{"id":23159,"date":"2025-09-20T00:00:45","date_gmt":"2025-09-19T23:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23159"},"modified":"2025-09-20T07:03:23","modified_gmt":"2025-09-20T06:03:23","slug":"forrtunata-y-jacinta-segunda-parte-capitulo-ii-partes-v-y-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23159","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulo II  partes V y VI"},"content":{"rendered":"<h2>&#8211;<span class=\"smcap\">V<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano sol\u00eda contar algunos particulares de la familia de Rub\u00edn, por lo cual ten\u00eda ella noticias de do\u00f1a Lupe, de Juan Pablo y del cura. Con los detalles que el joven iba dando de sus parientes, ya Fortunata les conoc\u00eda como si les hubiera tratado. Aquella noche, excitado por el entusiasmo que le produjo la resoluci\u00f3n de casamiento, se dej\u00f3 decir, tocante a su t\u00eda, algo que era quiz\u00e1 indiscreto. Do\u00f1a Lupe prestaba dinero, por mediaci\u00f3n de un tal Torquemada, a militares, empleados y a todo el que cayese. Hablando con completa sinceridad, Maximiliano no <i>era partidario<\/i> de aquella manera de constituirse una renta; pero \u00e9l \u00bfqu\u00e9 ten\u00eda que ver con los actos de su se\u00f1ora t\u00eda? Esta le amaba mucho y probablemente le har\u00eda su heredero. Ten\u00eda una papelera antigua, negra y muy grande, de hierro, frente a su cama, donde guardaba el dinero y los pagar\u00e9s de los pr\u00e9stamos. Gastaba lo preciso y de mes en mes su fortuna aumentaba, sabe Dios cu\u00e1nto. Deb\u00eda de ser muy rica, pero muy rica, porque \u00e9l ve\u00eda que Torquemada le llevaba <i>resmas<\/i> de billetes. En cuanto a su hermano Juan Pablo, ya se sab\u00eda a ciencia cierta que estaba con los carlistas, y si estos triunfaban, ocupar\u00eda una posici\u00f3n muy alta. Su hermano Nicol\u00e1s hab\u00eda de parar en can\u00f3nigo, y qui\u00e9n sabe, qui\u00e9n sabe si en obispo&#8230; En fin, que por todos lados se ofrec\u00eda a la joven pareja horizontes sonrosados. En estas y otras conversaciones se pasaron la primera noche, hasta que se retir\u00f3 Maximiliano a su casa, qued\u00e1ndose Fortunata tan pensativa y preocupada que se durmi\u00f3 muy tarde y pas\u00f3 la noche intranquila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amante tambi\u00e9n estaba poco dispuesto al sue\u00f1o; mas era porque el entusiasmo le hac\u00eda cosquillas en el epigastrio, atraves\u00e1ndole un bulto en el v\u00e9rtice de los pulmones, con lo que le pesaba el respirar, y adem\u00e1s pon\u00edale candelas encendidas en el cerebro. Por m\u00e1s que \u00e9l soplaba para apagarlas y poder dormirse, no lo pod\u00eda conseguir. Su t\u00eda estaba con \u00e9l un poco seria. Sin duda sospechaba algo, y como persona de mucho pesquis, no se tragaba ya aquellas bolas del estudiar fuera de casa y de los amigos enfermos a quienes era preciso velar. A los dos d\u00edas de aquel en que el exaltado mozo se arranc\u00f3 a prometer su mano, do\u00f1a Lupe tuvo con \u00e9l una grave conferencia. El semblante de la se\u00f1ora no revelaba tan s\u00f3lo recelo, sino profunda pena, y cuando llam\u00f3 a su sobrino para encerrarse con \u00e9l en el gabinete, este sinti\u00f3 desvanecerse su valor. Quitose la se\u00f1ora el manto y lo puso sobre la c\u00f3moda bien doblado. Despu\u00e9s de clavar en \u00e9l los alfileres, mirando a su sobrino de un modo que le hizo estremecer, le dijo: \u00abTengo que hablarte <i>detenidamente<\/i>\u00bb. Siempre que su t\u00eda empleaba el <i>detenidamente<\/i>, era para echarle un r\u00e9spice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfTienes hoy jaqueca?