{"id":22392,"date":"2025-08-17T00:00:16","date_gmt":"2025-08-16T23:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=22392"},"modified":"2025-08-17T07:24:51","modified_gmt":"2025-08-17T06:24:51","slug":"don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-capitulos-v-y-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=22392","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Segunda Parte &#8211; Cap\u00edtulos V y VI"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo V. De la discreta y graciosa pl\u00e1tica que pas\u00f3 entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordaci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Llegando a escribir el traductor desta historia este quinto cap\u00edtulo, dice que le tiene por ap\u00f3crifo, porque en \u00e9l habla Sancho Panza con otro estilo del que se pod\u00eda prometer de su corto ingenio, y dice cosas tan sutiles, que no tiene por posible que \u00e9l las supiese; pero que no quiso dejar de traducirlo, por cumplir con lo que a su oficio deb\u00eda; y as\u00ed, prosigui\u00f3 diciendo:)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 Sancho a su casa tan regocijado y alegre, que su mujer conoci\u00f3 su alegr\u00eda a tiro de ballesta; tanto, que la oblig\u00f3 a preguntarle:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 tra\u00e9s, Sancho amigo, que tan alegre ven\u00eds?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que \u00e9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mujer m\u00eda, si Dios quisiera, bien me holgara yo de no estar tan contento como muestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No os entiendo, marido \u2014replic\u00f3 ella\u2014, y no s\u00e9 qu\u00e9 quer\u00e9is decir en eso de que os holg\u00e1redes, si Dios quisiera, de no estar contento; que, maguer tonta, no s\u00e9 yo qui\u00e9n recibe gusto de no tenerle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mirad, Teresa \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014: yo estoy alegre porque tengo determinado de volver a servir a mi amo don Quijote, el cual quiere la vez tercera salir a buscar las aventuras; y yo vuelvo a salir con \u00e9l, porque lo quiere as\u00ed mi necesidad, junto con la esperanza, que me alegra, de pensar si podr\u00e9 hallar otros cien escudos como los ya gastados, puesto que me entristece el haberme de apartar de ti y de mis hijos; y si Dios quisiera darme de comer a pie enjuto y en mi casa, sin traerme por vericuetos y encrucijadas, pues lo pod\u00eda hacer a poca costa y no m\u00e1s de quererlo, claro est\u00e1 que mi alegr\u00eda fuera m\u00e1s firme y valedera, pues que la que tengo va mezclada con la tristeza del dejarte; as\u00ed que, dije bien que holgara, si Dios quisiera, de no estar contento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mirad, Sancho \u2014replic\u00f3 Teresa\u2014: despu\u00e9s que os hicistes miembro de caballero andante habl\u00e1is de tan rodeada manera, que no hay quien os entienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Basta que me entienda Dios, mujer \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que \u00c9l es el entendedor de todas las cosas, y qu\u00e9dese esto aqu\u00ed; y advertid, hermana, que os conviene tener cuenta estos tres d\u00edas con el rucio, de manera que est\u00e9 para armas tomar: dobladle los piensos, requerid la albarda y las dem\u00e1s jarcias, porque no vamos a bodas, sino a rodear el mundo, y a tener dares y tomares con gigantes, con endriagos y con vestiglos, y a o\u00edr silbos, rugidos, bramidos y baladros; y aun todo esto fuera flores de cantueso si no tuvi\u00e9ramos que entender con yang\u00fceses y con moros encantados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien creo yo, marido \u2014replic\u00f3 Teresa\u2014, que los escuderos andantes no comen el pan de balde; y as\u00ed, quedar\u00e9 rogando a Nuestro Se\u00f1or os saque presto de tanta mala ventura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo os digo, mujer \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que si no pensase antes de mucho tiempo verme gobernador de una \u00ednsula, aqu\u00ed me caer\u00eda muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no, marido