{"id":17535,"date":"2025-02-22T00:00:22","date_gmt":"2025-02-21T23:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=17535"},"modified":"2025-02-22T07:55:37","modified_gmt":"2025-02-22T06:55:37","slug":"don-quijote-de-la-mancha-capitulos-ix-y-x","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=17535","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Cap\u00edtulos IX y X"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo IX. Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizca\u00edno y el valiente manchego tuvieron<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Dejamos en la primera parte desta historia al valeroso vizca\u00edno y al famoso don Quijote con las espadas altas y desnudas, en guisa de descargar dos furibundos fendientes, tales que, si en lleno se acertaban, por lo menos se dividir\u00edan y fender\u00edan de arriba abajo y abrir\u00edan como una granada; y que en aquel punto tan dudoso par\u00f3 y qued\u00f3 destroncada tan sabrosa historia, sin que nos diese noticia su autor d\u00f3nde se podr\u00eda hallar lo que della faltaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Caus\u00f3me esto mucha pesadumbre, porque el gusto de haber le\u00eddo tan poco se volv\u00eda en disgusto, de pensar el mal camino que se ofrec\u00eda para hallar lo mucho que, a mi parecer, faltaba de tan sabroso cuento. Pareci\u00f3me cosa imposible y fuera de toda buena costumbre que a tan buen caballero le hubiese faltado alg\u00fan sabio que tomara a cargo el escrebir sus nunca vistas haza\u00f1as, cosa que no falt\u00f3 a ninguno de los caballeros andantes, <\/span><span style=\"font-size: 16px;\">de los que dicen las gentes <\/span><span style=\"font-size: 16px;\">que van a sus aventuras, <\/span><span style=\"font-size: 16px;\">porque cada uno dellos ten\u00eda uno o dos sabios, como de molde, que no solamente escrib\u00edan sus hechos, sino que pintaban sus m\u00e1s m\u00ednimos pensamientos y ni\u00f1er\u00edas, por m\u00e1s escondidas que fuesen; y no hab\u00eda de ser tan desdichado tan buen caballero, que le faltase a \u00e9l lo que sobr\u00f3 a Platir y a otros semejantes. Y as\u00ed, no pod\u00eda inclinarme a creer que tan gallarda historia hubiese quedado manca y estropeada; y echaba la culpa a la malignidad del tiempo, devorador y consumidor de todas las cosas, el cual, o la ten\u00eda oculta o consumida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Por otra parte, me parec\u00eda que, pues entre sus libros se hab\u00edan hallado tan modernos como Desenga\u00f1o de celos y Ninfas y Pastores de Henares, que tambi\u00e9n su historia deb\u00eda de ser moderna; y que, ya que no estuviese escrita, estar\u00eda en la memoria de la gente de su aldea y de las a ella circunvecinas. Esta imaginaci\u00f3n me tra\u00eda confuso y deseoso de saber, real y verdaderamente, toda la vida y milagros de nuestro famoso espa\u00f1ol don Quijote de la Mancha, luz y espejo de la caballer\u00eda manchega, y el primero que en nuestra edad y en estos tan calamitosos tiempos se puso al trabajo y ejercicio de las andantes armas, y al desfacer agravios, socorrer viudas, amparar doncellas, de aquellas que andaban con sus azotes y palafrenes, y con toda su virginidad a cuestas, de monte en monte y de valle en valle; que, si no era que alg\u00fan foll\u00f3n, o alg\u00fan villano de hacha y capellina, o alg\u00fan descomunal gigante las forzaba, doncella hubo en los pasados tiempos que, al cabo de ochenta a\u00f1os, que en todos ellos no durmi\u00f3 un d\u00eda debajo de tejado, y se fue tan entera a la sepultura como la madre que la hab\u00eda parido. Digo, pues, que, por estos y otros muchos respetos, es digno nuestro gallardo Quijote de continuas y memorables alabanzas; y aun a m\u00ed no se me deben negar, por el trabajo y diligencia que puse en buscar el fin desta agradable historia; aunque bien s\u00e9 que si el cielo, el caso y la fortuna no me ayudan, el mundo quedar\u00e1 falto y sin el pasatiempo y gusto que bien casi dos horas podr\u00e1 tener el que con atenci\u00f3n la leyere. Pas\u00f3, pues, el hallarla en esta manera:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Estando yo un d\u00eda en el Alcan\u00e1 de Toledo, lleg\u00f3 un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y, como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinaci\u00f3n, tom\u00e9 un cartapacio de los que el muchacho vend\u00eda, y vile con caracteres que conoc\u00ed ser ar\u00e1bigos. Y, puesto que, aunque los conoc\u00eda, no los sab\u00eda leer, anduve mirando si parec\u00eda por all\u00ed alg\u00fan morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar int\u00e9rprete semejante, pues, aunque le buscara de otra mejor y m\u00e1s antigua lengua, le hallara. En fin, la suerte me depar\u00f3 uno, que, dici\u00e9ndole mi deseo y poni\u00e9ndole el libro en las manos, le abri\u00f3 por medio, y, leyendo un poco en \u00e9l, se comenz\u00f3 a re\u00edr.