{"id":23190,"date":"2025-09-21T00:00:41","date_gmt":"2025-09-20T23:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23190"},"modified":"2025-09-21T06:51:57","modified_gmt":"2025-09-21T05:51:57","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xv-y-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23190","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda parte &#8211; Cap\u00edtulos XV y XVI"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XV. Donde se cuenta y da noticia de qui\u00e9n era el Caballero de los Espejos y su escudero<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estremo contento, ufano y vanaglorioso iba don Quijote por haber alcanzado vitoria de tan valiente caballero como \u00e9l se imaginaba que era el de los Espejos, de cuya caballeresca palabra esperaba saber si el encantamento de su se\u00f1ora pasaba adelante, pues era forzoso que el tal vencido caballero volviese, so pena de no serlo, a darle raz\u00f3n de lo que con ella le hubiese sucedido. Pero uno pensaba don Quijote y otro el de los Espejos, puesto que por entonces no era otro su pensamiento sino buscar donde bizmarse, como se ha dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice, pues, la historia que cuando el bachiller Sans\u00f3n Carrasco aconsej\u00f3 a don Quijote que volviese a proseguir sus dejadas caballer\u00edas, fue por haber entrado primero en bureo con el cura y el barbero sobre qu\u00e9 medio se podr\u00eda tomar para reducir a don Quijote a que se estuviese en su casa quieto y sosegado, sin que le alborotasen sus mal buscadas aventuras; de cuyo consejo sali\u00f3, por voto com\u00fan de todos y parecer particular de Carrasco, que dejasen salir a don Quijote, pues el detenerle parec\u00eda imposible, y que Sans\u00f3n le saliese al camino como caballero andante, y trabase batalla con \u00e9l, pues no faltar\u00eda sobre qu\u00e9, y le venciese, teni\u00e9ndolo por cosa f\u00e1cil, y que fuese pacto y concierto que el vencido quedase a merced del vencedor; y as\u00ed vencido don Quijote, le hab\u00eda de mandar el bachiller caballero se volviese a su pueblo y casa, y no saliese della en dos a\u00f1os, o hasta tanto que por \u00e9l le fuese mandado otra cosa; lo cual era claro que don Quijote vencido cumplir\u00eda indubitablemente, por no contravenir y faltar a las leyes de la caballer\u00eda, y podr\u00eda ser que en el tiempo de su reclusi\u00f3n se le olvidasen sus vanidades, o se diese lugar de buscar a su locura alg\u00fan conveniente remedio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acept\u00f3lo Carrasco, y ofreci\u00f3sele por escudero Tom\u00e9 Cecial, compadre y vecino de Sancho Panza, hombre alegre y de lucios cascos. Arm\u00f3se Sans\u00f3n como queda referido y Tom\u00e9 Cecial acomod\u00f3 sobre sus naturales narices las falsas y de m\u00e1scara ya dichas, porque no fuese conocido de su compadre cuando se viesen; y as\u00ed, siguieron el mismo viaje que llevaba don Quijote, y llegaron casi a hallarse en la aventura del carro de la Muerte. Y, finalmente, dieron con ellos en el bosque, donde les sucedi\u00f3 todo lo que el prudente ha le\u00eddo; y si no fuera por los pensamientos extraordinarios de don Quijote, que se dio a entender que el bachiller no era el bachiller, el se\u00f1or bachiller quedara imposibilitado para siempre de graduarse de licenciado, por no haber hallado nidos donde pens\u00f3 hallar p\u00e1jaros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00e9 Cecial, que vio cu\u00e1n mal hab\u00eda logrado sus deseos y el mal paradero que hab\u00eda tenido su camino, dijo al bachiller:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por cierto, se\u00f1or Sans\u00f3n Carrasco, que tenemos nuestro merecido: con facilidad se piensa y se acomete una empresa, pero con dificultad las m\u00e1s veces se sale della. Don Quijote loco, nosotros cuerdos: \u00e9l se va sano y riendo, vuesa merced queda molido y triste. Sepamos, pues, ahora, cu\u00e1l es m\u00e1s loco: \u00bfel que lo es por no poder menos, o el que lo es por su voluntad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 Sans\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 La diferencia que hay entre esos dos locos es que el que lo es por fuerza lo ser\u00e1 siempre, y el que lo es de grado lo dejar\u00e1 de ser cuando quisiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues as\u00ed es \u2014dijo Tom\u00e9 Cecial\u2014, yo fui por mi voluntad loco cuando quise hacerme escudero de vuestra merced, y por la misma quiero dejar de serlo y volverme a mi casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso os cumple \u2014respondi\u00f3 Sans\u00f3n\u2014, porque pensar que yo he de volver a la m\u00eda, hasta haber molido a palos a don Quijote, es pensar en lo escusado; y no me llevar\u00e1 ahora a buscarle el deseo de que cobre su juicio, sino el de la venganza; que el dolor grande de mis costillas no me deja hacer m\u00e1s piadosos discursos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto fueron razonando los dos, hasta que llegaron a un pueblo donde fue ventura hallar un algebrista, con quien se cur\u00f3 el Sans\u00f3n desgraciado. Tom\u00e9 Cecial se volvi\u00f3 y le dej\u00f3, y \u00e9l qued\u00f3 imaginando su venganza; y la historia vuelve a hablar d\u00e9l a su tiempo, por no dejar de regocijarse ahora con don Quijote.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xvi\"><\/a>Cap\u00edtulo XVI. De lo que sucedi\u00f3 a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la alegr\u00eda, contento y ufanidad que se ha dicho, segu\u00eda don Quijote su jornada, imagin\u00e1ndose por la pasada vitoria ser el caballero andante m\u00e1s valiente que ten\u00eda en aquella edad el mundo; daba por acabadas y a felice fin conducidas cuantas aventuras pudiesen sucederle de all\u00ed adelante; ten\u00eda en poco a los encantos y a los encantadores; no se acordaba de los inumerables palos que en el discurso de sus caballer\u00edas le hab\u00edan dado, ni de la pedrada que le derrib\u00f3 la mitad de los dientes, ni del desagradecimiento de los galeotes, ni del atrevimiento y lluvia de estacas de los yang\u00fceses. Finalmente, dec\u00eda entre s\u00ed que si \u00e9l hallara arte, modo o manera como desencantar a su se\u00f1ora Dulcinea, no invidiara a la mayor ventura que alcanz\u00f3 o pudo alcanzar el m\u00e1s venturoso caballero andante de los pasados siglos. En estas imaginaciones iba todo ocupado, cuando Sancho le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfNo es bueno, se\u00f1or, que aun todav\u00eda traigo entre los ojos las desaforadas narices, y mayores de marca, de mi compadre Tom\u00e9 Cecial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00bfcrees t\u00fa, Sancho, por ventura, que el Caballero de los Espejos era el bachiller Carrasco; y su escudero, Tom\u00e9 Cecial, tu compadre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No s\u00e9 qu\u00e9 me diga a eso \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014; s\u00f3lo s\u00e9 que las se\u00f1as que me dio de mi casa, mujer y hijos no me las podr\u00eda dar otro que \u00e9l mesmo; y la cara, quitadas las narices, era la misma de Tom\u00e9 Cecial, como yo se la he visto muchas veces en mi pueblo y pared en medio de mi misma casa; y el tono de la habla era todo uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Estemos a raz\u00f3n, Sancho \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014. Ven ac\u00e1: \u00bfen qu\u00e9 consideraci\u00f3n puede caber que el bachiller Sans\u00f3n Carrasco viniese como caballero andante, armado de armas ofensivas y defensivas, a pelear conmigo? \u00bfHe sido yo su enemigo por ventura? \u00bfHele dado yo jam\u00e1s ocasi\u00f3n para tenerme ojeriza? \u00bfSoy yo su rival, o hace \u00e9l profesi\u00f3n de las armas, para tener invidia a la fama que yo por ellas he ganado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfqu\u00e9 diremos, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, a esto de parecerse tanto aquel caballero, sea el que se fuere, al bachiller Carrasco, y su escudero a Tom\u00e9 Cecial, mi compadre? Y si ello es encantamento, como vuestra merced ha dicho, \u00bfno hab\u00eda en el mundo otros dos a quien se parecieran?