{"id":18310,"date":"2025-03-03T00:00:30","date_gmt":"2025-03-02T23:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=18310"},"modified":"2025-03-03T07:45:58","modified_gmt":"2025-03-03T06:45:58","slug":"la-vida-del-buscon-libro-segundo-capitulos-3-y-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=18310","title":{"rendered":"La vida del Buscon &#8211; Libro Segundo &#8211; Cap\u00edtulos 3 y 4"},"content":{"rendered":"<p id=\"id00356\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\"><strong>Libro Segundo: Cap\u00edtulo III: De lo que hizo en Madrid, y lo que le sucedi\u00f3 hasta llegar a Cercedilla, donde durmi\u00f3.<\/strong><\/span><\/p>\n<p id=\"id00357\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Recogi\u00f3se un rato a estudiar herej\u00edas y necedades para los ciegos. Entre tanto, se hizo hora de comer; comimos, y luego pidi\u00f3me que le leyese la prem\u00e1tica. Yo, por no haber otra cosa que hacer, la saqu\u00e9 y se la le\u00ed. La cual pongo aqu\u00ed, por haberme parecido aguda y conveniente a lo que se quiso reprehender en ella. Dec\u00eda en este tenor:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00358\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Prem\u00e1tica del desenga\u00f1o contra los poetas g\u00fceros, chirles y hebenes<\/span><\/p>\n<p id=\"id00359\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Diole al sacrist\u00e1n la mayor risa del mundo, y dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00360\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Hablara yo para ma\u00f1ana! Por Dios, que entend\u00ed que hablaba conmigo, y es s\u00f3lo contra los poetas hebenes:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00361\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Cay\u00f3me a m\u00ed muy en gracia o\u00edrle decir esto, como si \u00e9l fuera muy albillo o moscatel. Dej\u00e9 el pr\u00f3logo y comenc\u00e9 el primer cap\u00edtulo que dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00362\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00abAtendiendo a que este g\u00e9nero de sabandijas que llaman poetas son nuestros pr\u00f3jimos, y cristianos aunque malos; viendo que todo el a\u00f1o adoran cejas, dientes, listones y zapatillas, haciendo otros pecados m\u00e1s enormes, mandamos que la Semana Santa recojan a todos los poetas p\u00fablicos y cantoneros, como a malas mujeres, y que los prediquen sacando Cristos para convertirlos. Y para esto se\u00f1alamos casas de arrepentidos.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00363\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00bb\u00cdtem, advirtiendo los grandes bochornos que hay en las caniculares y nunca anochecidas coplas de los poetas de sol, como pasas, a fuerza de los soles y estrellas que gastan en hacerlas, les ponemos perpetuo silencio en las cosas del cielo, se\u00f1alando meses vedados a las musas, como a la caza y pesca, porque no se agoten con la prisa que las dan.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00364\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00bb\u00cdtem, habiendo considerado que esta secta infernal de hombres condenados a perpetuo concepto, despedazadores del vocablo y volteadores de razones, han pegado el dicho achaque de poes\u00eda a las mujeres, declaramos que nos tenemos por desquitados con este mal que las hemos hecho del que nos hicieron en la manzana. Y por cuanto el siglo est\u00e1 pobre y necesitado, mandamos quemar las coplas de los poetas, como franjas viejas, para sacar el oro, plata y perlas, pues en los m\u00e1s versos hacen sus damas de todos metales, como estatuas de Nabuco\u00bb.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00365\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Aqu\u00ed no lo pudo sufrir el sacrist\u00e1n y levant\u00e1ndose en pie, dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00366\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Mas no, sino quitarnos las haciendas! No pase V. Md. adelante, que sobre eso pienso ir al Papa y gastar lo que tengo. Bueno es que yo, que soy eclesi\u00e1stico, hab\u00eda de padecer ese agravio. Yo probar\u00e9 que las coplas del poeta cl\u00e9rigo no est\u00e1n sujetas a tal prem\u00e1tica y luego quiero irlo a averiguar ante la justicia.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00367\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En parte me dio gana de re\u00edr, pero por no detenerme, que se me hac\u00eda tarde, le dije:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00368\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Se\u00f1or, esta prem\u00e1tica es hecha por gracia, que no tiene fuerza ni apremia, por estar falta de autoridad.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00369\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Pecador de m\u00ed! -dijo muy alborotado-, avisara V. Md. y hubi\u00e9rame ahorrado la mayor pesadumbre del mundo. \u00bfSabe V. Md. lo que es hallarse un hombre con ochocientas mil coplas de contado y o\u00edr eso? Prosiga V. Md., y Dios le perdone el susto que me dio.