{"id":23003,"date":"2025-09-14T00:00:25","date_gmt":"2025-09-13T23:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23003"},"modified":"2025-09-14T06:47:30","modified_gmt":"2025-09-14T05:47:30","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-xiii-y-xiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23003","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulos XIII y XIV"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XIII. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pas\u00f3 entre los dos escuderos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Divididos estaban caballeros y escuderos: \u00e9stos cont\u00e1ndose sus vidas, y aqu\u00e9llos sus amores; pero la historia cuenta primero el razonamiento de los mozos y luego prosigue el de los amos; y as\u00ed, dice que, apart\u00e1ndose un poco dellos, el del Bosque dijo a Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Trabajosa vida es la que pasamos y vivimos, se\u00f1or m\u00edo, estos que somos escuderos de caballeros andantes: en verdad que comemos el pan en el sudor de nuestros rostros, que es una de las maldiciones que ech\u00f3 Dios a nuestros primeros padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tambi\u00e9n se puede decir \u2014a\u00f1adi\u00f3 Sancho\u2014 que lo comemos en el yelo de nuestros cuerpos; porque, \u00bfqui\u00e9n m\u00e1s calor y m\u00e1s fr\u00edo que los miserables escuderos de la andante caballer\u00eda? Y aun menos mal si comi\u00e9ramos, pues los duelos, con pan son menos; pero tal vez hay que se nos pasa un d\u00eda y dos sin desayunarnos, si no es del viento que sopla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo eso se puede llevar y conllevar \u2014dijo el del Bosque\u2014, con la esperanza que tenemos del premio; porque si demasiadamente no es desgraciado el caballero andante a quien un escudero sirve, por lo menos, a pocos lances se ver\u00e1 premiado con un hermoso gobierno de cualque \u00ednsula, o con un condado de buen parecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014 ya he dicho a mi amo que me contento con el gobierno de alguna \u00ednsula; y \u00e9l es tan noble y tan liberal, que me le ha prometido muchas y diversas veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo \u2014dijo el del Bosque\u2014, con un canonicato quedar\u00e9 satisfecho de mis servicios, y ya me le tiene mandado mi amo, y \u00a1qu\u00e9 tal!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Debe de ser \u2014dijo Sancho\u2014 su amo de vuesa merced caballero a lo eclesi\u00e1stico, y podr\u00e1 hacer esas mercedes a sus buenos escuderos; pero el m\u00edo es meramente lego, aunque yo me acuerdo cuando le quer\u00edan aconsejar personas discretas, aunque, a mi parecer mal intencionadas, que procurase ser arzobispo; pero \u00e9l no quiso sino ser emperador, y yo estaba entonces temblando si le ven\u00eda en voluntad de ser de la Iglesia, por no hallarme suficiente de tener beneficios por ella; porque le hago saber a vuesa merced que, aunque parezco hombre, soy una bestia para ser de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues en verdad que lo yerra vuesa merced \u2014dijo el del Bosque\u2014, a causa que los gobiernos insulanos no son todos de buena data. Algunos hay torcidos, algunos pobres, algunos malenc\u00f3nicos, y finalmente, el m\u00e1s erguido y bien dispuesto trae consigo una pesada carga de pensamientos y de incomodidades, que pone sobre sus hombros el desdichado que le cupo en suerte. Harto mejor ser\u00eda que los que profesamos esta maldita servidumbre nos retir\u00e1semos a nuestras casas, y all\u00ed nos entretuvi\u00e9semos en ejercicios m\u00e1s suaves, como si dij\u00e9semos, cazando o pescando; que, \u00bfqu\u00e9 escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un roc\u00edn, y un par de galgos, y una ca\u00f1a de pescar, con que entretenerse en su aldea?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A m\u00ed no me falta nada deso \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: verdad es que no tengo roc\u00edn, pero tengo un asno que vale dos veces m\u00e1s que el caballo de mi amo. Mala pascua me d\u00e9 Dios, y sea la primera que viniere, si le trocara por \u00e9l, aunque me diesen cuatro fanegas de cebada encima. A burla tendr\u00e1 vuesa merced el valor de mi rucio, que rucio es el color de mi jumento. Pues galgos no me hab\u00edan de faltar, habi\u00e9ndolos sobrados en mi pueblo; y m\u00e1s, que entonces es la caza m\u00e1s gustosa cuando se hace a costa ajena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Real y verdaderamente \u2014respondi\u00f3 el del Bosque\u2014, se\u00f1or escudero, que tengo propuesto y determinado de dejar estas borracher\u00edas destos caballeros, y retirarme a mi aldea, y criar mis hijitos, que tengo tres como tres orientales perlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Dos tengo yo \u2014dijo Sancho\u2014, que se pueden presentar al Papa en persona, especialmente una muchacha a quien cr\u00edo para condesa, si Dios fuere servido, aunque a pesar de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00bfqu\u00e9 edad tiene esa se\u00f1ora que se cr\u00eda para condesa? \u2014pregunt\u00f3 el del Bosque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Quince a\u00f1os, dos m\u00e1s a menos \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, pero es tan grande como una lanza, y tan fresca como una ma\u00f1ana de abril, y tiene una fuerza de un ganap\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Partes son \u00e9sas \u2014respondi\u00f3 el del Bosque\u2014 no s\u00f3lo para ser condesa, sino para ser ninfa del verde bosque. \u00a1Oh hideputa, puta, y qu\u00e9 rejo debe de tener la bellaca!