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo es artificio y traza \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 de los malignos magos que me persiguen, los cuales, anteviendo que yo hab\u00eda de quedar vencedor en la contienda, se previnieron de que el caballero vencido mostrase el rostro de mi amigo el bachiller, porque la amistad que le tengo se pusiese entre los filos de mi espada y el rigor de mi brazo, y templase la justa ira de mi coraz\u00f3n, y desta manera quedase con vida el que con embelecos y fals\u00edas procuraba quitarme la m\u00eda. Para prueba de lo cual ya sabes, \u00a1oh Sancho!, por experiencia que no te dejar\u00e1 mentir ni enga\u00f1ar, cu\u00e1n f\u00e1cil sea a los encantadores mudar unos rostros en otros, haciendo de lo hermoso feo y de lo feo hermoso, pues no ha dos d\u00edas que viste por tus mismos ojos la hermosura y gallard\u00eda de la sin par Dulcinea en toda su entereza y natural conformidad, y yo la vi en la fealdad y bajeza de una zafia labradora, con cataratas en los ojos y con mal olor en la boca; y m\u00e1s, que el perverso encantador que se atrevi\u00f3 a hacer una transformaci\u00f3n tan mala no es mucho que haya hecho la de Sans\u00f3n Carrasco y la de tu compadre, por quitarme la gloria del vencimiento de las manos. Pero, con todo esto, me consuelo; porque, en fin, en cualquiera figura que haya sido, he quedado vencedor de mi enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Dios sabe la verdad de todo \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como \u00e9l sab\u00eda que la transformaci\u00f3n de Dulcinea hab\u00eda sido traza y embeleco suyo, no le satisfac\u00edan las quimeras de su amo; pero no le quiso replicar, por no decir alguna palabra que descubriese su embuste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas razones estaban cuando los alcanz\u00f3 un hombre que detr\u00e1s dellos por el mismo camino ven\u00eda sobre una muy hermosa yegua tordilla, vestido un gab\u00e1n de pa\u00f1o fino verde, jironado de terciopelo leonado, con una montera del mismo terciopelo; el aderezo de la yegua era de campo y de la jineta, asimismo de morado y verde. Tra\u00eda un alfanje morisco pendiente de un ancho tahal\u00ed de verde y oro, y los borcegu\u00edes eran de la labor del tahal\u00ed; las espuelas no eran doradas, sino dadas con un barniz verde, tan tersas y bru\u00f1idas que, por hacer labor con todo el vestido, parec\u00edan mejor que si fuera de oro puro. Cuando lleg\u00f3 a ellos, el caminante los salud\u00f3 cort\u00e9smente, y, picando a la yegua, se pasaba de largo; pero don Quijote le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or gal\u00e1n, si es que vuestra merced lleva el camino que nosotros y no importa el darse priesa, merced recibir\u00eda en que nos fu\u00e9semos juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En verdad \u2014respondi\u00f3 el de la yegua\u2014 que no me pasara tan de largo, si no fuera por temor que con la compa\u00f1\u00eda de mi yegua no se alborotara ese caballo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien puede, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 a esta saz\u00f3n Sancho\u2014, bien puede tener las riendas a su yegua, porque nuestro caballo es el m\u00e1s honesto y bien mirado del mundo: jam\u00e1s en semejantes ocasiones ha hecho vileza alguna, y una vez que se desmand\u00f3 a hacerla la lastamos mi se\u00f1or y yo con las setenas. Digo otra vez que puede vuestra merced detenerse, si quisiere; que, aunque se la den entre dos platos, a buen seguro que el caballo no la arrostre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detuvo la rienda el caminante, admir\u00e1ndose de la apostura y rostro de don Quijote, el cual iba sin celada, que la llevaba Sancho como maleta en el arz\u00f3n delantero de la albarda del rucio; y si mucho miraba el de lo verde a don Quijote, mucho m\u00e1s miraba don Quijote al de lo verde, pareci\u00e9ndole hombre de chapa. La edad mostraba ser de cincuenta a\u00f1os; las canas, pocas, y el rostro, aguile\u00f1o; la vista, entre alegre y grave; finalmente, en el traje y apostura daba a entender ser hombre de buenas prendas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que juzg\u00f3 de don Quijote de la Mancha el de lo verde fue que semejante manera ni parecer de hombre no le hab\u00eda visto jam\u00e1s: admir\u00f3le la longura de su caballo, la grandeza de su cuerpo, la flaqueza y amarillez de su rostro, sus armas, su adem\u00e1n y compostura: figura y retrato no visto por luengos tiempos atr\u00e1s en aquella tierra. Not\u00f3 bien don Quijote la atenci\u00f3n con que el caminante le miraba, y ley\u00f3le en la suspensi\u00f3n su deseo; y, como era tan cort\u00e9s y tan amigo de dar gusto a todos, antes que le preguntase nada, le sali\u00f3 al camino, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Esta figura que vuesa merced en m\u00ed ha visto, por ser tan nueva y tan fuera de las que com\u00fanmente se usan, no me maravillar\u00eda yo de que le hubiese maravillado; pero dejar\u00e1 vuesa merced de estarlo cuando le diga, como le digo, que soy caballero<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">destos que dicen las gentes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que a sus aventuras van.