{"id":20160,"date":"2025-05-10T00:00:57","date_gmt":"2025-05-09T23:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20160"},"modified":"2025-05-10T06:43:42","modified_gmt":"2025-05-10T05:43:42","slug":"fortunata-y-jacinta-capitulo-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=20160","title":{"rendered":"Fortunata y Jacinta &#8211; Cap\u00edtulo 4"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Perdici\u00f3n y salvamento del Delf\u00edn<\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">I<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasados algunos d\u00edas, cuando ya Estupi\u00f1\u00e1 andaba por ah\u00ed restablecido aunque algo cojo, Barbarita empez\u00f3 a notar en su hijo inclinaciones nuevas y algunas ma\u00f1as que le desagradaron. Observ\u00f3 que el Delf\u00edn, cuya edad se aproximaba a los veinticinco a\u00f1os, ten\u00eda horas de infantil alegr\u00eda y d\u00edas de tristeza y recogimiento sombr\u00edos. Y no pararon aqu\u00ed las novedades. La perspicacia de la madre crey\u00f3 descubrir un notable cambio en las costumbres y en las compa\u00f1\u00edas del joven fuera de casa, y lo descubri\u00f3 con datos observados en ciertas inflexiones muy particulares de su voz y lenguaje. Daba a la <i>elle<\/i> el tono arrastrado que la gente baja da a la <i>y<\/i> consonante; y se le hab\u00edan pegado modismos pintorescos y expresiones groseras que a la mam\u00e1 no le hac\u00edan maldita gracia. Habr\u00eda dado cualquier cosa por poder seguirle de noche y ver con qu\u00e9 casta de gente se juntaba. Que esta no era fina, a la legua se conoc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lo que Barbarita no dudaba en calificar de encanallamiento, empez\u00f3 a manifestarse en el vestido. El Delf\u00edn se encaj\u00f3 una capa de esclavina corta con mucho ribete, mucha trencilla y pasamaner\u00eda. Pon\u00edase por las noches el sombrerito pavero, que, a la verdad, le ca\u00eda muy bien, y se peinaba con los mechones ahuecados sobre las sienes. Un d\u00eda se present\u00f3 en la casa un sastre con facha de sacrist\u00e1n, que era de los que hacen ropa ajustada para toreros, chulos y matachines; pero do\u00f1a B\u00e1rbara no le dej\u00f3 sacar la cinta de medir, y poco falt\u00f3 para que el pobre hombre fuera rodando por las escaleras. \u00ab\u00bfEs posible\u2014dijo a su ni\u00f1o, sin disimular la ira\u2014, que se te antoje tambi\u00e9n ponerte esos pantalones ajustados con los cuales las piernas de los hombres parecen zancas de cig\u00fce\u00f1a?\u00bb. Y una vez roto el fuego, rompi\u00f3 la se\u00f1ora en acusaciones contra su hijo por aquellas maneras nuevas de hablar y de vestir. \u00c9l se re\u00eda, buscando medios de eludir la cuesti\u00f3n; pero la inflexible mam\u00e1 le cortaba la retirada con preguntas contundentes. \u00bfA d\u00f3nde iba por las noches? \u00bfQui\u00e9nes eran sus amigos? Respond\u00eda \u00e9l que los de siempre, lo cual no era verdad, pues salvo Villalonga, que sal\u00eda con \u00e9l muy puesto tambi\u00e9n de capita corta y pavero, los antiguos condisc\u00edpulos no aportaban ya por la casa. Y Barbarita citaba a Zalamero, a Pez, al chico de Teller\u00eda. \u00bfC\u00f3mo no hacer comparaciones? Zalamero, a los veintisiete a\u00f1os, era ya diputado y subsecretario de Gobernaci\u00f3n, y se dec\u00eda que Rivero quer\u00eda dar a Joaquinito Pez un Gobierno de provincia. Gustavito hac\u00eda cada art\u00edculo de cr\u00edtica y cada estudio sobre los Or\u00edgenes de tal o cual cosa, que era una bendici\u00f3n, y en tanto \u00e9l y Villalonga \u00bfen qu\u00e9 