{"id":23492,"date":"2025-09-28T00:00:24","date_gmt":"2025-09-27T22:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23492"},"modified":"2025-09-28T07:55:23","modified_gmt":"2025-09-28T05:55:23","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulo-17-y-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23492","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda parte &#8211; Capitulo 17 y 18"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVII. De donde se declar\u00f3 el \u00faltimo punto y estremo adonde lleg\u00f3 y pudo llegar el inaudito \u00e1nimo de don Quijote, con la felicemente acabada aventura de los leones<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta la historia que cuando don Quijote daba voces a Sancho que le trujese el yelmo, estaba \u00e9l comprando unos requesones que los pastores le vend\u00edan; y, acosado de la mucha priesa de su amo, no supo qu\u00e9 hacer dellos, ni en qu\u00e9 traerlos, y, por no perderlos, que ya los ten\u00eda pagados, acord\u00f3 de echarlos en la celada de su se\u00f1or, y con este buen recado volvi\u00f3 a ver lo que le quer\u00eda; el cual, en llegando, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Dame, amigo, esa celada; que yo s\u00e9 poco de aventuras, o lo que all\u00ed descubro es alguna que me ha de necesitar, y me necesita, a tomar mis armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El del Verde Gab\u00e1n, que esto oy\u00f3, tendi\u00f3 la vista por todas partes, y no descubri\u00f3 otra cosa que un carro que hacia ellos ven\u00eda, con dos o tres banderas peque\u00f1as, que le dieron a entender que el tal carro deb\u00eda de traer moneda de Su Majestad, y as\u00ed se lo dijo a don Quijote; pero \u00e9l no le dio cr\u00e9dito, siempre creyendo y pensando que todo lo que le sucediese hab\u00edan de ser aventuras y m\u00e1s aventuras, y as\u00ed, respondi\u00f3 al hidalgo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hombre apercebido, medio combatido: no se pierde nada en que yo me aperciba, que s\u00e9 por experiencia que tengo enemigos visibles e invisibles, y no s\u00e9 cu\u00e1ndo, ni ad\u00f3nde, ni en qu\u00e9 tiempo, ni en qu\u00e9 figuras me han de acometer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, volvi\u00e9ndose a Sancho, le pidi\u00f3 la celada; el cual, como no tuvo lugar de sacar los requesones, le fue forzoso d\u00e1rsela como estaba. Tom\u00f3la don Quijote, y, sin que echase de ver lo que dentro ven\u00eda, con toda priesa se la encaj\u00f3 en la cabeza; y, como los requesones se apretaron y exprimieron, comenz\u00f3 a correr el suero por todo el rostro y barbas de don Quijote, de lo que recibi\u00f3 tal susto, que dijo a Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 esto, Sancho, que parece que se me ablandan los cascos, o se me derriten los sesos, o que sudo de los pies a la cabeza? Y si es que sudo, en verdad que no es de miedo; sin duda creo que es terrible la aventura que agora quiere sucederme. Dame, si tienes, con que me limpie, que el copioso sudor me ciega los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Call\u00f3 Sancho y diole un pa\u00f1o, y dio con \u00e9l gracias a Dios de que su se\u00f1or no hubiese ca\u00eddo en el caso. Limpi\u00f3se don Quijote y quit\u00f3se la celada por ver qu\u00e9 cosa era la que, a su parecer, le enfriaba la cabeza, y, viendo aquellas gachas blancas dentro de la celada, las lleg\u00f3 a las narices, y en oli\u00e9ndolas dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por vida de mi se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, que son requesones los que aqu\u00ed me has puesto, traidor, bergante y mal mirado escudero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que, con gran flema y disimulaci\u00f3n, respondi\u00f3 Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si son requesones, d\u00e9melos vuesa merced, que yo me los comer\u00e9&#8230; Pero c\u00f3malos el diablo, que debi\u00f3 de ser el que ah\u00ed los puso. \u00bfYo hab\u00eda de tener atrevimiento de ensuciar el yelmo de vuesa merced? \u00a1Hallado le hab\u00e9is el atrevido! A la fe, se\u00f1or, a lo que Dios me da a entender, tambi\u00e9n debo yo de tener encantadores que me persiguen como a hechura y miembro de vuesa merced, y habr\u00e1n puesto ah\u00ed esa inmundicia para mover a c\u00f3lera su paciencia y hacer que me muela, como suele, las costillas. Pues en verdad que esta vez han dado salto en vago, que yo conf\u00edo en el buen discurso de mi se\u00f1or, que habr\u00e1 considerado que ni yo tengo requesones, ni leche, ni otra cosa que lo valga, y que si la tuviera, antes la pusiera en mi est\u00f3mago que en la celada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo puede ser \u2014dijo don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y todo lo miraba el hidalgo, y de todo se admiraba, especialmente cuando, despu\u00e9s de haberse limpiado don Quijote cabeza, rostro y barbas y celada, se la encaj\u00f3; y, afirm\u00e1ndose bien en los estribos, requiriendo la espada y asiendo la lanza, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora, venga lo que veniere, que aqu\u00ed estoy con \u00e1nimo de tomarme con el mesmo Satan\u00e1s en persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 en esto el carro de las banderas, en el cual no ven\u00eda otra gente que el carretero, en las mulas, y un hombre sentado en la delantera. P\u00fasose don Quijote delante y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfAd\u00f3nde vais, hermanos? \u00bfQu\u00e9 carro es \u00e9ste, qu\u00e9 llev\u00e1is en \u00e9l y qu\u00e9 banderas son aqu\u00e9stas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 el carretero:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El carro es m\u00edo; lo que va en \u00e9l son dos bravos leones enjaulados, que el general de Or\u00e1n env\u00eda a la corte, presentados a Su Majestad; las banderas son del rey nuestro se\u00f1or, en se\u00f1al que aqu\u00ed va cosa suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00bfson grandes los leones? \u2014pregunt\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tan grandes \u2014respondi\u00f3 el hombre que iba a la puerta