{"id":21845,"date":"2025-08-02T00:00:37","date_gmt":"2025-08-01T23:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=21845"},"modified":"2025-08-02T06:59:18","modified_gmt":"2025-08-02T05:59:18","slug":"fortunata-y-jacinta-primera-parte-capitulo-xi-partes-1-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=21845","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Primera Parte &#8211; Cap\u00edtulo XI &#8211; partes 1 y 2"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Final, que viene a ser principio<\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">I<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien manda, manda. Resolviose la cuesti\u00f3n del <i>Pituso<\/i> conforme a lo dispuesto por don Baldomero, y la propia Guillermina se lo llen\u00f3 una ma\u00f1anita a su asilo, donde qued\u00f3 instalado. Iba Jacinta a verle muy a menudo, y su suegra la acompa\u00f1aba casi siempre. El ni\u00f1o estaban tan mimado, que la fundadora del establecimiento tuvo que tomar cartas en el asunto, amonestando severamente a sus amigas y cerr\u00e1ndoles la puerta no pocas veces. En los \u00faltimos d\u00edas de aquel infausto a\u00f1o, entr\u00e1ronle a Jacinta melancol\u00edas, y no era para menos, pues el desairado y risible desenlace de la novela <i>Pitusiana<\/i> hubiera abatido al m\u00e1s pintado. Vinieron luego otras cosillas, menudencias si se quiere, pero como ca\u00edan sobre un esp\u00edritu ya quebrantado, resultaban con mayor pesadumbre de la que por s\u00ed ten\u00edan. Porque Juan, desde que se puso bueno y tom\u00f3 calle, dej\u00f3 de estar tan expansivo, sob\u00f3n y dengoso como en los d\u00edas del encierro, y se acabaron aquellas escenas nocturnas en que la confianza imitaba el lenguaje de la inocencia. El Delf\u00edn afectaba una gravedad y un seso propios de su talento y reputaci\u00f3n; pero acentuaba tanto la postura, que parec\u00eda querer olvidar con una conducta sensata las chiquilladas del periodo catarral. Con su mujer mostr\u00e1base siempre afable y atento, pero fr\u00edo, y a veces un tanto desde\u00f1oso. Jacinta se tragaba este ac\u00edbar sin decir nada a nadie. Sus temores de marras empezaban a condensarse, y atando cabos y observando pormenores, trataba de personalizar las distracciones de su marido. Pensaba primero en la institutriz de las ni\u00f1as de Casa-Mu\u00f1oz, por ciertas cosillas que hab\u00eda visto casualmente, y dos o tres frases, cazadas al vuelo, de una conversaci\u00f3n de Juan con su confidente Villalonga. Despu\u00e9s tuvo esto por un disparate y se fij\u00f3 en una amiga suya, casada con Moreno Vallejo, tendero de novedades de muy reducido capital. Dicha se\u00f1ora gastaba un lujo estrepitoso, dando mucho que hablar. Hab\u00eda, pues, un amante. A Jacinta se le puso en la cabeza que este era el Delf\u00edn, y andaba desalada tras una palabra, un acento, un detalle cualquiera que se lo confirmase. M\u00e1s de una vez sinti\u00f3 las cosquillas de aquella rabietina infantil que le entraba de sopet\u00f3n, y daba patadillas en el suelo y ten\u00eda que refrenarse mucho para no irse hacia \u00e9l y tirarle del pelo dici\u00e9ndole: <i>pillo&#8230; farsante<\/i>, con todo lo dem\u00e1s que en su gresca matrimonial se acostumbra. Lo que m\u00e1s la atormentaba era que le quer\u00eda m\u00e1s cuando \u00e9l se pon\u00eda tan juicioso haciendo el bonit\u00edsimo papel de una persona que est\u00e1 en la sociedad para dar ejemplo de moderaci\u00f3n y buen criterio. Y nunca estaba Jacinta m\u00e1s celosa que cuando su marido se daba aquellos aires de formalidad, porque la experiencia le hab\u00eda ense\u00f1ado a conocerle, y ya se sab\u00eda, cuando el Delf\u00edn se mostraba muy decidor de frases sensatas, envolviendo a la familia en el incienso de su argumentaci\u00f3n parad\u00f3jica, <i>picos pardos<\/i> seguros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vinieron d\u00edas marcados en la historia patria por sucesos resonantes, y aquella familia feliz discut\u00eda estos sucesos como los discut\u00edamos todos. \u00a1El 3 de Enero de 1874!