{"id":20991,"date":"2025-06-22T00:00:14","date_gmt":"2025-06-21T23:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20991"},"modified":"2025-06-22T09:14:51","modified_gmt":"2025-06-22T08:14:51","slug":"don-quijote-de-la-mancha-capitulos-45-y-46-miguel-de-cervantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20991","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Cap\u00edtulos 45 y 46 (Miguel de Cervantes)"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XLV. Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda, y otras aventuras sucedidas, con toda verdad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 les parece a vuestras mercedes, se\u00f1ores \u2014dijo el barbero\u2014, de lo que afirman estos gentiles hombres, pues a\u00fan porf\u00edan que \u00e9sta no es bac\u00eda, sino yelmo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y quien lo contrario dijere \u2014dijo don Quijote\u2014, le har\u00e9 yo conocer que miente, si fuere caballero, y si escudero, que remiente mil veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro barbero, que a todo estaba presente, como ten\u00eda tan bien conocido el humor de don Quijote, quiso esforzar su desatino y llevar adelante la burla para que todos riesen, y dijo, hablando con el otro barbero:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or barbero, o quien sois, sabed que yo tambi\u00e9n soy de vuestro oficio, y tengo m\u00e1s ha de veinte a\u00f1os carta de examen, y conozco muy bien de todos los instrumentos de la barber\u00eda, sin que le falte uno; y ni m\u00e1s ni menos fui un tiempo en mi mocedad soldado, y s\u00e9 tambi\u00e9n qu\u00e9 es yelmo, y qu\u00e9 es morri\u00f3n, y celada de encaje, y otras cosas tocantes a la milicia, digo, a los g\u00e9neros de armas de los soldados; y digo, salvo mejor parecer, remiti\u00e9ndome siempre al mejor entendimiento, que esta pieza que est\u00e1 aqu\u00ed delante y que este buen se\u00f1or tiene en las manos, no s\u00f3lo no es bac\u00eda de barbero, pero est\u00e1 tan lejos de serlo como est\u00e1 lejos lo blanco de lo negro y la verdad de la mentira; tambi\u00e9n digo que \u00e9ste, aunque es yelmo, no es yelmo entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No, por cierto \u2014dijo don Quijote\u2014, porque le falta la mitad, que es la babera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es \u2014dijo el cura, que ya hab\u00eda entendido la intenci\u00f3n de su amigo el barbero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lo mismo confirm\u00f3 Cardenio, don Fernando y sus camaradas; y aun el oidor, si no estuviera tan pensativo con el negocio de don Luis, ayudara, por su parte, a la burla; pero las veras de lo que pensaba le ten\u00edan tan suspenso, que poco o nada atend\u00eda a aquellos donaires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1V\u00e1lame Dios! \u2014dijo a esta saz\u00f3n el barbero burlado\u2014; \u00bfque es posible que tanta gente honrada diga que \u00e9sta no es bac\u00eda, sino yelmo? Cosa parece \u00e9sta que puede poner en admiraci\u00f3n a toda una Universidad, por discreta que sea. Basta: si es que esta bac\u00eda es yelmo, tambi\u00e9n debe de ser esta albarda jaez de caballo, como este se\u00f1or ha dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A m\u00ed albarda me parece \u2014dijo don Quijote\u2014, pero ya he dicho que en eso no me entremeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De que sea albarda o jaez \u2014dijo el cura\u2014 no est\u00e1 en m\u00e1s de decirlo el se\u00f1or don Quijote; que en estas cosas de la caballer\u00eda todos estos se\u00f1ores y yo le damos la ventaja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por Dios, se\u00f1ores m\u00edos \u2014dijo don Quijote\u2014, que son tantas y tan estra\u00f1as las cosas que en este castillo, en dos veces que en \u00e9l he alojado, me han sucedido, que no me atreva a decir afirmativamente ninguna cosa de lo que acerca de lo que en \u00e9l se contiene se preguntare, porque imagino que cuanto en \u00e9l se trata va por v\u00eda de encantamento. La primera vez me fatig\u00f3 mucho un moro encantado que en \u00e9l hay, y a Sancho no le fue muy bien con otros sus secuaces; y anoche estuve colgado deste brazo casi dos horas, sin saber c\u00f3mo ni c\u00f3mo no vine a caer en aquella desgracia. As\u00ed que, ponerme yo agora en cosa de tanta confusi\u00f3n a dar mi parecer, ser\u00e1 caer en juicio temerario. En lo que toca a lo que dicen que \u00e9sta es bac\u00eda, y no yelmo, ya yo tengo respondido; pero, en lo de declarar si \u00e9sa es albarda o jaez, no me atrevo a dar sentencia difinitiva: s\u00f3lo lo dejo al buen parecer de vuestras mercedes. Quiz\u00e1 por no ser armados caballeros, como yo lo soy, no tendr\u00e1n que ver con vuestras mercedes los encantamentos deste lugar, y tendr\u00e1n los entendimientos libres, y podr\u00e1n juzgar de las cosas deste castillo como ellas son real y verdaderamente, y no como a m\u00ed me parec\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No hay duda \u2014respondi\u00f3 a esto don Fernando\u2014, sino que el se\u00f1or don Quijote ha dicho muy bien hoy que a nosotros toca la difinici\u00f3n deste caso; y, porque vaya con m\u00e1s fundamento, yo tomar\u00e9 en secreto los