{"id":18303,"date":"2025-03-23T00:00:40","date_gmt":"2025-03-22T23:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=18303"},"modified":"2025-03-23T08:20:21","modified_gmt":"2025-03-23T07:20:21","slug":"don-quijote-de-la-mancha-capitulos-17-y-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=18303","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Cap\u00edtulos 17 y 18"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVII. Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pens\u00f3 que era castillo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda ya vuelto en este tiempo de su parasismo don Quijote, y, con el mesmo tono de voz con que el d\u00eda antes hab\u00eda llamado a su escudero, cuando estaba tendido en el val de las estacas, le comenz\u00f3 a llamar, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sancho amigo, \u00bfduermes? \u00bfDuermes, amigo Sancho?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 tengo de dormir, pesia a m\u00ed \u2014respondi\u00f3 Sancho, lleno de pesadumbre y de despecho\u2014; que no parece sino que todos los diablos han andado conmigo esta noche?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pu\u00e9deslo creer ans\u00ed, sin duda \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, porque, o yo s\u00e9 poco, o este castillo es encantado. Porque has de saber&#8230; Mas, esto que ahora quiero decirte hasme de jurar que lo tendr\u00e1s secreto hasta despu\u00e9s de mi muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed juro \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 D\u00edgolo \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014, porque soy enemigo de que se quite la honra a nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Digo que s\u00ed juro \u2014torn\u00f3 a decir Sancho\u2014 que lo callar\u00e9 hasta despu\u00e9s de los d\u00edas de vuestra merced, y plega a Dios que lo pueda descubrir ma\u00f1ana. \u2014 \u00bfTan malas obras te hago, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que me querr\u00edas ver muerto con tanta brevedad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No es por eso \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, sino porque soy enemigo de guardar mucho las cosas, y no querr\u00eda que se me pudriesen de guardadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sea por lo que fuere \u2014dijo don Quijote\u2014; que m\u00e1s f\u00edo de tu amor y de tu cortes\u00eda; y as\u00ed, has de saber que esta noche me ha sucedido una de las m\u00e1s estra\u00f1as aventuras que yo sabr\u00e9 encarecer; y, por cont\u00e1rtela en breve, sabr\u00e1s que poco ha que a m\u00ed vino la hija del se\u00f1or deste castillo, que es la m\u00e1s apuesta y fermosa doncella que en gran parte de la tierra se puede hallar. \u00bfQu\u00e9 te podr\u00eda decir del adorno de su persona? \u00bfQu\u00e9 de su gallardo entendimiento? \u00bfQu\u00e9 de otras cosas ocultas, que, por guardar la fe que debo a mi se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, dejar\u00e9 pasar intactas y en silencio? S\u00f3lo te quiero decir que, envidioso el cielo de tanto bien como la ventura me hab\u00eda puesto en las manos, o quiz\u00e1, y esto es lo m\u00e1s cierto, que, como tengo dicho, es encantado este castillo, al tiempo que yo estaba con ella en dulc\u00edsimos y amoros\u00edsimos coloquios, sin que yo la viese ni supiese por d\u00f3nde ven\u00eda, vino una mano pegada a alg\u00fan brazo de alg\u00fan descomunal gigante y asent\u00f3me una pu\u00f1ada en las quijadas, tal, que las tengo todas ba\u00f1adas en sangre; y despu\u00e9s me moli\u00f3 de tal suerte que estoy peor que ayer cuando los gallegos, que, por demas\u00edas de Rocinante, nos hicieron el agravio que sabes. Por donde conjeturo que el tesoro de la fermosura desta doncella le debe de guardar alg\u00fan encantado moro, y no debe de ser para m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ni para m\u00ed tampoco \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, porque m\u00e1s de cuatrocientos moros me han aporreado a m\u00ed, de manera que el molimiento de las estacas fue tortas y pan pintado. Pero d\u00edgame, se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo llama a \u00e9sta buena y rara aventura, habiendo quedado della cual quedamos? Aun vuestra merced menos mal, pues tuvo en sus manos aquella incomparable fermosura que ha dicho, pero yo, \u00bfqu\u00e9 tuve sino los mayores porrazos que pienso recebir en toda mi vida? \u00a1Desdichado de m\u00ed y de la madre que me pari\u00f3, que ni soy caballero andante, ni lo pienso ser jam\u00e1s, y de todas las malandanzas me cabe la mayor parte!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Luego, \u00bftambi\u00e9n est\u00e1s t\u00fa aporreado? \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfNo le he dicho que s\u00ed, pesia a mi linaje? \u2014dijo Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No tengas pena, amigo \u2014dijo don Quijote\u2014, que yo har\u00e9 agora el b\u00e1lsamo precioso con que sanaremos en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acab\u00f3 en esto de encender el candil el cuadrillero, y entr\u00f3 a ver el que pensaba que era muerto; y, as\u00ed como le vio entrar Sancho, vi\u00e9ndole venir en camisa y con su pa\u00f1o de cabeza y candil en la mano, y con una muy mala cara, pregunt\u00f3 a su amo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, \u00bfsi ser\u00e1 \u00e9ste, a dicha, el moro encantado, que nos vuelve a castigar, si se dej\u00f3 algo en el tintero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No puede ser el moro \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, porque los encantados no se dejan ver de nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si no se dejan ver, d\u00e9janse sentir \u2014dijo Sancho\u2014; si no, d\u00edganlo mis espaldas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tambi\u00e9n lo podr\u00edan decir las m\u00edas \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, pero no es bastante indicio \u00e9se para creer que este que se vee sea el encantado moro. Lleg\u00f3 el cuadrillero, y, como los hall\u00f3 hablando en tan sosegada conversaci\u00f3n, qued\u00f3 suspenso. Bien es verdad que a\u00fan don Quijote se estaba boca arriba, sin