{"id":21225,"date":"2025-07-06T00:00:59","date_gmt":"2025-07-05T23:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=21225"},"modified":"2025-07-06T07:06:38","modified_gmt":"2025-07-06T06:06:38","slug":"don-quijote-de-la-mancha-capitulo-49-y-50-miguel-de-cervantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=21225","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Cap\u00edtulo 49 y 50 &#8211; Miguel de Cervantes"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XLIX. Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su se\u00f1or don Quijote<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ah \u2014dijo Sancho\u2014; cogido le tengo! Esto es lo que yo deseaba saber, como al alma y como a la vida. Venga ac\u00e1, se\u00f1or: \u00bfpodr\u00eda negar lo que com\u00fanmente suele decirse por ah\u00ed cuando una persona est\u00e1 de mala voluntad: \u00abNo s\u00e9 qu\u00e9 tiene fulano, que ni come, ni bebe, ni duerme, ni responde a prop\u00f3sito a lo que le preguntan, que no parece sino que est\u00e1 encantado\u00bb? De donde se viene a sacar que los que no comen, ni beben, ni duermen, ni hacen las obras naturales que yo digo, estos tales est\u00e1n encantados; pero no aquellos que tienen la gana que vuestra merced tiene y que bebe cuando se lo dan, y come cuando lo tiene, y responde a todo aquello que le preguntan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Verdad dices, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, pero ya te he dicho que hay muchas maneras de encantamentos, y podr\u00eda ser que con el tiempo se hubiesen mudado de unos en otros, y que agora se use que los encantados hagan todo lo que yo hago, aunque antes no lo hac\u00edan. De manera que contra el uso de los tiempos no hay que arg\u00fcir ni de qu\u00e9 hacer consecuencias. Yo s\u00e9 y tengo para m\u00ed que voy encantado, y esto me basta para la seguridad de mi conciencia; que la formar\u00eda muy grande si yo pensase que no estaba encantado y me dejase estar en esta jaula, perezoso y cobarde, defraudando el socorro que podr\u00eda dar a muchos menesterosos y necesitados que de mi ayuda y amparo deben tener a la hora de ahora precisa y estrema necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, con todo eso \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, digo que, para mayor abundancia y satisfaci\u00f3n, ser\u00eda bien que vuestra merced probase a salir desta c\u00e1rcel, que yo me obligo con todo mi poder a facilitarlo, y aun a sacarle della, y probase de nuevo a subir sobre su buen Rocinante, que tambi\u00e9n parece que va encantado, seg\u00fan va de malenc\u00f3lico y triste; y, hecho esto, prob\u00e1semos otra vez la suerte de buscar m\u00e1s aventuras; y si no nos sucediese bien, tiempo nos queda para volvernos a la jaula, en la cual prometo, a ley de buen y leal escudero, de encerrarme juntamente con vuestra merced, si acaso fuere vuestra merced tan desdichado, o yo tan simple, que no acierte a salir con lo que digo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo soy contento de hacer lo que dices, Sancho hermano \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014; y cuando t\u00fa veas coyuntura de poner en obra mi libertad, yo te obedecer\u00e9 en todo y por todo; pero t\u00fa, Sancho, ver\u00e1s como te enga\u00f1as en el conocimiento de mi desgracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas pl\u00e1ticas se entretuvieron el caballero andante y el mal andante escudero, hasta que llegaron donde, ya apeados, los aguardaban el cura, el can\u00f3nigo y el barbero. Desunci\u00f3 luego los bueyes de la carreta el boyero, y dej\u00f3los andar a sus anchuras por aquel verde y apacible sitio, cuya frescura convidaba a quererla gozar, no a las personas tan encantadas como don Quijote, sino a los tan advertidos y discretos como su escudero; el cual rog\u00f3 al cura que permitiese que su se\u00f1or saliese por un rato de la jaula, porque si no le dejaban salir, no ir\u00eda tan limpia aquella prisi\u00f3n como requir\u00eda la decencia de un tal caballero como su amo. Entendi\u00f3le el cura, y dijo que de muy buena gana har\u00eda lo que le ped\u00eda si no temiera que, en vi\u00e9ndose su se\u00f1or en libertad, hab\u00eda de hacer de las suyas, y irse donde jam\u00e1s gentes le viesen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo le f\u00edo de la fuga \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y yo y todo \u2014dijo el can\u00f3nigo\u2014; y