votos destos se\u00f1ores, y de lo que resultare dar\u00e9 entera y clara noticia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para aquellos que la ten\u00edan del humor de don Quijote, era todo esto materia de grand\u00edsima risa; pero, para los que le ignoraban, les parec\u00eda el mayor disparate del mundo, especialmente a los cuatro criados de don Luis, y a don Luis ni m\u00e1s ni menos, y a otros tres pasajeros que acaso hab\u00edan llegado a la venta, que ten\u00edan parecer de ser cuadrilleros, como, en efeto, lo eran. Pero el que m\u00e1s se desesperaba era el barbero, cuya bac\u00eda, all\u00ed delante de sus ojos, se le hab\u00eda vuelto en yelmo de Mambrino, y cuya albarda pensaba sin duda alguna que se le hab\u00eda de volver en jaez rico de caballo; y los unos y los otros se re\u00edan de ver c\u00f3mo andaba don Fernando tomando los votos de unos en otros, habl\u00e1ndolos al o\u00eddo para que en secreto declarasen si era albarda o jaez aquella joya sobre quien tanto se hab\u00eda peleado. Y, despu\u00e9s que hubo tomado los votos de aquellos que a don Quijote conoc\u00edan, dijo en alta voz:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El caso es, buen hombre, que ya yo estoy cansado de tomar tantos pareceres, porque veo que a ninguno pregunto lo que deseo saber que no me diga que es disparate el decir que \u00e9sta sea albarda de jumento, sino jaez de caballo, y aun de caballo castizo; y as\u00ed, habr\u00e9is de tener paciencia, porque, a vuestro pesar y al de vuestro asno, \u00e9ste es jaez y no albarda, y vos hab\u00e9is alegado y probado muy mal de vuestra parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No la tenga yo en el cielo \u2014dijo el sobrebarbero\u2014 si todos vuestras mercedes no se enga\u00f1an, y que as\u00ed parezca mi \u00e1nima ante Dios como ella me parece a m\u00ed albarda, y no jaez; pero all\u00e1 van leyes&#8230;, etc\u00e9tera; y no digo m\u00e1s; y en verdad que no estoy borracho: que no me he desayunado, si de pecar no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No menos causaban risa las necedades que dec\u00eda el barbero que los disparates de don Quijote, el cual a esta saz\u00f3n dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aqu\u00ed no hay m\u00e1s que hacer, sino que cada uno tome lo que es suyo, y a quien Dios se la dio, San Pedro se la bendiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los cuatro dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si ya no es que esto sea burla pesada, no me puedo persuadir que hombres de tan buen entendimiento como son, o parecen, todos los que aqu\u00ed est\u00e1n, se atrevan a decir y afirmar que \u00e9sta no es bac\u00eda, ni aqu\u00e9lla albarda; mas, como veo que lo afirman y lo dicen, me doy a entender que no carece de misterio el porfiar una cosa tan contraria de lo que nos muestra la misma verdad y la misma experiencia; porque, \u00a1voto a tal! \u2014y arroj\u00f3le redondo\u2014, que no me den a m\u00ed a entender cuantos hoy viven en el mundo al rev\u00e9s de que \u00e9sta no sea bac\u00eda de barbero y \u00e9sta albarda de asno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien podr\u00eda ser de borrica \u2014dijo el cura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tanto monta \u2014dijo el criado\u2014, que el caso no consiste en eso, sino en si es o no es albarda, como vuestras mercedes dicen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oyendo esto uno de los cuadrilleros que hab\u00edan entrado, que hab\u00eda o\u00eddo la pendencia y quisti\u00f3n, lleno de c\u00f3lera y de enfado, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tan albarda es como mi padre; y el que otra cosa ha dicho o dijere debe de estar hecho uva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ment\u00eds como bellaco villano \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, alzando el lanz\u00f3n, que nunca le dejaba de las manos, le iba a descargar tal golpe sobre la cabeza, que, a no desviarse el cuadrillero, se le dejara all\u00ed tendido. El lanz\u00f3n se hizo pedazos en el suelo, y los dem\u00e1s cuadrilleros, que vieron tratar mal a su compa\u00f1ero, alzaron la voz pidiendo favor a la Santa Hermandad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ventero, que era de la cuadrilla, entr\u00f3 al punto por su varilla y por su espada, y se puso al lado de sus compa\u00f1eros; los criados de don Luis rodearon a don Luis, porque con el alboroto no se les fuese; el barbero, viendo la casa revuelta, torn\u00f3 a asir de su albarda, y lo mismo hizo Sancho; don Quijote puso mano a su espada y arremeti\u00f3 a los cuadrilleros. Don Luis daba voces a sus criados que le dejasen a \u00e9l y acorriesen a don Quijote, y a Cardenio, y a don Fernando, que todos favorec\u00edan a don Quijote. El cura daba voces, la ventera gritaba, su hija se aflig\u00eda, Maritornes lloraba, Dorotea estaba confusa, Luscinda suspensa y do\u00f1a Clara desmayada. El barbero aporreaba a Sancho, Sancho mol\u00eda al barbero; don Luis, a quien un criado suyo se atrevi\u00f3 a asirle del brazo porque no se fuese, le dio una pu\u00f1ada que le ba\u00f1\u00f3 los dientes en sangre; el oidor le defend\u00eda, don Fernando ten\u00eda debajo de sus pies a un cuadrillero, midi\u00e9ndole el cuerpo con ellos muy a su sabor. El ventero torn\u00f3 a reforzar la voz, pidiendo favor a la Santa Hermandad: de modo que toda la venta era llantos, voces, gritos, confusiones, temores, sobresaltos, desgracias, cuchilladas, mojicones, palos, coces y efusi\u00f3n de sangre. Y, en la mitad deste caos, m\u00e1quina y laberinto de cosas, se le represent\u00f3 en la memoria de don Quijote que se ve\u00eda metido de hoz y de coz en la discordia del campo de Agramante; y as\u00ed dijo, con voz que atronaba la venta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1T\u00e9nganse todos; todos envainen; todos se sosieguen; \u00f3iganme todos, si todos quieren quedar con vida!