{"id":21404,"date":"2025-07-12T00:00:08","date_gmt":"2025-07-11T23:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=21404"},"modified":"2025-07-12T06:58:31","modified_gmt":"2025-07-12T05:58:31","slug":"fortunata-y-jacinta-primer-parte-capitulo-10-partes-iii-y-iv-benito-pere-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=21404","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Primer parte &#8211; Cap\u00edtulo 10 &#8211; Partes III y IV &#8211; Benito P\u00e9re Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\"><span class=\"smcap\">\u2014III<\/span>\u2014<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 de Diciembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la ma\u00f1ana encarg\u00f3 Barbarita a Jacinta ciertos menesteres dom\u00e9sticos que la contrariaron; pero la misma retenci\u00f3n en la casa ofreci\u00f3 coyuntura a la joven para dar un paso que siempre le hab\u00eda inspirado inquietud. D\u00edjole Barbarita que no saliera en todo aquel d\u00eda, y como ten\u00eda que salir forzosamente, no hubo m\u00e1s remedio que revelar a su suegra el l\u00edo que entre manos tra\u00eda. Pidiole perd\u00f3n por no haberle confiado aquel secreto, y advirti\u00f3 con grand\u00edsima pena que su suegra no se entusiasmaba con la idea de poseer a Juan\u00edn. \u00ab\u00bfPero t\u00fa sabes lo grave que es eso?&#8230; as\u00ed, sin m\u00e1s ni m\u00e1s&#8230; un hijo llovido. \u00bfY qu\u00e9 pruebas hay de que sea tal hijo?&#8230; \u00bfNo ser\u00e1 que te han querido estafar? \u00bfY crees t\u00fa que se parece realmente? \u00bfNo ser\u00e1 ilusi\u00f3n tuya?&#8230; Porque todo eso es muy vago&#8230; Esos hallazgos de hijos parecen cosa de novela&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Delfina se descorazon\u00f3 mucho. Esperaba una explosi\u00f3n de j\u00fabilo en su mam\u00e1 pol\u00edtica. Pero no fue as\u00ed. Barbarita, cejijunta y preocupada, le dijo con frialdad: \u00abNo s\u00e9 qu\u00e9 pensar de ti; pero en fin, tr\u00e1etelo y esc\u00f3ndelo hasta ver&#8230; la cosa es muy grave. Dir\u00e9 a tu marido que Benigna est\u00e1 enferma y has ido a visitarla\u00bb. Despu\u00e9s de esta conversaci\u00f3n, fue Jacinta a la casa de su hermana a quien tambi\u00e9n confi\u00f3 su secreto, concertando con ella el depositar el ni\u00f1o all\u00ed hasta que Juan y D. Baldomero lo supieran. \u00abVeremos c\u00f3mo lo toman\u00bb a\u00f1adi\u00f3 dando un gran suspiro. Estaba Jacinta aquella tarde fuera de s\u00ed. Ve\u00eda al <i>Pituso<\/i> como si lo hubiera parido, y se hab\u00eda acostumbrado tanto a la idea de poseerlo, que se indignaba de que su suegra no pensase lo mismo que ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juntose Rafaela con su ama en la casa de Benigna, y helas aqu\u00ed por la calle de Toledo abajo. Llevaban plata menuda para repartir a los pobres, y algunas chucher\u00edas, entre ellas la sortija que la se\u00f1orita hab\u00eda prometido a Adoraci\u00f3n. Era una soberbia alhaja, comprada aquella ma\u00f1ana por Rafaela en los bazares de <i>Liquidaci\u00f3n por saldo, a real y medio la pieza<\/i>, y ten\u00eda un diamante tan grande y bien tallado, que al mismo Regente le dejar\u00eda bizco con el fulgor de sus luces. En la fabricaci\u00f3n de esta soberbia piedra hab\u00eda sido empleado el casco m\u00e1s valioso de un fondo de vaso. Apenas llegaron a los corredores del primer patio, vi\u00e9ronse rodeadas por pelotones de mujeres y chicos, y para evitar piques y celos, Jacinta tuvo que poner algo en todas las manos. Qui\u00e9n cog\u00eda la peseta, qui\u00e9n el duro o el medio duro. Algunas, como Severiana, que, dicho sea entre par\u00e9ntesis, ten\u00eda para aquella noche una magn\u00edfica lombarda, lomo adobado y el besugo correspondiente, se contentaban con un saludo afectuoso. Otros no se daban por satisfechos con lo que recib\u00edan. A todos preguntaba Jacinta que qu\u00e9 ten\u00edan para aquella noche. Algunas entraban con el besugo cogido por las agallas; otras no hab\u00edan podido traer m\u00e1s que cascajo. Vio a muchas subir con el jarro de leche de almendras, que les dieran en el caf\u00e9 de los Naranjeros, y de casi todas las cocinas sal\u00eda tufo de fritangas y el campaneo de los almireces. Este besaba el duro que la se\u00f1orita le daba, y el otro tir\u00e1balo al aire para cogerlo con algazara, diciendo: \u00ab\u00a1Aire, aire, a la plaza!