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sal\u00ed de mi patria, empe\u00f1\u00e9 mi hacienda, dej\u00e9 mi regalo, y entregu\u00e9me en los brazos de la Fortuna, que me llevasen donde m\u00e1s fuese servida. Quise resucitar la ya muerta andante caballer\u00eda, y ha muchos d\u00edas que, tropezando aqu\u00ed, cayendo all\u00ed, despe\u00f1\u00e1ndome ac\u00e1 y levant\u00e1ndome acull\u00e1, he cumplido gran parte de mi deseo, socorriendo viudas, amparando doncellas y favoreciendo casadas, hu\u00e9rfanos y pupilos, propio y natural oficio de caballeros andantes; y as\u00ed, por mis valerosas, muchas y cristianas haza\u00f1as he merecido andar ya en estampa en casi todas o las m\u00e1s naciones del mundo. Treinta mil vol\u00famenes se han impreso de mi historia, y lleva camino de imprimirse treinta mil veces de millares, si el cielo no lo remedia. Finalmente, por encerrarlo todo en breves palabras, o en una sola, digo que yo soy don Quijote de la Mancha, por otro nombre llamado el Caballero de la Triste Figura; y, puesto que las propias alabanzas envilecen, esme forzoso decir yo tal vez las m\u00edas, y esto se entiende cuando no se halla presente quien las diga; as\u00ed que, se\u00f1or gentilhombre, ni este caballo, esta lanza, ni este escudo, ni escudero, ni todas juntas estas armas, ni la amarillez de mi rostro, ni mi atenuada flaqueza, os podr\u00e1 admirar de aqu\u00ed adelante, habiendo ya sabido qui\u00e9n soy y la profesi\u00f3n que hago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Call\u00f3 en diciendo esto don Quijote, y el de lo verde, seg\u00fan se tardaba en responderle, parec\u00eda que no acertaba a hacerlo; pero de all\u00ed a buen espacio le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Acertastes, se\u00f1or caballero, a conocer por mi suspensi\u00f3n mi deseo; pero no hab\u00e9is acertado a quitarme la maravilla que en m\u00ed causa el haberos visto; que, puesto que, como vos, se\u00f1or, dec\u00eds, que el saber ya qui\u00e9n sois me lo podr\u00eda quitar, no ha sido as\u00ed; antes, agora que lo s\u00e9, quedo m\u00e1s suspenso y maravillado. \u00bfC\u00f3mo y es posible que hay hoy caballeros andantes en el mundo, y que hay historias impresas de verdaderas caballer\u00edas? No me puedo persuadir que haya hoy en la tierra quien favorezca viudas, ampare doncellas, ni honre casadas, ni socorra hu\u00e9rfanos, y no lo creyera si en vuesa merced no lo hubiera visto con mis ojos. \u00a1Bendito sea el cielo!, que con esa historia, que vuesa merced dice que est\u00e1 impresa, de sus altas y verdaderas caballer\u00edas, se habr\u00e1n puesto en olvido las innumerables de los fingidos caballeros andantes, de que estaba lleno el mundo, tan en da\u00f1o de las buenas costumbres y tan en perjuicio y descr\u00e9dito de las buenas historias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hay mucho que decir \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 en raz\u00f3n de si son fingidas, o no, las historias de los andantes caballeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfhay quien dude \u2014respondi\u00f3 el Verde\u2014 que no son falsas las tales historias?