del carro\u2014, que no han pasado mayores, ni tan grandes, de Africa a Espa\u00f1a jam\u00e1s; y yo soy el leonero, y he pasado otros, pero como \u00e9stos, ninguno. Son hembra y macho; el macho va en esta jaula primera, y la hembra en la de atr\u00e1s; y ahora van hambrientos porque no han comido hoy; y as\u00ed, vuesa merced se desv\u00ede, que es menester llegar presto donde les demos de comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que dijo don Quijote, sonri\u00e9ndose un poco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfLeoncitos a m\u00ed? \u00bfA m\u00ed leoncitos, y a tales horas? Pues, \u00a1por Dios que han de ver esos se\u00f1ores que ac\u00e1 los env\u00edan si soy yo hombre que se espanta de leones! Apeaos, buen hombre, y, pues sois el leonero, abrid esas jaulas y echadme esas bestias fuera, que en mitad desta campa\u00f1a les dar\u00e9 a conocer qui\u00e9n es don Quijote de la Mancha, a despecho y pesar de los encantadores que a m\u00ed los env\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ta, ta! \u2014dijo a esta saz\u00f3n entre s\u00ed el hidalgo\u2014, dado ha se\u00f1al de qui\u00e9n es nuestro buen caballero: los requesones, sin duda, le han ablandado los cascos y madurado los sesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3se en esto a \u00e9l Sancho y d\u00edjole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, por quien Dios es, que vuesa merced haga de manera que mi se\u00f1or don Quijote no se tome con estos leones, que si se toma, aqu\u00ed nos han de hacer pedazos a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bftan loco es vuestro amo \u2014respondi\u00f3 el hidalgo\u2014, que tem\u00e9is, y cre\u00e9is que se ha de tomar con tan fieros animales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No es loco \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, sino atrevido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo har\u00e9 que no lo sea \u2014replic\u00f3 el hidalgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, lleg\u00e1ndose a don Quijote, que estaba dando priesa al leonero que abriese las jaulas, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or caballero, los caballeros andantes han de acometer las aventuras que prometen esperanza de salir bien dellas, y no aquellas que de en todo la quitan; porque la valent\u00eda que se entra en la juridici\u00f3n de la temeridad, m\u00e1s tiene de locura que de fortaleza. Cuanto m\u00e1s, que estos leones no vienen contra vuesa merced, ni lo sue\u00f1an: van presentados a Su Majestad, y no ser\u00e1 bien detenerlos ni impedirles su viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 V\u00e1yase vuesa merced, se\u00f1or hidalgo \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, a entender con su perdig\u00f3n manso y con su hur\u00f3n atrevido, y deje a cada uno hacer su oficio. \u00c9ste es el m\u00edo, y yo s\u00e9 si vienen a m\u00ed, o no, estos se\u00f1ores leones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, volvi\u00e9ndose al leonero, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Voto a tal, don bellaco, que si no abr\u00eds luego luego las jaulas, que con esta lanza os he de coser con el carro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El carretero, que vio la determinaci\u00f3n de aquella armada fantas\u00eda, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or m\u00edo, vuestra merced sea servido, por caridad, dejarme desuncir las mulas y ponerme en salvo con ellas antes que se desenvainen los leones, porque si me las matan, quedar\u00e9 rematado para toda mi vida; que no tengo otra hacienda sino este carro y estas mulas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh hombre de poca fe! \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, ap\u00e9ate y desunce, y haz lo que quisieres, que presto ver\u00e1s que trabajaste en vano y que pudieras ahorrar desta diligencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ape\u00f3se el carretero y desunci\u00f3 a gran priesa, y el leonero dijo a grandes voces:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00e9anme testigos cuantos aqu\u00ed est\u00e1n c\u00f3mo contra mi voluntad y forzado abro las jaulas y suelto los leones, y de que protesto a este se\u00f1or que todo el mal y da\u00f1o que estas bestias hicieren corra y vaya por su cuenta, con m\u00e1s mis salarios y derechos. Vuestras mercedes, se\u00f1ores, se pongan en cobro antes que abra, que yo seguro estoy que no me han de hacer da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra vez le persuadi\u00f3 el hidalgo que no hiciese locura semejante, que era tentar a Dios acometer tal disparate. A lo que respondi\u00f3 don Quijote que \u00e9l sab\u00eda lo que hac\u00eda. Respondi\u00f3le el hidalgo que lo mirase bien, que \u00e9l entend\u00eda que se enga\u00f1aba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora, se\u00f1or \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014, si vuesa merced no quiere ser oyente desta que a su parecer ha de ser tragedia, pique la tordilla y p\u00f3ngase en salvo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u00eddo lo cual por Sancho, con l\u00e1grimas en los ojos le suplic\u00f3 desistiese de tal empresa, en cuya comparaci\u00f3n hab\u00edan sido tortas y pan pintado la de los molinos de viento y la temerosa de los batanes, y, finalmente, todas las haza\u00f1as que hab\u00eda acometido en todo el discurso de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mire, se\u00f1or \u2014dec\u00eda Sancho\u2014, que aqu\u00ed no hay encanto ni cosa que lo valga; que yo he visto por entre las verjas y resquicios de la jaula una u\u00f1a de le\u00f3n verdadero, y saco por ella que el tal le\u00f3n, cuya debe de ser la tal u\u00f1a, es mayor que una monta\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El miedo, a lo menos \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, te le har\u00e1 parecer mayor que la mitad del mundo. Ret\u00edrate, Sancho, y d\u00e9jame; y si aqu\u00ed muriere, ya sabes nuestro antiguo concierto: acudir\u00e1s a Dulcinea, y no te digo m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A \u00e9stas