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A cuya gran voz, todos se pararon, y \u00e9l prosigui\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfNo os dije yo, se\u00f1ores, que este castillo era encantado, y que alguna regi\u00f3n de demonios debe de habitar en \u00e9l? En confirmaci\u00f3n de lo cual, quiero que ve\u00e1is por vuestros ojos c\u00f3mo se ha pasado aqu\u00ed y trasladado entre nosotros la discordia del campo de Agramante. Mirad c\u00f3mo all\u00ed se pelea por la espada, aqu\u00ed por el caballo, acull\u00e1 por el \u00e1guila, ac\u00e1 por el yelmo, y todos peleamos, y todos no nos entendemos. Venga, pues, vuestra merced, se\u00f1or oidor, y vuestra merced, se\u00f1or cura, y el uno sirva de rey Agramante, y el otro de rey Sobrino, y p\u00f3nganos en paz; porque por Dios Todopoderoso que es gran bellaquer\u00eda que tanta gente principal como aqu\u00ed estamos se mate por causas tan livianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuadrilleros, que no entend\u00edan el frasis de don Quijote, y se ve\u00edan malparados de don Fernando, Cardenio y sus camaradas, no quer\u00edan sosegarse; el barbero s\u00ed, porque en la pendencia ten\u00eda deshechas las barbas y el albarda; Sancho, a la m\u00e1s m\u00ednima voz de su amo, obedeci\u00f3 como buen criado; los cuatro criados de don Luis tambi\u00e9n se estuvieron quedos, viendo cu\u00e1n poco les iba en no estarlo. S\u00f3lo el ventero porfiaba que se hab\u00edan de castigar las insolencias de aquel loco, que a cada paso le alborotaba la venta. Finalmente, el rumor se apacigu\u00f3 por entonces, la albarda se qued\u00f3 por jaez hasta el d\u00eda del juicio, y la bac\u00eda por yelmo y la venta por castillo en la imaginaci\u00f3n de don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puestos, pues, ya en sosiego, y hechos amigos todos a persuasi\u00f3n del oidor y del cura, volvieron los criados de don Luis a porfiarle que al momento se viniese con ellos; y, en tanto que \u00e9l con ellos se aven\u00eda, el oidor comunic\u00f3 con don Fernando, Cardenio y el cura qu\u00e9 deb\u00eda hacer en aquel caso, cont\u00e1ndoseles con las razones que don Luis le hab\u00eda dicho. En fin, fue acordado que don Fernando dijese a los criados de don Luis qui\u00e9n \u00e9l era y c\u00f3mo era su gusto que don Luis se fuese con \u00e9l al Andaluc\u00eda, donde de su hermano el marqu\u00e9s ser\u00eda estimado como el valor de don Luis merec\u00eda; porque desta manera se sab\u00eda de la intenci\u00f3n de don Luis que no volver\u00eda por aquella vez a los ojos de su padre, si le hiciesen pedazos. Entendida, pues, de los cuatro la calidad de don Fernando y la intenci\u00f3n de don Luis, determinaron entre ellos que los tres se volviesen a contar lo que pasaba a su padre, y el otro se quedase a servir a don Luis, y a no dejalle hasta que ellos volviesen por \u00e9l, o viese lo que su padre les ordenaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desta manera se apacigu\u00f3 aquella m\u00e1quina de pendencias, por la autoridad de Agramante y prudencia del rey Sobrino; pero, vi\u00e9ndose el enemigo de la concordia y el \u00e9mulo de la paz menospreciado y burlado, y el poco fruto que hab\u00eda granjeado de haberlos puesto a todos en tan confuso laberinto, acord\u00f3 de probar otra vez la mano, resucitando nuevas pendencias y desasosiegos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es, pues, el caso que los cuadrilleros se sosegaron, por haber entreo\u00eddo la calidad de los que con ellos se hab\u00edan combatido, y se retiraron de la pendencia, por parecerles que, de cualquiera manera que sucediese, hab\u00edan de llevar lo peor de la batalla; pero uno dellos, que fue el que fue molido y pateado por don Fernando, le vino a la memoria que, entre algunos mandamientos que tra\u00eda para prender a algunos delincuentes, tra\u00eda uno contra don Quijote, a quien la Santa Hermandad hab\u00eda mandado prender, por la libertad que dio a los galeotes, y como Sancho, con mucha raz\u00f3n, hab\u00eda temido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imaginando, pues, esto, quiso certificarse si las se\u00f1as que de don Quijote tra\u00eda ven\u00edan bien, y, sacando del seno un pergamino, top\u00f3 con el que buscaba; y, poni\u00e9ndosele a leer de espacio, porque no era buen lector, a cada palabra que le\u00eda pon\u00eda los ojos en don Quijote, y iba cotejando las se\u00f1as del mandamiento con el rostro de don Quijote, y hall\u00f3 que, sin duda alguna, era el que el mandamiento rezaba. Y, apenas se hubo