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 Sancho, algo moh\u00edno:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ni ella es puta, ni lo fue su madre, ni lo ser\u00e1 ninguna de las dos, Dios quiriendo, mientras yo viviere. Y h\u00e1blese m\u00e1s comedidamente, que, para haberse criado vuesa merced entre caballeros andantes, que son la mesma cortes\u00eda, no me parecen muy concertadas esas palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh, qu\u00e9 mal se le entiende a vuesa merced \u2014replic\u00f3 el del Bosque\u2014 de achaque de alabanzas, se\u00f1or escudero! \u00bfC\u00f3mo y no sabe que cuando alg\u00fan caballero da una buena lanzada al toro en la plaza, o cuando alguna persona hace alguna cosa bien hecha, suele decir el vulgo: \u00ab\u00a1Oh hideputa, puto, y qu\u00e9 bien que lo ha hecho!?\u00bb Y aquello que parece vituperio, en aquel t\u00e9rmino, es alabanza notable; y renegad vos, se\u00f1or, de los hijos o hijas que no hacen obras que merezcan se les den a sus padres loores semejantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed reniego \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y dese modo y por esa misma raz\u00f3n pod\u00eda echar vuestra merced a m\u00ed y hijos y a mi mujer toda una puter\u00eda encima, porque todo cuanto hacen y dicen son estremos dignos de semejantes alabanzas, y para volverlos a ver ruego yo a Dios me saque de pecado mortal, que lo mesmo ser\u00e1 si me saca deste peligroso oficio de escudero, en el cual he incurrido segunda vez, cebado y enga\u00f1ado de una bolsa con cien ducados que me hall\u00e9 un d\u00eda en el coraz\u00f3n de Sierra Morena, y el diablo me pone ante los ojos aqu\u00ed, all\u00ed, ac\u00e1 no, sino acull\u00e1, un talego lleno de doblones, que me parece que a cada paso le toco con la mano, y me abrazo con \u00e9l, y lo llevo a mi casa, y echo censos, y fundo rentas, y vivo como un pr\u00edncipe; y el rato que en esto pienso se me hacen f\u00e1ciles y llevaderos cuantos trabajos padezco con este mentecato de mi amo, de quien s\u00e9 que tiene m\u00e1s de loco que de caballero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por eso \u2014respondi\u00f3 el del Bosque\u2014 dicen que la codicia rompe el saco; y si va a tratar dellos, no hay otro mayor en el mundo que mi amo, porque es de aquellos que dicen: \u00abCuidados ajenos matan al asno\u00bb; pues, porque cobre otro caballero el juicio que ha perdido, se hace el loco, y anda buscando lo que no s\u00e9 si despu\u00e9s de hallado le ha de salir a los hocicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00bfes enamorado, por dicha?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed \u2014dijo el del Bosque\u2014: de una tal Casildea de Vandalia, la m\u00e1s cruda y la m\u00e1s asada se\u00f1ora que en todo el orbe puede hallarse; pero no cojea del pie de la crudeza, que otros mayores embustes le gru\u00f1en en las entra\u00f1as, y ello dir\u00e1 antes de muchas horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No hay camino tan llano \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014 que no tenga alg\u00fan tropez\u00f3n o barranco; en otras casas cuecen habas, y en la m\u00eda, a calderadas; m\u00e1s acompa\u00f1ados y paniaguados debe de tener la locura que la discreci\u00f3n. Mas si es verdad lo que com\u00fanmente se dice, que el tener compa\u00f1eros en los trabajos suele servir de alivio en ellos, con vuestra merced podr\u00e9 consolarme, pues sirve a otro amo tan tonto como el m\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tonto, pero valiente \u2014respondi\u00f3 el del Bosque\u2014, y m\u00e1s bellaco que tonto y que valiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no es el m\u00edo \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: digo, que no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un c\u00e1ntaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna: un ni\u00f1o le har\u00e1 entender que es de noche en la mitad del d\u00eda; y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi coraz\u00f3n, y no me ama\u00f1o a dejarle, por m\u00e1s disparates que haga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con todo eso, hermano y se\u00f1or \u2014dijo el del Bosque\u2014, si el ciego gu\u00eda al ciego, ambos van a peligro de caer en el hoyo. Mejor es retirarnos con buen comp\u00e1s de pies, y volvernos a nuestras querencias; que los que buscan aventuras no siempre las hallan buenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escup\u00eda Sancho a menudo, al parecer, un cierto g\u00e9nero de saliva pegajosa y algo seca; lo cual visto y notado por el caritativo bosqueril escudero, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Par\u00e9ceme que de lo que hemos hablado se nos pegan al paladar las lenguas; pero yo traigo un despegador pendiente del arz\u00f3n de mi caballo, que es tal como bueno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, levant\u00e1ndose, volvi\u00f3 desde all\u00ed a un poco con una gran bota de vino y una empanada de media vara; y no es encarecimiento, porque era de un conejo albar, tan grande que Sancho, al tocarla, entendi\u00f3 ser de alg\u00fan cabr\u00f3n, no que de cabrito; lo cual visto por Sancho, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00bfesto trae vuestra merced consigo, se\u00f1or?