&#8230; \u00a1El golpe de Estado de Pav\u00eda! No se hablaba de otra cosa, ni hab\u00eda nada mejor de qu\u00e9 hablar. Era grato al temperamento espa\u00f1ol un cambio teatral de instituciones, y volcar una situaci\u00f3n como se vuelca un puchero electoral. Hab\u00eda estado admirablemente hecho, seg\u00fan D. Baldomero, y el ej\u00e9rcito hab\u00eda salvado <i>una vez m\u00e1s<\/i> a la desgraciada naci\u00f3n espa\u00f1ola. El consolidado hab\u00eda llegado a 11 y las acciones del Banco a 138. El cr\u00e9dito estaba hundido. La guerra y la anarqu\u00eda no se acababan; hab\u00edamos llegado al <i>per\u00edodo \u00e1lgido del incendio<\/i>, como dec\u00eda Aparisi, y pronto, muy pronto, el que tuviera una peseta la ense\u00f1ar\u00eda como cosa rara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deseaban todos que fuese Villalonga a la casa para que les contara la memorable sesi\u00f3n de la noche del 2 al 3, porque la hab\u00eda presenciado en los esca\u00f1os rojos. Pero el representante del pa\u00eds no aportaba por all\u00e1. Por fin se apareci\u00f3 el d\u00eda de Reyes por la ma\u00f1ana. Pasaba Jacinta por el recibimiento, cuando el amigo de la casa entr\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTocaya, buenos d\u00edas&#8230; \u00bfc\u00f3mo est\u00e1n por aqu\u00ed? \u00bfY el monstruo, se ha levantado ya?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta no pod\u00eda ver al dichoso tocayo. Fund\u00e1base esta antipat\u00eda en la creencia de que Villalonga era el corruptor de su marido y el que le arrastraba a la infidelidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPap\u00e1 ha salido \u2014d\u00edjole no muy risue\u00f1a\u2014. \u00a1Cu\u00e1nto sentir\u00e1 no verle a usted para que le cuente eso!&#8230; \u00bfTuvo usted mucho miedo? Dice Juan que se meti\u00f3 usted debajo de un banco\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ay, qu\u00e9 gracia! \u00bfHa salido tambi\u00e9n Juan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, se est\u00e1 vistiendo. Pase usted.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y fue detr\u00e1s de \u00e9l, porque siempre que los dos amigos se encerraban, hac\u00eda ella los imposibles por o\u00edr lo que dec\u00edan, poniendo su orejita rosada en el resquicio de la mal cerrada puerta. Jacinto esper\u00f3 en el gabinete, y su tocaya entr\u00f3 a anunciarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPero qu\u00e9, \u00bfha venido ya ese pelagatos?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed&#8230; resalao&#8230; aqu\u00ed estoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pasa, danzante&#8230; \u00a1Dichosos los ojos&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amigote entr\u00f3. Jacinta notaba en los ojos de este algo de intenci\u00f3n picaresca. De buena gana se esconder\u00eda detr\u00e1s de una cortina para estafarles sus secretos a aquel par de tunantes. Desgraciadamente ten\u00eda que ir al comedor a cumplir ciertas \u00f3rdenes que Barbarita le hab\u00eda dado&#8230; Pero dar\u00eda una vueltecita, y tratar\u00eda de pescar algo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCuenta, chico, cuenta. Est\u00e1bamos rabiando por verte\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Villalonga dio principio a su relato delante de Jacinta; pero en cuanto esta se march\u00f3, el semblante del narrador inundose de malicia. Miraron ambos a la puerta; cerciorose el compinche de que la esposa se hab\u00eda retirado, y volvi\u00e9ndose hacia el Delf\u00edn, le dijo con la voz temerosa que emplean los conspiradores dom\u00e9sticos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfChico, no sabes&#8230; la noticia que te traigo&#8230;? \u00a1Si supieras a qui\u00e9n he visto! \u00bfNos oir\u00e1 tu mujer?