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Pregunt\u00e9le yo que de qu\u00e9 se re\u00eda, y respondi\u00f3me que de una cosa que ten\u00eda aquel libro escrita en el margen por anotaci\u00f3n. D\u00edjele que me la dijese; y \u00e9l, sin dejar la risa, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Est\u00e1, como he dicho, aqu\u00ed en el margen escrito esto: \u00abEsta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Cuando yo o\u00ed decir \u00abDulcinea del Toboso\u00bb, qued\u00e9 at\u00f3nito y suspenso, porque luego se me represent\u00f3 que aquellos cartapacios conten\u00edan la historia de don Quijote. Con esta imaginaci\u00f3n, le di priesa que leyese el principio, y, haci\u00e9ndolo ans\u00ed, volviendo de improviso el ar\u00e1bigo en castellano, dijo que dec\u00eda: Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador ar\u00e1bigo. Mucha discreci\u00f3n fue menester para disimular el contento que receb\u00ed cuando lleg\u00f3 a mis o\u00eddos el t\u00edtulo del libro; y, salte\u00e1ndosele al sedero, compr\u00e9 al muchacho todos los papeles y cartapacios por medio real; que, si \u00e9l tuviera discreci\u00f3n y supiera lo que yo los deseaba, bien se pudiera prometer y llevar m\u00e1s de seis reales de la compra. Apart\u00e9me luego con el morisco por el claustro de la iglesia mayor, y rogu\u00e9le me volviese aquellos cartapacios, todos los que trataban de don Quijote, en lengua castellana, sin quitarles ni a\u00f1adirles nada, ofreci\u00e9ndole la paga que \u00e9l quisiese. Content\u00f3se con dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo, y prometi\u00f3 de traducirlos bien y fielmente y con mucha brevedad. Pero yo, por facilitar m\u00e1s el negocio y por no dejar de la mano tan buen hallazgo, le truje a mi casa, donde en poco m\u00e1s de mes y medio la tradujo toda, del mesmo modo que aqu\u00ed se refiere.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Estaba en el primero cartapacio, pintada muy al natural, la batalla de don Quijote con el vizca\u00edno, puestos en la mesma postura que la historia cuenta, levantadas las espadas, el uno cubierto de su rodela, el otro de la almohada, y la mula del vizca\u00edno tan al vivo, que estaba mostrando ser de alquiler a tiro de ballesta. Ten\u00eda a los pies escrito el vizca\u00edno un t\u00edtulo que dec\u00eda: Don Sancho de Azpetia, que, sin duda, deb\u00eda de ser su nombre, y a los pies de Rocinante estaba otro que dec\u00eda: Don Quijote. Estaba Rocinante maravillosamente pintado, tan largo y tendido, tan atenuado y flaco, con tanto espinazo, tan h\u00e9tico confirmado, que mostraba bien al descubierto con cu\u00e1nta advertencia y propriedad se le hab\u00eda puesto el nombre de Rocinante. Junto a \u00e9l estaba Sancho Panza, que ten\u00eda del cabestro a su asno, a los pies del cual estaba otro r\u00e9tulo que dec\u00eda: Sancho Zancas, y deb\u00eda de ser que ten\u00eda, a lo que mostraba la pintura, la barriga grande, el talle corto y las zancas largas; y por esto se le debi\u00f3 de poner nombre de Panza y de Zancas, que con estos dos sobrenombres le llama algunas veces la historia. Otras algunas menudencias hab\u00eda que advertir, pero todas son de poca importancia y que no hacen al caso a la verdadera relaci\u00f3n de la historia; que ninguna es mala como sea verdadera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Si a \u00e9sta se le puede poner alguna objeci\u00f3n cerca de su verdad, no podr\u00e1 ser otra sino haber sido su autor ar\u00e1bigo, siendo muy propio de los de aquella naci\u00f3n ser mentirosos; aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado. Y ans\u00ed me parece a m\u00ed, pues, cuando pudiera y debiera estender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria las pasa en silencio: cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el inter\u00e9s ni el miedo, el rancor ni la afici\u00f3n, no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, \u00e9mula del tiempo, dep\u00f3sito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir. En \u00e9sta s\u00e9 