pasaban el tiempo?, \u00bfen qu\u00e9?, en adquirir h\u00e1bitos ordinarios y en tratarse con z\u00e1nganos de coleta. A mayor abundamiento, en aquella \u00e9poca del 70 se le desarroll\u00f3 de tal modo al Delf\u00edn la afici\u00f3n a los toros, que no perd\u00eda corrida, ni dejaba de ir al apartado ning\u00fan d\u00eda y a veces se plantaba en la dehesa. Do\u00f1a B\u00e1rbara viv\u00eda en la mayor intranquilidad, y cuando alguien le contaba que hab\u00eda visto a su \u00eddolo en compa\u00f1\u00eda de un individuo del arte del cuerno, se sub\u00eda a la parra y&#8230; \u00abMira, Juan, creo que t\u00fa y yo vamos a perder las amistades. Como me traigas a casa a uno de esos tagarotes de calz\u00f3n ajustado, chaqueta corta y botita de ca\u00f1a clara, te pego, s\u00ed, hago lo que no he hecho nunca, cojo una escoba y ambos sal\u00eds de aqu\u00ed pitando\u00bb&#8230; Estos furores sol\u00edan concluir con risas, besos, promesas de enmienda y reconciliaciones cari\u00f1osas, porque Juanito se pintaba solo para desenojar a su mam\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como supiera un d\u00eda la dama que su hijo frecuentaba los barrios de Puerta Cerrada, calle de Cuchilleros y Cava de San Miguel, encarg\u00f3 a Estupi\u00f1\u00e1 que vigilase, y este lo hizo con muy buena voluntad llev\u00e1ndole cuentos, dichos en voz baja y melodram\u00e1tica: \u00abAnoche cen\u00f3 en la pasteler\u00eda del sobrino de Bot\u00edn, en la calle de Cuchilleros&#8230; \u00bfsabe la se\u00f1ora? Tambi\u00e9n estaba el Sr. de Villalonga y otro que no conozco, un tipo as\u00ed&#8230; \u00bfc\u00f3mo dir\u00e9?, de estos de sombrero redondo y capa con esclavina ribeteada. Lo mismo puede pasar por un <i>randa<\/i> que por un se\u00f1orito disfrazado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfMujeres&#8230;?\u2014pregunt\u00f3 con ansiedad Barbarita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Dos, se\u00f1ora, dos\u2014dijo Pl\u00e1cido corroborando con igual n\u00famero de dedos muy estirados lo que la voz denunciaba\u2014. No les pude ver las estampas. Eran de estas de mant\u00f3n pardo, delantal azul, buena bota y pa\u00f1uelo a la cabeza&#8230; en fin, un par de reses muy bravas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la semana siguiente, otra delaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe\u00f1ora, se\u00f1ora&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014Ayer y anteayer entr\u00f3 el ni\u00f1o en una tienda de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima, donde venden filigranas y corales de los que usan las amas de cr\u00eda&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfY qu\u00e9? \u2014Que pasa all\u00ed largas horas de la tarde y de la noche. Lo s\u00e9 por Pepe Vallejo, el de la cordeler\u00eda de enfrente, a quien he encargado que est\u00e9 con mucho ojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfTienda de filigranas y de corales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, se\u00f1ora; una de estas plater\u00edas de puntapi\u00e9, que todo lo que tienen no vale seis duros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No la conozco; se ha puesto hace poco; pero yo me enterar\u00e9. Aspecto de pobreza. Se entra por una puerta vidriera que tambi\u00e9n es entrada del portal, y en el vidrio han puesto un letrero que dice: <i>Especialidad en regalos para amas<\/i>&#8230; Antes estaba all\u00ed un relojero llamado Bravo, que muri\u00f3 de miserere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto los cuentos de Estupi\u00f1\u00e1 