m\u00e1s si \u00e9l me da la palabra, como caballero, de no apartarse de nosotros hasta que sea nuestra voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed doy \u2014respondi\u00f3 don Quijote, que todo lo estaba escuchando\u2014; cuanto m\u00e1s, que el que est\u00e1 encantado, como yo, no tiene libertad para hacer de su persona lo que quisiere, porque el que le encant\u00f3 le puede hacer que no se mueva de un lugar en tres siglos; y si hubiere huido, le har\u00e1 volver en volandas. \u2014Y que, pues esto era as\u00ed, bien pod\u00edan soltalle, y m\u00e1s, siendo tan en provecho de todos; y del no soltalle les protestaba que no pod\u00eda dejar de fatigalles el olfato, si de all\u00ed no se desviaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00f3le la mano el can\u00f3nigo, aunque las ten\u00eda atadas, y, debajo de su buena fe y palabra, le desenjaularon, de que \u00e9l se alegr\u00f3 infinito y en grande manera de verse fuera de la jaula. Y lo primero que hizo fue estirarse todo el cuerpo, y luego se fue donde estaba Rocinante, y, d\u00e1ndole dos palmadas en las ancas, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A\u00fan espero en Dios y en su bendita Madre, flor y espejo de los caballos, que presto nos hemos de ver los dos cual deseamos; t\u00fa, con tu se\u00f1or a cuestas; y yo, encima de ti, ejercitando el oficio para que Dios me ech\u00f3 al mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, don Quijote se apart\u00f3 con Sancho en remota parte, de donde vino m\u00e1s aliviado y con m\u00e1s deseos de poner en obra lo que su escudero ordenase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00e1balo el can\u00f3nigo, y admir\u00e1base de ver la estra\u00f1eza de su grande locura, y de que, en cuanto hablaba y respond\u00eda, mostraba tener bon\u00edsimo entendimiento: solamente ven\u00eda a perder los estribos, como otras veces se ha dicho, en trat\u00e1ndole de caballer\u00eda. Y as\u00ed, movido de compasi\u00f3n, despu\u00e9s de haberse sentado todos en la verde yerba, para esperar el repuesto del can\u00f3nigo, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfEs posible, se\u00f1or hidalgo, que haya podido tanto con vuestra merced la amarga y ociosa letura de los libros de caballer\u00edas, que le hayan vuelto el juicio de modo que venga a creer que va encantado, con otras cosas deste jaez, tan lejos de ser verdaderas como lo est\u00e1 la mesma mentira de la verdad? Y \u00bfc\u00f3mo es posible que haya entendimiento humano que se d\u00e9 a entender que ha habido en el mundo aquella infinidad de Amadises, y aquella turbamulta de tanto famoso caballero, tanto emperador de Trapisonda, tanto Felixmarte de Hircania, tanto palafr\u00e9n, tanta doncella andante, tantas sierpes, tantos endriagos, tantos gigantes, tantas inauditas aventuras, tanto g\u00e9nero de encantamentos, tantas batallas, tantos desaforados encuentros, tanta bizarr\u00eda de trajes, tantas princesas enamoradas, tantos escuderos condes, tantos enanos graciosos, tanto billete, tanto requiebro, tantas mujeres valientes; y, finalmente, tantos y tan disparatados casos como los libros de caballer\u00edas contienen? De m\u00ed s\u00e9 decir que, cuando los leo, en tanto que no pongo la imaginaci\u00f3n en pensar que son todos mentira y liviandad, me dan alg\u00fan contento; pero, cuando caigo en la cuenta de lo que son, doy con el mejor dellos en la pared, y aun diera con \u00e9l en el fuego si cerca o presente le tuviera, bien como a merecedores de tal pena, por ser falsos y embusteros, y fuera del trato que pide la com\u00fan naturaleza, y como a inventores de nuevas sectas y de nuevo modo de vida, y como a quien da ocasi\u00f3n que el vulgo ignorante venga a creer y a tener por verdaderas tantas necedades como contienen. Y aun tienen tanto atrevimiento, que se atreven a turbar los ingenios de los discretos y bien nacidos hidalgos, como se echa bien de ver por lo que con vuestra merced han hecho, pues le han tra\u00eddo a t\u00e9rminos que sea forzoso encerrarle en una jaula, y traerle sobre un carro de bueyes, como quien trae o lleva alg\u00fan le\u00f3n o alg\u00fan tigre, de lugar en lugar, para ganar con \u00e9l dejando que le vean. \u00a1Ea, se\u00f1or don Quijote, du\u00e9lase de s\u00ed mismo, y red\u00fazgase al gremio de la discreci\u00f3n, y sepa usar de la mucha que el cielo fue servido de darle, empleando el felic\u00edsimo talento de su ingenio en otra letura que redunde en