que se hallar\u00e1 todo lo que se acertare a desear en la m\u00e1s apacible; y si algo bueno en ella faltare, para m\u00ed tengo que fue por culpa del galgo de su autor, antes que por falta del sujeto. En fin, su segunda parte, siguiendo la traduci\u00f3n, comenzaba desta manera:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Puestas y levantadas en alto las cortadoras espadas de los dos valerosos y enojados combatientes, no parec\u00eda sino que estaban amenazando al cielo, a la tierra y al abismo: tal era el denuedo y continente que ten\u00edan. Y el primero que fue a descargar el golpe fue el col\u00e9rico vizca\u00edno, el cual fue dado con tanta fuerza y tanta furia que, a no volv\u00e9rsele la espada en el camino, aquel solo golpe fuera bastante para dar fin a su rigurosa contienda y a todas las aventuras de nuestro caballero; mas la buena suerte, que para mayores cosas le ten\u00eda guardado, torci\u00f3 la espada de su contrario, de modo que, aunque le acert\u00f3 en el hombro izquierdo, no le hizo otro da\u00f1o que desarmarle todo aquel lado, llev\u00e1ndole de camino gran parte de la celada, con la mitad de la oreja; que todo ello con espantosa ruina vino al suelo, dej\u00e1ndole muy maltrecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00a1V\u00e1lame Dios, y qui\u00e9n ser\u00e1 aquel que buenamente pueda contar ahora la rabia que entr\u00f3 en el coraz\u00f3n de nuestro manchego, vi\u00e9ndose parar de aquella manera! No se diga m\u00e1s, sino que fue de manera que se alz\u00f3 de nuevo en los estribos, y, apretando m\u00e1s la espada en las dos manos, con tal furia descarg\u00f3 sobre el vizca\u00edno, acert\u00e1ndole de lleno sobre la almohada y sobre la cabeza, que, sin ser parte tan buena defensa, como si cayera sobre \u00e9l una monta\u00f1a, comenz\u00f3 a echar sangre por las narices, y por la boca y por los o\u00eddos, y a dar muestras de caer de la mula abajo, de donde cayera, sin duda, si no se abrazara con el cuello; pero, con todo eso, sac\u00f3 los pies de los estribos y luego solt\u00f3 los brazos; y la mula, espantada del terrible golpe, dio a correr por el campo, y a pocos corcovos dio con su due\u00f1o en tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Est\u00e1baselo con mucho sosiego mirando don Quijote, y, como lo vio caer, salt\u00f3 de su caballo y con mucha ligereza se lleg\u00f3 a \u00e9l, y, poni\u00e9ndole la punta de la espada en los ojos, le dijo que se rindiese; si no, que le cortar\u00eda la cabeza. Estaba el vizca\u00edno tan turbado que no pod\u00eda responder palabra, y \u00e9l lo pasara mal, seg\u00fan estaba ciego don Quijote, si las se\u00f1oras del coche, que hasta entonces con gran desmayo hab\u00edan mirado la pendencia, no fueran adonde estaba y le pidieran con mucho encarecimiento les hiciese tan gran merced y favor de perdonar la vida a aquel su escudero. A lo cual don Quijote respondi\u00f3, con mucho entono y gravedad:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Por cierto, fermosas se\u00f1oras, yo soy muy contento de hacer lo que me ped\u00eds; mas ha de ser con una condici\u00f3n y concierto, y es que este caballero me ha de prometer de ir al lugar del Toboso y presentarse de mi parte ante la sin par do\u00f1a Dulcinea, para que ella haga d\u00e9l lo que m\u00e1s fuere de su voluntad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">La temerosa y desconsolada se\u00f1ora, sin entrar en cuenta de lo que don Quijote ped\u00eda, y sin preguntar qui\u00e9n Dulcinea fuese, le prometi\u00f3 que el escudero har\u00eda todo aquello que de su parte le fuese mandado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Pues en fe de esa palabra, yo no le har\u00e9 m\u00e1s da\u00f1o, puesto que me lo ten\u00eda bien merecido.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo X. De lo que m\u00e1s le avino a don Quijote con el vizca\u00edno, y del peligro en que se vio con una turba de yang\u00fceses<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Ya en este tiempo se hab\u00eda levantado Sancho Panza, algo maltratado de los mozos de los frailes, y hab\u00eda estado atento a la batalla de su se\u00f1or don Quijote, y rogaba a Dios en su coraz\u00f3n fuese servido de darle vitoria y que en ella ganase alguna \u00ednsula de donde le hiciese gobernador, como se lo hab\u00eda prometido. Viendo, pues, ya acabada la pendencia, y que su amo volv\u00eda a subir sobre Rocinante, lleg\u00f3 a tenerle el estribo; y antes que subiese se hinc\u00f3 de rodillas