cesaron. A Barbarita todo se le volv\u00eda preguntar y m\u00e1s preguntar, y el dichoso hablador no sab\u00eda nada. Y cuidado que ten\u00eda m\u00e9rito la discreci\u00f3n de aquel hombre, porque era el mayor de los sacrificios; para \u00e9l equival\u00eda a cortarse la lengua el tener que decir: \u00abno s\u00e9 nada, absolutamente nada\u00bb. A veces parec\u00eda que sus insignificantes e inseguras revelaciones quer\u00edan ocultar la verdad antes que esclarecerla. \u00abPues nada, se\u00f1ora; he visto a Juanito en un sim\u00f3n, solo, por la Puerta del Sol&#8230; digo&#8230; por la Plaza del \u00c1ngel&#8230; Iba con Villalonga&#8230; se re\u00edan mucho los dos&#8230; de algo que les hac\u00eda gracia&#8230;\u00bb. Y todas las denuncias eran como estas, bobadas, subterfugios, evasivas&#8230; Una de dos: o Estupi\u00f1\u00e1 no sab\u00eda nada, o si sab\u00eda no quer\u00eda decirlo por no disgustar a la se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diez meses pasaron de esta manera, Barbarita interrogando a Estupi\u00f1\u00e1, y este no queriendo o no teniendo qu\u00e9 responder, hasta que all\u00e1 por Mayo del 70, Juanito empez\u00f3 a abandonar aquellos mismos h\u00e1bitos groseros que tanto disgustaban a su madre. Esta, que lo observaba atent\u00edsimamente, not\u00f3 los s\u00edntomas del lento y feliz cambio en multitud de accidentes de la vida del joven. Cu\u00e1nto se regocijaba la se\u00f1ora con esto, no hay para qu\u00e9 decirlo. Y aunque todo ello era inexplicable lleg\u00f3 un momento en que Barbarita dej\u00f3 de ser curiosa, y no le importaba nada ignorar los desvar\u00edos de su hijo con tal que se reformase. Lentamente, pues, recobraba el Delf\u00edn su personalidad normal. Despu\u00e9s de una noche que entr\u00f3 tarde y muy sofocado, y tuvo cefalalgia y v\u00f3mitos, la mudanza pareci\u00f3 m\u00e1s acentuada. La mam\u00e1 entreve\u00eda en aquella ignorada p\u00e1gina de la existencia de su heredero, amores un tanto libertinos, org\u00edas de mal gusto, bromas y ri\u00f1as quiz\u00e1s; pero todo lo perdonaba, todo, todito, con tal que aquel trastorno pasase, como pasan las indispensables crisis de las edades. \u00abEs un sarampi\u00f3n de que no se libra ning\u00fan muchacho de estos tiempos\u2014dec\u00eda\u2014. Ya sale el m\u00edo de \u00e9l, y Dios quiera que salga en bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Not\u00f3 tambi\u00e9n que el Delf\u00edn se preocupaba mucho de ciertos recados o esquelitas que a la casa tra\u00edan para \u00e9l, mostr\u00e1ndose m\u00e1s bien temeroso de recibirlos que deseoso de ellos. A menudo daba a los criados orden de que le negaran y de que no se admitiera carta ni recado. Estaba algo inquieto, y su mam\u00e1 se dijo gozosa: \u00abPersecuci\u00f3n tenemos; pero \u00e9l parece querer cortar toda clase de comunicaciones. Esto va bien\u00bb. Hablando de esto con su marido, D. Baldomero, en quien lo progresista no quitaba lo autoritario (emblema de los tiempos), propuso un plan defensivo que mereci\u00f3 la aprobaci\u00f3n de ella. \u00abMira, hija, lo mejor es que yo hable hoy mismo con el Gobernador, que es amigo nuestro. Nos mandar\u00e1 ac\u00e1 una pareja de orden p\u00fablico, y en cuanto llegue hombre o mujer de malas trazas con papel o recadito, me lo trincan, y al Saladero de cabeza\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejor que este plan era el que se le hab\u00eda ocurrido a la se\u00f1ora. Ten\u00edan tomada casa en Plencia para pasar la temporada de verano, fijando la fecha de la marcha para el 8 o el 10 de Julio. Pero Barbarita, con