aprovechamiento de su conciencia y en aumento de su honra! Y si todav\u00eda, llevado de su natural inclinaci\u00f3n, quisiere leer libros de haza\u00f1as y de caballer\u00edas, lea en la Sacra Escritura el de los Jueces; que all\u00ed hallar\u00e1 verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes. Un Viriato tuvo Lusitania; un C\u00e9sar, Roma; un Anibal, Cartago; un Alejandro, Grecia; un conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, Castilla; un Cid, Valencia; un Gonzalo Fern\u00e1ndez, Andaluc\u00eda; un Diego Garc\u00eda de Paredes, Estremadura; un Garci P\u00e9rez de Vargas, Jerez; un Garcilaso, Toledo; un don Manuel de Le\u00f3n, Sevilla, cuya leci\u00f3n de sus valerosos hechos puede entretener, ense\u00f1ar, deleitar y admirar a los m\u00e1s altos ingenios que los leyeren. \u00c9sta s\u00ed ser\u00e1 letura digna del buen entendimiento de vuestra merced, se\u00f1or don Quijote m\u00edo, de la cual saldr\u00e1 erudito en la historia, enamorado de la virtud, ense\u00f1ado en la bondad, mejorado en las costumbres, valiente sin temeridad, osado sin cobard\u00eda, y todo esto, para honra de Dios, provecho suyo y fama de la Mancha; do, seg\u00fan he sabido, trae vuestra merced su principio y origen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atent\u00edsimamente estuvo don Quijote escuchando las razones del can\u00f3nigo; y, cuando vio que ya hab\u00eda puesto fin a ellas, despu\u00e9s de haberle estado un buen espacio mirando, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Par\u00e9ceme, se\u00f1or hidalgo, que la pl\u00e1tica de vuestra merced se ha encaminado a querer darme a entender que no ha habido caballeros andantes en el mundo, y que todos los libros de caballer\u00edas son falsos, mentirosos, da\u00f1adores e in\u00fatiles para la rep\u00fablica; y que yo he hecho mal en leerlos, y peor en creerlos, y m\u00e1s mal en imitarlos, habi\u00e9ndome puesto a seguir la dur\u00edsima profesi\u00f3n de la caballer\u00eda andante, que ellos ense\u00f1an, neg\u00e1ndome que no ha habido en el mundo Amadises, ni de Gaula ni de Grecia, ni todos los otros caballeros de que las escrituras est\u00e1n llenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo es al pie de la letra como vuestra merced lo va relatando \u2014dijo a est\u00e1 saz\u00f3n el can\u00f3nigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo cual respondi\u00f3 don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n vuestra merced, diciendo que me hab\u00edan hecho mucho da\u00f1o tales libros, pues me hab\u00edan vuelto el juicio y pu\u00e9stome en una jaula, y que me ser\u00eda mejor hacer la enmienda y mudar de letura, leyendo otros m\u00e1s verdaderos y que mejor deleitan y ense\u00f1an.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es \u2014dijo el can\u00f3nigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues yo \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014 hallo por mi cuenta que el sin juicio y el encantado es vuestra merced, pues se ha puesto a decir tantas blasfemias contra una cosa tan recebida en el mundo, y tenida por tan verdadera, que el que la negase, como vuestra merced la niega, merec\u00eda la mesma pena que vuestra merced dice que da a los libros cuando los lee y le enfadan. Porque querer dar a entender a nadie que Amad\u00eds no fue en el mundo, ni todos los otros caballeros aventureros de que est\u00e1n colmadas las historias, ser\u00e1 querer persuadir que el sol no alumbra, ni el yelo enfr\u00eda, ni la tierra sustenta; porque, \u00bfqu\u00e9 ingenio puede haber en el mundo que pueda persuadir a otro que no fue verdad lo de la infanta Floripes y Guy de Borgo\u00f1a, y lo de Fierabr\u00e1s con la puente de Mantible, que sucedi\u00f3 en el tiempo de Carlomagno; que voto a tal que es tanta verdad como es ahora de d\u00eda? Y si es mentira, tambi\u00e9n lo debe de ser que no hubo H\u00e9ctor, ni Aquiles, ni la guerra de Troya, ni los Doce Pares de Francia, ni el rey Art\u00fas de Ingalaterra, que anda hasta ahora convertido en cuervo y le esperan en su reino por momentos. Y tambi\u00e9n se atrever\u00e1n a decir que es mentirosa la historia de Guarino Mezquino, y la de la demanda del Santo Grial, y que son ap\u00f3crifos los amores de don Trist\u00e1n y la reina Iseo, como los de Ginebra y Lanzarote, habiendo personas que casi se acuerdan de haber visto a la due\u00f1a Quinta\u00f1ona, que fue la mejor escanciadora de vino que tuvo la Gran Breta\u00f1a. Y