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo lo dudo \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, y qu\u00e9dese esto aqu\u00ed; que si nuestra jornada dura, espero en Dios de dar a entender a vuesa merced que ha hecho mal en irse con la corriente de los que tienen por cierto que no son verdaderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desta \u00faltima raz\u00f3n de don Quijote tom\u00f3 barruntos el caminante de que don Quijote deb\u00eda de ser alg\u00fan mentecato, y aguardaba que con otras lo confirmase; pero, antes que se divertiesen en otros razonamientos, don Quijote le rog\u00f3 le dijese qui\u00e9n era, pues \u00e9l le hab\u00eda dado parte de su condici\u00f3n y de su vida. A lo que respondi\u00f3 el del Verde Gab\u00e1n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo, se\u00f1or Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido. Soy m\u00e1s que medianamente rico y es mi nombre don Diego de Miranda; paso la vida con mi mujer, y con mis hijos, y con mis amigos; mis ejercicios son el de la caza y pesca, pero no mantengo ni halc\u00f3n ni galgos, sino alg\u00fan perdig\u00f3n manso, o alg\u00fan hur\u00f3n atrevido. Tengo hasta seis docenas de libros, cu\u00e1les de romance y cu\u00e1les de lat\u00edn, de historia algunos y de devoci\u00f3n otros; los de caballer\u00edas a\u00fan no han entrado por los umbrales de mis puertas. Hojeo m\u00e1s los que son profanos que los devotos, como sean de honesto entretenimiento, que deleiten con el lenguaje y admiren y suspendan con la invenci\u00f3n, puesto que d\u00e9stos hay muy pocos en Espa\u00f1a. Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos; ni gusto de murmurar, ni consiento que delante de m\u00ed se murmure; no escudri\u00f1o las vidas ajenas, ni soy lince de los hechos de los otros; oigo misa cada d\u00eda; reparto de mis bienes con los pobres, sin hacer alarde de las buenas obras, por no dar entrada en mi coraz\u00f3n a la hipocres\u00eda y vanagloria, enemigos que blandamente se apoderan del coraz\u00f3n m\u00e1s recatado; procuro poner en paz los que s\u00e9 que est\u00e1n desavenidos; soy devoto de nuestra Se\u00f1ora, y conf\u00edo siempre en la misericordia infinita de Dios nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atent\u00edsimo estuvo Sancho a la relaci\u00f3n de la vida y entretenimientos del hidalgo; y, pareci\u00e9ndole buena y santa y que quien la hac\u00eda deb\u00eda de hacer milagros, se arroj\u00f3 del rucio, y con gran priesa le fue a asir del estribo derecho, y con devoto coraz\u00f3n y casi l\u00e1grimas le bes\u00f3 los pies una y muchas veces. Visto lo cual por el hidalgo, le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is, hermano? \u00bfQu\u00e9 besos son \u00e9stos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00e9jenme besar \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, porque me parece vuesa merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los d\u00edas de mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No soy santo \u2014respondi\u00f3 el hidalgo\u2014, sino gran pecador; vos s\u00ed, hermano, que deb\u00e9is de ser bueno, como vuestra simplicidad lo muestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 Sancho a cobrar la albarda, habiendo sacado a plaza la risa de la profunda malencol\u00eda de su amo y causado nueva admiraci\u00f3n a don Diego. Pregunt\u00f3le don Quijote que cu\u00e1ntos hijos ten\u00eda, y d\u00edjole que una de las cosas en que pon\u00edan el sumo bien los antiguos fil\u00f3sofos, que carecieron del verdadero conocimiento de Dios, fue en los bienes de la naturaleza, en los de la fortuna, en tener muchos amigos y en tener muchos y buenos hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo, se\u00f1or don Quijote \u2014respondi\u00f3 el hidalgo\u2014, tengo un hijo, que, a no tenerle, quiz\u00e1 me juzgara por m\u00e1s dichoso de lo que soy; y no porque \u00e9l sea malo, sino porque no es tan bueno como yo quisiera. Ser\u00e1 de edad de diez y ocho a\u00f1os: los seis ha estado en Salamanca, aprendiendo las lenguas latina y griega; y, cuando quise que pasase a estudiar otras ciencias, hall\u00e9le tan embebido en la de la poes\u00eda, si es que se puede llamar ciencia, que no es posible hacerle arrostrar la de las leyes, que yo quisiera que estudiara, ni de la reina de todas, la teolog\u00eda. Quisiera yo que fuera corona de su linaje, pues vivimos en siglo donde nuestros reyes premian altamente las virtuosas y buenas letras; porque letras sin virtud son perlas en el muladar. Todo el d\u00eda se le pasa en averiguar si dijo bien o mal Homero en tal verso de la Il\u00edada; si Marcial anduvo deshonesto, o no, en tal epigrama; si se han de entender de una manera o otra tales y tales versos de Virgilio. En fin, todas sus conversaciones son con los libros de los referidos poetas, y con los de Horacio, Persio, Juvenal y Tibulo; que de los modernos romancistas no hace mucha