{"id":20288,"date":"2025-05-17T00:00:01","date_gmt":"2025-05-16T23:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20288"},"modified":"2025-05-17T07:28:40","modified_gmt":"2025-05-17T06:28:40","slug":"viaje-de-novios-capitulo-5-de-foturnata-y-jacinta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20288","title":{"rendered":"Viaje de novios &#8211; Cap\u00edtulo 5 de \u00abFortunata y Jacinta\u00bb"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Viaje de novios<\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">I<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La boda se verific\u00f3 en Mayo del 71. Dijo D. Baldomero con muy buen juicio que pues era costumbre que se largaran los novios, acabadita de recibir la bendici\u00f3n, a correrla por esos mundos, no comprend\u00eda fuese de rigor el paseo por Francia o por Italia, habiendo en Espa\u00f1a tantos lugares dignos de ser vistos. \u00c9l y Barbarita no hab\u00edan ido ni siquiera a Chamber\u00ed, porque en su tiempo los novios se quedaban donde estaban, y el \u00fanico espa\u00f1ol que se permit\u00eda viajar era el duque de Osuna, D. Pedro. \u00a1Qu\u00e9 diferencia de tiempos!&#8230; Y ahora, hasta Periquillo Redondo, el que tiene el bazar de corbatas al aire libre en la esquina de la casa de Correos hab\u00eda hecho su viajecito a Par\u00eds&#8230; Juanito se manifest\u00f3 enteramente conforme con su pap\u00e1, y recibida la bendici\u00f3n nupcial, verificado el almuerzo en familia sin aparato alguno a causa del luto, sin ninguna cosa notable como no fuera un conato de brindis de Estupi\u00f1\u00e1, cuya boca tap\u00f3 Barbarita a la primera palabra; dadas las despedidas, con sus l\u00e1grimas y besuqueos correspondientes, marido y mujer se fueron a la estaci\u00f3n. La primera etapa de su viaje fue Burgos, a donde llegaron a las tres de la ma\u00f1ana, felices y locuaces, ri\u00e9ndose de todo, del fr\u00edo y de la oscuridad. En el alma de Jacinta, no obstante, las alegr\u00edas no exclu\u00edan un cierto miedo, que a veces era terror. El ruido del \u00f3mnibus sobre el desigual piso de las calles, la subida a la fonda por angosta escalera, el aposento y sus muebles de mal gusto, mezcla de desechos de ciudad y de lujos de aldea, aumentaron aquel fr\u00edo invencible y aquella pavorosa expectaci\u00f3n que la hac\u00edan estremecer. \u00a1Y tant\u00edsimo como quer\u00eda a su marido!&#8230; \u00bfC\u00f3mo compaginar dos deseos tan diferentes; que su marido se apartase de ella y que estuviese cerca? Porque la idea de que se pudiera ir, dej\u00e1ndola sola, era como la muerte, y la de que se acercaba y la cog\u00eda en brazos con apasionado atrevimiento, tambi\u00e9n la pon\u00eda temblorosa y asustada. Habr\u00eda deseado que no se apartara de ella, pero que se estuviera quietecito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, cuando fueron a la catedral, ya bastante tarde, sab\u00eda Jacinta una porci\u00f3n de expresiones cari\u00f1osas y de \u00edntima confianza de amor que hasta entonces no hab\u00eda pronunciado nunca, como no fuera en la vaguedad discreta del pensamiento que recela descubrirse a s\u00ed mismo. No le causaba verg\u00fcenza el decirle al otro que le idolatraba, as\u00ed, as\u00ed, clarito&#8230; al pan pan y al vino vino&#8230; ni preguntarle a cada momento si era verdad que \u00e9l tambi\u00e9n estaba hecho un id\u00f3latra y que lo estar\u00eda hasta el d\u00eda del Juicio final. Y a la tal preguntita, que hab\u00eda venido a ser tan frecuente como el pesta\u00f1ear, el que estaba de turno contestaba <i>Ch\u00ed<\/i>, dando a esta s\u00edlaba un tonillo de pronunciaci\u00f3n infantil. El <i>Ch\u00ed<\/i> se lo hab\u00eda ense\u00f1ado Juanito aquella noche, lo mismo que el decir, tambi\u00e9n en estilo mimoso, <i>\u00bfme quieles?<\/i>, y otras tonter\u00edas y chiquilladas empalagosas, dichas de la manera m\u00e1s grave del mundo. En la misma catedral, cuando les quitaba la vista de encima el sacrist\u00e1n que les ense\u00f1aba alguna capilla o preciosidad reservada, los esposos aprovechaban aquel momento para darse besos a escape y a hurtadillas, frente a la santidad de los altares consagrados o detr\u00e1s de la estatua yacente de un sepulcro. Es que Juanito era un pill\u00edn, y un goloso y un atrevido. A Jacinta le causaban miedo aquellas profanaciones; pero las consent\u00eda y toleraba, poniendo su pensamiento en Dios y confiando en que Este, al verlas, volver\u00eda la cabeza con aquella indulgencia propia del que es fuente de todo amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo era para ellos motivo de felicidad. Contemplar una maravilla del arte les entusiasmaba y de puro entusiasmo se re\u00edan, lo mismo que de cualquier contrariedad. Si la comida era mala, risas; si el coche que les llevaba a la Cartuja iba danzando en los baches del camino, risas; si el sacrist\u00e1n de las Huelgas les contaba mil papas, diciendo que la se\u00f1ora abadesa se pon\u00eda mitra y gobernaba a los curas, risas. Y a m\u00e1s de esto, todo cuanto Jacinta dec\u00eda, aunque fuera la cosa m\u00e1s seria del mundo, le hac\u00eda a Juanito una gracia extraordinaria. Por cualquier tonter\u00eda que este dijese, su mujer soltaba la carcajada. Las crudezas de estilo popular y aflamencado que Santa Cruz dec\u00eda alguna vez, divert\u00edanla m\u00e1s que nada y las repet\u00eda tratando de fijarlas en su memoria. Cuando no son muy groseras, estas f\u00f3rmulas de hablar hacen gracia, como caricaturas que son del lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo se pasa sin sentir para los que est\u00e1n en \u00e9xtasis y para los enamorados. Ni Jacinta ni su esposo apreciaban bien el curso de las fugaces horas. Ella, principalmente, ten\u00eda que pensar un poco para averiguar si tal d\u00eda era el tercero o el cuarto de tan feliz existencia. Pero aunque no sepa apreciar bien la sucesi\u00f3n de los d\u00edas, el amor aspira a dominar en el tiempo como en todo, y cuando se siente victorioso en lo presente, anhela hacerse due\u00f1o de lo pasado, indagando los sucesos para ver si le son favorables, ya que no puede destruirlos y hacerlos mentira. Fuerte en la conciencia de su triunfo presente, Jacinta empez\u00f3 a sentir el desconsuelo de no someter tambi\u00e9n el pasado de su marido, haci\u00e9ndose due\u00f1a de cuanto este hab\u00eda sentido y pensado antes de casarse. Como de aquella acci\u00f3n pret\u00e9rita s\u00f3lo ten\u00eda leves indicios, despert\u00e1ronse en ella curiosidades que la inquietaban. Con los mutuos cari\u00f1os crec\u00eda la confianza, que empieza por ser inocente y va adquiriendo poco a poco la libertad de indagar y el valor de las revelaciones. Santa Cruz no estaba en el caso de que le mortificara la curiosidad, porque Jacinta era la pureza misma. Ni siquiera hab\u00eda tenido un novio de estos que no hacen m\u00e1s que mirar y poner la cara afligida. Ella s\u00ed que ten\u00eda campo vast\u00edsimo en que ejercer su esp\u00edritu cr\u00edtico. Manos a la obra. No debe haber secretos entre los esposos. Esta es la primera ley que promulga la curiosidad antes de ponerse a oficiar de inquisidora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque Jacinta hiciese la primera pregunta llamando a su marido <i>Nene<\/i> (como \u00e9l le hab\u00eda ense\u00f1ado), no dej\u00f3 este de sentirse un tanto molesto. Iban por las alamedas de chopos que hay en Burgos, rectas e inacabables, como senderos de pesadilla. La respuesta fue cari\u00f1osa, pero evasiva. \u00a1Si lo que la <i>nena<\/i> anhelaba saber era un devaneo, una tonter\u00eda&#8230;!, cosas de muchachos. La educaci\u00f3n del hombre de nuestros d\u00edas no puede ser completa si este no trata con toda clase de gente, si no echa un vistazo a todas las situaciones posibles de la vida, si no toma el tiento a las pasiones todas. Puro estudio y educaci\u00f3n pura&#8230; No se trataba de amor, porque lo que es amor, bien pod\u00eda decirlo, \u00e9l no lo hab\u00eda sentido nunca hasta que le hizo til\u00edn la que ya era su mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta cre\u00eda esto; pero la fe es una cosa y la curiosidad otra. No dudaba ni tanto as\u00ed del amor de su marido; pero quer\u00eda saber, s\u00ed se\u00f1or, quer\u00eda enterarse de ciertas aventurillas. Entre esposos debe haber siempre la mayor confianza, \u00bfno es eso? En cuanto hay secretos, adi\u00f3s paz del matrimonio. Pues bueno; ella quer\u00eda leer de cabo a rabo ciertas paginitas de la vida de su esposo antes de casarse. \u00a1Como que estas historias ayudan bastante a la educaci\u00f3n matrimonial! Sabi\u00e9ndolas de memoria, las mujeres viven m\u00e1s avisadas, y a poquito que los maridos se deslicen&#8230; \u00a1tras!, ya est\u00e1n cogidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abQue me lo tienes que contar todito&#8230; Si no, no te dejo vivir\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto fue dicho en el tren, que corr\u00eda y silbaba por las angosturas de Pancorvo. En el paisaje ve\u00eda Juanito una imagen de su conciencia. La v\u00eda que lo traspasaba, descubriendo las sombr\u00edas revueltas, era la indagaci\u00f3n inteligente de Jacinta. El muy tuno se re\u00eda, prometiendo, eso s\u00ed, contar luego; pero la verdad era que no contaba nada de sustancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1S\u00ed, porque me enga\u00f1as t\u00fa a m\u00ed!