m\u00edo \u2014dijo Teresa\u2014: viva la gallina, aunque sea con su pepita; vivid vos, y ll\u00e9vese el diablo cuantos gobiernos hay en el mundo; sin gobierno salistes del vientre de vuestra madre, sin gobierno hab\u00e9is vivido hasta ahora, y sin gobierno os ir\u00e9is, o os llevar\u00e1n, a la sepultura cuando Dios fuere servido. Como \u00e9sos hay en el mundo que viven sin gobierno, y no por eso dejan de vivir y de ser contados en el n\u00famero de las gentes. La mejor salsa del mundo es la hambre; y como \u00e9sta no falta a los pobres, siempre comen con gusto. Pero mirad, Sancho: si por ventura os vi\u00e9redes con alg\u00fan gobierno, no os olvid\u00e9is de m\u00ed y de vuestros hijos. Advertid que Sanchico tiene ya quince a\u00f1os cabales, y es raz\u00f3n que vaya a la escuela, si es que su t\u00edo el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia. Mirad tambi\u00e9n que Mari Sancha, vuestra hija, no se morir\u00e1 si la casamos; que me va dando barruntos que desea tanto tener marido como vos dese\u00e1is veros con gobierno; y, en fin en fin, mejor parece la hija mal casada que bien abarraganada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A buena fe \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 que si Dios me llega a tener algo qu\u00e9 de gobierno, que tengo de casar, mujer m\u00eda, a Mari Sancha tan altamente que no la alcancen sino con llamarla se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso no, Sancho \u2014respondi\u00f3 Teresa\u2014: casadla con su igual, que es lo m\u00e1s acertado; que si de los zuecos la sac\u00e1is a chapines, y de saya parda de catorceno a verdugado y saboyanas de seda, y de una Marica y un t\u00fa a una do\u00f1a tal y se\u00f1or\u00eda, no se ha de hallar la mochacha, y a cada paso ha de caer en mil faltas, descubriendo la hilaza de su tela basta y grosera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Calla, boba \u2014dijo Sancho\u2014, que todo ser\u00e1 usarlo dos o tres a\u00f1os; que despu\u00e9s le vendr\u00e1 el se\u00f1or\u00edo y la gravedad como de molde; y cuando no, \u00bfqu\u00e9 importa? S\u00e9ase ella se\u00f1or\u00eda, y venga lo que viniere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Med\u00edos, Sancho, con vuestro estado \u2014respondi\u00f3 Teresa\u2014; no os quer\u00e1is alzar a mayores, y advertid al refr\u00e1n que dice: \u00abAl hijo de tu vecino, l\u00edmpiale las narices y m\u00e9tele en tu casa\u00bb. \u00a1Por cierto, que ser\u00eda gentil cosa casar a nuestra Mar\u00eda con un condazo, o con caballerote que, cuando se le antojase, la pusiese como nueva, llam\u00e1ndola de villana, hija del destripaterrones y de la pelarruecas! \u00a1No en mis d\u00edas, marido! \u00a1Para eso, por cierto, he criado yo a mi hija! Traed vos dineros, Sancho, y el casarla dejadlo a mi cargo; que ah\u00ed est\u00e1 Lope Tocho, el hijo de Juan Tocho, mozo rollizo y sano, y que le conocemos, y s\u00e9 que no mira de mal ojo a la mochacha; y con \u00e9ste, que es nuestro igual, estar\u00e1 bien casada, y le tendremos siempre a nuestros ojos, y seremos todos unos, padres y hijos, nietos y yernos, y andar\u00e1 la paz y la bendici\u00f3n de Dios entre todos nosotros; y no cas\u00e1rmela vos ahora en esas cortes y en esos palacios grandes, adonde ni a ella la entiendan, ni ella se entienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ven ac\u00e1, bestia y mujer de Barrab\u00e1s \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014: \u00bfpor qu\u00e9 quieres t\u00fa ahora, sin qu\u00e9 ni para qu\u00e9, estorbarme que no case a mi hija con quien me d\u00e9 nietos que se llamen se\u00f1or\u00eda? Mira, Teresa: siempre he o\u00eddo decir a mis mayores que el que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, que no se debe quejar si se le pasa. Y no ser\u00eda bien que ahora, que est\u00e1 llamando a nuestra puerta, se la cerremos; dej\u00e9monos llevar deste viento favorable que nos sopla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Por este modo de hablar, y por lo que m\u00e1s abajo dice Sancho, dijo el tradutor desta historia que ten\u00eda por ap\u00f3crifo este cap\u00edtulo.