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00370\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Prosegu\u00ed diciendo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00371\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00bb\u00cdtem, advirtiendo que despu\u00e9s que dejaron de ser moros (aunque todav\u00eda conservan algunas reliquias) se han metido a pastores, por lo cual andan los ganados flacos de beber sus l\u00e1grimas, chamuscados con sus \u00e1nimas encendidas, y tan embebecidos en su m\u00fasica que no pacen, mandamos que dejen el tal oficio, se\u00f1alando ermitas a los amigos de soledad. Y a los dem\u00e1s, por ser oficio alegre y de pullas, que se acomoden en mozos de mulas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00372\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Alg\u00fan puto, cornudo, bujarr\u00f3n y jud\u00edo -dijo en altas voces- orden\u00f3 tal cosa! Y si supiera qui\u00e9n era yo le hiciera una s\u00e1tira con tales coplas que le pesara a \u00e9l y a todos cuantos las vieran de verlas. \u00a1Miren qu\u00e9 bien le estar\u00eda a un hombre lampi\u00f1o como yo la ermita! \u00a1O a un hombre vinajeroso y sacristando ser mozo de mulas! Ea, se\u00f1or, que son grandes pesadumbres esas.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00373\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Ya le he dicho a V. Md. -repliqu\u00e9- que son burlas, y que las oiga como tales.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00374\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Prosegu\u00ed diciendo: \u00abQue por estorbar los grandes hurtos, mand\u00e1bamos que no se pasasen coplas de Arag\u00f3n a Castilla, ni de Italia a Espa\u00f1a, so pena de andar bien vestido el poeta que tal hiciese, y, si reincidiese, de andar limpio un hora\u00bb.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00375\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Esto le cay\u00f3 muy en gracia, porque tra\u00eda \u00e9l una sotana con canas, de puro vieja, y con tantas cazcarrias que para enterrarle no era menester m\u00e1s de estreg\u00e1rsela encima. El manteo, se pod\u00edan estercolar con \u00e9l dos heredades.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00376\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y as\u00ed, medio riendo, le dije que mandaban tambi\u00e9n tener entre los desesperados que se ahorcan y despe\u00f1an, y que como a tales no las enterrasen en sagrado a las mujeres que se enamoran de poeta a secas. Y que advirtiendo a la gran cosecha de redondillas, canciones y sonetos que hab\u00eda habido en estos a\u00f1os f\u00e9rtiles, mandaban que los legajos que por sus dem\u00e9ritos escapaban de las especer\u00edas, fuesen a las necesarias sin apelaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00377\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, por acabar, llegu\u00e9 al postrer cap\u00edtulo, que dec\u00eda as\u00ed:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00378\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00abPero advirtiendo con ojos de piedad a que hay tres g\u00e9neros de gentes en la rep\u00fablica tan sumamente miserables que no pueden vivir sin los tales poetas, como son farsantes, ciegos y sacristanes, mandamos que pueda haber algunos oficiales p\u00fablicos de esta arte, con tal que puedan tener carta de examen de los caciques de los poetas que fueren en aquellas partes, limitando a los poetas de farsantes que no acaben los entremeses con palos ni diablos, ni las comedias en casamientos, ni hagan las trazas con papeles o cintas, y a los de ciegos, que no sucedan en Tetu\u00e1n los casos, desterr\u00e1ndoles estos vocablos: cristi\u00e1n, amada, humanal y pundonores; y mand\u00e1ndoles que, para decir la presente obra, no digan zozobra, y a los de sacristanes, que no hagan los villancicos con Gil ni Pascual, que no jueguen del vocablo, ni hagan los pensamientos de tornillo, que mud\u00e1ndoles el nombre, se vuelvan a cada fiesta. Y finalmente, mandamos a todos los poetas en com\u00fan que se descarten de J\u00fapiter, Venus, Apolo y otros dioses, so pena de que los tendr\u00e1n por abogados a la hora de su muerte\u00bb.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00379\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">A todos los que oyeron la prem\u00e1tica pareci\u00f3 cuanto bien se puede decir, y todos me pidieron traslado de ella. S\u00f3lo el sacristanejo empez\u00f3 a jurar por vida de las v\u00edsperas solemnes, introibo y Chiries, que era s\u00e1tira contra \u00e9l, por lo que dec\u00eda de los ciegos, y que \u00e9l sab\u00eda mejor lo que hab\u00eda de hacer que nadie. Y \u00faltimamente dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00380\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Hombre soy yo que he estado en un aposento con Li\u00f1\u00e1n, y he comido m\u00e1s de dos veces con Espinel. Y que hab\u00eda estado en Madrid tan cerca de Lope de Vega como lo estaba de m\u00ed, y que hab\u00eda visto a don Alonso de Ercilla mil veces, y que ten\u00eda en su casa un retrato del divino Figueroa, y que hab\u00eda comprado los greg\u00fcescos que dej\u00f3 Padilla cuando se meti\u00f3 fraile, y que hoy d\u00eda los tra\u00eda, y malos. Ense\u00f1\u00f3los, y dioles esto a todos tanta risa, que no quer\u00edan salir de la posada.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00381\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Al fin, ya eran las dos, y como era forzoso el camino, salimos de Madrid. Yo me desped\u00ed de \u00e9l, aunque me pesaba, y comenc\u00e9 a caminar para el puerto. Quiso Dios que porque no fuese pensando en mal, me topase con un soldado. Iba en cuerpo y en alma, el cuello en el sombrero, los calzones vueltos, la camisa en la espada, la espada al hombro, los zapatos en la faldriquera, alpargatas, y medias de lienzo, sus frascos en la pretina y un poco de \u00f3rgano en cajas de hoja de lata para papeles. Luego trabamos pl\u00e1tica; pregunt\u00f3me si ven\u00eda de la Corte; dije que de paso hab\u00eda estado en ella.