&#8230; A buena parte vienes&#8230; S\u00e9 m\u00e1s de lo que te crees. Yo me acuerdo bien de algunas cosas que vi y o\u00ed. Tu mam\u00e1 estaba muy disgustada, porque te nos hab\u00edas hecho muy chu&#8230; la&#8230; pito; eso es\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El marido continuaba encerrado en su prudencia; mas no por eso se enfadaba Jacinta. Bien le dec\u00eda su sagacidad femenil que la obstinaci\u00f3n impertinente produce efectos contrarios a los que pretende. Otra habr\u00eda puesto en aquel caso unos morritos muy serios; ella no, porque fundaba su \u00e9xito en la perseverancia combinada con el cari\u00f1o capcioso y diplom\u00e1tico. Entrando en un t\u00fanel de la Rioja, dijo as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfApostamos a que sin decirme t\u00fa una palabra, lo averiguo todo?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a la salida del t\u00fanel, el enamorado esposo, despu\u00e9s de estrujarla con un abrazo algo teatral y de haber mezclado el restallido de sus besos al mugir de la m\u00e1quina humeante, gritaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo yo ocultar a esta mona golosa?&#8230; Te como; mira que te como. \u00a1Curiosona, fisgona, fe\u00facha! \u00bfT\u00fa quieres saber? Pues te lo voy a contar, para que me quieras m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfM\u00e1s? \u00a1Qu\u00e9 gracia! Eso s\u00ed que es dif\u00edcil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Esp\u00e9rate a que lleguemos a Zaragoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, ahora. \u2014\u00bfAhora mismo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Ch\u00ed<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No&#8230; en Zaragoza. Mira que es historia larga y fastidiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mejor&#8230; Cu\u00e9ntala y luego veremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Te vas a re\u00edr de m\u00ed. Pues se\u00f1or&#8230; all\u00e1 por Diciembre del a\u00f1o pasado&#8230; no, del otro&#8230; \u00bfVes?, ya te est\u00e1s riendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Que no me r\u00edo, que estoy m\u00e1s seria que el Papamoscas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues bueno, all\u00e1 voy&#8230; Como te iba diciendo, conoc\u00ed a una mujer&#8230; Cosas de muchachos. Pero d\u00e9jame que empiece por el principio. \u00c9rase una vez&#8230; un caballero anciano muy parecido a una cotorra y llamado Estupi\u00f1\u00e1, el cual cay\u00f3 enfermo y&#8230; cosa natural, sus amigos fueron a verle&#8230; y uno de estos amigos, al subir la escalera de piedra, encontr\u00f3 una muchacha que se estaba comiendo un huevo crudo&#8230; \u00bfQu\u00e9 tal?&#8230;<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">II<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Un huevo crudo&#8230; \u00a1qu\u00e9 asco!\u2014exclam\u00f3 Jacinta escupiendo una salivita\u2014. \u00bfQu\u00e9 se puede esperar de quien se enamora de una mujer que come huevos crudos?&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hablando aqu\u00ed con imparcialidad, te dir\u00e9 que era guapa. \u00bfTe enfadas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 me voy a enfadar, hombre! Sigue&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se com\u00eda el huevo, y te ofrec\u00eda y t\u00fa participaste&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, aquel d\u00eda no hubo nada. Volv\u00ed al siguiente y me la encontr\u00e9 otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vamos, que le ca\u00edste en gracia y te estaba esperando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quer\u00eda el Delf\u00edn ser muy expl\u00edcito, y contaba a grandes rasgos, suavizando asperezas y pasando como sobre ascuas por los pasajes de peligro. Pero Jacinta ten\u00eda un arte instintivo para el manejo del gancho, y sacaba siempre algo de lo que quer\u00eda saber. All\u00ed sali\u00f3 a relucir parte de lo que Barbarita in\u00fatilmente intent\u00f3 averiguar&#8230; \u00bfQui\u00e9n era la del huevo?&#8230; Pues una chica hu\u00e9rfana que viv\u00eda con su t\u00eda, la cual era huevera y pollera en la Cava de San Miguel. \u00a1Ah! \u00a1Segunda Izquierdo!&#8230; por otro nombre la <i>Melaera<\/i>, \u00a1qu\u00e9 basilisco!&#8230; \u00a1qu\u00e9 lengua!&#8230; \u00a1qu\u00e9 rapacidad!&#8230; Era viuda, y estaba liada, as\u00ed se dice, con un picador. \u00abPero basta de digresiones. La segunda vez que entr\u00e9 en la casa, me la encontr\u00e9 sentada en uno de aquellos pelda\u00f1os de granito, llorando\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfA la t\u00eda? \u2014No, mujer, a la sobrina. La t\u00eda le acababa de echar los tiempos, y a\u00fan se o\u00edan abajo los resoplidos de la fiera&#8230; Consol\u00e9 a la pobre chica con cuatro palabrillas y me sent\u00e9 a su lado en el escal\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 poca verg\u00fcenza!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Empezamos a hablar. No sub\u00eda ni bajaba nadie. La chica era confianzuda, inocentona, de estas que dicen todo lo que sienten, as\u00ed lo bueno como lo malo. Sigamos. Pues se\u00f1or&#8230; al tercer d\u00eda me la encontr\u00e9 en la calle. Desde lejos not\u00e9 que se sonre\u00eda al verme. Hablamos cuatro palabras nada m\u00e1s; y volv\u00ed y me col\u00e9 en la casa; y me hice amigo de la t\u00eda y hablamos; y una tarde sali\u00f3 el picador de entre un mont\u00f3n de banastas donde estaba durmiendo la siesta, todo lleno de plumas, y lleg\u00e1ndose a m\u00ed me ech\u00f3 la zarpa, quiero decir, que me dio la manaza y yo se la tom\u00e9, y me convid\u00f3 a unas copas, y acept\u00e9 y bebimos. No tardamos Villalonga y yo en hacernos amigos de los amigos de aquella gente&#8230; No te r\u00edas&#8230; Te aseguro que Villalonga me arrastraba a aquella vida, porque se encaprich\u00f3 por otra chica del barrio, como yo por la sobrina de Segunda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfY cu\u00e1l era m\u00e1s guapa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1La m\u00eda!\u2014replic\u00f3 prontamente el Delf\u00edn, dejando entrever la fuerza de su amor propio\u2014, la m\u00eda&#8230; un animalito muy mono, una salvaje que no sab\u00eda leer ni escribir. Fig\u00farate, \u00a1qu\u00e9 educaci\u00f3n! \u00a1Pobre pueblo!, y luego hablamos de sus pasiones brutales, cuando nosotros tenemos la culpa&#8230; Estas cosas hay que verlas de cerca&#8230; S\u00ed, hija m\u00eda, hay que poner la mano sobre el coraz\u00f3n del pueblo, que es sano&#8230; s\u00ed, pero a veces sus latidos no son latidos, sino patadas&#8230; \u00a1Aquella infeliz chica&#8230;! Como te digo, un animal; pero buen coraz\u00f3n, buen coraz\u00f3n&#8230; \u00a1pobre <i>nena<\/i>!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al o\u00edr esta expresi\u00f3n de cari\u00f1o, dicha por el Delf\u00edn tan espont\u00e1neamente, Jacinta arrug\u00f3 el ce\u00f1o. Ella hab\u00eda heredado la aplicaci\u00f3n de la palabreja, que ya le disgustaba por ser como desecho de una pasi\u00f3n anterior, un vestido o alhaja ensuciados por el uso; y expres\u00f3 su disgusto d\u00e1ndole al p\u00edcaro de Juanito una bofetada, que para ser de mujer y en broma reson\u00f3 bastante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfVes?, ya est\u00e1s enfadada. Y sin motivo. Te cuento las cosas como pasaron&#8230; Basta ya, basta de cuentos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, no. No me enfado. Sigue, o te pego otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No me da la gana&#8230; Si lo que yo quiero es borrar un pasado que considero infamante; si no quiero tener ni memoria de \u00e9l&#8230; Es un episodio que tiene sus lados rid\u00edculos y sus lados vergonzosos. Los pocos a\u00f1os disculpan ciertas demencias, cuando de ellas se saca el honor puro y el coraz\u00f3n sano. \u00bfPara qu\u00e9 me obligas a repetir lo que quiero olvidar, si s\u00f3lo con recordarlo par\u00e9ceme que no merezco este bien que hoy poseo, t\u00fa, ni\u00f1a m\u00eda?