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfNo te parece, animalia \u2014prosigui\u00f3 Sancho\u2014, que ser\u00e1 bien dar con mi cuerpo en alg\u00fan gobierno provechoso que nos saque el pie del lodo? Y c\u00e1sese a Mari Sancha con quien yo quisiere, y ver\u00e1s c\u00f3mo te llaman a ti do\u00f1a Teresa Panza, y te sientas en la iglesia sobre alcatifa, almohadas y arambeles, a pesar y despecho de las hidalgas del pueblo. \u00a1No, sino estaos siempre en un ser, sin crecer ni menguar, como figura de paramento! Y en esto no hablemos m\u00e1s, que Sanchica ha de ser condesa, aunque t\u00fa m\u00e1s me digas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfVeis cuanto dec\u00eds, marido? \u2014respondi\u00f3 Teresa\u2014. Pues, con todo eso, temo que este condado de mi hija ha de ser su perdici\u00f3n. Vos haced lo que quisi\u00e9redes, ora la hag\u00e1is duquesa o princesa, pero s\u00e9os decir que no ser\u00e1 ello con voluntad ni consentimiento m\u00edo. Siempre, hermano, fui amiga de la igualdad, y no puedo ver entonos sin fundamentos. Teresa me pusieron en el bautismo, nombre mondo y escueto, sin a\u00f1adiduras ni cortapisas, ni arrequives de dones ni donas; Cascajo se llam\u00f3 mi padre, y a m\u00ed, por ser vuestra mujer, me llaman Teresa Panza, que a buena raz\u00f3n me hab\u00edan de llamar Teresa Cascajo. Pero all\u00e1 van reyes do quieren leyes, y con este nombre me contento, sin que me le pongan un don encima, que pese tanto que no le pueda llevar, y no quiero dar que decir a los que me vieren andar vestida a lo condesil o a lo de gobernadora, que luego dir\u00e1n: \u00bb\u00a1Mirad qu\u00e9 entonada va la pazpuerca!; ayer no se hartaba de estirar de un copo de estopa, y iba a misa cubierta la cabeza con la falda de la saya, en lugar de manto, y ya hoy va con verdugado, con broches y con entono, como si no la conoci\u00e9semos\u00bb. Si Dios me guarda mis siete, o mis cinco sentidos, o los que tengo, no pienso dar ocasi\u00f3n de verme en tal aprieto. Vos, hermano, idos a ser gobierno o \u00ednsulo, y entonaos a vuestro gusto; que mi hija ni yo, por el siglo de mi madre, que no nos hemos de mudar un paso de nuestra aldea: la mujer honrada, la pierna quebrada, y en casa; y la doncella honesta, el hacer algo es su fiesta. Idos con vuestro don Quijote a vuestras aventuras, y dejadnos a nosotras con nuestras malas venturas, que Dios nos las mejorar\u00e1 como seamos buenas; y yo no s\u00e9, por cierto, qui\u00e9n le puso a \u00e9l don, que no tuvieron sus padres ni sus ag\u00fcelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora digo \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014 que tienes alg\u00fan familiar en ese cuerpo. \u00a1V\u00e1late Dios, la mujer, y qu\u00e9 de cosas has ensartado unas en otras, sin tener pies ni cabeza! \u00bfQu\u00e9 tiene que ver el Cascajo, los broches, los refranes y el entono con lo que yo digo? Ven ac\u00e1, mentecata e ignorante (que as\u00ed te puedo llamar, pues no entiendes mis razones y vas huyendo de la dicha): si yo dijera que mi hija se arrojara de una torre abajo, o que se fuera por esos mundos, como se quiso ir la infanta do\u00f1a Urraca, ten\u00edas raz\u00f3n de no venir con mi gusto; pero si en dos paletas, y en menos de un abrir y cerrar de ojos, te la chanto un don y una se\u00f1or\u00eda a cuestas, y te la saco de los rastrojos, y te la pongo en toldo y en peana, y en un estrado de m\u00e1s almohadas de velludo que tuvieron moros en su linaje los Almohadas de Marruecos, \u00bfpor qu\u00e9 no has de consentir y querer lo que yo quiero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfSab\u00e9is por qu\u00e9, marido? \u2014respondi\u00f3 Teresa\u2014; por el refr\u00e1n que dice: \u00ab\u00a1Quien te cubre, te descubre!