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, hombre, pierde cuidado \u2014replic\u00f3 Juan poni\u00e9ndose los botones de la pechera\u2014. Clar\u00e9ate pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues he visto a quien menos puedes figurarte&#8230; Est\u00e1 aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQui\u00e9n? \u2014Fortunata&#8230; Pero no tienes idea de su transformaci\u00f3n. \u00a1Vaya un cambiazo! Est\u00e1 guap\u00edsima, elegant\u00edsima. Chico, me qued\u00e9 turulato cuando la vi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oy\u00e9ronse los pasos de Jacinta. Cuando apareci\u00f3 levantando la cortina, Villalonga dio una brusca retorcedura a su discurso: \u00abNo, hombre, no me has entendido; la sesi\u00f3n empez\u00f3 por la tarde y se suspendi\u00f3 a las ocho. Durante la suspensi\u00f3n se trat\u00f3 de llegar a una inteligencia. Yo me acercaba a todos los grupos a oler aquel guisado&#8230; \u00a1jum!, malo, malo; el ministerio Palanca se iba cociendo, se iba cociendo&#8230; A todas esas&#8230; \u00a1fig\u00farate si estar\u00edan ciegos aquellos hombres!&#8230; a todas estas, fuera de las Cortes se estaba preparando la m\u00e1quina para echarles la zancadilla. Zalamero y yo sal\u00edamos y entr\u00e1bamos a turno para llevar noticias a una casa de la calle de la Greda, donde estaban Serrano, Topete y otros. &#8216;Mi general, no se entienden. Aquello es una balsa de aceite&#8230; hirviendo. Tumban a Castelar. En fin, se ha de ver ahora&#8217;. &#8216;Vuelva usted all\u00e1. \u00bfHabr\u00e1 votaci\u00f3n?&#8217;.\u2014&#8217;Creo que s\u00ed&#8217;. \u2014&#8217;Tr\u00e1iganos usted el resultado&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El resultado de la votaci\u00f3n \u2014indic\u00f3 Santa Cruz\u2014, fue contrario a Castelar. Di una cosa, \u00bfy si hubiera sido favorable?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No se habr\u00eda hecho nada. Tenlo por cierto. Pues como te dec\u00eda, habl\u00f3 Castelar&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta pon\u00eda mucha atenci\u00f3n a esto; pero entr\u00f3 Rafaela a llamarla y tuvo que retirarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abGracias a Dios que estamos solos otra vez\u2014dijo el compinche despu\u00e9s que la vio salir\u2014. \u00bfNos oir\u00e1?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 ha de o\u00edr?&#8230; \u00a1Qu\u00e9 medroso te has vuelto! Cuenta, pronto. \u00bfD\u00f3nde la viste?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues anoche&#8230; estuve en el Suizo hasta las diez. Despu\u00e9s me fui un rato al Real, y al salir ocurriome pasar por <i>Praga<\/i> a ver si estaba all\u00ed Joaqu\u00edn Pez, a quien ten\u00eda que decir una cosa. Entro y lo primero que me veo es una pareja&#8230; en las mesas de la derecha&#8230; Quedeme mirando como un bobo&#8230; Eran un se\u00f1or y una mujer vestida con una elegancia&#8230; \u00bfc\u00f3mo te dir\u00e9?, con una elegancia improvisada. \u00abYo conozco esa cara\u00bb, fue lo primero que se me ocurri\u00f3. Y al instante ca\u00ed&#8230; \u00ab\u00a1Pero si es esa condenada de Fortunata!\u00bb. Por mucho que yo te diga, no puedes formarte idea de la metamorfosis&#8230; Tendr\u00edas que verla por tus propios ojos. Est\u00e1 de rechupete. De fijo que ha estado en Par\u00eds, porque sin pasar por all\u00ed no se hacen ciertas transformaciones. P\u00faseme todo lo cerca posible, esperando o\u00edrla hablar. \u00ab\u00bfC\u00f3mo hablar\u00e1?