\u00bb. Y sal\u00edan por aquellas escaleras abajo camino de la tienda. Hab\u00eda quien preparaba su banquete con un <i>hocico con carrilleras<\/i>, una libra de <i>tapa del cencerro<\/i>, u otras despreciadas partes de la res vacuna, o bien con asadura, bofes de cerdo, sangre frita y desperdicios a\u00fan peores. Los m\u00e1s opulentos d\u00e1banse tono con su pedazo de turr\u00f3n del que se parte con martillo, y la que hab\u00eda tra\u00eddo una granada ten\u00eda buen cuidado de que la vieran. Pero ning\u00fan habitante de aquellas regiones de miseria era tan feliz como Adoraci\u00f3n, ni excitaba tanto la envidia entre las amigas, pues la rica alhaja que ce\u00f1\u00eda su dedo y que mostraba con el pu\u00f1o cerrado, era fina y de ley y hab\u00eda costado unos grandes dinerales. Aun las peque\u00f1as que ostentaban zapatos nuevos, debidos a la caridad de <i>do\u00f1a<\/i> Jacinta, los habr\u00edan cambiado por aquella monstruosa y relumbrante piedra. La poseedora de ella, despu\u00e9s que recorri\u00f3 ambos corredores ense\u00f1\u00e1ndola, se peg\u00f3 otra vez a la se\u00f1orita, frot\u00e1ndose el lomo contra ella como los gatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo me olvidar\u00e9 de ti, Adoraci\u00f3n\u00bb le dijo la se\u00f1orita, que con esta frase parec\u00eda anunciar que no volver\u00eda pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ambos patios hab\u00eda tal ruido de tambores, que era forzoso alzar la voz para hacerse o\u00edr. Cuando a los tamborazos se un\u00eda el estr\u00e9pito de las latas de petr\u00f3leo, parec\u00eda que se desplomaban las fr\u00e1giles casas. En los breves momentos que la tocata cesaba, o\u00edase el canto de un mirlo silbando la frase del himno de Riego, lo \u00fanico que del tal himno queda ya. En la calle de Mira del R\u00edo tocaba un pianillo de manubrio, y en la calle del Bastero otro, arm\u00e1ndose entre los dos una zaragata musical, como si las dos piezas se estuvieran ara\u00f1ando en feroz pelea con las u\u00f1as de sus notas. Eran una polka y un andante pat\u00e9tico, enzarzados como dos gatos furibundos. Esto y los tambores, y los gritos de la vieja que vend\u00eda higos, y el clamor de toda aquella vecindad alborotada, y la risa de los chicos, y el ladrar de los perros pusi\u00e9ronle a Jacinta la cabeza como una grillera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repartidas las limosnas, fue al 17, donde ya estaba Guillermina, impaciente por su tardanza. Izquierdo y el <i>Pituso<\/i> estaban tambi\u00e9n; el primero fingi\u00e9ndose muy apenado de la separaci\u00f3n del chico. Ya la fundadora hab\u00eda entregado el <i>triste estipendio<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVaya, abreviemos\u00bb dijo esta cogiendo al muchacho que estaba como asustado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQuieres venirte conmigo? \u2014<i>Mela pa ti<\/i>&#8230; \u2014replic\u00f3 el <i>Pituso<\/i> con br\u00edo, y se ech\u00f3 a re\u00edr, alabando su propia gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tres mujeres se rieron mucho tambi\u00e9n de aquella salida tan fina, e Izquierdo, rasc\u00e1ndose la noble frente, dijo as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa se\u00f1orita&#8230; a cuenta que ahora le ense\u00f1ar\u00e1 a no soltar exprisiones\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Buena falta le hace&#8230; En fin, v\u00e1monos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan\u00edn hizo alguna resistencia; pero al fin se dej\u00f3 llevar, seducido con la promesa de que le iban a comprar un nacimiento y muchas cosas buenas para que se las comiera todas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYa le he prometido al Sr. de Izquierdo\u2014dijo Guillermina\u2014, que se le procurar\u00e1 una colocaci\u00f3n, y por de pronto ya le he dado mi tarjeta para que vaya a ver con ella a uno de los artistas de m\u00e1s fama, que est\u00e1 pintando ahora un magn\u00edfico <i>Buen Ladr\u00f3n<\/i>. Vaya&#8230; qu\u00e9dese con