\u00bb Por el pobre todos pasan los ojos como de corrida, y en el rico los detienen; y si el tal rico fue un tiempo pobre, all\u00ed es el murmurar y el maldecir, y el peor perseverar de los maldicientes, que los hay por esas calles a montones, como enjambres de abejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mira, Teresa \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y escucha lo que agora quiero decirte; quiz\u00e1 no lo habr\u00e1s o\u00eddo en todos los d\u00edas de tu vida, y yo agora no hablo de m\u00edo; que todo lo que pienso decir son sentencias del padre predicador que la Cuaresma pasada predic\u00f3 en este pueblo, el cual, si mal no me acuerdo, dijo que todas las cosas presentes que los ojos est\u00e1n mirando se presentan, est\u00e1n y asisten en nuestra memoria mucho mejor y con m\u00e1s vehemencia que las cosas pasadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Todas estas razones que aqu\u00ed va diciendo Sancho son las segundas por quien dice el tradutor que tiene por ap\u00f3crifo este cap\u00edtulo, que exceden a la capacidad de Sancho. El cual prosigui\u00f3 diciendo:)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De donde nace que, cuando vemos alguna persona bien aderezada, y con ricos vestidos compuesta, y con pompa de criados, parece que por fuerza nos mueve y convida a que la tengamos respeto, puesto que la memoria en aquel instante nos represente alguna bajeza en que vimos a la tal persona; la cual inominia, ahora sea de pobreza o de linaje, como ya pas\u00f3, no es, y s\u00f3lo es lo que vemos presente. Y si \u00e9ste a quien la fortuna sac\u00f3 del borrador de su bajeza (que por estas mesmas razones lo dijo el padre) a la alteza de su prosperidad, fuere bien criado, liberal y cort\u00e9s con todos, y no se pusiere en cuentos con aquellos que por antig\u00fcedad son nobles, ten por cierto, Teresa, que no habr\u00e1 quien se acuerde de lo que fue, sino que reverencien lo que es, si no fueren los invidiosos, de quien ninguna pr\u00f3spera fortuna est\u00e1 segura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo no os entiendo, marido \u2014replic\u00f3 Teresa\u2014: haced lo que quisi\u00e9redes, y no me quebr\u00e9is m\u00e1s la cabeza con vuestras arengas y ret\u00f3ricas. Y si est\u00e1is revuelto en hacer lo que dec\u00eds&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Resuelto has de decir, mujer \u2014dijo Sancho\u2014, y no revuelto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No os pong\u00e1is a disputar, marido, conmigo \u2014respondi\u00f3 Teresa\u2014. Yo hablo como Dios es servido, y no me meto en m\u00e1s dibujos; y digo que si est\u00e1is porfiando en tener gobierno, que llev\u00e9is con vos a vuestro hijo Sancho, para que desde agora le ense\u00f1\u00e9is a tener gobierno, que bien es que los hijos hereden y aprendan los oficios de sus padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En teniendo gobierno \u2014dijo Sancho\u2014, enviar\u00e9 por \u00e9l por la posta, y te enviar\u00e9 dineros, que no me faltar\u00e1n, pues nunca falta quien se los preste a los gobernadores cuando no los tienen; y v\u00edstele de modo que disimule lo que es y parezca lo que ha de ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Enviad vos dinero \u2014dijo Teresa\u2014, que yo os lo vistir\u00e9 como un palmito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En efecto, quedamos de acuerdo \u2014dijo Sancho\u2014 de que ha de ser condesa nuestra hija.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El d\u00eda que yo la viere condesa \u2014respondi\u00f3 Teresa\u2014, \u00e9se har\u00e9 cuenta que la entierro, pero otra vez os digo que hag\u00e1is lo que os diere gusto, que con esta carga nacemos las mujeres, de estar obedientes a sus maridos, aunque sean unos porros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en esto, comenz\u00f3 a llorar tan de veras como si ya viera muerta y enterrada a Sanchica. Sancho la consol\u00f3 dici\u00e9ndole que, ya que la hubiese de hacer condesa, la har\u00eda todo lo m\u00e1s tarde que ser pudiese. Con esto se acab\u00f3 su pl\u00e1tica, y Sancho volvi\u00f3 a ver a don Quijote para dar orden en su partida.