certificado, cuando, recogiendo su pergamino, en la izquierda tom\u00f3 el mandamiento, y con la derecha asi\u00f3 a don Quijote del cuello fuertemente, que no le dejaba alentar, y a grandes voces dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Favor a la Santa Hermandad! Y, para que se vea que lo pido de veras, l\u00e9ase este mandamiento, donde se contiene que se prenda a este salteador de caminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00f3 el mandamiento el cura, y vio como era verdad cuanto el cuadrillero dec\u00eda, y c\u00f3mo conven\u00eda con las se\u00f1as con don Quijote; el cual, vi\u00e9ndose tratar mal de aquel villano malandr\u00edn, puesta la c\u00f3lera en su punto y cruji\u00e9ndole los huesos de su cuerpo, como mejor pudo \u00e9l, asi\u00f3 al cuadrillero con entrambas manos de la garganta, que, a no ser socorrido de sus compa\u00f1eros, all\u00ed dejara la vida antes que don Quijote la presa. El ventero, que por fuerza hab\u00eda de favorecer a los de su oficio, acudi\u00f3 luego a dalle favor. La ventera, que vio de nuevo a su marido en pendencias, de nuevo alz\u00f3 la voz, cuyo tenor le llevaron luego Maritornes y su hija, pidiendo favor al cielo y a los que all\u00ed estaban. Sancho dijo, viendo lo que pasaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Vive el Se\u00f1or, que es verdad cuanto mi amo dice de los encantos deste castillo, pues no es posible vivir una hora con quietud en \u00e9l!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Fernando desparti\u00f3 al cuadrillero y a don Quijote, y, con gusto de entrambos, les desenclavij\u00f3 las manos, que el uno en el collar del sayo del uno, y el otro en la garganta del otro, bien asidas ten\u00edan; pero no por esto cesaban los cuadrilleros de pedir su preso, y que les ayudasen a d\u00e1rsele atado y entregado a toda su voluntad, porque as\u00ed conven\u00eda al servicio del rey y de la Santa Hermandad, de cuya parte de nuevo les ped\u00edan socorro y favor para hacer aquella prisi\u00f3n de aquel robador y salteador de sendas y de carreras. Re\u00edase de o\u00edr decir estas razones don Quijote; y, con mucho sosiego, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Venid ac\u00e1, gente soez y malnacida: \u00bfsaltear de caminos llam\u00e1is al dar libertad a los encadenados, soltar los presos, acorrer a los miserables, alzar los ca\u00eddos, remediar los menesterosos? \u00a1Ah gente infame, digna por vuestro bajo y vil entendimiento que el cielo no os comunique el valor que se encierra en la caballer\u00eda andante, ni os d\u00e9 a entender el pecado e ignorancia en que est\u00e1is en no reverenciar la sombra, cuanto m\u00e1s la asistencia, de cualquier caballero andante! Venid ac\u00e1, ladrones en cuadrilla, que no cuadrilleros, salteadores de caminos con licencia de la Santa Hermandad; decidme: \u00bfqui\u00e9n fue el ignorante que firm\u00f3 mandamiento de prisi\u00f3n contra un tal caballero como yo soy? \u00bfQui\u00e9n el que ignor\u00f3 que son esentos de todo judicial fuero los caballeros andantes, y que su ley es su espada; sus fueros, sus br\u00edos; sus prem\u00e1ticas, su voluntad? \u00bfQui\u00e9n fue el mentecato, vuelvo a decir, que no sabe que no hay secutoria de hidalgo con tantas preeminencias, ni esenciones, como la que adquiere un caballero andante el d\u00eda que se arma caballero y se entrega al duro ejercicio de la caballer\u00eda? \u00bfQu\u00e9 caballero andante pag\u00f3 pecho, alcabala, chap\u00edn de la reina, moneda forera, portazgo ni barca? \u00bfQu\u00e9 sastre le llev\u00f3 hechura de vestido que le hiciese? \u00bfQu\u00e9 castellano le acogi\u00f3 en su castillo que le hiciese pagar el escote? \u00bfQu\u00e9 rey no le asent\u00f3 a su mesa? \u00bfQu\u00e9 doncella no se le aficion\u00f3 y se le entreg\u00f3 rendida, a todo su talante y voluntad? Y, finalmente, \u00bfqu\u00e9 caballero andante ha habido, hay ni habr\u00e1 en el mundo, que no tenga br\u00edos para dar \u00e9l solo cuatrocientos palos a cuatrocientos cuadrilleros que se le pongan delante?<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_1_xlvi\"><\/a>Cap\u00edtulo XLVI. De la notable aventura de los cuadrilleros, y la gran ferocidad de nuestro buen caballero don Quijote<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto que don Quijote esto dec\u00eda, estaba persuadiendo el cura a los cuadrilleros como don Quijote era falto de juicio, como lo ve\u00edan por sus obras y por sus palabras, y que no ten\u00edan para qu\u00e9 llevar aquel negocio adelante, pues, aunque le prendiesen y llevasen, luego le hab\u00edan de dejar por loco; a lo que respondi\u00f3 el del mandamiento que a \u00e9l no tocaba juzgar de la locura de don Quijote, sino hacer lo que por su mayor le era mandado, y que una vez preso, siquiera le soltasen trecientas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Con todo eso \u2014dijo el cura\u2014, por esta vez no le hab\u00e9is de llevar, ni aun \u00e9l dejar\u00e1 llevarse, a lo que yo entiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efeto, tanto les supo el cura decir, y tantas locuras supo don Quijote hacer, que m\u00e1s locos fueran que no \u00e9l los cuadrilleros si no conocieran la falta de don Quijote; y as\u00ed, tuvieron por bien de apaciguarse, y