Dios\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despidiose de ellas el futuro modelo con toda la urbanidad que en \u00e9l era posible, y salieron. Rafaela llevaba en brazos el chico. Como a fines de Diciembre son tan cortos los d\u00edas, cuando salieron de la casa ya se echaba la noche encima. El fr\u00edo era intenso, penetrante y traicionero como de helada, bajo un cielo bru\u00f1ido, inmensamente desnudo y con las estrellas tan desamparadas, que los estremecimientos de su luz parec\u00edan escalofr\u00edos. En la calle del Bastero se insurreccion\u00f3 el <i>Pituso<\/i>. Su bell\u00edsima frente ce\u00f1uda indicaba esta idea: \u00ab\u00bfPero a d\u00f3nde me llevan estas t\u00edas?\u00bb. Empez\u00f3 a rascarse la cabeza, y dijo con sentimiento: <i>\u00abPae Pepe&#8230;\u00bb.<\/i> \u2014\u00bfQu\u00e9 te importa a ti tu pap\u00e1 Pepe? \u00bfQuieres un rabel? Di lo que quieres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Quelo citunas<\/i> \u2014replic\u00f3 alargando la jeta\u2014. No, <i>citunas<\/i> no; un pez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfUn pez?&#8230; ahora mismo\u2014le dijo su futura mam\u00e1, que estaba nervios\u00edsima, sintiendo toda aquella vibraci\u00f3n glacial de las estrellas dentro de su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la calle de Toledo volvieron a sonar los cansados pianitos, y tambi\u00e9n all\u00ed se engarfi\u00f1aron las dos piezas, una tonadilla de la <i>Mascota<\/i> y la sinfon\u00eda de <i>Sem\u00edramis<\/i>. Estuvieron bati\u00e9ndose con ferocidad, a distancia como de treinta pasos, tir\u00e1ndose de los pelos, d\u00e1ndose dentelladas y cayendo juntas en la mezcla inarm\u00f3nica de sus propios sonidos. Al fin venci\u00f3 <i>Sem\u00edramis<\/i>, que resonaba orgullosa marcando sus nobles acentos, mientras se extingu\u00edan las notas de su rival, gimiendo cada vez m\u00e1s lejos, confundidas con el tumulto de la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9rales dif\u00edcil a las tres mujeres andar aprisa, por la mucha gente que ven\u00eda calle abajo, caminando presurosa con la querencia del hogar pr\u00f3ximo. Los obreros llevaban el saquito con el jornal; las mujeres alg\u00fan comistrajo reci\u00e9n comprado; los chicos, con sus bufandas enroscadas en el cuello, cargaban rabeles, nacimientos de una tosquedad prehist\u00f3rica o tambores que ya iban bien baqueteados antes de llegar a la casa. Las ni\u00f1as iban en grupo de dos o de tres, envuelta la cabeza en toquillas, charlando cada una por siete. Cu\u00e1l llevaba una botella de vino, cu\u00e1l el jarrito con leche de almendra; otras sal\u00edan de las tiendas de comestibles dando brincos o se paraban a ver los puestos de panderetas, d\u00e1ndoles con disimulo un par de golpecitos para que sonaran. En los puestos de pescado los maragatos limpiaban los besugos, arrojando las escamas sobre los transe\u00fantes, mientras un ganap\u00e1n vestido con los calzonazos negros y el mandil verde rayado berreaba fuera de la puerta: \u00ab\u00a1Al vivo de hoy, al vivito!\u00bb&#8230; Enorme farol\u00f3n con los cristales muy limpios alumbraba las pilas de lenguados, sardinas y pajeles, y las canastas de almejas. En las carnicer\u00edas sonaban los machetazos con sorda trepidaci\u00f3n, y los platillos de las pesas, subiendo y bajando sin cesar, hac\u00edan contra el m\u00e1rmol del mostrador los ruidos m\u00e1s extra\u00f1os, notas de misteriosa alegr\u00eda. En aquellos barrios algunos tenderos hacen gala de poseer, adem\u00e1s de g\u00e9neros exquisitos, una imaginaci\u00f3n exuberante, y para detener al que pasa y llamar compradores, se valen de recursos teatrales y fant\u00e1sticos. Por eso vio Jacinta de puertas afuera pir\u00e1mides de barriles de aceitunas que llegaban hasta el primer piso, altares hechos con cajas de mazap\u00e1n, trofeos de pasas y arcos triunfales festoneados con escobones de d\u00e1tiles. Por arriba y por abajo banderas espa\u00f1olas con po\u00e9ticas inscripciones que dec\u00edan: el <i>Diluvio en mazap\u00e1n, o Turr\u00f3n del Para\u00edso<\/i> <i> terrenal<\/i>&#8230; M\u00e1s all\u00e1 <i>Mantecadas de Astorga bendecidas por Su Santidad P\u00edo IX<\/i>. En la misma puerta uno o dos horteras vestidos