{"id":20961,"date":"2025-06-21T00:00:15","date_gmt":"2025-06-20T23:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20961"},"modified":"2025-06-23T11:07:49","modified_gmt":"2025-06-23T10:07:49","slug":"fortunata-y-jacinta-primer-parte-capitulo-9-partes-v-a-viii-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20961","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Primer parte &#8211; Cap\u00edtulo 9 . partes V a  VIII (Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s)"},"content":{"rendered":"<p>-V-<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ido segu\u00eda corroborando, aunque no hab\u00eda entendido aquello de la <i>yeci\u00f3n<\/i>, ni lo entendiera nadie. Con tal palabra Izquierdo expresaba una colisi\u00f3n sangrienta, una marimorena o cosa as\u00ed. Beb\u00eda vaso tras vaso sin que su cabeza se afectase, por ser muy resistente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque mirost\u00e9, maestro, lo que les atufa es el aquel de haber estado mi endivido en Cartagena&#8230; Y yo digo que a mucha honra, \u00a1re-hostia! All\u00ed est\u00e1bamos los ver\u00eddicos liberales. Y a cuenta que yo, tocayo, toda mi vida no he hecho m\u00e1s que derramar mi sangre por la jud\u00eda libertad. El 54, \u00bfqu\u00e9 hice?, batirme en las barricadas como una presona decente. Que se lo pregunten al difunto D. Pascual Mu\u00f1oz el de la tienda de jierros, padre del marqu\u00e9s de Casa-Mu\u00f1oz, que era el hombre de m\u00e1s afloencias en estos arrabales, y me dijo mismamente aquel d\u00eda: &#8216;Amigo Plat\u00f3n, vengan esos cinco&#8217;. Y aluego jui con el propio D. Pascual a Palacio, y D. Pascual subi\u00f3 a pleticar con la Reina, y pronto baj\u00f3 con aquel pap\u00e9 firmado por la Reina en que les daba la gran pat\u00e1 a los moderaos. D. Pascual me dijo que pusiera un pa\u00f1uelo branco en la punta de un palo y que malchara delante diciendo: &#8216;cese er fuego, cese er fuego&#8230;&#8217;. El 56, era yo teniente de melicianos, y O&#8217;Donnell me cogi\u00f3 miedo, y cuando pletic\u00f3 a la tropa dijo: &#8216;si no hay quien me coja a Izquierdo, no hamos hecho na&#8217;. El 66, cuando la de los artilleros, mi compare Socorro y yo estuvimos pegando tiros en la esquina de la calle de Laganitos&#8230; El 68, cuando la sant\u00edsima, estuve haciendo la guardia en el Banco, pa que no robaran, y le digo ast\u00e9 que si por un es caso llega a paicerse por all\u00ed alg\u00fan randa, lo suicido&#8230; Pues tocan luego a la recompensa, y a Pucheta me le hacen guarda de la Casa de Campo, a Mochila del Pardo&#8230; y a m\u00ed una pat\u00e1. A cuenta que yo no pido m\u00e1s que un triste destino pa portear el correo a cualsiquiera parte, y na&#8230; Voy a ver a Bicerra, \u00bfy piensast\u00e9 que me conoce?, \u00a1pa chasco!&#8230; Le digo que soy Izquierdo, por mote <i>Plat\u00f3n<\/i>, y menea la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la que se dice: &#8216;no se acuerdan del jud\u00edo escal\u00f3n dimpu\u00e9s que est\u00e1n parriba&#8230;&#8217;. Dimpu\u00e9s me cas\u00e9 y juimos viviendo tal cual. Pero cuando vino la jud\u00eda Rep\u00f3blica, se me hab\u00eda muerto mi Dimetria, y yo no ten\u00eda que comer; me jui a ver al se\u00f1or de Pi, y le dije, digo: &#8216;Se\u00f1or de Pi, aqu\u00ed vengo sobre una colocaci\u00f3n&#8230;&#8217;. \u00a1Pa chasco! A cuenta de que el hombre me deb\u00eda de tener tirria, porque se remont\u00f3 y dijo que \u00e9l no ten\u00eda colocaciones. \u00a1Y un jud\u00edo portero me puso en la calle! \u00a1Re-contra-hostia!, \u00a1si viviera Calvo Asensio!, aquel s\u00ed era un endivido que sab\u00eda las comenencias, y el tratamiento de las personas ver\u00eddicas. \u00a1Vaya un amigo que me perd\u00ed! Toda la Inclusa era nuestra, y en tiempo leitoral, ni Dios nos tos\u00eda, ni Dios, \u00a1hostia!&#8230; \u00a1Aqu\u00e9l s\u00ed, aqu\u00e9l s\u00ed!&#8230; A cuenta que me cog\u00eda del brazo y nos entr\u00e1bamos en un caf\u00e9, o en la taberna a tomar una angelita&#8230; porque era muy llano y m\u00e1s liberal que la Virgen Sant\u00edsima. \u00bfPero estos de ahora?&#8230; es la que dice; ni liberales ni repoblicanos, ni na. Mirost\u00e9 a ese Pi&#8230; un mequetrefe. \u00bfY Castelar?, otro mequetrefe. \u00bfY Salmer\u00f3n?, otro mequetrefe. \u00bfRoque Barcia?, mismamente. Luego, si es caso, vendr\u00e1n a pedir que les ayudemos, \u00bfpero yo&#8230;? No me pienso menear; basta de <i>yeciones<\/i>. Si se junde la Rep\u00f3blica que se junda, y si se junde el jud\u00edo pueblo, que se junda tambi\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apur\u00f3 de nuevo el vaso, y el otro Jos\u00e9 admiraba igualmente su facundia y su receptividad de bebedor. Izquierdo solt\u00f3 luego una risa sarc\u00e1stica, prosiguiendo as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDicen que les van a traer a Alifonso&#8230; \u00a1Pa chasco! Por m\u00ed que lo traigan. A cuenta que es como si ver\u00eddicamente trajeran al Terso. Es la que se dice: pa m\u00ed lo mismo es blanco que negro. \u00d3igame lo bueno: El a\u00f1o pasado, estando en Alcoy, los carcas me jonjabaron. Me corr\u00ed a la partida de Callosa de Ensarri\u00e1 y tir\u00e9 mont\u00f3n de tiros a la Guardia Cevil. \u00a1Qu\u00e9 <i>yeci\u00f3n<\/i>! Salta por aqu\u00ed, salta por all\u00e1. Pero pronto me llam\u00e9 andana porque me hab\u00edan hecho contrata de medio duro diario, y los rumbeles solutamente no paic\u00edan. Yo dije: &#8216;Jos\u00e9 m\u00edo, g\u00fc\u00e9lvete liberal, que lo de carca no tercia&#8217;. Una nochecita me escurr\u00ed, y del tir\u00f3n me jui a Barcelona, donde la carpanta fue tan grande, maestro, que por poco doy las boque\u00e1s. \u00a1Ay!, tocayo, si no es porque se me terci\u00f3 encontrarme all\u00ed con mi sobrina Fortunata, no la cuento. Socorriome&#8230; es buena chica, y con los cuartos que me dio, trinqu\u00e9 el jud\u00edo tren, y a Madriz&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Entonces\u2014dijo Ido, fatigado de aquel relato incoherente, y de aquel vocabulario grotesco\u2014, recogi\u00f3 usted a ese precioso ni\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buscaba Ido la novela dentro de aquella g\u00e1rrula p\u00e1gina contempor\u00e1nea; pero Izquierdo, como hombre de m\u00e1s seso, despreciaba la novela para volver a la grave historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAllego y me aboco con los comiteles y les canto claro: &#8216;\u00bfPero se\u00f1ores, nos acantonamos o no nos acantonamos?&#8230; porque si no va a haber aqu\u00ed una <i>yeci\u00f3n<\/i>. \u00a1Se re\u00edan de m\u00ed!&#8230; \u00a1pillos! \u00a1Como que estaban vendidos al modera\u00edsmo!&#8230; Sabust\u00e9 tocayo, \u00bfcon qu\u00e9 me motejaban aquellos mequetrefes? Pues na; con que yo no s\u00e9 leer ni escribir: No es todo lo ver\u00eddico, \u00a1hostia!, porque leer ya s\u00e9, aunque no del todo lo segu\u00edo que se debe. Como escribir, no escribo porque se me corre la tinta por el dedo&#8230; \u00a1Bah!, es la que se dice: los escribidores, los periodiqueros, y los publicantones son los que han perd\u00edo con sus tiolog\u00edas a esta jud\u00eda tierra, maestro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ido tard\u00f3 mucho tiempo en apoyar esto, por ser quien era; pero Izquierdo le apret\u00f3 el brazo con tanta fuerza, que al fin no tuvo m\u00e1s remedio que asentir con una cabezada, haciendo la reserva mental de que s\u00f3lo por la violencia daba su autorizado voto a tal barbaridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces, tocayo de mi arma, viendo que me quer\u00edan meter en el estaribel y enredarme con los guras, tom\u00e9 el olivo y no juimos a Cartagena. \u00a1Ay, qu\u00e9 vida aquella! \u00a1Re-hostia! A m\u00ed me quer\u00edan hacer menistro de la Gubernaci\u00f3n; pero dije que nones. No me gustan suponeres. A cuenta que salimos con las freatas por aquellos mares de mi arma. Y entonces, que quieras que no, me ensalzaron a tiniente de nav\u00edo, y estaba mismamente a las \u00f3rdenes del general Contreras, que me trataba de t\u00fa. \u00a1Ay qu\u00e9 hombre y qu\u00e9 buen av\u00edo el suyo! Parec\u00eda ver\u00eddicamente el gran turco con su gorro colorao. Aquello era una gloria. \u00a1Alicante, \u00c1guilas! Pelotazo va, pelotazo viene. Si por un es caso nos dejan, tocayo, nos comemos el sant\u00edsimo mundo y lo acantonamos to\u00edto&#8230; \u00a1Or\u00e1n! \u00a1Ay qu\u00e9 mala sombra tiene Or\u00e1n y aquel jud\u00edo <i>vu<\/i> de los franceses que no hay cristiano que lo pase!