestas; los cuales, en concertado tropel, corrieron no una, sino muchas carreras por el prado, con regocijada algazara y grita, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Vivan Camacho y Quiteria: \u00e9l tan rico como ella hermosa, y ella la m\u00e1s hermosa del mundo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oyendo lo cual don Quijote, dijo entre s\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien parece que \u00e9stos no han visto a mi Dulcinea del Toboso, que si la hubieran visto, ellos se fueran a la mano en las alabanzas desta su Quiteria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De all\u00ed a poco comenzaron a entrar por diversas partes de la enramada muchas y diferentes danzas, entre las cuales ven\u00eda una de espadas, de hasta veinte y cuatro zagales de gallardo parecer y br\u00edo, todos vestidos de delgado y blanqu\u00edsimo lienzo, con sus pa\u00f1os de tocar, labrados de varias colores de fina seda; y al que los guiaba, que era un ligero mancebo, pregunt\u00f3 uno de los de las yeguas si se hab\u00eda herido alguno de los danzantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por ahora, bendito sea Dios, no se ha herido nadie: todos vamos sanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego comenz\u00f3 a enredarse con los dem\u00e1s compa\u00f1eros, con tantas vueltas y con tanta destreza que, aunque don Quijote estaba hecho a ver semejantes danzas, ninguna le hab\u00eda parecido tan bien como aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n le pareci\u00f3 bien otra que entr\u00f3 de doncellas hermos\u00edsimas, tan mozas que, al parecer, ninguna bajaba de catorce ni llegaba a diez y ocho a\u00f1os, vestidas todas de palmilla verde, los cabellos parte tranzados y parte sueltos, pero todos tan rubios, que con los del sol pod\u00edan tener competencia, sobre los cuales tra\u00edan guirnaldas de jazmines, rosas, amaranto y madreselva compuestas. Gui\u00e1balas un venerable viejo y una anciana matrona, pero m\u00e1s ligeros y sueltos que sus a\u00f1os promet\u00edan. Hac\u00edales el son una gaita zamorana, y ellas, llevando en los rostros y en los ojos a la honestidad y en los pies a la ligereza, se mostraban las mejores bailadoras del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras \u00e9sta entr\u00f3 otra danza de artificio y de las que llaman habladas. Era de ocho ninfas, repartidas en dos hileras: de la una hilera era gu\u00eda el dios Cupido, y de la otra, el Inter\u00e9s; aqu\u00e9l, adornado de alas, arco, aljaba y saetas; \u00e9ste, vestido de ricas y diversas colores de oro y seda. Las ninfas que al Amor segu\u00edan tra\u00edan a las espaldas, en pargamino blanco y letras grandes, escritos sus nombres: poes\u00eda era el t\u00edtulo de la primera, el de la segunda discreci\u00f3n, el de la tercera buen linaje, el de la cuarta valent\u00eda; del modo mesmo ven\u00edan se\u00f1aladas las que al Inter\u00e9s segu\u00edan: dec\u00eda liberalidad el t\u00edtulo de la primera, d\u00e1diva el de la segunda, tesoro el de la tercera y el de la cuarta posesi\u00f3n pac\u00edfica. Delante de todos ven\u00eda un castillo de madera, a quien tiraban cuatro salvajes, todos vestidos de yedra y de c\u00e1\u00f1amo te\u00f1ido de verde, tan al natural, que por poco espantaran a Sancho. En la frontera del castillo y en todas cuatro partes de sus cuadros tra\u00eda escrito: castillo del buen recato. Hac\u00edanles el son cuatro diestros ta\u00f1edores de tamboril y flauta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzaba la danza Cupido, y, habiendo hecho dos mudanzas, alzaba los ojos y flechaba el arco contra una doncella que se pon\u00eda entre las almenas del castillo, a la cual desta suerte dijo:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">-Yo soy el dios poderoso<br \/>\nen el aire y en la tierra<br \/>\ny en el ancho mar undoso,<br \/>\ny en cuanto el abismo encierra<br \/>\nen su b\u00e1ratro espantoso.<br \/>\nNunca conoc\u00ed qu\u00e9 es miedo;<br \/>\ntodo cuanto quiero puedo,<br \/>\naunque quiera lo imposible,<br \/>\ny en todo lo que es posible<br \/>\nmando, quito, pongo y vedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acab\u00f3 la copla, dispar\u00f3 una flecha por lo alto del castillo y retir\u00f3se a su puesto. Sali\u00f3 luego el Inter\u00e9s, y hizo otras dos mudanzas; callaron los tamborinos, y \u00e9l dijo:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">-Soy quien puede m\u00e1s que Amor,<br \/>\ny es Amor el que me gu\u00eda;<br \/>\nsoy de la estirpe mejor<br \/>\nque el cielo en la tierra cr\u00eda,<br \/>\nm\u00e1s conocida y mayor.