{"id":17532,"date":"2025-02-15T00:00:36","date_gmt":"2025-02-14T23:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=17532"},"modified":"2025-01-28T10:13:24","modified_gmt":"2025-01-28T09:13:24","slug":"don-quijote-de-la-mancha-capitulos-vii-y-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=17532","title":{"rendered":"Don Quijote de La Mancha &#8211; Cap\u00edtulos VII y VIII"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VII. De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Estando en esto, comenz\u00f3 a dar voces don Quijote, diciendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Aqu\u00ed, aqu\u00ed, valerosos caballeros; aqu\u00ed es menester mostrar la fuerza de vuestros valerosos brazos, que los cortesanos llevan lo mejor del torneo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Por acudir a este ruido y estruendo, no se pas\u00f3 adelante con el escrutinio de los dem\u00e1s libros que quedaban; y as\u00ed, se cree que fueron al fuego, sin ser vistos ni o\u00eddos, La Carolea y Le\u00f3n de Espa\u00f1a, con Los Hechos del Emperador, compuestos por don Luis de \u00c1vila, que, sin duda, deb\u00edan de estar entre los que quedaban; y quiz\u00e1, si el cura los viera, no pasaran por tan rigurosa sentencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Cuando llegaron a don Quijote, ya \u00e9l estaba levantado de la cama, y prosegu\u00eda en sus voces y en sus desatinos, dando cuchilladas y reveses a todas partes, estando tan despierto como si nunca hubiera dormido. Abraz\u00e1ronse con \u00e9l, y por fuerza le volvieron al lecho; y, despu\u00e9s que hubo sosegado un poco, volvi\u00e9ndose a hablar con el cura, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Por cierto, se\u00f1or arzobispo Turp\u00edn, que es gran mengua de los que nos llamamos doce Pares dejar, tan sin m\u00e1s ni m\u00e1s, llevar la vitoria deste torneo a los caballeros cortesanos, habiendo nosotros los aventureros ganado el prez en los tres d\u00edas antecedentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Calle vuestra merced, se\u00f1or compadre \u2014dijo el cura\u2014, que Dios ser\u00e1 servido que la suerte se mude, y que lo que hoy se pierde se gane ma\u00f1ana; y atienda vuestra merced a su salud por agora, que me parece que debe de estar demasiadamente cansado, si ya no es que est\u00e1 malferido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Ferido no \u2014dijo don Quijote\u2014, pero molido y quebrantado, no hay duda en ello; porque aquel bastardo de don Rold\u00e1n me ha molido a palos con el tronco de una encina, y todo de envidia, porque ve que yo solo soy el opuesto de sus valent\u00edas. Mas no me llamar\u00eda yo Reinaldos de Montalb\u00e1n si, en levant\u00e1ndome deste lecho, no me lo pagare, a pesar de todos sus encantamentos; y, por agora, tr\u00e1iganme de yantar, que s\u00e9 que es lo que m\u00e1s me har\u00e1 al caso, y qu\u00e9dese lo del vengarme a mi cargo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Hici\u00e9ronlo ans\u00ed: di\u00e9ronle de comer, y qued\u00f3se otra vez dormido, y ellos, admirados de su locura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Aquella noche quem\u00f3 y abras\u00f3 el ama cuantos libros hab\u00eda en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merec\u00edan guardarse en perpetuos archivos; mas no lo permiti\u00f3 su suerte y la pereza del escruti\u00f1ador; y as\u00ed, se cumpli\u00f3 el refr\u00e1n en ellos de que pagan a las veces justos por pecadores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Uno de los remedios que el cura y el barbero dieron, por entonces, para el mal de su amigo, fue que le murasen y tapiasen el aposento de los libros, porque cuando se levantase no los hallase \u2014quiz\u00e1 quitando la causa, cesar\u00eda el efeto\u2014, y que dijesen que un encantador se los hab\u00eda llevado, y el aposento y todo; y as\u00ed fue hecho con mucha presteza. De all\u00ed a dos d\u00edas se levant\u00f3 don Quijote, y lo primero que hizo fue ir a<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">ver sus libros; y, como no hallaba el aposento donde le hab\u00eda dejado, andaba de una en otra parte busc\u00e1ndole. Llegaba adonde sol\u00eda tener la puerta, y tent\u00e1bala con las manos, y volv\u00eda y revolv\u00eda los ojos por todo, sin decir palabra; pero, al cabo de una buena pieza, pregunt\u00f3 a su ama que hacia qu\u00e9 parte estaba el aposento de sus libros. El ama, que ya estaba bien advertida de lo que hab\u00eda de responder, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 aposento, o qu\u00e9 nada, busca vuestra merced? Ya no