delante d\u00e9l, y, asi\u00e9ndole de la mano, se la bes\u00f3 y le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Sea vuestra merced servido, se\u00f1or don Quijote m\u00edo, de darme el gobierno de la \u00ednsula que en esta rigurosa pendencia se ha ganado; que, por grande que sea, yo me siento con fuerzas de saberla gobernar tal y tan bien como otro que haya gobernado \u00ednsulas en el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">A lo cual respondi\u00f3 don Quijote:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Advertid, hermano Sancho, que esta aventura y las a \u00e9sta semejantes no son aventuras de \u00ednsulas, sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza o una oreja menos. Tened paciencia, que aventuras se ofrecer\u00e1n donde no solamente os pueda hacer gobernador, sino m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Agradeci\u00f3selo mucho Sancho, y, bes\u00e1ndole otra vez la mano y la falda de la loriga, le ayud\u00f3 a subir sobre Rocinante; y \u00e9l subi\u00f3 sobre su asno y comenz\u00f3 a seguir a su se\u00f1or, que, a paso tirado, sin despedirse ni hablar m\u00e1s con las del coche, se entr\u00f3 por un bosque que all\u00ed junto estaba. Segu\u00edale Sancho a todo el trote de su jumento, pero caminaba tanto Rocinante que, vi\u00e9ndose quedar atr\u00e1s, le fue forzoso dar voces a su amo que se aguardase. H\u00edzolo as\u00ed don Quijote, teniendo las riendas a Rocinante hasta que llegase su cansado escudero, el cual, en llegando, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Par\u00e9ceme, se\u00f1or, que ser\u00eda acertado irnos a retraer a alguna iglesia; que, seg\u00fan qued\u00f3 maltrecho aquel con quien os combatistes, no ser\u00e1 mucho que den noticia del caso a la Santa Hermandad y nos prendan; y a fe que si lo hacen, que primero que salgamos de la c\u00e1rcel que nos ha de sudar el hopo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Calla \u2014dijo don Quijote\u2014. Y \u00bfd\u00f3nde has visto t\u00fa, o le\u00eddo jam\u00e1s, que caballero andante haya sido puesto ante la justicia, por m\u00e1s homicidios que hubiese cometido?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Yo no s\u00e9 nada de omecillos \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, ni en mi vida le cat\u00e9 a ninguno; s\u00f3lo s\u00e9 que la Santa Hermandad tiene que ver con los que pelean en el campo, y en esotro no me entremeto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Pues no tengas pena, amigo \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que yo te sacar\u00e9 de las manos de los caldeos, cuanto m\u00e1s de las de la Hermandad. Pero dime, por tu vida: \u00bfhas visto m\u00e1s valeroso caballero que yo en todo lo descubierto de la tierra? \u00bfHas le\u00eddo en historias otro que tenga ni haya tenido m\u00e1s br\u00edo en acometer, m\u00e1s aliento en el perseverar, m\u00e1s destreza en el herir, ni m\u00e1s ma\u00f1a en el derribar?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 La verdad sea \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 que yo no he le\u00eddo ninguna historia jam\u00e1s, porque ni s\u00e9 leer ni escrebir; mas lo que osar\u00e9 apostar es que m\u00e1s atrevido amo que vuestra merced yo no le he servido en todos los d\u00edas de mi vida, y quiera Dios que estos atrevimientos no se paguen donde tengo dicho. Lo que le ruego a vuestra merced es que se cure, que le va mucha sangre de esa oreja; que aqu\u00ed traigo hilas y un poco de ung\u00fcento blanco en las alforjas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Todo eso fuera bien escusado \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 si a m\u00ed se me acordara de hacer una redoma del b\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s, que con sola una gota se ahorraran tiempo y medicinas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 redoma y qu\u00e9 b\u00e1lsamo es \u00e9se? \u2014dijo Sancho Panza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Es un b\u00e1lsamo \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay pensar morir de ferida alguna. Y ans\u00ed, cuando yo le haga y te le d\u00e9, no tienes m\u00e1s que hacer sino que, cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo (como muchas veces suele acontecer), bonitamente la parte del cuerpo que hubiere ca\u00eddo en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondr\u00e1s sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo; luego me dar\u00e1s