{"id":10867,"date":"2024-05-11T00:00:04","date_gmt":"2024-05-10T22:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=10867"},"modified":"2025-12-05T13:24:32","modified_gmt":"2025-12-05T11:24:32","slug":"al-salir-del-septimo-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=10867","title":{"rendered":"Al salir del S\u00e9ptimo Cielo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El Juez despu\u00e9s de escuchar el veredicto emitido por el Jurado Popular; compuesto por cuatro hombres y cinco mujeres; dicta sentencia. Emilio la escucha sin inmutarse. Tampoco al o\u00edr el comentario de S.S\u00aa, titular del Juzgado Penal n\u00famero 58 de Madrid.\u00a0 Solo siente la necesidad de lanzar los suyos a los o\u00eddos de cuantos est\u00e1n presentes en la sala.<br \/>\n\u2014Emilio S\u00e1nchez Montero \u2014dice ceremoniosamente el Juez, engolando la voz\u2014 quiero saber algo de usted. Sepa que llevo muchos a\u00f1os juzgando, escuchando historias, mentiras, canalladas y cr\u00edmenes, y nunca, repito, nunca, o\u00ed algo como lo que durante este juicio se ha descrito. Ahora que est\u00e1 juzgado y condenado \u00bfpuede decirnos la raz\u00f3n que le ha llevado a asesinar a tantas mujeres de la forma que lo hizo?<br \/>\n\u2014Disculpe Se\u00f1or\u00eda, pero debo insistir en que no he matado a nadie, todo ha sido un error, un maldito error, quiz\u00e1s una conspiraci\u00f3n.<br \/>\n\u2014Por favor, si no quiere hablar est\u00e1 en su derecho, no es ninguna obligaci\u00f3n, pero por favor, no siga mintiendo. Est\u00e1 demostrado, por las investigaciones policiales y las pruebas aportadas por el Fiscal, que asesin\u00f3 a esas mujeres de manera canalla, sin ninguna piedad, premeditadamente.<br \/>\n\u2014Le repito Se\u00f1or\u00eda, y a todos cuantos quieran escucharme, que no mat\u00e9 a nadie, est\u00e1n condenando a un inocente y sus conciencias se lo recriminar\u00e1n. Si contin\u00faan empecin\u00e1ndose, no haciendo caso de mi inocencia, es posible que reciban un castigo peor que el m\u00edo. Est\u00e1n quit\u00e1ndome la libertad, meti\u00e9ndome m\u00e1s de treinta a\u00f1os en prisi\u00f3n, en una celda, solo, sin posibilidad de comunicaci\u00f3n con persona alguna del exterior. Eso s\u00ed es matar a una persona, en vida. M\u00e1xime si como me han escuchado decir en infinidad de ocasiones, no mat\u00e9 a ninguna de esas mujeres. No puedo negar que estuve con ellas horas antes de que las asesinaran, pero jam\u00e1s las puse la mano encima, y me refiero al hecho de arrancarles la vida. Yo disfrutaba con ellas, las pagaba y me marchaba, pero no las asesin\u00e9.<br \/>\n\u2014Lamento haberle preguntado. Mantiene la misma actitud que el resto de los asesinos, mentir e insistir en proclamar su inaceptable inocencia. Ahora, por favor, permanezca callado, y ustedes \u2014se\u00f1ala dirigi\u00e9ndose a cuatro agentes de polic\u00eda uniformados\u2014 pueden llevarse a este asesino al calabozo, hasta que la Junta de Prisiones decida a cu\u00e1l de ellas deber\u00e1 ir.<br \/>\n\u2014Pero Se\u00f1or\u00eda.<br \/>\n\u2014Guarde silencio, ya no tiene derecho a hablar.<br \/>\nTres de las personas que permanecen en la sala, siguen con atenci\u00f3n cuanto all\u00ed se dice. Entre ellas una mujer joven, rubia, alta y muy esbelta. Sonr\u00ede al cruzar su mirada con la del reo. Sin embargo, un instante despu\u00e9s se muestra triste y llorosa. En su mente se precipitan numerosos pensamientos, unos negativos, otros no tanto. Menciona mentalmente, <em>tal vez si le hubiera permitido\u2026 ahora el, Emilio, no estar\u00eda en esta situaci\u00f3n. Supongo que algo de culpa debo tener, pero si de algo estoy segura, es de su inocencia. Sus constantes ganas de practicar sexo no son motivo ni raz\u00f3n para asesinar a esas casquivanas. Quiz\u00e1s no deber\u00eda haberle dicho, \u2014Si necesitas sexo todos los d\u00edas, deber\u00e1s pagar por ello, y no precisamente a m\u00ed. Creo que me entiendes\u2014 Pobre Emilio, se lo tom\u00f3 al pie de la letra. Nunca me ocult\u00f3 sus visitas al S\u00e9ptimo Cielo, excepto cuando le permit\u00eda quedarse en casa y dormir a mi lado. Pero de ah\u00ed a matarlas. Han debido cometer importantes errores en la investigaci\u00f3n. Ya declar\u00e9 que conoc\u00eda sus visitas y que no me importaban. Adem\u00e1s, \u00bfa qui\u00e9n trato de enga\u00f1ar? Debo admitir en todo caso, que, de matar a alguien, hubiera sido a m\u00ed, por Araceli, la que fuera su novia.<br \/>\n<\/em>Aquella mujer no pod\u00eda eliminar el sentimiento de culpabilidad que rondaba su cerebro, ni sujetar las l\u00e1grimas, ni el hipo, que comenz\u00f3 a llamar la atenci\u00f3n del resto de asistentes.<br \/>\nOtra persona tambi\u00e9n est\u00e1 atenta a cuanto se dice en la sala, un polic\u00eda. Un subinspector de homicidios reci\u00e9n incorporado a la comisar\u00eda, a quien el comisario design\u00f3 para llevar la investigaci\u00f3n por el asesinato continuado de trece mujeres del club de alterne <em>El S\u00e9ptimo Cielo<\/em>, donde aquellas y otras muchas mujeres, practicaban sexo a cambio de una cantidad de euros. Fue su primer caso.<br \/>\nDurante el proceso, supo que Emilio S\u00e1nchez, el ahora condenado, dispon\u00eda de un carn\u00e9 de socio VIP, con un importante descuento en todas las actividades que realizara en el club. Era un cliente habitual y se permit\u00eda visitar las instalaciones diariamente, excepto viernes y s\u00e1bados. A veces, aunque tarde, aparec\u00eda los domingos para retirarse con una de sus preferidas, Sonia. Una esbelta rusa. Nunca supo con exactitud su nacionalidad. Nadie del club supo decirle si su lugar de nacimiento fue alguna de las rep\u00fablicas de la Federaci\u00f3n Rusa, o por el hecho de ser eslava y hablar ese idioma, se la consideraba as\u00ed.<br \/>\nFue la primera de las mujeres en ser asesinada. Al principio lo achacaron a una red de mafia rusa, pero cuando ocurri\u00f3 el segundo asesinato, el tercero, y m\u00e1s adelante el resto, \u00e9l y su comisario, decidieron investigar con m\u00e1s profundidad. En realidad, los oblig\u00f3 a realizar una serie de pruebas hasta entonces no elaboradas, como introducir el ADN. Los fluidos encontrados en aquellas mujeres determinaron algo muy importante: la inquebrantable e indiscutible presencia de Emilio. Desde luego esas pruebas fueron decisivas para encausarle. No obstante, se atrevi\u00f3 a decir al sospechoso: creo en su inocencia y como dice, sospecho que puede ser una conspiraci\u00f3n contra usted.<br \/>\nCorroboraron con el encargado de la parte superior del club, zona de los reservados, que el investigado, sol\u00eda acudir all\u00ed a \u00faltima hora de la noche. No antes de las doce de la noche. En ocasiones sol\u00eda tomar una copa previamente en la sala, para despu\u00e9s, elegir a una compa\u00f1era con quien disfrutar del sexo durante un buen rato, para regresar caminando a su domicilio.<br \/>\nPreguntaron a las compa\u00f1eras, y supieron que Emilio era un hombre atento, nada violento, cari\u00f1oso y muy capacitado sexualmente. No ten\u00edan pega alguna con \u00e9l. Al contrario, muchas de ellas llegaron a comentar que estaban deseosas de acostarse con \u00e9l, y todas, absolutamente todas, negaron tenerle miedo. Estaban convencidas de que Emilio, \u00abEl Caballero\u00bb, como le apodaban, no era el asesino de sus compa\u00f1eras. Prueba de ello fue que continu\u00f3 visitando el burdel y ellas le aceptaron sin problema alguno.<br \/>\nEl subinspector, pese a recoger pruebas y ponerlas a disposici\u00f3n de su jefe, y \u00e9ste en manos del Fiscal, nunca estuvo absolutamente convencido de la culpabilidad. Hab\u00eda algo, sutil, casi escondido, que le invitaba a pensar no era el asesino buscado. Por eso, se sinti\u00f3 mal cuando los agentes se lo llevaron camino del calabozo y se volvi\u00f3 para mirar al Jurado, al Juez y a \u00e9l, y escuch\u00f3 decir en voz alta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Soy inocente y todos ustedes lo saben, por eso sus conciencias no les dejaran tranquilos.