\u00bb me dec\u00eda yo. Porque el talle y el cors\u00e9, cuando hay dentro calidad, los arreglan los modistos f\u00e1cilmente; pero lo que es el lenguaje&#8230; Chico, hab\u00edas de verla y te quedar\u00edas lelo, como yo. Dir\u00edas que su elegancia es de lance y que no tiene aire de se\u00f1ora&#8230; Convenido; no tiene aire de se\u00f1ora; ni falta&#8230; pero eso no quita que tenga un aire seductor, capaz de&#8230; Vamos, que si la ves, tiras piedras. Te acordar\u00e1s de aquel cuerpo sin igual, de aquel busto estatuario, de esos que se dan en el pueblo y mueren en la oscuridad cuando la civilizaci\u00f3n no los busca y los <i>presenta<\/i>. Cu\u00e1ntas veces lo dijimos: \u00ab\u00a1Si este busto supiera explotarse&#8230;!\u00bb. Pues \u00a1hala!, ya lo tienes en perfecta explotaci\u00f3n. \u00bfTe acuerdas de lo que sosten\u00edas?&#8230; \u00abEl pueblo es la cantera. De \u00e9l salen las grandes ideas y las grandes bellezas. Viene luego la inteligencia, el arte, la mano de obra, saca el bloque, lo talla\u00bb&#8230; Pues chico, ah\u00ed la tienes bien labrada&#8230; \u00a1Qu\u00e9 l\u00edneas tan primorosas!&#8230; Por supuesto, hablando, de fijo que mete la pata. Yo me acercaba con disimulo. Comprend\u00ed que me hab\u00eda conocido y que mis miradas la cohib\u00edan&#8230; \u00a1Pobrecilla! Lo elegante no le quitaba lo ordinario, aquel no s\u00e9 qu\u00e9 de pueblo, cierta timidez que se combina no s\u00e9 c\u00f3mo con el descaro, la conciencia de valer muy poco, pero muy poco, moral e intelectualmente, unida a la seguridad de esclavizar&#8230; \u00a1ah, bribonas!, a los que valemos m\u00e1s que ellas&#8230; digo, no me atrevo a afirmar que valgamos m\u00e1s, como no sea por la forma&#8230; En resumidas cuentas, chico, est\u00e1 que <i>ahuma<\/i>. Yo pensaba en la cantidad de agua que hab\u00eda precedido a la transformaci\u00f3n. Pero \u00a1ah!, las mujeres aprenden esto muy pronto. Son el mismo demonio para asimilarse todo lo que es del reino de la <i>toilette<\/i>. En cambio, yo apostar\u00eda que no ha aprendido a leer&#8230; Son as\u00ed; luego dicen que si las pervertimos. Pues volviendo a lo mismo, la metamorfosis es completa. Agua, figurines, la f\u00e1cil costumbre de emperejilarse; despu\u00e9s seda, terciopelo, el sombrerito&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Sombrero!\u2014exclam\u00f3 Juan en el colmo de la estupefacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed; y no puedes figurarte lo bien que le cae. Parece que lo ha llevado toda la vida&#8230; \u00bfTe acuerdas del pa\u00f1olito por la cabeza con el pico arriba y la lazada?&#8230; \u00a1Qui\u00e9n lo dir\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 transiciones!&#8230; Lo que te digo&#8230; Las que tienen genio, aprenden en un abrir y cerrar de ojos. La raza espa\u00f1ola es tremenda, chico, para la asimilaci\u00f3n de todo lo que pertenece a la forma&#8230; \u00a1Pero si hab\u00edas de verla t\u00fa&#8230;! Yo, te lo confieso, estaba pasmado, absorto, embebe&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Ay Dios m\u00edo!, entr\u00f3 Jacinta, y Villalonga tuvo que dar un quiebro violent\u00edsimo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTe digo que estaba embebecido. El discurso de Salmer\u00f3n fue admirable&#8230; pero de lo m\u00e1s admirable&#8230; A\u00fan me parece que estoy viendo aquella cara de <i>hijo del desierto<\/i>, y aquel movimiento horizontal de los ojos y la gallard\u00eda de los gestos. Gran hombre; pero yo pensaba: &#8216;No te valen tus filosof\u00edas; en buena te has metido, y ya ver\u00e1s la que te tenemos armada&#8217;. Habl\u00f3 despu\u00e9s Castelar. \u00a1Qu\u00e9 discursazo!, \u00a1qu\u00e9 valor de hombre!, \u00a1c\u00f3mo se crec\u00eda! Parec\u00edame que tocaba al techo. Cuando concluy\u00f3: &#8216;A votar, a votar&#8230;&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta volvi\u00f3 a salir sin decir nada. Sospechaba quiz\u00e1s que en su ausencia los tunantes hablaban de otro asunto, y se alej\u00f3 con \u00e1nimo de volver y aproximarse cautelosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY aquel hombre&#8230; \u00bfqui\u00e9n era?