a\u00f1adi\u00f3 otras razones, con que quit\u00f3 las esperanzas de que no hab\u00eda de dejar de proseguir su desvariado intento. Quisiera el del Verde Gab\u00e1n opon\u00e9rsele, pero viose desigual en las armas, y no le pareci\u00f3 cordura tomarse con un loco, que ya se lo hab\u00eda parecido de todo punto don Quijote; el cual, volviendo a dar priesa al leonero y a reiterar las amenazas, dio ocasi\u00f3n al hidalgo a que picase la yegua, y Sancho al rucio, y el carretero a sus mulas, procurando todos apartarse del carro lo m\u00e1s que pudiesen, antes que los leones se desembanastasen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lloraba Sancho la muerte de su se\u00f1or, que aquella vez sin duda cre\u00eda que llegaba en las garras de los leones; maldec\u00eda su ventura, y llamaba menguada la hora en que le vino al pensamiento volver a servirle; pero no por llorar y lamentarse dejaba de aporrear al rucio para que se alejase del carro. Viendo, pues, el leonero que ya los que iban huyendo estaban bien desviados, torn\u00f3 a requerir y a intimar a don Quijote lo que ya le hab\u00eda requerido e intimado, el cual respondi\u00f3 que lo o\u00eda, y que no se curase de m\u00e1s intimaciones y requirimientos, que todo ser\u00eda de poco fruto, y que se diese priesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el espacio que tard\u00f3 el leonero en abrir la jaula primera, estuvo considerando don Quijote si ser\u00eda bien hacer la batalla antes a pie que a caballo; y, en fin, se determin\u00f3 de hacerla a pie, temiendo que Rocinante se espantar\u00eda con la vista de los leones. Por esto salt\u00f3 del caballo, arroj\u00f3 la lanza y embraz\u00f3 el escudo, y, desenvainando la espada, paso ante paso, con maravilloso denuedo y coraz\u00f3n valiente, se fue a poner delante del carro, encomend\u00e1ndose a Dios de todo coraz\u00f3n, y luego a su se\u00f1ora Dulcinea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es de saber que, llegando a este paso, el autor de esta verdadera historia exclama y dice: \u00bb\u00a1Oh fuerte y, sobre todo encarecimiento, animoso don Quijote de la Mancha, espejo donde se pueden mirar todos los valientes del mundo, segundo y nuevo don Manuel de Le\u00f3n, que fue gloria y honra de los espa\u00f1oles caballeros! \u00bfCon qu\u00e9 palabras contar\u00e9 esta tan espantosa haza\u00f1a, o con qu\u00e9 razones la har\u00e9 cre\u00edble a los siglos venideros, o qu\u00e9 alabanzas habr\u00e1 que no te convengan y cuadren, aunque sean hip\u00e9rboles sobre todos los hip\u00e9rboles? T\u00fa a pie, t\u00fa solo, t\u00fa intr\u00e9pido, t\u00fa magn\u00e1nimo, con sola una espada, y no de las del perrillo cortadoras, con un escudo no de muy luciente y limpio acero, est\u00e1s aguardando y atendiendo los dos m\u00e1s fieros leones que jam\u00e1s criaron las africanas selvas. Tus mismos hechos sean los que te alaben, valeroso manchego, que yo los dejo aqu\u00ed en su punto por faltarme palabras con que encarecerlos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed ces\u00f3 la referida exclamaci\u00f3n del autor, y pas\u00f3 adelante, anudando el hilo de la historia, diciendo que, visto el leonero ya puesto en postura a don Quijote, y que no pod\u00eda dejar de soltar al le\u00f3n macho, so pena de caer en la desgracia del indignado y atrevido caballero, abri\u00f3 de par en par la primera jaula, donde estaba, como se ha dicho, el le\u00f3n, el cual pareci\u00f3 de grandeza extraordinaria y de espantable y fea catadura. Lo primero que hizo fue revolverse en la jaula, donde ven\u00eda echado, y tender la garra, y desperezarse todo; abri\u00f3 luego la boca y bostez\u00f3 muy despacio, y, con casi dos palmos de lengua que sac\u00f3 fuera, se despolvore\u00f3 los ojos y se lav\u00f3 el rostro; hecho esto, sac\u00f3 la cabeza fuera de la jaula y mir\u00f3 a todas partes con los ojos hechos brasas, vista y adem\u00e1n para poner espanto a la misma temeridad. S\u00f3lo don Quijote lo miraba atentamente, deseando que saltase ya del carro y viniese con \u00e9l a las manos, entre las cuales pensaba hacerle pedazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed lleg\u00f3 el estremo de su jam\u00e1s vista locura. Pero el generoso le\u00f3n, m\u00e1s comedido que arrogante, no haciendo caso de ni\u00f1er\u00edas, ni de bravatas, despu\u00e9s de haber mirado a una y otra parte, como se ha dicho, volvi\u00f3 las espaldas y ense\u00f1\u00f3 sus traseras partes a don Quijote, y con gran flema y remanso se volvi\u00f3 a echar en la jaula. Viendo lo cual don Quijote, mand\u00f3 al leonero que le diese de palos y le irritase para echarle fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no har\u00e9 yo \u2014respondi\u00f3 el leonero\u2014, porque si yo le instigo, el primero a quien har\u00e1 pedazos ser\u00e1 a m\u00ed mismo. Vuesa merced, se\u00f1or caballero, se contente con lo hecho, que es todo lo que puede decirse en g\u00e9nero de valent\u00eda, y no quiera tentar segunda fortuna. El le\u00f3n tiene abierta la puerta: en su mano est\u00e1 salir, o no salir; pero, pues no ha salido hasta ahora, no saldr\u00e1 en todo el d\u00eda. La grandeza del coraz\u00f3n de vuesa merced ya est\u00e1 bien declarada: ning\u00fan bravo peleante, seg\u00fan a m\u00ed se me alcanza, est\u00e1 obligado a m\u00e1s que a desafiar a su enemigo y esperarle en campa\u00f1a; y si el contrario no acude, en \u00e9l se queda la infamia, y el esperante gana la corona del vencimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es verdad \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014: cierra, amigo, la puerta, y dame por testimonio, en la mejor forma que pudieres, lo que aqu\u00ed me has visto hacer; conviene a saber: c\u00f3mo t\u00fa abriste al le\u00f3n, yo le esper\u00e9, \u00e9l no sali\u00f3; volv\u00edle a esperar, volvi\u00f3 a no salir y volvi\u00f3se acostar. No debo m\u00e1s, y encantos afuera, y Dios ayude a la raz\u00f3n y a la verdad, y a la verdadera caballer\u00eda; y cierra, como he dicho, en tanto que hago se\u00f1as a los huidos y ausentes, para que sepan de tu boca esta haza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00edzolo as\u00ed el leonero, y don