\u00a0 Surgir\u00e1 en sus mentes un terrible y horrendo miedo al verse solos y a oscuras. Mirar\u00e1n a su alrededor y \u00fanicamente ver\u00e1n reflejado el miedo a perder la vida, como esas mujeres a quienes no mat\u00e9. Se cumplir\u00e1 mi venganza. T\u00e9nganlo en cuenta. Condenan a un inocente, el asesino sigue fuera, libre y esperando cometer m\u00e1s asesinatos, lo comprobar\u00e1n<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Javier Ilustre Gonz\u00e1lez, el subinspector que le detuvo, siente un terrible y agobiante malestar. Es como un hachazo a su mente. Suspira y espera verle salir, para abandonar uno de los numerosos edificios de Juzgados, tan desperdigados de Madrid.<br \/>\nLa tercera persona atenta a cada una de las palabras lanzadas por el condenado por asesinato de las trece mujeres, es un hombre desgarbado, alto y poco agraciado por la naturaleza. Su mand\u00edbula inferior, a la altura de la barbilla parece contra\u00edda, como si se le hubieran dormido durante el proceso de crecimiento, y no siguiera al resto del conjunto de su cabeza. Hay algo m\u00e1s que llama la atenci\u00f3n, su mirada. Sus ojos poco definidos respecto al color se confunden al no encontrar un punto fijo donde dirigir la mirada. Su profundidad de campo es tal, que quien le mira no puede establecer con seguridad si es a \u00e9l, o a cuanto aparece detr\u00e1s de su cuerpo.<br \/>\nNadie le oye decir palabra alguna. Atento en cada una de las sesiones celebradas durante el juicio, permanec\u00eda sentado en la \u00faltima fila, cerca de la puerta. As\u00ed cuando el Juez suspend\u00eda la sesi\u00f3n, era siempre el primero en salir. No llama la atenci\u00f3n y solo se permite una sonrisa cuando escucha las \u00faltimas palabras de Emilio S\u00e1nchez Montero: \u00abT\u00e9nganlo siempre en cuenta. Condenan a un inocente, el asesino sigue fuera, libre y esperando cometer m\u00e1s asesinatos, lo comprobar\u00e1n\u00bb<em>.<br \/>\n<\/em>Cuando la sala queda vac\u00eda definitivamente, la vida de cada asistente vuelve a lo cotidiano, excepto para Emilio S\u00e1nchez. Para \u00e9l, en la prisi\u00f3n, comienza a ser un suplicio. Durante los dos primeros meses cree estar so\u00f1ando, pero cuando cumple el cuarto y comprueba que aquello es realidad y durar\u00e1 treinta a\u00f1os, la desesperaci\u00f3n inicia, como las termitas, un proceso de destrucci\u00f3n interna. Dura otros tres meses. Al cumplirse el s\u00e9ptimo, uno de los funcionarios al cargo de su zona, lo encuentra tumbado sobre el camastro. Lo llama varias veces, y al no responder, pide la presencia de dos compa\u00f1eros que le ayuden a abrir la celda y comprobar su estado.<br \/>\nUno de ellos espera en la puerta vigilando. Los otros dos entran. El cuerpo permanece inm\u00f3vil y su rostro cian\u00f3tico. Apenas lo tocan, solo lo suficiente para comprobar su pulso. Al acreditar que carece de \u00e9l, cierran la celda y por el intercomunicador piden la presencia de uno de los doctores de la prisi\u00f3n. Poco despu\u00e9s certifica la muerte de Emilio S\u00e1nchez Montero. Se ha tragado su propia lengua. En su rostro aparece una mueca que se parece mucho a una sonrisa.<br \/>\nComo es preceptivo, llaman a sus familiares para comunicarles el \u00f3bito. Solo responde su novia, a quien \u00fanicamente y durante los meses en que estuvo vivo en prisi\u00f3n, solo le permitieron visitarle en dos ocasiones y no precisamente para autorizarle un <em>bis a bis<\/em>. Araceli llora amargamente. Se hace cargo del cuerpo y decide enterrarlo junto a la tumba de sus padres, en el espacio para ella reservado.<br \/>\nCuando sale del cementerio de la Almudena y camina sola hacia la puerta principal, siente un suave escalofr\u00edo recorrer su espalda. Se vuelve instintivamente. Nota como si una mano se apoyara sobre su hombro derecho. Recupera el paso y de nuevo debe volver la vista atr\u00e1s. Ahora al escalofr\u00edo lo acompa\u00f1a un d\u00e9bil susurro, que no llega a descifrar.<br \/>\nEl subinspector Ilustre, no tiene tiempo para asistir al sepelio de Emilio, ni siquiera puede dar el p\u00e9same a su antigua novia, a quien desde luego consideraba, en parte, culpable de la situaci\u00f3n que llev\u00f3 a la desesperante y supuesta acci\u00f3n de aquel hombre. Siempre mantuvo la idea de que alguien cercano a Emilio, fue quien cometi\u00f3 los asesinatos, aunque desde luego todas las pruebas lo se\u00f1alaban a \u00e9l. Siente un malestar incontestable, y durante semanas se mantiene estudiando cada prueba, cada declaraci\u00f3n de testigos. En realidad, pide reabrir el caso de los trece asesinatos. Tiene la omnipresente necesidad de encontrar algo que limpie el nombre de aquel hombre, a quien las pruebas lo condenaron a trescientos noventa a\u00f1os de c\u00e1rcel, y sin embargo, muere al s\u00e9ptimo mes de reclusi\u00f3n. Recuerda las palabras dichas antes de salir de la sala que lo juzg\u00f3, pues esa misma noche, comienza a sentir un desasosiego e intranquilidad que apenas le permiten dormir.<br \/>\nIgual le ocurre a Felisa, una de las mujeres que form\u00f3 parte del jurado popular. Aquella tarde, al llegar a su domicilio, encuentra a su marido dormido en el sal\u00f3n, con el televisor puesto en una emisora que no cesa de comentar eventos deportivos.<br \/>\nAntes de regresar estuvo tomando caf\u00e9 con unas amigas. Repitieron la bebida, pues a\u00fan era pronto, dijo una de ellas. Inicialmente se neg\u00f3 a tomar otro, pero insistieron y cedi\u00f3. Por eso, cuando llega a su casa apenas tiene hambre y menos a\u00fan sue\u00f1o. Apaga el televisor, trata de despertar a su marido, pero al escucharle roncar, cierra la ventana del sal\u00f3n, y se dirige al dormitorio diciendo en voz baja: ya vendr\u00e1 cuando despierte y no me encuentre a su lado.<br \/>\nSe desnuda y tras recoger la ropa y ponerse algo para dormir, se acerca hasta el cuarto de ba\u00f1o. En primer lugar, para evacuar parte del l\u00edquido que bebi\u00f3 por la tarde. Se sienta en el w\u00e1ter y nada m\u00e1s hacerlo, siente como si alguien rozara sus partes pudendas. Al acabar, siente miedo. Se cubre y regresa al dormitorio situado a solo dos pasos. La puerta solo est\u00e1 al otro lado del pasillo. Un imperante murmullo se apropia de la vivienda. De cuando en cuando el ruido de unos pasos parece acercarse a ella, y al desaparecer, vuelve el murmullo, que aparentemente paree salir del cuarto de ba\u00f1o.<br \/>\nSiente como el miedo se apodera de ella poco a poco. No sabe la raz\u00f3n, pero en cuanto da la espalda al cuarto de ba\u00f1o, el murmullo se acrecienta. Incluso cree o\u00edr pronunciar su nombre. Se acerca hasta donde duerme pl\u00e1cidamente su marido. Le zarandea en dos ocasiones, pero tiene un sue\u00f1o profundo y no despierta. Resuelve volver al dormitorio y meterse en la cama. Intenta cerrar los ojos, pero no lo consigue. Maldice el momento en que tom\u00f3 los dos caf\u00e9s con leche, aunque recuerda que previamente tambi\u00e9n hab\u00eda tomado un par de bebidas gaseosas de cola, con una importante parte de cafe\u00edna entre sus componentes. Deduce al recordarlo, que va a ser una noche larga de insomnio.<br \/>\nLos ruidos y murmullos que provienen del ba\u00f1o no la permiten cerrar los ojos, y cada vez que lo intenta una imagen aparece en su cerebro. Al tercer intento logra descubrir de quien se trata. A su mente llega aquel hombre, a quien ha considerado, junto al resto del jurado, culpable del asesinato de trece prostitutas y quien poco antes de salir camino de prisi\u00f3n, se\u00f1al\u00f3, cual maldici\u00f3n, que su conciencia y la del resto del jurado, no les dejar\u00eda descansar. El murmullo se convierte en ruido, y paulatinamente va en aumento hasta resultar insoportable. Mira el reloj de la mesilla de noche, solo son las doce y media de la noche.