poderse menear, de puro molido y emplastado. Lleg\u00f3se a \u00e9l el cuadrillero y d\u00edjole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfc\u00f3mo va, buen hombre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hablara yo m\u00e1s bien criado \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, si fuera que vos. \u00bf\u00dasase en esta tierra hablar desa suerte a los caballeros andantes, majadero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuadrillero, que se vio tratar tan mal de un hombre de tan mal parecer, no lo pudo sufrir, y, alzando el candil con todo su aceite, dio a don Quijote con \u00e9l en la cabeza, de suerte que le dej\u00f3 muy bien descalabrado; y, como todo qued\u00f3 ascuras, sali\u00f3se luego; y Sancho Panza dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Sin duda, se\u00f1or, que \u00e9ste es el moro encantado, y debe de guardar el tesoro para otros, y para nosotros s\u00f3lo guarda las pu\u00f1adas y los candilazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, y no hay que hacer caso destas cosas de encantamentos, ni hay para qu\u00e9 tomar c\u00f3lera ni enojo con ellas; que, como son invisibles y fant\u00e1sticas, no hallaremos de qui\u00e9n vengarnos, aunque m\u00e1s lo procuremos. Lev\u00e1ntate, Sancho, si puedes, y llama al alcaide desta fortaleza, y procura que se me d\u00e9 un poco de aceite, vino, sal y romero para hacer el salut\u00edfero b\u00e1lsamo; que en verdad que creo que lo he bien menester ahora, porque se me va mucha sangre de la herida que esta fantasma me ha dado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lev\u00e1ntose Sancho con harto dolor de sus huesos, y fue ascuras donde estaba el ventero; y, encontr\u00e1ndose con el cuadrillero, que estaba escuchando en qu\u00e9 paraba su enemigo, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, quien quiera que se\u00e1is, hacednos merced y beneficio de darnos un poco de romero, aceite, sal y vino, que es menester para curar uno de los mejores caballeros andantes que hay en la tierra, el cual yace en aquella cama, malferido por las manos del encantado moro que est\u00e1 en esta venta. Cuando el cuadrillero tal oy\u00f3, t\u00favole por hombre falto de seso; y, porque ya comenzaba a amanecer, abri\u00f3 la puerta de la venta, y, llamando al ventero, le dijo lo que aquel buen hombre quer\u00eda. El ventero le provey\u00f3 de cuanto quiso, y Sancho se lo llev\u00f3 a don Quijote, que estaba con las manos en la cabeza, quej\u00e1ndose del dolor del candilazo, que no le hab\u00eda hecho m\u00e1s mal que levantarle dos chichones algo crecidos, y lo que \u00e9l pensaba que era sangre no era sino sudor que sudaba con la congoja de la pasada tormenta. En resoluci\u00f3n, \u00e9l tom\u00f3 sus simples, de los cuales hizo un compuesto, mezcl\u00e1ndolos todos y coci\u00e9ndolos un buen espacio, hasta que le pareci\u00f3 que estaban en su punto. Pidi\u00f3 luego alguna redoma para echallo, y, como no la hubo en la venta, se resolvi\u00f3 de ponello en una alcuza o aceitera de hoja de lata, de quien el ventero le hizo grata donaci\u00f3n. Y luego dijo sobre la alcuza m\u00e1s de ochenta paternostres y otras tantas avemar\u00edas, salves y credos, y a cada palabra acompa\u00f1aba una cruz, a modo de bendici\u00f3n; a todo lo cual se hallaron presentes Sancho, el ventero y cuadrillero; que ya el arriero sosegadamente andaba entendiendo en el beneficio de sus machos. Hecho esto, quiso \u00e9l mesmo hacer luego la esperiencia de la virtud de aquel precioso b\u00e1lsamo que \u00e9l se imaginaba; y as\u00ed, se bebi\u00f3, de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se hab\u00eda cocido, casi media azumbre; y apenas lo acab\u00f3 de beber, cuando comenz\u00f3 a vomitar de manera que no le qued\u00f3 cosa en el est\u00f3mago; y con las ansias y agitaci\u00f3n del v\u00f3mito le dio un sudor copios\u00edsimo, por lo cual mand\u00f3 que le arropasen y le dejasen solo. Hici\u00e9ronlo ans\u00ed, y qued\u00f3se dormido m\u00e1s de tres horas, al cabo de las cuales despert\u00f3 y se sinti\u00f3 aliviad\u00edsimo del cuerpo, y en tal manera mejor de su quebrantamiento que se tuvo por sano; y verdaderamente crey\u00f3 que hab\u00eda acertado con el b\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s, y que con aquel remedio pod\u00eda acometer desde all\u00ed adelante, sin temor alguno, cualesquiera ruinas, batallas y pendencias, por peligrosas que fuesen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sancho Panza, que tambi\u00e9n tuvo a milagro la mejor\u00eda de su amo, le rog\u00f3 que le diese a \u00e9l lo que quedaba en la olla, que no era poca cantidad. Concedi\u00f3selo don Quijote, y \u00e9l, tom\u00e1ndola a dos manos, con buena fe y mejor talante, se la ech\u00f3 a pechos, y envas\u00f3 bien poco menos que su amo. Es, pues, el caso que el est\u00f3mago del pobre Sancho no deb\u00eda de ser tan delicado como el de su amo, y as\u00ed, primero que vomitase, le dieron tantas ansias y bascas, con tantos trasudores y desmayos que \u00e9l pens\u00f3 bien y verdaderamente que era llegada su \u00faltima hora; y, vi\u00e9ndose tan afligido y congojado, maldec\u00eda el b\u00e1lsamo y al ladr\u00f3n que se lo hab\u00eda dado. Vi\u00e9ndole as\u00ed don Quijote, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Yo creo, Sancho, que todo este mal te viene de no ser armado caballero, porque tengo para m\u00ed que este licor no debe de aprovechar a los que no lo son.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si eso sab\u00eda vuestra merced \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014, \u00a1mal haya yo y toda mi parentela!, \u00bfpara qu\u00e9 consinti\u00f3 que lo gustase?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, hizo su operaci\u00f3n el brebaje, y comenz\u00f3 el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales, con tanta priesa que la estera de enea, sobre quien se hab\u00eda vuelto a echar, ni la manta de anjeo con que se cubr\u00eda, fueron m\u00e1s de provecho. Sudaba y trasudaba con tales parasismos y accidentes, que no solamente \u00e9l, sino todos pensaron que se le acababa la vida. Dur\u00f3le esta borrasca y mala andanza casi dos horas, al cabo de las cuales no qued\u00f3 como su amo, sino tan molido y quebrantado que no se pod\u00eda tener.