aun de ser medianeros de hacer las paces entre el barbero y Sancho Panza, que todav\u00eda asist\u00edan con gran rancor a su pendencia. Finalmente, ellos, como miembros de justicia, mediaron la causa y fueron \u00e1rbitros della, de tal modo que ambas partes quedaron, si no del todo contentas, a lo menos en algo satisfechas, porque se trocaron las albardas, y no las cinchas y j\u00e1quimas; y en lo que tocaba a lo del yelmo de Mambrino, el cura, a socapa y sin que don Quijote lo entendiese, le dio por la bac\u00eda ocho reales, y el barbero le hizo una c\u00e9dula del recibo y de no llamarse a enga\u00f1o por entonces, ni por siempre jam\u00e1s am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sosegadas, pues, estas dos pendencias, que eran las m\u00e1s principales y de m\u00e1s tomo, restaba que los criados de don Luis se contentasen de volver los tres, y que el uno quedase para acompa\u00f1arle donde don Fernando le quer\u00eda llevar; y, como ya la buena suerte y mejor fortuna hab\u00eda comenzado a romper lanzas y a facilitar dificultades en favor de los amantes de la venta y de los valientes della, quiso llevarlo al cabo y dar a todo felice suceso, porque los criados se contentaron de cuanto don Luis quer\u00eda; de que recibi\u00f3 tanto contento do\u00f1a Clara, que ninguno en aquella saz\u00f3n la mirara al rostro que no conociera el regocijo de su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zoraida, aunque no entend\u00eda bien todos los sucesos que hab\u00eda visto, se entristec\u00eda y alegraba a bulto, conforme ve\u00eda y notaba los semblantes a cada uno, especialmente de su espa\u00f1ol, en quien ten\u00eda siempre puestos los ojos y tra\u00eda colgada el alma. El ventero, a quien no se le pas\u00f3 por alto la d\u00e1diva y recompensa que el cura hab\u00eda hecho al barbero, pidi\u00f3 el escote de don Quijote, con el menoscabo de sus cueros y falta de vino, jurando que no saldr\u00eda de la venta Rocinante, ni el jumento de Sancho, sin que se le pagase primero hasta el \u00faltimo ardite. Todo lo apacigu\u00f3 el cura, y lo pag\u00f3 don Fernando, puesto que el oidor, de muy buena voluntad, hab\u00eda tambi\u00e9n ofrecido la paga; y de tal manera quedaron todos en paz y sosiego, que ya no parec\u00eda la venta la discordia del campo de Agramante, como don Quijote hab\u00eda dicho, sino la misma paz y quietud del tiempo de Otaviano; de todo lo cual fue com\u00fan opini\u00f3n que se deb\u00edan dar las gracias a la buena intenci\u00f3n y mucha elocuencia del se\u00f1or cura y a la incomparable liberalidad de don Fernando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vi\u00e9ndose, pues, don Quijote libre y desembarazado de tantas pendencias, as\u00ed de su escudero como suyas, le pareci\u00f3 que ser\u00eda bien seguir su comenzado viaje y dar fin a aquella grande aventura para que hab\u00eda sido llamado y escogido; y as\u00ed, con resoluta determinaci\u00f3n se fue a poner de hinojos ante Dorotea, la cual no le consinti\u00f3 que hablase palabra hasta que se levantase; y \u00e9l, por obedecella, se puso en pie y le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Es com\u00fan proverbio, fermosa se\u00f1ora, que la diligencia es madre de la buena ventura, y en muchas y graves cosas ha mostrado la experiencia que la solicitud del negociante trae a buen fin el pleito dudoso; pero en ningunas cosas se muestra m\u00e1s esta verdad que en las de la guerra, adonde la celeridad y presteza previene los discursos del enemigo, y alcanza la vitoria antes que el contrario se ponga en defensa. Todo esto digo, alta y preciosa se\u00f1ora, porque me parece que la estada nuestra en este castillo ya es sin provecho, y podr\u00eda sernos de tanto da\u00f1o que lo ech\u00e1semos de ver alg\u00fan d\u00eda; porque, \u00bfqui\u00e9n sabe si por ocultas esp\u00edas y diligentes habr\u00e1 sabido ya vuestro enemigo el gigante de que yo voy a destruille?; y, d\u00e1ndole lugar el tiempo, se fortificase en alg\u00fan inexpugnable castillo o fortaleza contra quien valiesen poco mis diligencias y la fuerza de mi incansable brazo. As\u00ed que, se\u00f1ora m\u00eda, prevengamos, como tengo dicho, con nuestra diligencia sus designios, y part\u00e1monos luego a la buena ventura; que no est\u00e1 m\u00e1s de tenerla vuestra grandeza como desea, de cuanto yo tarde de verme con vuestro contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Call\u00f3 y no dijo m\u00e1s don Quijote, y esper\u00f3 con mucho sosiego la respuesta de la fermosa infanta; la cual, con adem\u00e1n se\u00f1oril y acomodado al estilo de don Quijote, le respondi\u00f3 desta manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo os agradezco, se\u00f1or caballero, el deseo que mostr\u00e1is tener de favorecerme en mi gran cuita, bien as\u00ed como caballero, a quien es anejo y concerniente favorecer los hu\u00e9rfanos y menesterosos; y quiera el cielo que el vuestro y mi deseo se cumplan, para que ve\u00e1is que hay agradecidas mujeres en el mundo. Y en lo de mi partida, sea luego; que yo no tengo m\u00e1s voluntad que la vuestra: disponed vos de m\u00ed a toda vuestra guisa y talante; que la que una vez os entreg\u00f3 la defensa de su persona y puso en vuestras manos la restauraci\u00f3n de sus se\u00f1or\u00edos no ha de querer ir contra lo que la vuestra prudencia ordenare.