<br \/>\nPulsa el interruptor de la l\u00e1mpara; que se resiste a encender la bombilla escondida tras la tulipa; y se levanta con la idea de acercarse hasta el sal\u00f3n, despertar a su marido e invitarle a comprobar cuanto ocurre. Al atravesar la puerta del dormitorio, entrar en el pasillo y pasar frente al ba\u00f1o, la puerta se abre repentinamente. Su espalda se cubre de un tembloroso frio mientras el ruido se convierte en algo ensordecedor. Se asoma y comprueba que algo sale por la taza del w\u00e1ter. Se acerca, levanta la tapa y nada m\u00e1s hacerlo, le parece ver algo extra\u00f1o y repugnante que comienza a enroscarse a su cuerpo. Lanza un grito desesperado, pero nadie acude en auxilio. Siente como algo resbala por su garganta y comienza a sentir un pavoroso fr\u00edo. Trata de gritar, pero es in\u00fatil, las fuerzas disminuyen para escapar con el borbot\u00f3n de sangre surgido de su garganta.<br \/>\nAl despertar su marido, quiere entrar en el ba\u00f1o, pero el cuerpo de su mujer, Felisa, se lo impide. El cuerpo flota sobre un mar rojo destacado del fondo blanco de las baldosas. Al advertir la sangre, se pone nervioso sin saber qu\u00e9 hacer. Tras unos minutos, opta por llamar a la polic\u00eda, que se presenta a los diez minutos. La puerta queda abierta mientras espera sentado en el mismo sof\u00e1 que le sirvi\u00f3 de cama. A los pies, ensangrentado, un cuchillo afilado. En ese preciso instante se fija en sus manos. Tambi\u00e9n est\u00e1n rojas, como el pomo de la puerta y el teclado del tel\u00e9fono.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 ha ocurrido? \u2014pregunta uno de los polic\u00edas de paisano.<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9. Me dorm\u00ed viendo un partido de f\u00fatbol, ni siquiera o\u00ed llegar a Felisa, se fue con unas amigas de compras, o de escaparates, como dec\u00eda ella. Esta ma\u00f1ana al ir al ba\u00f1o, la encontr\u00e9 muerta, bueno eso parece, porque no he podido entrar.<br \/>\n\u2014\u00bfY esas manchas de sangre en sus manos?<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9. He debido tocar algo.<br \/>\n\u2014Bien, no se mueva de aqu\u00ed. Iremos a ver.<br \/>\n\u2014No pensar\u00e1n que la he matado yo.<br \/>\n\u2014No pensamos nada. Por el momento, claro. Pero tendr\u00e1 que acompa\u00f1arnos a comisar\u00eda.<br \/>\nDos d\u00edas despu\u00e9s otra muerte en circunstancias similares, hizo que el subinspector Ilustre, solicitara los expedientes abiertos de ambas muertes.<br \/>\nA la semana, eran cuatro las v\u00edctimas asesinadas de la misma forma en que acabaron con las trece mujeres del club, como en multitud de ocasiones hab\u00eda mencionado S.S\u00aa el Juez Sancho. El subinspector siente necesidad de hablar con \u00e9l, y solicita una entrevista oficial.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 le ocurre subinspector?<br \/>\n\u2014Temo por S.S\u00aa, como por el resto de miembros del jurado que dict\u00f3 veredicto contra Emilio S\u00e1nchez Montero.<br \/>\n\u2014\u00bfEn que se basa?<br \/>\n\u2014Cuatro miembros del jurado han sido asesinados del mismo modo que las trece mujeres del S\u00e9ptimo Cielo.<br \/>\n\u2014\u00bfY?<br \/>\n\u2014Pues que parece demostrar la inocencia de Emilio S\u00e1nchez. \u00bfNo le parece?<br \/>\n\u2014D\u00e9jese de monsergas. Usted mismo aport\u00f3 las pruebas que le condenaron.<br \/>\n\u2014Es mi obligaci\u00f3n. Yo no juzgo, S.S\u00aa si lo hace.<br \/>\n\u2014El Fiscal las admiti\u00f3, y eran incontestables. Incluso las del correspondiente ADN.<br \/>\n\u2014En efecto. \u00c9l mismo reconoci\u00f3 haber practicado sexo poco antes de que las asesinaran. Recuerde que iba cada d\u00eda al club.<br \/>\n\u2014\u00bfY no son pruebas irrefutables?<br \/>\n\u2014Siempre cre\u00ed que eran pruebas confundidas, aunque desde luego las \u00fanicas que pude conseguir. Pero no quisiera entrar en ese tipo de discusiones. Mi temor es, que alguien mata del mismo modo que el asesino de las trece mujeres. O es el mismo asesino quien ha vuelto para seguir haci\u00e9ndolo. Ya van cuatro. Coincidentemente las pruebas encontradas por mis compa\u00f1eros son indiciarias, se\u00f1alan a los respectivos compa\u00f1eros de las v\u00edctimas como autores de las muertes. Es como si el asesino tratara de decirnos algo.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo qu\u00e9?<br \/>\n\u2014No se da cuenta. Se conden\u00f3 a un inocente y alguien copia la forma y deja pruebas suficientes como para condenar a otros inocentes. O insisto, es el verdadero asesino.<br \/>\n\u2014Eso son estupideces. Perdone.<br \/>\n\u2014Como quiera S.S\u00aa, pero trate de ser consecuente. No se arriesgue.<br \/>\n\u2014De acuerdo. Gracias. Ahora debo seguir con mi trabajo.<br \/>\n\u2014Naturalmente. Espero verle pronto.<br \/>\n\u2014Si no hay m\u00e1s remedio.<br \/>\nDos d\u00edas m\u00e1s tarde, las pruebas de su muerte llevan indefectiblemente las sospechas sobre el Secretario del Juzgado, quien, como los acompa\u00f1antes de las muertes anteriores, parece haber estado durmiendo pl\u00e1cida y profundamente, durante el crimen. En menos de un mes, solo quedan vivos dos miembros del jurado, el Fiscal del caso, y el subinspector, Javier Ilustre, quien teme encontrarse entre los asesinados.<br \/>\nDecide hablar con la novia del condenado fallecido. La llama por tel\u00e9fono y tras varios intentos, quedan en una cafeter\u00eda para comentar cuanto ocurre.<br \/>\n\u2014Pese a las pruebas encontradas, siempre pens\u00e9 que su novio era inocente.<br \/>\n\u2014Tambi\u00e9n yo, pero a\u00fan no he podido librarme de la sensaci\u00f3n de culpabilidad.<br \/>\n\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\u2014Yo fui quien le envi\u00f3 al S\u00e9ptimo Cielo, me negu\u00e9 a practicar sexo con \u00e9l.<br \/>\n\u2014Lo s\u00e9 Araceli. Pero cada individuo es responsable de sus actos, las influencias son meros medios participes de la debilidad del individuo, quien deber\u00eda dominarlos y evitar dejarse llevar.<br \/>\n\u2014Ahora lo veo as\u00ed, pero eso no me exonera de mi responsabilidad, de llevarle de la mano hacia su final. Primero por su adicci\u00f3n al sexo, y luego su muerte por no saber afrontar la realidad de la prisi\u00f3n. Es muy l\u00f3gico, era inocente.<br \/>\n\u2014\u00bfHa visto? han matado a todos los que tuvieron que ver algo con su condena. El Juez y siete miembros del jurado. Han muerto igual que las mujeres del S\u00e9ptimo Cielo, degollados con un cuchillo.<br \/>\n\u2014Ya lo he le\u00eddo.<br \/>\n\u2014Parece que el asesino trata de decirnos algo.<br \/>\n\u2014\u00bfUsted cree?<br \/>\n\u2014S\u00ed. Temo por usted, por m\u00ed tambi\u00e9n.<br \/>\n\u2014No se preocupe, no nos ocurrir\u00e1 nada. Solo es una coincidencia.<br \/>\n\u2014Me temo que no, Araceli.<br \/>\n\u2014Ya lo ver\u00e1.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien.<br \/>\nSe despiden tras tomar una manzanilla \u00e9l, y un refresco de naranja ella.<br \/>\nDos d\u00edas despu\u00e9s el Fiscal se\u00f1or Martere, soltero, sin pareja conocida, aparece muerto en su piso de la calle Covarrubias. Su garganta seccionada, ahogado en su propia sangre. El conductor del veh\u00edculo que le recog\u00eda cada ma\u00f1ana para llevarle al Tribunal, al no contestar al telefonillo desde el portal, opt\u00f3 por subir hasta el cuarto piso y pulsar el timbre. Tampoco obtuvo respuesta, por lo que definitivamente llam\u00f3 al equipo policial. Se presentaron a los pocos minutos y decidieron derribar la puerta. En el sal\u00f3n, su cuerpo desnudo aparec\u00eda bajo un importante charco de sangre coagulada. A su lado otro hombre tambi\u00e9n desnudo, portaba en su mano un cuchillo de ancha hoja, muy afilado. Estaba profundamente dormido. Fue detenido y llevado a un calabozo del Juzgado de Guardia de Madrid, acusado del presunto asesinato.