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero don Quijote, que, como se ha dicho, se sinti\u00f3 aliviado y sano, quiso partirse luego a buscar aventuras, pareci\u00e9ndole que todo el tiempo que all\u00ed se tardaba era quit\u00e1rsele al mundo y a los en \u00e9l menesterosos de su favor y amparo; y m\u00e1s con la seguridad y confianza que llevaba en su b\u00e1lsamo. Y as\u00ed, forzado deste deseo, \u00e9l mismo ensill\u00f3 a Rocinante y enalbard\u00f3 al jumento de su escudero, a quien tambi\u00e9n ayud\u00f3 a vestir y a subir en el asno. P\u00fasose luego a caballo, y, lleg\u00e1ndose a un rinc\u00f3n de la venta, asi\u00f3 de un lanz\u00f3n que all\u00ed estaba, para que le sirviese de lanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1banle mirando todos cuantos hab\u00eda en la venta, que pasaban de m\u00e1s de veinte personas; mir\u00e1bale tambi\u00e9n la hija del ventero, y \u00e9l tambi\u00e9n no quitaba los ojos della, y de cuando en cuando arrojaba un sospiro que parec\u00eda que le arrancaba de lo profundo de sus entra\u00f1as, y todos pensaban que deb\u00eda de ser del dolor que sent\u00eda en las costillas; a lo menos, pens\u00e1banlo aquellos que la noche antes le hab\u00edan visto bizmar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya que estuvieron los dos a caballo, puesto a la puerta de la venta, llam\u00f3 al ventero, y con voz muy reposada y grave le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Muchas y muy grandes son las mercedes, se\u00f1or alcaide, que en este vuestro castillo he recebido, y quedo obligad\u00edsimo a agradec\u00e9roslas todos los d\u00edas de mi vida. Si os las puedo pagar en haceros vengado de alg\u00fan soberbio que os haya fecho alg\u00fan agravio, sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden, y vengar a los que reciben tuertos, y castigar alevos\u00edas. Recorred vuestra memoria, y si hall\u00e1is alguna cosa deste jaez que encomendarme, no hay sino decilla; que yo os prometo, por la orden de caballero que receb\u00ed, de faceros satisfecho y pagado a toda vuestra voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ventero le respondi\u00f3 con el mesmo sosiego:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or caballero, yo no tengo necesidad de que vuestra merced me vengue ning\u00fan agravio, porque yo s\u00e9 tomar la venganza que me parece, cuando se me hacen. S\u00f3lo he menester que vuestra merced me pague el gasto que esta noche ha hecho en la venta, as\u00ed de la paja y cebada de sus dos bestias, como de la cena y camas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Luego, \u00bfventa es \u00e9sta? \u2014replic\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Y muy honrada \u2014respondi\u00f3 el ventero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Enga\u00f1ado he vivido hasta aqu\u00ed \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que en verdad que pens\u00e9 que era castillo, y no malo; pero, pues es ans\u00ed que no es castillo sino venta, lo que se podr\u00e1 hacer por agora es que perdon\u00e9is por la paga, que yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes, de los cuales s\u00e9 cierto, sin que hasta ahora haya le\u00eddo cosa en contrario, que jam\u00e1s pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen, porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de d\u00eda, en invierno y en verano, a pie y a caballo, con sed y con hambre, con calor y con fr\u00edo, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los inc\u00f3modos de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Poco tengo yo que ver en eso \u2014respondi\u00f3 el ventero\u2014; p\u00e1gueseme lo que se me debe, y dej\u00e9monos de cuentos ni de caballer\u00edas, que yo no tengo cuenta con otra cosa que con cobrar mi hacienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Vos sois un sandio y mal hostalero \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, poniendo piernas al Rocinante y terciando su lanz\u00f3n, se sali\u00f3 de la venta sin que nadie le detuviese, y \u00e9l, sin mirar si le segu\u00eda su escudero, se along\u00f3 un buen trecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ventero, que le vio ir y que no le pagaba, acudi\u00f3 a cobrar de Sancho Panza, el cual dijo que, pues su se\u00f1or no hab\u00eda querido pagar, que tampoco \u00e9l pagar\u00eda; porque, siendo \u00e9l escudero de caballero andante, como era, la mesma regla y raz\u00f3n corr\u00eda por \u00e9l como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas. Amohin\u00f3se mucho desto el ventero, y amenaz\u00f3le que si no le pagaba, que lo cobrar\u00eda de modo que le pesase. A lo cual Sancho respondi\u00f3 que, por la ley de caballer\u00eda que su amo hab\u00eda recebido, no pagar\u00eda un solo cornado, aunque le costase la vida; porque no hab\u00eda de perder por \u00e9l la buena y antigua usanza de los caballeros andantes, ni se hab\u00edan de quejar d\u00e9l los escuderos de los tales que estaban por venir al mundo, reproch\u00e1ndole el quebrantamiento de tan justo fuero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiso la mala suerte del desdichado Sancho que, entre la gente que estaba en la venta, se hallasen cuatro perailes de Segovia, tres agujeros del Potro de C\u00f3rdoba y dos vecinos de la Heria de Sevilla, gente alegre, bien intencionada, maleante y juguetona, los cuales, casi como instigados y movidos de un mesmo esp\u00edritu, se llegaron a Sancho, y, ape\u00e1ndole del asno, uno dellos entr\u00f3 por la manta de la cama del hu\u00e9sped, y, ech\u00e1ndole en ella, alzaron los ojos y vieron que el techo era algo m\u00e1s bajo de lo que hab\u00edan menester para su obra, y determinaron salirse al corral, que ten\u00eda por l\u00edmite el cielo. Y all\u00ed, puesto Sancho en mitad de la manta, comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con \u00e9l como con perro por carnestolendas. Las voces que el m\u00edsero manteado daba fueron tantas, que llegaron a los o\u00eddos de su amo; el cual, determin\u00e1ndose a escuchar atentamente, crey\u00f3 que alguna nueva aventura le ven\u00eda, hasta que claramente conoci\u00f3 que el que gritaba era su escudero; y, volviendo las riendas, con un penado galope lleg\u00f3 a la venta, y, hall\u00e1ndola