rid\u00edculamente de frac, con chistera abollada, las manos sucias y la cara tiznada, gritaban desaforadamente ponderando el g\u00e9nero y d\u00e1ndolo a probar a todo el que pasaba. Un vendedor ambulante de turr\u00f3n hab\u00eda discurrido un r\u00f3tulo peregrino para anonadar a sus competidores los orgullosos tenderos de establecimiento. \u00bfQu\u00e9 pondr\u00eda? Porque decir que el g\u00e9nero era muy bueno no significaba nada. Mi hombre hab\u00eda clavado en el m\u00e1s gordo bloque de aquel almendrado una banderita que dec\u00eda: <i>Turr\u00f3n higi\u00e9nico<\/i>. Con que ya lo ve\u00eda el p\u00fablico&#8230; El otro turr\u00f3n ser\u00eda todo lo sabroso y dulce que quisieran; mas no era <i>higi\u00e9nico<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Quelo<\/i> un pez&#8230; \u2014gru\u00f1\u00f3 el <i>Pituso<\/i> frot\u00e1ndose con mal humor los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mira\u2014le dec\u00eda Rafaela\u2014, tu mam\u00e1 te va a comprar un pez de dulce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Pae Pepe<\/i>&#8230; \u2014repiti\u00f3 el chico llorando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQuieres una pandereta?&#8230; s\u00ed, una pandereta grande, que suene mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tres hac\u00edan esfuerzos para acallarle, ofreci\u00e9ndole cuanto hab\u00eda que ofrecer. Despu\u00e9s de comprada la pandereta, el chico dijo que quer\u00eda una naranja. Le compraron tambi\u00e9n naranjas. La noche avanzaba, y el tr\u00e1nsito se hac\u00eda dif\u00edcil por la acera estrecha, resbaladiza y h\u00fameda, tropezando a cada instante con la gente que la invad\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVer\u00e1s, ver\u00e1s, \u00a1qu\u00e9 nacimiento tan bonito!\u2014le dec\u00eda Jacinta para calmarle\u2014\u00a1Y qu\u00e9 ni\u00f1os tan guapos! Y un pez grande, tremendo, todo de mazap\u00e1n, para que te lo comas entero\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>\u00a1Gande, gande!<\/i> A ratos se tranquilizaba, pero de repente le entraba el berrinche y se pon\u00eda a dar patadas en el aire. Rafaela, que era una mujer de poqu\u00edsimas fuerzas, ya no pod\u00eda m\u00e1s. Guillermina se lo quit\u00f3 de los brazos, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abD\u00e1mele ac\u00e1&#8230; no puedes ya con tu alma&#8230; Ea, caballerito; a callar se ha dicho&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <i>Pituso<\/i> le dio un porrazo en la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMira que te estrello&#8230; Ver\u00e1s la azotaina que te vas a llevar&#8230; \u00a1Y qu\u00e9 gordo est\u00e1 el tunante!, parece mentira&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Quelo un bat\u00f3n<\/i>&#8230; \u00a1hostia!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfUn bast\u00f3n?&#8230; tambi\u00e9n te lo compramos, hijo, si te est\u00e1s calladito&#8230; A ver, d\u00f3nde encontraremos bastones ahora&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Buena falta le hace\u2014dijo Guillermina, y de los de acebuche, que escuecen bien, para ense\u00f1arle a no ser ma\u00f1oso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera llegaron a los portales y a la casa de Villuendas, ya cerrada la noche. Entraron por la tienda, y en la trastienda Jacinta se dej\u00f3 caer fatigad\u00edsima sobre un saco lleno de monedas de cinco duros. Al <i>Pituso<\/i> le deposit\u00f3 Guillermina sobre un voluminoso fardo que conten\u00eda&#8230; \u00a1mil onzas!<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em><span class=\"smcap\">IV<\/span><\/em>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dependientes que estaban haciendo el recuento y balance, met\u00edan en las arcas de hierro los cartuchos de oro y los paquetes de billetes de Banco, sujetos con un el\u00e1stico. Otro contaba sobre una mesa pesetas gastadas y las cog\u00eda despu\u00e9s con una pala como si fueran lentejas. Manejaban el <i>g\u00e9nero<\/i> con absoluta indiferencia, cual si los sacos de monedas lo fueran de patatas, y las resmas de billetes, papel de estraza. A Jacinta le daba miedo ver aquello, y entraba siempre all\u00ed con cierto respeto parecido al que le inspiraba la iglesia, pues el temor de llevarse alg\u00fan billete de cuatro mil reales pegado a la ropa le pon\u00eda nerviosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n Villuendas no estaba; pero Benigna baj\u00f3 al momento, y lo primero que hizo fue observar atentamente la cara sucia de aquel aguinaldo que su hermana le tra\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abQu\u00e9, \u00bfno le encuentras parecido?