Quijote, poniendo en la punta de la lanza el lienzo con que se hab\u00eda limpiado el rostro de la lluvia de los requesones, comenz\u00f3 a llamar a los que no dejaban de huir ni de volver la cabeza a cada paso, todos en tropa y antecogidos del hidalgo; pero, alcanzando Sancho a ver la se\u00f1al del blanco pa\u00f1o, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Que me maten si mi se\u00f1or no ha vencido a las fieras bestias, pues nos llama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detuvi\u00e9ronse todos, y conocieron que el que hac\u00eda las se\u00f1as era don Quijote; y, perdiendo alguna parte del miedo, poco a poco se vinieron acercando hasta donde claramente oyeron las voces de don Quijote, que los llamaba. Finalmente, volvieron al carro, y, en llegando, dijo don Quijote al carretero:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Volved, hermano, a uncir vuestras mulas y a proseguir vuestro viaje; y t\u00fa, Sancho, dale dos escudos de oro, para \u00e9l y para el leonero, en recompensa de lo que por m\u00ed se han detenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9sos dar\u00e9 yo de muy buena gana \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014; pero, \u00bfqu\u00e9 se han hecho los leones? \u00bfSon muertos, o vivos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces el leonero, menudamente y por sus pausas, cont\u00f3 el fin de la contienda, exagerando, como \u00e9l mejor pudo y supo, el valor de don Quijote, de cuya vista el le\u00f3n, acobardado, no quiso ni os\u00f3 salir de la jaula, puesto que hab\u00eda tenido un buen espacio abierta la puerta de la jaula; y que, por haber \u00e9l dicho a aquel caballero que era tentar a Dios irritar al le\u00f3n para que por fuerza saliese, como \u00e9l quer\u00eda que se irritase, mal de su grado y contra toda su voluntad, hab\u00eda permitido que la puerta se cerrase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 te parece desto, Sancho? \u2014dijo don Quijote\u2014. \u00bfHay encantos que valgan contra la verdadera valent\u00eda? Bien podr\u00e1n los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el \u00e1nimo, ser\u00e1 imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dio los escudos Sancho, unci\u00f3 el carretero, bes\u00f3 las manos el leonero a don Quijote por la merced recebida, y prometi\u00f3le de contar aquella valerosa haza\u00f1a al mismo rey, cuando en la corte se viese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, si acaso Su Majestad preguntare qui\u00e9n la hizo, dir\u00e9isle que el Caballero de los Leones, que de aqu\u00ed adelante quiero que en \u00e9ste se trueque, cambie, vuelva y mude el que hasta aqu\u00ed he tenido del Caballero de la Triste Figura; y en esto sigo la antigua usanza de los andantes caballeros, que se mudaban los nombres cuando quer\u00edan, o cuando les ven\u00eda a cuento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sigui\u00f3 su camino el carro, y don Quijote, Sancho y el del Verde Gab\u00e1n prosiguieron el suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo este tiempo no hab\u00eda hablado palabra don Diego de Miranda, todo atento a mirar y a notar los hechos y palabras de don Quijote, pareci\u00e9ndole que era un cuerdo loco y un loco que tiraba a cuerdo. No hab\u00eda a\u00fan llegado a su noticia la primera parte de su historia; que si la hubiera le\u00eddo, cesara la admiraci\u00f3n en que lo pon\u00edan sus hechos y sus palabras, pues ya supiera el g\u00e9nero de su locura; pero, como no la sab\u00eda, ya le ten\u00eda por cuerdo y ya por loco, porque lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hac\u00eda, disparatado, temerario y tonto. Y dec\u00eda entre s\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s locura puede ser que ponerse la celada llena de requesones y darse a entender que le ablandaban los cascos los encantadores? Y \u00bfqu\u00e9 mayor temeridad y disparate que querer pelear por fuerza con leones?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destas imaginaciones y deste soliloquio le sac\u00f3 don Quijote, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n duda, se\u00f1or don Diego de Miranda, que vuestra merced no me tenga en su opini\u00f3n por un hombre disparatado y loco? Y no ser\u00eda mucho que as\u00ed fuese, porque mis obras no pueden dar testimonio de otra cosa. Pues, con todo esto, quiero que vuestra merced advierta que no soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle parecido. Bien parece un gallardo caballero, a los ojos de su rey, en la mitad de una gran plaza, dar una lanzada con felice suceso a un bravo toro; bien parece un caballero, armado de resplandecientes armas, pasar la tela en alegres justas delante de las damas, y bien parecen todos aquellos caballeros que en ejercicios militares, o que lo parezcan, entretienen y alegran, y, si se puede decir, honran las cortes de sus pr\u00edncipes; pero sobre todos \u00e9stos parece mejor un caballero andante, que por los desiertos, por las soledades, por las encrucijadas, por las selvas y por los montes anda buscando peligrosas aventuras, con intenci\u00f3n de darles dichosa y bien afortunada cima, s\u00f3lo por alcanzar gloriosa fama y duradera. Mejor parece, digo, un caballero andante, socorriendo a una viuda en alg\u00fan despoblado, que un cortesano caballero, requebrando a una doncella en las ciudades. Todos los caballeros tienen sus particulares ejercicios: sirva a las damas el cortesano; autorice la corte de su rey con libreas; sustente los caballeros pobres con el espl\u00e9ndido plato de su mesa; concierte justas, mantenga torneos y mu\u00e9strese grande, liberal y magn\u00edfico, y buen cristiano, sobre todo, y desta manera cumplir\u00e1 con sus precisas obligaciones. Pero el andante caballero busque los rincones del mundo; \u00e9ntrese en los m\u00e1s intricados laberintos; acometa a cada paso lo imposible; resista en los p\u00e1ramos despoblados los ardientes rayos del sol en la mitad del verano, y en el invierno la dura inclemencia de los vientos y de los yelos; no le asombren leones, ni le espanten vestiglos, ni atemoricen endriagos; que buscar \u00e9stos, acometer aqu\u00e9llos y vencerlos