<br \/>\nEl subinspector conoce la noticia nada m\u00e1s llegar a su comisar\u00eda e inmediatamente se pone en contacto con Araceli.<br \/>\n\u2014Creo que el cerco se cierra.<br \/>\n\u2014\u00bfTeme que los siguientes seamos nosotros?<br \/>\n\u2014Definitivamente s\u00ed. Claro que queda a\u00fan un miembro del jurado.<br \/>\n\u2014Perdone Javier, pero no puedo creerlo.<br \/>\n\u2014Yo s\u00ed. Van nueve, y considero que hasta que no mueran trece, cifra que le achacaron a \u00e9l, no dejar\u00e1 de matar quien quiera que sea.<br \/>\n\u2014Si es eso cierto, nos queda poco tiempo.<br \/>\n\u2014As\u00ed es. \u00bfVive sola?.<br \/>\n\u2014Naturalmente. Pero no tengo miedo, si lo dice por eso.<br \/>\n\u2014M\u00e1s o menos.<br \/>\n\u2014No tema, a m\u00ed no me ocurrir\u00e1 nada. Se lo puedo asegurar.<br \/>\n\u2014Bien. Por si no vuelvo a verla, haga el favor de poner cuidado.<br \/>\n\u2014Lo har\u00e9, gracias. Usted tambi\u00e9n.<br \/>\n\u2014Soy polic\u00eda.<br \/>\nJavier Ilustre no pudo conciliar el sue\u00f1o durante las siguientes noches, pero no fue por el temor a las palabras dichas a t\u00edtulo de advertencia por el condenado, sino por el contenido de los expedientes de cada uno de los cr\u00edmenes que se suced\u00edan. Cada sospechoso, siempre persona cercana al asesinado, se declaraba inocente, pese a las pruebas en su contra. Incluso el amante del Fiscal, a quien no tuvieron m\u00e1s remedio que sacarle del armario despu\u00e9s de muerto. Todos fueron asesinados de la misma y supuesta forma en que lo fueron las trece mujeres del S\u00e9ptimo Cielo. Lo coment\u00f3 a su comisario, ya no ten\u00eda Juez a quien se\u00f1alar lo sucedido, ni Fiscal, ambos estaban muertos, solo a su superior, pero \u00e9ste tambi\u00e9n se lo tom\u00f3 a chanza.<br \/>\n\u2014Perdona Javier, pero cuanto dices no tiene ni pies ni cabeza.<br \/>\n\u2014De acuerdo comisario, solo est\u00e1 basado en una intuici\u00f3n. Pero estar\u00e1 de acuerdo conmigo, que es del todo extra\u00f1o y perturbable.<br \/>\n\u2014Eso s\u00ed. Pero de ah\u00ed a que alguien siga los pasos del asesino del S\u00e9ptimo Cielo, no s\u00e9, Javier. Si quieres puedes seguir investigando, pero creo que ser\u00e1 perder el tiempo. All\u00e1 t\u00fa. Eso s\u00ed, no dejes tus actividades cotidianas.<br \/>\n\u2014Gracias comisario.<br \/>\nEl subinspector sale del despacho del comisario y se dirige a su peque\u00f1a oficina. Durante unos minutos se dedica a pensar, aunque como es l\u00f3gico, as\u00ed no puede encontrar una explicaci\u00f3n a su intuici\u00f3n. Sus pensamientos se ven interrumpidos por una llamada telef\u00f3nica.<br \/>\n\u2014Se\u00f1or Ilustre, disculpe, soy Araceli. Deber\u00edamos vernos con urgencia.<br \/>\n\u2014\u00bfOcurre algo grave?<br \/>\n\u2014No, pero tengo algo que comunicarle.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien. \u00bfD\u00f3nde?<br \/>\n\u2014Anote mi direcci\u00f3n, dejar\u00e9 la puerta abierta, solo tiene que entrar.\u2014De acuerdo, no tardar\u00e9 en llegar.<br \/>\nEl primer taxi que pasa frente a la comisar\u00eda lo para, sube y da la direcci\u00f3n mencionada por Araceli, un edificio de trece plantas, con muy pocos a\u00f1os, moderno y luminoso. Atraviesa el portal hasta el fondo, donde tres elevadores esperan con sus puertas abiertas. Entra en uno de ellos, pulsa la planta s\u00e9ptima y en menos de trece segundos la puerta se abre. El descansillo iluminado por el sol del mediod\u00eda deja ver cuatro puertas numeradas. Se acerca a la distinguida con el n\u00famero tres. Esta entornada, tal y como dijo Araceli.<br \/>\nLa llama mencionando su nombre repetidas veces, aunque no escucha respuesta alguna. Recorre el pasillo hasta desembocar en un amplio espacio, supuestamente el sal\u00f3n de la vivienda. Antes deja a uno y otro lado varias puertas cerradas. De repente la luminosidad comienza a tornarse en oscuridad y una especie de niebla densa sale por las rendijas inferiores de las puertas. Oye un golpe seco e intuye se trata de la puerta de entrada. Recuerda haberla dejado abierta, tal y como la encontr\u00f3. Se asusta, aunque permanece de pie, esperando una respuesta de Araceli. No llega. En ese momento una voz de hombre, rodeada por una especie de eco, pregunta.<br \/>\n\u2014\u00bfSubinspector Ilustre?<br \/>\n\u2014S\u00ed.<br \/>\n\u2014Haga el favor de sentarse en el sill\u00f3n que situado frente a usted.<br \/>\n\u2014Claro. Pero por favor \u00bfcon qui\u00e9n hablo?.<br \/>\n\u2014Eso no tiene importancia ahora.<br \/>\n\u2014Claro que s\u00ed. Hab\u00eda quedado con una persona aqu\u00ed.<br \/>\n\u2014Lo s\u00e9. Ahora haga el favor de seguir mis indicaciones.<br \/>\n\u2014De acuerdo.<br \/>\n\u2014Escuche atentamente. Usted fue una de las personas que creyeron en la inocencia de Emilio S\u00e1nchez Montero.<br \/>\n\u2014Desconozco quienes son las otras, pero ciertamente s\u00ed, cre\u00ed, y a\u00fan creo en su inocencia. Es m\u00e1s, sigo investigando, deseo dejar limpio su nombre y encontrar al verdadero asesino.<br \/>\n\u2014Eso est\u00e1 bien. Ahora escuche. Tengo varias pistas que darle. Debe ir al S\u00e9ptimo Cielo y preguntar por Antonio.<br \/>\n\u2014\u00bfQui\u00e9n es?.<br \/>\n\u2014Alguien que trabaja all\u00ed desde hace a\u00f1os.<br \/>\n\u2014Ha dicho que ten\u00eda varias pistas. \u00bfCu\u00e1les son las otras?.<br \/>\n\u2014Hable con \u00e9l y g\u00e1nese su confianza. Ir\u00e1 con alguien que le acompa\u00f1ar\u00e1.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo qui\u00e9n?.<br \/>\n\u2014Araceli. Araceli le ayudar\u00e1. Debe hacerse pasar por una prostituta que desea trabajar en el S\u00e9ptimo Cielo. Lo har\u00e1 bien.<br \/>\n\u2014Precisamente con ella hab\u00eda quedado aqu\u00ed.<br \/>\n\u2014Repito que lo s\u00e9. Haga cuanto le digo y dentro de unos d\u00edas hablaremos de nuevo.<br \/>\n\u2014Bien. Ahora si no le importa, me gustar\u00eda saber si Araceli est\u00e1 bien.<br \/>\n\u2014Naturalmente. Espere unos minutos y lo comprobar\u00e1. Hasta pronto se\u00f1or. Ilustre.<br \/>\n\u2014Gracias por la recomendaci\u00f3n.<br \/>\n\u2014A usted por ayudar a Emilio. \u00a1Ah! Y una cosa, no mencione nuestra conversaci\u00f3n con nadie, y menos a Araceli.<br \/>\n\u2014Vale.<br \/>\nLa niebla que hasta ese momento llenaba la habitaci\u00f3n, comienza a disiparse y a desaparecer del sal\u00f3n por las mismas rendijas por donde sali\u00f3. De nuevo la luz se adue\u00f1a de la habitaci\u00f3n eliminando la oscuridad por completo. Mira detenidamente a su alrededor y de repente aparece la figura de Araceli frente a \u00e9l, sentada en un sill\u00f3n de espaldas a los ventanales. Nada m\u00e1s verle, intenta levantarse, aunque da la sensaci\u00f3n de encontrarse mareada. Espera unos segundos y vuelve a intentarlo. A\u00fan contin\u00faa en la misma situaci\u00f3n.<br \/>\n\u2014No se levante, parece mareada.<br \/>\n\u2014Tengo una extra\u00f1a sensaci\u00f3n, pero se va pasando. Gracias por venir subinspector.<br \/>\n\u2014\u00bfLe importa llamarme Javier?.<br \/>\n\u2014No, claro que no.<br \/>\n\u2014\u00bfEst\u00e1 mejor? \u00bfQuiere que le traiga un poco de agua?.<br \/>\n\u2014No es preciso, ya voy recuper\u00e1ndome.<br \/>\n\u2014Me alegro. Bien. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda que decirme?.<br \/>\n\u2014La verdad, no lo s\u00e9. Me va a disculpar, olvid\u00e9 cuanto quer\u00eda decirle.<br \/>\n\u2014No importa. Estuve hablando con alguien antes de venir y quiero hacer unas indagaciones.<br \/>\n\u2014Me parece bien. \u00bfDe qu\u00e9 tipo?.<br \/>\n\u2014Ya le comentar\u00e9 m\u00e1s adelante. Ahora lo importante es que se haya recuperado. Adem\u00e1s, debo pedirla un favor.