aquella seguridad del talento superior que en un punto inicia y ejecuta las resoluciones salvadoras, se encar\u00f3 con Juanito, y de buenas a primeras le dijo: \u00abMa\u00f1ana mismo nos vamos a Plencia\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y al decirlo se fij\u00f3 en la cara que puso. Lo primero que expres\u00f3 el Delf\u00edn fue alegr\u00eda. Despu\u00e9s se qued\u00f3 pensativo. \u00abPero deme usted dos o tres d\u00edas. Tengo que arreglar varios asuntos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 asuntos tienes t\u00fa, hijo? M\u00fasica, m\u00fasica. Y en caso de que tengas alguno, cr\u00e9eme, vale m\u00e1s que lo dejes como est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho y hecho. Padres e hijo salieron para el Norte el d\u00eda de San Pedro. Barbarita iba muy contenta, juzg\u00e1ndose ya vencedora, y se dec\u00eda por el camino: \u00abAhora le voy a poner a mi pollo una calza para que no se me escape m\u00e1s\u00bb. Instal\u00e1ronse en su residencia de verano, que era como un palacio, y no hay palabras con qu\u00e9 ponderar lo contentos y saludables que todos estaban. El Delf\u00edn, que fue desmejoradillo, no tard\u00f3 en reponerse, recobrando su buen color, su palabra jovial y la plenitud de sus carnes. La mam\u00e1 se la ten\u00eda guardada. Esperaba ocasi\u00f3n propicia, y en cuanto esta lleg\u00f3 supo acometer la empresa aquella de la calza, como persona lista y conocedora de las ma\u00f1as del ave que era preciso aprisionar. Dios la ayudaba sin duda, porque el pollo no parec\u00eda muy dispuesto a la resistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues s\u00ed\u2014dijo ella, despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n preparada con gracia\u2014. Es preciso que te cases. Ya te tengo la mujer buscada. Eres un chiquillo, y a ti hay que d\u00e1rtelo todo hecho. \u00a1Qu\u00e9 ser\u00e1 de ti el d\u00eda en que yo te falte! Por eso quiero dejarte en buenas manos&#8230; No te r\u00edas, no; es la verdad, yo tengo que cuidar de todo, lo mismo de pegarte el bot\u00f3n que se te ha ca\u00eddo, que de elegirte la que ha de ser compa\u00f1era de toda tu vida, la que te ha de mimar cuando yo me muera. \u00bfA ti te cabe en la cabeza que pueda yo proponerte nada que no te convenga?&#8230; No. Pues a callar, y pon tu porvenir en mis manos. No s\u00e9 qu\u00e9 instinto tenemos las madres, algunas quiero decir. En ciertos casos no nos equivocamos; somos infalibles como el Papa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esposa que Barbarita propon\u00eda a su hijo era Jacinta, su prima, la tercera de las hijas de Gumersindo Arnaiz. \u00a1Y qu\u00e9 casualidad! Al d\u00eda siguiente de la conferencia citada, llegaban a Plencia y se instalaban en una casita modesta, Gumersindo e Isabel Cordero con toda su caterva menuda. Candelaria no sal\u00eda de Madrid, y Benigna hab\u00eda ido a Laredo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan no dijo que s\u00ed ni que no. Limitose a responder por f\u00f3rmula que lo pensar\u00eda; pero una voz de su alma le declaraba que aquella gran mujer y madre ten\u00eda tratos con el Esp\u00edritu Santo, y que su proyecto era un verdadero caso de infalibilidad.