hay aposento ni libros en esta casa, porque todo se lo llev\u00f3 el mesmo diablo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 No era diablo \u2014replic\u00f3 la sobrina\u2014, sino un encantador que vino sobre una nube una noche, despu\u00e9s del d\u00eda que vuestra merced de aqu\u00ed se parti\u00f3, y, ape\u00e1ndose de una sierpe en que ven\u00eda caballero, entr\u00f3 en el aposento, y no s\u00e9 lo que se hizo dentro, que a cabo de poca pieza sali\u00f3 volando por el tejado, y dej\u00f3 la casa llena de humo; y, cuando acordamos a mirar lo que dejaba hecho, no vimos libro ni aposento alguno; s\u00f3lo se nos acuerda muy bien a m\u00ed y al ama que, al tiempo del partirse aquel mal viejo, dijo en altas voces que, por enemistad secreta que ten\u00eda al due\u00f1o de aquellos libros y aposento, dejaba hecho el da\u00f1o en aquella casa que despu\u00e9s se ver\u00eda. Dijo tambi\u00e9n que se llamaba el sabio Mu\u00f1at\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Frest\u00f3n dir\u00eda \u2014dijo don Quijote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 No s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 el ama\u2014 si se llamaba Frest\u00f3n o Frit\u00f3n; s\u00f3lo s\u00e9 que acab\u00f3 en t\u00f3n su nombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 As\u00ed es \u2014dijo don Quijote\u2014; que \u00e9se es un sabio encantador, grande enemigo m\u00edo, que me tiene ojeriza, porque sabe por sus artes y letras que tengo de venir, andando los tiempos, a pelear en singular batalla con un caballero a quien \u00e9l favorece, y le tengo de vencer, sin que \u00e9l lo pueda estorbar, y por esto procura hacerme todos los sinsabores que puede; y m\u00e1ndole yo que mal podr\u00e1 \u00e9l contradecir ni evitar lo que por el cielo est\u00e1 ordenado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfQui\u00e9n duda de eso? \u2014dijo la sobrina\u2014. Pero, \u00bfqui\u00e9n le mete a vuestra merced, se\u00f1or t\u00edo, en esas pendencias? \u00bfNo ser\u00e1 mejor estarse pac\u00edfico en su casa y no irse por el mundo a buscar pan de trastrigo, sin considerar que muchos van por lana y vuelven tresquilados?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1Oh sobrina m\u00eda \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, y cu\u00e1n mal que est\u00e1s en la cuenta! Primero que a m\u00ed me tresquilen, tendr\u00e9 peladas y quitadas las barbas a cuantos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">No quisieron las dos replicarle m\u00e1s, porque vieron que se le encend\u00eda la c\u00f3lera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Es, pues, el caso que \u00e9l estuvo quince d\u00edas en casa muy sosegado, sin dar muestras de querer segundar sus primeros devaneos, en los cuales d\u00edas pas\u00f3 gracios\u00edsimos cuentos con sus dos compadres el cura y el barbero, sobre que \u00e9l dec\u00eda que la cosa de que m\u00e1s necesidad ten\u00eda el mundo era de caballeros andantes y de que en \u00e9l se resucitase la caballer\u00eda andantesca. El cura algunas veces le contradec\u00eda y otras conced\u00eda, porque si no guardaba este artificio, no hab\u00eda poder averiguarse con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En este tiempo, solicit\u00f3 don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien \u2014si es que este t\u00edtulo se puede dar al que es pobre\u2014, pero de muy poca sal en la mollera. En resoluci\u00f3n, tanto le dijo, tanto le persuadi\u00f3 y prometi\u00f3, que el pobre villano se determin\u00f3 de salirse con \u00e9l y servirle de escudero. Dec\u00edale, entre otras cosas, don Quijote que se dispusiese a ir con \u00e9l de buena gana, porque tal vez le pod\u00eda suceder aventura que ganase, en qu\u00edtame all\u00e1 esas pajas, alguna \u00ednsula, y le dejase a \u00e9l por gobernador della. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que as\u00ed se llamaba el labrador, dej\u00f3 su mujer y hijos y asent\u00f3 por escudero de su vecino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Dio luego don Quijote orden en buscar dineros; y, vendiendo una cosa y empe\u00f1ando otra, y malbarat\u00e1ndolas todas, lleg\u00f3 una razonable cantidad. Acomod\u00f3se asimesmo de una rodela, que pidi\u00f3 prestada a un su amigo, y, pertrechando su rota celada lo mejor que pudo, avis\u00f3 a su escudero Sancho del d\u00eda y la hora que pensaba ponerse en camino, para que \u00e9l se acomodase de lo que viese que m\u00e1s le era menester. Sobre todo le encarg\u00f3 que llevase alforjas; e dijo que s\u00ed llevar\u00eda, y que ansimesmo pensaba llevar un asno que