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00382\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-No est\u00e1 para m\u00e1s -dijo luego- que es pueblo para gente ruin. M\u00e1s quiero, \u00a1voto a Cristo!, estar en un sitio, la nieve a la cinta, hecho un reloj, comiendo madera, que sufriendo las supercher\u00edas que se hacen a un hombre de bien. Y en llegando a ese lugarcito del diablo nos remiten a la sopa y al coche de los pobres en San Felipe donde cada d\u00eda en corrillos se hace consejo de estado, y guerra en pie y desabrigada. Y en vida nos hacen soldados en pena por los cementerios, y si pedimos entretenimiento nos env\u00edan a la comedia, y si ventajas, a los jugadores. Y con esto, comidos de piojos y hu\u00e9spedas, nos volvemos en este pelo a rogar a los moros y herejes con nuestros cuerpos.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00383\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">A esto le dije yo que advirtiese que en la Corte hab\u00eda de todo, y que estimaban mucho a cualquier hombre de suerte.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00384\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00bfQu\u00e9 estiman -dijo muy enojado- si he estado yo ah\u00ed seis meses pretendiendo una bandera, tras veinte a\u00f1os de servicios y haber perdido mi sangre en servicio del Rey, como lo dicen estas heridas? Y quiso desatacarse. Y dije:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00385\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Se\u00f1or m\u00edo, desatacarse m\u00e1s es brindar a puto que ense\u00f1ar heridas.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00386\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Creo que pretend\u00eda introducir en picazos algunas almorranas. Luego, en los calca\u00f1ares, me ense\u00f1\u00f3 otras dos se\u00f1ales, y dijo que eran balas, y yo saqu\u00e9 por otras dos m\u00edas que tengo que hab\u00edan sido saba\u00f1ones. Y las balas pocas veces se andan a roer zancajos. Estaba derrengado de alg\u00fan palo que le dieron porque se dorm\u00eda haciendo guarda y dec\u00eda que era de un astillazo. Quit\u00f3se el sombrero y mostr\u00f3me el rostro; calzaba diecis\u00e9is puntos de cara, que tantos ten\u00eda en una cuchillada que le part\u00eda las narices. Ten\u00eda otros tres chirlos que se la volv\u00edan mapa a puras l\u00edneas.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00387\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Estas me dieron -dijo- defendiendo a Par\u00eds, en servicio de Dios y del Rey, por quien veo trinchado mi gesto, y no he recibido sino buenas palabras, que agora tienen lugar de malas obras. Lea estos papeles -me dijo-, por vida del licenciado, que no ha salido en campa\u00f1a, \u00a1voto a Cristo!, hombre, \u00a1vive Dios!, tan se\u00f1alado.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00388\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y dec\u00eda verdad, porque lo estaba a puros golpes. Comenz\u00f3 a sacar ca\u00f1ones de hoja de lata y a ense\u00f1arme papeles, que deb\u00edan de ser de otro a quien hab\u00eda tomado el nombre. Yo los le\u00ed y dije mil cosas en su alabanza y que el Cid ni Bernardo no hab\u00edan hecho lo que \u00e9l. Salt\u00f3 en esto y dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00389\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00bfC\u00f3mo lo que yo? \u00a1Voto a Dios!, ni lo que Garc\u00eda de Paredes, Juli\u00e1n Romero y otros hombres de bien, \u00a1pese al diablo! S\u00e9 que entonces no hab\u00eda artiller\u00eda, \u00a1voto a Dios!, que no hubiera Bernardo para un hora en este tiempo. Pregunte V. Md. en Flandes por la haza\u00f1a del Mellado, y ver\u00e1 lo que le dicen.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00390\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00bfEs V. Md. acaso? -le dije yo.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00391\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y \u00e9l respondi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00392\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00bfPues qu\u00e9 otro? \u00bfNo me ve la mella que tengo en los dientes? No tratemos de esto, que parece mal alabarse el hombre.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00393\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yendo en estas conversaciones, topamos en un borrico un ermita\u00f1o, con una barba tan larga que hac\u00eda lodos con ella, macilento y vestido de pa\u00f1o pardo. Saludamos con el Deo gracias acostumbrado y empez\u00f3 a alabar los trigos y en ellos la misericordia del Se\u00f1or. Salt\u00f3 el soldado, y dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00394\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Ah, padre!, m\u00e1s espesas he visto yo las picas sobre m\u00ed, y, \u00a1voto a Cristo!, que hice en el saco de Amberes lo que pude; s\u00ed, \u00a1juro a Dios!<\/span><\/p>\n<p id=\"id00395\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">El ermita\u00f1o le reprehendi\u00f3 que no jurase tanto, a lo cual dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00396\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Padre, bien se echa de ver que no es soldado, pues me reprehende mi propio oficio.