<\/p>\n<hr \/>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">&#8211;<span class=\"smcap\">II<\/span>&#8211;<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque Jacinta era una chica de prendas excelentes, modestita, delicada, cari\u00f1osa y adem\u00e1s muy bonita. Sus lindos ojos estaban ya declarando la saz\u00f3n de su alma o el punto en que tocan a enamorarse y enamorar. Barbarita quer\u00eda mucho a todas sus sobrinas; pero a Jacinta la adoraba; ten\u00edala casi siempre consigo y derramaba sobre ella mil atenciones y miramientos, sin que nadie, ni aun la propia madre de Jacinta, pudiera sospechar que la criaba para nuera. Toda la parentela supon\u00eda que los se\u00f1ores de Santa Cruz ten\u00edan puestas sus miras en alguna de las chicas de Casa-Mu\u00f1oz, de Casa-Trujillo o de otra familia rica y titulada. Pero Barbarita no pensaba en tal cosa. Cuando revel\u00f3 sus planes a D. Baldomero, este sinti\u00f3 regocijo, pues tambi\u00e9n a \u00e9l se le hab\u00eda ocurrido lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya dije que el Delf\u00edn prometi\u00f3 pensarlo; mas esto significaba sin duda la necesidad que todos sentimos de no aparecer sin voluntad propia en los casos graves; en otros t\u00e9rminos, su amor propio, que le gobernaba m\u00e1s que la conciencia, le exig\u00eda, ya que no una elecci\u00f3n libre, el simulacro de ella. Por eso Juanito no s\u00f3lo lo dec\u00eda, sino que parec\u00eda como que pensaba, y\u00e9ndose a pasear solo por aquellos pe\u00f1ascales, y se enga\u00f1aba a s\u00ed mismo dici\u00e9ndose: \u00ab\u00a1qu\u00e9 pensativo estoy!\u00bb. Porque estas cosas son muy serias, \u00a1vaya!, y hay que revolverlas mucho en el mag\u00edn. Lo que hac\u00eda el muy farsante era saborear de antemano lo que se le aproximaba y ver de qu\u00e9 manera dec\u00eda a su madre con el aire m\u00e1s grave y filos\u00f3fico del mundo: \u00abMam\u00e1, he meditado profund\u00edsimamente sobre este problema, pesando con escr\u00fapulo las ventajas y los inconvenientes, y la verdad, aunque el caso tiene sus m\u00e1s y sus menos, aqu\u00ed me tiene usted dispuesto a complacerla\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto era comedia, y querer ech\u00e1rselas de hombre reflexivo. Su madre hab\u00eda recobrado sobre \u00e9l aquel ascendiente omn\u00edmodo que tuvo antes de las trapisondas que apuntadas quedan, y como el hijo pr\u00f3digo a quien los reveses hacen ver cu\u00e1nto le da\u00f1a el obrar y pensar por cuenta propia, descansaba de sus funestas aventuras pensando y obrando con la cabeza y la voluntad de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo peor del caso era que nunca le hab\u00eda pasado por las mientes casarse con Jacinta, a quien siempre mir\u00f3 m\u00e1s como hermana que como prima. Siendo ambos de muy corta edad (ella ten\u00eda un a\u00f1o y meses menos que \u00e9l) hab\u00edan dormido juntos, y hab\u00edan derramado l\u00e1grimas y acus\u00e1dose mutuamente por haber secuestrado \u00e9l las mu\u00f1ecas de ella, y haber ella arrojado a la lumbre, para que se derritieran, los soldaditos de \u00e9l. Juan la hac\u00eda rabiar, descomponi\u00e9ndole la casa de mu\u00f1ecas, \u00a1anda!, y Jacinta se vengaba arrojando en su barre\u00f1o de agua los caballos de Juan para que se ahogaran&#8230; \u00a1anda! Por un rey mago, negro por m\u00e1s se\u00f1as, hubo unos dramas que acabaron en le\u00f1a por partida doble, es decir, que Barbarita azotaba alternadamente uno y otro par de nalgas como el que toca los timbales; y todo porque Jacinta le hab\u00eda cortado la cola al camello del rey negro; cola de cerda, no vayan a creer&#8230; \u00abEnvidiosa\u00bb. \u00abAcus\u00f3n\u00bb&#8230; Ya ten\u00edan ambos la edad en que un misterioso respeto les prohib\u00eda darse besos, y se trataban con vivo cari\u00f1o fraternal. Jacinta iba todos los martes y viernes a pasar el d\u00eda entero en casa de Barbarita, y esta no