ten\u00eda muy bueno, porque \u00e9l no estaba duecho a andar mucho a pie. En lo del asno repar\u00f3 un poco don Quijote, imaginando si se le acordaba si alg\u00fan caballero andante hab\u00eda tra\u00eddo escudero caballero asnalmente, pero nunca le vino alguno a la memoria; mas, con todo esto, determin\u00f3 que le llevase, con presupuesto de acomodarle de m\u00e1s honrada caballer\u00eda en habiendo ocasi\u00f3n para ello, quit\u00e1ndole el caballo al primer descort\u00e9s caballero que topase. Provey\u00f3se de camisas y de las dem\u00e1s cosas que \u00e9l pudo, conforme al consejo que el ventero le hab\u00eda dado; todo lo cual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese; en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallar\u00edan aunque los buscasen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la \u00ednsula que su amo le hab\u00eda prometido. Acert\u00f3 don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que \u00e9l hab\u00eda tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la ma\u00f1ana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban. Dijo en esto Sancho Panza a su amo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Mire vuestra merced, se\u00f1or caballero andante, que no se le olvide lo que de la \u00ednsula me tiene prometido; que yo la sabr\u00e9 gobernar, por grande que sea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">A lo cual le respondi\u00f3 don Quijote:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Has de saber, amigo Sancho Panza, que fue costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos hacer gobernadores a sus escuderos de las \u00ednsulas o reinos que ganaban, y yo tengo determinado de que por m\u00ed no falte tan agradecida usanza; antes, pienso aventajarme en ella: porque ellos algunas veces, y quiz\u00e1 las m\u00e1s, esperaban a que sus escuderos fuesen viejos; y, ya despu\u00e9s de hartos de servir y de llevar malos d\u00edas y peores noches, les daban alg\u00fan t\u00edtulo de conde, o, por lo mucho, de marqu\u00e9s, de alg\u00fan valle o provincia de poco m\u00e1s a menos; pero, si t\u00fa vives y yo vivo, bien podr\u00eda ser que antes de seis d\u00edas ganase yo tal reino que tuviese otros a \u00e9l adherentes, que viniesen de molde para coronarte por rey de uno dellos. Y no lo tengas a mucho, que cosas y casos acontecen a los tales caballeros, por modos tan nunca vistos ni pensados, que con facilidad te podr\u00eda dar a\u00fan m\u00e1s de lo que te prometo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 De esa manera \u2014respondi\u00f3 Sancho Panza\u2014, si yo fuese rey por alg\u00fan milagro de los que vuestra merced dice, por lo menos, Juana Guti\u00e9rrez, mi o\u00edslo, vendr\u00eda a ser reina, y mis hijos infantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Pues, \u00bfqui\u00e9n lo duda? \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Yo lo dudo \u2014replic\u00f3 Sancho Panza\u2014; porque tengo para m\u00ed que, aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentar\u00eda bien sobre la cabeza de Mari Guti\u00e9rrez. Sepa, se\u00f1or, que no vale dos maraved\u00eds para reina; condesa le caer\u00e1 mejor, y aun Dios y ayuda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Encomi\u00e9ndalo t\u00fa a Dios, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que \u00c9l dar\u00e1 lo que m\u00e1s le convenga, pero no apoques tu \u00e1nimo tanto, que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 No lo har\u00e9, se\u00f1or m\u00edo \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014; y m\u00e1s teniendo tan principal amo en vuestra merced, que me sabr\u00e1 dar todo aquello que me est\u00e9 bien y yo pueda llevar.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VIII. Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jam\u00e1s imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordaci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y, as\u00ed como don Quijote los vio, dijo a su escudero:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acert\u00e1ramos a desear, porque ves all\u00ed, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos m\u00e1s, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que \u00e9sta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 gigantes? \u2014dijo Sancho Panza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Aquellos que all\u00ed ves \u2014respondi\u00f3 su amo\u2014 de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Mire vuestra merced \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014 que aquellos que all\u00ed se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Bien