es esto tan ans\u00ed, que me acuerdo yo que me dec\u00eda una mi ag\u00fcela de partes de mi padre, cuando ve\u00eda alguna due\u00f1a con tocas reverendas: \u00bbAqu\u00e9lla, nieto, se parece a la due\u00f1a Quinta\u00f1ona\u00bb; de donde arguyo yo que la debi\u00f3 de conocer ella o, por lo menos, debi\u00f3 de alcanzar a ver alg\u00fan retrato suyo. Pues, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 negar no ser verdadera la historia de Pierres y la linda Magalona, pues aun hasta hoy d\u00eda se vee en la armer\u00eda de los reyes la clavija con que volv\u00eda al caballo de madera, sobre quien iba el valiente Pierres por los aires, que es un poco mayor que un tim\u00f3n de carreta? Y junto a la clavija est\u00e1 la silla de Babieca, y en Roncesvalles est\u00e1 el cuerno de Rold\u00e1n, tama\u00f1o como una grande viga: de donde se infiere que hubo Doce Pares, que hubo Pierres, que hubo Cides, y otros caballeros semejantes,<\/p>\n<p class=\"verse\" style=\"text-align: justify;\">d\u00e9stos que dicen las gentes<br \/>\nque a sus aventuras van.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no, d\u00edganme tambi\u00e9n que no es verdad que fue caballero andante el valiente lusitano Juan de Merlo, que fue a Borgo\u00f1a y se combati\u00f3 en la ciudad de Ras con el famoso se\u00f1or de Charn\u00ed, llamado mos\u00e9n Pierres, y despu\u00e9s, en la ciudad de Basilea, con mos\u00e9n Enrique de Remest\u00e1n, saliendo de entrambas empresas vencedor y lleno de honrosa fama; y las aventuras y desaf\u00edos que tambi\u00e9n acabaron en Borgo\u00f1a los valientes espa\u00f1oles Pedro Barba y Gutierre Quijada (de cuya alcurnia yo deciendo por l\u00ednea recta de var\u00f3n), venciendo a los hijos del conde de San Polo. Ni\u00e9guenme, asimesmo, que no fue a buscar las aventuras a Alemania don Fernando de Guevara, donde se combati\u00f3 con micer Jorge, caballero de la casa del duque de Austria; digan que fueron burla las justas de Suero de Qui\u00f1ones, del Paso; las empresas de mos\u00e9n Luis de Falces contra don Gonzalo de Guzm\u00e1n, caballero castellano, con otras muchas haza\u00f1as hechas por caballeros cristianos, d\u00e9stos y de los reinos estranjeros, tan aut\u00e9nticas y verdaderas, que torno a decir que el que las negase carecer\u00eda de toda raz\u00f3n y buen discurso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admirado qued\u00f3 el can\u00f3nigo de o\u00edr la mezcla que don Quijote hac\u00eda de verdades y mentiras, y de ver la noticia que ten\u00eda de todas aquellas cosas tocantes y concernientes a los hechos de su andante caballer\u00eda; y as\u00ed, le respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No puedo yo negar, se\u00f1or don Quijote, que no sea verdad algo de lo que vuestra merced ha dicho, especialmente en lo que toca a los caballeros andantes espa\u00f1oles; y, asimesmo, quiero conceder que hubo Doce Pares de Francia, pero no quiero creer que hicieron todas aquellas cosas que el arzobispo Turp\u00edn dellos escribe; porque la verdad dello es que fueron caballeros escogidos por los reyes de Francia, a quien llamaron pares por ser todos iguales en valor, en calidad y en valent\u00eda; a lo menos, si no lo eran, era raz\u00f3n que lo fuesen y era como una religi\u00f3n de las que ahora se usan de Santiago o de Calatrava, que se presupone que los que la profesan han de ser, o deben ser, caballeros valerosos, valientes y bien nacidos; y, como ahora dicen caballero de San Juan, o de Alc\u00e1ntara, dec\u00edan en aquel tiempo caballero de los Doce Pares, porque no fueron doce iguales los que para esta religi\u00f3n militar se escogieron. En lo de que hubo Cid no hay duda, ni menos Bernardo del Carpio, pero de que hicieron las haza\u00f1as que dicen, creo que la hay muy grande. En lo otro de la clavija que vuestra merced dice del conde Pierres, y que est\u00e1 junto a la silla de Babieca en la armer\u00eda de los reyes, confieso mi pecado; que soy tan ignorante, o tan corto de vista, que, aunque he visto la silla, no he echado de ver la clavija, y m\u00e1s siendo tan grande como vuestra merced ha dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues all\u00ed est\u00e1, sin duda alguna \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014; y, por m\u00e1s se\u00f1as, dicen que est\u00e1 metida en una funda de vaqueta, porque no se tome de moho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Todo puede ser \u2014respondi\u00f3 el