\u00bb le pregunt\u00f3 despu\u00e9s do\u00f1a Lupe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano estaba muy bien de la cabeza; pero para colocarse en buena situaci\u00f3n, dijo que sent\u00eda principios de jaqueca. As\u00ed do\u00f1a Lupe tendr\u00eda compasi\u00f3n de \u00e9l. Dejose caer en un sill\u00f3n y se comprimi\u00f3 la frente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues se trata de una mala noticia\u2014asever\u00f3 la viuda de J\u00e1uregui\u2014, quiero decir, mala, precisamente mala no&#8230; aunque tampoco es buena\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rub\u00edn, sin comprender a qu\u00e9 pod\u00eda referirse su t\u00eda, barrunt\u00f3 que nada ten\u00eda que ver aquello con sus amores clandestinos, y respir\u00f3. La opresi\u00f3n del epigastrio se le hizo m\u00e1s ligera, y se acab\u00f3 de tranquilizar al o\u00edr esto:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa noticia no ha de afectarte mucho. \u00bfPara qu\u00e9 tanto rodeo? Tu t\u00eda do\u00f1a Melitona Llorente ha pasado a mejor vida. Mira la carta en que me lo dice el se\u00f1or cura de Molina de Arag\u00f3n. Muri\u00f3 como una santa, recibi\u00f3 todos los Sacramentos y dej\u00f3 treinta mil reales para misas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano conoc\u00eda muy poco a su t\u00eda materna. La hab\u00eda visto s\u00f3lo dos o tres veces siendo muy ni\u00f1o, y no viv\u00eda en su imaginaci\u00f3n sino por las rosquillas y el arrope que mandaba de regalo todos los a\u00f1os en vida de D. Nicol\u00e1s Rub\u00edn. La noticia del fallecimiento de esta buena se\u00f1ora le afect\u00f3 poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTodo sea por Dios\u00bb murmur\u00f3 por decir algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe se volvi\u00f3 de espaldas para abrir el caj\u00f3n de la c\u00f3moda y en esta postura le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abT\u00fa y tus hermanos hered\u00e1is a Melitona, que por mis cuentas deb\u00eda tener un capitalito sano de veinte o veinticinco mil duros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano no oy\u00f3 bien por estar su t\u00eda de espaldas, y aquello le interesaba tanto que se levant\u00f3, puso un codo sobre la c\u00f3moda y all\u00ed se hizo repetir el concepto para enterarse bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEsas son mis cuentas\u2014agreg\u00f3 do\u00f1a Lupe\u2014; pero ya ves que en los pueblos no se sabe lo que se tiene y lo que no se tiene. Probablemente la difunta emplear\u00eda alg\u00fan dinero en pr\u00e9stamos, que es como tirarlo al viento. Se cobra tarde y mal, cuando se cobra. De modo que no os hag\u00e1is muchas ilusiones. Cuando Juan Pablo venga a Madrid ir\u00e1 a Molina de Arag\u00f3n a enterarse del testamento y recoger lo que es vuestro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues que vaya inmediatamente\u2014dijo Maximiliano dando una palmada sobre la c\u00f3moda\u2014; pero aquello de llegar y en la misma estaci\u00f3n coger el billete y zas&#8230; al tren otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hombre, no tanto. Tu hermano est\u00e1 en Bayona. Lo mejor es que se pase por Molina antes de venir a Madrid. Le escribir\u00e9 hoy mismo. Sosi\u00e9gate; t\u00fa eres as\u00ed, o la apat\u00eda andando o la pura p\u00f3lvora&#8230; Eso es ahora, que antes, para mover un pie le ped\u00edas licencia al otro. Te has vuelto muy atropellado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le mir\u00f3 de un modo tan indagador, que al pobre chico se le volvieron a abatir los \u00e1nimos. Era hombre de car\u00e1cter siempre que su t\u00eda no le clavase la flecha de sus ojuelos pardos y sagaces, y viose tan perdido que se apresur\u00f3 a variar la conversaci\u00f3n, preguntando a su t\u00eda cu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00eda do\u00f1a Melitona. Estuvo la se\u00f1ora