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfqu\u00e9 se pensaba? \u2014respondi\u00f3 el otro\u2014. \u00bfSoy yo por ventura alg\u00fan escudero de agua y lana? Mejor repuesto traigo yo en las ancas de mi caballo que lleva consigo cuando va de camino un general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comi\u00f3 Sancho sin hacerse de rogar, y tragaba a escuras bocados de nudos de suelta. Y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Vuestra merced s\u00ed que es escudero fiel y legal, moliente y corriente, magn\u00edfico y grande, como lo muestra este banquete, que si no ha venido aqu\u00ed por arte de encantamento, par\u00e9celo, a lo menos; y no como yo, mezquino y malaventurado, que s\u00f3lo traigo en mis alforjas un poco de queso, tan duro que pueden descalabrar con ello a un gigante, a quien hacen compa\u00f1\u00eda cuatro docenas de algarrobas y otras tantas de avellanas y nueces, mercedes a la estrecheza de mi due\u00f1o, y a la opini\u00f3n que tiene y orden que guarda de que los caballeros andantes no se han de mantener y sustentar sino con frutas secas y con las yerbas del campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por mi fe, hermano \u2014replic\u00f3 el del Bosque\u2014, que yo no tengo hecho el est\u00f3mago a tagarninas, ni a piru\u00e9tanos, ni a ra\u00edces de los montes. All\u00e1 se lo hayan con sus opiniones y leyes caballerescas nuestros amos, y coman lo que ellos mandaren. Fiambreras traigo, y esta bota colgando del arz\u00f3n de la silla, por s\u00ed o por no; y es tan devota m\u00eda y qui\u00e9rola tanto, que pocos ratos se pasan sin que la d\u00e9 mil besos y mil abrazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, se la puso en las manos a Sancho, el cual, empin\u00e1ndola, puesta a la boca, estuvo mirando las estrellas un cuarto de hora, y, en acabando de beber, dej\u00f3 caer la cabeza a un lado, y, dando un gran suspiro, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh hideputa bellaco, y c\u00f3mo es cat\u00f3lico!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfVeis ah\u00ed \u2014dijo el del Bosque, en oyendo el hideputa de Sancho\u2014, c\u00f3mo hab\u00e9is alabado este vino llam\u00e1ndole hideputa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Digo \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que confieso que conozco que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae debajo del entendimiento de alabarle. Pero d\u00edgame, se\u00f1or, por el siglo de lo que m\u00e1s quiere: \u00bfeste vino es de Ciudad Real?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Bravo moj\u00f3n! \u2014respondi\u00f3 el del Bosque\u2014. En verdad que no es de otra parte, y que tiene algunos a\u00f1os de ancianidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1A m\u00ed con eso! \u2014dijo Sancho\u2014. No tom\u00e9is menos, sino que se me fuera a m\u00ed por alto dar alcance a su conocimiento. \u00bfNo ser\u00e1 bueno, se\u00f1or escudero, que tenga yo un instinto tan grande y tan natural, en esto de conocer vinos, que, en d\u00e1ndome a oler cualquiera, acierto la patria, el linaje, el sabor, y la dura, y las vueltas que ha de dar, con todas las circunstancias al vino ata\u00f1ederas? Pero no hay de qu\u00e9 maravillarse, si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos m\u00e1s excelentes mojones que en luengos a\u00f1os conoci\u00f3 la Mancha; para prueba de lo cual les sucedi\u00f3 lo que ahora dir\u00e9: \u00abDi\u00e9ronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidi\u00e9ndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino. El uno lo prob\u00f3 con la punta de la lengua, el otro no hizo m\u00e1s de llegarlo a las narices. El primero dijo que aquel vino sab\u00eda a hierro, el segundo dijo que m\u00e1s sab\u00eda a cordob\u00e1n. El due\u00f1o dijo que la cuba estaba limpia, y que el tal vino no ten\u00eda adobo alguno por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordob\u00e1n. Con todo eso, los dos famosos mojones se afirmaron en lo que hab\u00edan dicho. Anduvo el tiempo, vendi\u00f3se el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave peque\u00f1a, pendiente de una correa de cordob\u00e1n.\u00bb Porque vea vuestra merced si quien viene desta ralea podr\u00e1 dar su parecer en semejantes causas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por eso digo \u2014dijo el del Bosque\u2014 que nos dejemos de andar buscando aventuras; y, pues tenemos hogazas, no busquemos tortas, y volv\u00e1monos a nuestras chozas, que all\u00ed nos hallar\u00e1 Dios, si \u00c9l quiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hasta que mi amo llegue a Zaragoza, le servir\u00e9; que despu\u00e9s todos nos entenderemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, tanto hablaron y tanto bebieron los dos buenos escuderos, que tuvo necesidad el sue\u00f1o de atarles las lenguas y templarles la sed, que quit\u00e1rsela fuera imposible; y as\u00ed, asidos entrambos de la ya casi vac\u00eda bota, con los bocados a medio mascar en la boca, se quedaron dormidos, donde los dejaremos por ahora, por contar lo que el Caballero del Bosque pas\u00f3 con el de la Triste Figura.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_xiv\"><\/a>Cap\u00edtulo XIV. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre muchas razones que pasaron don Quijote y el Caballero de la Selva, dice la historia que el del Bosque dijo a don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Finalmente, se\u00f1or caballero, quiero que sep\u00e1is que mi destino, o, por mejor decir, mi elecci\u00f3n, me trujo a enamorar de la sin par Casildea de Vandalia. Ll\u00e1mola sin par porque no le tiene, as\u00ed en la grandeza del cuerpo como en el estremo del estado y de la hermosura. Esta tal Casildea, pues, que voy contando, pag\u00f3 mis buenos pensamientos y comedidos deseos con hacerme ocupar, como su madrina a H\u00e9rcules, en muchos y diversos peligros, prometi\u00e9ndome al fin de cada uno que en el fin del otro llegar\u00eda el de mi esperanza; pero as\u00ed se han ido eslabonando mis trabajos, que no tienen cuento, ni yo s\u00e9 cu\u00e1l ha de ser el \u00faltimo que d\u00e9 principio al cumplimiento de mis buenos deseos. Una vez me mand\u00f3 que fuese a desafiar a aquella famosa giganta de Sevilla llamada la Giralda, que es tan valiente y fuerte como hecha de bronce, y, sin mudarse de un lugar, es la m\u00e1s movible y voltaria mujer del mundo. Llegu\u00e9, vila, y venc\u00edla, y h\u00edcela estar queda y a raya, porque en m\u00e1s de una semana no soplaron sino vientos nortes. Vez tambi\u00e9n hubo que me mand\u00f3 fuese a tomar en peso las antiguas piedras de los valientes Toros de Guisando, empresa m\u00e1s para encomendarse a ganapanes que a caballeros. Otra vez me mand\u00f3 que me precipitase y sumiese en la sima de Cabra, peligro inaudito y temeroso, y que le trujese particular relaci\u00f3n de lo que en aquella escura profundidad se encierra. Detuve el movimiento a la Giralda, pes\u00e9 los Toros de Guisando, despe\u00f1\u00e9me en la sima y saqu\u00e9 a luz lo escondido de su abismo, y mis esperanzas, muertas que muertas, y sus mandamientos y desdenes, vivos que vivos. En resoluci\u00f3n, \u00faltimamente me ha mandado que discurra por todas las provincias de Espa\u00f1a y haga confesar a todos los andantes caballeros que por ellas vagaren que ella sola es la m\u00e1s aventajada en hermosura de cuantas hoy viven, y que yo soy el m\u00e1s valiente y el m\u00e1s bien enamorado caballero del orbe; en cuya demanda he andado ya la mayor parte de Espa\u00f1a, y en ella he vencido muchos caballeros que se han atrevido a contradecirme. Pero de lo que yo m\u00e1s me precio y ufano es de haber vencido, en singular batalla, a aquel tan famoso caballero don Quijote de la Mancha, y h\u00e9chole confesar que es m\u00e1s hermosa mi Casildea que su Dulcinea; y en solo este vencimiento hago cuenta que he vencido todos los caballeros del mundo, porque el tal don Quijote que digo los ha vencido a todos; y, habi\u00e9ndole yo vencido a \u00e9l, su gloria, su fama y su honra se ha transferido y pasado a mi persona;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y tanto el vencedor es m\u00e1s honrado,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">cuanto m\u00e1s el vencido es reputado;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">as\u00ed que, ya corren por mi cuenta y son m\u00edas las inumerables haza\u00f1as del ya referido don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admirado qued\u00f3 don Quijote de o\u00edr al Caballero del Bosque, y estuvo mil veces por decirle que ment\u00eda, y ya tuvo el ment\u00eds en el pico de la lengua; pero report\u00f3se lo mejor que pudo, por hacerle confesar por su propia boca su mentira; y as\u00ed, sosegadamente le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De que vuesa merced, se\u00f1or caballero, haya vencido a los m\u00e1s caballeros andantes de Espa\u00f1a, y aun de todo el mundo, no digo nada; pero de que haya vencido a don Quijote de la Mancha, p\u00f3ngolo en duda. Podr\u00eda ser que fuese otro que le pareciese, aunque hay pocos que le parezcan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfC\u00f3mo no? \u2014replic\u00f3 el del Bosque\u2014. Por el cielo que nos cubre, que pele\u00e9 con don Quijote, y le venc\u00ed y rend\u00ed; y es un hombre alto de cuerpo, seco de rostro, estirado y avellanado de miembros, entrecano, la nariz aguile\u00f1a y algo corva, de bigotes grandes, negros y ca\u00eddos. Campea debajo del nombre del Caballero de la Triste Figura, y trae por escudero a un labrador llamado Sancho Panza; oprime el lomo y rige el freno de un famoso caballo llamado Rocinante, y, finalmente, tiene por se\u00f1ora de su voluntad a una tal Dulcinea del Toboso, llamada un tiempo Aldonza Lorenzo; como la m\u00eda, que, por llamarse Casilda y ser de la Andaluc\u00eda, yo la llamo Casildea de Vandalia. Si todas estas se\u00f1as no bastan para acreditar mi verdad, aqu\u00ed est\u00e1 mi espada, que la har\u00e1 dar cr\u00e9dito a la mesma incredulidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sosegaos, se\u00f1or caballero \u2014dijo don Quijote\u2014, y escuchad lo que decir os quiero. Hab\u00e9is de saber que ese don Quijote que dec\u00eds es el mayor amigo que en este mundo tengo, y tanto, que podr\u00e9 decir que le tengo en lugar de mi misma persona, y que por las se\u00f1as que d\u00e9l me hab\u00e9is dado, tan puntuales y ciertas, no puedo pensar sino que sea el mismo que hab\u00e9is vencido. Por otra parte, veo con los ojos y toco con las manos no ser posible ser el mesmo, si ya no fuese que como \u00e9l tiene muchos enemigos encantadores, especialmente uno que de ordinario le persigue, no haya alguno dellos tomado su figura para dejarse vencer, por defraudarle de la fama que sus altas caballer\u00edas le tienen granjeada y adquirida por todo lo descubierto de la tierra. Y, para confirmaci\u00f3n desto, quiero tambi\u00e9n que sep\u00e1is que los tales encantadores sus contrarios no ha m\u00e1s de dos d\u00edas que transformaron la figura y persona de la hermosa Dulcinea del Toboso en una aldeana soez y baja, y desta manera habr\u00e1n transformado a don Quijote; y si todo esto no basta para enteraros en esta verdad que digo, aqu\u00ed est\u00e1 el mesmo don Quijote, que la sustentar\u00e1 con sus armas a pie, o a caballo, o de cualquiera suerte que os agradare.