cuenta; y, con todo el mal cari\u00f1o que muestra tener a la poes\u00eda de romance, le tiene agora desvanecidos los pensamientos el hacer una glosa a cuatro versos que le han enviado de Salamanca, y pienso que son de justa literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A todo lo cual respondi\u00f3 don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Los hijos, se\u00f1or, son pedazos de las entra\u00f1as de sus padres, y as\u00ed, se han de querer, o buenos o malos que sean, como se quieren las almas que nos dan vida; a los padres toca el encaminarlos desde peque\u00f1os por los pasos de la virtud, de la buena crianza y de las buenas y cristianas costumbres, para que cuando grandes sean b\u00e1culo de la vejez de sus padres y gloria de su posteridad; y en lo de forzarles que estudien esta o aquella ciencia no lo tengo por acertado, aunque el persuadirles no ser\u00e1 da\u00f1oso; y cuando no se ha de estudiar para pane lucrando, siendo tan venturoso el estudiante que le dio el cielo padres que se lo dejen, ser\u00eda yo de parecer que le dejen seguir aquella ciencia a que m\u00e1s le vieren inclinado; y, aunque la de la poes\u00eda es menos \u00fatil que deleitable, no es de aquellas que suelen deshonrar a quien las posee. La poes\u00eda, se\u00f1or hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo estremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no quiere ser manoseada, ni tra\u00edda por las calles, ni publicada por las esquinas de las plazas ni por los rincones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volver\u00e1 en oro pur\u00edsimo de inestimable precio; hala de tener, el que la tuviere, a raya, no dej\u00e1ndola correr en torpes s\u00e1tiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en ninguna manera, si ya no fuere en poemas heroicos, en lamentables tragedias, o en comedias alegres y artificiosas; no se ha de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo, incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran. Y no pens\u00e9is, se\u00f1or, que yo llamo aqu\u00ed vulgo solamente a la gente plebeya y humilde; que todo aquel que no sabe, aunque sea se\u00f1or y pr\u00edncipe, puede y debe entrar en n\u00famero de vulgo. Y as\u00ed, el que con los requisitos que he dicho tratare y tuviere a la poes\u00eda, ser\u00e1 famoso y estimado su nombre en todas las naciones pol\u00edticas del mundo. Y a lo que dec\u00eds, se\u00f1or, que vuestro hijo no estima mucho la poes\u00eda de romance, doyme a entender que no anda muy acertado en ello, y la raz\u00f3n es \u00e9sta: el grande Homero no escribi\u00f3 en lat\u00edn, porque era griego, ni Virgilio no escribi\u00f3 en griego, porque era latino. En resoluci\u00f3n, todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche, y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la alteza de sus conceptos. Y, siendo esto as\u00ed, raz\u00f3n ser\u00eda se estendiese esta costumbre por todas las naciones, y que no se desestimase el poeta alem\u00e1n porque escribe en su lengua, ni el castellano, ni aun el vizca\u00edno, que escribe en la suya. Pero vuestro hijo, a lo que yo, se\u00f1or, imagino, no debe de estar mal con la poes\u00eda de romance, sino con los poetas que son meros romancistas, sin saber otras lenguas ni otras ciencias que adornen y despierten y ayuden a su natural impulso; y aun en esto puede haber yerro; porque, seg\u00fan es opini\u00f3n verdadera, el poeta nace: quieren decir que del vientre de su madre el poeta natural sale poeta; y, con aquella inclinaci\u00f3n que le dio el cielo, sin m\u00e1s estudio ni artificio, compone cosas, que hace verdadero al que dijo: est Deus in nobis&#8230;, etc\u00e9tera. Tambi\u00e9n digo que el natural poeta que se ayudare del arte ser\u00e1 mucho mejor y se aventajar\u00e1 al poeta que s\u00f3lo por saber el arte quisiere serlo; la raz\u00f3n es porque el arte no se aventaja a la naturaleza, sino perfici\u00f3nala; as\u00ed que, mezcladas la naturaleza y el arte, y el arte con la naturaleza, sacar\u00e1n un perfet\u00edsimo poeta. Sea, pues, la conclusi\u00f3n de mi pl\u00e1tica, se\u00f1or hidalgo, que vuesa merced deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama; que, siendo \u00e9l tan buen estudiante como debe de ser, y habiendo ya subido felicemente el primer escal\u00f3n de las esencias, que