parece \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014 que no est\u00e1s cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, qu\u00edtate de ah\u00ed, y ponte en oraci\u00f3n en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirti\u00e9ndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero \u00e9l iba tan puesto en que eran gigantes, que ni o\u00eda las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Levant\u00f3se en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Pues, aunque mov\u00e1is m\u00e1s brazos que los del gigante Briareo, me lo hab\u00e9is de pagar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, en diciendo esto, y encomend\u00e1ndose de todo coraz\u00f3n a su se\u00f1ora Dulcinea, pidi\u00e9ndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremeti\u00f3 a todo el galope de Rocinante y embisti\u00f3 con el primero molino que estaba delante; y, d\u00e1ndole una lanzada en el aspa, la volvi\u00f3 el viento con tanta furia que hizo la lanza pedazos, llev\u00e1ndose tras s\u00ed al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudi\u00f3 Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando lleg\u00f3 hall\u00f3 que no se pod\u00eda menear: tal fue el golpe que dio con \u00e9l Rocinante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1V\u00e1lame Dios! \u2014dijo Sancho\u2014. \u00bfNo le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hac\u00eda, que no eran sino molinos de viento, y no lo pod\u00eda ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Calla, amigo Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que las cosas de la guerra, m\u00e1s que otras, est\u00e1n sujetas a continua mudanza; cuanto m\u00e1s, que yo pienso, y es as\u00ed verdad, que aquel sabio Frest\u00f3n que me rob\u00f3 el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas, al cabo al cabo, han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Dios lo haga como puede \u2014respondi\u00f3 Sancho Panza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, ayud\u00e1ndole a levantar, torn\u00f3 a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto L\u00e1pice, porque all\u00ed dec\u00eda don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; sino que iba muy pesaroso por haberle faltado la lanza; y, dici\u00e9ndoselo a su escudero, le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Yo me acuerdo haber le\u00eddo que un caballero espa\u00f1ol, llamado Diego P\u00e9rez de Vargas, habi\u00e9ndosele en una batalla roto la espada, desgaj\u00f3 de una encina un pesado ramo o tronco, y con \u00e9l hizo tales cosas aquel d\u00eda, y machac\u00f3 tantos moros, que le qued\u00f3 por sobrenombre Machuca, y as\u00ed \u00e9l como sus decendientes se llamaron, desde aquel d\u00eda en adelante, Vargas y Machuca. Hete dicho esto, porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco tal y tan bueno como aqu\u00e9l, que me imagino y pienso hacer con \u00e9l tales haza\u00f1as, que t\u00fa te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a vellas y a ser testigo de cosas que apenas podr\u00e1n ser cre\u00eddas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 A la mano de Dios \u2014dijo Sancho\u2014; yo lo creo todo as\u00ed como vuestra merced lo dice; pero ender\u00e9cese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la ca\u00edda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 As\u00ed es la verdad \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Si eso es as\u00ed, no tengo yo qu\u00e9 replicar \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, pero sabe Dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. De m\u00ed s\u00e9 decir que me he de quejar del m\u00e1s peque\u00f1o dolor que tenga, si ya no se entiende tambi\u00e9n con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">No se dej\u00f3 de re\u00edr don Quijote de la simplicidad de su escudero; y as\u00ed, le declar\u00f3 que pod\u00eda muy bien quejarse, como y cuando quisiese, sin gana o con ella; que hasta entonces no hab\u00eda le\u00eddo cosa en contrario en la orden de caballer\u00eda. D\u00edjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondi\u00f3le su amo que por entonces no le hac\u00eda menester; que comiese \u00e9l cuando se le antojase. Con esta licencia, se acomod\u00f3 Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento, y, sacando de las alforjas lo que en ellas hab\u00eda puesto, iba caminando y comiendo detr\u00e1s de su amo muy de su espacio, y de cuando en cuando empinaba la bota, con tanto gusto, que le pudiera envidiar el m\u00e1s regalado bodegonero de M\u00e1laga. Y, en