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, se levant\u00f3 en pie y se empu\u00f1\u00f3 en la espada, esperando qu\u00e9 resoluci\u00f3n tomar\u00eda el Caballero del Bosque; el cual, con voz asimismo sosegada, respondi\u00f3 y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Al buen pagador no le duelen prendas: el que una vez, se\u00f1or don Quijote, pudo venceros transformado, bien podr\u00e1 tener esperanza de rendiros en vuestro propio ser. Mas, porque no es bien que los caballeros hagan sus fechos de armas ascuras, como los salteadores y rufianes, esperemos el d\u00eda, para que el sol vea nuestras obras. Y ha de ser condici\u00f3n de nuestra batalla que el vencido ha de quedar a la voluntad del vencedor, para que haga d\u00e9l todo lo que quisiere, con tal que sea decente a caballero lo que se le ordenare.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Soy m\u00e1s que contento desa condici\u00f3n y convenencia \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en diciendo esto, se fueron donde estaban sus escuderos, y los hallaron roncando y en la misma forma que estaban cuando les salte\u00f3 el sue\u00f1o. Despert\u00e1ronlos y mand\u00e1ronles que tuviesen a punto los caballos, porque, en saliendo el sol, hab\u00edan de hacer los dos una sangrienta, singular y desigual batalla; a cuyas nuevas qued\u00f3 Sancho at\u00f3nito y pasmado, temeroso de la salud de su amo, por las valent\u00edas que hab\u00eda o\u00eddo decir del suyo al escudero del Bosque; pero, sin hablar palabra, se fueron los dos escuderos a buscar su ganado, que ya todos tres caballos y el rucio se hab\u00edan olido, y estaban todos juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el camino dijo el del Bosque a Sancho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ha de saber, hermano, que tienen por costumbre los peleantes de la Andaluc\u00eda, cuando son padrinos de alguna pendencia, no estarse ociosos mano sobre mano en tanto que sus ahijados ri\u00f1en. D\u00edgolo porque est\u00e9 advertido que mientras nuestros due\u00f1os ri\u00f1eren, nosotros tambi\u00e9n hemos de pelear y hacernos astillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Esa costumbre, se\u00f1or escudero \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, all\u00e1 puede correr y pasar con los rufianes y peleantes que dice, pero con los escuderos de los caballeros andantes, ni por pienso. A lo menos, yo no he o\u00eddo decir a mi amo semejante costumbre, y sabe de memoria todas las ordenanzas de la andante caballer\u00eda. Cuanto m\u00e1s, que yo quiero que sea verdad y ordenanza expresa el pelear los escuderos en tanto que sus se\u00f1ores pelean; pero yo no quiero cumplirla, sino pagar la pena que estuviere puesta a los tales pac\u00edficos escuderos, que yo aseguro que no pase de dos libras de cera, y m\u00e1s quiero pagar las tales libras, que s\u00e9 que me costar\u00e1n menos que las hilas que podr\u00e9 gastar en curarme la cabeza, que ya me la cuento por partida y dividida en dos partes. Hay m\u00e1s: que me imposibilita el re\u00f1ir el no tener espada, pues en mi vida me la puse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Para eso s\u00e9 yo un buen remedio \u2014dijo el del Bosque\u2014: yo traigo aqu\u00ed dos talegas de lienzo, de un mesmo tama\u00f1o: tomar\u00e9is vos la una, y yo la otra, y ri\u00f1iremos a talegazos, con armas iguales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Desa manera, sea en buena hora \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, porque antes servir\u00e1 la tal pelea de despolvorearnos que de herirnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No ha de ser as\u00ed \u2014replic\u00f3 el otro\u2014, porque se han de echar dentro de las talegas, porque no se las lleve el aire, media docena de guijarros lindos y pelados, que pesen tanto los unos como los otros, y desta manera nos podremos atalegar sin hacernos mal ni da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Mirad, cuerpo de mi padre \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, qu\u00e9 martas cebollinas, o qu\u00e9 copos de algod\u00f3n cardado pone en las talegas, para no quedar molidos los cascos y hechos alhe\u00f1a los huesos! Pero, aunque se llenaran de capullos de seda, sepa, se\u00f1or m\u00edo, que no he de pelear: peleen nuestros amos, y all\u00e1 se lo hayan, y bebamos y vivamos nosotros, que el tiempo tiene cuidado de quitarnos las vidas, sin que andemos buscando apetites para que se acaben antes de llegar su saz\u00f3n y t\u00e9rmino y que se cayan de maduras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con todo \u2014replic\u00f3 el del Bosque\u2014, hemos de pelear siquiera media hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: no ser\u00e9 yo tan descort\u00e9s ni tan desagradecido, que con quien he comido y he bebido trabe cuesti\u00f3n alguna, por m\u00ednima que sea; cuanto m\u00e1s que, estando sin c\u00f3lera y sin enojo, \u00bfqui\u00e9n diablos se ha de ama\u00f1ar a re\u00f1ir a secas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Para eso \u2014dijo el del Bosque\u2014 yo dar\u00e9 un suficiente remedio: y es que, antes que comencemos la pelea, yo me llegar\u00e9 bonitamente a vuestra merced y le dar\u00e9 tres o cuatro bofetadas, que d\u00e9 con \u00e9l a mis pies, con las cuales le har\u00e9 despertar la c\u00f3lera, aunque est\u00e9 con m\u00e1s sue\u00f1o que un lir\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Contra ese corte s\u00e9 yo otro \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que no le va en zaga: coger\u00e9 yo un garrote, y, antes que vuestra merced llegue a despertarme la c\u00f3lera, har\u00e9 yo dormir a garrotazos de tal suerte la suya, que no despierte si no fuere en el otro mundo, en el cual se sabe que no soy yo hombre que me dejo manosear el rostro de nadie; y cada uno mire por el virote, aunque lo m\u00e1s acertado ser\u00eda dejar dormir su c\u00f3lera a cada uno, que no sabe nadie el alma de nadie, y tal suele venir por lana que vuelve tresquilado; y Dios bendijo la paz y maldijo las ri\u00f1as, porque si un gato acosado, encerrado y apretado se vuelve en le\u00f3n, yo, que soy hombre, Dios sabe en lo que podr\u00e9 volverme; y as\u00ed, desde ahora intimo a vuestra merced, se\u00f1or escudero, que corra por su cuenta todo el mal y da\u00f1o que de nuestra pendencia resultare.