cerrada, la rode\u00f3 por ver si hallaba por donde entrar; pero no hubo llegado a las paredes del corral, que no eran muy altas, cuando vio el mal juego que se le hac\u00eda a su escudero. Viole bajar y subir por el aire, con tanta gracia y presteza que, si la c\u00f3lera le dejara, tengo para m\u00ed que se riera. Prob\u00f3 a subir desde el caballo a las bardas, pero estaba tan molido y quebrantado que aun apearse no pudo; y as\u00ed, desde encima del caballo, comenz\u00f3 a decir tantos denuestos y baldones a los que a Sancho manteaban, que no es posible acertar a escribillos; mas no por esto cesaban ellos de su risa y de su obra, ni el volador Sancho dejaba sus quejas, mezcladas ya con amenazas, ya con ruegos; mas todo aprovechaba poco, ni aprovech\u00f3, hasta que de puro cansados le dejaron. Truj\u00e9ronle all\u00ed su asno, y, subi\u00e9ndole encima, le arroparon con su gab\u00e1n. Y la compasiva de Maritornes, vi\u00e9ndole tan fatigado, le pareci\u00f3 ser bien socorrelle con un jarro de agua, y as\u00ed, se le trujo del pozo, por ser m\u00e1s fr\u00edo. Tom\u00f3le Sancho, y llev\u00e1ndole a la boca, se par\u00f3 a las voces que su amo le daba, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Hijo Sancho, no bebas agua! \u00a1Hijo, no la bebas, que te matar\u00e1! \u00bfVes? Aqu\u00ed tengo el sant\u00edsimo b\u00e1lsamo \u2014y ense\u00f1\u00e1bale la alcuza del brebaje\u2014, que con dos gotas que d\u00e9l bebas sanar\u00e1s sin duda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estas voces volvi\u00f3 Sancho los ojos, como de trav\u00e9s, y dijo con otras mayores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfPor dicha h\u00e1sele olvidado a vuestra merced como yo no soy caballero, o quiere que acabe de vomitar las entra\u00f1as que me quedaron de anoche? Gu\u00e1rdese su licor con todos los diablos y d\u00e9jeme a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el acabar de decir esto y el comenzar a beber todo fue uno; mas, como al primer trago vio que era agua, no quiso pasar adelante, y rog\u00f3 a Maritornes que se le trujese de vino, y as\u00ed lo hizo ella de muy buena voluntad, y lo pag\u00f3 de su mesmo dinero; porque, en efecto, se dice della que, aunque estaba en aquel trato, ten\u00eda unas sombras y lejos de cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como bebi\u00f3 Sancho, dio de los carca\u00f1os a su asno, y, abri\u00e9ndole la puerta de la venta de par en par, se sali\u00f3 della, muy contento de no haber pagado nada y de haber salido con su intenci\u00f3n, aunque hab\u00eda sido a costa de sus acostumbrados fiadores, que eran sus espaldas. Verdad es que el ventero se qued\u00f3 con sus alforjas en pago de lo que se le deb\u00eda; mas Sancho no las ech\u00f3 menos, seg\u00fan sali\u00f3 turbado. Quiso el ventero atrancar bien la puerta as\u00ed como le vio fuera, mas no lo consintieron los manteadores, que eran gente que, aunque don Quijote fuera verdaderamente de los caballeros andantes de la Tabla Redonda, no le estimaran en dos ardites.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a id=\"id_1_xviii\"><\/a>Cap\u00edtulo XVIII. Donde se cuentan las razones que pas\u00f3 Sancho Panza con su se\u00f1or Don Quijote, con otras aventuras dignas de ser contadas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 Sancho a su amo marchito y desmayado; tanto, que no pod\u00eda arrear a su jumento. Cuando as\u00ed le vio don Quijote, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora acabo de creer, Sancho bueno, que aquel castillo o venta, de que es encantado sin duda; porque aquellos que tan atrozmente tomaron pasatiempo contigo, \u00bfqu\u00e9 pod\u00edan ser sino fantasmas y gente del otro mundo? Y confirmo esto por haber visto que, cuando estaba por las bardas del corral mirando los actos de tu triste tragedia, no me fue posible subir por ellas, ni menos pude apearme de Rocinante, porque me deb\u00edan de tener encantado; que te juro, por la fe de quien soy, que si pudiera subir o apearme, que yo te hiciera vengado de manera que aquellos follones y malandrines se acordaran de la burla para siempre, aunque en ello supiera contravenir a las leyes de la caballer\u00eda, que, como ya muchas veces te he dicho, no consienten que caballero ponga mano contra quien no lo sea, si no fuere en defensa de su propria vida y persona, en caso de urgente y gran necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tambi\u00e9n me vengara yo si pudiera, fuera o no fuera armado caballero, pero no pude; aunque tengo para m\u00ed que aquellos que se holgaron conmigo no eran fantasmas ni hombres encantados, como vuestra merced dice, sino hombres de carne y hueso como nosotros; y todos, seg\u00fan los o\u00ed nombrar cuando me volteaban, ten\u00edan sus nombres: que el uno se llamaba Pedro Mart\u00ednez, y el otro Tenorio Hern\u00e1ndez, y el ventero o\u00ed que se llamaba Juan Palomeque el Zurdo. As\u00ed que, se\u00f1or, el no poder saltar las bardas del corral, ni apearse del caballo, en \u00e1l estuvo que en encantamentos. Y lo que yo saco en limpio de todo esto es que estas aventuras que andamos buscando, al cabo al cabo, nos han de traer a tantas desventuras que no sepamos cu\u00e1l es nuestro pie derecho. Y lo que ser\u00eda mejor y m\u00e1s acertado, seg\u00fan mi poco entendimiento, fuera el volvernos a nuestro lugar, ahora que es tiempo de la siega y de entender en la hacienda, dej\u00e1ndonos de andar de Ceca en Meca y de zoca en colodra, como dicen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Qu\u00e9 poco sabes, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, de achaque de caballer\u00eda! Calla y ten paciencia, que d\u00eda vendr\u00e1 donde veas por vista de ojos cu\u00e1n honrosa cosa es andar en este ejercicio. Si no, dime: \u00bfqu\u00e9 mayor contento puede haber en el mundo, o qu\u00e9 gusto puede igualarse al de vencer una batalla y al de triunfar de su enemigo? Ninguno, sin duda alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed debe de ser \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, puesto que yo no lo s\u00e9; s\u00f3lo s\u00e9 que, despu\u00e9s que somos caballeros andantes, o vuestra merced lo es (que yo no hay para qu\u00e9 me cuente en tan honroso n\u00famero), jam\u00e1s hemos vencido batalla alguna, si