de J\u00e1uregui un ratito haciendo cuentas, estirado el labio inferior, la cabeza oscilando como un p\u00e9ndulo y los ojos vueltos al techo, hasta que sali\u00f3 una cifra, de la cual Maximiliano no se hizo cargo. Volvi\u00f3 despu\u00e9s do\u00f1a Lupe a tomar en boca la metamorfosis de su sobrino, deslizando algunas bromitas, que a este le supieron a cuerno quemado. \u00abYa se ve, con esos estudios que haces ahora en casa de los amigos, te habr\u00e1s vuelto un pozo de ciencia&#8230; A m\u00ed no me vengas con f\u00e1bulas. T\u00fa te pasas el d\u00eda y la mitad de la noche en alguna conspiraci\u00f3n&#8230; porque por el lado de las mujeres no temo nada, francamente. Ni a ti te gusta eso, ni puedes aunque te gustara&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel <i>ni puedes<\/i> incomodaba tanto al joven y le parec\u00eda tan humillante, que a punto estuvo de dar a su t\u00eda un ment\u00eds como una casa. Pero no pas\u00f3 de aqu\u00ed, pues do\u00f1a Lupe tuvo que ocuparse de cosas m\u00e1s graves que averiguar si su sobrino pod\u00eda o no pod\u00eda. Papitos fue quien le salv\u00f3 aquel d\u00eda, atrayendo a s\u00ed toda la atenci\u00f3n del ama de la casa. Porque la mona aquella ten\u00eda d\u00edas. Algunos lo hac\u00eda todo tan bien y con tanta diligencia y aseo, que do\u00f1a Lupe dec\u00eda que era una perla. Pero otros no se la pod\u00eda aguantar. Aquel d\u00eda empez\u00f3 de los buenos y concluy\u00f3 siendo de los peores. Por la ma\u00f1ana hab\u00eda cumplido admirablemente; estuvo muy suelta de lengua y de manos, haciendo garatusas y dando brincos en cuanto la se\u00f1ora le quitaba la vista de encima. Semejante fiebre era se\u00f1al de pr\u00f3ximos trastornos. En efecto, por la tarde dividi\u00f3 en dos la tapa de una sopera, y desde entonces todo fue un puro desastre. Cuando se enfurru\u00f1aba creer\u00edase que hac\u00eda las cosas mal adrede. Le mandaban esto y se sal\u00eda con lo otro. No se pueden contar las faltas que cometi\u00f3 en una hora. Bien dec\u00eda do\u00f1a Lupe que ten\u00eda los demonios metidos en el cuerpo y que era mala, pero mala de veras, una sinverg\u00fcenza, una mal criada y una calamidad&#8230; <i>en toda la extensi\u00f3n de la palabra<\/i>. Y mientras m\u00e1s repelones le daban, peor que peor. Pas\u00f3 tanta agua del puchero del agua caliente al puchero de la verdura, que esta qued\u00f3 encharcada. Los garbanzos se quemaron, y cuando fueron a comerlos amargaban como demonios. La sopa no hab\u00eda cristiano que la pasara de tanta sal como le ech\u00f3 aquella condenada. Luego era una insolente, porque en vez de reconocer sus torpezas dec\u00eda que la se\u00f1ora ten\u00eda la culpa, y que ella, la muy piojosa, no estar\u00eda all\u00ed ni un d\u00eda m\u00e1s porque <i>mist\u00e9&#8230; en cualsiquiera parte la tratar\u00edan mejor<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe discut\u00eda con ella violentamente, argumentando con crueles pellizcos, y a\u00f1adiendo que estaba autorizada por la madre para descuartizarla si preciso era. A lo que Papitos contestaba echando lumbre por los ojos: \u00ab\u00a1Ay, hija, no me descuartice usted tanto!\u00bb. Este sol\u00eda ser el periodo culminante de la disputa, que conclu\u00eda d\u00e1ndole la se\u00f1ora a su sirviente una gran bofetada y rompiendo la otra a llorar&#8230; Los disparates segu\u00edan, y al servir la mesa pon\u00eda los platos sobre ella sin considerar que no eran de hierro. Do\u00f1a Lupe la amenazaba con mandarla a la <i>galera<\/i> o con llamar una pareja, con escabecharla y ponerla en salmuera, y poco a poco se iba aplacando la fierecilla hasta que se quedaba como un guante.