a beber solos dos tragos del b\u00e1lsamo que he dicho, y ver\u00e1sme quedar m\u00e1s sano que una manzana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Si eso hay \u2014dijo Panza\u2014, yo renuncio desde aqu\u00ed el gobierno de la prometida \u00ednsula, y no quiero otra cosa, en pago de mis muchos y buenos servicios, sino que vuestra merced me d\u00e9 la receta de ese estremado licor; que para m\u00ed tengo que valdr\u00e1 la onza adondequiera m\u00e1s de a dos reales, y no he menester yo m\u00e1s para pasar esta vida honrada y descansadamente. Pero es de saber agora si tiene mucha costa el hacelle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Con menos de tres reales se pueden hacer tres azumbres \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1Pecador de m\u00ed! \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014. \u00bfPues a qu\u00e9 aguarda vuestra merced a hacelle y a ense\u00f1\u00e1rmele?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Calla, amigo \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que mayores secretos pienso ense\u00f1arte y mayores mercedes hacerte; y, por agora, cur\u00e9monos, que la oreja me duele m\u00e1s de lo que yo quisiera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Sac\u00f3 Sancho de las alforjas hilas y ung\u00fcento. Mas, cuando don Quijote lleg\u00f3 a ver rota su celada, pens\u00f3 perder el juicio, y, puesta la mano en la espada y alzando los ojos al cielo, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Yo hago juramento al Criador de todas las cosas y a los santos cuatro Evangelios, donde m\u00e1s largamente est\u00e1n escritos, de hacer la vida que hizo el grande marqu\u00e9s de Mantua cuando jur\u00f3 de vengar la muerte de su sobrino Valdovinos, que fue de no comer pan a manteles, ni con su mujer folgar, y otras cosas que, aunque dellas no me acuerdo, las doy aqu\u00ed por expresadas, hasta tomar entera venganza del que tal desaguisado me fizo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Oyendo esto Sancho, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Advierta vuestra merced, se\u00f1or don Quijote, que si el caballero cumpli\u00f3 lo que se le dej\u00f3 ordenado de irse a presentar ante mi se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, ya habr\u00e1 cumplido con lo que deb\u00eda, y no merece otra pena si no comete nuevo delito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Has hablado y apuntado muy bien \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; y as\u00ed, anulo el juramento en cuanto lo que toca a tomar d\u00e9l nueva venganza; pero h\u00e1gole y conf\u00edrmole de nuevo de hacer la vida que he dicho, hasta tanto que quite por fuerza otra celada tal y tan buena como \u00e9sta a alg\u00fan caballero. Y no pienses, Sancho, que as\u00ed a humo de pajas hago esto, que bien tengo a quien imitar en ello; que esto mesmo pas\u00f3, al pie de la letra, sobre el yelmo de Mambrino, que tan caro le cost\u00f3 a Sacripante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Que d\u00e9 al diablo vuestra merced tales juramentos, se\u00f1or m\u00edo \u2014replic\u00f3 Sancho\u2014; que son muy en da\u00f1o de la salud y muy en perjuicio de la conciencia. Si no, d\u00edgame ahora: si acaso en muchos d\u00edas no topamos hombre armado con celada, \u00bfqu\u00e9 hemos de hacer? \u00bfHase de cumplir el juramento, a despecho de tantos inconvenientes e incomodidades, como ser\u00e1 el dormir vestido, y el no dormir en poblado, y otras mil penitencias que conten\u00eda el juramento de aquel loco viejo del marqu\u00e9s de Mantua, que vuestra merced quiere revalidar ahora? Mire vuestra merced bien, que por todos estos caminos no andan hombres armados, sino arrieros y carreteros, que no s\u00f3lo no traen celadas, pero quiz\u00e1 no las han o\u00eddo nombrar en todos los d\u00edas de su vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Eng\u00e1\u00f1aste en eso \u2014dijo don Quijote\u2014, porque no habremos estado dos horas por estas encrucijadas, cuando veamos m\u00e1s armados que los que vinieron sobre Albraca a la conquista de Ang\u00e9lica la Bella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Alto, pues; sea ans\u00ed \u2014dijo Sancho\u2014, y a Dios prazga que nos suceda bien, y que se llegue ya el tiempo de ganar esta \u00ednsula que tan cara me cuesta, y mu\u00e9rame yo luego.