\u00bb pregunt\u00f3 el Delf\u00edn que sent\u00eda el ardor de una curiosidad febril.<\/p>\n<hr \/>\n<h2>&#8211;<span class=\"smcap\">II<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te dir\u00e9&#8230; desde que le vi, me dije: \u00abYo conozco esa cara\u00bb. Pero no pude caer en qui\u00e9n era. Entr\u00f3 Pez y hablamos&#8230; \u00c9l tambi\u00e9n quer\u00eda reconocerle. Nos devan\u00e1bamos los sesos. Por fin ca\u00edmos en la cuenta de que hab\u00edamos visto a aquel sujeto d\u00edas antes en el despacho del director del Tesoro. Creo que hablaba con este del pago de unos fusiles encargados a Inglaterra. Tiene acento catal\u00e1n, gasta bigote y perilla&#8230; cincuenta a\u00f1os&#8230; bastante antip\u00e1tico. Pues ver\u00e1s; como Joaqu\u00edn y yo la mir\u00e1bamos tanto, el t\u00edo aquel se escamaba. Ella no <i>se timaba<\/i>&#8230; parec\u00eda como vergonzosa&#8230; \u00a1y qu\u00e9 mona estaba con su verg\u00fcenza! \u00bfTe acuerdas de aquel palmito descolorido con cabos negros? Pues ha mejorado mucho, porque est\u00e1 m\u00e1s gruesa, m\u00e1s llena de cara y de cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Cruz estaba algo aturdido. Oyose la voz de Barbarita, que entraba con su nuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSal\u00ed de estamp\u00eda&#8230;\u2014sigui\u00f3 Villalonga\u2014a anunciar a los amigos que hab\u00eda empezado la votaci\u00f3n&#8230; A los pies de usted, Barbarita&#8230; Yo bien, \u00bfy usted? Aqu\u00ed estaba contando&#8230; Pues dec\u00eda que ech\u00e9 a correr&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hacia la calle de la Greda. \u2014No&#8230; los amigos se hab\u00edan trasladado a una casa de la calle de Alcal\u00e1, la de Casa-Irujo, que tiene ventanas al parque del ministerio de la Guerra&#8230; Subo y me les encuentro muy desanimados. Me asom\u00e9 con ellos a las ventanas que dan a Buenavista, y no vi nada&#8230; \u00ab\u00bfPero a cu\u00e1ndo esperan? \u00bfEn qu\u00e9 est\u00e1n pensando?&#8230;\u00bb. Francamente, yo cre\u00ed que el golpe se hab\u00eda chafado y que Pav\u00eda no se atrev\u00eda a echar las tropas a la calle. Serrano, impaciente, limpiaba los cristales empa\u00f1ados, para mirar, y abajo no se ve\u00eda nada. \u00abMi general \u2014le dije\u2014, yo veo una faja negra, que as\u00ed de pronto, en la oscuridad de la noche, parece un z\u00f3calo&#8230; Mire usted bien, \u00bfno ser\u00e1 una fila de hombres?\u00bb.\u2014\u00ab\u00bfY qu\u00e9 hacen ah\u00ed pegados a la pared?\u00bb.\u2014\u00abVea usted, vea usted, el z\u00f3calo se mueve. Parece una culebra que rodea todo el edificio y que ahora se desenrosca&#8230; \u00bfVe usted?&#8230; la punta se extiende hacia las rampas\u00bb.\u2014\u00abSoldados son\u2014dijo en voz baja el general, y en el mismo instante entr\u00f3 Zalamero con medio palmo de lengua fuera, diciendo: \u00abLa votaci\u00f3n sigue: la ventaja que llevaba al principio Salmer\u00f3n, la lleva ahora Castelar&#8230; nueve votos&#8230; Pero a\u00fan falta por votar la mitad del Congreso&#8230;\u00bb. Ansiedad en todas las caras&#8230; A m\u00ed me tocaba entonces ir all\u00e1, para traer el resultado final de la votaci\u00f3n&#8230; Tras, tras&#8230; cojo mi calle del Turco, y entrando en el Congreso, me encontr\u00e9 a un periodista que sal\u00eda: \u00abLa proposici\u00f3n lleva diez votos de ventaja. Tendremos ministerio Palanca\u00bb. \u00a1Pobre Emilio!&#8230; Entr\u00e9. En el sal\u00f3n estaban votando ya las filas de arriba. Ech\u00e9 un vistazo y sal\u00ed. Di la vuelta por la curva, pensando lo que acababa de ver en Buenavista, la cinta negra enroscada en el edificio&#8230; Figueras sali\u00f3 por la escalerilla del reloj, y me dijo: \u00abUsted qu\u00e9 cree, \u00bfhabr\u00e1 trifulca esta noche?