a todos son sus principales y verdaderos ejercicios. Yo, pues, como me cupo en suerte ser uno del n\u00famero de la andante caballer\u00eda, no puedo dejar de acometer todo aquello que a m\u00ed me pareciere que cae debajo de la juridici\u00f3n de mis ejercicios; y as\u00ed, el acometer los leones que ahora acomet\u00ed derechamente me tocaba, puesto que conoc\u00ed ser temeridad esorbitante, porque bien s\u00e9 lo que es valent\u00eda, que es una virtud que est\u00e1 puesta entre dos estremos viciosos, como son la cobard\u00eda y la temeridad; pero menos mal ser\u00e1 que el que es valiente toque y suba al punto de temerario, que no que baje y toque en el punto de cobarde; que as\u00ed como es m\u00e1s f\u00e1cil venir el pr\u00f3digo a ser liberal que al avaro, as\u00ed es m\u00e1s f\u00e1cil dar el temerario en verdadero valiente que no el cobarde subir a la verdadera valent\u00eda; y, en esto de acometer aventuras, cr\u00e9ame vuesa merced, se\u00f1or don Diego, que antes se ha de perder por carta de m\u00e1s que de menos, porque mejor suena en las orejas de los que lo oyen \u00abel tal caballero es temerario y atrevido\u00bb que no \u00abel tal caballero es t\u00edmido y cobarde\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Digo, se\u00f1or don Quijote \u2014respondi\u00f3 don Diego\u2014, que todo lo que vuesa merced ha dicho y hecho va nivelado con el fiel de la misma raz\u00f3n, y que entiendo que si las ordenanzas y leyes de la caballer\u00eda andante se perdiesen, se hallar\u00edan en el pecho de vuesa merced como en su mismo dep\u00f3sito y archivo. Y d\u00e9monos priesa, que se hace tarde, y lleguemos a mi aldea y casa, donde descansar\u00e1 vuestra merced del pasado trabajo, que si no ha sido del cuerpo, ha sido del esp\u00edritu, que suele tal vez redundar en cansancio del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tengo el ofrecimiento a gran favor y merced, se\u00f1or don Diego\u2014 respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, picando m\u00e1s de lo que hasta entonces, ser\u00edan como las dos de la tarde cuando llegaron a la aldea y a la casa de don Diego, a quien don Quijote llamaba el Caballero del Verde Gab\u00e1n.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVIII. De lo que sucedi\u00f3 a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gab\u00e1n, con otras cosas extravagantes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hall\u00f3 don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle; la bodega, en el patio; la cueva, en el portal, y muchas tinajas a la redonda, que, por ser del Toboso, le renovaron las memorias de su encantada y transformada Dulcinea; y sospirando, y sin mirar lo que dec\u00eda, ni delante de qui\u00e9n estaba, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh dulces prendas, por mi mal halladas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">dulces y alegres cuando Dios quer\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Oh tobosescas tinajas, que me hab\u00e9is tra\u00eddo a la memoria la dulce prenda de mi mayor amargura!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oy\u00f3le decir esto el estudiante poeta, hijo de don Diego, que con su madre hab\u00eda salido a recebirle, y madre y hijo quedaron suspensos de ver la estra\u00f1a figura de don Quijote; el cual, ape\u00e1ndose de Rocinante, fue con mucha cortes\u00eda a pedirle las manos para bes\u00e1rselas, y don Diego dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Recebid, se\u00f1ora, con vuestro s\u00f3lito agrado al se\u00f1or don Quijote de la Mancha, que es el que ten\u00e9is delante, andante caballero y el m\u00e1s valiente y el m\u00e1s discreto que tiene el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora, que do\u00f1a Cristina se llamaba, le recibi\u00f3 con muestras de mucho amor y de mucha cortes\u00eda, y don Quijote se le ofreci\u00f3 con asaz de discretas y comedidas razones. Casi los mismos comedimientos pas\u00f3 con el estudiante, que, en oy\u00e9ndole hablar don Quijote, le tuvo por discreto y agudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed pinta el autor todas las circunstancias de la casa de don Diego, pint\u00e1ndonos en ellas lo que contiene una casa de un caballero labrador y rico; pero al traductor desta historia le pareci\u00f3 pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio, porque no ven\u00edan bien con el prop\u00f3sito principal de la historia, la cual m\u00e1s tiene su fuerza en la verdad que en las fr\u00edas digresiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entraron a don Quijote en una sala, desarm\u00f3le Sancho, qued\u00f3 en valones y en jub\u00f3n de camuza, todo bisunto con la mugre de las armas: el cuello era valona a lo estudiantil, sin almid\u00f3n y sin randas; los borcegu\u00edes eran datilados, y encerados los zapatos. Ci\u00f1\u00f3se su buena espada, que pend\u00eda de un tahal\u00ed de lobos marinos; que es opini\u00f3n que muchos a\u00f1os fue enfermo de los ri\u00f1ones; cubri\u00f3se un herreruelo de buen pa\u00f1o pardo; pero antes de todo, con cinco calderos, o seis, de agua, que en la cantidad de los calderos hay alguna diferencia, se lav\u00f3 la cabeza y rostro, y todav\u00eda se qued\u00f3 el agua de color de suero, merced a la golosina de Sancho y a la compra de sus negros requesones, que tan blanco pusieron a su amo. Con los referidos atav\u00edos, y con gentil donaire y gallard\u00eda, sali\u00f3 don Quijote a otra sala, donde el estudiante le estaba esperando para entretenerle en tanto que las mesas se pon\u00edan; que, por la venida de tan noble hu\u00e9sped, quer\u00eda la se\u00f1ora do\u00f1a Cristina mostrar que sab\u00eda y pod\u00eda regalar a los que a su casa llegasen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto que don Quijote se estuvo desarmando, tuvo lugar don Lorenzo, que as\u00ed se llamaba el hijo de don Diego, de decir a su padre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n diremos, se\u00f1or, que es este caballero que vuesa merced nos ha tra\u00eddo a casa? Que el nombre, la figura, y el decir que es caballero andante, a m\u00ed y a mi madre nos tiene