&#8230; Me najo de all\u00ed, g\u00fcelvo a mi Espa\u00f1ita, entro en Madriz mu calla\u00edto, tan fresco&#8230; \u00bfa m\u00ed qu\u00e9?&#8230; y me presento a estos ti\u00f3logos, mequetrefes y les digo: &#8216;Aqu\u00ed me ten\u00e9is, aqu\u00ed ten\u00e9is a la personalid\u00e1 del endivido ver\u00eddico que se pas\u00f3 la sant\u00edsima vida peleando como un gato tripa arriba por las jud\u00edas libertades&#8230; Matarme, hostia, matarme; a cuenta que no me quer\u00e9is colocar&#8230;&#8217;. \u00bfUst\u00e9 me hizo caso? Pues ellos tampoco. Espotrica que te espotricar\u00e1s en las Cortes, y el sant\u00edsimo pueblo que reviente. Y yo digo que es menester acantonar a Madriz, pegarte fuego a las Cortes, al Palacio Real, y a lo jud\u00edos ministerios, al Monte de Piedad, al cuartel de la Guardia Cevil y al Dip\u00f3sito de las Aguas, y luego hacer un racimo de horca con Castelar, Pi, Figueras, Martos, Bicerra y los dem\u00e1s, por moderaos, por moderaos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VI<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dijo el <i>por moderaos<\/i> hasta seis veces, subiendo gradualmente de tono, y la \u00faltima repetici\u00f3n debi\u00f3 de o\u00edrse en el puente de Toledo. El otro Jos\u00e9 estaba muy aturdido con la b\u00e1rbara charla del grande hombre, el m\u00e1s desgraciado de los h\u00e9roes y el m\u00e1s desconocido de los m\u00e1rtires. Su m\u00e1scara de misantrop\u00eda y aquella displicencia de genio perseguido eran natural consecuencia de haber llegado al medio siglo sin encontrar su asiento, pues treinta a\u00f1os de tentativas y de fracasos son para abatir el \u00e1nimo m\u00e1s entero. Izquierdo hab\u00eda sido chal\u00e1n, tratante en trigos, revolucionario, jefe de partidas, industrial, fabricante de velas, punto figurado en una casa de juego y due\u00f1o de una <i>chirlata<\/i>; hab\u00eda casado dos veces con mujeres ricas, y en ninguno de estos diferentes estados y ocasiones obtuvo los favores de la voluble suerte. De una manera y otra, casado y soltero, trabajando por su cuenta y por la ajena, siempre mal, siempre mal, \u00a1hostia!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida inquieta, las s\u00fabitas apariciones y desapariciones que hac\u00eda, y el haber estado en <i>gurapas<\/i> algunas temporadillas rodearon de misterio su vida, d\u00e1ndole una reputaci\u00f3n deplorable. Se contaban de \u00e9l horrores. Dec\u00edan que hab\u00eda matado a Demetria, su segunda mujer, y cometido otros nefandos cr\u00edmenes, violencias y atropellos. Todo era falso. Hay que declarar que parte de su mala reputaci\u00f3n la deb\u00eda a sus fanfarronadas y a toda aquella humareda revolucionaria que ten\u00eda en la cabeza. La mayor parte de sus empresas pol\u00edticas eran so\u00f1adas, y s\u00f3lo las cre\u00edan ya poqu\u00edsimos oyentes, entre los cuales Ido del Sagrario era el de mayores tragaderas. Para completar su retrato, s\u00e9pase que no hab\u00eda estado en Cartagena. De tanto pensar en el dichoso cant\u00f3n, lleg\u00f3 sin duda a figurarse que hab\u00eda estado en \u00e9l, hablando por los codos de aquellas tremendas <i>yeciones<\/i> y dando detalles que enga\u00f1aban a muchos bobos. Lo de la partida de Callosa s\u00ed parece cierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se puede asegurar, sin temor de que ning\u00fan dato hist\u00f3rico pruebe lo contrario, que <i>Plat\u00f3n<\/i> no era valiente, y que, a pesar de tanta baladronada, su reputaci\u00f3n de braveza empezaba a decaer como todas las glorias de fundamento inseguro. En los tiempos a que me refiero, el descr\u00e9dito era tal que la propia vanidad <i>plat\u00f3nica<\/i> estaba ya por los suelos. Principiaba a creerse una nulidad, y all\u00e1 en sus soliloquios desesperados, cuando le sal\u00eda mal alguna de las bajezas con que se procuraba dinero, se escarnec\u00eda sinceramente, dici\u00e9ndose: \u00absoy pior que una caballer\u00eda; soy m\u00e1s tonto que un cerrojo; no sirvo absolutamente para nada\u00bb. El considerar que hab\u00eda llegado a los cincuenta a\u00f1os sin saber <i>plumear<\/i> y leyendo s\u00f3lo a trangullones, le hac\u00eda formar de su <i>endivido<\/i> la idea m\u00e1s desventajosa. No ocultaba su dolor por esto, y aquel d\u00eda se lo expres\u00f3 a su tocayo con sentida ingenuidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEs una gaita esto de no saber escribir&#8230; \u00a1Hostia!, si yo supiera&#8230; Cr\u00e9alo: ese es el por qu\u00e9 de la tirria que me tiene Pi\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Jos\u00e9 no le contest\u00f3. Estaba doblado por la cintura, porque el digerir las dos enormes chuletas que se hab\u00eda atizado, no se presentaba como un problema de f\u00e1cil soluci\u00f3n. Izquierdo no repar\u00f3 que a su amigo le temblaba horriblemente el p\u00e1rpado, y que las car\u00fanculas del cuello y los berrugones de la cara, inyectados y turgentes, parec\u00edan pr\u00f3ximos a reventar. Tampoco se fij\u00f3 en la inquietud de D. Jos\u00e9, que se mov\u00eda en el asiento como si este tuviese espinas; y volviendo a lamentarse de su destino, se dej\u00f3 decir: \u00abPorque no hacen solutamente estimaci\u00f3n de los ver\u00eddicos hombres del m\u00e9rito. Tanto mequetrefe colocao, y a nosotros, tocayo, a estos dos hombres de calid\u00e1 nadie les ensalza. A cuenta de ellos se lo pierden; porque usted, \u00a1hostia!, ser\u00eda un lince para la Destruci\u00f3n p\u00fablica, y yo&#8230; yo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vanidad de <i>Plat\u00f3n<\/i> cay\u00f3 de golpe cuando m\u00e1s se remontaba, y no encontrando aplicaci\u00f3n adecuada a su personalidad, se estrell\u00f3 en la conciencia de su estolidez. \u00abYo&#8230; para tirar de un carromato\u2014pens\u00f3\u2014. Despu\u00e9s dej\u00f3 caer la varonil y gallarda cabeza sobre el pecho y estuvo meditando un rato sobre <i>el por qu\u00e9<\/i> de su perra suerte. Ido permaneci\u00f3 completamente insensible a la lisonja que le soltara su amigo, y ten\u00eda la imaginaci\u00f3n sumergida en sombr\u00edo lago de tristezas, dudas, temores y desconfianzas. A Izquierdo le ro\u00eda el pesimismo. La carga de la bebida en su est\u00f3mago no tuvo poca parte en aquel desaliento horrible, durante el cual vio desfilar ante su mente los treinta a\u00f1os de fracasos que formaban su historia activa&#8230; Lo m\u00e1s singular fue que en su tristeza sent\u00eda una dulce voz silb\u00e1ndole en el o\u00eddo: \u00abT\u00fa sirves para algo&#8230; no te amontones&#8230;\u00bb. Mas no se convenc\u00eda, no. \u00abAl que me dijera \u2014pensaba\u2014, cu\u00e1l es la jud\u00eda cosa pa que sirve este piazo de hombre, le querr\u00eda, si es caso, m\u00e1s que a mi padre\u00bb. Aquel desventurado era como otros muchos seres que se pasan la mayor parte de la vida fuera de su sitio, rodando, rodando, sin llegar a fijarse en la casilla que su destino les ha marcado. Algunos se mueren y no llegan nunca; Izquierdo deb\u00eda llegar, a los cincuenta y un a\u00f1os, al puesto que la Providencia le asignara en el mundo, y que bien podr\u00edamos llamar glorioso. Un a\u00f1o despu\u00e9s de lo que ahora se narra estaba ya aquel planeta errante, puedo dar fe de ello, en su sitio c\u00f3smico. <i>Plat\u00f3n<\/i> descubri\u00f3 al fin la ley de su sino, aquello para que exclusiva y <i>solutamente<\/i> serv\u00eda. Y tuvo sosiego y pan, fue \u00fatil y desempe\u00f1\u00f3 un gran papel, y hasta se hizo c\u00e9lebre y se lo disputaban y le tra\u00edan en palmitas. No hay ser humano, por despreciable que parezca, que no pueda ser eminencia en algo, y aquel busc\u00f3n sin suerte, despu\u00e9s de medio siglo de equivocaciones, ha venido a ser, por su hermos\u00edsimo talante, el gran <i>modelo<\/i> de la pintura hist\u00f3rica contempor\u00e1nea. Hay que ver la nobleza y arrogancia de su figura cuando me lo encasquetan una armadura fina, o ropillas y balandranes de raso, y me lo ponen <i>haciendo<\/i> el duque de Gand\u00eda, al sentir la corazonada de hacerse santo, o el marqu\u00e9s de Bedmar ante el Consejo de Venecia, o Juan de Lanuza en el pat\u00edbulo, o el gran Alba poni\u00e9ndoles las peras a cuarto a los flamencos. Lo m\u00e1s peregrino es que aquella caballer\u00eda, toda ignorancia y rudeza, ten\u00eda un notable instinto de la postura, sent\u00eda hondamente la facha del personaje, y sab\u00eda traducirla con el gesto y la expresi\u00f3n de su admirable rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en aquella saz\u00f3n, todo esto era futuro y s\u00f3lo se presentaba a la mente embrutecida de <i>Plat\u00f3n<\/i> como presentimiento indeciso de glorias y bienandanza. El h\u00e9roe dio un suspiro, a que contest\u00f3 el poeta con otro suspiro m\u00e1s tempestuoso. Mirando cara a cara a su amigo, Ido tosi\u00f3 dos o tres veces, y con una vocecilla que sonaba met\u00e1licamente, le dijo, poni\u00e9ndole la mano en el hombro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUsted es desgraciado porque no le hacen justicia; pero yo lo soy m\u00e1s, tocayo, porque no hay mayor desdicha que el deshonor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Rep\u00f3blica puerca, rep\u00f3blica cochina!