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Est\u00e1s perdonado\u2014dijo la esposa, arregl\u00e1ndose el cabello que Santa Cruz le hab\u00eda descompuesto al acentuar de un modo material aquellas expresiones tan sabias como apasionadas\u2014. No soy impertinente, no exijo imposibles. Bien conozco que los hombres la han de correr antes de casarse. Te prevengo que ser\u00e9 muy celosa si me das motivo para serlo; pero celos retrospectivos no tendr\u00e9 nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto ser\u00eda todo lo razonable y discreto que se quiera suponer; pero la curiosidad no disminu\u00eda, antes bien aumentaba. Revivi\u00f3 con fuerza en Zaragoza, despu\u00e9s que los esposos oyeron misa en el Pilar y visitaron la Seo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi me quisieras contar algo m\u00e1s de aquello&#8230;\u00bb indic\u00f3 Jacinta, cuando vagaban por las solitarias y rom\u00e1nticas calles que se extienden detr\u00e1s de la catedral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Cruz puso mala cara. \u00ab\u00a1Pero qu\u00e9 tont\u00edn! Si lo quiero saber para re\u00edrme, nada m\u00e1s que para re\u00edrme. \u00bfQu\u00e9 cre\u00edas t\u00fa, que me iba a enfadar?&#8230; \u00a1Ay, qu\u00e9 bobito!&#8230; No, es que me hacen gracia tus calaveradas. Tienen un <i>chic<\/i>. Anoche pens\u00e9 en ellas, y aun so\u00f1\u00e9 un poquitito con la del huevo crudo y la t\u00eda y el mamarracho del t\u00edo. No, si no me enojaba; me re\u00eda, cr\u00e9elo, me divert\u00eda vi\u00e9ndote entre esa aristocracia, hecho un caballero, una persona decente, vamos, con el pelito sobre la oreja. Ahora te voy a anticipar la continuaci\u00f3n de la historia. Pues se\u00f1or&#8230; le hiciste el amor por lo fino, y ella lo admiti\u00f3 por lo basto. La sacaste de la casa de su t\u00eda y os fuisteis los dos a otro nido, en la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juanito mir\u00f3 fijamente a su mujer, y despu\u00e9s se ech\u00f3 a re\u00edr. Aquello no era adivinaci\u00f3n de Jacinta. Algo hab\u00eda o\u00eddo sin duda, por lo menos el nombre de la calle. Pensando que conven\u00eda seguir el tono festivo, dijo as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abT\u00fa sab\u00edas el nombre de la calle; no vengas ech\u00e1ndotelas de zahor\u00ed&#8230; Es que Estupi\u00f1\u00e1 me espiaba y le llevaba cuentos a mam\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Sigue con tu conquista. Pues se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Cuesti\u00f3n de pocos d\u00edas. En el pueblo, hija m\u00eda, los procedimientos son breves. Ya ves c\u00f3mo se matan. Pues lo mismo es el amor. Un d\u00eda le dije: \u00abSi quieres probarme que me quieres, huye de tu casa conmigo\u00bb. Yo pens\u00e9 que me iba a decir que no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pensaste mal&#8230; sobre todo si en su casa hab\u00eda&#8230; le\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La respuesta fue coger el mant\u00f3n, y decirme <i>vamos<\/i>. No pod\u00eda salir por la Cava. Salimos por la zapater\u00eda que se llama <i>Al ramo de azucenas<\/i>. Lo que te digo; el pueblo es as\u00ed, sumamente ejecutivo y enemigo de tr\u00e1mites.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta miraba al suelo m\u00e1s que a su marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y a rengl\u00f3n seguido la consabida palabrita de casamiento\u2014dijo mir\u00e1ndole de lleno y observ\u00e1ndole indeciso en la respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Jacinta no conoc\u00eda personalmente a ninguna v\u00edctima de las palabras de casamiento, ten\u00eda una clara idea de estos pactos diab\u00f3licos por lo que de ellos hab\u00eda visto en los dramas, en las piezas cortas y aun en las \u00f3peras, presentados como recurso teatral, unas veces para hacer llorar al p\u00fablico y otras para hacerle re\u00edr. Volvi\u00f3 a mirar a su marido, y notando en \u00e9l una como sonrisilla de hombre de mundo, le dio un pellizco acompa\u00f1ado de estos conceptos, un tanto airados:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abS\u00ed, la palabra de casamiento con reserva mental de no cumplirla, una burla, una estafa, una villan\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 hombres!&#8230; Luego dicen&#8230; \u00bfY esa tonta no te sac\u00f3 los ojos cuando se vio chasqueada?&#8230; Si hubiera sido yo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si hubieras sido t\u00fa, tampoco me habr\u00edas sacado los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Que s\u00ed&#8230; pillo&#8230; granujita. Vaya, no quiero saber m\u00e1s, no me cuentes m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfPara qu\u00e9 preguntas t\u00fa? Si te digo que no la quer\u00eda, te enfadas conmigo y tomas partido por ella&#8230; \u00bfY si te dijera que la quer\u00eda, que al poco tiempo de sacarla de su casa, se me ocurr\u00eda la simpleza de cumplir la palabra de casamiento que le di?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ah, tuno!\u2014exclam\u00f3 Jacinta con ira c\u00f3mica, aunque no enteramente c\u00f3mica\u2014. Agradece que estamos en la calle, que si no, ahora mismo te daba un par de repelones y de cada manotada me tra\u00eda un mech\u00f3n de pelo&#8230; Con que casarte&#8230; \u00a1y me lo dices a m\u00ed!&#8230; \u00a1a m\u00ed!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carcajada lanzada por Santa Cruz retumb\u00f3 en la cavidad de la plazoleta silenciosa y desierta con ecos tan extra\u00f1os, que los dos esposos se admiraron de o\u00edrla. Formaban la rinconada aquella vetustos caserones de ladrillo modelado a estilo mud\u00e9jar, en las puertas gigantones o salvajes de piedra con la maza al hombro, en las cornisas aleros de tallada madera, todo de un color de polvo uniforme y trist\u00edsimo. No se ve\u00edan ni se\u00f1ales de alma viviente por ninguna parte. Tras las rejas enmohecidas no aparec\u00eda ning\u00fan resquicio de maderas entornadas por el cual se pudiera filtrar una mirada humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEsto es tan solitario, hija m\u00eda\u2014dijo el marido, quit\u00e1ndose el sombrero y riendo\u2014, que puedes armarme el gran esc\u00e1ndalo sin que se entere nadie\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juanito corr\u00eda. Jacinta fue tras \u00e9l con la sombrilla levantada. \u00abQue no me coges\u00bb. \u2014\u00abA que s\u00ed\u00bb.\u2014\u00abQue te mato&#8230;\u00bb. Y corrieron ambos por el desigual pavimento lleno de yerba, \u00e9l riendo a carcajadas, ella coloradita y con los ojos h\u00famedos. Por fin, \u00a1pum!, le dio un sombrillazo, y cuando Juanito se rascaba, ambos se detuvieron jadeantes, sofocados por la risa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor aqu\u00ed\u00bb dijo Santa Cruz se\u00f1alando un arco que era la \u00fanica salida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando pasaban por aquel t\u00fanel, al extremo del cual se ve\u00eda otra plazoleta tan solitaria y misteriosa como la anterior, los amantes, sin decirse una palabra, se abrazaron y estuvieron estrechamente unidos, besuque\u00e1ndose por espacio de un buen minuto y dici\u00e9ndose al o\u00eddo las palabras m\u00e1s tiernas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYa ves, esto es sabros\u00edsimo. Qui\u00e9n dir\u00eda que en medio de la calle pod\u00eda uno&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si alguien nos viera&#8230; \u2014murmur\u00f3 Jacinta ruborizada, porque en verdad, aquel rinc\u00f3n de Zaragoza pod\u00eda ser todo lo solitario que se quisiese, pero no era una alcoba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mejor&#8230; si nos ven, mejor&#8230; Que se aguanten el gorro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y vuelta a los abracitos y a los vocablos de miel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por aqu\u00ed no pasa un alma&#8230; \u2014dijo \u00e9l\u2014. Es m\u00e1s, creo que por aqu\u00ed no ha pasado nunca nadie. Lo menos hay dos siglos que no ha corrido por estas paredes una mirada humana&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Calla, me parece que siento pasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pasos&#8230; \u00bfa ver?&#8230; \u2014S\u00ed, pasos. En efecto, alguien ven\u00eda. Oyose, sin poder determinar por d\u00f3nde, un arrastrar de pies sobre los guijarros del suelo. Por entre dos casas apareci\u00f3 de pronto una figura negra. Era un sacerdote viejo. Cogi\u00e9ronse del brazo los consortes y avanzaron afectando la mayor compostura. El cl\u00e9rigo, al pasar junto a ellos, les mir\u00f3 mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPar\u00e9ceme\u2014indic\u00f3 la esposa, agarr\u00e1ndose m\u00e1s al brazo de su marido y peg\u00e1ndose mucho a \u00e9l\u2014, que nos lo ha conocido en la cara\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 nos ha conocido?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Que est\u00e1bamos&#8230; tonteando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Psch&#8230; \u00bfy a m\u00ed, qu\u00e9?