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00397\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Diome a m\u00ed gran risa de ver en lo que pon\u00eda la soldadesca, y ech\u00e9 de ver que era alg\u00fan picar\u00f3n gallina, porque ya entre soldados no hay costumbre m\u00e1s aborrecida de los de m\u00e1s importancia, cuando no de todos. El ermita\u00f1o le dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00398\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Y \u00bfd\u00f3nde dej\u00f3 V. Md. el saco de Amberes, que ese me parece de las<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 16px;\">Navas-, y que ser\u00eda de m\u00e1s abrigo el de Amberes.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00399\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Ri\u00f3se mucho el soldado de la pregunta, y el ermita\u00f1o de su desnudez, y con tanto llegamos a la falda del puerto, el ermita\u00f1o rezando el rosario de una carga de le\u00f1a hecha bolas, de manera que a cada avemar\u00eda sonaba un cabe; el soldado iba comparando las pe\u00f1as a los castillos que hab\u00eda visto, y mirando cu\u00e1l lugar era fuerte y a d\u00f3nde se hab\u00eda de plantar la artiller\u00eda. Yo iba mirando tanto el rosariazo del ermita\u00f1o, con las cuentas frisonas, como la espada del soldado.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00400\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Oh, c\u00f3mo volar\u00eda yo con p\u00f3lvora gran parte de este puerto -dec\u00eda-, y hiciera buena obra a los caminantes!<\/span><\/p>\n<p id=\"id00401\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-No hay tal como hacer buenas obras -dec\u00eda el santero. Y pujaba un suspiro por remate. Iba entre s\u00ed rezando a silbos oraciones de culebra.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00402\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En estas cosas divertidos, llegamos a Cercedilla. Entramos en la posada todos tres juntos, ya anochecido; mandamos aderezar la cena -era viernes-, y entre tanto, el ermita\u00f1o dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00403\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Entreteng\u00e1monos un rato, que la ociosidad es madre de los vicios; juguemos avemar\u00edas.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00404\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y dej\u00f3 caer de la manga el descuadernado. Diome a m\u00ed gran risa al ver aquello, considerando en las cuentas. El soldado dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00405\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-No, sino juguemos hasta cien reales que yo traigo, en amistad.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00406\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yo, codicioso, dije que jugar\u00eda otros tantos, y el ermita\u00f1o, por no hacer mal tercio, acept\u00f3, y dijo que all\u00ed llevaba el aceite de la l\u00e1mpara, que eran hasta doscientos reales. Yo confieso que pens\u00e9 ser su lechuza y beb\u00e9rsele, pero ans\u00ed le sucedan todos sus intentos al turco.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00407\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Fue el juego al parar, y lo bueno fue que dijo que no sab\u00eda el juego y hizo que se le ense\u00f1\u00e1semos. Dej\u00f3nos el bienaventurado hacer dos manos, y luego nos la dio tal que no dej\u00f3 blanca en la mesa. Hered\u00f3nos en vida; retiraba el ladr\u00f3n con las ancas de la mano que era l\u00e1stima. Perd\u00eda una sencilla y acertaba doce maliciosas. El soldado echaba a cada suerte doce votos y otros tantos peses, aforrados en por vidas. Yo me com\u00ed las u\u00f1as y el fraile ocupaba las suyas en mi moneda. No dejaba santo que no llamaba; nuestras cartas eran como el Mes\u00edas, que nunca ven\u00edan y las aguard\u00e1bamos siempre.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00408\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Acab\u00f3 de pelarnos; quis\u00edmosle jugar sobre prendas, y \u00e9l, tras haberme ganado a m\u00ed seiscientos reales, que era lo que llevaba, y al soldado los ciento, dijo que aquello era entretenimiento, y que \u00e9ramos pr\u00f3jimos, y que no hab\u00eda de tratar de otra cosa.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00409\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-No juren -dec\u00eda-, que a m\u00ed, porque me encomendaba a Dios, me ha sucedido bien.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00410\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y como nosotros no sab\u00edamos la habilidad que ten\u00eda de los dedos a la mu\u00f1eca, cre\u00edmoslo, y el soldado jur\u00f3 de no jurar m\u00e1s, y yo de la misma suerte.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00411\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Pesia tal! -dec\u00eda el pobre alf\u00e9rez (que \u00e9l me dijo entonces que lo era)-, entre luteranos y moros me he visto, pero no he padecido tal despojo.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00412\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00c9l se re\u00eda a todo esto. Torn\u00f3 a sacar el rosario para rezar. Yo, que no ten\u00eda ya blanca, ped\u00edle que me diese de cenar, y que pagase hasta Segovia la posada por los dos, que \u00edbamos in puribus. Prometi\u00f3 hacerlo. Meti\u00f3se sesenta huevos, \u00a1no vi tal en mi vida! Dijo que se iba a acostar.