\u2014rebuzn\u00f3 <i>Plat\u00f3n<\/i>, dando en la mesa un porrazo tan recio, que todo el ventorro tembl\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Porque todo se puede conllevar\u2014dijo Ido bajando la voz l\u00fagubremente\u2014, menos la infidelidad conyugal. Terrible cosa es hablar de esto, querido tocayo, y que esta deshonrada boca pregone mi propia ignominia&#8230; pero hay momentos, francamente, naturalmente, en que no puede uno callar. El silencio es delito, s\u00ed se\u00f1or&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 ha de echar sobre m\u00ed la sociedad esta befa, no siendo yo culpable? \u00bfNo soy modelo de esposos y padres de familia? \u00bfPues cu\u00e1ndo he sido yo ad\u00faltero?, \u00bfcu\u00e1ndo?&#8230; que me lo digan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente, y saltando cual si fuera de goma, el hombre el\u00e9ctrico se levant\u00f3&#8230; Sent\u00eda una ansiedad que le ahogaba, un furor que le pon\u00eda los pelos de punta. En este excepcional desconcierto no se olvid\u00f3 de pagar, y dando su duro al <i>Tartera<\/i>, recogi\u00f3 la vuelta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNoble amigo\u2014d\u00edjole a Izquierdo al o\u00eddo\u2014, no me acompa\u00f1e usted&#8230; Estimo en lo que valen sus ofrecimientos de ayuda. Pero debo ir solo, enteramente solo, s\u00ed se\u00f1or; les coger\u00e9 <i>in <\/i> <i> fraganti<\/i>&#8230; \u00a1Silencio&#8230;!, \u00a1chis!&#8230; La ley me autoriza a hacer un escarmiento&#8230; pero horrible, tremendo&#8230; \u00a1Silencio digo!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y sali\u00f3 de estamp\u00eda, como una saeta. Vi\u00e9ndole correr, se re\u00edan Izquierdo y el <i>Tartera<\/i>. El infeliz Ido iba derecho a su camino sin reparar en ning\u00fan tropiezo. Por poco tumba a un ciego, y le volc\u00f3 a una mujer la cesta de los cacahuetes y pi\u00f1ones. Atraves\u00f3 la Ronda, el Mundo Nuevo y entr\u00f3 en la calle de Mira el R\u00edo baja, cuya cuesta se ech\u00f3 a pechos sin tomar aliento. Iba desatinado, gesticulando, los ojos fulminantes, el labio inferior muy echado para fuera. Sin reparar en nadie ni en nada, entr\u00f3 en la casa, subi\u00f3 las escaleras, y pasando de un corredor a otro, lleg\u00f3 pronto a su puerta. Estaba cerrada sin llave. P\u00fasose en acecho, el o\u00eddo en el agujero de la llave, y empujando de improviso la abri\u00f3 con estr\u00e9pito, y ech\u00f3 un vocerr\u00f3n muy tremendo: \u00a1Ad\u00fauultera!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Cristo!, ya le tenemos otra vez con el dichoso <i>dengue<\/i>&#8230;\u2014chill\u00f3 Nicanora, reponi\u00e9ndose al instante de aquel gran susto\u2014. Pobrecito m\u00edo, hoy viene perdido&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Jos\u00e9 entr\u00f3 a pasos largos y marcados, con desplantes de c\u00f3mico de la legua; los ojos salt\u00e1ndosele del casco; y repet\u00eda con un tono cavernoso la terror\u00edfica palabra: \u00a1ad\u00fauultera!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hombre de Dios\u2014dijo la infeliz mujer, dejando a un lado el trabajo, que aquel d\u00eda no era pintura, sino costura\u2014, t\u00fa has comido, \u00bfverdad?&#8230; Buena la hemos hecho&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le miraba con m\u00e1s l\u00e1stima que enojo, y con cierta tranquilidad relativa, como se miran los males ya muy a\u00f1ejos y conocidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u2014Fuertecillo es el ataque&#8230; Coraz\u00f3n, \u00a1c\u00f3mo est\u00e1s hoy! Alg\u00fan indino te ha convidado&#8230; Si le cojo&#8230; Mira, Jos\u00e9, debes acostarte&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por Dios, pap\u00e1\u2014dijo Rosita, que hab\u00eda entrado detr\u00e1s de su padre\u2014, no nos asustes&#8230; Qu\u00edtate de la cabeza esas andr\u00f3minas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apartola \u00e9l lejos de s\u00ed con en\u00e9rgico adem\u00e1n, y sigui\u00f3 dando aquellos pasos tragic\u00f3micos sin orden ni concierto. Parec\u00eda registrar la casa; se asomaba a las f\u00e9tidas alcobas, daba vueltas sobre un tac\u00f3n, palpaba las paredes, miraba debajo de las sillas, revolviendo los ojos con fiereza y haciendo unos aspavientos que har\u00edan re\u00edr grandemente si la compasi\u00f3n no lo impidiera. La vecindad, que se divert\u00eda mucho con el <i>dengue<\/i> del buen ido, empez\u00f3 a congregarse en el corredor. Nicanora sali\u00f3 a la puerta: \u00abHoy est\u00e1 atroz&#8230; Si yo cogiera al lipendi que le convid\u00f3 a magras&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Venga usted ac\u00e1, dama infiel!\u2014le dijo el fren\u00e9tico esposo, cogi\u00e9ndola por un brazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que advertir que ni en lo m\u00e1s fuerte del acceso era brutal. O porque tuviera muy poca fuerza o porque su natural blando no fuese nunca vencido de la fiebre de aquella incre\u00edble desaz\u00f3n, ello es que sus manos apenas causaban ofensa. Nicanora le sujet\u00f3 por ambos brazos, y \u00e9l, sacudi\u00e9ndose y pateando, descargaba su ira con estas palabras roncas: \u00abNo me lo negar\u00e1s ahora&#8230; Le he visto, le he visto yo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfA qui\u00e9n has visto, coraz\u00f3n?&#8230; \u00a1Ah!, s\u00ed, al duque. S\u00ed, aqu\u00ed le tengo&#8230; No me acordaba&#8230; \u00a1P\u00edcaro duque, que te quiere quitar esa recondenada prenda tuya!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desprendido de las manos de su mujer, que como tenazas le sujetaban, Ido volvi\u00f3 a sus m\u00edmicas, y Nicanora, sabiendo que no hab\u00eda m\u00e1s medio de aplacarle que dar rienda suelta a su insana man\u00eda para que el ataque pasara m\u00e1s pronto, le puso en la mano un palillo de tambor que all\u00ed hab\u00edan dejado los chicos, y empuj\u00e1ndole por la espalda&#8230; \u00abYa puedes escabecharnos\u2014le dijo\u2014, anda, anda; estamos all\u00ed, en el camar\u00edn, tan agasajaditos&#8230; Fuerte, hijo; dale firme y s\u00e1canos el mondongo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dando trompicones, entr\u00f3 Ido en una de las alcobas, y apoyando la rodilla en el camastro que all\u00ed hab\u00eda empez\u00f3 a dar golpes con el palillo, pronunciando torpemente estas palabras: \u00abAd\u00falteros, expiad vuestro crimen\u00bb. Los que desde el corredor le o\u00edan, re\u00edanse a todo trapo, y Nicanora arengaba al p\u00fablico diciendo: \u00abpronto se le pasar\u00e1; cuanto m\u00e1s fuerte, menos le dura\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAs\u00ed, as\u00ed&#8230; muertos los dos&#8230; charco de sangre&#8230; yo vengado, mi honra la&#8230; la&#8230; vadita\u00bb murmuraba \u00e9l dando golpes cada vez m\u00e1s flojos, y al fin se desplom\u00f3 sobre el jerg\u00f3n boca abajo. Las piernas colgaban fuera, la cara se oprim\u00eda contra la almohada, y en tal postura rumiaba expresiones oscuras que se apagaban resolvi\u00e9ndose en ronquidos. Nicanora le volvi\u00f3 cara arriba para que respirase bien, le puso las piernas dentro de la cama, manej\u00e1ndole como a un muerto, y le quit\u00f3 de la mano el palo. Arreglole las almohadas y le afloj\u00f3 la ropa. Hab\u00eda entrado en el segundo periodo, que era el com\u00e1tico, y aunque segu\u00eda delirando, no mov\u00eda ni un dedo, y apretaba fuertemente los p\u00e1rpados, temeroso de la luz. Dorm\u00eda la mona de carne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la <i>Venus de M\u00e9dicis<\/i> sali\u00f3 del cubil, vio que entre las personas que miraban por la ventana, estaba Jacinta, acompa\u00f1ada de su doncella.