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A la mano de Dios \u2014dijo don Quijote\u2014; pues as\u00ed es que una se\u00f1ora se me humilla, no quiero yo perder la ocasi\u00f3n de levantalla y ponella en su heredado trono. La partida sea luego, porque me va poniendo espuelas al deseo y al camino lo que suele decirse que en la tardanza est\u00e1 el peligro. Y, pues no ha criado el cielo, ni visto el infierno, ninguno que me espante ni acobarde, ensilla, Sancho, a Rocinante, y apareja tu jumento y el palafr\u00e9n de la reina, y despid\u00e1monos del castellano y destos se\u00f1ores, y vamos de aqu\u00ed luego al punto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sancho, que a todo estaba presente, dijo, meneando la cabeza a una parte y a otra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ay se\u00f1or, se\u00f1or, y c\u00f3mo hay m\u00e1s mal en el aldeg\u00fcela que se suena, con perd\u00f3n sea dicho de las tocadas honradas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 mal puede haber en ninguna aldea, ni en todas las ciudades del mundo, que pueda sonarse en menoscabo m\u00edo, villano?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si vuestra merced se enoja \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, yo callar\u00e9, y dejar\u00e9 de decir lo que soy obligado como buen escudero, y como debe un buen criado decir a su se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Di lo que quisieres \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014, como tus palabras no se encaminen a ponerme miedo; que si t\u00fa le tienes, haces como quien eres, y si yo no le tengo, hago como quien soy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No es eso, \u00a1pecador fui yo a Dios! \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, sino que yo tengo por cierto y por averiguado que esta se\u00f1ora que se dice ser reina del gran reino Micomic\u00f3n no lo es m\u00e1s que mi madre; porque, a ser lo que ella dice, no se anduviera hocicando con alguno de los que est\u00e1n en la rueda, a vuelta de cabeza y a cada traspuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Par\u00f3se colorada con las razones de Sancho Dorotea, porque era verdad que su esposo don Fernando, alguna vez, a hurto de otros ojos, hab\u00eda cogido con los labios parte del premio que merec\u00edan sus deseos (lo cual hab\u00eda visto Sancho, y pareci\u00e9ndole que aquella desenvoltura m\u00e1s era de dama cortesana que de reina de tan gran reino), y no pudo ni quiso responder palabra a Sancho, sino dej\u00f3le proseguir en su pl\u00e1tica, y \u00e9l fue diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Esto digo, se\u00f1or, porque, si al cabo de haber andado caminos y carreras, y pasado malas noches y peores d\u00edas, ha de venir a coger el fruto de nuestros trabajos el que se est\u00e1 holgando en esta venta, no hay para qu\u00e9 darme priesa a que ensille a Rocinante, albarde el jumento y aderece al palafr\u00e9n, pues ser\u00e1 mejor que nos estemos quedos, y cada puta hile, y comamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Oh, v\u00e1lame Dios, y cu\u00e1n grande que fue el enojo que recibi\u00f3 don Quijote, oyendo las descompuestas palabras de su escudero! Digo que fue tanto, que, con voz atropellada y tartamuda lengua, lanzando vivo fuego por los ojos, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh bellaco villano, mal mirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado, atrevido, murmurador y maldiciente! \u00bfTales palabras has osado decir en mi presencia y en la destas \u00ednclitas se\u00f1oras, y tales deshonestidades y atrevimientos osaste poner en tu confusa imaginaci\u00f3n? \u00a1Vete de mi presencia, monstruo de naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquer\u00edas, inventor de maldades, publicador de sandeces, enemigo del decoro que se debe a las reales personas! \u00a1Vete; no parezcas delante de m\u00ed, so pena de mi ira!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, enarc\u00f3 las cejas, hinch\u00f3 los carrillos, mir\u00f3 a todas partes, y dio con el pie derecho una gran patada en el suelo, se\u00f1ales todas de la ira que encerraba en sus entra\u00f1as. A cuyas palabras y furibundos ademanes qued\u00f3 Sancho tan encogido y medroso, que se holgara que en aquel instante se abriera debajo de sus pies la tierra y le tragara. Y no supo qu\u00e9 hacerse, sino volver las espaldas y quitarse de la enojada presencia de su se\u00f1or. Pero la discreta Dorotea, que tan entendido ten\u00eda ya el humor de don Quijote, dijo, para templarle la ira:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No os despech\u00e9is, se\u00f1or Caballero de la Triste Figura, de las sandeces que vuestro buen escudero ha dicho, porque quiz\u00e1 no las debe de decir sin ocasi\u00f3n, ni de su buen entendimiento y cristiana conciencia se puede sospechar que levante testimonio a nadie; y as\u00ed, se ha de creer, sin poner duda en ello, que, como en este castillo, seg\u00fan vos, se\u00f1or caballero, dec\u00eds, todas las cosas van y suceden por modo de encantamento, podr\u00eda ser, digo, que Sancho hubiese visto por esta diab\u00f3lica v\u00eda lo