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00413\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Dormimos todos en una sala con otra gente que estaba all\u00ed porque los aposentos estaban tomados para otros. Yo me acost\u00e9 con harta tristeza, y el soldado llam\u00f3 al hu\u00e9sped y le encomend\u00f3 sus papeles en las cajas de lata que los tra\u00eda, y un envoltorio de camisas jubiladas. Acost\u00e1monos; el padre se persin\u00f3, y nosotros nos santiguamos de \u00e9l. Durmi\u00f3; yo estuve desvelado trazando c\u00f3mo quitarle el dinero. El soldado hablaba entre sue\u00f1os de los cien reales, como si no estuvieran sin remedio.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00414\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">H\u00edzose hora de levantar. Ped\u00ed yo luz muy aprisa; truj\u00e9ronla, y el hu\u00e9sped el envoltorio al soldado, y olvid\u00e1ronsele los papeles. El pobre alf\u00e9rez hundi\u00f3 la casa a gritos pidiendo que le diese los servicios. El hu\u00e9sped se turb\u00f3, y como todos dec\u00edamos que se los diese, fue corriendo y trujo tres bacines, diciendo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00415\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-He ah\u00ed para cada uno el suyo. \u00bfQuieren m\u00e1s servicios?<\/span><\/p>\n<p id=\"id00416\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Que \u00e9l entendi\u00f3 que nos hab\u00edan dado c\u00e1maras. Aqu\u00ed fue ella, que se levant\u00f3 el soldado con la espada tras el hu\u00e9sped, en camisa, jurando que le hab\u00eda de matar porque hac\u00eda burla de \u00e9l, que se hab\u00eda hallado en la Naval San Quint\u00edn y otras, trayendo servicios en lugar de papeles que le hab\u00eda dado. Todos salimos tras \u00e9l a tenerle, y aun no pod\u00edamos. Dec\u00eda el hu\u00e9sped:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00417\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Se\u00f1or, su merced pidi\u00f3 servicios; yo no estoy obligado a saber que en lengua soldada se llaman as\u00ed los papeles de las haza\u00f1as. Apacigu\u00e1moslos, y tornamos al aposento. El ermita\u00f1o, receloso, se qued\u00f3 en la cama, diciendo que le hab\u00eda hecho mal el susto. Pag\u00f3 por nosotros y sal\u00edmonos del pueblo para el puerto, enfadados del t\u00e9rmino del ermita\u00f1o y de ver que no le hab\u00edamos podido quitar el dinero.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00418\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Topamos con un genov\u00e9s, digo con uno de estos antecristos de las monedas de Espa\u00f1a, que sub\u00eda el puerto con un paje detr\u00e1s, y \u00e9l con su guardasol, muy a lo dineroso. Trabamos conversaci\u00f3n con \u00e9l; todo lo llevaba a materia de maraved\u00eds, que es gente que naturalmente naci\u00f3 para bolsas. Comenz\u00f3 a nombrar a Visanz\u00f3n, y si era bien dar dineros o no a Visanz\u00f3n, tanto que el soldado y yo le preguntamos que qui\u00e9n era aquel caballero. A lo cual respondi\u00f3, ri\u00e9ndose:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00419\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Es un pueblo de Italia, donde se juntan los hombres de negocios, que ac\u00e1 llamamos fulleros de pluma, a poner los precios por donde se gobierna la moneda.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00420\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">De lo cual sacamos que en Visanz\u00f3n se lleva el comp\u00e1s a los m\u00fasicos de u\u00f1a. Entret\u00favonos el camino contando que estaba perdido porque hab\u00eda quebrado un cambio, que le ten\u00eda m\u00e1s de sesenta mil escudos. Y todo lo juraba por su conciencia, aunque yo pienso que conciencia en mercader es como virgo en cantonera, que se vende sin haberle. Nadie, casi, tiene conciencia, de todos los de este trato; porque, como oyen decir que muerde por muy poco, han dado en dejarla con el ombligo en naciendo.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00421\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En estas pl\u00e1ticas vimos los muros de Segovia, y a m\u00ed se me alegraron los ojos, a pesar de la memoria, que con los sucesos de Cabra me contradec\u00eda el contento. Llegu\u00e9 al pueblo, y a la entrada vi a mi padre en el camino, aguardando ir en bolsas, hechos cuartos, a Josafad. Enternec\u00edme, y entr\u00e9 algo desconocido de como sal\u00ed, con punta de barba, bien vestido.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00422\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Dej\u00e9 la compa\u00f1\u00eda, y considerando en qui\u00e9n conocer\u00eda a mi t\u00edo -fuera del rollo- mejor en el pueblo, no hall\u00e9 nadie de quien echar mano. Llegu\u00e9me a mucha gente a preguntar por Alonso Rampl\u00f3n y nadie me daba raz\u00f3n de \u00e9l, diciendo que no le conoc\u00edan. Holgu\u00e9 mucho de ver tantos hombres de bien en mi pueblo, cuando, estando en esto, o\u00ed al precursor de la penca hacer de garganta y a mi t\u00edo de las suyas. Ven\u00eda una procesi\u00f3n de desnudos, todos descaperuzados, delante de mi t\u00edo, y \u00e9l, muy haci\u00e9ndose de pencas, con una en la mano tocando un pasacalles p\u00fablicas en las costillas de cinco la\u00fades, sino que llevaban sogas por cuerdas. Yo, que estaba notando esto con un hombre a quien hab\u00eda dicho, preguntando por \u00e9l, que era yo un gran caballero, veo a mi buen t\u00edo que echando en m\u00ed los ojos (por pasar cerca), arremeti\u00f3 a abrazarme, llam\u00e1ndome sobrino. Pens\u00e9me morir de verg\u00fcenza; no volv\u00ed a despedirme de aquel con quien estaba. Fuime con \u00e9l, y d\u00edjome:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00423\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Aqu\u00ed te podr\u00e1s ir mientras cumplo con esta gente; que ya vamos de vuelta y hoy comer\u00e1s conmigo.