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VII<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda presenciado parte de la escena y estaba aterrada. \u00abYa le pas\u00f3 lo peor\u2014dijo Nicanora saliendo a recibirla\u2014. Ataque muy fuerte&#8230; Pero no hace da\u00f1o. \u00a1Pobre \u00e1ngel! Se pone de esta conformidad cuando come\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Cosa m\u00e1s rara! \u2014expres\u00f3 Jacinta entrando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cuando come carne&#8230; S\u00ed se\u00f1ora. Dice el m\u00e9dico que tiene el cerebro como pasmado, porque durante mucho tiempo estuvo escribiendo cosas de mujeres malas, sin comer nada m\u00e1s que las condenadas jud\u00edas&#8230; La miseria, se\u00f1ora, esta vida de perros. \u00a1Y si supiera usted qu\u00e9 buen hombre es!&#8230; Cuando est\u00e1 tranquilo no hace cosa mala ni dice una mentira&#8230; Incapaz de matar una pulga. Se estar\u00e1 dos a\u00f1os sin probar el pan, con tal que sus hijos lo coman. Ya ve la se\u00f1ora si soy desgraciada. Dos a\u00f1os hace que Jos\u00e9 empez\u00f3 con estas incumbencias. \u00a1Se pasaba las noches en vela, sacando de su cabeza unas f\u00e1bulas&#8230;!, todo tocante a damas infieles, guapetonas, que se iban de picos pardos con unos duques muy ad\u00falteros&#8230; y los maridos trinando&#8230; \u00a1Qu\u00e9 cosas inventaba! Y por la ma\u00f1ana las pon\u00eda en limpio en papel de marquilla con una letra que daba gusto verla. Luego le dio el tifus, y se puso tan malo que estuvo <i>suministrado<\/i> y cre\u00edamos que se iba. San\u00f3 y le quedaron estas calenturas de la sesera, este <i>dengue<\/i> que le da siempre que toma sustancia. Tiene temporadas, se\u00f1ora; a veces el ataque es muy ligero, y otras se pone tan encalabrinado que s\u00f3lo de pasar por delante del Matadero le baila el p\u00e1rpado y empieza a decir disparates. Bien dicen, se\u00f1ora, que la carne es uno de los enemigos del alma&#8230; Cuidado con lo que saca&#8230; \u00a1Que yo me adultero, y que se la pego con un duque!&#8230; Miren que yo con esta facha&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No interesaba a Jacinta aquel triste relato tanto como cre\u00eda Nicanora, y viendo que esta no pon\u00eda punto, tuvo la dama que ponerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPerdone usted\u2014dijo dulcificando su acento todo lo posible\u2014, pero dispongo de poco tiempo. Quisiera hablar con ese se\u00f1or que llaman <i>Don<\/i>&#8230; Jos\u00e9 Izquierdo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Para servir a vuecencia\u2014dijo una voz en la puerta, y al mirar, encar\u00f3 Jacinta con la arrogant\u00edsima figura de <i>Plat\u00f3n<\/i>, quien no le pareci\u00f3 tan fiero como se lo hab\u00edan pintado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edjole la Delfina que deseaba hablarle, y \u00e9l la invit\u00f3 con toda la cortes\u00eda de que era capaz a pasar a su habitaci\u00f3n. Ama y criada se pusieron en marcha hacia el 17, que era la vivienda de Izquierdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1 el <i>Pituso<\/i>?\u00bb pregunt\u00f3 Jacinta a mitad del camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Izquierdo mir\u00f3 al patio donde jugaban varios chicos, y no vi\u00e9ndole por ninguna parte, solt\u00f3 un gru\u00f1ido. Cerca del 17, en uno de los \u00e1ngulos del corredor hab\u00eda un grupo de cinco o seis personas entre grandes y chicos, en el centro del cual estaba un ni\u00f1o como de diez a\u00f1os, ciego, sentado en una banqueta y tocando la guitarra. Su brazo era muy peque\u00f1o para alcanzar el extremo del mango. Tocaba al rev\u00e9s, pisando las cuerdas con la derecha y rasgueando con la izquierda, puesta la guitarra sobre las rodillas, boca y cuerdas hacia arriba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mano peque\u00f1a y bonita del ceguezuelo her\u00eda con gracia las cuerdas, sacando de ellas arpegios dulc\u00edsimos y esos punteados graves que tan bien expresan el sentir hondo y rudo de la plebe. La cabeza del m\u00fasico oscilaba como la de esos mu\u00f1ecos que tienen por pescuezo una espiral de acero, y revolv\u00eda de un lado para otro los globos muertos de sus ojos cuajados, sin descansar un punto. Despu\u00e9s de mucho y mucho puntear y rasguear, rompi\u00f3 con chillona voz el canto:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>A Pepa la gitani&#8230; i&#8230; i&#8230;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel <i>iiii<\/i> no se acababa nunca, daba vueltas para arriba y para abajo como una r\u00fabrica trazada con el sonido. Ya les faltaba el aliento a los oyentes cuando el ciego se determin\u00f3 a posarse en el final de la frase:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>lla-cuando la pari\u00f3 su madre&#8230;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Expectaci\u00f3n, mientras el m\u00fasico echaba de lo hondo del pecho unos ayes y gru\u00f1idos como de un perrillo al que le est\u00e1n pellizcando el rabo. <i>\u00a1Ay, ay, ay!<\/i>&#8230; Por fin concluy\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>s\u00f3lo para las narices<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>le dieron siete calambres.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Risas, algazara, pataleos&#8230; Junto al ni\u00f1o cantor hab\u00eda otro ciego, viejo y curtido, la cara como un corcho, montera de pelo encasquetada y el cuerpo envuelto en capa parda con m\u00e1s remiendos que tela. Su risilla de suficiencia le denunciaba como autor de la celebrada estrofa. Era tambi\u00e9n maestro, padre quiz\u00e1s, del ciego chico y le estaba ense\u00f1ando el oficio. Jacinta ech\u00f3 un vistazo a todo aquel conjunto, y entre las respetables personas que formaban el corro, distingui\u00f3 una cuya presencia la hizo estremecer. Era el <i>Pituso<\/i>, que asomando por entre el ciego grande y el chico, atend\u00eda con toda su alma a la m\u00fasica, puesta una mano en la cintura y la otra en la boca. \u00abAh\u00ed est\u00e1\u00bb dijo al Sr. Izquierdo, que al punto le sac\u00f3 del grupo para llevarle consigo. Lo m\u00e1s particular fue que si cuando la fisonom\u00eda del <i>Pituso<\/i> estaba embadurnada crey\u00f3 Jacinta advertir en ella un gran parecido con Juanito Santa Cruz, al mirarla en su natural ser, aunque no efectivamente limpia, el parecido se hab\u00eda desvanecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo se parece\u00bb pensaba entre alegre y desalentada, cuando Izquierdo le se\u00f1al\u00f3 la puerta para que entrase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuentan Jacinta y su criada que al verse dentro de la reducida, inmunda y desamparada celda, y al observar que el llamado <i>Plat\u00f3n<\/i> cerraba la puerta, les entr\u00f3 un miedo tan grande que a entrambas se les ocurri\u00f3 salir a la ventanilla a pedir socorro. Mir\u00f3 la se\u00f1ora de soslayo a la criada, por ver si esta mostraba entereza de \u00e1nimo; pero Rafaela estaba m\u00e1s muerta que viva. \u00abEste bandido\u2014pens\u00f3 Jacinta\u2014, nos va a retorcer el pescuezo sin dejarnos chistar\u00bb. Algo se tranquilizaba oyendo muy cerca el guitarreo y el rum rum de la multitud que rodeaba a los dos ciegos. Izquierdo les ofreci\u00f3 las dos sillas que en la estancia hab\u00eda, y \u00e9l se sent\u00f3 sobre un ba\u00fal, poniendo al <i>Pituso<\/i> sobre sus rodillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rafaela cuenta que en aquel momento se le ocurri\u00f3 un plan infalible para defenderse del monstruo, si por acaso las atacaba. Desde el punto en que le viera hacer un adem\u00e1n hostil, ella se le colgar\u00eda de las barbas. Si en el mismo instante y muy de sopet\u00f3n su se\u00f1orita ten\u00eda la destreza suficiente para coger un asador que muy cerca de su mano estaba y met\u00e9rselo por los ojos, la cosa era hecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda all\u00ed m\u00e1s muebles que las dos sillas y el ba\u00fal. Ni c\u00f3moda, ni cama, ni nada. En la oscura alcoba deb\u00eda de haber alg\u00fan camastro. De la pared colgaba una grande y hermosa l\u00e1mina detr\u00e1s de cuyo cristal se ve\u00edan dos trenzas negras de pelo, hermos\u00edsimas, enroscadas al modo de culebras, y entre ellas una cinta de seda con este letrero: <i>\u00a1Hija m\u00eda!