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Est\u00e1 bien \u2014replic\u00f3 el del Bosque\u2014. Amanecer\u00e1 Dios y medraremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, ya comenzaban a gorjear en los \u00e1rboles mil suertes de pintados pajarillos, y en sus diversos y alegres cantos parec\u00eda que daban la norabuena y saludaban a la fresca aurora, que ya por las puertas y balcones del oriente iba descubriendo la hermosura de su rostro, sacudiendo de sus cabellos un n\u00famero infinito de l\u00edquidas perlas, en cuyo suave licor ba\u00f1\u00e1ndose las yerbas, parec\u00eda asimesmo que ellas brotaban y llov\u00edan blanco y menudo alj\u00f3far; los sauces destilaban man\u00e1 sabroso, re\u00edanse las fuentes, murmuraban los arroyos, alegr\u00e1banse las selvas y enriquec\u00edanse los prados con su venida. Mas, apenas dio lugar la claridad del d\u00eda para ver y diferenciar las cosas, cuando la primera que se ofreci\u00f3 a los ojos de Sancho Panza fue la nariz del escudero del Bosque, que era tan grande que casi le hac\u00eda sombra a todo el cuerpo. Cu\u00e9ntase, en efecto, que era de demasiada grandeza, corva en la mitad y toda llena de verrugas, de color amoratado, como de berenjena; baj\u00e1bale dos dedos m\u00e1s abajo de la boca; cuya grandeza, color, verrugas y encorvamiento as\u00ed le afeaban el rostro, que, en vi\u00e9ndole Sancho, comenz\u00f3 a herir de pie y de mano, como ni\u00f1o con alferec\u00eda, y propuso en su coraz\u00f3n de dejarse dar docientas bofetadas antes que despertar la c\u00f3lera para re\u00f1ir con aquel vestiglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote mir\u00f3 a su contendor, y hall\u00f3le ya puesta y calada la celada, de modo que no le pudo ver el rostro, pero not\u00f3 que era hombre membrudo, y no muy alto de cuerpo. Sobre las armas tra\u00eda una sobrevista o casaca de una tela, al parecer, de oro fin\u00edsimo, sembradas por ella muchas lunas peque\u00f1as de resplandecientes espejos, que le hac\u00edan en grand\u00edsima manera gal\u00e1n y vistoso; vol\u00e1banle sobre la celada grande cantidad de plumas verdes, amarillas y blancas; la lanza, que ten\u00eda arrimada a un \u00e1rbol, era grand\u00edsima y gruesa, y de un hierro acerado de m\u00e1s de un palmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo mir\u00f3 y todo lo not\u00f3 don Quijote, y juzg\u00f3 de lo visto y mirado que el ya dicho caballero deb\u00eda de ser de grandes fuerzas; pero no por eso temi\u00f3, como Sancho Panza; antes, con gentil denuedo, dijo al Caballero de los Espejos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si la mucha gana de pelear, se\u00f1or caballero, no os gasta la cortes\u00eda, por ella os pido que alc\u00e9is la visera un poco, porque yo vea si la gallard\u00eda de vuestro rostro responde a la de vuestra disposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 O vencido o vencedor que salg\u00e1is desta empresa, se\u00f1or caballero \u2014respondi\u00f3 el de los Espejos\u2014, os quedar\u00e1 tiempo y espacio demasiado para verme; y si ahora no satisfago a vuestro deseo, es por parecerme que hago notable agravio a la hermosa Casildea de Vandalia en dilatar el tiempo que tardare en alzarme la visera, sin haceros confesar lo que ya sab\u00e9is que pretendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, en tanto que subimos a caballo \u2014dijo don Quijote\u2014, bien pod\u00e9is decirme si soy yo aquel don Quijote que dijistes haber vencido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A eso vos respondemos \u2014dijo el de los Espejos\u2014 que parec\u00e9is, como se parece un huevo a otro, al mismo caballero que yo venc\u00ed; pero, seg\u00fan vos dec\u00eds que le persiguen encantadores, no osar\u00e9 afirmar si sois el contenido o no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso me basta a m\u00ed \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 para que crea vuestro enga\u00f1o; empero, para sacaros d\u00e9l de todo punto, vengan nuestros caballos; que, en menos tiempo que el que tard\u00e1rades en alzaros la visera, si Dios, si mi se\u00f1ora y mi brazo me valen, ver\u00e9 yo vuestro rostro, y vos ver\u00e9is que no soy yo el vencido don Quijote que pens\u00e1is.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto, acortando razones, subieron a caballo, y don Quijote volvi\u00f3 las riendas a Rocinante para tomar lo que conven\u00eda del campo, para volver a encontrar a su contrario, y lo mesmo hizo el de los Espejos. Pero, no se hab\u00eda apartado don Quijote veinte pasos, cuando se oy\u00f3 llamar del de los Espejos, y, partiendo los dos el camino, el de los Espejos le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Advertid, se\u00f1or caballero, que la condici\u00f3n de nuestra batalla es que el vencido, como otra vez he dicho, ha de quedar a discreci\u00f3n del vencedor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ya la s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; con tal que lo que se le impusiere y mandare al vencido han de ser cosas que no salgan de los l\u00edmites de la caballer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed se entiende \u2014respondi\u00f3 el de los Espejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ofreci\u00e9ronsele en esto a la vista de don Quijote las estra\u00f1as narices del escudero, y no se admir\u00f3 menos de verlas que Sancho; tanto, que