no fue la del vizca\u00edno, y aun de aqu\u00e9lla sali\u00f3 vuestra merced con media oreja y media celada menos; que, despu\u00e9s ac\u00e1, todo ha sido palos y m\u00e1s palos, pu\u00f1adas y m\u00e1s pu\u00f1adas, llevando yo de ventaja el manteamiento y haberme sucedido por personas encantadas, de quien no puedo vengarme, para saber hasta d\u00f3nde llega el gusto del vencimiento del enemigo, como vuestra merced dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9sa es la pena que yo tengo y la que t\u00fa debes tener, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; pero, de aqu\u00ed adelante, yo procurar\u00e9 haber a las manos alguna espada hecha por tal maestr\u00eda, que al que la trujere consigo no le puedan hacer ning\u00fan g\u00e9nero de encantamentos; y aun podr\u00eda ser que me deparase la ventura aquella de Amad\u00eds, cuando se llamaba el Caballero de la Ardiente Espada, que fue una de las mejores espadas que tuvo caballero en el mundo, porque, fuera que ten\u00eda la virtud dicha, cortaba como una navaja, y no hab\u00eda armadura, por fuerte y encantada que fuese, que se le parase delante. \u2014 Yo soy tan venturoso \u2014dijo Sancho\u2014 que, cuando eso fuese y vuestra merced viniese a hallar espada semejante, s\u00f3lo vendr\u00eda a servir y aprovechar a los armados caballeros, como el b\u00e1lsamo; y los escuderos, que se los papen duelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No temas eso, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, que mejor lo har\u00e1 el cielo contigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es estos coloquios iban don Quijote y su escudero, cuando vio don Quijote que por el camino que iban ven\u00eda hacia ellos una grande y espesa polvareda; y, en vi\u00e9ndola, se volvi\u00f3 a Sancho y le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00c9ste es el d\u00eda, \u00a1oh Sancho!, en el cual se ha de ver el bien que me tiene guardado mi suerte; \u00e9ste es el d\u00eda, digo, en que se ha de mostrar, tanto como en otro alguno, el valor de mi brazo, y en el que tengo de hacer obras que queden escritas en el libro de la Fama por todos los venideros siglos. \u00bfVes aquella polvareda que all\u00ed se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copios\u00edsimo ej\u00e9rcito que de diversas e innumerables gentes por all\u00ed viene marchando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A esa cuenta, dos deben de ser \u2014dijo Sancho\u2014, porque desta parte contraria se levanta asimesmo otra semejante polvareda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 a mirarlo don Quijote, y vio que as\u00ed era la verdad; y, alegr\u00e1ndose sobremanera, pens\u00f3, sin duda alguna, que eran dos ej\u00e9rcitos que ven\u00edan a embestirse y a encontrarse en mitad de aquella espaciosa llanura; porque ten\u00eda a todas horas y momentos llena la fantas\u00eda de aquellas batallas, encantamentos, sucesos, desatinos, amores, desaf\u00edos, que en los libros de caballer\u00edas se cuentan, y todo cuanto hablaba, pensaba o hac\u00eda era encaminado a cosas semejantes. Y la polvareda que hab\u00eda visto la levantaban dos grandes manadas de ovejas y carneros que, por aquel mesmo camino, de dos diferentes partes ven\u00edan, las cuales, con el polvo, no se echaron de ver hasta que llegaron cerca. Y con tanto ah\u00ednco afirmaba don Quijote que eran ej\u00e9rcitos, que Sancho lo vino a creer y a decirle:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, \u00bfpues qu\u00e9 hemos de hacer nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9? \u2014dijo don Quijote\u2014: favorecer y ayudar a los menesterosos y desvalidos. Y has de saber, Sancho, que este que viene por nuestra frente le conduce y gu\u00eda el grande emperador Alifanfar\u00f3n, se\u00f1or de la grande isla Trapobana; este otro que a mis espaldas marcha es el de su enemigo, el rey de los garamantas, Pentapol\u00e9n del Arremangado Brazo, porque siempre entra en las batallas con el brazo derecho desnudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues, \u00bfpor qu\u00e9 se quieren tan mal estos dos se\u00f1ores? \u2014pregunt\u00f3 Sancho. \u2014 Quier\u00e9nse mal \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 porque este Alefanfar\u00f3n es un foribundo pagano y est\u00e1 enamorado de la hija de Pentapol\u00edn, que es una muy fermosa y adem\u00e1s agraciada se\u00f1ora, y es cristiana, y su padre no se la quiere entregar al rey pagano si no deja primero la ley de su falso profeta Mahoma y se vuelve a la suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Para mis barbas \u2014dijo Sancho\u2014, si no hace muy bien Pentapol\u00edn, y que le tengo de ayudar en cuanto pudiere!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 En eso har\u00e1s lo que debes, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, porque, para entrar en batallas semejantes, no se requiere ser armado caballero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Bien se me alcanza eso \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, pero, \u00bfd\u00f3nde pondremos a este asno que estemos ciertos de hallarle despu\u00e9s de pasada la refriega? Porque el entrar en ella en semejante caballer\u00eda no creo que est\u00e1 en uso hasta agora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 As\u00ed es verdad \u2014dijo don Quijote\u2014. Lo que puedes hacer d\u00e9l es dejarle a sus aventuras, ora se pierda o no, porque ser\u00e1n tantos los caballos que tendremos, despu\u00e9s que salgamos vencedores, que aun corre peligro Rocinante no le trueque por otro. Pero est\u00e1me atento y mira, que te quiero dar cuenta de los caballeros m\u00e1s principales que en estos dos ej\u00e9rcitos vienen. Y, para que mejor los veas y notes, retir\u00e9monos a aquel altillo que all\u00ed se hace, de donde se deben de descubrir los dos ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hici\u00e9ronlo ans\u00ed, y pusier\u00f3nse sobre una loma, desde la cual se vieran bien las dos manadas que a don Quijote se le hicieron ej\u00e9rcito, si las nubes del polvo que levantaban no les turbara y cegara la vista; pero, con todo esto, viendo en su imaginaci\u00f3n lo que no ve\u00eda ni hab\u00eda, con voz levantada comenz\u00f3 a decir:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Aquel