\u00bb. Y le respond\u00ed: \u00abV\u00e1yase usted tranquilo, maestro, que no habr\u00e1 nada&#8230;\u00bb. \u00abMe parece\u2014dijo con socarroner\u00eda\u2014que esto se lo lleva Pateta\u00bb. Yo me re\u00ed. Y a poco pasa un portero, y me dice con la mayor tranquilidad del mundo, que por la calle del Flor\u00edn hab\u00eda tropa. \u00ab\u00bfDe veras? Visiones de usted. \u00a1Qu\u00e9 tropa ni qu\u00e9 ni\u00f1o muerto!\u00bb. Yo me hac\u00eda de nuevas. Asom\u00e9 la jeta por la puerta del reloj. \u00abNo me muevo de aqu\u00ed\u2014pens\u00e9, mirando la mesa\u2014. Ahora ver\u00e9is lo que es canela&#8230;\u00bb. Estaban leyendo el resultado de la votaci\u00f3n. Le\u00edan los nombres de todos los votantes sin omitir uno. De repente aparecen por la puerta del rinc\u00f3n de Fernando el Cat\u00f3lico varios quintos mandados por un oficial, y se plantan junto a la escalera de la mesa. Parec\u00edan comparsas de teatro. Por la otra puerta entr\u00f3 un coronel viejo de la Guardia Civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl coronel Iglesias\u2014dijo Barbarita, que deseaba terminase el relato\u2014. De buena escap\u00f3 el pa\u00eds&#8230; Bien, Jacinto, supongo que almorzar\u00e1 usted con nosotros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues ya lo creo\u2014dijo el Delf\u00edn\u2014. Hoy no le suelto; y pronto mam\u00e1, que es tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barbarita y Jacinta salieron. \u00ab\u00bfY Salmer\u00f3n qu\u00e9 hizo?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo puse toda mi atenci\u00f3n en Castelar, y le vi llevarse la mano a los ojos y decir: \u00a1qu\u00e9 ignominia! En la mesa se arm\u00f3 un barullo espantoso&#8230; gritos, protestas. Desde el reloj vi una masa de gente, todos en pie&#8230; No distingu\u00eda al presidente. Los quintos inm\u00f3viles&#8230; De repente \u00a1pum!, son\u00f3 un tiro en el pasillo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y empez\u00f3 la desbandada&#8230; Pero dime otra cosa, chico. No puedo apartar de mi pensamiento&#8230; \u00bfDec\u00edas que llevaba sombrero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQui\u00e9n?&#8230; \u00a1Ah, aquella!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, sombrero, y de much\u00edsimo gusto\u2014dijo el compinche con tanto \u00e9nfasis como si continuara narrando el suceso hist\u00f3rico\u2014, y vestido azul elegant\u00edsimo y abrigo de terciopelo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfT\u00fa est\u00e1s de guasa? Abrigo de terciopelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vaya&#8230; y con pieles, un abrigo soberbio. Le ca\u00eda tan bien&#8230; que&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 Jacinta sin anunciarse ni con ruido de pasos ni de ninguna otra manera. Villalonga gir\u00f3 sobre el \u00faltimo concepto como una veleta impulsada por fuerte racha de viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl abrigo que yo llevaba&#8230; mi gab\u00e1n de pieles&#8230; quiero decir, que en aquella marimorena me arrancaron una solapa&#8230; la piel de una solapa quiero decir&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cuando se meti\u00f3 usted debajo del banco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo no me met\u00ed debajo de ning\u00fan banco, tocaya. Lo que hice fue ponerme en salvo como los dem\u00e1s por lo que pudiera tronar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mira, mira, querida esposa\u2014dijo Santa Cruz, mostrando a su mujer el chaleco, que se quit\u00f3 apenas puesto\u2014. Mira c\u00f3mo cuelga ese \u00faltimo bot\u00f3n de abajo. Hazme el favor de peg\u00e1rselo o decirle a Rafaela que se lo pegue, o en \u00faltimo caso llamar al coronel Iglesias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Venga ac\u00e1\u2014dijo Jacinta con mal humor, saliendo otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En buen apuro me vi, camara\u00edta \u2014dijo Villalonga conteniendo la risa\u2014. \u00bfSe