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VI<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano, gozoso de ver que su t\u00eda con aquel gran alboroto, no se ocupaba de \u00e9l, pon\u00edase de parte de la autoridad y en contra de Papitos. S\u00ed, s\u00ed; era muy mala, muy descarada, y hab\u00eda que atarla corto. Azuzaba la c\u00f3lera de do\u00f1a Lupe para que esta no se revolviese contra \u00e9l habl\u00e1ndole de su cambio de costumbres y de lo que hac\u00eda fuera de casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Lupe fue aquella noche a casa de las de la Ca\u00f1a, y se estuvo all\u00e1 las horas muertas. Maximiliano entr\u00f3 a las once. Hab\u00eda dejado a Fortunata acostada y casi dormida, y se retir\u00f3 decidido a afrontar las chafalditas de su t\u00eda y a explicarse con ella. Porque despu\u00e9s del caso de la herencia, ya no pod\u00eda dudar de que la Providencia le favorec\u00eda, abri\u00e9ndole camino. Nunca hab\u00eda sido \u00e9l muy religioso; pero aquella noche parec\u00edale desacato y aun ingratitud no consagrar a la divinidad un pensamiento, ya que no una oraci\u00f3n. Estaba como un demente. Por el camino miraba a las estrellas y las encontraba m\u00e1s hermosas que nunca, y muy mironas y habladoras. A Fortunata, sin mentarle la herencia por respeto a la difunta, le dijo algo de sus fincas de Molina de Arag\u00f3n, y de que si el dinero en hipotecas era el mejor dinero del mundo. A veces su imaginaci\u00f3n agrandaba las cifras de la herencia, a\u00f1adi\u00e9ndole ceros, \u00abporque esa gente de los pueblos no gasta un cuarto, y no hace m\u00e1s que acumular, acumular&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los faroles de la calle le parec\u00edan astros, los transe\u00fantes excelentes personas, movidas de los mejores deseos y de sentimientos nobil\u00edsimos. Entr\u00f3 en su casa resuelto a espontanearse con su t\u00eda&#8230; \u00ab\u00bfMe atrever\u00e9?\u2014pensaba\u2014. Si me atreviera&#8230; \u00bfY qu\u00e9 hay de malo en esto? En \u00faltimo caso, \u00bfqu\u00e9 puede hacer mi t\u00eda? \u00bfAcaso me va a comer? Si me niega el derecho de casarme con quien me d\u00e9 la gana, ya le dir\u00e9 yo cu\u00e1ntas son cinco. No se conoce el genio de las personas hasta que no llega la ocasi\u00f3n de mostrarlo\u00bb. A pesar de estas disposiciones belicosas, cuando Papitos le dijo que la se\u00f1ora no hab\u00eda vuelto todav\u00eda, quit\u00f3sele de encima un gran peso, porque en verdad la revelaci\u00f3n del secreto y el cisco que hab\u00eda de seguirle eran para acoquinar al m\u00e1s pintado. No le arredraba el miedo de ser vencido, porque su amor y su misi\u00f3n le dar\u00edan seguramente coraje; pero conven\u00eda proceder con tacto y diplomacia, pensar bien lo que iba a decir para no ofender a su t\u00eda, y, si era posible, ponerla de su parte en aquel tremendo pleito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se fue a la cocina detr\u00e1s de Papitos, siguiendo una costumbre antigua de hacer tertulia y de entretenerse en pl\u00e1ticas sabrosas cuando se encontraban solos. Un a\u00f1o antes, la criadita y el estudiante se pasaban las horas muertas en la cocina, cont\u00e1ndose cuentos o proponi\u00e9ndose acertijos. En estos era fuerte la chiquilla. Sus carcajadas se o\u00edan desde la calle cuando repet\u00eda la adivinanza, sin que el otro la pudiera acertar. Maximiliano se rascaba la cabeza, aguzando su entendimiento; pero la soluci\u00f3n no sal\u00eda. Papitos le llamaba zote, bruto y otras cosas peores sin que \u00e9l se ofendiera. Tomaba su revancha en los cuentos, pues sab\u00eda muchos, y ella los escuchaba con embeleso, abierta la boca de par en par y los ojos clavados en el narrador. Aquella noche estaba Papitos de muy mal temple por la soba que se hab\u00eda llevado, y le ten\u00eda mucha tirria al se\u00f1orito porque no se puso de su parte en la contienda, como otras