<br \/>\nSoy el Inter\u00e9s, en quien<br \/>\npocos suelen obrar bien,<br \/>\ny obrar sin m\u00ed es gran milagro;<br \/>\ny cual soy te me consagro,<br \/>\npor siempre jam\u00e1s, am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retir\u00f3se el Inter\u00e9s, y h\u00edzose adelante la Poes\u00eda; la cual, despu\u00e9s de haber hecho sus mudanzas como los dem\u00e1s, puestos los ojos en la doncella del castillo, dijo:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">-En dulc\u00edsimos conceptos,<br \/>\nla dulc\u00edsima Poes\u00eda,<br \/>\naltos, graves y discretos,<br \/>\nse\u00f1ora, el alma te env\u00eda<br \/>\nenvuelta entre mil sonetos.<br \/>\nSi acaso no te importuna<br \/>\nmi porf\u00eda, tu fortuna,<br \/>\nde otras muchas invidiada,<br \/>\nser\u00e1 por m\u00ed levantada<br \/>\nsobre el cerco de la luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desvi\u00f3se la Poes\u00eda, y de la parte del Inter\u00e9s sali\u00f3 la Liberalidad, y, despu\u00e9s de hechas sus mudanzas, dijo:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">-Llaman Liberalidad<br \/>\nal dar que el estremo huye<br \/>\nde la prodigalidad,<br \/>\ny del contrario, que arguye<br \/>\ntibia y floja voluntad.<br \/>\nMas yo, por te engrandecer,<br \/>\nde hoy m\u00e1s, pr\u00f3diga he de ser;<br \/>\nque, aunque es vicio, es vicio honrado<br \/>\ny de pecho enamorado,<br \/>\nque en el dar se echa de ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deste modo salieron y se retiraron todas las dos figuras de las dos escuadras, y cada uno hizo sus mudanzas y dijo sus versos, algunos elegantes y algunos rid\u00edculos, y s\u00f3lo tom\u00f3 de memoria don Quijote \u2014que la ten\u00eda grande\u2014 los ya referidos; y luego se mezclaron todos, haciendo y deshaciendo lazos con gentil donaire y desenvoltura; y cuando pasaba el Amor por delante del castillo, disparaba por alto sus flechas, pero el Inter\u00e9s quebraba en \u00e9l alcanc\u00edas doradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, despu\u00e9s de haber bailado un buen espacio, el Inter\u00e9s sac\u00f3 un bols\u00f3n, que le formaba el pellejo de un gran gato romano, que parec\u00eda estar lleno de dineros, y, arroj\u00e1ndole al castillo, con el golpe se desencajaron las tablas y se cayeron, dejando a la doncella descubierta y sin defensa alguna. Lleg\u00f3 el Inter\u00e9s con las figuras de su val\u00eda, y, ech\u00e1ndola una gran cadena de oro al cuello, mostraron prenderla, rendirla y cautivarla; lo cual visto por el Amor y sus valedores, hicieron adem\u00e1n de quit\u00e1rsela; y todas las demostraciones que hac\u00edan eran al son de los tamborinos, bailando y danzando concertadamente. Pusi\u00e9ronlos en paz los salvajes, los cuales con mucha presteza volvieron a armar y a encajar las tablas del castillo, y la doncella se encerr\u00f3 en \u00e9l como de nuevo, y con esto se acab\u00f3 la danza con gran contento de los que la miraban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pregunt\u00f3 don Quijote a una de las ninfas que qui\u00e9n la hab\u00eda compuesto y ordenado. Respondi\u00f3le que un beneficiado de aquel pueblo, que ten\u00eda gentil caletre para semejantes invenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo apostar\u00e9 \u2014dijo don Quijote\u2014 que debe de ser m\u00e1s amigo de Camacho que de Basilio el tal bachiller o beneficiado, y que debe de tener m\u00e1s de sat\u00edrico que de v\u00edsperas: \u00a1bien ha encajado en la danza las habilidades de Basilio y las riquezas de Camacho!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sancho Panza, que lo escuchaba todo, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El rey es mi gallo: a Camacho me atengo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En fin \u2014dijo don Quijote\u2014, bien se parece, Sancho, que eres villano y de aqu\u00e9llos que dicen: \u00ab\u00a1Viva quien vence!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No s\u00e9 de los que soy \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, pero bien s\u00e9 que nunca de ollas de Basilio sacar\u00e9 yo tan elegante espuma como es esta que he sacado de las de Camacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ense\u00f1\u00f3le el caldero lleno de gansos y de gallinas, y, asiendo de una, comenz\u00f3 a comer con mucho donaire y gana, y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1A la barba de las habilidades de Basilio!, que tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales. Dos linajes solos hay en el mundo, como dec\u00eda una ag\u00fcela m\u00eda, que son el tener y el no tener, aunque ella al del tener se aten\u00eda; y el d\u00eda de hoy, mi se\u00f1or don Quijote, antes se toma el pulso al haber que al saber: un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado. As\u00ed que vuelvo a decir que a Camacho me atengo, de cuyas ollas son abundantes espumas gansos y gallinas, liebres y conejos; y de las de Basilio ser\u00e1n, si viene a mano, y aunque no venga sino al pie, aguachirle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfHas acabado tu arenga, Sancho? \u2014dijo don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Habr\u00e9la acabado \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, porque veo que vuestra merced recibe pesadumbre con ella; que si esto no se pusiera de por medio, obra hab\u00eda cortada para tres d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Plega a Dios, Sancho \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014, que yo te vea mudo antes que me muera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Al paso que llevamos \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, antes que vuestra merced se muera estar\u00e9 yo mascando barro, y entonces podr\u00e1 ser que est\u00e9 tan mudo que no hable palabra hasta la fin del mundo, o, por lo menos, hasta el d\u00eda del Juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aunque eso as\u00ed suceda, \u00a1oh Sancho! \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, nunca llegar\u00e1 tu silencio a do ha llegado lo que has hablado, hablas y tienes de hablar en tu vida; y m\u00e1s, que est\u00e1 muy puesto en raz\u00f3n natural que primero llegue el d\u00eda de mi muerte que el de la tuya; y as\u00ed, jam\u00e1s pienso verte mudo, ni aun cuando est\u00e9s bebiendo o durmiendo, que es lo que puedo encarecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A buena fe, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que no hay que fiar en la descarnada, digo, en la muerte, la cual tambi\u00e9n come cordero como carnero; y a nuestro cura he o\u00eddo decir que con igual pie pisaba las altas torres de los reyes como las humildes chozas de los pobres. Tiene esta se\u00f1ora m\u00e1s de poder que de melindre: no es nada asquerosa, de todo come y a todo hace, y de toda suerte de gentes, edades y preeminencias hinche sus alforjas. No es segador que duerme las siestas, que a todas horas siega, y corta as\u00ed la seca como la verde yerba; y no parece que masca, sino que engulle y traga cuanto se le pone delante, porque tiene hambre canina, que nunca se harta; y, aunque no tiene barriga, da a entender que est\u00e1 hidr\u00f3pica y sedienta de beber solas las vidas de cuantos viven, como quien se bebe un jarro de agua fr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No m\u00e1s, Sancho \u2014dijo a este punto don Quijote\u2014. Tente en buenas, y no te dejes caer; que en verdad que lo que has dicho de la muerte por tus r\u00fasticos t\u00e9rminos es lo que pudiera decir un buen predicador. D\u00edgote, Sancho que si como tienes buen natural y discreci\u00f3n, pudieras tomar un p\u00falpito en la mano y irte por ese mundo predicando lindezas&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien predica quien bien vive \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y yo no s\u00e9 otras tolog\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ni las has menester \u2014dijo don Quijote\u2014; pero yo no acabo de entender ni alcanzar c\u00f3mo, siendo el principio de la sabidur\u00eda el temor de Dios, t\u00fa, que temes m\u00e1s a un lagarto que a \u00c9l, sabes tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Juzgue vuesa merced, se\u00f1or, de sus caballer\u00edas \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y no se meta en juzgar de los temores o valent\u00edas ajenas, que tan gentil temeroso soy yo de Dios como cada hijo de vecino; y d\u00e9jeme vuestra merced despabilar esta espuma, que lo dem\u00e1s todas son palabras ociosas, de que nos han de pedir cuenta en la otra vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, comenz\u00f3 de nuevo a dar asalto a su caldero, con tan buenos alientos que despert\u00f3 los de don Quijote, y sin duda le ayudara, si no lo impidiera lo que es fuerza se diga adelante.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulos anteriores. <a href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?cat=2176\"><span style=\"color: #993300;\"><strong>PULSAR AQU\u00cd<\/strong><\/span><\/a><\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XIX. Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos Poco trecho se hab\u00eda alongado don Quijote del lugar de don Diego, cuando encontr\u00f3 con dos como cl\u00e9rigos o como estudiantes y con dos labradores que sobre cuatro bestias asnales ven\u00edan caballeros. 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