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00424\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yo, que me vi a caballo, y que en aquella sarta parecer\u00eda punto menos de azotado, dije que le aguardar\u00eda all\u00ed; y as\u00ed, me apart\u00e9 tan avergonzado, que a no depender de \u00e9l la cobranza de mi hacienda, no lo hablara m\u00e1s en mi vida ni pareciera entre gentes. Acab\u00f3 de repasarles las espaldas, volvi\u00f3 y llev\u00f3me a su casa, donde me ape\u00e9 y comimos.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00425\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">* * * * *<\/span><\/p>\n<p id=\"id00426\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Libro Segundo: Cap\u00edtulo IV: Del hospedaje de su t\u00edo, y visitas; la cobranza de su hacienda y vuelta a la corte.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00427\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Ten\u00eda mi buen t\u00edo su alojamiento junto al matadero, en casa de un aguador. Entramos en ella, y d\u00edjome:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00428\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-No es alc\u00e1zar la posada, pero yo os prometo, sobrino, que es a prop\u00f3sito para dar expediente a mis negocios.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00429\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Subimos por una escalera, que s\u00f3lo aguard\u00e9 a ver lo que me suced\u00eda en lo alto, para si se diferenciaba en algo de la horca. Entramos en un aposento tan bajo que and\u00e1bamos por \u00e9l como quien recibe bendiciones, con las cabezas bajas. Colg\u00f3 la penca en un clavo, que estaba con otros de que colgaban cordeles, lazos, cuchillos, escarpias y otras herramientas del oficio. D\u00edjome que por qu\u00e9 no me quitaba el manteo y me sentaba; yo le dije que no lo ten\u00eda de costumbre. Dios sabe cu\u00e1l estaba de ver la infamia de mi t\u00edo, el cual me dijo que hab\u00eda tenido ventura en topar con \u00e9l en tan buena ocasi\u00f3n, porque comer\u00eda bien, que ten\u00eda convidados unos amigos.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00430\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En esto entr\u00f3 por la puerta, con una ropa hasta los pies morada, uno de los que piden para las \u00e1nimas, y haciendo son con la cajita, dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00431\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Tanto me han valido a m\u00ed las \u00e1nimas hoy como a ti los azotados: encaja.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00432\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Hici\u00e9ronse la mamona el uno al otro. Arremang\u00f3se el desalmado animero el sayazo, y qued\u00f3 con unas piernas zambas en greg\u00fcescos de lienzo, y empez\u00f3 a bailar y decir que si hab\u00eda venido Clemente. Dijo mi t\u00edo que no, cuando, Dios y enhorabuena, devanado en un trapo y con unos zuecos, entr\u00f3 un chirim\u00eda de la bellota, digo, un porquero. Conoc\u00edle por el (hablando con perd\u00f3n) cuerno que tra\u00eda en la mano. Salud\u00f3nos a su manera, y tras \u00e9l entr\u00f3 un mulato zurdo y bizco, un sombrero con m\u00e1s falda que un monte y m\u00e1s copa que un nogal, la espada con m\u00e1s gavilanes que la caza del Rey, un coleto de ante. Tra\u00eda la cara de punto, porque a puros chirlos la ten\u00eda toda hilvanada.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00433\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Entr\u00f3 y sent\u00f3se, saludando a los de casa, y a mi t\u00edo le dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00434\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-A fe, Alonso, que lo han pagado bien el Romo y el Garroso.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 16px;\">Salt\u00f3 el de las \u00e1nimas, y dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00435\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Cuatro ducados di yo a Flechilla, verdugo de Oca\u00f1a, porque aguijase el burro, y porque no llevase la penca de tres suelas cuando me palmearon.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00436\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Vive Dios! -dijo el corchete-, que se lo pagu\u00e9 yo sobrado a Juanazo en Murcia, porque iba el borrico con un paseo de pato y el bellaco me los asent\u00f3 de manera que no se levantaron sino ronchas.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00437\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y el porquero, concomi\u00e9ndose, dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00438\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Con virgo est\u00e1n mis espaldas.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00439\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-A cada puerco le viene su San Mart\u00edn -dijo el demandador.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00440\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-De eso me puedo alabar yo -dijo mi buen t\u00edo- entre cuantos manejan la zurriaga, que al que se me encomienda hago lo que debo. Sesenta me dieron los de hoy y llevaron unos azotes de amigo, con penca sencilla.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00441\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yo, que vi cu\u00e1n honrada gente era la que hablaba mi t\u00edo, confieso que me puse colorado, de suerte que no pude disimular la verg\u00fcenza. Ech\u00f3melo de ver el corchete, y dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00442\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00bfEs el padre el que padeci\u00f3 el otro d\u00eda, a quien se dieron ciertos empujones en el env\u00e9s?