veces. \u00abFeo, tonto\u2014le dijo aguzando la jeta cuando le vio sentarse en la mesilla de pino de la cocina\u2014. Acus\u00f3n, patoso&#8230; memo en polvo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano buscaba una f\u00f3rmula para pedirle perd\u00f3n sin menoscabo de su dignidad de se\u00f1orito. Sent\u00edase con impulsos de protecci\u00f3n hacia ella. Verdad que hab\u00edan jugado juntos; que el a\u00f1o anterior, a pesar de la diferencia de edades, eran tan ni\u00f1os el uno como el otro, y se entreten\u00edan en enredos inocentes. Pero ya las cosas hab\u00edan cambiado. \u00c9l era hombre, \u00a1y qu\u00e9 hombre!, y Papitos una chiquilla retozona sin pizca de juicio. Pero ten\u00eda buena \u00edndole, y cuando sentara la cabeza y diera un estir\u00f3n ser\u00eda una criada inapreciable. La chiquilla, despu\u00e9s que le dijo todas aquellas injurias, se puso a repasar una media, en la cual ten\u00eda metida la mano izquierda como en un guante. Sobre la mesa estaba su estuche de costura, que era una caja de tabacos. Dentro de ella hab\u00eda carretes, cintajos, un canuto de agujas muy ro\u00f1oso, un pedazo de cera blanca, botones y otras cosas pertinentes al arte de la costura. La cartilla en que Papitos aprend\u00eda a leer estaba tambi\u00e9n all\u00ed, con las hojas sucias y reviradas. El quinqu\u00e9 de la cocina con el tubo ahumado y sin pantalla, iluminaba la cara gitanesca de la criada, d\u00e1ndole un tono de bronce rojizo, y la cara p\u00e1lida y serosa del se\u00f1orito con sus ojeras violadas y sus granulaciones alrededor de los labios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQuieres que te tome la lecci\u00f3n?\u00bb dijo Rub\u00edn cogiendo la cartilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ni falta&#8230; canijo, esp\u00e1tula, <i>paice<\/i> un garabito&#8230; No quiero que me tome <i>lici\u00f3n<\/i>\u2014replic\u00f3 la chica remed\u00e1ndole la voz y el tono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No seas salvaje&#8230; Es preciso que aprendas a leer, para que seas mujer completa\u2014dijo Rub\u00edn esforz\u00e1ndose en parecer juicioso\u2014. Hoy has estado un poco salida de madre, pero ya eso pas\u00f3. Teniendo juicio, se te mirar\u00e1 siempre como de la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>\u00a1Mia este!<\/i>&#8230; Me zampo yo a la familia&#8230;\u2014chill\u00f3 la otra remed\u00e1ndole y haciendo las morisquetas diab\u00f3licas de siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No te abandonaremos nunca\u2014manifest\u00f3 el joven henchido de deseos de protecci\u00f3n\u2014. \u00bfSabes lo que te digo?&#8230; Para que lo sepas, chica, para que lo sepas, ten entendido que cuando yo me case&#8230; cuando yo me case, te llevar\u00e9 conmigo para que seas la doncella de mi se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al soltar la carcajada se tendi\u00f3 Papitos para atr\u00e1s con tanta fuerza, que el respaldo de la silla cruji\u00f3 como si se rompiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Casarse \u00e9l, <i>vust\u00e9<\/i>!&#8230; memo, m\u00e1s que memo, \u00a1casarse!\u2014exclam\u00f3\u2014. Si la se\u00f1orita dice que <i>vust\u00e9<\/i> no se puede casar&#8230; S\u00ed, se lo dec\u00eda a do\u00f1a Silvia la otra noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La indignaci\u00f3n que sinti\u00f3 Maximiliano al o\u00edr este concepto fue tan viva, que de manifestarse en hechos habr\u00eda ocurrido una cat\u00e1strofe. Porque tal ultraje no pod\u00eda contestarse sino agarrando a Papitos por el pescuezo y estrangul\u00e1ndola. El inconveniente de esto consist\u00eda en que Papitos ten\u00eda mucha m\u00e1s fuerza que \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Eres lo m\u00e1s animal y lo m\u00e1s grosero&#8230;\u2014balbuci\u00f3 Rub\u00edn\u2014, que he visto en mi vida. Si no te curas de esas tonter\u00edas, nunca ser\u00e1s nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papitos alarg\u00f3 el brazo izquierdo en que ten\u00eda la media, y asomando sus dedos por los agujeros, le cogi\u00f3 la nariz al se\u00f1orito y le tir\u00f3 de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Que te est\u00e9s quieta!