ten\u00eda inconveniente en dejar solos largos ratos a su hijo y a su sobrina; porque si cada cual en s\u00ed ten\u00eda el desarrollo moral que era propio de sus veinte a\u00f1os, uno frente a otro continuaban en la <i>edad del pavo<\/i>, muy lejos de sospechar que su destino les aproximar\u00eda cuando menos lo pensasen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paso de esta situaci\u00f3n fraternal a la de amantes no le parec\u00eda al joven Santa Cruz cosa f\u00e1cil. \u00c9l, que tan atrevido era lejos del hogar paterno, sent\u00edase acobardado delante de aquella flor criada en su propia casa, y ten\u00eda por imposible que las cunitas de ambos, reunidas, se convirtieran en t\u00e1lamo. Mas para todo hay remedio menos para la muerte, y Juanito vio con asombro, a poco de intentar la metamorfosis, que las dificultades se desle\u00edan como la sal en el agua; que lo que a \u00e9l le parec\u00eda monta\u00f1a era como la palma de la mano, y que el tr\u00e1nsito de la fraternidad al enamoramiento se hac\u00eda <i>como una seda<\/i>. La primita, haci\u00e9ndose tambi\u00e9n la sorprendida en los primeros momentos y aun la vergonzosa, dijo tambi\u00e9n que aquello deb\u00eda pensarse. Hay motivos para creer que Barbarita se lo hab\u00eda hecho pensar ya. Sea lo que quiera, ello es que a los cuatro d\u00edas de romperse el hielo ya no hab\u00eda que ense\u00f1arles nada de noviazgo. Creer\u00edase que no hab\u00edan hecho en su vida otra cosa m\u00e1s que estar picoteando todo el santo d\u00eda. El pa\u00eds y el ambiente eran propicios a esta vida nueva. Rocas formidables, olas, playa con caracolitos, praderas verdes, setos, callejas llenas de arbustos, helechos y l\u00edquenes, veredas cuyo t\u00e9rmino no se sab\u00eda, caser\u00edos r\u00fasticos que al caer de la tarde desped\u00edan de sus abollados techos humaredas azules, celajes grises, rayos de sol dorando la arena, velas de pescadores cruzando la inmensidad del mar, ya azul, ya verdoso, terso un d\u00eda, otro aborregado, un vapor en el horizonte tiznando el cielo con su humo, un aguacero en la monta\u00f1a y otros accidentes de aquel admirable fondo po\u00e9tico, favorec\u00edan a los amantes, d\u00e1ndoles a cada momento un ejemplo nuevo para aquella gran ley de la Naturaleza que estaban cumpliendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinta era de estatura mediana, con m\u00e1s gracia que belleza, lo que se llama en lenguaje corriente una mujer <i>mona<\/i>. Su tez fin\u00edsima y sus ojos que desped\u00edan alegr\u00eda y sentimiento compon\u00edan un rostro sumamente agradable. Y hablando, sus atractivos eran mayores que cuando estaba callada, a causa de la movilidad de su rostro y de la expresi\u00f3n variad\u00edsima que sab\u00eda poner en \u00e9l. La estrechez relativa en que viv\u00eda la numerosa familia de Arnaiz, no le permit\u00eda variar sus galas; pero sab\u00eda triunfar del amaneramiento con el arte, y cualquier perifollo anunciaba en ella una mujer que, si lo quer\u00eda, estaba llamada a ser elegant\u00edsima. Luego veremos. Por su talle delicado y su figura y cara porcelanescas, revelaba ser una de esas hermosuras a quienes la Naturaleza concede poco tiempo de esplendor, y que se ajan pronto, en cuanto les toca la primera pena de la vida o la maternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barbarita, que la hab\u00eda criado, conoc\u00eda bien sus notables prendas morales, los tesoros de su coraz\u00f3n amante, que pagaba siempre con creces el cari\u00f1o que se le ten\u00eda, y por todo esto se enorgullec\u00eda de su