le juzg\u00f3 por alg\u00fan monstro, o por hombre nuevo y de aquellos que no se usan en el mundo. Sancho, que vio partir a su amo para tomar carrera, no quiso quedar solo con el narigudo, temiendo que con solo un pasagonzalo con aquellas narices en las suyas ser\u00eda acabada la pendencia suya, quedando del golpe, o del miedo, tendido en el suelo, y fuese tras su amo, asido a una acci\u00f3n de Rocinante; y, cuando le pareci\u00f3 que ya era tiempo que volviese, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Suplico a vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo, que antes que vuelva a encontrarse me ayude a subir sobre aquel alcornoque, de donde podr\u00e9 ver m\u00e1s a mi sabor, mejor que desde el suelo, el gallardo encuentro que vuesa merced ha de hacer con este caballero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Antes creo, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, que te quieres encaramar y subir en andamio por ver sin peligro los toros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 La verdad que diga \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, las desaforadas narices de aquel escudero me tienen at\u00f3nito y lleno de espanto, y no me atrevo a estar junto a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ellas son tales \u2014dijo don Quijote\u2014, que, a no ser yo quien soy, tambi\u00e9n me asombraran; y as\u00ed, ven: ayudarte he a subir donde dices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que se detuvo don Quijote en que Sancho subiese en el alcornoque, tom\u00f3 el de los Espejos del campo lo que le pareci\u00f3 necesario; y, creyendo que lo mismo habr\u00eda hecho don Quijote, sin esperar son de trompeta ni otra se\u00f1al que los avisase, volvi\u00f3 las riendas a su caballo \u2014que no era m\u00e1s ligero ni de mejor parecer que Rocinante\u2014, y, a todo su correr, que era un mediano trote, iba a encontrar a su enemigo; pero, vi\u00e9ndole ocupado en la subida de Sancho, detuvo las riendas y par\u00f3se en la mitad de la carrera, de lo que el caballo qued\u00f3 agradecid\u00edsimo, a causa que ya no pod\u00eda moverse. Don Quijote, que le pareci\u00f3 que ya su enemigo ven\u00eda volando, arrim\u00f3 reciamente las espuelas a las trasijadas ijadas de Rocinante, y le hizo aguijar de manera, que cuenta la historia que esta sola vez se conoci\u00f3 haber corrido algo, porque todas las dem\u00e1s siempre fueron trotes declarados; y con esta no vista furia lleg\u00f3 donde el de los Espejos estaba hincando a su caballo las espuelas hasta los botones, sin que le pudiese mover un solo dedo del lugar donde hab\u00eda hecho estanco de su carrera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta buena saz\u00f3n y coyuntura hall\u00f3 don Quijote a su contrario embarazado con su caballo y ocupado con su lanza, que nunca, o no acert\u00f3, o no tuvo lugar de ponerla en ristre. Don Quijote, que no miraba en estos inconvenientes, a salvamano y sin peligro alguno, encontr\u00f3 al de los Espejos con tanta fuerza, que mal de su grado le hizo venir al suelo por las ancas del caballo, dando tal ca\u00edda, que, sin mover pie ni mano, dio se\u00f1ales de que estaba muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas le vio ca\u00eddo Sancho, cuando se desliz\u00f3 del alcornoque y a toda priesa vino donde su se\u00f1or estaba, el cual, ape\u00e1ndose de Rocinante, fue sobre el de los Espejos, y, quit\u00e1ndole las lazadas del yelmo para ver si era muerto y para que le diese el aire si acaso estaba vivo; y vio&#8230; \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 decir lo que vio, sin causar admiraci\u00f3n, maravilla y espanto a los que lo oyeren? Vio, dice la historia, el rostro mesmo, la misma figura, el mesmo aspecto, la misma fisonom\u00eda, la mesma efigie, la pespetiva mesma del bachiller Sans\u00f3n Carrasco; y, as\u00ed como la vio, en altas voces dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Acude, Sancho, y mira lo que has de ver y no lo has creer! \u00a1Aguija, hijo, y advierte lo que puede la magia, lo que pueden los hechiceros y los encantadores!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 Sancho, y, como vio el rostro del bachiller Carrasco, comenz\u00f3 a hacerse mil cruces y a santiguarse otras tantas. En todo esto, no daba muestras de estar vivo el derribado caballero, y Sancho dijo a don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Soy de parecer, se\u00f1or m\u00edo, que, por s\u00ed o por no, vuesa merced hinque y meta la espada por la boca a este que parece el bachiller Sans\u00f3n Carrasco; quiz\u00e1 matar\u00e1 en \u00e9l a alguno de sus enemigos los encantadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No dices mal \u2014dijo don Quijote\u2014, porque de los enemigos, los menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sacando la espada para poner en efecto el aviso y consejo de Sancho, lleg\u00f3 el escudero del de los Espejos, ya sin las narices que tan feo le hab\u00edan hecho, y a grandes voces dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mire vuesa merced lo que hace, se\u00f1or don Quijote, que ese que tiene a los pies es el bachiller Sans\u00f3n Carrasco, su amigo, y yo soy su escudero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, vi\u00e9ndole Sancho sin aquella fealdad primera, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfY las narices?