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mira\u2014dijo ella cuando llegaron a un sitio menos desierto\u2014, no me cuentes m\u00e1s historias. No quiero saber m\u00e1s. Punto final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rompi\u00f3 a re\u00edr, a re\u00edr, y el Delf\u00edn tuvo que preguntarle muchas veces la causa de su hilaridad para obtener esta respuesta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfSabes de qu\u00e9 me r\u00edo? De pensar en la cara que habr\u00eda puesto tu mam\u00e1 si le entras por la puerta una nuera de mant\u00f3n, sortijillas y pa\u00f1uelo a la cabeza, una nuera que dice <i>diqui\u00e1 luego<\/i> y no sabe leer\u00bb.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">III<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abQuedamos en que no hay m\u00e1s cuentos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No m\u00e1s&#8230; Bastante me he re\u00eddo ya de tu tonter\u00eda. Francamente, yo cre\u00ed que eras m\u00e1s avisado&#8230; Adem\u00e1s, todo lo que me puedas contar me lo figuro. Que te aburriste pronto. Es natural&#8230; El hombre bien criado y la mujer ordinaria no emparejan bien. Pasa la ilusi\u00f3n, y despu\u00e9s \u00bfqu\u00e9 resulta? Que ella huele a cebolla y dice palabras feas&#8230; A \u00e9l&#8230; como si lo viera&#8230; se le revuelve el est\u00f3mago, y empiezan las cuestiones. El pueblo es sucio, la mujer de clase baja, por m\u00e1s que se lave el palmito, siempre es pueblo. No hay m\u00e1s que ver las casas por dentro. Pues lo mismo est\u00e1n los benditos cuerpos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella misma tarde, despu\u00e9s de mirar la puerta del Carmen y los elocuentes muros de Santa Engracia, que vieron lo que nadie volver\u00e1 a ver, paseaban por las arboledas de Torrero. Jacinta, pesando mucho sobre el brazo de su marido, porque en verdad estaba cansadita, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUna sola cosa quiero saber, una sola. Despu\u00e9s punto en boca. \u00bfQu\u00e9 casa era esa de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima&#8230;?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero, hija, \u00bfqu\u00e9 te importa?&#8230; Bueno, te lo dir\u00e9. No tiene nada de particular. Pues se\u00f1or&#8230; viv\u00eda en aquella casa un t\u00edo de la tal, hermano de la huevera, buen tipo, el mayor perdido y el animal m\u00e1s grande que en mi vida he visto; un hombre que lo ha sido todo, presidiario y revolucionario de barricadas, torero de invierno y tratante en ganado. \u00a1Ah! \u00a1Jos\u00e9 Izquierdo!&#8230; te reir\u00edas si le vieras y le oyeras hablar. Este tal le sorbi\u00f3 los sesos a una pobre mujer, viuda de un platero y se cas\u00f3 con ella. Cada uno por su estilo, aquella pareja val\u00eda un imperio. Todo el santo d\u00eda estaban ri\u00f1endo, de pico se entiende&#8230; \u00a1Y qu\u00e9 tienda, hija, qu\u00e9 desorden, qu\u00e9 escenas! Primero se emborrachaba \u00e9l solo, despu\u00e9s los dos a turno. Preg\u00fantale a Villalonga; \u00e9l es quien cuenta esto a maravilla y remeda los jaleos que all\u00ed se armaban. Par\u00e9ceme mentira que yo me divirtiera con tales esc\u00e1ndalos. \u00a1Lo que es el hombre! Pero yo estaba ciego; ten\u00eda entonces la man\u00eda de lo popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfY su t\u00eda, cuando la vio deshonrada, se pondr\u00eda hecha una furia, verdad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Al principio s\u00ed&#8230; te dir\u00e9&#8230;\u2014replic\u00f3 el Delf\u00edn buscando las callejuelas de una explicaci\u00f3n algo enojosa\u2014. Pero m\u00e1s que por la deshonra se enfurec\u00eda por la fuga. Ella quer\u00eda tener en su casa a la pobre muchacha, que era su machacante. Esta gente del pueblo es atroz. \u00a1Qu\u00e9 moral tan extra\u00f1a la suya!, mejor dicho, no tiene ni pizca de moral. Segunda empez\u00f3 por presentarse todos los d\u00edas en la tienda de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima, y armar un esc\u00e1ndalo a su hermano y a su cu\u00f1ada. \u00abQue si t\u00fa eres esto, si eres lo otro&#8230;\u00bb. Parece mentira; Villalonga y yo, que o\u00edamos estos <i>jollines<\/i> desde el entresuelo, no hac\u00edamos m\u00e1s que re\u00edrnos. \u00a1A qu\u00e9 degradaci\u00f3n llega uno cuando se deja caer as\u00ed! Estaba yo tan tonto, que me parec\u00eda que siempre hab\u00eda de vivir entre semejante chusma. Pues no te quiero decir, hija de mi alma&#8230; un d\u00eda que se meti\u00f3 all\u00ed el picador, el querindango de Segunda. Este caballero y mi amigo Izquierdo se ten\u00edan muy mala voluntad&#8230; \u00a1Lo que all\u00ed se dijeron!&#8230; Era cosa de alquilar balcones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No s\u00e9 c\u00f3mo te divert\u00eda tanto salvajismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ni yo lo s\u00e9 tampoco. Creo que me volv\u00ed otro de lo que era y de lo que volv\u00ed a ser. Fue como un par\u00e9ntesis en mi vida. Y nada, hija de mi alma, fue el maldito capricho por aquella hembra popular, no s\u00e9 qu\u00e9 de entusiasmo art\u00edstico, una demencia ocasional que no puedo explicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfSabes lo que estoy deseando ahora?\u2014dijo bruscamente Jacinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Que te calles, hombre, que te calles. Me repugna eso. Raz\u00f3n tienes; t\u00fa no eras entonces t\u00fa. Trato de figurarme c\u00f3mo eras y no lo puedo conseguir. Quererte yo y ser t\u00fa como a ti mismo te pintas son dos cosas que no puedo juntar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Dices bien, qui\u00e9reme mucho, y lo pasado pasado. Pero agu\u00e1rdate un poco: para dejar redondo el cuento, necesito a\u00f1adir una cosa que te sorprender\u00e1. A las dos semanas de aquellos dimes y diretes, de tanta bronca y de tanto esc\u00e1ndalo entre los hermanos Izquierdo, y entre Izquierdo y el picador, y t\u00eda y sobrina, se reconciliaron todos, y se acabaron las ri\u00f1as y no hubo m\u00e1s que finezas y apretones de manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed que es particular. \u00a1Qu\u00e9 gente!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El pueblo no conoce la dignidad. S\u00f3lo le mueven sus pasiones o el inter\u00e9s. Como Villalonga y yo ten\u00edamos dinero largo para <i>juergas<\/i> y ca\u00f1as, unos y otros tomaron el gusto a nuestros bolsillos, y pronto lleg\u00f3 un d\u00eda en que all\u00ed no se hac\u00eda m\u00e1s que beber, palmotear, tocar la guitarra, <i>venga de ah\u00ed<\/i>, comer magras. Era una org\u00eda continua. En la tienda no se vend\u00eda; en ninguna de las dos casas se trabajaba. El d\u00eda que no hab\u00eda comida de campo hab\u00eda cena en la casa hasta la madrugada. La vecindad estaba escandalizada. La polic\u00eda rondaba. Villalonga y yo como dos insensatos&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ay, qu\u00e9 par de apuntes!&#8230; Pero hijo, est\u00e1 lloviendo&#8230; a m\u00ed me ha ca\u00eddo una gota en la punta de la nariz&#8230; \u00bfVes?&#8230; Aprisita, que nos mojamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo se les puso muy malo, y en todo el trayecto hasta Barcelona no ces\u00f3 de llover. Arrimados marido y mujer a la ventanilla, miraban la lluvia, aquella cortina de menudas l\u00edneas oblicuas que descend\u00edan del Cielo sin acabar de descender. Cuando el tren paraba, se sent\u00eda el gotear del agua que los techos de los coches arrojaban sobre los estribos. Hac\u00eda fr\u00edo, y aunque no lo hiciera, los viajeros lo tendr\u00edan s\u00f3lo de ver las estaciones encharcadas, los empleados calados y los campesinos que ven\u00edan a tomar el tren con un saco por la cabeza. Las locomotoras chorreaban agua y fuego juntamente, y en los hules de las plataformas del tren de mercanc\u00edas se formaban bolsas llenas de agua, peque\u00f1os lagos donde habr\u00edan podido beber los p\u00e1jaros, si los p\u00e1jaros tuvieran sed aquel d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta estaba contenta, y su marido tambi\u00e9n, a pesar de la melancol\u00eda llorona del paisaje; pero como hab\u00eda otros viajeros en el vag\u00f3n, los reci\u00e9n casados no pod\u00edan entretener el tiempo con sus besuqueos y tonter\u00edas de amor. Al llegar, los dos se re\u00edan de la formalidad con que hab\u00edan hecho aquel viaje, pues la presencia de personas extra\u00f1as no les dej\u00f3 ponerse babosos. En Barcelona estuvo Jacinta muy distra\u00edda con la animaci\u00f3n y el fecundo bullicio de aquella gran colmena de hombres. Pasaron ratos muy dichosos visitando las soberbias f\u00e1bricas de Batll\u00f3 y de Sert, y admirando sin cesar, de taller en taller, las maravillosas armas que ha discurrido el hombre para someter a la Naturaleza. Durante tres d\u00edas, la historia aquella del huevo crudo, la mujer seducida y la familia de insensatos que se amansaban con org\u00edas, qued\u00f3 completamente olvidada o perdida en un laberinto de m\u00e1quinas ruidosas y ahumadas, o en el triquitraque de los telares. Los de Jacquard con sus incomprensibles juegos de cartones agujereados ten\u00edan ocupada y suspensa la imaginaci\u00f3n de Jacinta, que ve\u00eda aquel prodigio y no lo quer\u00eda creer. \u00a1Cosa estupenda! \u00abEst\u00e1 una viendo las cosas todos los d\u00edas, y no piensa en c\u00f3mo se hacen, ni se le ocurre averiguarlo. Somos tan torpes, que al ver una oveja no pensamos que en ella est\u00e1n nuestros gabanes. \u00bfY qui\u00e9n ha de decir que las chambras y enaguas han salido de un \u00e1rbol? \u00a1Toma, el algod\u00f3n! \u00bfPues y los tintes? El carm\u00edn ha sido un bichito, y el negro una naranja agria, y los verdes y azules carb\u00f3n de piedra. Pero lo m\u00e1s raro de todo es que cuando vemos un burro, lo que menos pensamos es que de \u00e9l salen los tambores. \u00bfPues, y eso de que las cerillas se saquen de los huesos, y que el sonido del viol\u00edn lo produzca la cola del caballo pasando por las tripas de la cabra?