\u00bb d\u00edjole Jacinta algo picada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La verdad, hija&#8230; no s\u00e9 qu\u00e9 te diga&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es el vivo retrato\u2014afirm\u00f3 la otra, queriendo cerrar la puerta, con una opini\u00f3n absoluta, a todas las dudas que pudieran surgir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Podr\u00e1 ser&#8230; Guillermina se despidi\u00f3 rogando a los dependientes que le cambiaran por billetes tres monedas de oro que llevaba. \u00abPero me hab\u00e9is de dar premio\u2014les dijo\u2014. Tres reales por ciento. Si no, me voy a la Lonja del Almid\u00f3n, donde tienen m\u00e1s caridad que vosotros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto entr\u00f3 el amo de la casa, y tomando las monedas, las mir\u00f3 sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSon falsas&#8230; tienen hoja\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Usted s\u00ed que tiene hoja \u2014replic\u00f3 la santa con gracia, y los dem\u00e1s se re\u00edan\u2014. Una peseta de premio por cada una.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1C\u00f3mo va subiendo!&#8230; Usted nos tira al deg\u00fcello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo que merec\u00e9is, publicanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Villuendas tom\u00f3 de un cercano mont\u00f3n dos duros y los a\u00f1adi\u00f3 a los billetes del cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVaya&#8230; para que no diga&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Gracias&#8230; Ya sab\u00eda yo que usted&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014A ver, do\u00f1a Guillermina, espere un ratito\u2014a\u00f1adi\u00f3 Ram\u00f3n\u2014. \u00bfEs cierto lo que me han contado, que usted, cuando no cae bastante dinero en la suscrici\u00f3n para la obra, le cuelga a San Jos\u00e9 un ladrillo del pescuezo para que busque cuartos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El se\u00f1or San Jos\u00e9 no necesita de que le colguemos nada, pues hace siempre lo que nos conviene&#8230; Con que buenas noches; ah\u00ed les queda ese caballerito. Lo primero que deben hacer es ponerle a remojo para que se le ablande la mugre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n mir\u00f3 al <i>Pituso<\/i>. Su semblante no expresaba tampoco una convicci\u00f3n muy profunda respecto al parecido. Sonre\u00eda Benigna, y si no hubiera sido por consideraci\u00f3n a su querida hermana, habr\u00eda dicho del <i>Pituso<\/i> lo que de las monedas que no sonaban bien: <i>Es falso<\/i>, o por lo menos, <i>tiene hoja<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLo primero es que le lavemos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No se va a dejar\u2014indic\u00f3 Jacinta\u2014. Este no ha visto nunca el agua. Vamos, arriba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subi\u00e9ronle, y que quieras que no, le despojaron de los pingajos que vest\u00eda y trajeron un gran barre\u00f1o de agua. Jacinta mojaba sus dedos en ella diciendo con temor: \u00ab\u00bfestar\u00e1 muy fr\u00eda?, \u00bfestar\u00e1 muy caliente? \u00a1Pobre \u00e1ngel, qu\u00e9 mal rato va a pasar!\u00bb. Benigna no se andaba en tantos reparos, y \u00a1pataplum!, le zambull\u00f3 dentro, sujet\u00e1ndole brazos y piernas. \u00a1Cristo! Los chillidos del <i>Pituso<\/i> se o\u00edan desde la Plaza Mayor. Enjabon\u00e1ronle y restreg\u00e1ronle sin miramiento alguno, haciendo tanto caso de sus berridos como si fueran expresiones de alegr\u00eda. S\u00f3lo Jacinta, m\u00e1s piadosa, agitaba el agua queriendo hacerle creer que aquello era muy divertido. Sacado al fin de aquel suplicio y bien envuelto en una s\u00e1bana de ba\u00f1o, Jacinta le estrech\u00f3 contra su seno dici\u00e9ndole que ahora s\u00ed que estaba guapo. El calorcillo calmaba la irritaci\u00f3n de sus chillidos, cambi\u00e1ndolos en sollozos, y la reacci\u00f3n, junto con la limpieza, le anim\u00f3 la cara, ti\u00f1\u00e9ndosela de ese rosicler puro y celestial que tiene la infancia al salir del agua. Le frotaban para secarle y sus brazos torneados, su fina tez y hermos\u00edsimo cuerpo produc\u00edan a cada instante exclamaciones de admiraci\u00f3n. \u00ab\u00a1Es un ni\u00f1o Jes\u00fas&#8230; es una divinidad este mu\u00f1eco!