<\/i> \u00ab\u00bfDe qui\u00e9n es ese pelo?\u00bb pregunt\u00f3 Jacinta vivamente, y la curiosidad le alivi\u00f3 por un instante el miedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014De la hija de mi mujer \u2014replic\u00f3 <i>Plat\u00f3n<\/i> con gravedad, echando una mirada de desd\u00e9n al cuadro de las trenzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo cre\u00ed que eran de&#8230; \u2014balbuci\u00f3 la dama sin atreverse a acabar la frase\u2014. Y la joven a quien pertenec\u00eda ese pelo, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En el cementerio\u2014gru\u00f1\u00f3 Izquierdo con acento m\u00e1s propio de bestia que de hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta examin\u00f3 al <i>Pituso<\/i> chico y&#8230; cosa rara, volvi\u00f3 a advertir parecido con el gran <i>Pituso<\/i>. Le mir\u00f3 m\u00e1s, y mientras m\u00e1s le miraba m\u00e1s semejanza. \u00a1Santo Dios! Llamole, y el se\u00f1or Izquierdo dijo al ni\u00f1o con cierta aspereza atenuada que en \u00e9l pod\u00eda pasar por dulzura: \u00abAnda, pioj\u00edn, y da un beso a esta se\u00f1ora\u00bb. El nene, en pie, se resist\u00eda a dar un paso hacia adelante. Estaba como asustado y clavaba en la se\u00f1ora las estrellas de sus ojos. Jacinta hab\u00eda visto ojos lindos, pero como aquellos no los hab\u00eda visto nunca. Eran como los del Ni\u00f1o Dios pintado por Murillo. \u00abVen, ven\u00bb le dijo llam\u00e1ndole con ese movimiento de las dos manos que hab\u00eda aprendido de las madres. Y \u00e9l tan serio, con las mejillas encendidas por la verg\u00fcenza infantil, que tan f\u00e1cilmente se resuelve en descaro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA cuenta que no es corto de genio; pero se espanta de las personas finas\u00bb dijo Izquierdo empuj\u00e1ndole hasta que Jacinta pudo cogerle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si es todo un caballero formal \u2014declar\u00f3 la se\u00f1orita d\u00e1ndole un beso en su cara sucia que a\u00fan ol\u00eda a la endiablada pintura\u2014. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s hoy tan serio y ayer te re\u00edas tanto y me ense\u00f1abas tu leng\u00fcecita?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras rompieron el sello a la seriedad de Juan\u00edn, porque lo mismo fue o\u00edrlas que desplegar su boca en una sonrisa angelical. Riose tambi\u00e9n Jacinta; pero su coraz\u00f3n sinti\u00f3 como un repentino golpe, y se le nublaron los ojos. Con la risa del gracioso chiquillo resurg\u00eda de un modo extraordinario el parecido que la dama cre\u00eda encontrar en \u00e9l. Figurose que la raza de Santa Cruz le sal\u00eda a la cara como poco antes le hab\u00eda salido el carm\u00edn del rubor infantil. \u00abEs, es&#8230;\u00bb pens\u00f3 con profunda convicci\u00f3n, comi\u00e9ndose a miradas la cara del rapazuelo. Vela en ella las facciones que amaba; pero all\u00ed hab\u00eda adem\u00e1s otras desconocidas. Entrole entonces una de aquellas rabietinas que de tarde en tarde turbaban la placidez de su alma, y sus ojos, iluminados por aquel rencorcillo, quer\u00edan interpretar en el rostro inocente del ni\u00f1o las aborrecidas y culpables bellezas de la madre. Habl\u00f3, y su metal de voz hab\u00eda cambiado completamente. Sonaba de un modo semejante a los bajos de la guitarra: \u00abSe\u00f1or Izquierdo, \u00bftiene usted ah\u00ed por casualidad el retrato de su sobrina?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Izquierdo hubiera respondido que s\u00ed, \u00a1c\u00f3mo se habr\u00eda lanzado Jacinta sobre \u00e9l! Pero no hab\u00eda tal retrato, y m\u00e1s val\u00eda as\u00ed. Durante un rato estuvo la dama silenciosa, sintiendo que se le hac\u00eda en la garganta el nudo aquel, s\u00edntoma infalible de las grandes penas. En tanto, el Pituso adelantaba r\u00e1pidamente en el camino de la confianza. Empez\u00f3 por tocar con los dedos t\u00edmidamente una pulsera de monedas antiguas que Jacinta llevaba, y viendo que no le re\u00f1\u00edan por este desacato, sino que la se\u00f1ora aquella tan guapa le apretaba contra s\u00ed, se decidi\u00f3 a examinar el imperdible, los flecos del mant\u00f3n y principalmente el manguito, aquella cosa de pelos suaves con un agujero, donde se met\u00eda la mano y estaba tan calentito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta le sent\u00f3 sobre sus rodillas y trat\u00f3 de ahogar su desconsuelo, estimulando en su alma la piedad y el cari\u00f1o que el desvalido ni\u00f1o le inspiraba. Un examen r\u00e1pido sobre el vestido de \u00e9l le reprodujo la pena. \u00a1Que el hijo de su marido estuviese con las carnecitas al aire, los pies casi desnudos&#8230;! Le pas\u00f3 la mano por la cabeza rizosa, haciendo voto en su noble conciencia de querer al hijo de otra como si fuera suyo. El rapaz fijaba su atenci\u00f3n de salvaje en los guantes de la se\u00f1ora. No ten\u00eda \u00e9l ni idea remota de que existieran aquellas manos de mentira, dentro de las cuales estaban las manos verdaderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Pobrecito! \u2014exclam\u00f3 con vivo dolor Jacinta, observando que el m\u00edsero traje del <i>Pituso<\/i> era todo agujeros. Ten\u00eda un hombro al aire, y una de las nalgas estaba tambi\u00e9n a la intemperie. \u00a1Con cu\u00e1nto amor pas\u00f3 la mano por aquellas fin\u00edsimas carnes, de las cuales pens\u00f3 que nunca hab\u00edan conocido el calor de una mano materna, y que estaban tan heladas de noche como de d\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abToca, toca\u2014dijo a la criada\u2014; muertecito de fr\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y al Sr. Izquierdo: \u00abPero \u00bfpor qu\u00e9 tiene usted a este pobre ni\u00f1o tan desabrigado?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Soy pobre, se\u00f1ora \u2014refunfu\u00f1\u00f3 Izquierdo con la sequedad de siempre\u2014. No me quieren colocar&#8230; por decente&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Iba a seguir espetando el relato de sus cuitas pol\u00edticas; pero Jacinta no le hizo caso. Juan\u00edn, cuya audacia crec\u00eda por momentos, atrev\u00edase ya nada menos que a posarle la mano en la cara, con much\u00edsimo respeto, eso s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTe voy a traer unas botas muy bonitas\u00bb le dijo la que quer\u00eda ser madre adoptiva, ech\u00e1ndole las palabras con un beso en su o\u00eddo sucio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho levant\u00f3 un pie. \u00a1Y qu\u00e9 pie! M\u00e1s val\u00eda que ning\u00fan cristiano lo viera. Era una masa de informe esparto y de trapo asqueroso, llena de lodo y con un gran agujero, por el cual asomaba la fila de deditos rosados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Bendito Dios! \u2014exclam\u00f3 Rafaela rompiendo a re\u00edr\u2014. \u00bfPero Sr. Izquierdo, tan pobre es usted que no tiene para&#8230;?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Solutamente&#8230; \u2014\u00a1Te voy a poner m\u00e1s majo&#8230;!, ver\u00e1s. Te voy a poner un vestido muy precioso, tu sombrero, tus botas de charol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprendiendo aquello, el muy tuno \u00a1abr\u00eda cada ojo&#8230;! De todas las flaquezas humanas, la primera que apunta en el ni\u00f1o, anunciando el hombre, es la presunci\u00f3n. Juan\u00edn entendi\u00f3 que le iban a poner guapo y solt\u00f3 una carcajada. Pero las ideas y las sensaciones cambian r\u00e1pidamente en esta edad, y de improviso el <i>Pituso<\/i> dio una palmada y ech\u00f3 un gran suspiro. Es una manera especial que tienen los chicos de decir: \u00abEsto me aburre; de buena gana me marchar\u00eda\u00bb. Jacinta le retuvo a la fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vamos a ver, Sr. de Izquierdo\u2014dijo la dama, planteando decididamente la cuesti\u00f3n\u2014. Ya s\u00e9 por su vecino de usted qui\u00e9n es la mam\u00e1 de este ni\u00f1o. Est\u00e1 visto que usted no lo puede criar ni educar. Yo me lo llevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Izquierdo se prepar\u00f3 a la respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Dir\u00e9 a la se\u00f1ora&#8230; yo&#8230; ver\u00eddicamente, le tengo ley. Le quiero, si a mano viene, como hijo&#8230; Soc\u00f3rrale la se\u00f1ora, por ser de la casta que es; col\u00f3queme a m\u00ed, y yo lo criar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, estos tratos no me convienen. Seremos amigos; pero con la condici\u00f3n de que me llevo este pobre \u00e1ngel a mi casa. \u00bfPara qu\u00e9 le quiere usted? \u00bfPara que se cr\u00ede en esos patios malsanos entre pilletes?