tanto que \u00e9l iba de aquella manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho, ni ten\u00eda por ning\u00fan trabajo, sino por mucho descanso, andar buscando las aventuras, por peligrosas que fuesen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">En resoluci\u00f3n, aquella noche la pasaron entre unos \u00e1rboles, y del uno dellos desgaj\u00f3 don Quijote un ramo seco que casi le pod\u00eda servir de lanza, y puso en \u00e9l el hierro que quit\u00f3 de la que se le hab\u00eda quebrado. Toda aquella noche no durmi\u00f3 don Quijote, pensando en su se\u00f1ora Dulcinea, por acomodarse a lo que hab\u00eda le\u00eddo en sus libros, cuando los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las florestas y despoblados, entretenidos con las memorias de sus se\u00f1oras. No la pas\u00f3 ans\u00ed Sancho Panza, que, como ten\u00eda el est\u00f3mago lleno, y no de agua de chicoria, de un sue\u00f1o se la llev\u00f3 toda; y no fueran parte para despertarle, si su amo no lo llamara, los rayos del sol, que le daban en el rostro, ni el canto de las aves, que, muchas y muy regocijadamente, la venida del nuevo d\u00eda saludaban. Al levantarse dio un tiento a la bota, y hall\u00f3la algo m\u00e1s flaca que la noche antes; y afligi\u00f3sele el coraz\u00f3n, por parecerle que no llevaban camino de remediar tan presto su falta. No quiso desayunarse don Quijote, porque, como est\u00e1 dicho, dio en sustentarse de sabrosas memorias. Tornaron a su comenzado camino del Puerto L\u00e1pice, y a obra de las tres del d\u00eda le descubrieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Aqu\u00ed \u2014dijo, en vi\u00e9ndole, don Quijote\u2014 podemos, hermano Sancho Panza, meter las manos hasta los codos en esto que llaman aventuras. Mas advierte que, aunque me veas en los mayores peligros del mundo, no has de poner mano a tu espada para defenderme, si ya no vieres que los que me ofenden es canalla y gente baja, que en tal caso bien puedes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ninguna manera te es l\u00edcito ni concedido por las leyes de caballer\u00eda que me ayudes, hasta que seas armado caballero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Por cierto, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, que vuestra merced sea muy bien obedicido en esto; y m\u00e1s, que yo de m\u00edo me soy pac\u00edfico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias. Bien es verdad que, en lo que tocare a defender mi persona, no tendr\u00e9 mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 No digo yo menos \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014; pero, en esto de ayudarme contra caballeros, has de tener a raya tus naturales \u00edmpetus.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Digo que as\u00ed lo har\u00e9 \u2014respondi\u00f3 Sancho\u2014, y que guardar\u00e9 ese preceto tan bien como el d\u00eda del domingo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Estando en estas razones, asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios: que no eran m\u00e1s peque\u00f1as dos mulas en que ven\u00edan. Tra\u00edan sus antojos de camino y sus quitasoles. Detr\u00e1s dellos ven\u00eda un coche, con cuatro o cinco de a caballo que le acompa\u00f1aban y dos mozos de mulas a pie. Ven\u00eda en el coche, como despu\u00e9s se supo, una se\u00f1ora vizca\u00edna, que iba a Sevilla, donde estaba su marido, que pasaba a las Indias con un muy honroso cargo. No ven\u00edan los frailes con ella, aunque iban el mesmo camino; mas, apenas los divis\u00f3 don Quijote, cuando dijo a su escudero:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 O yo me enga\u00f1o, o \u00e9sta ha de ser la m\u00e1s famosa aventura que se haya visto; porque aquellos bultos negros que all\u00ed parecen deben de ser, y son sin duda, algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer este tuerto a todo mi poder\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Peor ser\u00e1 esto que los molinos de viento \u2014dijo Sancho\u2014. Mire, se\u00f1or, que aqu\u00e9llos son frailes de San Benito, y el coche debe de ser de alguna gente pasajera. Mire que digo que mire bien lo que hace, no sea el diablo que le enga\u00f1e.