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s empezaron a vestirle. Una le pon\u00eda las medias, otra le entraba una camisa fin\u00edsima. Al sentir la molestia del vestir volviole el mal humor, y traj\u00e9ronle un espejo para que se mirara, a ver si el amor propio y la presunci\u00f3n acallaban su displicencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAhora, a cenar&#8230; \u00bfTienes ganita?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <i>Pituso<\/i> abr\u00eda una boca descomunal y daba unos bostezos que eran la medida aproximada de su gana de comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAy, \u00a1qu\u00e9 ganitas tiene el ni\u00f1o! Ver\u00e1s&#8230; Vas a comer cosas ricas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Patata!\u2014grit\u00f3 con ardor fam\u00e9lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 patatas, hombre? Mazap\u00e1n, sopa de almendra&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Patata, hostia! \u2014repiti\u00f3 \u00e9l pataleando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Bueno, patatitas, todo lo que t\u00fa quieras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya estaba vestido. La buena ropa le ca\u00eda tan bien que parec\u00eda haberla usado toda su vida. No fue algazara la que armaron los ni\u00f1os de Villuendas cuando le vieron entrar en el cuarto donde ten\u00edan su nacimiento. Primero se sorprendieron en masa, despu\u00e9s parec\u00eda que se alegraban; por fin determin\u00e1ronse los sentimientos de recelo y suspicacia. La familia menuda de aquella casa se compon\u00eda de cinco cabezas, dos ni\u00f1as grandecitas, hijas de la primera mujer de Ram\u00f3n, y los tres hijos de Benigna, dos de los cuales eran varones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan\u00edn se qued\u00f3 pasmado y lelo delante del nacimiento. La primera manifestaci\u00f3n que hizo de sus ideas acerca de la libertad humana y de la propiedad colectiva consisti\u00f3 en meter mano a las velas de colores. Una de las ni\u00f1as llev\u00f3 tan a mal aquella falta de respeto, y dio unos chillidos tan fuertes que por poco se arma all\u00ed la de San Quint\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Ay Dios m\u00edo! \u2014exclam\u00f3 Benigna\u2014. Vamos a tener un disgusto con este salvajito&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo le comprar\u00e9 a \u00e9l muchas velas\u2014afirm\u00f3 Jacinta\u2014. \u00bfVerdad, hijo, que t\u00fa quieres velas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que \u00e9l quer\u00eda principalmente era que le llenaran la barriga, porque volvi\u00f3 a dar aquellos bostezos que part\u00edan el alma. \u00abA comer, a comer\u00bb dijo Benigna, convocando a toda la tropa menuda. Y los llev\u00f3 por delante como un hato de pavos. La comida estaba dispuesta para los ni\u00f1os, porque los pap\u00e1s cenar\u00edan aquella noche en casa del t\u00edo Cayetano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta se hab\u00eda olvidado de todo, hasta de marcharse a su casa, y no supo apreciar el tiempo mientras dur\u00f3 la operaci\u00f3n de lavar y vestir al <i>Pituso<\/i>. Al caer en la cuenta de lo tarde que era, p\u00fasose precipitadamente el manto, y se despidi\u00f3 del <i>Pituso<\/i>, a quien dio muchos besos. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 fuerte te da, hija!