caballero que all\u00ed ves de las armas jaldes, que trae en el escudo un le\u00f3n coronado, rendido a los pies de una doncella, es el valeroso Laurcalco, se\u00f1or de la Puente de Plata; el otro de las armas de las flores de oro, que trae en el escudo tres coronas de plata en campo azul, es el temido Micocolembo, gran duque de Quirocia; el otro de los miembros giganteos, que est\u00e1 a su derecha mano, es el nunca medroso Brandabarbar\u00e1n de Boliche, se\u00f1or de las tres Arabias, que viene armado de aquel cuero de serpiente, y tiene por escudo una puerta que, seg\u00fan es fama, es una de las del templo que derrib\u00f3 Sans\u00f3n, cuando con su muerte se veng\u00f3 de sus enemigos. Pero vuelve los ojos a estotra parte y ver\u00e1s delante y en la frente destotro ej\u00e9rcito al siempre vencedor y jam\u00e1s vencido Timonel de Carcajona, pr\u00edncipe de la Nueva Vizcaya, que viene armado con las armas partidas a cuarteles, azules, verdes, blancas y amarillas, y trae en el escudo un gato de oro en campo leonado, con una letra que dice: Miau, que es el principio del nombre de su dama, que, seg\u00fan se dice, es la sin par Miulina, hija del duque Alfe\u00f1iqu\u00e9n del Algarbe; el otro, que carga y oprime los lomos de aquella poderosa alfana, que trae las armas como nieve blancas y el escudo blanco y sin empresa alguna, es un caballero novel, de naci\u00f3n franc\u00e9s, llamado Pierres Pap\u00edn, se\u00f1or de las baron\u00edas de Utrique; el otro, que bate las ijadas con los herrados carca\u00f1os a aquella pintada y ligera cebra, y trae las armas de los veros azules, es el poderoso duque de Nerbia, Espartafilardo del Bosque, que trae por empresa en el escudo una esparraguera, con una letra en castellano que dice as\u00ed: Rastrea mi suerte. Y desta manera fue nombrando muchos caballeros del uno y del otro escuadr\u00f3n, que \u00e9l se imaginaba, y a todos les dio sus armas, colores, empresas y motes de improviso, llevado de la imaginaci\u00f3n de su nunca vista locura; y, sin parar, prosigui\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 A este escuadr\u00f3n frontero forman y hacen gentes de diversas naciones: aqu\u00ed est\u00e1n los que beb\u00edan las dulces aguas del famoso Janto; los montuosos que pisan los mas\u00edlicos campos; los que criban el fin\u00edsimo y menudo oro en la felice Arabia; los que gozan las famosas y frescas riberas del claro Termodonte; los que sangran por muchas y diversas v\u00edas al dorado Pactolo; los n\u00famidas, dudosos en sus promesas; los persas, arcos y flechas famosos; los partos, los medos, que pelean huyendo; los \u00e1rabes, de mudables casas; los citas, tan crueles como blancos; los etiopes, de horadados labios, y otras infinitas naciones, cuyos rostros conozco y veo, aunque de los nombres no me acuerdo. En estotro escuadr\u00f3n vienen los que beben las corrientes cristalinas del oliv\u00edfero Betis; los que tersan y pulen sus rostros con el licor del siempre rico y dorado Tajo; los que gozan las provechosas aguas del divino Genil; los que pisan los tartesios campos, de pastos abundantes; los que se alegran en los el\u00edseos jerezanos prados; los manchegos, ricos y coronados de rubias espigas; los de hierro vestidos, reliquias antiguas de la sangre goda; los que en Pisuerga se ba\u00f1an, famoso por la mansedumbre de su corriente; los que su ganado apacientan en las estendidas dehesas del tortuoso Guadiana, celebrado por su escondido curso; los que tiemblan con el fr\u00edo del silvoso Pirineo y con los blancos copos del levantado Apenino; finalmente, cuantos toda la Europa en s\u00ed contiene y encierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1V\u00e1lame Dios, y cu\u00e1ntas provincias dijo, cu\u00e1ntas naciones nombr\u00f3, d\u00e1ndole a cada una, con maravillosa presteza, los atributos que le pertenec\u00edan, todo absorto y empapado en lo que hab\u00eda le\u00eddo en sus libros mentirosos! Estaba Sancho Panza colgado de sus palabras, sin hablar ninguna, y, de cuando en cuando, volv\u00eda la cabeza a ver si ve\u00eda los caballeros y gigantes que su amo nombraba; y, como no descubr\u00eda a ninguno, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Se\u00f1or, encomiendo al diablo hombre, ni gigante, ni caballero de cuantos vuestra merced dice parece por todo esto; a lo menos, yo no los veo; quiz\u00e1 todo debe ser encantamento, como las fantasmas de anoche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfC\u00f3mo dices eso? \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014. \u00bfNo oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los atambores?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No oigo otra cosa \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 sino muchos balidos de ovejas y carneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed era la verdad, porque ya llegaban cerca los dos reba\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El miedo que tienes \u2014dijo don Quijote\u2014 te hace, Sancho, que ni veas ni oyas a derechas; porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son; y si es que tanto temes, ret\u00edrate a una parte y d\u00e9jame solo, que solo basto a dar la victoria a la parte a quien yo diere mi ayuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, diciendo esto, puso las espuelas a Rocinante, y, puesta la lanza en el ristre, baj\u00f3 de la costezuela como un rayo. Diole voces Sancho, dici\u00e9ndole: \u2014 \u00a1Vu\u00e9lvase vuestra merced, se\u00f1or don Quijote, que voto a Dios que son carneros y ovejas las que va a embestir! \u00a1Vu\u00e9lvase, desdichado del padre que me engendr\u00f3! \u00bfQu\u00e9 locura es \u00e9sta? Mire que no hay gigante ni caballero alguno, ni gatos, ni armas, ni escudos partidos ni enteros, ni veros azules ni endiablados. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace? \u00a1Pecador soy yo a Dios!