suspensos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No s\u00e9 lo que te diga, hijo \u2014respondi\u00f3 don Diego\u2014; s\u00f3lo te sabr\u00e9 decir que le he visto hacer cosas del mayor loco del mundo, y decir razones tan discretas que borran y deshacen sus hechos: h\u00e1blale t\u00fa, y toma el pulso a lo que sabe, y, pues eres discreto, juzga de su discreci\u00f3n o tonter\u00eda lo que m\u00e1s puesto en raz\u00f3n estuviere; aunque, para decir verdad, antes le tengo por loco que por cuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto, se fue don Lorenzo a entretener a don Quijote, como queda dicho, y, entre otras pl\u00e1ticas que los dos pasaron, dijo don Quijote a don Lorenzo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El se\u00f1or don Diego de Miranda, padre de vuesa merced, me ha dado noticia de la rara habilidad y sutil ingenio que vuestra merced tiene, y, sobre todo, que es vuesa merced un gran poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Poeta, bien podr\u00e1 ser \u2014respondi\u00f3 don Lorenzo\u2014, pero grande, ni por pensamiento. Verdad es que yo soy alg\u00fan tanto aficionado a la poes\u00eda y a leer los buenos poetas, pero no de manera que se me pueda dar el nombre de grande que mi padre dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No me parece mal esa humildad \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, porque no hay poeta que no sea arrogante y piense de s\u00ed que es el mayor poeta del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No hay regla sin excepci\u00f3n \u2014respondi\u00f3 don Lorenzo\u2014, y alguno habr\u00e1 que lo sea y no lo piense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pocos \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; pero d\u00edgame vuesa merced: \u00bfqu\u00e9 versos son los que agora trae entre manos, que me ha dicho el se\u00f1or su padre que le traen algo inquieto y pensativo? Y si es alguna glosa, a m\u00ed se me entiende algo de achaque de glosas, y holgar\u00eda saberlos; y si es que son de justa literaria, procure vuestra merced llevar el segundo premio, que el primero siempre se lleva el favor o la gran calidad de la persona, el segundo se le lleva la mera justicia, y el tercero viene a ser segundo, y el primero, a esta cuenta, ser\u00e1 el tercero, al modo de las licencias que se dan en las universidades; pero, con todo esto, gran personaje es el nombre de primero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hasta ahora \u2014dijo entre s\u00ed don Lorenzo\u2014, no os podr\u00e9 yo juzgar por loco; vamos adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y d\u00edjole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Par\u00e9ceme que vuesa merced ha cursado las escuelas: \u00bfqu\u00e9 ciencias ha o\u00eddo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 La de la caballer\u00eda andante \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que es tan buena como la de la poes\u00eda, y aun dos deditos m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No s\u00e9 qu\u00e9 ciencia sea \u00e9sa \u2014replic\u00f3 don Lorenzo\u2014, y hasta ahora no ha llegado a mi noticia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Es una ciencia \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014 que encierra en s\u00ed todas o las m\u00e1s ciencias del mundo, a causa que el que la profesa ha de ser jurisperito, y saber las leyes de la justicia distributiva y comutativa, para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene; ha de ser te\u00f3logo, para saber dar raz\u00f3n de la cristiana ley que profesa, clara y distintamente, adondequiera que le fuere pedido; ha de ser m\u00e9dico y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien se las cure; ha de ser astr\u00f3logo, para conocer por las estrellas cu\u00e1ntas horas son pasadas de la noche, y en qu\u00e9 parte y en qu\u00e9 clima del mundo se halla; ha de saber las matem\u00e1ticas, porque a cada paso se le ofrecer\u00e1 tener necesidad dellas; y, dejando aparte que ha de estar adornado de todas las virtudes teologales y cardinales, decendiendo a otras menudencias, digo que ha de saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicol\u00e1s o Nicolao; ha de saber herrar un caballo y aderezar la silla y el freno; y, volviendo a lo de arriba, ha de guardar la fe a Dios y a su dama; ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y m\u00ednimas partes se compone un buen caballero andante; porque vea vuesa merced, se\u00f1or don Lorenzo, si es ciencia mocosa lo que aprende el caballero que la estudia y la profesa, y si se puede igualar a las m\u00e1s estiradas que en los ginasios y escuelas se ense\u00f1an.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si eso es as\u00ed \u2014replic\u00f3 don Lorenzo\u2014, yo digo que se aventaja esa ciencia a todas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfC\u00f3mo si es as\u00ed? \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que yo quiero decir \u2014dijo don Lorenzo\u2014 es que dudo que haya habido, ni que los hay ahora, caballeros andantes y adornados de virtudes tantas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Muchas veces he dicho lo que vuelvo a decir ahora \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014: que la mayor parte de la gente del mundo est\u00e1 de parecer de que no ha habido en \u00e9l caballeros andantes; y, por parecerme a m\u00ed que si el cielo milagrosamente no les da a entender la verdad de que los hubo y de que los hay, cualquier trabajo que se tome ha de ser en vano, como muchas veces me lo ha mostrado la experiencia, no quiero detenerme agora en sacar a vuesa merced del error que con los muchos tiene; lo que pienso hacer es el rogar al cielo le saque d\u00e9l, y le d\u00e9 a entender cu\u00e1n provechosos y cu\u00e1n necesarios fueron al mundo los caballeros andantes en los pasados siglos, y cu\u00e1n \u00fatiles fueran en el presente si se usaran; pero triunfan ahora, por pecados de las gentes, la pereza, la ociosidad, la gula y el regalo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Escapado se nos ha nuestro hu\u00e9sped \u2014dijo a esta saz\u00f3n entre s\u00ed don