can\u00f3nigo\u2014; pero, por las \u00f3rdenes que receb\u00ed, que no me acuerdo haberla visto. Mas, puesto que conceda que est\u00e1 all\u00ed, no por eso me obligo a creer las historias de tantos Amadises, ni las de tanta turbamulta de caballeros como por ah\u00ed nos cuentan; ni es raz\u00f3n que un hombre como vuestra merced, tan honrado y de tan buenas partes, y dotado de tan buen entendimiento, se d\u00e9 a entender que son verdaderas tantas y tan estra\u00f1as locuras como las que est\u00e1n escritas en los disparatados libros de caballer\u00edas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_1_l\"><\/a>Cap\u00edtulo L. De las discretas altercaciones que don Quijote y el can\u00f3nigo tuvieron, con otros sucesos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Bueno est\u00e1 eso! \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014. Los libros que est\u00e1n impresos con licencia de los reyes y con aprobaci\u00f3n de aquellos a quien se remitieron, y que con gusto general son le\u00eddos y celebrados de los grandes y de los chicos, de los pobres y de los ricos, de los letrados e ignorantes, de los plebeyos y caballeros, finalmente, de todo g\u00e9nero de personas, de cualquier estado y condici\u00f3n que sean, \u00bfhab\u00edan de ser mentira?; y m\u00e1s llevando tanta apariencia de verdad, pues nos cuentan el padre, la madre, la patria, los parientes, la edad, el lugar y las haza\u00f1as, punto por punto y d\u00eda por d\u00eda, que el tal caballero hizo, o caballeros hicieron. Calle vuestra merced, no diga tal blasfemia (y cr\u00e9ame que le aconsejo en esto lo que debe de hacer como discreto), sino l\u00e9alos, y ver\u00e1 el gusto que recibe de su leyenda. Si no, d\u00edgame: \u00bfhay mayor contento que ver, como si dij\u00e9semos: aqu\u00ed ahora se muestra delante de nosotros un gran lago de pez hirviendo a borbollones, y que andan nadando y cruzando por \u00e9l muchas serpientes, culebras y lagartos, y otros muchos g\u00e9neros de animales feroces y espantables, y que del medio del lago sale una voz trist\u00edsima que dice: \u00bbT\u00fa, caballero, quienquiera que seas, que el temeroso lago est\u00e1s mirando, si quieres alcanzar el bien que debajo destas negras aguas se encubre, muestra el valor de tu fuerte pecho y arr\u00f3jate en mitad de su negro y encendido licor; porque si as\u00ed no lo haces, no ser\u00e1s digno de ver las altas maravillas que en s\u00ed encierran y contienen los siete castillos de las siete fadas que debajo desta negregura yacen?\u00bb \u00bfY que, apenas el caballero no ha acabado de o\u00edr la voz temerosa, cuando, sin entrar m\u00e1s en cuentas consigo, sin ponerse a considerar el peligro a que se pone, y aun sin despojarse de la pesadumbre de sus fuertes armas, encomend\u00e1ndose a Dios y a su se\u00f1ora, se arroja en mitad del bullente lago, y, cuando no se cata ni sabe d\u00f3nde ha de parar, se halla entre unos floridos campos, con quien los El\u00edseos no tienen que ver en ninguna cosa? All\u00ed le parece que el cielo es m\u00e1s transparente, y que el sol luce con claridad m\u00e1s nueva; ofr\u00e9cesele a los ojos una apacible floresta de tan verdes y frondosos \u00e1rboles compuesta, que alegra a la vista su verdura, y entretiene los o\u00eddos el dulce y no aprendido canto de los peque\u00f1os, infinitos y pintados pajarillos que por los intricados ramos van cruzando. Aqu\u00ed descubre un arroyuelo, cuyas frescas aguas, que l\u00edquidos cristales parecen, corren sobre menudas arenas y blancas pedrezuelas, que oro cernido y puras perlas semejan; acull\u00e1 vee una artificiosa fuente de jaspe variado y de liso m\u00e1rmol compuesta; ac\u00e1 vee otra a lo brutesco adornada, adonde las menudas conchas de las almejas, con las torcidas casas blancas y amarillas del caracol, puestas con orden desordenada, mezclados entre ellas pedazos de cristal luciente y de contrahechas esmeraldas, hacen una variada labor, de manera que el arte, imitando a la naturaleza, parece que all\u00ed la vence. Acull\u00e1 de improviso se le descubre un fuerte castillo o vistoso alc\u00e1zar, cuyas murallas son de macizo oro, las almenas de diamantes, las puertas de jacintos; finalmente, \u00e9l es de tan admirable compostura que, con ser la materia de que est\u00e1 formado no menos que de diamantes, de carbuncos, de rub\u00edes, de perlas, de oro y de esmeraldas, es de m\u00e1s estimaci\u00f3n su hechura. Y \u00bfhay m\u00e1s que ver, despu\u00e9s de