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que \u00e9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aqu\u00ed las tengo, en la faldriquera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, echando mano a la derecha, sac\u00f3 unas narices de pasta y barniz, de m\u00e1scara, de la manifatura que quedan delineadas. Y, mir\u00e1ndole m\u00e1s y m\u00e1s Sancho, con voz admirativa y grande, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Santa Mar\u00eda, y valme! \u00bf\u00c9ste no es Tom\u00e9 Cecial, mi vecino y mi compadre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y \u00a1c\u00f3mo si lo soy! \u2014respondi\u00f3 el ya desnarigado escudero\u2014: Tom\u00e9 Cecial soy, compadre y amigo Sancho Panza, y luego os dir\u00e9 los arcaduces, embustes y enredos por donde soy aqu\u00ed venido; y en tanto, pedid y suplicad al se\u00f1or vuestro amo que no toque, maltrate, hiera ni mate al caballero de los Espejos, que a sus pies tiene, porque sin duda alguna es el atrevido y mal aconsejado del bachiller Sans\u00f3n Carrasco, nuestro compatrioto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, volvi\u00f3 en s\u00ed el de los Espejos, lo cual visto por don Quijote, le puso la punta desnuda de su espada encima del rostro, y le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Muerto sois, caballero, si no confes\u00e1is que la sin par Dulcinea del Toboso se aventaja en belleza a vuestra Casildea de Vandalia; y dem\u00e1s de esto hab\u00e9is de prometer, si de esta contienda y ca\u00edda qued\u00e1rades con vida, de ir a la ciudad del Toboso y presentaros en su presencia de mi parte, para que haga de vos lo que m\u00e1s en voluntad le viniere; y si os dejare en la vuestra, asimismo hab\u00e9is de volver a buscarme, que el rastro de mis haza\u00f1as os servir\u00e1 de gu\u00eda que os traiga donde yo estuviere, y a decirme lo que con ella hubi\u00e9redes pasado; condiciones que, conforme a las que pusimos antes de nuestra batalla, no salen de los t\u00e9rminos de la andante caballer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Confieso \u2014dijo el ca\u00eddo caballero\u2014 que vale m\u00e1s el zapato descosido y sucio de la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso que las barbas mal peinadas, aunque limpias, de Casildea, y prometo de ir y volver de su presencia a la vuestra, y daros entera y particular cuenta de lo que me ped\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tambi\u00e9n hab\u00e9is de confesar y creer \u2014a\u00f1adi\u00f3 don Quijote\u2014 que aquel caballero que vencistes no fue ni pudo ser don Quijote de la Mancha, sino otro que se le parec\u00eda, como yo confieso y creo que vos, aunque parec\u00e9is el bachiller Sans\u00f3n Carrasco, no lo sois, sino otro que le parece, y que en su figura aqu\u00ed me le han puesto mis enemigos, para que detenga y temple el \u00edmpetu de mi c\u00f3lera, y para que use blandamente de la gloria del vencimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo lo confieso, juzgo y siento como vos lo cre\u00e9is, juzg\u00e1is y sent\u00eds \u2014 respondi\u00f3 el derrengado caballero\u2014. Dejadme levantar, os ruego, si es que lo permite el golpe de mi ca\u00edda, que asaz maltrecho me tiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayud\u00f3le a levantar don Quijote y Tom\u00e9 Cecial, su escudero, del cual no apartaba los ojos Sancho, pregunt\u00e1ndole cosas cuyas respuestas le daban manifiestas se\u00f1ales de que verdaderamente era el Tom\u00e9 Cecial que dec\u00eda; mas la aprehensi\u00f3n que en Sancho hab\u00eda hecho lo que su amo dijo, de que los encantadores hab\u00edan mudado la figura del Caballero de los Espejos en la del bachiller Carrasco, no le dejaba dar cr\u00e9dito a la verdad que con los ojos estaba mirando. Finalmente, se quedaron con este enga\u00f1o amo y mozo, y el de los Espejos y su escudero, moh\u00ednos y malandantes, se apartaron de don Quijote y Sancho, con intenci\u00f3n de buscar alg\u00fan lugar donde bizmarle y entablarle las costillas. Don Quijote y Sancho volvieron a proseguir su camino de Zaragoza, donde los deja la historia, por dar cuenta de qui\u00e9n era el Caballero de los Espejos y su narigante escudero.<\/p>\n<p>REDACCI\u00d2N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XIII. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pas\u00f3 entre los dos escuderos Divididos estaban caballeros y escuderos: \u00e9stos cont\u00e1ndose sus vidas, y aqu\u00e9llos sus amores; pero la historia cuenta primero el razonamiento de los mozos y luego prosigue el de los amos; y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22490,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":{"0":"post-23003","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-don-quijote-de-la-mancha","8":"tag-miguel-de-cervantes"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Segunda Parte - Cap\u00edtulos XIII y XIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS = Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pas\u00f3 entre los dos escuderos\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23003\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Segunda Parte - Cap\u00edtulos XIII y XIV | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS = Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pas\u00f3 entre los dos escuderos\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=23003\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-09-13T23:00:25+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-09-14T05:47:30+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Don-Quijote-de-La-Mancha_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"550\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"750\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"30 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=23003#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=23003\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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