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni por \u00e9sas volvi\u00f3 don Quijote; antes, en altas voces, iba diciendo: \u2014 \u00a1Ea, caballeros, los que segu\u00eds y milit\u00e1is debajo de las banderas del valeroso emperador Pentapol\u00edn del Arremangado Brazo, seguidme todos: ver\u00e9is cu\u00e1n f\u00e1cilmente le doy venganza de su enemigo Alefanfar\u00f3n de la Trapobana! Esto diciendo, se entr\u00f3 por medio del escuadr\u00f3n de las ovejas, y comenz\u00f3 de alanceallas con tanto coraje y denuedo como si de veras alanceara a sus mortales enemigos. Los pastores y ganaderos que con la manada ven\u00edan d\u00e1banle voces que no hiciese aquello; pero, viendo que no aprovechaban, desci\u00f1\u00e9ronse las hondas y comenzaron a saludalle los o\u00eddos con piedras como el pu\u00f1o. Don Quijote no se curaba de las piedras; antes, discurriendo a todas partes, dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfAd\u00f3nde est\u00e1s, soberbio Alifanfu\u00f3n? Vente a m\u00ed; que un caballero solo soy, que desea, de solo a solo, probar tus fuerzas y quitarte la vida, en pena de la que das al valeroso Pentapol\u00edn Garamanta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 en esto una peladilla de arroyo, y, d\u00e1ndole en un lado, le sepult\u00f3 dos costillas en el cuerpo. Vi\u00e9ndose tan maltrecho, crey\u00f3 sin duda que estaba muerto o malferido, y, acord\u00e1ndose de su licor, sac\u00f3 su alcuza y p\u00fasosela a la boca, y comenz\u00f3 a echar licor en el est\u00f3mago; mas, antes que acabase de envasar lo que a \u00e9l le parec\u00eda que era bastante, lleg\u00f3 otra almendra y diole en la mano y en el alcuza tan de lleno que se la hizo pedazos, llev\u00e1ndole de camino tres o cuatro dientes y muelas de la boca, y machuc\u00e1ndole malamente dos dedos de la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue el golpe primero, y tal el segundo, que le fue forzoso al pobre caballero dar consigo del caballo abajo. Lleg\u00e1ronse a \u00e9l los pastores y creyeron que le hab\u00edan muerto; y as\u00ed, con mucha priesa, recogieron su ganado, y cargaron de las reses muertas, que pasaban de siete, y, sin averiguar otra cosa, se fueron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1base todo este tiempo Sancho sobre la cuesta, mirando las locuras que su amo hac\u00eda, y arranc\u00e1base las barbas, maldiciendo la hora y el punto en que la fortuna se le hab\u00eda dado a conocer. Vi\u00e9ndole, pues, ca\u00eddo en el suelo, y que ya los pastores se hab\u00edan ido, baj\u00f3 de la cuesta y lleg\u00f3se a \u00e9l, y hall\u00f3le de muy mal arte, aunque no hab\u00eda perdido el sentido, y d\u00edjole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfNo le dec\u00eda yo, se\u00f1or don Quijote, que se volviese, que los que iba a acometer no eran ej\u00e9rcitos, sino manadas de carneros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Como eso puede desparecer y contrahacer aquel ladr\u00f3n del sabio mi enemigo. S\u00e1bete, Sancho, que es muy f\u00e1cil cosa a los tales hacernos parecer lo que quieren, y este maligno que me persigue, envidioso de la gloria que vio que yo hab\u00eda de alcanzar desta batalla, ha vuelto los escuadrones de enemigos en manadas de ovejas. Si no, haz una cosa, Sancho, por mi vida, porque te desenga\u00f1es y veas ser verdad lo que te digo: sube en tu asno y s\u00edguelos bonitamente, y ver\u00e1s c\u00f3mo, en alej\u00e1ndose de aqu\u00ed alg\u00fan poco, se vuelven en su ser primero, y, dejando de ser carneros, son hombres hechos y derechos, como yo te los pint\u00e9 primero&#8230; Pero no vayas agora, que he menester tu favor y ayuda; ll\u00e9gate a m\u00ed y mira cu\u00e1ntas muelas y dientes me faltan, que me parece que no me ha quedado ninguno en la boca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3se Sancho tan cerca que casi le met\u00eda los ojos en la boca, y fue a tiempo que ya hab\u00eda obrado el b\u00e1lsamo en el est\u00f3mago de don Quijote; y, al tiempo que Sancho lleg\u00f3 a mirarle la boca, arroj\u00f3 de s\u00ed, m\u00e1s recio que una escopeta, cuanto dentro ten\u00eda, y dio con todo ello en las barbas del compasivo escudero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Santa Mar\u00eda! \u2014dijo Sancho\u2014, \u00bfy qu\u00e9 es esto que me ha sucedido? Sin duda, este pecador est\u00e1 herido de muerte, pues vomita sangre por la boca. Pero, reparando un poco m\u00e1s en ello, ech\u00f3 de ver en la color, sabor y olor, que no era sangre, sino el b\u00e1lsamo de la alcuza que \u00e9l le hab\u00eda visto beber; y fue tanto el asco que tom\u00f3 que, revolvi\u00e9ndosele el est\u00f3mago, vomit\u00f3 las tripas sobre su mismo se\u00f1or, y quedaron entrambos como de perlas. Acudi\u00f3 Sancho a su asno para sacar de las alforjas con qu\u00e9 limpiarse y con qu\u00e9 curar a su amo; y, como no las hall\u00f3, estuvo a punto de perder el juicio. Mald\u00edjose de nuevo, y propuso en su coraz\u00f3n de dejar a su amo y volverse a su tierra, aunque perdiese el salario de lo servido y las esperanzas del gobierno de la prometida \u00ednsula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Levant\u00f3se en esto don Quijote, y, puesta la mano izquierda en la boca, porque no se le acabasen de salir los dientes, asi\u00f3 con la otra las riendas de Rocinante, que nunca se hab\u00eda movido de junto a su amo \u2014tal era de leal y bien acondicionado\u2014, y fuese adonde su escudero estaba, de pechos sobre su asno, con la mano en la mejilla, en guisa de hombre pensativo adem\u00e1s. Y, vi\u00e9ndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00e1bete, Sancho, que no es un hombre m\u00e1s que otro si no hace m\u00e1s que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son se\u00f1ales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aqu\u00ed se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien est\u00e1 ya cerca. As\u00ed que, no debes congojarte por las desgracias que a m\u00ed me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. \u2014 \u00bfC\u00f3mo no? \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014. Por ventura, el que ayer mantearon, \u00bfera otro que el hijo de mi padre? Y las alforjas que hoy me faltan, con todas mis alhajas, \u00bfson de otro que del mismo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQue te faltan las alforjas, Sancho? \u2014dijo don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed que me faltan \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Dese modo, no tenemos qu\u00e9 comer hoy \u2014replic\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Eso fuera \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 