&#8230; Yo le proteger\u00e9 a usted, \u00bfqu\u00e9 quiere?, \u00bfun destino?, \u00bfuna cantidad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si la se\u00f1ora\u2014insinu\u00f3 Izquierdo torvamente, soltando las palabras despu\u00e9s de rumiarlas mucho\u2014, me logra una cosa&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014A ver qu\u00e9 cosa&#8230; \u2014La se\u00f1ora se aboca con Castelar&#8230; que me tiene tanta tirria&#8230; o con el Sr. de Pi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014D\u00e9jeme usted a m\u00ed de <i>pi<\/i> y de <i>pa<\/i>&#8230; Yo no le puedo dar a usted ning\u00fan destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues si no me dan la ministraci\u00f3n del Pardo, el hijo se queda aqu\u00ed&#8230; \u00a1hostia! \u2014declar\u00f3 Izquierdo con la mayor aspereza, levant\u00e1ndose. Parec\u00eda responder con la exhibici\u00f3n de su gallarda estatura m\u00e1s que con las palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La administraci\u00f3n del Pardo nada menos. S\u00ed, para usted estaba. Hablar\u00e9 a mi esposo, el cual reconocer\u00e1 a Juan\u00edn y le reclamar\u00e1 por la justicia, puesto que su madre le ha abandonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rafaela cuenta que al o\u00edr esto, se desconcert\u00f3 un tanto <i>Plat\u00f3n<\/i>. Pero no se dio a partido, y cogiendo en brazos al ni\u00f1o le hizo caricias a su modo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n te quiere a ti, churumb\u00e9?&#8230; \u00bfA qui\u00e9n quieres t\u00fa, pioj\u00edn m\u00edo?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El chico le ech\u00f3 los brazos al cuello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo no le impido ni le impedir\u00e9 a usted que le siga queriendo, ni aun que le vea alguna vez \u2014dijo la se\u00f1ora, contemplando a Juan\u00edn como una tonta\u2014. Volver\u00e9 ma\u00f1ana y espero convencerle&#8230; y en cuanto a la administraci\u00f3n del Pardo, no crea usted que digo que no. Podr\u00eda ser&#8230; no s\u00e9&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Izquierdo se dulcific\u00f3 un poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNada, nada\u2014pens\u00f3 Jacinta\u2014, este hombre es un chal\u00e1n. No s\u00e9 tratar con esta clase de gente. Ma\u00f1ana vuelvo con Guillermina y entonces&#8230; aqu\u00ed te quiero ver. Para usted\u2014dijo luego en voz alta\u2014, lo mejor ser\u00eda una cantidad. Me parece que est\u00e1 la patria oprimida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Izquierdo dio un suspiro y puso al chico en el suelo. \u00abUn endivido, que se pas\u00f3 su sant\u00edsima vida bregando porque los espa\u00f1oles sean libres&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero, hombre de Dios, \u00bftodav\u00eda les quiere usted m\u00e1s libres?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No&#8230; es la que se dice&#8230; cr\u00eda cuervos&#8230; Sepa ust\u00e9 que Bicerra, Castelar y otros mequetrefes, todo lo que son me lo deben a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cosa m\u00e1s particular. El ruido de la guitarra y de los cantos de los ciegos arreci\u00f3 considerablemente, uni\u00e9ndose al estr\u00e9pito de tambores de Navidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfY t\u00fa no tienes tambor?\u00bb pregunt\u00f3 Jacinta al peque\u00f1uelo, que apenas o\u00edda la pregunta ya estaba diciendo que no con la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Que barbaridad! \u00a1Miren que no tener t\u00fa un tambor&#8230;! Te lo voy a comprar hoy mismo, ahora mismo. \u00bfMe das un beso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se hac\u00eda de rogar el <i>Pituso<\/i>. Empezaba a ser descarado. Jacinta sac\u00f3 un paquetito de caramelos, y \u00e9l, con ese instinto de los golosos, se abalanz\u00f3 a ver lo que la se\u00f1ora sacaba de aquellos papeles. Cuando Jacinta le puso un caramelo dentro de la boca, Juan\u00edn se re\u00eda de gusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfC\u00f3mo se dice?\u00bb le pregunt\u00f3 Izquierdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">In\u00fatil pregunta, porque \u00e9l no sab\u00eda que cuando se recibe algo se dan las gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta le volvi\u00f3 a coger en brazos y a mirarle. Otra vez le pareci\u00f3 que el parecido se borraba. \u00a1Si no ser\u00eda&#8230;! Era conveniente averiguarlo y no proceder con precipitaci\u00f3n. Guillermina se encargar\u00eda de esto. De repente el muy pillo la mir\u00f3, y sac\u00e1ndose el caramelo de la boca, se lo ofreci\u00f3 para que chupase ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo, tonto, si tengo m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, viendo que su galanter\u00eda no era estimada, le ense\u00f1\u00f3 la lengua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Grand\u00edsimo tuno, me haces burla, a m\u00ed!&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y \u00e9l, entusiasm\u00e1ndose, volvi\u00f3 a sacar la lengua, y habl\u00f3 por primera vez en aquella conferencia, diciendo muy claro: \u00abPutona\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ama y criada rompieron a re\u00edr, y Juan\u00edn lanz\u00f3 una carcajada gracios\u00edsima, repitiendo la expresi\u00f3n, y dando palmadas como para aplaudirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 cosas le ense\u00f1a usted!&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vaya, hijo, no digas exprisiones&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfMe quieres?\u2014le dijo la Delfina apret\u00e1ndole contra s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El chico clav\u00f3 sus ojos en Izquierdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDile que s\u00ed pero a cuenta que no te vas con ella&#8230; \u00bfsabes?&#8230; que no te vas con ella, porque quieres m\u00e1s a tu pap\u00e1 Pepe, pioj\u00edn&#8230;, y que a tu pap\u00e1 le tien que dar la ministraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 el b\u00e1rbaro a cogerle, y Jacinta se despidi\u00f3, haciendo prop\u00f3sito firme de volver con el refuerzo de su amiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAdi\u00f3s, adi\u00f3s, Juan\u00edn. Hasta ma\u00f1ana\u00bb; y le bes\u00f3 la mano, pues la cara era imposible por tenerla toda untada de caramelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Adi\u00f3s, rico\u2014dijo Rafaela pellizc\u00e1ndole los dedos de un pie que asomaban por las claraboyas del calzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y salieron. Izquierdo, que aunque se ten\u00eda por caballer\u00eda, preci\u00e1base de ser caballero, sali\u00f3 a despedirlas a la puerta de la calle, con el peque\u00f1o en brazos. Y le mov\u00eda la manecita para hacerle saludar a las dos mujeres hasta que doblaron la esquina de la calle del Bastero.