<br \/>\n\u2014\u00bfDe qu\u00e9 se trata?.<br \/>\n\u2014Le importar\u00eda acompa\u00f1arme al S\u00e9ptimo Cielo. Quiero investigar algo.<br \/>\n\u2014Sigue pensando que Emilio es inocente.<br \/>\n\u2014Desde luego.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 quiere hacer?.<br \/>\n\u2014\u00bfLe importar\u00eda hacerse pasar por una prostituta que quiere trabajar all\u00ed? Debemos hablar con alguien.<br \/>\n\u2014No s\u00e9. Es algo arriesgado. Adem\u00e1s \u00bfEst\u00e1 seguro de que as\u00ed ayudaremos a Emilio?.<br \/>\n\u2014No estoy seguro. Pero debemos intentarlo.<br \/>\n\u2014De acuerdo. \u00bfCu\u00e1ndo nos vamos?.<br \/>\n\u2014A \u00faltima hora de la tarde. A estas horas supongo que no habr\u00e1 nadie en el club.<br \/>\n\u2014Entonces tendr\u00e9 tiempo para preparar algo de comer. \u00bfQuiere almorzar conmigo?.<br \/>\n\u2014Gracias, s\u00ed.<br \/>\nDurante las horas transcurridas hasta salir en direcci\u00f3n al S\u00e9ptimo Cielo, Javier comprueba que aquella mujer est\u00e1, o llena de sentimientos contradictorios, o es una c\u00ednica mentirosa. Seg\u00fan su personal aplicaci\u00f3n psicol\u00f3gica ciertos individuos indican con claridad, cierto amor profesado a su la persona querida, en el caso de Araceli, a Emilio. Sin embargo, sus palabras en ocasiones dicen lo contrario. Censuran sus comportamientos, incluso llega a mencionar hechos que, sin duda alguna, dejan ver que no era precisamente cari\u00f1o lo que sent\u00eda por el fallecido, acusado de los cr\u00edmenes. Le deja confuso. Decide posponer para otro momento la toma de decisiones al respecto. Araceli insiste en que no rechazaba el sexo, al contrario, lo consideraba algo necesario.<br \/>\n\u2014Disculpe Araceli, pero no entiendo.<br \/>\n\u2014Me explicar\u00e9. Cuando conoc\u00ed a Emilio, tuvimos una temporada, como era l\u00f3gico, de aut\u00e9ntica pasi\u00f3n. Pero ya sabe, lo poco aburre y lo mucho cansa. Por eso mismo resulta insoportable. Eso me ocurri\u00f3 a m\u00ed. Al principio no nos faltaban ganas, ni momentos para practicar sexo. Posteriormente comenc\u00e9 a sentir deseo de alejarme de tales instantes. Me sent\u00eda mal y mi rechazo fue en aumento.<br \/>\n\u2014Pero, seg\u00fan ha dicho, era usted quien buscaba esos soplos de pasi\u00f3n con su novio. De alguna manera fue la instigadora.<br \/>\n\u2014Es cierto.<br \/>\n\u2014Otra pregunta, si quiere contestarla, claro.<br \/>\n\u2014Adelante.<br \/>\n\u2014Emilio era adicto al sexo.<br \/>\n\u2014No, al principio no, m\u00e1s adelante s\u00ed. Siempre estaba dispuesto, y yo apenas ten\u00eda deseos.<br \/>\n\u2014\u00bfPor \u00e9l, o por el sexo en s\u00ed?.<br \/>\n\u2014No me apetec\u00eda \u00e9l, aunque no llegu\u00e9 a dec\u00edrselo. El sexo me sigue gustando. Lo cierto fue, que le ped\u00ed serenase sus deseos. En la \u00faltima \u00e9poca solo manten\u00edamos relaciones espor\u00e1dicas los fines de semana, por eso discutimos. Fue entonces cuando le dije que si quer\u00eda m\u00e1s sexo y a diario, tendr\u00eda que pagar para ello. Puede decirse que le invit\u00e9 a ir con prostitutas.<br \/>\n\u2014Eso ya lo dijo en su declaraci\u00f3n en el juicio. \u00bfY no le importaba que su novio estuviera con otras mujeres?.<br \/>\n\u2014Al contrario, \u00e9l era feliz, y solo cuando yo se lo ped\u00eda, lo hac\u00edamos. De esa manera ambos est\u00e1bamos bien. Yo tambi\u00e9n estuve con otros hombres en aquella \u00e9poca.<br \/>\n\u2014\u00bfY ahora?.<br \/>\n\u2014Cuando me apetece busco a alguien. Me gusta la pasi\u00f3n inicial, luego pierdo el inter\u00e9s. Pero s\u00ed, de vez en cuando echo de menos la de Emilio, le recuerdo con cari\u00f1o. Era un buen amante.<br \/>\n\u2014Bien, cuando quiera nos vamos.<br \/>\n\u2014Tendr\u00e9 que vestirme de manera provocativa, \u00bfNo?.<br \/>\n\u2014Ver\u00e1 Araceli, no lo s\u00e9. Con quien habl\u00e9 me hizo esa recomendaci\u00f3n. Lo tomo como una investigaci\u00f3n m\u00e1s y el deseo de restaurar en su debido lugar, el nombre de Emilio.<br \/>\n\u2014Comprendo. Entonces solo me cambiar\u00e9 de blusa, me pondr\u00e9 otra m\u00e1s escotada. Tardo un minuto.<br \/>\n\u2014De acuerdo.<br \/>\nEl S\u00e9ptimo Cielo no est\u00e1 muy alejado de la vivienda de Araceli, antiguo domicilio de Emilio, ocupado por ella desde que entr\u00f3 en prisi\u00f3n. Llama a la puerta y al abrir advierte una penumbra rayando con la oscuridad.<br \/>\n\u2014Buenas tardes \u2014se\u00f1ala una mujer al verlos entrar en el establecimiento\u2014 No abrimos hasta las ocho y media.<br \/>\n\u2014Lo sabemos. Pero necesitar\u00edamos hablar con, \u00e9l o la responsable, antes de que comience a venir gente.<br \/>\n\u2014\u00bfDe qu\u00e9 se trata?.<br \/>\n\u2014Ella quiere trabajar aqu\u00ed.<br \/>\n\u2014\u00bfY usted quien es, su representante?.<br \/>\n\u2014De alguna manera. Algo as\u00ed. Soy Javier. Este sitio nos lo recomend\u00f3 alguien llamado Emilio S\u00e1nchez.<br \/>\n\u2014\u00bfEs usted amigo de \u00abEl Caballero\u00bb?.<br \/>\n\u2014Si por ese nombre conoc\u00edan a Emilio, s\u00ed. En realidad, no \u00e9ramos amigos, solo conocidos.<br \/>\n\u2014Pasen, enseguida estoy con ustedes. Antonio \u2014dice elevando la voz\u2014 ven un momento y atiende la puerta, debo hablar con estos se\u00f1ores.<br \/>\n\u2014Si se\u00f1ora, enseguida bajo.<br \/>\n\u2014Hagan el favor de seguirme. Hablaremos mejor en mi despacho.<br \/>\nAtraviesan una sala apenas iluminada, dejando a la izquierda una amplia barra de bar. Entran en un despacho y la mujer los invita a sentarse en sendos confidentes. Ella lo hace en un voluminoso sill\u00f3n marr\u00f3n, frente a ambos.<br \/>\n\u2014Soy Andrea Hern\u00e1ndez, propietaria de este local.<br \/>\n\u2014Andrea, ella es Araceli y yo, como le dije antes, conocido de Emilio.<br \/>\n\u2014Cualquiera que fuera amigo de Emilio es bienvenido a esta casa.<br \/>\n\u2014Gracias.<br \/>\n\u2014Bien y ahora d\u00edganme \u00bfen qu\u00e9 puedo ayudarles?<br \/>\n\u2014Araceli quiere trabajar aqu\u00ed. Ha venido desde M\u00e9rida para pasar en Madrid una temporada. Por mi parte siempre que comentaba con Emilio, lo hac\u00eda de manera especial de este lugar. Pens\u00e9 que tal vez no tendr\u00eda inconveniente en llegar a un acuerdo con ella.<br \/>\n\u2014Ya le dije que cualquier amigo de Emilio es bien recibido. \u00bfCu\u00e1nto tiempo piensa estar en Madrid?.-<br \/>\n\u2014Tres o cuatro meses, despu\u00e9s debo volver a M\u00e9rida de nuevo.<br \/>\n\u2014Lo entiendo. Una temporada de descanso en la zona.<br \/>\n\u2014M\u00e1s o menos \u2014responde entrecortadamente Araceli.<br \/>\n\u2014Disculpe Andrea, Antonio, a quien ha mencionado antes, \u00bflleva mucho tiempo trabajando con usted?.<br \/>\n\u2014La verdad es que s\u00ed. \u00bfAlg\u00fan problema con \u00e9l?.<br \/>\n\u2014No, al contrario, Emilio me coment\u00f3 algo sobre \u00e9l, y la verdad, me gustar\u00eda conversar unos minutos. Si me lo permite, claro est\u00e1.<br \/>\n\u2014Naturalmente, no hay inconveniente.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1l es su labor aqu\u00ed?.<br \/>\n\u2014Es algo as\u00ed como el encargado del \u00abCielo\u00bb, como llamamos a la parte superior del establecimiento. Se encarga de cuanto nuestros \u00e1ngeles necesitan.<br \/>\n\u2014Comprendo. No es muy agraciado. Me refiero a su f\u00edsico. No tendr\u00e1 problemas con \u00e9l.<br \/>\n\u2014Nunca lo tuvimos. No es atractivo para nuestros \u00e1ngeles. Y el suyo \u2014dice se\u00f1alando a Araceli\u2014 no tendr\u00e1 por qu\u00e9 preocuparse.<br \/>\n\u2014Estupendo. No me gustan actuaciones fuera de lo significativamente usual. Creo que me entiende.<br \/>\n\u2014Perfectamente Javier. Por eso contratamos a Antonio. No hay problema con \u00e9l. No enamora a nadie.<br \/>\n\u2014Perfecto.