que \u00e9l dice que vio, tan en ofensa de mi honestidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Por el omnipotente Dios juro \u2014dijo a esta saz\u00f3n don Quijote\u2014, que la vuestra grandeza ha dado en el punto, y que alguna mala visi\u00f3n se le puso delante a este pecador de Sancho, que le hizo ver lo que fuera imposible verse de otro modo que por el de encantos no fuera; que s\u00e9 yo bien de la bondad e inocencia deste desdichado, que no sabe levantar testimonios a nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ans\u00ed es y ans\u00ed ser\u00e1 \u2014dijo don Fernando\u2014; por lo cual debe vuestra merced, se\u00f1or don Quijote, perdonalle y reducille al gremio de su gracia, sicut erat in principio, antes que las tales visiones le sacasen de juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote respondi\u00f3 que \u00e9l le perdonaba, y el cura fue por Sancho, el cual vino muy humilde, y, hinc\u00e1ndose de rodillas, pidi\u00f3 la mano a su amo; y \u00e9l se la dio, y, despu\u00e9s de hab\u00e9rsela dejado besar, le ech\u00f3 la bendici\u00f3n, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Agora acabar\u00e1s de conocer, Sancho hijo, ser verdad lo que yo otras muchas veces te he dicho de que todas las cosas deste castillo son hechas por v\u00eda de encantamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed lo creo yo \u2014dijo Sancho\u2014, excepto aquello de la manta, que realmente sucedi\u00f3 por v\u00eda ordinaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No lo creas \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; que si as\u00ed fuera, yo te vengara entonces, y aun agora; pero ni entonces ni agora pude ni vi en qui\u00e9n tomar venganza de tu agravio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desearon saber todos qu\u00e9 era aquello de la manta, y el ventero lo cont\u00f3, punto por punto: la volater\u00eda de Sancho Panza, de que no poco se rieron todos; y de que no menos se corriera Sancho, si de nuevo no le asegurara su amo que era encantamento; puesto que jam\u00e1s lleg\u00f3 la sandez de Sancho a tanto, que creyese no ser verdad pura y averiguada, sin mezcla de enga\u00f1o alguno, lo de haber sido manteado por personas de carne y hueso, y no por fantasmas so\u00f1adas ni imaginadas, como su se\u00f1or lo cre\u00eda y lo afirmaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos d\u00edas eran ya pasados los que hab\u00eda que toda aquella ilustre compa\u00f1\u00eda estaba en la venta; y, pareci\u00e9ndoles que ya era tiempo de partirse, dieron orden para que, sin ponerse al trabajo de volver Dorotea y don Fernando con don Quijote a su aldea, con la invenci\u00f3n de la libertad de la reina Micomicona, pudiesen el cura y el barbero llev\u00e1rsele, como deseaban, y procurar la cura de su locura en su tierra. Y lo que ordenaron fue que se concertaron con un carretero de bueyes que acaso acert\u00f3 a pasar por all\u00ed, para que lo llevase en esta forma: hicieron una como jaula de palos enrejados, capaz que pudiese en ella caber holgadamente don Quijote; y luego don Fernando y sus camaradas, con los criados de don Luis y los cuadrilleros, juntamente con el ventero, todos por orden y parecer del cura, se cubrieron los rostros y se disfrazaron, qui\u00e9n de una manera y qui\u00e9n de otra, de modo que a don Quijote le pareciese ser otra gente de la que en aquel castillo hab\u00eda visto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hecho esto, con grand\u00edsimo silencio se entraron adonde \u00e9l estaba durmiendo y descansando de las pasadas refriegas. Lleg\u00e1ronse a \u00e9l, que libre y seguro de tal acontecimiento dorm\u00eda, y, asi\u00e9ndole fuertemente, le ataron muy bien las manos y los pies, de modo que, cuando \u00e9l despert\u00f3 con sobresalto, no pudo menearse, ni hacer otra cosa m\u00e1s que admirarse y suspenderse de ver delante de s\u00ed tan estra\u00f1os visajes; y luego dio en la cuenta de lo que su continua y desvariada imaginaci\u00f3n le representaba, y se crey\u00f3 que todas aquellas figuras eran fantasmas de aquel encantado castillo, y que, sin duda alguna, ya estaba encantado, pues no se pod\u00eda menear ni defender: todo a punto como hab\u00eda pensado que suceder\u00eda el cura, trazador desta m\u00e1quina. S\u00f3lo Sancho, de todos los presentes, estaba en su mesmo juicio y en su mesma figura; el cual, aunque le faltaba bien poco para tener la mesma enfermedad de su amo, no dej\u00f3 de conocer qui\u00e9n eran todas aquellas contrahechas figuras; mas no os\u00f3 descoser su boca, hasta ver en qu\u00e9 paraba aquel asalto y prisi\u00f3n de su amo, el cual tampoco hablaba palabra, atendiendo a ver el paradero de su desgracia; que fue que, trayendo all\u00ed la jaula, le encerraron dentro, y le clavaron los maderos tan fuertemente que no se pudieran romper a dos tirones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00e1ronle luego en hombros, y, al salir del aposento, se oy\u00f3 una voz temerosa, todo cuanto la supo formar el barbero, no el del albarda, sino el otro, que dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh Caballero de la Triste Figura!, no te d\u00e9 afincamiento la prisi\u00f3n en que vas, porque as\u00ed conviene para acabar m\u00e1s presto