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no paraba aqu\u00ed la observadora. En aquella excursi\u00f3n por el campo instructivo de la industria, su generoso coraz\u00f3n se desbordaba en sentimientos filantr\u00f3picos, y su claro juicio sab\u00eda mirar cara a cara los problemas sociales. \u00abNo puedes figurarte\u2014dec\u00eda a su marido, al salir de un taller\u2014, cu\u00e1nta l\u00e1stima me dan esas infelices muchachas que est\u00e1n aqu\u00ed ganando un triste jornal, con el cual no sacan ni para vestirse. No tienen educaci\u00f3n, son como m\u00e1quinas, y se vuelven tan tontas&#8230; m\u00e1s que tonter\u00eda debe de ser aburrimiento&#8230; se vuelven tan tontas digo, que en cuanto se les presenta un pillo cualquiera se dejan seducir&#8230; Y no es maldad; es que llega un momento en que dicen: &#8216;Vale m\u00e1s ser mujer mala que m\u00e1quina buena&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Filos\u00f3fica est\u00e1 mi mujercita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vaya&#8230; di que no me he lucido&#8230; En fin, no se habla m\u00e1s de eso. Di si me quieres, s\u00ed o no&#8230; pero pronto, pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al otro d\u00eda, en las alturas de Tibidabo, viendo a sus pies la inmensa ciudad tendida en el llano, despidiendo por mil chimeneas el negro resuello que declara su fogosa actividad, Jacinta se dej\u00f3 caer del lado de su marido y le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMe vas a satisfacer una curiosidad&#8230; la \u00faltima\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en el momento que tal habl\u00f3 arrepintiose de ello, porque lo que deseaba saber, si picaba mucho en curiosidad, tambi\u00e9n le picaba algo el pudor. \u00a1Si encontrara una manera delicada de hacer la pregunta&#8230;! Revolvi\u00f3 en su mente todo lo que sab\u00eda y no hallaba ninguna f\u00f3rmula que sentase bien en su boca. Y la cosa era bastante natural. O lo hab\u00eda pensado o lo hab\u00eda so\u00f1ado la noche anterior; de eso no estaba segura; mas era una consecuencia que a cualquiera se le ocurre sacar. El orden de sus juicios era el siguiente: \u00bfCu\u00e1nto tiempo dur\u00f3 el enredo de mi marido con esa mujer?, no lo s\u00e9. Pero durase m\u00e1s o durase menos, bien podr\u00eda suceder que&#8230; hubiera nacido alg\u00fan chiquillo\u00bb. Esta era la palabra dif\u00edcil de pronunciar, <i>\u00a1chiquillo!<\/i>, Jacinta no se atrev\u00eda, y aunque intent\u00f3 sustituirla con <i>familia, sucesi\u00f3n<\/i>, tampoco sal\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, no era nada. \u2014T\u00fa has dicho que me ibas a preguntar no s\u00e9 qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Era una tonter\u00eda; no hagas caso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No hay nada que m\u00e1s me cargue que esto&#8230; decirle a uno que le van a preguntar una cosa y despu\u00e9s no pregunt\u00e1rsela. Se queda uno confuso y haciendo mil c\u00e1lculos. Eso, eso, gu\u00e1rdalo bien&#8230; No le caer\u00e1n moscas. Mira, hija de mi alma, cuando no se ha de tirar no se apunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ya tirar\u00e9&#8230; tiempo hay, hijito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014D\u00edmelo ahora&#8230; \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1, qu\u00e9 no ser\u00e1?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Nada&#8230; no era nada. \u00c9l la miraba y se pon\u00eda serio. Parec\u00eda que le adivinaba el pensamiento, y ella ten\u00eda tal expresi\u00f3n en sus ojos y en su sonrisilla picaresca, que casi casi se pod\u00eda leer en su cara la palabra que andaba por dentro. Se miraban, se re\u00edan, y nada m\u00e1s. Para s\u00ed dijo la esposa: \u00aba su tiempo maduran las uvas. Vendr\u00e1n d\u00edas de mayor confianza, y hablaremos&#8230; y sabr\u00e9 si hay o no alg\u00fan <i>hueverito<\/i> por ah\u00ed\u00bb.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">IV<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta no ten\u00eda ninguna especie de erudici\u00f3n. Hab\u00eda le\u00eddo muy pocos libros. Era completamente ignorante en cuestiones de geograf\u00eda art\u00edstica; y sin embargo, apreciaba la poes\u00eda de aquella regi\u00f3n costera mediterr\u00e1nea que se desarroll\u00f3 ante sus ojos al ir de Barcelona a Valencia. Los pueblecitos marinos desfilaban a la izquierda de la v\u00eda, colocados entre el mar azul y una vegetaci\u00f3n espl\u00e9ndida. A trozos, el paisaje azuleaba con la plateada hoja de los olivos; m\u00e1s all\u00e1 las vi\u00f1as lo alegraban con la verde gala del p\u00e1mpano. La vela triangular de las embarcaciones, las casitas bajas y blancas, la ausencia de tejados puntiagudos y el predominio de la l\u00ednea horizontal en las construcciones, tra\u00edan al pensamiento de Santa Cruz ideas de arte y naturaleza hel\u00e9nica. Siguiendo las rutinas a que se dan los que han le\u00eddo algunos libros, habl\u00f3 tambi\u00e9n de Constantino, de Grecia, de las barras de Arag\u00f3n y de los pececillos que las ten\u00edan pintadas en el lomo. Era de caj\u00f3n sacar a relucir las colonias fenicias, cosa de que Jacinta no entend\u00eda palotada, ni le hac\u00eda falta. Despu\u00e9s vinieron Pr\u00f3cida y las V\u00edsperas Sicilianas, D. Jaime de Arag\u00f3n, Roger de Flor y el Imperio de Oriente, el duque de Osuna y N\u00e1poles, Venecia y el marqu\u00e9s de Bedmar, Massanielo, los Borgias, Lepanto, D. Juan de Austria, las galeras y los piratas, Cervantes y los padres de la Merced.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretenida Jacinta con los comentarios que el otro iba poniendo a la r\u00e1pida visi\u00f3n de la costa mediterr\u00e1nea, condensaba su ciencia en estas o parecidas expresiones: \u00ab\u00bfY la gente que vive aqu\u00ed, ser\u00e1 feliz o ser\u00e1 tan desgraciada como los aldeanos de tierra adentro, que nunca han tenido que ver con el Gran Turco ni con la capitana de D. Juan de Austria? Porque los de aqu\u00ed no apreciar\u00e1n que viven en un para\u00edso, y el pobre, tan pobre es en Grecia como en Getafe\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agradabil\u00edsimo d\u00eda pasaron, viendo el risue\u00f1o pa\u00eds que a sus ojos se desenvolv\u00eda, el caudaloso Ebro, las marismas de su delta, y por fin, la maravilla de la regi\u00f3n valenciana, la cual se anunci\u00f3 con grupos de algarrobos, que de todas partes parec\u00edan acudir bailando al encuentro del tren. A Jacinta le daban marcos cuando los miraba con fijeza. Ya se acercaban hasta tocar con su copudo follaje la ventanilla; ya se alejaban hacia lo alto de una colina; ya se escond\u00edan tras un otero, para reaparecer haciendo pasos y figuras de minueto o jugando al escondite con los palos del tel\u00e9grafo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo, que no les hab\u00eda sido muy favorable en Zaragoza y Barcelona, mejor\u00f3 aquel d\u00eda. Espl\u00e9ndido sol doraba los campos. Toda la luz del cielo parec\u00eda que se colaba dentro del coraz\u00f3n de los esposos. Jacinta se re\u00eda de la danza de los algarrobos, y de ver los p\u00e1jaros posados en fila en los alambres telegr\u00e1ficos. \u00abM\u00edralos, m\u00edralos all\u00ed. \u00a1Valientes p\u00edcaros! Se burlan del tren y de nosotros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014F\u00edjate ahora en los alambres. Son iguales al pentagrama de un papel de m\u00fasica. Mira c\u00f3mo sube, mira c\u00f3mo baja. Las cinco rayas parece que est\u00e1n grabadas con tinta negra sobre el cielo azul, y que el cielo es lo que se mueve como un tel\u00f3n de teatro no acabado de colgar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo que yo digo\u2014expres\u00f3 Jacinta riendo\u2014Mucha poes\u00eda, mucha cosa bonita y nueva; pero poco que comer. Te lo confieso, marido de mi alma; tengo un hambre de mil demonios. La madrugada y este fresco del campo, me han abierto el apetito de par en par.