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Ya te he dicho, Sancho \u2014respondi\u00f3 don Quijote\u2014, que sabes poco de achaque de aventuras; lo que yo digo es verdad, y ahora lo ver\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, diciendo esto, se adelant\u00f3 y se puso en la mitad del camino por donde los frailes ven\u00edan, y, en llegando tan cerca que a \u00e9l le pareci\u00f3 que le podr\u00edan o\u00edr lo que dijese, en alta voz dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche llev\u00e1is forzadas; si no, aparejaos a recebir presta muerte, por justo castigo de vuestras malas obras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Detuvieron los frailes las riendas, y quedaron admirados, as\u00ed de la figura de don Quijote como de sus razones, a las cuales respondieron:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Se\u00f1or caballero, nosotros no somos endiablados ni descomunales, sino dos religiosos de San Benito que vamos nuestro camino, y no sabemos si en este coche vienen, o no, ningunas forzadas princesas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Para conmigo no hay palabras blandas, que ya yo os conozco, fementida canalla \u2014dijo don Quijote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, sin esperar m\u00e1s respuesta, pic\u00f3 a Rocinante y, la lanza baja, arremeti\u00f3 contra el primero fraile, con tanta furia y denuedo que, si el fraile no se dejara caer de la mula, \u00e9l le hiciera venir al suelo mal de su grado, y aun malferido, si no cayera muerto. El segundo religioso, que vio del modo que trataban a su compa\u00f1ero, puso piernas al castillo de su buena mula, y comenz\u00f3 a correr por aquella campa\u00f1a, m\u00e1s ligero que el mesmo viento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Sancho Panza, que vio en el suelo al fraile, ape\u00e1ndose ligeramente de su asno, arremeti\u00f3 a \u00e9l y le comenz\u00f3 a quitar los h\u00e1bitos. Llegaron en esto dos mozos de los frailes y pregunt\u00e1ronle que por qu\u00e9 le desnudaba. Respondi\u00f3les Sancho que aquello le tocaba a \u00e9l lig\u00edtimamente, como despojos de la batalla que su se\u00f1or don Quijote hab\u00eda ganado. Los mozos, que no sab\u00edan de burlas, ni entend\u00edan aquello de despojos ni batallas, viendo que ya don Quijote estaba desviado de all\u00ed, hablando con las que en el coche ven\u00edan, arremetieron con Sancho y dieron con \u00e9l en el suelo; y, sin dejarle pelo en las barbas, le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo sin aliento ni sentido. Y, sin detenerse un punto, torn\u00f3 a subir el fraile, todo temeroso y acobardado y sin color en el rostro; y, cuando se vio a caballo, pic\u00f3 tras su compa\u00f1ero, que un buen espacio de all\u00ed le estaba aguardando, y esperando en qu\u00e9 paraba aquel sobresalto; y, sin querer aguardar el fin de todo aquel comenzado suceso, siguieron su camino, haci\u00e9ndose m\u00e1s cruces que si llevaran al diablo a las espaldas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Don Quijote estaba, como se ha dicho, hablando con la se\u00f1ora del coche, dici\u00e9ndole:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 La vuestra fermosura, se\u00f1ora m\u00eda, puede facer de su persona lo que m\u00e1s le viniere en talante, porque ya la soberbia de vuestros robadores yace por el suelo, derribada por este mi fuerte brazo; y, porque no pen\u00e9is por saber el nombre de vuestro libertador, sabed que yo me llamo don Quijote de la Mancha, caballero andante y aventurero, y cautivo de la sin par y hermosa do\u00f1a Dulcinea del Toboso; y, en pago del beneficio que de m\u00ed hab\u00e9is recebido, no quiero otra cosa sino que volv\u00e1is al Toboso, y que de mi parte os present\u00e9is ante esta se\u00f1ora y le dig\u00e1is lo que por vuestra libertad he fecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Todo esto que don Quijote dec\u00eda escuchaba un escudero de los que el coche acompa\u00f1aban, que era vizca\u00edno; el cual, viendo que no quer\u00eda dejar pasar el coche adelante, sino que dec\u00eda que luego hab\u00eda de dar la vuelta al Toboso, se fue para don Quijote y, asi\u00e9ndole de la lanza, le dijo, en mala lengua castellana y peor vizca\u00edna, desta manera:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Anda, caballero que mal andes; por el Dios que cri\u00f3me, que, si no dejas coche, as\u00ed te matas como est\u00e1s ah\u00ed vizca\u00edno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Entendi\u00f3le muy bien don Quijote, y con mucho sosiego le respondi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 Si fueras caballero, como no lo eres, ya yo hubiera castigado tu sandez y atrevimiento, cautiva criatura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">A lo cual replic\u00f3 el vizca\u00edno:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00bfYo no caballero? Juro a Dios tan mientes como cristiano. Si lanza arrojas y espada sacas, \u00a1el agua cu\u00e1n presto ver\u00e1s que al gato