la aventura en que tu gran esfuerzo te puso; la cual se acabar\u00e1 cuando el furibundo le\u00f3n manchado con la blanca paloma tobosina yoguieren en uno, ya despu\u00e9s de humilladas las altas cervices al blando yugo matrimo\u00f1esco; de cuyo inaudito consorcio saldr\u00e1n a la luz del orbe los bravos cachorros, que imitar\u00e1n las rumpantes garras del valeroso padre. Y esto ser\u00e1 antes que el seguidor de la fugitiva ninfa faga dos vegadas la visita de las lucientes im\u00e1gines con su r\u00e1pido y natural curso. Y t\u00fa, \u00a1oh, el m\u00e1s noble y obediente escudero que tuvo espada en cinta, barbas en rostro y olfato en las narices!, no te desmaye ni descontente ver llevar ans\u00ed delante de tus ojos mesmos a la flor de la caballer\u00eda andante; que presto, si al plasmador del mundo le place, te ver\u00e1s tan alto y tan sublimado que no te conozcas, y no saldr\u00e1n defraudadas las promesas que te ha fecho tu buen se\u00f1or. Y aseg\u00farote, de parte de la sabia Mentironiana, que tu salario te sea pagado, como lo ver\u00e1s por la obra; y sigue las pisadas del valeroso y encantado caballero, que conviene que vayas donde par\u00e9is entrambos. Y, porque no me es l\u00edcito decir otra cosa, a Dios quedad, que yo me vuelvo adonde yo me s\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, al acabar de la profec\u00eda, alz\u00f3 la voz de punto, y diminuy\u00f3la despu\u00e9s, con tan tierno acento, que aun los sabidores de la burla estuvieron por creer que era verdad lo que o\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued\u00f3 don Quijote consolado con la escuchada profec\u00eda, porque luego coligi\u00f3 de todo en todo la significaci\u00f3n de ella; y vio que le promet\u00edan el verse ayuntados en santo y debido matrimonio con su querida Dulcinea del Toboso, de cuyo felice vientre saldr\u00edan los cachorros, que eran sus hijos, para gloria perpetua de la Mancha. Y, creyendo esto bien y firmemente, alz\u00f3 la voz, y, dando un gran suspiro, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Oh t\u00fa, quienquiera que seas, que tanto bien me has pronosticado!, ru\u00e9gote que pidas de mi parte al sabio encantador que mis cosas tiene a cargo, que no me deje perecer en esta prisi\u00f3n donde agora me llevan, hasta ver cumplidas tan alegres e incomparables promesas como son las que aqu\u00ed se me han hecho; que, como esto sea, tendr\u00e9 por gloria las penas de mi c\u00e1rcel, y por alivio estas cadenas que me ci\u00f1en, y no por duro campo de batalla este lecho en que me acuestan, sino por cama blanda y t\u00e1lamo dichoso. Y, en lo que toca a la consolaci\u00f3n de Sancho Panza, mi escudero, yo conf\u00edo de su bondad y buen proceder que no me dejar\u00e1 en buena ni en mala suerte; porque, cuando no suceda, por la suya o por mi corta ventura, el poderle yo dar la \u00ednsula, o otra cosa equivalente que le tengo prometida, por lo menos su salario no podr\u00e1 perderse; que en mi testamento, que ya est\u00e1 hecho, dejo declarado lo que se le ha de dar, no conforme a sus muchos y buenos servicios, sino a la posibilidad m\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sancho Panza se le inclin\u00f3 con mucho comedimiento, y le bes\u00f3 entrambas las manos, porque la una no pudiera, por estar atadas entrambas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego tomaron la jaula en hombros aquellas visiones, y la acomodaron en el carro de los bueyes.<\/p>\n<p>\u00a0Redacci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XLV. Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda, y otras aventuras sucedidas, con toda verdad \u2014 \u00bfQu\u00e9 les parece a vuestras mercedes, se\u00f1ores \u2014dijo el barbero\u2014, de lo que afirman estos gentiles hombres, pues a\u00fan porf\u00edan que \u00e9sta no es bac\u00eda, sino yelmo? \u2014 Y quien [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[445],"class_list":["post-20991","post","type-post","status-publish","format-standard","category-don-quijote-de-la-mancha","tag-miguel-de-cervantes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulos 45 y 46 (Miguel de Cervantes) | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS: Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda, y otras aventuras sucedidas, con toda verdad\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20991\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulos 45 y 46 (Miguel de Cervantes) | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS: Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda, y otras aventuras sucedidas, con toda verdad\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20991\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-06-21T23:00:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-06-22T08:14:51+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Don-Quijote-45-y-46_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1050\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"610\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"28 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=20991#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=20991\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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