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">VIII<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las nueve del d\u00eda siguiente ya estaban all\u00ed otra vez ama y doncella, esperando a Guillermina, que convino en unirse con su amiga en cuanto despachara ciertos quehaceres que ten\u00eda en la estaci\u00f3n de las Pulgas. Hab\u00eda recibido dos vagones de sillares y obtenido del director de la Compa\u00f1\u00eda del Norte que le hicieran la descarga gratis con las gr\u00faas de la empresa&#8230; \u00a1los pasos que tuvo que dar para esto! Pero al fin se sali\u00f3 con la suya, y adem\u00e1s quer\u00eda que del transporte se encargara la misma empresa, que bastante dinero ganaba, y bien pod\u00eda dar a los hu\u00e9rfanos desvalidos unos cuantos viajes de camiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto entraron Jacinta y Rafaela vieron a Juan\u00edn jugando en el patio. Llam\u00e1ronle y no quiso venir. Las miraba desde lejos, riendo, con media mano metida dentro de la boca; pero en cuanto le ense\u00f1aron el tambor que le tra\u00edan, como se ense\u00f1an al toro, azuz\u00e1ndole, las banderillas que se le han de clavar, vino corriendo como exhalaci\u00f3n. Su contento era tal que parec\u00eda que le iba a dar una pataleta, y estaba tan inquieto, que a Jacinta le cost\u00f3 trabajo colgarle el tambor. Cogidos los palillos uno en cada mano, empez\u00f3 a dar porrazos sobre el parche, corriendo por aquellos muladares, envidiado de los dem\u00e1s, y sin ocuparse de otra cosa que de meter toda la bulla posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta y Rafaela subieron. La criada llevaba un l\u00edo de cosas, d\u00e1divas que la se\u00f1ora tra\u00eda a los menesterosos de aquella pobr\u00edsima vecindad. Las mujeres sal\u00edan a sus puertas movidas de la curiosidad; empezaba el chismorreo, y poco despu\u00e9s, en los murmurantes corros que se formaron, circulaban noticias y comentos: \u00abA la se\u00f1\u00e1 Nicanora le ha tra\u00eddo un mant\u00f3n borrego, al t\u00edo <i>Dido<\/i> un sombrero y un chaleco de Bayona, y a Rosa le ha puesto en la mano cinco duros como cinco soles&#8230;\u00bb. \u2014\u00abA la baldada del n\u00famero 9 le ha tra\u00eddo una manta de cama, y a la se\u00f1\u00e1 Encarnaci\u00f3n un aquel de franela para la reuma, y al t\u00edo Manjavacas un ung\u00fcento en un tarro largo que lo llaman <i>pitofufito<\/i>&#8230; sabe, lo que le di yo a mi ni\u00f1a el a\u00f1o pasado, lo cual no le quit\u00f3 de mor\u00edrseme&#8230;\u00bb.\u2014\u00abYa estoy viendo a Manjavacas empe\u00f1ando el tarro o cambi\u00e1ndolo por gotas de aguardiente&#8230;\u00bb.\u2014\u00abO\u00ed que le quiere comprar el ni\u00f1o a se\u00f1\u00f3 Pepe, y que le da treinta mil duros&#8230; y le hace gobernaor&#8230;\u00bb.\u2014\u00ab\u00bfGobernaor de qu\u00e9?&#8230;\u00bb. \u2014\u00abPaicen bobas&#8230; pues tiene que ser de las caballerizas repoblicanas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta empezaba a impacientarse porque no llegaba su amiga, y en tanto tres o cuatro mujeres, hablando a un tiempo, le expon\u00edan sus necesidades con hiperb\u00f3lico estilo. Esta ten\u00eda a sus dos ni\u00f1os descalcitos; la otra no los ten\u00eda descalzos ni calzados, porque se le mor\u00edan todos, y a ella le hab\u00eda quedado una angustia en el pecho que dec\u00edan era una <i>ero\u00edsma<\/i>. La de m\u00e1s all\u00e1 ten\u00eda cinco hijos y v\u00edsperas, de lo que daba fe el promontorio que le alzaba las faldas media vara del suelo. No pod\u00eda ir en tal estado a la F\u00e1brica de Tabacos, por lo cual estaba pasando la familia una <i>crujida<\/i> buena. El pariente de estotra no trabajaba, porque se hab\u00eda ca\u00eddo de un andamio y hac\u00eda tres meses que estaba en el catre con un tolondr\u00f3n en el pecho y muchos dolores, echando sangre por la boca. Tantas y tantas l\u00e1stimas oprim\u00edan el coraz\u00f3n de Jacinta, llevando a su mente ideas muy latas sobre la extensi\u00f3n de la miseria humana. En el seno de la prosperidad en que ella viv\u00eda, no pudo darse nunca cuenta de lo grande que es el imperio de la pobreza, y ahora ve\u00eda que, por mucho que se explore, no se llega nunca a los confines de este dilatado continente. A todos les daba alientos y promet\u00eda ampararles en la medida de sus alcances, que, si bien no cortos, eran quiz\u00e1s insuficientes para acudir a tanta y tanta necesidad. El c\u00edrculo que la rodeaba se iba estrechando, y la dama empezaba a sofocarse. Dio algunos pasos; pero de cada una de sus pisadas brotaba una compasi\u00f3n nueva; delante de su caridad luminosa \u00edbanse levantando las desdichas humanas, y reclamando el derecho a la misericordia. Despu\u00e9s de visitar varias casas, saliendo de ellas con el coraz\u00f3n desgarrado, hall\u00e1base otra vez en el corredor, ya muy intranquila por la tardanza de su amiga, cuando sinti\u00f3 que le tiraban suavemente de la cachemira. Volviose y vio una ni\u00f1a como de cinco o seis a\u00f1os, lind\u00edsima, muy limpia, con una hoja de <i>b\u00f3nibus<\/i> en el pelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe\u00f1ora\u2014le dijo la ni\u00f1a con voz dulce y t\u00edmida, pronunciando con la m\u00e1s pura correcci\u00f3n\u2014, \u00bfha visto usted mi delantal?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cogiendo por los bordes el delantal, que era de cretona azul, reci\u00e9n planchado y sin una mota, lo mostraba a la se\u00f1orita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abS\u00ed&#8230; ya lo veo\u2014dijo \u00e9sta admirada de tanta gracia y coqueter\u00eda\u2014. Est\u00e1s muy guapa y el delantal es&#8230; magn\u00edfico\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo he estrenado hoy&#8230; no lo ensuciar\u00e9, porque no bajo al patio\u2014a\u00f1adi\u00f3 la peque\u00f1a, hinchando de gozo y vanidad sus naricillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfDe qui\u00e9n eres? \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Adoraci\u00f3n. \u2014\u00a1Qu\u00e9 mona eres&#8230; y qu\u00e9 simp\u00e1tica!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Esta ni\u00f1a\u2014dijo una de las vecinas\u2014, es hija de una mujer muy mala que la llaman <i>Mauricia la Dura<\/i>. Ha vivido aqu\u00ed dos veces, porque la pusieron en las <i>Arrecogidas<\/i>, y se escap\u00f3, y ahora no se sabe d\u00f3nde anda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Pobre ni\u00f1a!&#8230; su mam\u00e1 no la quiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero tiene por mam\u00e1 a su t\u00eda Severiana, que la ampara como si fuera hija y la va criando. \u00bfNo conoce la se\u00f1orita a Severiana?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014He o\u00eddo hablar de ella a mi amiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, la se\u00f1orita Guillermina la quiere mucho&#8230; Como que ella y Mauricia son hijas de la planchadora de la casa&#8230; \u00a1Severiana!&#8230; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 esa mujer?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En la compra\u2014replic\u00f3 Adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vaya, que eres muy se\u00f1orita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La otra, que se oy\u00f3 llamar se\u00f1orita, no cab\u00eda en s\u00ed de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe\u00f1ora\u2014dijo, encantando a Jacinta con su metal de voz argentino y su pronunciaci\u00f3n celestial\u2014. Yo no me pint\u00e9 la cara el otro d\u00eda&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1T\u00fa no&#8230;!, ya lo sab\u00eda. Eres muy aseada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, no me pint\u00e9 \u2014repiti\u00f3 acentuando tan fuertemente el no con la cabeza, que parec\u00eda que se le romp\u00eda el pescuezo\u2014. Esos puercachones me quer\u00edan pintar, pero no me dej\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta y Rafaela estaban embelesadas. No hab\u00edan visto una ni\u00f1a tan bonita, tan modosa y que se metiera por los ojos como aquella. Daba gusto ver la limpieza de su ropa. La falda la ten\u00eda remendada, pero asead\u00edsima; los zapatos eran viejos, pero bien defendidos, y el delantal una obra maestra de pulcritud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto lleg\u00f3 la t\u00eda y madre adoptiva de Adoraci\u00f3n. Era guapetona, alta y garbosa, mujer de un papelista, y la inquilina m\u00e1s ordenada, o si se quiere, m\u00e1s pudiente de aquella colmena. Viv\u00eda en una de las habitaciones mejores del primer patio y no ten\u00eda hijos propios, raz\u00f3n m\u00e1s para que Jacinta simpatizase con ella. En cuanto se vieron se comprendieron. Severiana estim\u00f3 en lo que val\u00edan las bondades de la dama para con la peque\u00f1a; h\u00edzola entrar en su casa, y le ofreci\u00f3 una silla de las que llaman de Viena, mueble que en aquellos tugurios pareciole a Jacinta el colmo de la opulencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfY mi ama do\u00f1a Guillermina?