llevas! Vizca\u00edno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo; y mientes que mira si otra dices cosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1Ahora lo veredes, dijo Agrajes! \u2014respondi\u00f3 don Quijote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Y, arrojando la lanza en el suelo, sac\u00f3 su espada y embraz\u00f3 su rodela, y arremeti\u00f3 al vizca\u00edno con determinaci\u00f3n de quitarle la vida. El vizca\u00edno, que as\u00ed le vio venir, aunque quisiera apearse de la mula, que, por ser de las malas de alquiler, no hab\u00eda que fiar en ella, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada; pero av\u00ednole bien que se hall\u00f3 junto al coche, de donde pudo tomar una almohada que le sirvi\u00f3 de escudo, y luego se fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos. La dem\u00e1s gente quisiera ponerlos en paz, mas no pudo, porque dec\u00eda el vizca\u00edno en sus mal trabadas razones que si no le dejaban acabar su batalla, que \u00e9l mismo hab\u00eda de matar a su ama y a toda la gente que se lo estorbase. La se\u00f1ora del coche, admirada y temerosa de lo que ve\u00eda, hizo al cochero que se desviase de all\u00ed alg\u00fan poco, y desde lejos se puso a mirar la rigurosa contienda, en el discurso de la cual dio el vizca\u00edno una gran cuchillada a don Quijote encima de un hombro, por encima de la rodela, que, a d\u00e1rsela sin defensa, le abriera hasta la cintura. Don Quijote, que sinti\u00f3 la pesadumbre de aquel desaforado golpe, dio una gran voz, diciendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u2014 \u00a1Oh se\u00f1ora de mi alma, Dulcinea, flor de la fermosura, socorred a este vuestro caballero, que, por satisfacer a la vuestra mucha bondad, en este riguroso trance se halla!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">El decir esto, y el apretar la espada, y el cubrirse bien de su rodela, y el arremeter al vizca\u00edno, todo fue en un tiempo, llevando determinaci\u00f3n de aventurarlo todo a la de un golpe solo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">El vizca\u00edno, que as\u00ed le vio venir contra \u00e9l, bien entendi\u00f3 por su denuedo su coraje, y determin\u00f3 de hacer lo mesmo que don Quijote; y as\u00ed, le aguard\u00f3 bien cubierto de su almohada, sin poder rodear la mula a una ni a otra parte; que ya, de puro cansada y no hecha a semejantes ni\u00f1er\u00edas, no pod\u00eda dar un paso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Ven\u00eda, pues, como se ha dicho, don Quijote contra el cauto vizca\u00edno, con la espada en alto, con determinaci\u00f3n de abrirle por medio, y el vizca\u00edno le aguardaba ansimesmo levantada la espada y aforrado con su almohada, y todos los circunstantes estaban temerosos y colgados de lo que hab\u00eda de suceder de aquellos tama\u00f1os golpes con que se amenazaban; y la se\u00f1ora del coche y las dem\u00e1s criadas suyas estaban haciendo mil votos y ofrecimientos a todas las im\u00e1genes y casas de devoci\u00f3n de Espa\u00f1a, porque Dios librase a su escudero y a ellas de aquel tan grande peligro en que se hallaban.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Pero est\u00e1 el da\u00f1o de todo esto que en este punto y t\u00e9rmino deja pendiente el autor desta historia esta batalla, disculp\u00e1ndose que no hall\u00f3 m\u00e1s escrito destas haza\u00f1as de don Quijote de las que deja referidas. Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y as\u00ed, con esta imaginaci\u00f3n, no se desesper\u00f3 de hallar el fin desta apacible historia, el cual, si\u00e9ndole el cielo favorable, le hall\u00f3 del modo que se contar\u00e1 en la segunda parte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: impact, sans-serif;\">REDACCI\u00d3N<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo VII. De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha Estando en esto, comenz\u00f3 a dar voces don Quijote, diciendo: \u2014 Aqu\u00ed, aqu\u00ed, valerosos caballeros; aqu\u00ed es menester mostrar la fuerza de vuestros valerosos brazos, que los cortesanos llevan lo mejor del torneo. Por acudir a este ruido y estruendo, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2176],"tags":[],"class_list":{"0":"post-17532","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-don-quijote-de-la-mancha"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Don Quijote de La Mancha - Cap\u00edtulos VII y VIII | Don Quijote de La Mancha | HOJAS SUELTAS Peri\u00f3dico Cultural<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"TESOROS LITERARIOS. 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