&#8230; \u00a1vaya!&#8230; T\u00fa no te has llevado nunca una solfa buena, y soy yo quien te la va a dar&#8230; \u00bfY por qu\u00e9 son esas risas est\u00fapidas?&#8230; \u00bfPorque he dicho que me caso? Pues s\u00ed se\u00f1or, me caso porque me da la gana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tiempo hac\u00eda que Maximiliano deseaba hablar de aquella manera con alguien, y manifestar su pensamiento libre y sin turbaci\u00f3n. La confidencia que tan dif\u00edcil era con otra persona, resultaba f\u00e1cil con la cocinerita, y el hombre se creci\u00f3 despu\u00e9s de dichas las primeras palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abT\u00fa eres una inocente\u2014le dijo poni\u00e9ndole la mano en el hombro\u2014, t\u00fa no conoces el mundo, ni sabes lo que es una pasi\u00f3n verdadera\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a este punto, Papitos no entendi\u00f3 ni jota de lo que su se\u00f1orito le dec\u00eda&#8230; Era un lenguaje nuevo, como eran nuevas la expresi\u00f3n de \u00e9l y la cara seria que puso. No pon\u00eda aquella cara cuando contaba los cuentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque ver\u00e1s t\u00fa\u2014continu\u00f3 Rub\u00edn, expres\u00e1ndose con alma\u2014; el amor es la ley de las leyes, el amor gobierna el mundo. Si yo encuentro la mujer que me gusta, que es la mitad, si no la totalidad de mi vida, una mujer que me transforme, inspir\u00e1ndome acciones nobles y d\u00e1ndome cualidades que antes no ten\u00eda, \u00bfpor qu\u00e9 no me he de casar con ella? A ver, que me lo digan; que me den una raz\u00f3n, media raz\u00f3n siquiera&#8230; Porque t\u00fa no me has de salir con argumentos tontos; t\u00fa no has de participar de esas preocupaciones por las cuales&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar aqu\u00ed, el orador se embarull\u00f3 algo, y no ciertamente por miedo a la dial\u00e9ctica de su contrario. Papitos, despu\u00e9s de asombrarse mucho de la solemnidad con que el se\u00f1orito hablaba y de las cosas incomprensibles que le dec\u00eda, empez\u00f3 a aburrirse. Sigui\u00f3 Maximiliano descargando su coraz\u00f3n, que otra coyuntura de desahogo como aquella no se le volver\u00eda a presentar, y por fin la ni\u00f1a estir\u00f3 el brazo izquierdo sobre la mesa, y como estaba tan fatigada del ajetreo de aquel d\u00eda y de los coscorrones, hizo del brazo almohada y reclin\u00f3 su cabeza en ella. En aquel momento, Maximiliano, exaltado por su propia elocuencia, se dej\u00f3 decir: \u00abLa \u00fanica raz\u00f3n que me dan es que si ha sido o no ha sido esto o lo otro. Respondo que es falso, fals\u00edsimo. Si hay en su existencia d\u00edas vergonzosos, y no dir\u00e9 tanto como vergonzosos, d\u00edas borrascosos, d\u00edas desventurados, ha sido por ley de la necesidad y de la pobreza, no por vicio&#8230; Los hombres, los se\u00f1oritos, esa raza de Ca\u00edn, corrompida y miserable, tienen la culpa&#8230; Lo digo y lo repito. La responsabilidad de que tanta mujer se pierda recae sobre el hombre. Si se castigara a los seductores y a los petimetres&#8230; la sociedad&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papitos dorm\u00eda como un \u00e1ngel, apoyada la mejilla sobre el brazo tieso, y conservando en la mano de \u00e9l la media, por cuyos agujeros asomaban los dedos. Dorm\u00eda con pl\u00e1cido reposo, la cara seria, como