\u00bb le dijo su hermana sonriendo. Y raz\u00f3n ten\u00eda hasta cierto punto, porque a Jacinta le faltaba poco para echarse a llorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Barbarita, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda hecho en la ma\u00f1ana de aquel d\u00eda 24? Ve\u00e1moslo. Desde que entr\u00f3 en San Gin\u00e9s, corri\u00f3 hacia ella Estupi\u00f1\u00e1 como perro de presa que embiste, y le dijo frot\u00e1ndose las manos: \u00abLlegaron las ostras gallegas. \u00a1Buen susto me ha dado el salm\u00f3n! Anoche no he dormido. Pero con seguridad le tenemos. Viene en el tren de hoy\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por m\u00e1s que el gran Rossini sostenga que aquel d\u00eda oy\u00f3 la misa con devoci\u00f3n, yo no lo creo. Es m\u00e1s; se puede asegurar que ni cuando el sacerdote alzaba en sus dedos al Dios sacramentado, estuvo Pl\u00e1cido tan edificante como otras veces, ni los golpes de pecho que se dio retumbaban tanto como otros d\u00edas en la caja del t\u00f3rax. El pensamiento se le escapaba hacia la liviandad de las compras, y la misa le pareci\u00f3 larga, tan larga, que se hubiera atrevido a decir al cura, en confianza, que se <i>menease<\/i> m\u00e1s. Por fin salieron la se\u00f1ora y su amigo. \u00c9l se esforzaba en dar a lo que era gusto las apariencias del cumplimiento de un deber penoso. Se afanaba por todo, exagerando las dificultades. \u00abSe me figura\u2014dijo con el mismo tono que debe emplear Bismarck para decir al emperador Guillermo que desconf\u00eda de la Rusia\u2014, que los pavos de la <i>escalerilla<\/i> no est\u00e1n todo lo bien cebados que deb\u00edamos suponer. Al salir hoy de casa les he tomado el peso uno por uno, y francamente, mi parecer es que se los compremos a Gonz\u00e1lez. Los capones de este son muy ricos&#8230; Tambi\u00e9n les tom\u00e9 el peso. En fin, usted lo ver\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos horas se llevaron en la calle de Cuchilleros, cogiendo y soltando animales, acosados por los vendedores, a quienes Pl\u00e1cido trataba a la baqueta. Ech\u00e1baselas \u00e9l de tener un pulso tan fino para apreciar el peso, que ni un adarme se le escapaba. Despu\u00e9s de dejarse all\u00ed bastante dinero, tiraron para otro lado. Fueron a casa de Ranero para elegir algunas culebras del leg\u00edtimo mazap\u00e1n de Labrador, y a\u00fan tuvieron tela para una hora m\u00e1s. \u00abLo que la se\u00f1ora deb\u00eda haber hecho hoy\u2014dijo Estupi\u00f1\u00e1 sofocado, y fingi\u00e9ndose m\u00e1s sofocado de lo que estaba\u2014, es traerse una lista de cosas, y as\u00ed no se nos olvidaba nada\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvieron a la casa a las diez y media, porque Barbarita quer\u00eda enterarse de c\u00f3mo hab\u00eda pasado su hijo la noche, y entonces fue cuando Jacinta revel\u00f3 lo del <i>Pituso<\/i> a su mam\u00e1 pol\u00edtica, qued\u00e1ndose esta tan sorprendida como poco entusiasmada, seg\u00fan antes se ha dicho. Sin cuidado ya con respecto a Juan, que estaba aquel d\u00eda mucho mejor, do\u00f1a B\u00e1rbara volvi\u00f3 a echarse a la calle con su escudero y canciller. A\u00fan faltaban algunas cosillas, la mayor parte de ellas para regalar a deudos y amigos de la familia. Del pensamiento de la gran se\u00f1ora no se apartaba lo que su nuera le hab\u00eda dicho. \u00bfQu\u00e9 casta de nieto era aquel? Porque la cosa era grave&#8230; \u00a1Un hijo del Delf\u00edn! \u00bfSer\u00eda verdad? Virgen Sant\u00edsima, \u00a1qu\u00e9 novedad tan estupenda! \u00a1Un nietecito por detr\u00e1s de la Iglesia! \u00a1Ah!, las resultas de los devaneos de marras&#8230; Ella se lo tem\u00eda&#8230; Pero \u00bfy si todo era hechura de la imaginaci\u00f3n exaltada de Jacinta y de su angelical coraz\u00f3n? Nada, nada, aquella misma noche al acostarse, le hab\u00eda de contar todo a Baldomero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevas compras fueron realizadas en aquella segunda parte de la ma\u00f1ana, y cuando regresaban, cargados ambos de paquetes, Barbarita se detuvo en la plazuela de Santa Cruz, mirando con atenci\u00f3n de compradora los nacimientos. Estupi\u00f1\u00e1 se echaba a discurrir, y no comprend\u00eda por qu\u00e9 la se\u00f1ora examinaba con tanto inter\u00e9s los puestos, estando ya todos los chicos de la parentela de Santa Cruz <i>surtidos de aquel art\u00edculo<\/i>. Creci\u00f3 el asombro de Pl\u00e1cido cuando vio que la se\u00f1ora, despu\u00e9s de tratar como en broma un portal de los m\u00e1s bonitos, lo compr\u00f3. El respeto sell\u00f3 los labios del amigo, cuando ya se desplegaban para decir: \u00ab\u00bfY para qui\u00e9n es este Bel\u00e9n, se\u00f1ora?