haber visto esto, que ver salir por la puerta del castillo un buen n\u00famero de doncellas, cuyos galanos y vistosos trajes, si yo me pusiese ahora a decirlos como las historias nos los cuentan, ser\u00eda nunca acabar; y tomar luego la que parec\u00eda principal de todas por la mano al atrevido caballero que se arroj\u00f3 en el ferviente lago, y llevarle, sin hablarle palabra, dentro del rico alc\u00e1zar o castillo, y hacerle desnudar como su madre le pari\u00f3, y ba\u00f1arle con templadas aguas, y luego untarle todo con olorosos ung\u00fcentos, y vestirle una camisa de cendal delgad\u00edsimo, toda olorosa y perfumada, y acudir otra doncella y echarle un mant\u00f3n sobre los hombros, que, por lo menos menos, dicen que suele valer una ciudad, y aun m\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 es ver, pues, cuando nos cuentan que, tras todo esto, le llevan a otra sala, donde halla puestas las mesas, con tanto concierto, que queda suspenso y admirado?; \u00bfqu\u00e9, el verle echar agua a manos, toda de \u00e1mbar y de olorosas flores distilada?; \u00bfqu\u00e9, el hacerle sentar sobre una silla de marfil?; \u00bfqu\u00e9, verle servir todas las doncellas, guardando un maravilloso silencio?; \u00bfqu\u00e9, el traerle tanta diferencia de manjares, tan sabrosamente guisados, que no sabe el apetito a cu\u00e1l deba de alargar la mano? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 o\u00edr la m\u00fasica que en tanto que come suena, sin saberse qui\u00e9n la canta ni ad\u00f3nde suena? \u00bfY, despu\u00e9s de la comida acabada y las mesas alzadas, quedarse el caballero recostado sobre la silla, y quiz\u00e1 mond\u00e1ndose los dientes, como es costumbre, entrar a deshora por la puerta de la sala otra mucho m\u00e1s hermosa doncella que ninguna de las primeras, y sentarse al lado del caballero, y comenzar a darle cuenta de qu\u00e9 castillo es aqu\u00e9l, y de c\u00f3mo ella est\u00e1 encantada en \u00e9l, con otras cosas que suspenden al caballero y admiran a los leyentes que van leyendo su historia? No quiero alargarme m\u00e1s en esto, pues dello se puede colegir que cualquiera parte que se lea, de cualquiera historia de caballero andante, ha de causar gusto y maravilla a cualquiera que la leyere. Y vuestra merced cr\u00e9ame, y, como otra vez le he dicho, lea estos libros, y ver\u00e1 c\u00f3mo le destierran la melancol\u00eda que tuviere, y le mejoran la condici\u00f3n, si acaso la tiene mala. De m\u00ed s\u00e9 decir que, despu\u00e9s que soy caballero andante, soy valiente, comedido, liberal, bien criado, generoso, cort\u00e9s, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos, de prisiones, de encantos; y, aunque ha tan poco que me vi encerrado en una jaula, como loco, pienso, por el valor de mi brazo, favoreci\u00e9ndome el cielo y no me siendo contraria la fortuna, en pocos d\u00edas verme rey de alg\u00fan reino, adonde pueda mostrar el agradecimiento y liberalidad que mi pecho encierra. Que, m\u00eda fe, se\u00f1or, el pobre est\u00e1 inhabilitado de poder mostrar la virtud de liberalidad con ninguno, aunque en sumo grado la posea; y el agradecimiento que s\u00f3lo consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras. Por esto querr\u00eda que la fortuna me ofreciese presto alguna ocasi\u00f3n donde me hiciese emperador, por mostrar mi pecho haciendo bien a mis amigos, especialmente a este pobre de Sancho Panza, mi escudero, que es el mejor hombre del mundo, y querr\u00eda darle un condado que le tengo muchos d\u00edas ha prometido, sino que temo que no ha de tener habilidad para gobernar su estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi estas \u00faltimas palabras oy\u00f3 Sancho a su amo, a quien dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Trabaje vuestra merced, se\u00f1or don Quijote, en darme ese condado, tan prometido de vuestra merced como de m\u00ed esperado, que yo le prometo que no me falte a m\u00ed habilidad para gobernarle; y, cuando me faltare, yo he o\u00eddo decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los estados de los se\u00f1ores, y les dan un tanto cada a\u00f1o, y ellos se tienen cuidado del gobierno, y el se\u00f1or se est\u00e1 a pierna tendida, gozando de la renta que le dan, sin curarse de otra cosa;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y as\u00ed har\u00e9 yo, y no reparar\u00e9 en tanto m\u00e1s cuanto, sino que luego me desistir\u00e9 de todo, y me gozar\u00e9 mi renta como un duque, y