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1ndo quiere empezar?.<br \/>\n\u2014Ma\u00f1ana. El ba\u00fal con mi ropa de trabajo llega a primera hora de ma\u00f1ana.<br \/>\n\u2014De acuerdo, pero c\u00e1mbiese de nombre. Use otro m\u00e1s atractivo.<br \/>\n\u2014Claro.<br \/>\n\u2014Entones la espero ma\u00f1ana para tomar caf\u00e9 juntas. Le dar\u00e9 algunas consignas y normas.<br \/>\n\u2014De acuerdo.<br \/>\n\u2014\u00bfAlguna cosa m\u00e1s?.<br \/>\n\u2014A m\u00ed me gustar\u00eda conversar con Antonio.<br \/>\n\u2014Ahora le aviso. No lo entretenga mucho, los clientes comienzan a llegar dentro de media hora, m\u00e1s o menos.<br \/>\n\u2014Tendr\u00e9 tiempo suficiente. Gracias.<br \/>\n\u2014Bien, entonces mientras conversan, yo ense\u00f1ar\u00e9 el local a Araceli.<br \/>\n\u2014Estupendo. Muchas gracias.<br \/>\nNada m\u00e1s abandonar el despacho, Javier va en busca de Antonio. Andrea se dirige a Araceli.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u00bfest\u00e1s loca?.-<br \/>\n\u2014No he tenido m\u00e1s remedio que venir con ese polic\u00eda. Es algo que m\u00e1s adelante te explicar\u00e9.<br \/>\nMientras ambas mujeres recorren tanto las habitaciones superiores, como la barra y zona de baile, en la zona inferior, Javier se mantiene conversando con Antonio. Al principio es reacio a comentar aspectos de Emilio, luego a medida que el subinspector, ahora camuflado, le ofrece confianza, acepta de buen grado la conversaci\u00f3n. Incluso llegan a intimar.<br \/>\n\u2014Es guapa su pupila.<br \/>\n\u2014Amiga. Araceli es una amiga. Precisamente de ella quer\u00eda hablarle. Quiero pedirle un favor, Antonio. \u00bfPuedo?.<br \/>\n\u2014Claro.<br \/>\n\u2014Me gustar\u00eda que la observara de cerca. Tiene cierta tendencia a enamorarse r\u00e1pidamente, creo que me entiende. Por lo que, si la ve con un cliente a diario, como seg\u00fan creo, hac\u00eda Emilio, me avisa. No quiero problemas con ella.<br \/>\n\u2014Tranquilo, estoy aqu\u00ed para cuidar de ellas. Precisamente llevo a\u00f1os velando por que nada las ocurra.<br \/>\n\u2014Entonces como se explica los cr\u00edmenes, esos de los que hablaron los peri\u00f3dicos hace poco tiempo.<br \/>\n\u2014No ocurrieron aqu\u00ed. Eso se lo puedo asegurar. Sucedieron fuera del local.<br \/>\n\u2014Antonio. Dejemos eso ahora, no me interesa. Solo que cuide de Araceli. Si al final de la temporada, ha cumplido, hablar\u00e9 con ella y la invitar\u00e9 a que cumpla tambi\u00e9n con usted.<br \/>\n\u2014\u00bfHar\u00eda eso por m\u00ed?.<br \/>\n\u2014\u00bfA qui\u00e9n no le gusta un dulce como ese?.<br \/>\n\u2014Me agrada usted.<br \/>\n\u2014Vale. Ya nos veremos. Vendr\u00e9 a recogerla a \u00faltima hora cada d\u00eda. Sobre las cuatro de la madrugada, cuando cierran aqu\u00ed. \u00bfNo?.<br \/>\n\u2014En efecto.<br \/>\n\u2014\u00bfTendr\u00e1s inconveniente en llevarla hasta casa si alg\u00fan d\u00eda no pudiera venir?.<br \/>\n\u2014Naturalmente.<br \/>\n\u2014Estupendo, toma \u2014y adelanta la mano para ofrecerle 100\u20ac.<br \/>\n\u2014Gracias Javier, pero no es necesario. Lo har\u00e9 con sumo placer.<br \/>\n\u2014Como quieras, pero que sepas que te debo una, o dos, dir\u00eda yo.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien, me debes dos.<br \/>\n\u2014Oye, vives aqu\u00ed, o \u00bftienes alg\u00fan apartamento cerca?.<br \/>\n\u2014Tengo un apartamento, a unos minutos de aqu\u00ed. As\u00ed puedo venir y regresar caminando.<br \/>\n\u2014Bueno, debo irme.<br \/>\nEn ese preciso instante, Andrea, la due\u00f1a y Araceli regresan.<br \/>\n\u2014Perfecto. No tengas prisa. Empieza cuando quieras.<br \/>\n\u2014Perdona \u2014dice Javier dirigi\u00e9ndose a Araceli\u2014 quiero que conozcas a Antonio, es un buen hombre y te ayudar\u00e1 en cuanto necesites. Estuve hablando con \u00e9l y ser\u00e1 una especie de guardi\u00e1n tuyo. Te acompa\u00f1ar\u00e1 a casa si alg\u00fan d\u00eda no pudiera venir a recogerte, ya sabes, a veces el trabajo.<br \/>\n\u2014Estupendo Antonio \u2014dice ella dejando caer sendos besos en sus mejillas.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo se va a llamar, Andrea?.<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9, ya te lo dir\u00e1 ella.<br \/>\n\u2014Siempre que no se ponga Sonia, cualquiera.<br \/>\n\u2014No seas est\u00fapido, Antonio, y guarda silencio que es lo tuyo. Estar\u00e1 poco tiempo, no debes preocuparte.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien.<br \/>\n\u2014Nos vamos Andrea. Gracias por todo.<br \/>\n\u2014A vosotros por venir a mi casa.<br \/>\n\u2014Hasta pronto.<br \/>\nJavier y Araceli atraviesan la puerta, mientras Andrea y Antonio miran desde el umbral extra\u00f1ados.<br \/>\n\u2014Vamos a casa \u00bfMe acompa\u00f1as?.<br \/>\n\u2014Deber\u00eda estudiar con detenimiento ciertos aspectos y analizarlos. Por cierto, ya inventaremos algo para que no acudas al S\u00e9ptimo Cielo.<br \/>\n\u2014No te preocupes, no me importa. Puedo estar all\u00ed el tiempo que necesites para terminar tu investigaci\u00f3n.<br \/>\n\u2014Ya. Pero tendr\u00e1s que acostarte con alg\u00fan cliente, y no puedo permitirlo.<br \/>\n\u2014Ven, vamos a casa. All\u00ed hablaremos tranquilamente.<br \/>\n\u2014Araceli, no puedo, sigo siendo un polic\u00eda que investiga. No s\u00e9 si me entiendes.<br \/>\n\u2014Claro que s\u00ed, pero estoy dispuesta a todo con tal de encontrar al asesino de esas mujeres y Emilio sea declarado inocente.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien, subir\u00e9 un momento. Adem\u00e1s, tenemos que montar debidamente la tapadera. Tendr\u00e9 que ir a recogerte cada noche, hasta que logre averiguar algo contundente.<br \/>\n\u2014Como quieras \u2014dice agarr\u00e1ndose de su brazo con fuerza al tiempo que le besa en los labios.<br \/>\nDesde la entrada del S\u00e9ptimo Cielo, Andrea y Antonio ven con atenci\u00f3n la acci\u00f3n de Araceli, y se retiran. Minutos despu\u00e9s ella y el polic\u00eda salen del ascensor en la s\u00e9ptima planta. Ella introduce la llave en la cerradura y entran en la vivienda.<br \/>\n\u2014\u00bfTe preparo una copa, o est\u00e1s de servicio todav\u00eda?.<br \/>\n\u2014No bebo ni cuando acabo mi servicio. No tomo alcohol.<br \/>\n\u2014\u00bfNi una cerveza?.<br \/>\n\u2014Ni eso, tan siquiera.<br \/>\n\u2014Pues deber\u00edas acostumbrarte, en este mundo nocturno, no beber resulta algo inaceptable.<br \/>\n\u2014Lo intentar\u00e9, aunque hoy estoy algo cansado.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien, voy a cambiarme, regresar\u00e9 enseguida. Luego te dar\u00e9 un masaje que te dejar\u00e1 nuevo.<br \/>\n\u2014No tardes, debemos definir algunos detalles.<br \/>\nCinco minutos despu\u00e9s aparece vestida con una ropa sugerente, con una copa en una de sus manos. Se sienta frente a Javier, en el mismo sof\u00e1 donde la vio al llegar por la ma\u00f1ana. Nada m\u00e1s dejar el vaso sobre la mesa y decir unas palabras, en un intento de iniciar una conversaci\u00f3n, una niebla, similar a la que ya vio, comienza a llenar el cuarto. La luz desaparece y la imagen de Araceli se difumina. Una voz id\u00e9ntica a la escuchada por la ma\u00f1ana irrumpe de la oscuridad y la niebla. Javier trata de levantarse, pero la voz se lo impide diciendo.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9dese donde est\u00e1. No trate de buscarme entre la oscuridad. Solo escuche.<br \/>\n\u2014Ese individuo, Antonio. \u00bfLo ha localizado?.<br \/>\n\u2014S\u00ed. Claro. Fui con Araceli, pero el plan tiene un peligro.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1l?.<br \/>\n\u2014Ella. Es posible que tenga que acostarse con alg\u00fan cliente. Si no consigo informaci\u00f3n pronto.<br \/>\n\u2014Eso no importa ni debe preocuparle.<br \/>\n\u2014Pero.<br \/>\n\u2014Repito. No se preocupe.<br \/>\n\u2014De acuerdo.