es el de las lenguas, con ellas por s\u00ed mesmo subir\u00e1 a la cumbre de las letras humanas, las cuales tan bien parecen en un caballero de capa y espada, y as\u00ed le adornan, honran y engrandecen, como las mitras a los obispos, o como las garnachas a los peritos jurisconsultos. Ri\u00f1a vuesa merced a su hijo si hiciere s\u00e1tiras que perjudiquen las honras ajenas, y cast\u00edguele, y r\u00f3mpaselas, pero si hiciere sermones al modo de Horacio, donde reprehenda los vicios en general, como tan elegantemente \u00e9l lo hizo, al\u00e1bele: porque l\u00edcito es al poeta escribir contra la invidia, y decir en sus versos mal de los invidiosos, y as\u00ed de los otros vicios, con que no se\u00f1ale persona alguna; pero hay poetas que, a trueco de decir una malicia, se pondr\u00e1n a peligro que los destierren a las islas de Ponto. Si el poeta fuere casto en sus costumbres, lo ser\u00e1 tambi\u00e9n en sus versos; la pluma es lengua del alma: cuales fueren los conceptos que en ella se engendraren, tales ser\u00e1n sus escritos; y cuando los reyes y pr\u00edncipes veen la milagrosa ciencia de la poes\u00eda en sujetos prudentes, virtuosos y graves, los honran, los estiman y los enriquecen, y aun los coronan con las hojas del \u00e1rbol a quien no ofende el rayo, como en se\u00f1al que no han de ser ofendidos de nadie los que con tales coronas veen honrados y adornadas sus sienes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admirado qued\u00f3 el del Verde Gab\u00e1n del razonamiento de don Quijote, y tanto, que fue perdiendo de la opini\u00f3n que con \u00e9l ten\u00eda, de ser mentecato. Pero, a la mitad desta pl\u00e1tica, Sancho, por no ser muy de su gusto, se hab\u00eda desviado del camino a pedir un poco de leche a unos pastores que all\u00ed junto estaban orde\u00f1ando unas ovejas; y, en esto, ya volv\u00eda a renovar la pl\u00e1tica el hidalgo, satisfecho en estremo de la discreci\u00f3n y buen discurso de don Quijote, cuando, alzando don Quijote la cabeza, vio que por el camino por donde ellos iban ven\u00eda un carro lleno de banderas reales; y, creyendo que deb\u00eda de ser alguna nueva aventura, a grandes voces llam\u00f3 a Sancho que viniese a darle la celada. El cual Sancho, oy\u00e9ndose llamar, dej\u00f3 a los pastores, y a toda priesa pic\u00f3 al rucio, y lleg\u00f3 donde su amo estaba, a quien sucedi\u00f3 una espantosa y desatinada aventura.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XV. Donde se cuenta y da noticia de qui\u00e9n era el Caballero de los Espejos y su escudero En estremo contento, ufano y vanaglorioso iba don Quijote por haber alcanzado vitoria de tan valiente caballero como \u00e9l se imaginaba que era el de los Espejos, de cuya caballeresca palabra esperaba saber si el encantamento [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22490,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":["post-23190","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-don-quijote-de-la-mancha","tag-miguel-de-cervantes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Segunda parte - Cap\u00edtulos XV y XVI | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS = Donde se cuenta y da noticia de qui\u00e9n era el Caballero de los Espejos y su escuderoEn estremo contento, ufano y vanaglorioso iba don Quijote\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23190\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Segunda parte - Cap\u00edtulos XV y XVI | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS = Donde se cuenta y da noticia de qui\u00e9n era el Caballero de los Espejos y su escuderoEn estremo contento, ufano y vanaglorioso iba don Quijote\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23190\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-09-20T23:00:41+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-09-21T05:51:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Don-Quijote-de-La-Mancha_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"550\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"750\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"21 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=23190#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=23190\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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