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confusi\u00f3n y curiosidad del anciano llegaron al colmo cuando Barbarita, al subir la escalera de la casa, le dijo con cierto misterio: \u00abDame esos paquetes, y m\u00e9tete este armatoste debajo de la capa. Que no lo vea nadie cuando entremos\u00bb. \u00bfQu\u00e9 significaban estos tapujos? \u00a1Introducir un Bel\u00e9n cual si fuera matute! Y como expert\u00edsimo contrabandista, hizo Pl\u00e1cido su alijo con admirable limpieza. La se\u00f1ora lo tom\u00f3 de sus manos, y llev\u00e1ndolo a su alcoba con minuciosas precauciones para que de nadie fuera visto, lo escondi\u00f3, bien cubierto con un pa\u00f1uelo, en la tabla superior de su armario de luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo el resto del d\u00eda estuvo la insigne dama muy atareada, y Estupi\u00f1\u00e1 saliendo y entrando, pues cuando se cre\u00eda que no faltaba nada, sal\u00edamos con que se hab\u00eda olvidado lo m\u00e1s importante. Llegada la noche, inquiet\u00f3 a Barbarita la tardanza de Jacinta, y cuando la vio entrar fatigad\u00edsima, el vestido mojado y toda hecha una l\u00e1stima, se encerr\u00f3 un instante con ella, mientras se mudaba, y le dijo con severidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHija, pareces loca&#8230; Vaya por d\u00f3nde te ha dado&#8230; por traerme nietos a casa&#8230; Esta tarde tuve la palabra en la boca para contarle a Baldomero tu calaverada; pero no me atrev\u00ed&#8230; Ya debes suponer si la cosa me parece grave&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era crueldad expresarse as\u00ed, y deb\u00eda mi se\u00f1ora do\u00f1a B\u00e1rbara considerar que all\u00e1 se iban compras con compras y man\u00edas con man\u00edas. Y no par\u00f3 aqu\u00ed el r\u00e9spice, pues a rengl\u00f3n seguido vino esta observaci\u00f3n, que dej\u00f3 helada a la infeliz Jacinta: \u00abDoy de barato que ese mu\u00f1eco sea mi nieto. Pues bien: \u00bfno se te ocurre que el trasto de su madre puede reclamarlo y metemos en un pleitazo que nos vuelva locos?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo lo ha de reclamar si lo abandon\u00f3?\u2014contest\u00f3 la otra sofocada, queriendo aparentar un gran desprecio de las dificultades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, f\u00edate de eso&#8230; Eres una inocente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues si lo reclama, no se lo dar\u00e9\u2014manifest\u00f3 Jacinta con una resoluci\u00f3n que ten\u00eda algo de fiereza\u2014. Dir\u00e9 que es hijo m\u00edo, que le he parido yo, y que prueben lo contrario&#8230; a ver, que me lo prueben.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exaltada y fuera de s\u00ed, Jacinta, que se estaba vistiendo a toda prisa, solt\u00f3 la ropa para darse golpes en el pecho y en el vientre. Barbarita quiso ponerse seria; pero no pudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo, t\u00fa eres la que tienes que probar que lo has parido&#8230; Pero no pienses locuras, y tranquil\u00edzate ahora, que ma\u00f1ana hablaremos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ay, mam\u00e1!\u2014dijo la nuera enterneci\u00e9ndose\u2014. \u00a1Si usted le viera&#8230;!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barbarita, que ya ten\u00eda la mano en el llamador de la puerta para marcharse, volvi\u00f3 junto a su nuera para decirle: \u00ab\u00bfPero se parece?&#8230; \u00bfEst\u00e1s segura de que se parece?&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQuiere usted verlo?, s\u00ed o no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Bueno, hija, le echaremos un vistazo&#8230; No es que yo crea&#8230; Necesito pruebas; pero pruebas muy claritas&#8230; No me f\u00edo yo de un parecido que puede ser ilusorio, y mientras Juan no me saque de dudas seguir\u00e9 creyendo que a donde debe ir tu <i>Pituso<\/i> es a la Inclusa.<\/p>\n<p>Redacci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014III\u2014 24 de Diciembre. 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