Lorenzo\u2014, pero, con todo eso, \u00e9l es loco bizarro, y yo ser\u00eda mentecato flojo si as\u00ed no lo creyese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed dieron fin a su pl\u00e1tica, porque los llamaron a comer. Pregunt\u00f3 don Diego a su hijo qu\u00e9 hab\u00eda sacado en limpio del ingenio del hu\u00e9sped. A lo que \u00e9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No le sacar\u00e1n del borrador de su locura cuantos m\u00e9dicos y buenos escribanos tiene el mundo: \u00e9l es un entreverado loco, lleno de l\u00facidos intervalos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fu\u00e9ronse a comer, y la comida fue tal como don Diego hab\u00eda dicho en el camino que la sol\u00eda dar a sus convidados: limpia, abundante y sabrosa; pero de lo que m\u00e1s se content\u00f3 don Quijote fue del maravilloso silencio que en toda la casa hab\u00eda, que semejaba un monasterio de cartujos. Levantados, pues, los manteles, y dadas gracias a Dios y agua a las manos, don Quijote pidi\u00f3 ahincadamente a don Lorenzo dijese los versos de la justa literaria; a lo que \u00e9l respondi\u00f3 que, por no parecer de aquellos poetas que cuando les ruegan digan sus versos los niegan y cuando no se los piden los vomitan,&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 &#8230;yo dir\u00e9 mi glosa, de la cual no espero premio alguno, que s\u00f3lo por ejercitar el ingenio la he hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Un amigo y discreto \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 era de parecer que no se hab\u00eda de cansar nadie en glosar versos; y la raz\u00f3n, dec\u00eda \u00e9l, era que jam\u00e1s la glosa pod\u00eda llegar al texto, y que muchas o las m\u00e1s veces iba la glosa fuera de la intenci\u00f3n y prop\u00f3sito de lo que ped\u00eda lo que se glosaba; y m\u00e1s, que las leyes de la glosa eran demasiadamente estrechas: que no sufr\u00edan interrogantes, ni dijo, ni dir\u00e9, ni hacer nombres de verbos, ni mudar el sentido, con otras ataduras y estrechezas con que van atados los que glosan, como vuestra merced debe de saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Verdaderamente, se\u00f1or don Quijote \u2014dijo don Lorenzo\u2014, que deseo coger a vuestra merced en un mal lat\u00edn continuado, y no puedo, porque se me desliza de entre las manos como anguila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No entiendo \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 lo que vuestra merced dice ni quiere decir en eso del deslizarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo me dar\u00e9 a entender \u2014respondi\u00f3 don Lorenzo\u2014; y por ahora est\u00e9 vuesa merced atento a los versos glosados y a la glosa, que dicen desta manera:<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">\u00a1Si mi fue tornase a es,<br \/>\nsin esperar m\u00e1s ser\u00e1,<br \/>\no viniese el tiempo ya<br \/>\nde lo que ser\u00e1 despu\u00e9s&#8230;!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Glosa<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">Al fin, como todo pasa,<br \/>\nse pas\u00f3 el bien que me dio<br \/>\nFortuna, un tiempo no escasa,<br \/>\ny nunca me le volvi\u00f3,<br \/>\nni abundante, ni por tasa.<br \/>\nSiglos ha ya que me vees,<br \/>\nFortuna, puesto a tus pies;<br \/>\nvu\u00e9lveme a ser venturoso,<br \/>\nque ser\u00e1 mi ser dichoso<br \/>\nsi mi fue tornase a es.<br \/>\nNo quiero otro gusto o gloria,<br \/>\notra palma o vencimiento,<br \/>\notro triunfo, otra vitoria,<br \/>\nsino volver al contento<br \/>\nque es pesar en mi memoria.<br \/>\nSi t\u00fa me vuelves all\u00e1,<br \/>\nFortuna, templado est\u00e1<br \/>\ntodo el rigor de mi fuego,<br \/>\ny m\u00e1s si este bien es luego,<br \/>\nsin esperar m\u00e1s ser\u00e1.<br \/>\nCosas imposibles pido,<br \/>\npues volver el tiempo a ser<br \/>\ndespu\u00e9s que una vez ha sido,<br \/>\nno hay en la tierra poder<br \/>\nque a tanto se haya estendido.<br \/>\nCorre el tiempo, vuela y va<br \/>\nligero, y no volver\u00e1,<br \/>\ny errar\u00eda el que pidiese,<br \/>\no que el tiempo ya se fuese,<br \/>\no volviese el tiempo ya.<br \/>\nVivo en perpleja vida,<br \/>\nya esperando, ya temiendo:<br \/>\nes muerte muy conocida,<br \/>\ny es mucho mejor muriendo<br \/>\nbuscar al dolor salida.<br \/>\nA m\u00ed me fuera inter\u00e9s<br \/>\nacabar, mas no lo es,<br \/>\npues, con discurso mejor,<br \/>\nme da la vida el temor<br \/>\nde lo que ser\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En acabando de decir su glosa don Lorenzo, se levant\u00f3 en pie don Quijote, y, en voz levantada, que parec\u00eda grito, asiendo con su mano la derecha de don Lorenzo, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Viven los cielos donde m\u00e1s altos est\u00e1n, mancebo generoso, que sois el mejor poeta del orbe, y que merec\u00e9is estar laureado, no por Chipre ni por Gaeta, como dijo un poeta, que Dios perdone, sino por las academias de Atenas, si hoy vivieran, y por las que hoy viven de Par\u00eds, Bolonia y Salamanca! Plega al cielo que los jueces que os quitaren el premio primero, Febo los asaetee y las Musas jam\u00e1s atraviesen los umbrales de sus casas. Decidme, se\u00f1or, si sois servido, algunos versos mayores, que quiero tomar de todo en todo el pulso a vuestro admirable ingenio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo es bueno que dicen que se holg\u00f3 don Lorenzo de verse alabar de don Quijote, aunque le ten\u00eda por loco? \u00a1Oh fuerza de la adulaci\u00f3n, a cu\u00e1nto te estiendes, y cu\u00e1n dilatados l\u00edmites son los de tu juridici\u00f3n agradable! Esta verdad acredit\u00f3 don Lorenzo, pues concedi\u00f3 con la demanda y deseo de don Quijote, dici\u00e9ndole este soneto a la f\u00e1bula o historia de P\u00edramo y Tisbe:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soneto<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">El muro rompe la doncella hermosa<br \/>\nque de P\u00edramo abri\u00f3 el gallardo pecho:<br \/>\nparte el Amor de Chipre, y va derecho<br \/>\na ver la quiebra estrecha y prodigiosa.