\u2014pregunt\u00f3 Severiana\u2014. Ya s\u00e9 que viene ahora todos los d\u00edas. \u00bfUsted no me conoce? Mi madre fue planchadora en casa de los se\u00f1ores de Pacheco&#8230; all\u00ed nos criamos mi hermana Mauricia y yo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014He o\u00eddo hablar de ustedes a Guillermina&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Severiana dej\u00f3 el cesto de la compra, que bien repleto tra\u00eda, arroj\u00f3 mant\u00f3n y pa\u00f1uelo, y no pudo resistir un impulso de vanidad. Entre las habitantes de las casas domingueras es muy com\u00fan que la que viene de la plaza con abundante compra la exponga a la admiraci\u00f3n y a la envidia de las vecinas. Severiana empez\u00f3 a sacar su repuesto, y alargando la mano lo mostraba de la puerta afuera&#8230; \u00abVean ustedes&#8230; una brecolera&#8230; un cuarter\u00f3n de carne de falda&#8230; un pico de carnero con carrilladas&#8230; escarola&#8230;\u00bb y por \u00faltimo sali\u00f3 la gran sensaci\u00f3n. Severiana la ense\u00f1\u00f3 como un trofeo, reventando de orgullo. \u00ab\u00a1Un conejo!\u00bb clamaron media docena de voces&#8230; \u00ab\u00a1Hija, c\u00f3mo te has corrido!\u00bb.\u2014\u00abHija, porque se puede, y lo he sacado por siete riales\u00bb. Jacinta crey\u00f3 que la cortes\u00eda la obligaba a lisonjear a la due\u00f1a de la casa, mirando con much\u00edsimo inter\u00e9s las provisiones y elogiando su bondad y baratura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablose luego de Adoraci\u00f3n, que se hab\u00eda cosido a las faldas de Jacinta, y Severiana empez\u00f3 a referir:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEsta ni\u00f1a es de mi hermana Mauricia&#8230; La se\u00f1ora meti\u00f3 en las Micaelas a mi hermana, pero esta se fug\u00f3, encaram\u00e1ndose por una tapia; y ahora la estamos buscando para volverla a encerrar all\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Conozco mucho esa Orden\u2014dijo la de Santa Cruz\u2014, y soy muy amiga de las madres Micaelas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed la enderezar\u00e1n&#8230; Crea usted que hacen milagros&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero si es muy mala&#8230; se\u00f1ora, muy mala\u2014replic\u00f3 Severiana dando un suspiro\u2014. Aqu\u00ed me dej\u00f3 esta criatura, y no nos pesa, porque me tira el alma como si la hubiera parido&#8230; lo cual que todos los m\u00edos me han nacido muertos; y mi Juan Antonio le ha tomado tal ley a la chica, que no se puede pasar sin ella. Es una pinturera, eso s\u00ed, y me enreda mucho. Como que naci\u00f3 y se cri\u00f3 entre mujeres malas, que la ense\u00f1aron a fantasiar y a ponerse polvos en la cara. Cuando va por la calle, hace unos meneos con el cuerpo que&#8230; ya le digo que la deslomo, si no se le quita esa ma\u00f1a&#8230; \u00a1Ah!, \u00a1ver\u00e1s t\u00fa, ver\u00e1s, bribonaza! Lo bueno que tiene es que no me empuerca la ropa y le gusta lavarse manos, brazos, hocico, y hasta el cuerpo, se\u00f1ora, hasta el cuerpo. Como coja un pedazo de jab\u00f3n de olor, pronto da cuenta de \u00e9l. \u00bfPues el peinarse? Ya me ha roto tres espejos, y un d\u00eda&#8230; \u00bfque creer\u00e1 la se\u00f1ora que estaba haciendo?&#8230; pues pint\u00e1ndose las cejas con un corcho quemado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adoraci\u00f3n p\u00fasose como la grana, avergonzada de las perrer\u00edas que se contaban de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo lo har\u00e1 m\u00e1s \u2014dijo la dama sin hartarse de acariciar aquella cara tan tersa y tan bonita; y variando la conversaci\u00f3n, lo que agradeci\u00f3 mucho la peque\u00f1a, se puso a mirar y alabar el buen arreglo de la salita\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTiene usted una casa muy mona\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Para menestrales, talcualita. Ya sabe la se\u00f1orita que est\u00e1 a su disposici\u00f3n. Es muy grande para nosotros; pero tengo aqu\u00ed una amiga que vive en compa\u00f1\u00eda, do\u00f1a Fuensanta, viuda de un se\u00f1or comandante. Mi marido es bueno como los panes de Dios. Me gana catorce riales y no tiene ning\u00fan vicio. Vivimos tan ricamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta admir\u00f3 la c\u00f3moda, bru\u00f1ida de tanto fregoteo, y el altar que sobre ella formaban mil baratijas, y las fotograf\u00edas de gente de tropa, con los pantalones pintados de rojo y los botones de amarillo. El Cristo del Gran Poder y la Virgen de la Paloma, eran all\u00ed dos hermosos cuadros; hab\u00eda un gran cromo con la <i>Numancia<\/i>, navegando en un mar de musgo, y otro cuadrito bordado con <i>dos corazones amantes<\/i>, hechos a estilo de dechado, unidos con una cinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hac\u00eda tarde, y Jacinta no ten\u00eda sosiego. Por fin, saliendo al corredor, vio venir a su amiga presurosa, acalorada&#8230; \u00abNo me ri\u00f1as, hija; no sabes c\u00f3mo me han marcado esos badulaques en la estaci\u00f3n de las Pulgas. Que no pueden hacer nada sin orden expresa del Consejo. No han hecho caso de la tarjeta que llev\u00e9, y tengo que volver esta tarde, y los sillares all\u00ed muertos de risa y la obra parada&#8230; Pero en fin, vamos a nuestro asunto. \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1 ese que se come la gente? Adi\u00f3s, Severiana&#8230; Ahora no me puedo entretener contigo. Luego hablaremos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Avanzaron en busca de la guarida de Izquierdo, siempre rodeadas de vecinas. Adoraci\u00f3n iba detr\u00e1s, cogida a la falda de Jacinta, como los pajes que llevan la cola de los reyes, y delante abriendo calle, como un batidor, la zancuda, que aquel d\u00eda parec\u00eda tener las canillas m\u00e1s desarrolladas y las gre\u00f1as m\u00e1s sueltas. Jacinta le hab\u00eda llevado unas botas, y estaba la chica muy incomodada porque su madre no se las dejaba poner hasta el domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vieron entornada la puerta del 17, y Guillermina la empuj\u00f3. Grande fue su sorpresa al encarar, no con el se\u00f1or <i>Plat\u00f3n<\/i> a quien esperaba encontrar all\u00ed, sino con una mujerona muy altona y muy feona, vestida de colorines, el talle muy bajo, la cara como te\u00f1ida de ferruje, el pelo engrasado y de un negro que azuleaba. Echose a re\u00edr aquel vestiglo, ense\u00f1ando unos dientes cuya blancura con la nieve se podr\u00eda comparar, y dijo a las se\u00f1oras que <i>Don<\/i> Pepe no estaba, pero que al momentico vendr\u00eda. Era la vecina del bohardill\u00f3n, llamada com\u00fanmente la <i>gallinejera<\/i>, por tener puesto de gallineja y fritanga en la esquina de la Arganzuela. Sol\u00eda prestar servicios dom\u00e9sticos al decadente se\u00f1or de aquel domicilio, barrerle el cuarto una vez al mes, apalearle el jerg\u00f3n, y darle una mano de refregones al <i>Pituso<\/i>, cuando la porquer\u00eda le pon\u00eda una costra demasiado espesa en su angelical rostro. Tambi\u00e9n sol\u00eda preparar para el grande hombre algunos platos exquisitos, como dos cuartos de molleja, dos cuartos de sangre frita y a veces una ensalada de escarola, bien cargada de ajo y comino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tard\u00f3 en venir Izquierdo, y echose fuera la estantigua aquella gitanesca, a quien Rafaela miraba con verdadero espanto, rezando mentalmente un Padre-nuestro porque se marchara pronto. Ven\u00eda el b\u00e1rbaro dando resoplidos, cual si le rindiera la fatiga de tanto negocio como entre manos tra\u00eda, y arrojando su pavero en el rinc\u00f3n y limpi\u00e1ndose con un pa\u00f1uelo en forma de pelota el sudor de la nobil\u00edsima frente, solt\u00f3 este gru\u00f1ido: \u00abVengo de en ca Bicerra&#8230; \u00bfUst\u00e9s me recibieron? Pues \u00e9l tampoco&#8230; \u00a1el muy soplao, el muy&#8230;! La culpa tengo yo que me rebajo a endividos tan&#8230; disinificantes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014C\u00e1lmese usted, Sr. Pepe \u2014indic\u00f3 Jacinta, sinti\u00e9ndose fuerte en compa\u00f1\u00eda de su amiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como no hab\u00eda m\u00e1s que dos sillas, Rafaela tuvo que sentarse en el ba\u00fal y el grande hombre no comprendido quedose en pie; mas luego tom\u00f3 una cesta vac\u00eda que all\u00ed estaba, la puso boca abajo y acomod\u00f3 su respetable persona en ella.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-V- Ido segu\u00eda corroborando, aunque no hab\u00eda entendido aquello de la yeci\u00f3n, ni lo entendiera nadie. Con tal palabra Izquierdo expresaba una colisi\u00f3n sangrienta, una marimorena o cosa as\u00ed. 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