elecci\u00f3n. Hasta que ciertas tenacidades de car\u00e1cter que en la ni\u00f1ez eran un defecto, agrad\u00e1banle cuando Jacinta fue mujer porque no es bueno que las hembras sean todas miel, y conviene que guarden una reserva de energ\u00eda para ciertas ocasiones dif\u00edciles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia del matrimonio de Juanito cay\u00f3 en la familia Arnaiz como una bomba que revienta y esparce, no desastres y muertes, sino esperanza y dichas. Porque hay que tener en cuenta que el Delf\u00edn, por su fortuna, por sus prendas, por su talento, era considerado como un ser bajado del cielo. Gumersindo Arnaiz no sab\u00eda lo que le pasaba; lo estaba viendo y a\u00fan le parec\u00eda mentira; y siendo el amartelamiento de los novios bastante empalagoso, a \u00e9l le parec\u00eda que todav\u00eda se quedaban cortos y que deb\u00edan entortolarse mucho m\u00e1s. Isabel era tan feliz que, de vuelta ya en Madrid, dec\u00eda que le iba a dar algo, y que seguramente su empobrecida naturaleza no podr\u00eda soportar tanta felicidad. Aquel matrimonio hab\u00eda sido la ilusi\u00f3n de su vida durante los \u00faltimos a\u00f1os, ilusi\u00f3n que por lo muy hermosa no encajaba en la realidad. No se hab\u00eda atrevido nunca a hablar de esto a su cu\u00f1ada, por temor de parecer excesivamente ambiciosa y atrevida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falt\u00e1bale tiempo a la buena se\u00f1ora para dar parte a sus amigas del feliz suceso; no sab\u00eda hablar de otra cosa, y aunque desmadejada ya y sin fuerzas a causa del trabajo y de los alumbramientos, cobraba nuevos br\u00edos para entregarse con delirante actividad a los preparativos de boda, al equipo y dem\u00e1s cosas. \u00a1Qu\u00e9 proyectos hac\u00eda, qu\u00e9 cosas inventaba, qu\u00e9 previsi\u00f3n la suya! Pero en medio de su inmensa tarea, no cesaba de tener corazonadas pesimistas, y exclamaba con tristeza: \u00ab\u00a1Si me parece mentira!&#8230; \u00a1Si yo no he de verlo!&#8230;\u00bb. Y este presentimiento, por ser de cosa mala, vino a cumplirse al cabo, porque la alegr\u00eda inquieta fue como una combusti\u00f3n oculta que devor\u00f3 la poca vida que all\u00ed quedaba. Una ma\u00f1ana de los \u00faltimos d\u00edas de Diciembre, Isabel Cordero, hall\u00e1ndose en el comedor de su casa, cay\u00f3 redonda al suelo como herida de un rayo. Acometida de violent\u00edsimo ataque cerebral, falleci\u00f3 aquella misma noche, rodeada de su marido y de sus consternados y amantes hijos. No recobr\u00f3 el conocimiento despu\u00e9s del ataque, no dijo esta boca es m\u00eda, ni se quej\u00f3. Su muerte fue de esas que vulgarmente se comparan a la de <i>un pajarito<\/i>. Dec\u00edan los vecinos y amigos que hab\u00eda <i>reventado de gusto<\/i>. Aquella gran mujer, hero\u00edna y m\u00e1rtir del deber, autora de diez y siete espa\u00f1oles, se embriag\u00f3 de felicidad s\u00f3lo con el olor de ella, y sucumbi\u00f3 a su primera embriaguez. En su muerte la persegu\u00edan las fechas c\u00e9lebres, como la hab\u00edan perseguido en sus partos, cual si la historia la rondara deseando tener algo que ver con ella. Isabel Cordero y D. Juan Prim expiraron con pocas horas de diferencia.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perdici\u00f3n y salvamento del Delf\u00edn &#8211;I&#8211; Pasados algunos d\u00edas, cuando ya Estupi\u00f1\u00e1 andaba por ah\u00ed restablecido aunque algo cojo, Barbarita empez\u00f3 a notar en su hijo inclinaciones nuevas y algunas ma\u00f1as que le desagradaron. 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