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_2_vi\"><\/a>Cap\u00edtulo VI. De lo que le pas\u00f3 a Don Quijote con su sobrina y con su ama, y es uno de los importantes cap\u00edtulos de toda la historia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto que Sancho Panza y su mujer Teresa Cascajo pasaron la impertinente referida pl\u00e1tica, no estaban ociosas la sobrina y el ama de don Quijote, que por mil se\u00f1ales iban coligiendo que su t\u00edo y se\u00f1or quer\u00eda desgarrarse la vez tercera, y volver al ejercicio de su, para ellas, mal andante caballer\u00eda: procuraban por todas las v\u00edas posibles apartarle de tan mal pensamiento, pero todo era predicar en desierto y majar en hierro fr\u00edo. Con todo esto, entre otras muchas razones que con \u00e9l pasaron, le dijo el ama:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En verdad, se\u00f1or m\u00edo, que si vuesa merced no afirma el pie llano y se est\u00e1 quedo en su casa, y se deja de andar por los montes y por los valles como \u00e1nima en pena, buscando esas que dicen que se llaman aventuras, a quien yo llamo desdichas, que me tengo de quejar en voz y en grita a Dios y al rey, que pongan remedio en ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que respondi\u00f3 don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ama, lo que Dios responder\u00e1 a tus quejas yo no lo s\u00e9, ni lo que ha de responder Su Majestad tampoco, y s\u00f3lo s\u00e9 que si yo fuera rey, me escusara de responder a tanta infinidad de memoriales impertinentes como cada d\u00eda le dan; que uno de los mayores trabajos que los reyes tienen, entre otros muchos, es el estar obligados a escuchar a todos y a responder a todos; y as\u00ed, no querr\u00eda yo que cosas m\u00edas le diesen pesadumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que dijo el ama:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00edganos, se\u00f1or: en la corte de Su Majestad, \u00bfno hay caballeros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, y muchos; y es raz\u00f3n que los haya, para adorno de la grandeza de los pr\u00edncipes y para ostentaci\u00f3n de la majestad real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfno ser\u00eda vuesa merced \u2014replic\u00f3 ella\u2014 uno de los que a pie quedo sirviesen a su rey y se\u00f1or, est\u00e1ndose en la corte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mira, amiga \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014: no todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes: de todos ha de haber en el mundo; y, aunque todos seamos caballeros, va mucha diferencia de los unos a los otros; porque los cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo, mirando un mapa, sin costarles blanca, ni padecer calor ni fr\u00edo, hambre ni sed; pero nosotros, los caballeros andantes verdaderos, al sol, al fr\u00edo, al aire, a las inclemencias del cielo, de noche y de d\u00eda, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros mismos pies; y no solamente conocemos los enemigos pintados, sino en su mismo ser, y en todo trance y en toda ocasi\u00f3n los acometemos, sin mirar en ni\u00f1er\u00edas, ni en las leyes de los desaf\u00edos; si lleva, o no lleva, m\u00e1s corta la lanza, o la espada; si trae sobre s\u00ed reliquias, o alg\u00fan enga\u00f1o encubierto; si se ha de partir y hacer tajadas el sol, o no, con otras ceremonias deste jaez, que se usan en los desaf\u00edos particulares de persona a persona, que t\u00fa no sabes y yo s\u00ed. Y has de saber m\u00e1s: que el buen caballero andante, aunque vea diez gigantes que con las cabezas no s\u00f3lo tocan, sino pasan las nubes, y que a cada uno le sirven de piernas dos grand\u00edsimas torres, y que los brazos semejan \u00e1rboles de gruesos y poderosos nav\u00edos, y cada ojo como una gran rueda de molino y m\u00e1s ardiendo que un horno de vidrio, no le han de espantar en manera alguna; antes con gentil continente y con intr\u00e9pido coraz\u00f3n los ha de acometer y embestir, y, si fuere posible, vencerlos y desbaratarlos en un peque\u00f1o instante, aunque viniesen armados de unas conchas de un cierto pescado que dicen que son m\u00e1s duras que si fuesen de diamantes, y en lugar de espadas trujesen cuchillos tajantes de damasquino acero, o porras ferradas con puntas asimismo de acero, como yo las he visto m\u00e1s de dos veces. Todo esto he dicho, ama m\u00eda, porque veas la diferencia que hay de unos caballeros a otros; y ser\u00eda raz\u00f3n que no hubiese pr\u00edncipe que no estimase en m\u00e1s esta segunda, o, por mejor decir, primera especie de caballeros andantes, que, seg\u00fan leemos en sus historias, tal ha habido entre ellos que ha sido la salud no s\u00f3lo de un reino, sino de