<br \/>\nHabla el silencio all\u00ed, porque no osa<br \/>\nla voz entrar por tan estrecho estrecho;<br \/>\nlas almas s\u00ed, que amor suele de hecho<br \/>\nfacilitar la m\u00e1s dif\u00edcil cosa.<br \/>\nSali\u00f3 el deseo de comp\u00e1s, y el paso<br \/>\nde la imprudente virgen solicita<br \/>\npor su gusto su muerte; ved qu\u00e9 historia:<br \/>\nque a entrambos en un punto, \u00a1oh estra\u00f1o caso!,<br \/>\nlos mata, los encubre y resucita<br \/>\nuna espada, un sepulcro, una memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Bendito sea Dios! \u2014dijo don Quijote habiendo o\u00eddo el soneto a don Lorenzo\u2014, que entre los infinitos poetas consumidos que hay, he visto un consumado poeta, como lo es vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo; que as\u00ed me lo da a entender el artificio deste soneto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuatro d\u00edas estuvo don Quijote regalad\u00edsimo en la casa de don Diego, al cabo de los cuales le pidi\u00f3 licencia para irse, dici\u00e9ndole que le agradec\u00eda la merced y buen tratamiento que en su casa hab\u00eda recebido; pero que, por no parecer bien que los caballeros andantes se den muchas horas a ocio y al regalo, se quer\u00eda ir a cumplir con su oficio, buscando las aventuras, de quien ten\u00eda noticia que aquella tierra abundaba, donde esperaba entretener el tiempo hasta que llegase el d\u00eda de las justas de Zaragoza, que era el de su derecha derrota; y que primero hab\u00eda de entrar en la cueva de Montesinos, de quien tantas y tan admirables cosas en aquellos contornos se contaban, sabiendo e inquiriendo asimismo el nacimiento y verdaderos manantiales de las siete lagunas llamadas com\u00fanmente de Ruidera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Diego y su hijo le alabaron su honrosa determinaci\u00f3n, y le dijeron que tomase de su casa y de su hacienda todo lo que en grado le viniese, que le servir\u00edan con la voluntad posible; que a ello les obligaba el valor de su persona y la honrosa profesi\u00f3n suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3se, en fin, el d\u00eda de su partida, tan alegre para don Quijote como triste y aciago para Sancho Panza, que se hallaba muy bien con la abundancia de la casa de don Diego, y rehusaba de volver a la hambre que se usa en las florestas, despoblados, y a la estrecheza de sus mal prove\u00eddas alforjas. Con todo esto, las llen\u00f3 y colm\u00f3 de lo m\u00e1s necesario que le pareci\u00f3; y al despedirse dijo don Quijote a don Lorenzo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No s\u00e9 si he dicho a vuesa merced otra vez, y si lo he dicho lo vuelvo a decir, que cuando vuesa merced quisiere ahorrar caminos y trabajos para llegar a la inacesible cumbre del templo de la Fama, no tiene que hacer otra cosa sino dejar a una parte la senda de la poes\u00eda, algo estrecha, y tomar la estrech\u00edsima de la andante caballer\u00eda, bastante para hacerle emperador en daca las pajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas razones acab\u00f3 don Quijote de cerrar el proceso de su locura, y m\u00e1s con las que a\u00f1adi\u00f3, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sabe Dios si quisiera llevar conmigo al se\u00f1or don Lorenzo, para ense\u00f1arle c\u00f3mo se han de perdonar los sujetos, y supeditar y acocear los soberbios, virtudes anejas a la profesi\u00f3n que yo profeso; pero, pues no lo pide su poca edad, ni lo querr\u00e1n consentir sus loables ejercicios, s\u00f3lo me contento con advertirle a vuesa merced que, siendo poeta, podr\u00e1 ser famoso si se gu\u00eda m\u00e1s por el parecer ajeno que por el propio, porque no hay padre ni madre a quien sus hijos le parezcan feos, y en los que lo son del entendimiento corre m\u00e1s este enga\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo se admiraron padre y hijo de las entremetidas razones de don Quijote, ya discretas y ya disparatadas, y del tema y tes\u00f3n que llevaba de acudir de todo en todo a la busca de sus desventuradas aventuras, que las ten\u00eda por fin y blanco de sus deseos. Reiter\u00e1ronse los ofrecimientos y comedimientos, y, con la buena licencia de la se\u00f1ora del castillo, don Quijote y Sancho, sobre Rocinante y el rucio, se partieron.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XVII. De donde se declar\u00f3 el \u00faltimo punto y estremo adonde lleg\u00f3 y pudo llegar el inaudito \u00e1nimo de don Quijote, con la felicemente acabada aventura de los leones Cuenta la historia que cuando don Quijote daba voces a Sancho que le trujese el yelmo, estaba \u00e9l comprando unos requesones que los pastores le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22490,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[],"class_list":{"0":"post-23492","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-don-quijote-de-la-mancha"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Segunda parte - Capitulo 17 y 18 | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS = De donde se declar\u00f3 el \u00faltimo punto y estremo adonde lleg\u00f3 y pudo llegar el inaudito \u00e1nimo de don Quijote, con la felicemente acabada aventura de los leones\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23492\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Segunda parte - Capitulo 17 y 18 | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS = De donde se declar\u00f3 el \u00faltimo punto y estremo adonde lleg\u00f3 y pudo llegar el inaudito \u00e1nimo de don Quijote, con la felicemente acabada aventura de los leones\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23492\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-09-27T22:00:24+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-09-28T05:55:23+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Don-Quijote-de-La-Mancha_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"550\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"750\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"32 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=23492#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=23492\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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