all\u00e1 se lo hayan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso, hermano Sancho \u2014dijo el can\u00f3nigo\u2014, enti\u00e9ndese en cuanto al gozar la renta; empero, al administrar justicia, ha de atender el se\u00f1or del estado, y aqu\u00ed entra la habilidad y buen juicio, y principalmente la buena intenci\u00f3n de acertar; que si \u00e9sta falta en los principios, siempre ir\u00e1n errados los medios y los fines; y as\u00ed suele Dios ayudar al buen deseo del simple como desfavorecer al malo del discreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No s\u00e9 esas filosof\u00edas \u2014respondi\u00f3 Sancho Panza\u2014; mas s\u00f3lo s\u00e9 que tan presto tuviese yo el condado como sabr\u00eda regirle; que tanta alma tengo yo como otro, y tanto cuerpo como el que m\u00e1s, y tan rey ser\u00eda yo de mi estado como cada uno del suyo; y, si\u00e9ndolo, har\u00eda lo que quisiese; y, haciendo lo que quisiese, har\u00eda mi gusto; y, haciendo mi gusto, estar\u00eda contento; y, en estando uno contento, no tiene m\u00e1s que desear; y, no teniendo m\u00e1s que desear, acab\u00f3se; y el estado venga, y a Dios y ve\u00e1monos, como dijo un ciego a otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No son malas filosof\u00edas \u00e9sas, como t\u00fa dices, Sancho; pero, con todo eso, hay mucho que decir sobre esta materia de condados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo cual replic\u00f3 don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo no s\u00e9 que haya m\u00e1s que decir; s\u00f3lo me gu\u00edo por el ejemplo que me da el grande Amad\u00eds de Gaula, que hizo a su escudero conde de la \u00cdnsula Firme; y as\u00ed, puedo yo, sin escr\u00fapulo de conciencia, hacer conde a Sancho Panza, que es uno de los mejores escuderos que caballero andante ha tenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admirado qued\u00f3 el can\u00f3nigo de los concertados disparates que don Quijote hab\u00eda dicho, del modo con que hab\u00eda pintado la aventura del Caballero del Lago, de la impresi\u00f3n que en \u00e9l hab\u00edan hecho las pensadas mentiras de los libros que hab\u00eda le\u00eddo; y, finalmente, le admiraba la necedad de Sancho, que con tanto ah\u00ednco deseaba alcanzar el condado que su amo le hab\u00eda prometido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en esto, volv\u00edan los criados del can\u00f3nigo, que a la venta hab\u00edan ido por la ac\u00e9mila del repuesto, y, haciendo mesa de una alhombra y de la verde yerba del prado, a la sombra de unos \u00e1rboles se sentaron, y comieron all\u00ed, porque el boyero no perdiese la comodidad de aquel sitio, como queda dicho. Y, estando comiendo, a deshora oyeron un recio estruendo y un son de esquila, que por entre unas zarzas y espesas matas que all\u00ed junto estaban sonaba, y al mesmo instante vieron salir de entre aquellas malezas una hermosa cabra, toda la piel manchada de negro, blanco y pardo. Tras ella ven\u00eda un cabrero d\u00e1ndole voces, y dici\u00e9ndole palabras a su uso, para que se detuviese, o al reba\u00f1o volviese. La fugitiva cabra, temerosa y despavorida, se vino a la gente, como a favorecerse della, y all\u00ed se detuvo. Lleg\u00f3 el cabrero, y, asi\u00e9ndola de los cuernos, como si fuera capaz de discurso y entendimiento, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ah cerrera, cerrera, Manchada, Manchada, y c\u00f3mo and\u00e1is vos estos d\u00edas de pie cojo! \u00bfQu\u00e9 lobos os espantan, hija? \u00bfNo me dir\u00e9is qu\u00e9 es esto, hermosa? Mas \u00a1qu\u00e9 puede ser sino que sois hembra, y no pod\u00e9is estar sosegada; que mal haya vuestra condici\u00f3n, y la de todas aquellas a quien imit\u00e1is! Volved, volved, amiga; que si no tan contenta, a lo menos, estar\u00e9is m\u00e1s segura en vuestro aprisco, o con vuestras compa\u00f1eras; que si vos que las hab\u00e9is de guardar y encaminar and\u00e1is tan sin gu\u00eda y tan descaminada, \u00bfen qu\u00e9 podr\u00e1n parar ellas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contento dieron las palabras del cabrero a los que las oyeron, especialmente al can\u00f3nigo, que le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por vida vuestra, hermano, que os sosegu\u00e9is un poco y no os acuci\u00e9is en volver tan presto esa cabra a su reba\u00f1o; que, pues ella es hembra, como vos dec\u00eds, ha de seguir su natural distinto, por m\u00e1s que vos os pong\u00e1is a