<\/span><\/p>\n<p id=\"id00443\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yo respond\u00ed que no era hombre que padec\u00eda como ellos. En esto, se levant\u00f3 mi t\u00edo y dijo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00444\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Es mi sobrino, maeso en Alcal\u00e1, gran supuesto.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00445\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Pidi\u00e9ronme perd\u00f3n y ofreci\u00e9ronme toda caricia. Yo rabiaba ya por comer y por cobrar mi hacienda y huir de mi t\u00edo. Pusieron las mesas, y por una soguilla, en un sombrero, como suben la limosna los de la c\u00e1rcel, sub\u00edan la comida de un bodeg\u00f3n que estaba a las espaldas de la casa, en unos mendrugos de platos y retacillos de c\u00e1ntaros y tinajas. No podr\u00e1 nadie encarecer mi sentimiento y afrenta. Sent\u00e1ronse a comer; en cabecera el demandador, diciendo: \u00abLa Iglesia en mejor lugar; si\u00e9ntese, padre\u00bb. Ech\u00f3 la bendici\u00f3n mi t\u00edo y, como estaba hecho a santiguar espaldas, parec\u00edan m\u00e1s amagos de azotes que de cruces. Y los dem\u00e1s nos sentamos sin orden. No quiero decir lo que comimos; s\u00f3lo que eran todas cosas para beber. Sorbi\u00f3se el corchete tres de puro tinto. Brind\u00f3me a m\u00ed el porquero; me las cog\u00eda al vuelo y hac\u00eda m\u00e1s razones que dec\u00edamos todos. No hab\u00eda memoria de agua, y menos voluntad de ella.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00446\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Parecieron en la mesa cinco pasteles de a cuatro, y tomando un hisopo, despu\u00e9s de haber quitado las hojaldres, dijeron un responso todos, con su requiem aeternam, por el \u00e1nima del difunto cuyas eran aquellas carnes. Dijo mi t\u00edo:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00447\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Ya os acord\u00e1is, sobrino, lo que os escrib\u00ed de vuestro padre.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00448\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">V\u00ednoseme a la memoria; ellos comieron, pero yo pas\u00e9 con los suelos solos, y qued\u00e9me con la costumbre, y as\u00ed, siempre que como pasteles, rezo una avemar\u00eda por el que Dios haya.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00449\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Menude\u00f3se sobre dos jarros, y era de suerte lo que hicieron el corchete y el de las \u00e1nimas, que se pusieron las suyas tales, que trayendo un plato de salchichas que parec\u00eda de dedos de negro, dijo uno:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00450\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00a1Qu\u00e9 mulata est\u00e1 la olla!<\/span><\/p>\n<p id=\"id00451\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Ya mi t\u00edo estaba tal, que alargando la mano y asiendo una, dijo con la voz algo \u00e1spera y ronca, el un ojo medio acostado y el otro nadando en mosto:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00452\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Sobrino, por este pan de Dios que cri\u00f3 a su imagen y semejanza, que no he comido en mi vida mejor carne tinta.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00453\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yo que vi al corchete que, alargando la mano, tom\u00f3 el salero y dijo: \u00abCaliente est\u00e1 este caldo\u00bb, y que el porquero se llev\u00f3 el pu\u00f1o de sal, diciendo: \u00abEs bueno el avisillo para beber\u00bb, y se lo chocl\u00f3 en la boca, comenc\u00e9 a re\u00edr por una parte y a rabiar por otra.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00454\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Trujeron caldo, y el de las \u00e1nimas tom\u00f3 con entrambas manos una escudilla, diciendo: \u00abDios bendijo la limpieza\u00bb, y alz\u00e1ndola para sorberla, por llevarla a la boca, se la puso en el carrillo, y volc\u00e1ndola, se as\u00f3 en caldo y se puso todo de arriba abajo que era verg\u00fcenza. \u00c9l, que se vio as\u00ed, fuese a levantar, y como pesaba algo la cabeza, quiso ahirmar sobre la mesa, que era de estas movedizas; trastorn\u00f3la, y manch\u00f3 a los dem\u00e1s, y tras esto dec\u00eda que el porquero le hab\u00eda empujado. El porquero que vio que el otro se le ca\u00eda encima, levant\u00f3se, y alzando el instrumento de hueso, le dio con \u00e9l una trompetada. Asi\u00e9ronse a pu\u00f1os, y, estando juntos los dos y teni\u00e9ndole el demandador mordido de un carrillo, con los vuelcos y alteraci\u00f3n, el porquero vomit\u00f3 cuanto hab\u00eda comido en las barbas del de la demanda. Mi t\u00edo, que estaba m\u00e1s en su juicio, dec\u00eda que qui\u00e9n hab\u00eda tra\u00eddo a su casa tantos cl\u00e9rigos. Yo que los vi que ya, en suma, multiplicaban, met\u00ed en paz la brega, desas\u00ed a los dos, y levant\u00e9 del suelo al corchete, el cual estaba llorando con gran tristeza, ech\u00e9 a mi t\u00edo en la cama, el cual hizo cortes\u00eda a un velador de palo que ten\u00eda, pensando que era convidado. Quit\u00e9 el cuerno al porquero, el cual, ya que dorm\u00edan los otros, no hab\u00eda hacerle callar, diciendo que le diesen su cuerno, porque no hab\u00eda habido jam\u00e1s quien supiese en \u00e9l m\u00e1s tonadas y que le quer\u00eda ta\u00f1er con el \u00f3rgano. Al fin, yo no me apart\u00e9 de ellos hasta que vi que dorm\u00edan.