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo no quer\u00eda hablar de esto para no desanimarte. Pronto llegaremos a una estaci\u00f3n de fonda. Si no, compraremos aunque sea unas rosquillas o pan seco&#8230; El viajar tiene estas peripecias. \u00c1nimo chica, y dame un beso, que las hambres con amor son menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014All\u00e1 van tres, y en la primera estaci\u00f3n, mira bien, hijo, a ver si descubrimos algo. \u00bfSabes lo que yo me comer\u00eda ahora?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfUn bistec? \u2014No. \u2014\u00bfPues qu\u00e9? \u2014Uno y medio. \u2014Ya te contentar\u00e1s con naranja y media.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaban estaciones, y la fonda no parec\u00eda. Por fin, en no s\u00e9 cu\u00e1l apareci\u00f3 una mujer, que ten\u00eda delante una mesilla con licores, rosquillas, pasteles adornados con hormigas y unos&#8230; \u00bfqu\u00e9 era aquello? \u00ab\u00a1P\u00e1jaros fritos!\u2014grit\u00f3 Jacinta a punto que Juan bajaba del vag\u00f3n\u2014. Tr\u00e1ete una docena&#8230; No&#8230; oye, dos docenas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y otra vez el tren en marcha. Ambos se colocaron rodillas con rodillas, poniendo en medio el papel grasiento que conten\u00eda aquel <i>mont\u00f3n de cad\u00e1veres<\/i> fritos, y empezaron a comer con la prisa que su mucha hambre les daba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Ay, qu\u00e9 ricos est\u00e1n! Mira qu\u00e9 pechuga&#8230; Este para ti, que est\u00e1 muy gordito\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, para ti, para ti. La mano de ella era tenedor para la boca de \u00e9l, y viceversa. Jacinta dec\u00eda que en su vida hab\u00eda hecho una comida que m\u00e1s le supiese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEste s\u00ed que est\u00e1 de buen a\u00f1o&#8230; \u00a1pobre \u00e1ngel! El infeliz estar\u00eda ayer con sus compa\u00f1eros posado en el alambre tan contento, tan guapote, viendo pasar el tren y diciendo \u00aball\u00e1 van esos brutos\u00bb&#8230; hasta que vino el m\u00e1s bruto de todos, un cazador y&#8230; \u00a1prum!&#8230; Todo para que nosotros nos regal\u00e1ramos hoy. Y a fe que est\u00e1n sabrosos. Me ha gustado este almuerzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y a m\u00ed. Ahora veamos estos pasteles. El \u00e1cido f\u00f3rmico es bueno para la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfEl \u00e1cido qu\u00e9&#8230;?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Las hormigas, chica. No repares, y adentro. M\u00e9teles el diente. Est\u00e1n riqu\u00edsimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Restauradas las fuerzas, la alegr\u00eda se desbordaba de aquellas almas. \u00abYa no me marean los algarrobos\u2014dec\u00eda Jacinta\u2014; bailad, bailad. \u00a1Mira qu\u00e9 casas, qu\u00e9 emparrados! Y aquello, \u00bfqu\u00e9 es?, naranjos. \u00a1C\u00f3mo huelen!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Iban solos. \u00a1Qu\u00e9 dicha, siempre solitos! Juan se sent\u00f3 junto a la ventana y Jacinta sobre sus rodillas. \u00c9l le rodeaba la cintura con el brazo. A ratos charlaban, haciendo ella observaciones c\u00e1ndidas sobre todo lo que ve\u00eda. Pero despu\u00e9s transcurr\u00edan algunos ratos sin que ninguno dijera una palabra. De repente volviose Jacinta hacia su marido, y ech\u00e1ndole un brazo alrededor del cuello, le solt\u00f3 esta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo me has dicho c\u00f3mo se llamaba\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQui\u00e9n? \u2014pregunt\u00f3 Santa Cruz algo atontado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Tu adorado tormento, tu&#8230; C\u00f3mo se llamaba o c\u00f3mo se llama&#8230; porque supongo que vivir\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No lo s\u00e9&#8230; ni me importa. Vaya con lo que sales ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es que hace un rato me dio por pensar en ella. Se me ocurri\u00f3 de repente. \u00bfSabes c\u00f3mo? Vi unos refajos encarnados puestos a secar en un arbusto. T\u00fa dir\u00e1s que qu\u00e9 tiene que ver&#8230; Es claro, nada; pero vete a saber c\u00f3mo se enlazan en el pensamiento las ideas. Esta ma\u00f1ana me acord\u00e9 de lo mismo cuando pasaban rechinando las carretillas cargadas de equipajes. Anoche me acord\u00e9, \u00bfcu\u00e1ndo creer\u00e1s? Cuando apagaste la luz. Me pareci\u00f3 que la llama era una mujer que dec\u00eda \u00a1ay!, y se ca\u00eda muerta. Ya s\u00e9 que son tonter\u00edas, pero en el cerebro pasan cosas muy particulares. \u00bfCon que, <i>nenito<\/i>, desembuchas eso, s\u00ed o no?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014El nombre. \u2014D\u00e9jame a m\u00ed de nombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 poco amable es este se\u00f1or!\u2014dijo abraz\u00e1ndole\u2014. Bueno, guarda el secretito, hombre, y dispensa. Ten cuidado no te roben esa preciosidad. Eso, eso es, o somos reservados o no. Yo me quedo lo mismo que estaba. No creas que tengo gran inter\u00e9s en saberlo. \u00bfQu\u00e9 me meto yo en el bolsillo con saber un nombre m\u00e1s?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es un nombre muy feo&#8230; No me hagas pensar en lo que quiero olvidar\u2014replic\u00f3 Santa Cruz con hast\u00edo\u2014No te digo una palabra, \u00bfsabes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Gracias, amado pueblo&#8230; Pues mira, si te figuras que voy a tener celos, te llevas chasco. Eso quisieras t\u00fa para darte tono. No los tengo ni hay para qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 qu\u00e9 vieron que les distrajo de aquella conversaci\u00f3n. El paisaje era cada vez m\u00e1s bonito, y el campo, convirti\u00e9ndose en jard\u00edn, revelaba los refinamientos de la civilizaci\u00f3n agr\u00edcola. Todo era all\u00ed nobleza, o sea naranjos, los \u00e1rboles de hoja perenne y brillante, de flores oloros\u00edsimas y de frutas de oro, \u00e1rbol ilustre que ha sido una de las m\u00e1s socorridas muletillas de los poetas, y que en la regi\u00f3n valenciana est\u00e1 por los suelos, quiero decir, que hay tantos, que hasta los poetas los miran ya como si fueran cardos borriqueros. Las tierras labradas encantan la vista con la correcci\u00f3n atildada de sus l\u00edneas. Las hortalizas bordan los surcos y dibujan el suelo, que en algunas partes semeja un ca\u00f1amazo. Los variados verdes, m\u00e1s parece que los ha hecho el arte con una brocha, que no la Naturaleza con su labor invisible. Y por todas partes flores, arbustos tiernos; en las estaciones acacias gigantescas que extienden sus ramas sobre la v\u00eda; los hombres con zarag\u00fcelles y pa\u00f1uelo liado a la cabeza, resabio morisco; las mujeres frescas y graciosas, vestidas de indiana y peinadas con rosquillas de pelo sobre las sienes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfY cu\u00e1l es \u2014pregunt\u00f3 Jacinta deseosa de instruirse\u2014el \u00e1rbol de las chufas?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan no supo contestar, porque tampoco \u00e9l sab\u00eda de d\u00f3nde diablos sal\u00edan las chufas. Valencia se aproximaba ya. En el vag\u00f3n entraron algunas personas; pero los esposos no dejaron la ventanilla. A ratos se ve\u00eda el mar, tan azul, tan azul, que la retina padec\u00eda el enga\u00f1o de ver verde el cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Sagunto! \u00a1Ay, qu\u00e9 nombre!, cuando se le ve escrito con las letras nuevas y acaso torcidas de una estaci\u00f3n, parece broma. No es de todos los d\u00edas ver envueltas en el humo de las locomotoras las inscripciones m\u00e1s retumbantes de la historia humana. Juanito, que aprovechaba las ocasiones de ser sabio sentimental, se pasm\u00f3 m\u00e1s de lo conveniente de la aparici\u00f3n de aquel letrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY qu\u00e9, \u00bfqu\u00e9 es?\u2014pregunt\u00f3 Jacinta picada de la noveler\u00eda\u2014. \u00a1Ah! Sagunto, ya&#8230; un nombre. De fijo que hubo aqu\u00ed alguna marimorena. Pero habr\u00e1 llovido mucho desde entonces. No te entusiasmes, hijo, y t\u00f3malo con calma. \u00bfA qu\u00e9 viene tanto <i>\u00a1ah!, \u00a1oh!