enterar\u00eda? Pues ver\u00e1s; otro detalle. Llevaba unos pendientes de turquesas, que eran la gracia divina sobre aquel cutis moreno p\u00e1lido. \u00a1Ay, qu\u00e9 orejitas de Dios y qu\u00e9 turquesas! Te las hubieras comido. Cuando les vimos levantarse, nos propusimos seguir a la pareja para averiguar d\u00f3nde viv\u00eda. Toda la gente que hab\u00eda en Praga la miraba, y ella m\u00e1s parec\u00eda corrida que orgullosa. Salimos&#8230; tras, tras&#8230; calle de Alcal\u00e1, Peligros, Caballero de Gracia, ellos delante, nosotros detr\u00e1s. Por fin dieron fondo en la calle del Colmillo. Llamaron al sereno, les abri\u00f3, entraron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una casa que est\u00e1 en la acera del Norte entre la tienda de figuras de yeso y el establecimiento de burras de leche&#8230; all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 Jacinta con el chaleco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vamos&#8230; a ver&#8230; \u00bfManda us\u00eda otra cosa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Nada m\u00e1s, hijita; muchas gracias. Dice este monstruo que no tuvo miedo y que se sali\u00f3 tan tranquilo&#8230; yo no lo creo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfPero miedo a qu\u00e9?&#8230; Si yo estaba en el ajo&#8230; Os dir\u00e9 el \u00faltimo detalle para que os asombr\u00e9is. Los ca\u00f1ones que puso Pav\u00eda en las boca-calles estaban descargados. Y ya veis los que pas\u00f3 dentro. Dos tiros al aire, y lo mismo que se desbandan los p\u00e1jaros posados en un \u00e1rbol cuando dais debajo de \u00e9l dos palmadas, as\u00ed se desband\u00f3 la asamblea de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El almuerzo est\u00e1 en la mesa. Ya pueden ustedes venir\u2014dijo la esposa, que sali\u00f3 delante de ellos muy preocupada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Est\u00f3magos, a defenderse!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas palabras hab\u00eda cogido la Delfina al vuelo que no ten\u00edan, a su parecer, ninguna relaci\u00f3n con aquello de las Cortes, el coronel Iglesias y el ministerio Palanca. Indudablemente hab\u00eda moros por la costa. Era preciso descubrir, perseguir y aniquilar al corsario a todo trance. En la mesa vers\u00f3 la conversaci\u00f3n sobre el mismo asunto, y Villalonga, despu\u00e9s de volver a contar el caso con todos sus pelos y se\u00f1ales para que lo oyera D. Baldomero, a\u00f1adi\u00f3 diferentes pormenores que daban color a la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ah! Castelar tuvo golpes admirables. \u00ab\u00bfY la Constituci\u00f3n federal?&#8230;\u00bb. \u2014\u00abLa quemasteis en Cartagena\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 bien dicho! \u2014El \u00fanico que se resist\u00eda a dejar el local fue D\u00edaz Quintero, que empez\u00f3 a pegar gritos y a forcejear con los guardias civiles&#8230; Los diputados y el presidente abandonaron el sal\u00f3n por la puerta del reloj y aguardaron en la biblioteca a que les dejaran salir. Castelar se fue con dos amigos por la calle del Flor\u00edn, y retirose a su casa, donde tuvo un fuerte ataque de bilis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas referencias o noticias sueltas eran en aquella triste historia como las uvas desgranadas que quedan en el fondo del cesto despu\u00e9s de sacar los racimos. Eran las m\u00e1s maduras, y quiz\u00e1s por esto las m\u00e1s sabrosas.<\/p>\n<p>Redacci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Final, que viene a ser principio &#8211;I&#8211; Quien manda, manda. Resolviose la cuesti\u00f3n del Pituso conforme a lo dispuesto por don Baldomero, y la propia Guillermina se lo llen\u00f3 una ma\u00f1anita a su asilo, donde qued\u00f3 instalado. Iba Jacinta a verle muy a menudo, y su suegra la acompa\u00f1aba casi siempre. 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