muchos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ah, se\u00f1or m\u00edo! \u2014dijo a esta saz\u00f3n la sobrina\u2014; advierta vuestra merced que todo eso que dice de los caballeros andantes es f\u00e1bula y mentira, y sus historias, ya que no las quemasen, merec\u00edan que a cada una se le echase un sambenito, o alguna se\u00f1al en que fuese conocida por infame y por gastadora de las buenas costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por el Dios que me sustenta \u2014dijo don Quijote\u2014, que si no fueras mi sobrina derechamente, como hija de mi misma hermana, que hab\u00eda de hacer un tal castigo en ti, por la blasfemia que has dicho, que sonara por todo el mundo. \u00bfC\u00f3mo que es posible que una rapaza que apenas sabe menear doce palillos de randas se atreva a poner lengua y a censurar las historias de los caballeros andantes? \u00bfQu\u00e9 dijera el se\u00f1or Amad\u00eds si lo tal oyera? Pero a buen seguro que \u00e9l te perdonara, porque fue el m\u00e1s humilde y cort\u00e9s caballero de su tiempo, y, dem\u00e1s, grande amparador de las doncellas; mas, tal te pudiera haber o\u00eddo que no te fuera bien dello, que no todos son corteses ni bien mirados: algunos hay follones y descomedidos. Ni todos los que se llaman caballeros lo son de todo en todo: que unos son de oro, otros de alquimia, y todos parecen caballeros, pero no todos pueden estar al toque de la piedra de la verdad. Hombres bajos hay que revientan por parecer caballeros, y caballeros altos hay que parece que aposta mueren por parecer hombres bajos; aqu\u00e9llos se llevantan o con la ambici\u00f3n o con la virtud, \u00e9stos se abajan o con la flojedad o con el vicio; y es menester aprovecharnos del conocimiento discreto para distinguir estas dos maneras de caballeros, tan parecidos en los nombres y tan distantes en las acciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1V\u00e1lame Dios! \u2014dijo la sobrina\u2014. \u00a1Que sepa vuestra merced tanto, se\u00f1or t\u00edo, que, si fuese menester en una necesidad, podr\u00eda subir en un p\u00falpito e irse a predicar por esas calles, y que, con todo esto, d\u00e9 en una ceguera tan grande y en una sandez tan conocida, que se d\u00e9 a entender que es valiente, siendo viejo, que tiene fuerzas, estando enfermo, y que endereza tuertos, estando por la edad agobiado, y, sobre todo, que es caballero, no lo siendo; porque, aunque lo puedan ser los hidalgos, no lo son los pobres!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tienes mucha raz\u00f3n, sobrina, en lo que dices \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, y cosas te pudiera yo decir cerca de los linajes, que te admiraran; pero, por no mezclar lo divino con lo humano, no las digo. Mirad, amigas: a cuatro suertes de linajes, y estadme atentas, se pueden reducir todos los que hay en el mundo, que son \u00e9stas: unos, que tuvieron principios humildes, y se fueron estendiendo y dilatando hasta llegar a una suma grandeza; otros, que tuvieron principios grandes, y los fueron conservando y los conservan y mantienen en el ser que comenzaron; otros, que, aunque tuvieron principios grandes, acabaron en punta, como pir\u00e1mide, habiendo diminuido y aniquilado su principio hasta parar en nonada, como lo es la punta de la pir\u00e1mide, que respeto de su basa o asiento no es nada; otros hay, y \u00e9stos son los m\u00e1s, que ni tuvieron principio bueno ni razonable medio, y as\u00ed tendr\u00e1n el fin, sin nombre, como el linaje de la gente plebeya y ordinaria. De los primeros, que tuvieron principio humilde y subieron a la grandeza que agora conservan, te sirva de ejemplo la Casa Otomana, que, de un humilde y bajo pastor que le dio principio, est\u00e1 en la cumbre que le vemos. Del segundo linaje, que tuvo principio en grandeza y la conserva sin aumentarla, ser\u00e1n ejemplo muchos pr\u00edncipes que por herencia lo son, y se conservan en ella, sin aumentarla ni diminuirla, conteni\u00e9ndose en los l\u00edmites de sus estados pac\u00edficamente. De los que comenzaron grandes y acabaron en punta hay millares de ejemplos, porque todos los Faraones y Tolomeos de Egipto, los C\u00e9sares de Roma, con toda la caterva, si es que se le puede dar este nombre, de infinitos