<\/i>&#8230;? Todo porque aquellos brutos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfChica, qu\u00e9 est\u00e1s ah\u00ed diciendo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, hijo de mi alma, porque aquellos brutos&#8230; no me vuelvo atr\u00e1s&#8230; hicieron una barbaridad. Bueno, ll\u00e1malos h\u00e9roes si quieres, y cierra esa boca que te me est\u00e1s pareciendo al Papamoscas de Burgos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vuelta a contemplar el jard\u00edn agr\u00edcola en cuyo verdor se destacaban las caba\u00f1as de paja con una cruz en el pico del techo. En los bardales vio Jacinta unas plantas muy raras, de v\u00e1stagos escuetos y pencas enormes, que llamaron su atenci\u00f3n. \u00abMira, mira, qu\u00e9 esperpento de \u00e1rbol. \u00bfSer\u00e1 el de los higos chumbos?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, hija m\u00eda, los higos chumbos los da esa otra planta baja, compuesta de unas palas erizadas de p\u00faas. Aquello otro es la pita, que da por fruto las sogas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y el esparto, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hasta eso no llega mi sabidur\u00eda. Por ah\u00ed debe de andar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tren describ\u00eda ampl\u00edsima curva. Los viajeros distinguieron una gran masa de edificios cuya blancura descollaba entre el verde. Los grupos de \u00e1rboles la tapaban a trechos; despu\u00e9s la descubr\u00edan. \u00abYa estamos en Valencia, chiquilla; m\u00edrala all\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valencia era la ciudad mejor situada del mundo, seg\u00fan dijo un agudo observador, por estar construida en medio del campo. Poco despu\u00e9s, los esposos, empaquetados dentro de una tartana, penetraban por las calles angostas y torcidas de la ciudad campestre. \u00ab\u00a1Pero qu\u00e9 pa\u00eds, hijo!&#8230; Si esto parece un biombo&#8230; \u00bfA d\u00f3nde nos lleva este hombre?\u00bb.\u2014\u00abA la fonda sin duda\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A media noche, cuando se retiraron fatigados a su domicilio despu\u00e9s de haber paseado por las calles y o\u00eddo media <i>Africana<\/i> en el teatro de la Princesa, Jacinta sinti\u00f3 que de repente, sin saber c\u00f3mo ni por qu\u00e9, la picaba en el cerebro el gusanillo aquel, la idea perseguidora, la penita disfrazada de curiosidad. Juan se resisti\u00f3 a satisfacerla, alegando razones diversas. \u00abNo me marees, hija&#8230; Ya te he dicho que quiero olvidar eso&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero el nombre, <i>nene<\/i>, el nombre nada m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 te cuesta abrir la boca un segundo?&#8230; No creas que te voy a re\u00f1ir, tont\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando as\u00ed se quitaba el sombrero, luego el abrigo, despu\u00e9s el cuerpo, la falda, el <i>polis\u00f3n<\/i>, y lo iba poniendo todo con orden en las butacas y sillas del aposento. Estaba rendida y no ve\u00eda las santas horas de dar con sus fatigadas carnes en la cama. El esposo tambi\u00e9n iba soltando ropa. Aparentaba buen humor; pero la curiosidad de Jacinta le desagradaba ya. Por fin, no pudiendo resistir a las moner\u00edas de su mujer, no tuvo m\u00e1s remedio que decidirse. Ya estaban las cabezas sobre las almohadas, cuando Santa Cruz ech\u00f3 perezoso de su boca estas palabras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues te lo voy a decir; pero con la condici\u00f3n de que en tu vida m\u00e1s&#8230; en tu vida m\u00e1s me has de mentar ese nombre, ni has de hacer la menor alusi\u00f3n&#8230; \u00bfentiendes? Pues se llama&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Gracias a Dios, hombre. Le costaba mucho trabajo decirlo. La otra le ayudaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se llama <i>For<\/i>&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>For<\/i>&#8230; <i>narina<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No. <i>For<\/i>&#8230; <i>tuna<\/i>&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014<i>Fortunata<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Eso&#8230; Vamos, ya est\u00e1s satisfecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Nada m\u00e1s. Te has portado, has sido amable. As\u00ed es como te quiero yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasado un ratito, dorm\u00eda como un \u00e1ngel&#8230; dorm\u00edan los dos.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">V<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfSabes lo que se me ha ocurrido?\u2014dijo Santa Cruz a su mujer dos d\u00edas despu\u00e9s en la estaci\u00f3n de Valencia\u2014. Me parece una tonter\u00eda que vayamos tan pronto a Madrid. Nos plantaremos en Sevilla. Pondr\u00e9 un parte a casa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pronto Jacinta se entristeci\u00f3. Ya ten\u00eda deseos de ver a sus hermanas, a su pap\u00e1 y a sus t\u00edos y suegros. Pero la idea de prolongar un poco aquel viaje tan divertido, conquist\u00f3 en breve su alma. \u00a1Andar as\u00ed, llevados en las alas del tren, que algo tiene siempre, para las almas j\u00f3venes, de drag\u00f3n de f\u00e1bula, era tan dulce, tan entretenido&#8230;!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vieron la opulenta ribera del J\u00facar, pasaron por Alcira, cubierta de azahares, por J\u00e1tiva la risue\u00f1a; despu\u00e9s vino Montesa, de feudal aspecto, y luego Almansa en territorio fr\u00edo y desnudo. Los campos de vi\u00f1as eran cada vez m\u00e1s raros, hasta que la severidad del suelo les dijo que estaban en la adusta Castilla. El tren se lanzaba por aquel campo triste, como inmenso lebrel, olfateando la v\u00eda y ladrando a la noche tarda, que iba cayendo lentamente sobre el llano sin fin. Igualdad, palos de tel\u00e9grafo, cabras, charcos, matorrales, tierra gris, inmensidad horizontal sobre la cual parecen haber corrido los mares poco ha; el humo de la m\u00e1quina alej\u00e1ndose en bocanadas majestuosas hacia el horizonte; las guardesas con la bandera verde se\u00f1alando el paso libre, que parece el camino de lo infinito; bandadas de aves que vuelan bajo, y las estaciones haci\u00e9ndose esperar mucho, como si tuvieran algo bueno&#8230; Jacinta se durmi\u00f3 y Juanito tambi\u00e9n. Aquella dichosa Mancha era un narc\u00f3tico. Por fin bajaron en Alc\u00e1zar de San Juan, a media noche, muertos de fr\u00edo. All\u00ed esperaron el tren de Andaluc\u00eda, tomaron chocolate, y vuelta a rodar por otra zona manchega, la m\u00e1s ilustre de todas, la Argamasillesca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron los esposos una mala noche por aquella estepa, matando el fr\u00edo muy juntitos bajo los pliegues de una sola manta, y por fin llegaron a C\u00f3rdoba, donde descansaron y vieron la Mezquita, no bast\u00e1ndoles un d\u00eda para ambas cosas. Ard\u00edan en deseos de verse en la sin par Sevilla&#8230; Otra vez al tren. Ser\u00edan las nueve de la noche cuando se encontraron dentro de la rom\u00e1ntica y alegre ciudad, en medio de aquel idioma ceceoso y de los donaires y chuscadas de la gente andaluza. Pasaron all\u00ed creo que ocho o diez d\u00edas, encantados, sin aburrirse ni un solo momento, viendo los portentos de la arquitectura y de la Naturaleza, participando del buen humor que all\u00ed se respira con el aire y se recoge de las miradas de los transe\u00fantes. Una de las cosas que m\u00e1s cautivaban a Jacinta era aquella costumbre de los patios amueblados y ajardinados, en los cuales se ve que las ramas de una azalea bajan hasta acariciar las teclas del piano, como si quisieran tocar. Tambi\u00e9n le gustaba a Jacinta ver que todas las mujeres, aun las viejas que piden limosna, llevan su flor en la cabeza. La que no tiene flor se pone entre los pelos cualquier hoja verde y va por aquellas calles vendiendo vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde fueron a comer a un bodeg\u00f3n de Triana, porque dec\u00eda Juanito que era preciso conocer todo de cerca y codearse con aquel original\u00edsimo pueblo, artista nato, poeta que parece pintar lo que habla, y que recibi\u00f3 del Cielo el don de una filosof\u00eda muy socorrida, que consiste en tomar todas las cosas por el lado humor\u00edstico, y as\u00ed la vida, una vez convertida en broma, se hace m\u00e1s llevadera. Bebi\u00f3 el Delf\u00edn muchas ca\u00f1as, porque opinaba con gran sentido pr\u00e1ctico que para asimilarse a Andaluc\u00eda y sentirla bien en s\u00ed, es preciso introducir en el cuerpo toda la manzanilla que este pueda contener. Jacinta no hac\u00eda m\u00e1s que probarla y la encontraba \u00e1spera y ac\u00eddula, sin conseguir apreciar el olorcillo a <i>pero de Ronda<\/i> que dicen que tiene aquella bebida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retir\u00e1ronse de muy buen humor a la fonda, y al llegar a ella vieron que en el comedor hab\u00eda mucha gente. Era un banquete de boda. Los novios eran espa\u00f1oles anglicanizados de Gibraltar. Los esposos Santa Cruz fueron invitados a tomar algo, pero lo rehusaron; \u00fanicamente bebieron un poco de Champagne, por que no dijeran. Despu\u00e9s un