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Ya te he dicho, Sancho, que no te d\u00e9 eso cuidado alguno; que, cuando faltare \u00ednsula, ah\u00ed est\u00e1 el reino de Dinamarca o el de Soliadisa, que te vendr\u00e1n como anillo al dedo; y m\u00e1s, que, por ser en tierra firme, te debes m\u00e1s alegrar. Pero dejemos esto para su tiempo, y mira si traes algo en esas alforjas que comamos, porque vamos luego en busca de alg\u00fan castillo donde alojemos esta noche y hagamos el b\u00e1lsamo que te he dicho; porque yo te voto a Dios que me va doliendo mucho la oreja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Aqu\u00ed trayo una cebolla, y un poco de queso y no s\u00e9 cu\u00e1ntos mendrugos de pan \u2014dijo Sancho\u2014, pero no son manjares que pertenecen a tan valiente caballero como vuestra merced.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1Qu\u00e9 mal lo entiendes! \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014. H\u00e1gote saber, Sancho, que es honra de los caballeros andantes no comer en un mes; y, ya que coman, sea de aquello que hallaren m\u00e1s a mano; y esto se te hiciera cierto si hubieras le\u00eddo tantas historias como yo; que, aunque han sido muchas, en todas ellas no he hallado hecha relaci\u00f3n de que los caballeros andantes comiesen, si no era acaso y en algunos suntuosos banquetes que les hac\u00edan, y los dem\u00e1s d\u00edas se los pasaban en flores. Y, aunque se deja entender que no pod\u00edan pasar sin comer y sin hacer todos los otros menesteres naturales, porque, en efeto, eran hombres como nosotros, hase de entender tambi\u00e9n que, andando lo m\u00e1s del tiempo de su vida por las florestas y despoblados, y sin cocinero, que su m\u00e1s ordinaria comida ser\u00eda de viandas r\u00fasticas, tales como las que t\u00fa ahora me ofreces. As\u00ed que, Sancho amigo, no te congoje lo que a m\u00ed me da gusto. Ni querr\u00e1s t\u00fa hacer mundo nuevo, ni sacar la caballer\u00eda andante de sus quicios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Perd\u00f3neme vuestra merced \u2014dijo Sancho\u2014; que, como yo no s\u00e9 leer ni escrebir, como otra vez he dicho, no s\u00e9 ni he ca\u00eddo en las reglas de la profesi\u00f3n caballeresca; y, de aqu\u00ed adelante, yo proveer\u00e9 las alforjas de todo g\u00e9nero de fruta seca para vuestra merced, que es caballero, y para m\u00ed las proveer\u00e9, pues no lo soy, de otras cosas vol\u00e1tiles y de m\u00e1s sustancia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 No digo yo, Sancho \u2014replic\u00f3 don Quijote\u2014, que sea forzoso a los caballeros andantes no comer otra cosa sino esas frutas que dices, sino que su m\u00e1s ordinario sustento deb\u00eda de ser dellas, y de algunas yerbas que hallaban por los campos, que ellos conoc\u00edan y yo tambi\u00e9n conozco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Virtud es \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 conocer esas yerbas; que, seg\u00fan yo me voy imaginando, alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1 menester usar de ese conocimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, sacando, en esto, lo que dijo que tra\u00eda, comieron los dos en buena paz y compa\u00f1a. Pero, deseosos de buscar donde alojar aquella noche, acabaron con mucha brevedad su pobre y seca comida. Subieron luego a caballo, y di\u00e9ronse priesa por llegar a poblado antes que anocheciese; pero falt\u00f3les el sol, y la esperanza de alcanzar lo que deseaban, junto a unas chozas de unos cabreros, y as\u00ed, determinaron de pasarla all\u00ed; que cuanto fue de pesadumbre para Sancho no llegar a poblado, fue de contento para su amo dormirla al cielo descubierto, por parecerle que cada vez que esto le suced\u00eda era hacer un acto posesivo que facilitaba la prueba de su caballer\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: impact, sans-serif;\">REDACCI\u00d3N<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo IX. Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizca\u00edno y el valiente manchego tuvieron Dejamos en la primera parte desta historia al valeroso vizca\u00edno y al famoso don Quijote con las espadas altas y desnudas, en guisa de descargar dos furibundos fendientes, tales que, si en lleno se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[],"class_list":{"0":"post-17535","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-don-quijote-de-la-mancha"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulos IX y X | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS. 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