estorbarlo. Tomad este bocado y bebed una vez, con que templar\u00e9is la c\u00f3lera, y en tanto, descansar\u00e1 la cabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el decir esto y el darle con la punta del cuchillo los lomos de un conejo fiambre, todo fue uno. Tom\u00f3lo y agradeci\u00f3lo el cabrero; bebi\u00f3 y soseg\u00f3se, y luego dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No querr\u00eda que por haber yo hablado con esta alima\u00f1a tan en seso, me tuviesen vuestras mercedes por hombre simple; que en verdad que no carecen de misterio las palabras que le dije. R\u00fastico soy, pero no tanto que no entienda c\u00f3mo se ha de tratar con los hombres y con las bestias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso creo yo muy bien \u2014dijo el cura\u2014, que ya yo s\u00e9 de esperiencia que los montes cr\u00edan letrados y las caba\u00f1as de los pastores encierran fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A lo menos, se\u00f1or \u2014replic\u00f3 el cabrero\u2014, acogen hombres escarmentados; y para que cre\u00e1is esta verdad y la toqu\u00e9is con la mano, aunque parezca que sin ser rogado me convido, si no os enfad\u00e1is dello y quer\u00e9is, se\u00f1ores, un breve espacio prestarme o\u00eddo atento, os contar\u00e9 una verdad que acredite lo que ese se\u00f1or (se\u00f1alando al cura) ha dicho, y la m\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto respondi\u00f3 don Quijote:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por ver que tiene este caso un no s\u00e9 qu\u00e9 de sombra de aventura de caballer\u00eda, yo, por mi parte, os oir\u00e9, hermano, de muy buena gana, y as\u00ed lo har\u00e1n todos estos se\u00f1ores, por lo mucho que tienen de discretos y de ser amigos de curiosas novedades que suspendan, alegren y entretengan los sentidos, como, sin duda, pienso que lo ha de hacer vuestro cuento. Comenzad, pues, amigo, que todos escucharemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Saco la m\u00eda \u2014dijo Sancho\u2014; que yo a aquel arroyo me voy con esta empanada, donde pienso hartarme por tres d\u00edas; porque he o\u00eddo decir a mi se\u00f1or don Quijote que el escudero de caballero andante ha de comer, cuando se le ofreciere, hasta no poder m\u00e1s, a causa que se les suele ofrecer entrar acaso por una selva tan intricada que no aciertan a salir della en seis d\u00edas; y si el hombre no va harto, o bien prove\u00eddas las alforjas, all\u00ed se podr\u00e1 quedar, como muchas veces se queda, hecho carne momia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 T\u00fa est\u00e1s en lo cierto, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014: vete adonde quisieres, y come lo que pudieres; que yo ya estoy satisfecho, y s\u00f3lo me falta dar al alma su refacci\u00f3n, como se la dar\u00e9 escuchando el cuento deste buen hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed las daremos todos a las nuestras \u2014dijo el can\u00f3nigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego, rog\u00f3 al cabrero que diese principio a lo que prometido hab\u00eda. El cabrero dio dos palmadas sobre el lomo a la cabra, que por los cuernos ten\u00eda, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Recu\u00e9state junto a m\u00ed, Manchada, que tiempo nos queda para volver a nuestro apero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que lo entendi\u00f3 la cabra, porque, en sent\u00e1ndose su due\u00f1o, se tendi\u00f3 ella junto a \u00e9l con mucho sosiego, y, mir\u00e1ndole al rostro, daba a entender que estaba atenta a lo que el cabrero iba diciendo, el cual comenz\u00f3 su historia desta manera:<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XLIX. Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su se\u00f1or don Quijote \u2014 \u00a1Ah \u2014dijo Sancho\u2014; cogido le tengo! Esto es lo que yo deseaba saber, como al alma y como a la vida. Venga ac\u00e1, se\u00f1or: \u00bfpodr\u00eda negar lo que com\u00fanmente suele decirse por ah\u00ed cuando una persona est\u00e1 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":{"0":"post-21225","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-don-quijote-de-la-mancha","7":"tag-miguel-de-cervantes"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulo 49 y 50 - Miguel de Cervantes | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"LIBROS - TESOROS LITERARIOS: Cap\u00edtulo XLIX. 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