<br \/>\n\u2014Trate de sonsacarle a ese individuo. Tengo la impresi\u00f3n de que sabe algo m\u00e1s que ignoramos.<br \/>\n\u2014Tengo intenci\u00f3n de localizar su apartamento y si es posible entrar en \u00e9l.<br \/>\n\u2014Bien. Posiblemente encuentre algo que durante el juicio no llegaron a localizar. El arma homicida.<br \/>\n\u2014Tal vez. Pero si ya sabe todo eso \u00bfpara qu\u00e9 me necesita a m\u00ed?.<br \/>\n\u2014Pruebas. Son pruebas como dicen ustedes los polic\u00edas y piden los jueces y fiscales.<br \/>\n\u2014De acuerdo. \u00bfC\u00f3mo puedo contactar con usted para comunicarle cuanto averig\u00fce?.<br \/>\n\u2014Venga cada d\u00eda a esta casa. Nos encontraremos como ahora.<br \/>\n\u2014Como diga.<br \/>\n\u2014Y por favor, no sea est\u00fapido y evite comentar con ella nuestras conversaciones.<br \/>\n\u2014Hasta ma\u00f1ana entonces.<br \/>\n\u2014No se preocupe por ella, necesito que tambi\u00e9n usted se mueva en el terreno de El S\u00e9ptimo Cielo, se sorprender\u00e1.<br \/>\n\u2014No s\u00e9 si ser\u00e9 capaz, tenga en cuenta que soy polic\u00eda.<br \/>\n\u2014Consid\u00e9relo como parte de su trabajo.<br \/>\n\u2014Insisto. No s\u00e9 si debo.<br \/>\n\u2014Debe.<br \/>\n\u2014De acuerdo.<br \/>\n\u2014Adi\u00f3s. Hasta ma\u00f1ana.<br \/>\nLa niebla se disipa y la luz aparece de nuevo dejando ver la imagen de Araceli sobre el sof\u00e1.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 ha pasado?.<br \/>\n\u2014Nada. Pero debo marcharme.<br \/>\n\u2014\u00bfNos veremos ma\u00f1ana?.<br \/>\n\u2014Y todos los d\u00edas, hasta que acabe con todo esto.<br \/>\n\u2014Y no ser\u00eda mejor te quedaras aqu\u00ed. As\u00ed podr\u00e1s vigilarme y seguir con el proyecto. \u00bfNo te parece?.<br \/>\n\u2014D\u00e9jame pensarlo esta noche.<br \/>\n\u2014\u00bfEres de los que consultan todo con la almohada?<br \/>\n\u2014Algo parecido. Enti\u00e9ndelo, tengo un jefe a quien debo se\u00f1alar los pasos que doy.<br \/>\n\u2014\u00bfY no lo puedes hacer por tel\u00e9fono y consultarlo esta noche con mi almohada?.<br \/>\n\u2014\u00bfInsin\u00faas algo?.<br \/>\n\u2014Nada de eso. No es una insinuaci\u00f3n. Yo dir\u00eda que es una petici\u00f3n directa. Adem\u00e1s, debo practicar sexo antes de ir al S\u00e9ptimo Cielo. \u00bfNo te parece?.<br \/>\n\u2014De acuerdo, pero antes debo ir a mi casa a por algunas cosas, ropa y algunos documentos.<br \/>\n\u2014Esperar\u00e9, pero por favor, no tardes mucho.<br \/>\nLos primeros d\u00edas resultaron extra\u00f1os para Javier. No hab\u00eda duda alguna, ya hab\u00eda cruzado la l\u00ednea prohibida. Su comportamiento era indebido como polic\u00eda. Como hombre soltero, sin pareja y necesitado de compa\u00f1\u00eda, nada era censurable. Tener una compa\u00f1era solo para practicar sexo era algo que ning\u00fan hombre rechazar\u00eda en sus circunstancias.<br \/>\nCada noche, como hab\u00eda establecido, recog\u00eda a Araceli sobre las cuatro de la madrugada. Volv\u00edan juntos a casa y mientras ella practicaba la sana costumbre de pasar por un proceso de limpieza y desinfecci\u00f3n vaginal, \u00e9l repasaba y anotaba los resultados de cuanto Antonio le comentaba.<br \/>\nUna noche Araceli dice encontrarse mal y no acude al S\u00e9ptimo Cielo, sin embargo, Javier si lo hizo ya que desconoc\u00eda que ella no ir\u00eda que aprovech\u00f3 para conocer donde viv\u00eda Antonio.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo vienes esta noche, si tu pupila no trabaja? \u2014pregunt\u00f3 nada m\u00e1s verle entrar en el establecimiento.<br \/>\n\u2014Ya ves, la costumbre.<br \/>\n\u2014\u00bfTe vas entonces?.<br \/>\n\u2014Claro.<br \/>\n\u2014Espera, puedo invitarte a una copa si te apetece.<br \/>\n\u2014La verdad es que s\u00ed, he tenido un d\u00eda bastante ajetreado. Te espero en la barra, mientras acabas con tu trabajo.<br \/>\n\u2014No, espera, solo ser\u00e1n unos minutos, acabo y caminaremos hasta mi apartamento, as\u00ed podremos charlar un rato.<br \/>\n\u2014Como quieras.<br \/>\nJavier se frot\u00f3 las manos mentalmente. Quince minutos despu\u00e9s se encontraban fuera del establecimiento.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo van las cosas? \u2014pregunta Javier.<br \/>\n\u2014Bien. Como siempre.<br \/>\n\u2014\u00bfY Araceli? \u00bfSe comporta bien?.<br \/>\n\u2014Desde luego.<br \/>\n\u2014Me alegro.<br \/>\n\u2014Recuerdas tu promesa, \u00bfverdad?.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1l?.<br \/>\n\u2014Dijiste al conocernos, que invitar\u00edas a Araceli a que, bueno, que estuviera un rato conmigo.<br \/>\n\u2014\u00a1Ah! Si. No, no lo he olvidado.<br \/>\n\u2014Me gusta. Tiene un cuerpo maravilloso, y debe ser muy buena en la cama. Est\u00e1 teniendo mucho \u00e9xito. Hay clientes que la reclaman constantemente. Es toda una profesional.<br \/>\n\u2014No me extra\u00f1a nada \u2014dijo Javier mintiendo y extra\u00f1ado.<br \/>\nA la tercera copa que tomaron en el apartamento, Javier hizo ver se sent\u00eda con la cabeza pesada, aunque Antonio merced a la capsula que le introdujo en la segunda copa, en un determinado momento, comenz\u00f3 a balbucear e inclinarse sobre las rodillas, a punto de caer sobre la mesa. No iniciaron una cuarta. \u00c9l, porque tom\u00f3 una c\u00e1psula que imped\u00eda la absorci\u00f3n de alcohol, y Antonio por encontrarse profundamente dormido sobre el sof\u00e1.<br \/>\nAprovech\u00f3 para recorrer el apartamento concienzudamente, sin temor a que le sorprendiera. Visit\u00f3 el dormitorio, el ba\u00f1o, la cocina y un peque\u00f1o trastero de apenas dos metros cuadrados situado en el pasillo. No encontr\u00f3 nada sospechoso. Volvi\u00f3 al sal\u00f3n para comprobar si segu\u00eda dormido. Sent\u00eda desaz\u00f3n al no encontrar pista alguna, seg\u00fan le indic\u00f3 la misteriosa voz surgida cada d\u00eda de la niebla en casa de Araceli. Hizo un plano mental del piso, y comprob\u00f3 una situaci\u00f3n extra\u00f1a, el espacio no se ajustaba. Se acerc\u00f3 de nuevo al trastero del pasillo, cont\u00f3 los pasos hasta la puerta del dormitorio y entr\u00f3 en \u00e9ste. Hizo lo propio hasta la pared, supuestamente separadora con el trastero y advirti\u00f3 no coincid\u00edan. Regres\u00f3 al trastero y al encender la luz, comprob\u00f3 algo que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n, una estructura met\u00e1lica fijada a la pared. Tir\u00f3 de ella con fuerza y no consigui\u00f3 moverla. Al presionarla primero a la izquierda y luego a la derecha, oy\u00f3 un ruido. Volvi\u00f3 a intentarlo hasta que, sorpresivamente la estanter\u00eda se movi\u00f3 dejando ver otro cuarto. Entr\u00f3 buscando un interruptor, lo puls\u00f3 y sus ojos contemplaron algo inaudito.<br \/>\nSe mantuvo varios minutos observando, anotando y fotografiando con el tel\u00e9fono. Dej\u00f3 todo como lo encontr\u00f3, cerr\u00f3 la entrada y regres\u00f3 de nuevo el sal\u00f3n. Antonio segu\u00eda dormido. Busc\u00f3 una colcha, se la ech\u00f3 por encima y con un bol\u00edgrafo escribi\u00f3 una nota disculpando su marcha.<br \/>\nA punto de amanecer lleg\u00f3 a casa de Emilio, donde le esperaba Araceli como cada d\u00eda. Parec\u00eda haberse acostumbrado a ella. En realidad, a su cuerpo, nada le hac\u00eda pensar en aquella mujer como una persona que ocupar\u00eda el espacio vac\u00edo persistente.<br \/>\nSe acerc\u00f3 y murmur\u00f3 unas palabras que ella no lleg\u00f3 a escuchar. De repente la diaria niebla apareci\u00f3 dejando paso a la voz ronca con eco.<br \/>\n\u2014\u00bfPuede decirse que has acabado con tu misi\u00f3n?.<br \/>\n\u2014Desde luego. Lo tengo todo claro.<br \/>\n\u2014Entonces, muchas gracias en nombre de Emilio.<br \/>\n\u2014De nada. \u00bfPuedo marcharme ya?.<br \/>\n\u2014Claro.<br \/>\n\u2014Se lo agradezco, no hubiera podido continuar con esta farsa..<br \/>\n\u2014\u00bfA qu\u00e9 te refieres?.