ingl\u00e9s muy pesado, que chapurraba el castellano con la boca fruncida y los dientes apretados, como si quisiera mordiscar las palabras, se empe\u00f1\u00f3 en que hab\u00edan de tomar unas ca\u00f1as. \u00abDe ninguna manera&#8230; muchas gracias\u00bb. \u2014\u00ab\u00a1Ooooh!, s\u00ed\u00bb&#8230; El comedor era un hervidero de alegr\u00eda y de chistes, entre los cuales empezaban a sonar algunos de gusto dudoso. No tuvo Santa Cruz m\u00e1s remedio que ceder a la exigencia de aquel maldito ingl\u00e9s, y tomando de sus manos la copa, dec\u00eda a media voz: \u00abValiente <i>curdela<\/i> tienes t\u00fa\u00bb. Pero el ingl\u00e9s no entend\u00eda&#8230; Jacinta vio que aquello se iba poniendo malo. El ingl\u00e9s llamaba al orden, diciendo a los m\u00e1s j\u00f3venes con su boquita cerrada que tuvieran <i>fundamenta<\/i>. Nadie necesitaba tanto como \u00e9l que se le llamase al orden, y sobre todo, lo que m\u00e1s falta le hac\u00eda era que le recortaran la bebida, porque aquello no era ya boca, era un embudo. Jacinta presinti\u00f3 la jarana, y tomando una resoluci\u00f3n s\u00fabita, tir\u00f3 del brazo a su marido y se lo llev\u00f3, a punto que este empezaba a tomarle el pelo al ingl\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMe alegro\u2014dijo el Delf\u00edn, cuando su mujer le conduc\u00eda por las escaleras arriba\u2014; me alegro de que me hubieras sacado de all\u00ed, porque no puedes figurarte lo que me iba cargando el tal ingl\u00e9s, con sus dientes blancos y apretados, con su amabilidad y su zapatito bajo&#8230; Si sigo un minuto m\u00e1s, le pego un par de trompadas&#8230; Ya se me sub\u00eda la sangre a la cabeza&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entraron en su cuarto, y sentados uno frente a otro, pasaron un rato recordando los graciosos tipos que en el comedor estaban y los equ\u00edvocos que all\u00ed se dec\u00edan. Juan hablaba poco y parec\u00eda algo inquieto. De repente le entraron ganas de volver abajo. Su mujer se opon\u00eda. Disputaron. Por fin Jacinta tuvo que echar la llave a la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTienes raz\u00f3n\u2014dijo Santa Cruz dej\u00e1ndose caer a plomo sobre la silla.\u2014M\u00e1s vale que me quede aqu\u00ed&#8230; porque si bajo, y vuelve el <i>mister<\/i> con sus finuras, le pego&#8230; Yo tambi\u00e9n s\u00e9 <i>boxear<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo el adem\u00e1n del <i>box<\/i>, y ya entonces su mujer le mir\u00f3 muy seria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Debes acostarte\u2014le dijo. \u2014Es temprano&#8230; Nos estaremos aqu\u00ed de tertulia&#8230; s\u00ed&#8230; \u00bft\u00fa no tienes sue\u00f1o? Yo tampoco. Acompa\u00f1ar\u00e9 a mi cara mitad. Ese es mi deber, y sabr\u00e9 cumplirlo, s\u00ed se\u00f1ora. Porque yo soy esclavo del deber&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta se hab\u00eda quitado el sombrero y el abrigo. Juanito la sent\u00f3 sobre sus rodillas y empez\u00f3 a saltarla como a los ni\u00f1os cuando se les hace el caballo. Y dale con la tarabilla de que \u00e9l era esclavo de su deber, y de que lo primero de todo es la familia. El trote largo en que la llevaba su marido empez\u00f3 a molestar a Jacinta, que se desmont\u00f3 y se fue a la silla en que antes estaba. \u00c9l entonces se puso a dar paseos r\u00e1pidos por la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mi mayor gusto es estar al lado de mi adorada <i>nena<\/i>\u2014dec\u00eda sin mirarla\u2014. <i>Te amo con delirio<\/i> como se dice en los dramas. Bendita sea mi madrecita&#8230; que me cas\u00f3 contigo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hinc\u00f3sele delante y le bes\u00f3 las manos. Jacinta le observaba con atenci\u00f3n recelosa, sin pesta\u00f1ear, queriendo re\u00edrse y sin poderlo conseguir. Santa Cruz tom\u00f3 un tono muy pla\u00f1idero para decirle:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Y yo tan est\u00fapido que no conoc\u00ed tu m\u00e9rito!, \u00a1yo que te estaba mirando todos los d\u00edas, como mira el burro la flor sin atreverse a com\u00e9rsela! \u00a1Y me com\u00ed el cardo!&#8230; \u00a1Oh!, perd\u00f3n, perd\u00f3n&#8230; Estaba ciego, encanallado; era yo muy <i>ca\u00f1\u00ed<\/i>&#8230; esto quiere decir <i>gitano<\/i>, vida m\u00eda. El vicio y la groser\u00eda hab\u00edan puesto una costra en mi coraz\u00f3n&#8230; llam\u00e9mosle <i>garloch\u00edn<\/i>&#8230; Jacintilla, no me mires as\u00ed. Esto que te digo es la pura verdad. Si te miento, que me quede muerto ahora mismo. Todas mis faltas las veo claras esta noche. No s\u00e9 lo que me pasa; estoy como inspirado&#8230; tengo m\u00e1s esp\u00edritu, cr\u00e9etelo&#8230; te quiero m\u00e1s, cielito, paloma, y te voy a hacer un altar de oro para adorarte\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Jes\u00fas, qu\u00e9 fino est\u00e1 el tiempo!\u2014exclam\u00f3 la esposa que ya no pod\u00eda ocultar su disgusto\u2014. \u00bfPor qu\u00e9 no te acuestas?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Acostarme yo, yo&#8230; cuando tengo que contarte tantas cosas, <i>chavala<\/i>!\u2014a\u00f1adi\u00f3 Santa Cruz, que cansado ya de estar de rodillas, hab\u00eda cogido una banqueta para sentarse a los pies de su mujer\u2014. Perdona que no haya sido franco contigo. Me daba verg\u00fcenza de revelarte ciertas cosas. Pero ya no puedo m\u00e1s: mi conciencia se vuelca como una urna llena que se cae&#8230; as\u00ed, as\u00ed; y afuera todo&#8230; T\u00fa me absolver\u00e1s cuando me oigas, \u00bfverdad? Di que s\u00ed&#8230; Hay momentos en la vida de los pueblos, quiero decir, en la vida del hombre, momentos terribles, alma m\u00eda. T\u00fa lo comprendes&#8230; Yo no te conoc\u00eda entonces. Estaba como la humanidad antes de la venida del Mes\u00edas, a oscuras, apagado el gas&#8230; s\u00ed. No me condenes, no, no, no me condenes sin o\u00edrme&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Uno y otro se estuvieron mirando breve rato, los ojos clavados en los ojos, hasta que Juan dijo en voz queda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Si la hubieras visto&#8230;! Fortunata ten\u00eda los ojos como dos estrellas, muy semejantes a los de la Virgen del Carmen que antes estaba en Santo Tom\u00e1s y ahora en San Gin\u00e9s. Preg\u00fantaselo a Estupi\u00f1\u00e1, preg\u00fantaselo si lo dudas&#8230; a ver&#8230; Fortunata ten\u00eda las manos bastas de tanto trabajar, el coraz\u00f3n lleno de inocencia&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortunata no ten\u00eda educaci\u00f3n; aquella boca tan linda se com\u00eda muchas letras y otras las equivocaba. Dec\u00eda <i>indilugencias, golver, as\u00edn.<\/i> Pas\u00f3 su ni\u00f1ez cuidando el <i>ganado<\/i>. \u00bfSabes lo que es el ganado? Las gallinas. Despu\u00e9s criaba los palomos a sus pechos. Como los palomos no comen sino del pico de la madre, Fortunata se los met\u00eda en el seno, \u00a1y si vieras t\u00fa qu\u00e9 seno tan bonito!, s\u00f3lo que ten\u00eda muchos rasgu\u00f1os que le hac\u00edan los palomos con los garfios de sus patas. Despu\u00e9s cog\u00eda en la boca un buche de agua y algunos granos de algarroba, y meti\u00e9ndose el pico en la boca&#8230; les daba de comer&#8230; Era la paloma madre de los tiernos pichoncitos&#8230; Luego les daba su calor natural&#8230; les arrullaba, les hac\u00eda <i>rorroo\u00f3<\/i>&#8230; les cantaba canciones de nodriza&#8230; \u00a1Pobre Fortunata, pobre <i>Pitusa<\/i>!&#8230; \u00bfTe he dicho que la llamaban la <i>Pitusa<\/i>? \u00bfNo?&#8230; pues te lo digo ahora. Que conste&#8230; Yo la perd\u00ed&#8230; s\u00ed&#8230; que conste tambi\u00e9n; es preciso que cada cual cargue con su responsabilidad&#8230; Yo la perd\u00ed, la enga\u00f1\u00e9, le dije mil mentiras, le hice creer que me iba a casar con ella. \u00bfHas visto?&#8230; \u00a1Si ser\u00e9 pill\u00edn!&#8230; D\u00e9jame que me r\u00eda un poco&#8230; S\u00ed, todas las papas que yo le dec\u00eda, se las tragaba&#8230; El pueblo es muy inocente, es tonto de remate, todo se lo cree con tal que se lo digan con palabras finas&#8230; La enga\u00f1\u00e9, le <i>garfi\u00f1\u00e9<\/i> su honor, y tan tranquilo. Los hombres, digo, los se\u00f1oritos, somos unos miserables; creemos que el honor de las hijas del pueblo es cosa de juego&#8230; No me pongas esa cara, vida m\u00eda. Comprendo que tienes raz\u00f3n; soy un infame, merezco tu desprecio; porque&#8230; lo que t\u00fa dir\u00e1s, una mujer es siempre una criatura de Dios, \u00bfverdad?&#8230; y yo, despu\u00e9s que me divert\u00ed con ella, la dej\u00e9 abandonada en medio de las calles&#8230; justo&#8230; su destino es el destino de las perras&#8230; Di que s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viaje de novios &#8211;I&#8211; La boda se verific\u00f3 en Mayo del 71. Dijo D. 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