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00455\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Sal\u00edme de casa; entret\u00faveme a ver mi tierra toda la tarde, pas\u00e9 por la casa de Cabra, tuve nueva de que ya era muerto, y no cuid\u00e9 de preguntar de qu\u00e9 sabiendo que hay hambre en el mundo. Torn\u00e9 a casa a la noche, habiendo pasado cuatro horas, y hall\u00e9 al uno despierto y que andaba a gatas por el aposento buscando la puerta, y diciendo que se les hab\u00eda perdido la casa. Levant\u00e9le, y dej\u00e9 dormir a los dem\u00e1s hasta las once de la noche que despertaron; y esperez\u00e1ndose, pregunt\u00f3 mi t\u00edo que qu\u00e9 hora era. Respondi\u00f3 el porquero (que a\u00fan no la hab\u00eda desollado) que no era nada sino la siesta y que hac\u00eda grandes bochornos. El demandador, como pudo, dijo que le diesen su cajilla:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00456\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-\u00abMucho han holgado las \u00e1nimas para tener a su cargo mi sustento\u00bb; y fuese, en lugar de ir a la puerta, a la ventana, y como vio estrellas, comenz\u00f3 a llamar a los otros con grandes voces, diciendo que el cielo estaba estrellado a mediod\u00eda, y que hab\u00eda un gran ecl\u00eds. Santigu\u00e1ronse todos y besaron la tierra.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00457\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Yo, que vi la bellaquer\u00eda del demandador, escandalic\u00e9me mucho, y propuse de guardarme de semejantes hombres. Con estas vilezas y infamias que ve\u00eda yo, ya me crec\u00eda por puntos el deseo de verme entre gente principal y caballeros. Despach\u00e9los a todos uno por uno lo mejor que pude, acost\u00e9 a mi t\u00edo, que aunque no ten\u00eda zorra ten\u00eda raposa, y yo acomod\u00e9me sobre mis vestidos y algunas ropas de los que Dios tenga que estaban por all\u00ed.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00458\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Pasamos de esta manera la noche. A la ma\u00f1ana trat\u00e9 con mi t\u00edo de reconocer mi hacienda y cobrarla. Despert\u00f3 diciendo que estaba molido y que no sab\u00eda de qu\u00e9. El aposento estaba, parte con las enjaguaduras de las monas, parte con las aguas que hab\u00edan hecho de no beberlas, hecho una taberna de vinos de retorno. Levant\u00f3se, tratamos largo en mis cosas, y tuve harto trabajo por ser hombre tan borracho y r\u00fastico. Al fin, le reduje a que me diera noticia de parte de mi hacienda, aunque no de toda, y as\u00ed, me la dio de unos trescientos ducados que mi buen padre hab\u00eda ganado por sus pu\u00f1os, y dej\u00e1dolos en confianza de una buena mujer a cuya sombra se hurtaba diez leguas a la redonda.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00459\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Por no cansar a V. Md., vengo a decir que cobr\u00e9 y embols\u00e9 mi dinero, el cual mi t\u00edo no hab\u00eda bebido ni gastado, que fue harto para ser hombre de tan poca raz\u00f3n, porque pensaba que yo me graduar\u00eda con este, y que estudiando, podr\u00eda ser cardenal, que como estaba en su mano hacerlos, no lo ten\u00eda por dificultoso. D\u00edjome, en viendo que los ten\u00eda:<\/span><\/p>\n<p id=\"id00460\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">-Hijo Pablos, mucha culpa tendr\u00e1s si no medras y eres bueno, pues tienes a qui\u00e9n parecer. Dinero llevas, yo no te he de faltar, que cuanto sirvo y cuanto tengo, para ti lo quiero.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00461\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Agradec\u00edle mucho la oferta. Gastamos el d\u00eda en pl\u00e1ticas desatinadas y en pagar las visitas a los personajes dichos. Pasaron la tarde en jugar a la taba mi t\u00edo, el porquero, y demandador. Este jugaba misas como si fuera otra cosa. Era de ver c\u00f3mo se barajaban la taba: cogi\u00e9ndola en el aire al que la echaba, y meci\u00e9ndola en la mu\u00f1eca, se la tornaban a dar. Sacaban de taba como de naipe para la f\u00e1brica de la sed, porque hab\u00eda siempre un jarro en medio.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00462\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Vino la noche; ellos se fueron; acost\u00e1monos mi t\u00edo y yo cada uno en su cama, que ya hab\u00eda prevenido para m\u00ed un colch\u00f3n. Amaneci\u00f3 y, antes que \u00e9l despertase, yo me levant\u00e9 y me fui a una posada, sin que me sintiese; torn\u00e9 a cerrar la puerta por de fuera y ech\u00e9le la llave por una gatera.<\/span><\/p>\n<p id=\"id00463\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Como he dicho, me fui a un mes\u00f3n a esconder y aguardar comodidad para ir a la Corte. Dej\u00e9le en el aposento una carta cerrada, que conten\u00eda mi ida y las causas, avis\u00e1ndole que no me buscase, porque eternamente no lo hab\u00eda de ver.<\/span><\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro Segundo: Cap\u00edtulo III: De lo que hizo en Madrid, y lo que le sucedi\u00f3 hasta llegar a Cercedilla, donde durmi\u00f3. Recogi\u00f3se un rato a estudiar herej\u00edas y necedades para los ciegos. Entre tanto, se hizo hora de comer; comimos, y luego pidi\u00f3me que le leyese la prem\u00e1tica. 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