cuando faltaran por estos prados las yerbas que vuestra merced dice que conoce, con que suelen suplir semejantes faltas los tan malaventurados andantes caballeros como vuestra merced es. \u2014 Con todo eso \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, tomara yo ahora m\u00e1s a\u00edna un cuartal de pan, o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, que cuantas yerbas describe Diosc\u00f3rides, aunque fuera el ilustrado por el doctor Laguna. Mas, con todo esto, sube en tu jumento, Sancho el bueno, y vente tras m\u00ed; que Dios, que es proveedor de todas las cosas, no nos ha de faltar, y m\u00e1s andando tan en su servicio como andamos, pues no falta a los mosquitos del aire, ni a los gusanillos de la tierra, ni a los renacuajos del agua; y es tan piadoso que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y llueve sobre los injustos y justos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 M\u00e1s bueno era vuestra merced \u2014dijo Sancho\u2014 para predicador que para caballero andante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 De todo sab\u00edan y han de saber los caballeros andantes, Sancho \u2014dijo don Quijote\u2014, porque caballero andante hubo en los pasados siglos que as\u00ed se paraba a hacer un serm\u00f3n o pl\u00e1tica, en mitad de un campo real, como si fuera graduado por la Universidad de Par\u00eds; de donde se infiere que nunca la lanza embot\u00f3 la pluma, ni la pluma la lanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ahora bien, sea as\u00ed como vuestra merced dice \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, vamos ahora de aqu\u00ed, y procuremos donde alojar esta noche, y quiera Dios que sea en parte donde no haya mantas, ni manteadores, ni fantasmas, ni moros encantados; que si los hay, dar\u00e9 al diablo el hato y el garabato. \u2014 P\u00eddeselo t\u00fa a Dios, hijo \u2014dijo don Quijote\u2014, y gu\u00eda t\u00fa por donde quisieres, que esta vez quiero dejar a tu eleci\u00f3n el alojarnos. Pero dame ac\u00e1 la mano y ati\u00e9ntame con el dedo, y mira bien cu\u00e1ntos dientes y muelas me faltan deste lado derecho de la quijada alta, que all\u00ed siento el dolor. Meti\u00f3 Sancho los dedos, y, est\u00e1ndole tentando, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfCu\u00e1ntas muelas sol\u00eda vuestra merced tener en esta parte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Cuatro \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, fuera de la cordal, todas enteras y muy sanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mire vuestra merced bien lo que dice, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 Sancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Digo cuatro, si no eran cinco \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, porque en toda mi vida me han sacado diente ni muela de la boca, ni se me ha ca\u00eddo ni comido de neguij\u00f3n ni de reuma alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pues en esta parte de abajo \u2014dijo Sancho\u2014 no tiene vuestra merced m\u00e1s de dos muelas y media, y en la de arriba, ni media ni ninguna, que toda est\u00e1 rasa como la palma de la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Sin ventura yo! \u2014dijo don Quijote, oyendo las tristes nuevas que su escudero le daba\u2014, que m\u00e1s quisiera que me hubieran derribado un brazo, como no fuera el de la espada; porque te hago saber, Sancho, que la boca sin muelas es como molino sin piedra, y en mucho m\u00e1s se ha de estimar un diente que un diamante. Mas a todo esto estamos sujetos los que profesamos la estrecha orden de la caballer\u00eda. Sube, amigo, y gu\u00eda, que yo te seguir\u00e9 al paso que quisieres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00edzolo as\u00ed Sancho, y encamin\u00f3se hacia donde le pareci\u00f3 que pod\u00eda hallar acogimiento, sin salir del camino real, que por all\u00ed iba muy seguido. Y\u00e9ndose, pues, poco a poco, porque el dolor de las quijadas de don Quijote no le dejaba sosegar ni atender a darse priesa, quiso Sancho entretenelle y divertille dici\u00e9ndole alguna cosa; y, entre otras que le dijo, fue lo que se dir\u00e1 en el siguiente cap\u00edtulo.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XVII. Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pens\u00f3 que era castillo Hab\u00eda ya vuelto en este tiempo de su parasismo don Quijote, y, con el mesmo tono de voz con que el d\u00eda antes hab\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[],"class_list":["post-18303","post","type-post","status-publish","format-standard","category-don-quijote-de-la-mancha"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulos 17 y 18 | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS Don Quijote de La Mancha - Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pens\u00f3 que era castillo\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=18303\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulos 17 y 18 | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TESOROS LITERARIOS Don Quijote de La Mancha - Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pens\u00f3 que era castillo\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=18303\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"HOJAS SUELTAS\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-03-22T23:00:40+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-03-23T07:20:21+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/hojassueltas.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Don-Quijote-17-y-18_H.S.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1050\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"610\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@HOJASSUELTAS22\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"33 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":[\"Article\",\"BlogPosting\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=18303#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/?p=18303\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/hojassueltas.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f232bbdb834c61c90aff2245daa401c0\"},\"headline\":\"Don Quijote de La Mancha &#8211; 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