pr\u00edncipes, monarcas, se\u00f1ores, medos, asirios, persas, griegos y b\u00e1rbaros, todos estos linajes y se\u00f1or\u00edos han acabado en punta y en nonada, as\u00ed ellos como los que les dieron principio, pues no ser\u00e1 posible hallar agora ninguno de sus decendientes, y si le hall\u00e1semos, ser\u00eda en bajo y humilde estado. Del linaje plebeyo no tengo qu\u00e9 decir, sino que sirve s\u00f3lo de acrecentar el n\u00famero de los que viven, sin que merezcan otra fama ni otro elogio sus grandezas. De todo lo dicho quiero que infir\u00e1is, bobas m\u00edas, que es grande la confusi\u00f3n que hay entre los linajes, y que solos aqu\u00e9llos parecen grandes y ilustres que lo muestran en la virtud, y en la riqueza y liberalidad de sus due\u00f1os. Dije virtudes, riquezas y liberalidades, porque el grande que fuere vicioso ser\u00e1 vicioso grande, y el rico no liberal ser\u00e1 un avaro mendigo; que al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas comoquiera, sino el saberlas bien gastar. Al caballero pobre no le queda otro camino para mostrar que es caballero sino el de la virtud, siendo afable, bien criado, cort\u00e9s y comedido, y oficioso; no soberbio, no arrogante, no murmurador, y, sobre todo, caritativo; que con dos maraved\u00eds que con \u00e1nimo alegre d\u00e9 al pobre se mostrar\u00e1 tan liberal como el que a campana herida da limosna, y no habr\u00e1 quien le vea adornado de las referidas virtudes que, aunque no le conozca, deje de juzgarle y tenerle por de buena casta, y el no serlo ser\u00eda milagro; y siempre la alabanza fue premio de la virtud, y los virtuosos no pueden dejar de ser alabados. Dos caminos hay, hijas, por donde pueden ir los hombres a llegar a ser ricos y honrados: el uno es el de las letras; otro, el de las armas. Yo tengo m\u00e1s armas que letras, y nac\u00ed, seg\u00fan me inclino a las armas, debajo de la influencia del planeta Marte; as\u00ed que, casi me es forzoso seguir por su camino, y por \u00e9l tengo de ir a pesar de todo el mundo, y ser\u00e1 en balde cansaros en persuadirme a que no quiera yo lo que los cielos quieren, la fortuna ordena y la raz\u00f3n pide, y, sobre todo, mi voluntad desea. Pues con saber, como s\u00e9, los innumerables trabajos que son anejos al andante caballer\u00eda, s\u00e9 tambi\u00e9n los infinitos bienes que se alcanzan con ella; y s\u00e9 que la senda de la virtud es muy estrecha, y el camino del vicio, ancho y espacioso; y s\u00e9 que sus fines y paraderos son diferentes, porque el del vicio, dilatado y espacioso, acaba en la muerte, y el de la virtud, angosto y trabajoso, acaba en vida, y no en vida que se acaba, sino en la que no tendr\u00e1 fin; y s\u00e9, como dice el gran poeta castellano nuestro, que<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por estas asperezas se camina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de la inmortalidad al alto asiento,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">do nunca arriba quien de all\u00ed declina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ay, desdichada de m\u00ed \u2014dijo la sobrina\u2014, que tambi\u00e9n mi se\u00f1or es poeta!. Todo lo sabe, todo lo alcanza: yo apostar\u00e9 que si quisiera ser alba\u00f1il, que supiera fabricar una casa como una jaula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo te prometo, sobrina \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que si estos pensamientos caballerescos no me llevasen tras s\u00ed todos los sentidos, que no habr\u00eda cosa que yo no hiciese, ni curiosidad que no saliese de mis manos, especialmente jaulas y palillos de dientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este tiempo, llamaron a la puerta, y, preguntando qui\u00e9n llamaba, respondi\u00f3 Sancho Panza que \u00e9l era; y, apenas le hubo conocido el ama, cuando corri\u00f3 a esconderse por no verle: tanto le aborrec\u00eda. Abri\u00f3le la sobrina, sali\u00f3 a recebirle con los brazos abiertos su se\u00f1or don Quijote, y encerr\u00e1ronse los dos en su aposento, donde tuvieron otro coloquio, que no le hace ventaja el pasado.<\/p>\n<p>Redacci\u00f2n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo V. 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