si aprobase inconscientemente las perrer\u00edas que el otro dec\u00eda de los seductores, y aprovechara la lecci\u00f3n para cuando le tocara. El propio calor de sus palabras llev\u00f3 a Maximiliano a una exaltaci\u00f3n que parec\u00eda insana. No pod\u00eda estar quieto ni callado. Levantose y fue por los pasillos adelante, hablando solo en baja voz o haciendo gestos. El pasillo estaba oscuro; pero \u00e9l conoc\u00eda tan bien todos los rincones, que andaba por ellos sin vacilaci\u00f3n ni tropiezo. Entr\u00f3 en la sala que tambi\u00e9n estaba a oscuras, penetr\u00f3 en el gabinete de su t\u00eda, que a la misma boca de lobo se igualara en lo tenebroso, y all\u00ed se le redobl\u00f3 la facundia, y la energ\u00eda de sus declamaciones rayaba en frenes\u00ed. Apoyando las cl\u00e1usulas con enf\u00e1tico gesto, se le ocurr\u00edan frases de admirable efecto contundente, frases capaces de tirar de espaldas a todos los individuos de la familia si las oyeran. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que no estuviera all\u00ed su t\u00eda&#8230;! Como si la estuviera viendo, le solt\u00f3 estas atrevidas expresiones: \u00abY para que lo sepa usted de una vez, yo no cedo ni puedo ceder, porque sigo en esto el impulso de mi conciencia, y contra la conciencia no valen pamplinas, ni ese c\u00famulo, ese c\u00famulo, s\u00ed se\u00f1ora, de&#8230; preocupaciones rancias que usted me opone. Yo me caso, me caso, y me caso, porque soy due\u00f1o de mis actos, porque soy mayor de edad, porque me lo dicta mi conciencia, porque me lo manda Dios; y si usted lo aprueba, ella y yo le abriremos nuestros amantes brazos y ser\u00e1 usted nuestra madre, nuestra consejera, nuestra gu\u00eda&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vamos, que sent\u00eda de veras no estuviese delante de \u00e9l en el sill\u00f3n de hule la propia viuda de J\u00e1uregui en imagen corp\u00f3rea, porque de fijo le dir\u00eda lo mismo que estaba diciendo ante su imagen figurada y supuesta. Despu\u00e9s sali\u00f3 otra vez al pasillo, donde continu\u00f3 la perorata, pase\u00e1ndose de un extremo a otro, y gesticulando a favor de la oscuridad. La soledad, el silencio de la noche y la poca luz favorecen a los t\u00edmidos para su comedia de osados y lenguaraces, teni\u00e9ndose a s\u00ed mismos por p\u00fablico y envalenton\u00e1ndose con su f\u00e1cil \u00e9xito. Maximiliano hablaba quedito; sus fuertes manotadas no correspond\u00edan al diapas\u00f3n bajo de las palabras, cuya vehemencia sofocada las hac\u00eda parecer como un ensayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando do\u00f1a Lupe llam\u00f3 a la puerta, su sobrino le abri\u00f3, y pasmose ella de que estuviera en pie todav\u00eda. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 despabilado est\u00e1 el tiempo!\u00bb dijo la se\u00f1ora con cierto retint\u00edn, que hizo estremecer al joven, limpiando s\u00fabitamente su esp\u00edritu de toda idea de independencia, como se limpia de sombras un farol cuando aparece dentro de \u00e9l la llama del gas. Al o\u00edr la campanilla, acudi\u00f3 la chica dando traspi\u00e9s y restreg\u00e1ndose los ojos. Do\u00f1a Lupe no dijo m\u00e1s que: \u00aba la cama todo Cristo\u00bb. Era muy tarde y Papitos ten\u00eda que madrugar. El sobrino y la cocinerita entraron sin hacer ruido en sus respectivas madrigueras, como los conejos cuando oyen los pasos del cazador.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;V&#8211; Maximiliano sol\u00eda contar algunos particulares de la familia de Rub\u00edn, por lo cual ten\u00eda ella noticias de do\u00f1a Lupe, de Juan Pablo y del cura. Con los detalles que el joven iba dando de sus parientes, ya Fortunata les conoc\u00eda como si les hubiera tratado. 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