<br \/>\n\u2014Primero ella. Luego la bebida, y por supuesto la sarta de mentiras que he a\u00f1adido durante este tiempo.<br \/>\n\u2014Ya hablaremos de todo eso. De momento acaba con los tr\u00e1mites y dentro de una semana vuelve a esta casa y hablaremos.<br \/>\nLa niebla se desvanece y como siempre, ella se levanta aturdida.<br \/>\n\u2014\u00a1Ah! Eres t\u00fa, Javier \u2014dice llevando sus manos a los ojos mientras hace ademanes para desperezarse.<br \/>\n\u2014Quien si no \u2014responde.<br \/>\n\u2014Es cierto, perdona.<br \/>\n\u2014Ponte algo.<br \/>\n\u2014Claro, ahora mismo, pero desnuda es como mejor me siento.<br \/>\n\u2014Lo entiendo.<br \/>\n\u2014Est\u00e1s algo raro.<br \/>\n\u2014No. Pero quiero decirte algo.<br \/>\n\u2014Adelante.<br \/>\n\u2014Esto se ha acabado. Tengo lo suficiente para establecer que Emilio era inocente. Consecuentemente debo marcharme de tu casa. Ahora todo volver\u00e1 a la normalidad.<br \/>\n\u2014\u00bfT\u00fa crees?.<br \/>\n\u2014Espero que s\u00ed.<br \/>\n\u2014Entonces \u00bfno volver\u00e1s a dormir conmigo?.<br \/>\n\u2014No era necesario antes y ahora menos. Como tampoco que vuelvas al S\u00e9ptimo Cielo.<br \/>\n\u2014Comprendo. Aunque supongo que seguir\u00e9 yendo, me gusta.<br \/>\n\u2014No te entiendo. Perdona, pero no alcanzo a entenderte.<br \/>\n\u2014Ya. Te dije en una ocasi\u00f3n que lo poco aburre y lo mucho cansa. Me refer\u00eda al mismo hombre. El sexo variado no aburre a nadie. Yo me cansaba de Emilio por la obligaci\u00f3n de mantener fidelidad. En El S\u00e9ptimo Cielo tengo la variedad que siempre quise.<br \/>\n\u2014Ya.<br \/>\n\u2014Cuando le dio por ir al S\u00e9ptimo Cielo, me abri\u00f3 las puertas para hacer lo que yo quer\u00eda.<br \/>\n\u2014Te gusta cambiar de antagonista \u00bfverdad?.<br \/>\n\u2014Por supuesto. Claro que t\u00fa no me cansas. Ni me aburres tampoco. Es una pena que te marches.<br \/>\n\u2014Pues siento acabar con nuestra aparente sociedad.<br \/>\n\u2014\u00bfMe contar\u00e1s lo que has descubierto?.<br \/>\n\u2014De momento no. Antes debo poner todo en manos del comisario y despu\u00e9s en las del Fiscal.<br \/>\n\u2014\u00bfQui\u00e9n es el asesino?.<br \/>\n\u2014Lo siento, pero no puedo adelantar nada.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien. Ahora \u00bfno quieres un rato de placer a mi lado?.<br \/>\n\u2014Por favor, Araceli. Debo dormir un par de horas e ir despu\u00e9s a la comisar\u00eda.<br \/>\n\u2014Te acompa\u00f1ar\u00e9 en la cama.<br \/>\nAl levantarse tres horas m\u00e1s tarde, encontr\u00f3 a su lado, el cuerpo desnudo de ella. Pas\u00f3 por la ducha, se puso ropa limpia y tras despertarla y despedirse, sali\u00f3 del piso y del edificio para caminar hasta la comisar\u00eda.<br \/>\nDurante los cinco d\u00edas siguientes, presenci\u00f3 la detenci\u00f3n de Antonio, responsable de la zona superior de El S\u00e9ptimo Cielo y confidente hasta pocos d\u00edas antes. Acompa\u00f1\u00f3 al comisario y Fiscal al apartamento. Abrieron, esta vez con orden judicial, la oculta habitaci\u00f3n donde encontraron no solo el arma con que degoll\u00f3 a las trece mujeres, sino las fotos de todas ellas, as\u00ed como la agenda donde anotaba las visitas de Emilio al S\u00e9ptimo Cielo, con todo lujo de detalles. Incluidas las conversaciones escuchadas a las prostitutas que yac\u00edan con Emilio, y las de aquellas que deseaban hacerlo.<br \/>\nEn una caja encontraron algunas muestras, cabellos de Emilio, condones utilizados, un calcet\u00edn, dos pa\u00f1uelos, incluso unos calzoncillos. Todo utilizado para dejar pistas a la polic\u00eda se\u00f1al\u00e1ndolas hacia al posible asesino. La caja de guantes de l\u00e1tex con que se cubr\u00eda Antonio las manos, y una fotograf\u00eda reciente de Araceli, con una anotaci\u00f3n manuscrita: cuando me acueste contigo ser\u00e1s la numero catorce.<br \/>\nPor fin escucha de su comisario una felicitaci\u00f3n como subinspector de homicidios, por su primer y \u00fanico caso resuelto, tarde, pero resuelto. Descubrir al asesino de las trece prostitutas de El S\u00e9ptimo Cielo, y la exoneraci\u00f3n a t\u00edtulo p\u00f3stumo, del inocente juzgado y condenado a ciento noventa a\u00f1os de prisi\u00f3n, Emilio S\u00e1nchez Montero.<br \/>\nFaltaba un d\u00eda para cumplir el plazo dado por la misteriosa voz, pero sinti\u00f3 la doble necesidad de ver a Araceli. Una, contarle de viva voz el descubrimiento del verdadero asesino, aunque supuso que ya lo sabr\u00eda al continuar trabajando en el club, y al mismo tiempo decirle, que ella era su pr\u00f3xima v\u00edctima. Y la otra, ten\u00eda necesidad de sumergirse de nuevo en aquel bello y estupendo cuerpo.<br \/>\nSe par\u00f3 frente a la puerta n\u00famero tres. Dud\u00f3 en llamar, pero pudo m\u00e1s el deseo de verla de nuevo.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9 alegr\u00eda verte \u2014dice al comprobar quien es.<br \/>\n\u2014Yo tambi\u00e9n me alegro.<br \/>\n\u2014Pasa, por favor. Siempre eres bien recibido. \u00bfQu\u00e9 te trae por aqu\u00ed?.<br \/>\n\u2014Dos cosas. Una que hemos detenido al asesino.<br \/>\n\u2014Lo s\u00e9. Era Antonio, el responsable del Cielo.<br \/>\n\u2014En efecto.<br \/>\n\u2014Supimos que ten\u00eda envidia de Emilio, y cuando un d\u00eda le pidi\u00f3 un favor y se neg\u00f3, la bestia que hab\u00eda en \u00e9l se despert\u00f3 y comenz\u00f3 a preparar una venganza. Segu\u00eda a Emilio cada noche. Luego se las busc\u00f3 para acompa\u00f1ar a las trece mujeres y poner en sus cad\u00e1veres alguna pista para inculparlo, que luego t\u00fa y tus compa\u00f1eros polic\u00edas descubristeis.<br \/>\n\u2014En efecto, escuchamos eso y algunas cosas m\u00e1s. \u00bfSabes, ibas a ser su siguiente victima?.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014pregunta ella poniendo una cara de extra\u00f1eza mezclada con miedo.<br \/>\n\u2014Encontr\u00e9 una nota que as\u00ed lo dec\u00eda, pero tranquila, estuve vigil\u00e1ndote cada noche, no habr\u00eda podido hacerte nada. Por cierto. Veo que sigues trabajando en el club, como pude comprobar.<br \/>\n\u2014En efecto, te lo dije. Gracias por vigilarme y evitar que ese canalla cumpliera su amenaza.<br \/>\n\u2014De nada.<br \/>\n\u2014Y bien, la otra cuesti\u00f3n que te trae \u00bfCu\u00e1l es?.<br \/>\n\u2014Tu.<br \/>\n\u2014Supongo que debo agradecer tu esfuerzo de alguna manera.<br \/>\n\u2014Solo si t\u00fa quieres y te apetece como a m\u00ed.<br \/>\n\u2014\u00bfUna copa?.<br \/>\n\u2014Claro. Como aconsejaste, me acostumbr\u00e9 al alcohol.<br \/>\n\u2014Estupendo. Si\u00e9ntate un rato, me cambiar\u00e9 de ropa y preparar\u00e9 las copas. No podemos estar mucho tiempo, solo hasta las nueve de la noche. A las diez voy al S\u00e9ptimo Cielo.<br \/>\n\u2014Supongo que ser\u00e1 suficiente.<br \/>\nComo en otras ocasiones, al regresar Araceli casi desnuda, aunque con dos copas en sus manos y sentarse frente a Javier, la niebla comenz\u00f3 a adue\u00f1arse de la habitaci\u00f3n. No tard\u00f3 mucho en escuchar la misteriosa voz.<br \/>\n\u2014Mi querido subinspector. Estamos en \u00e9poca de cerrar cap\u00edtulos.<br \/>\n\u2014Ya ve que s\u00ed. Por fin he conseguido encontrar al verdadero asesino. Ahora nuestro amigo Emilio est\u00e1 completamente exonerado.<br \/>\n\u2014A t\u00edtulo p\u00f3stumo y por la incapacidad y negligencia suya. Pero bueno, est\u00e1 perdonado.<br \/>\n\u2014Gracias.<br \/>\n\u2014Puedes mencionar mi nombre si quieres.<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9, disculpe.<br \/>\n\u2014Soy Emilio. En realidad, su esp\u00edritu.<br \/>\n\u2014Comprendo.<br \/>\n\u2014No. No comprendes. Pero intentar\u00e9 aclararte. No puedo manejar ciertas cosas, pero si influenciar, aunque no actuar directamente \u00bfcomprendes ahora?. Me serv\u00ed de ti para facilitarte las pistas precisas no logradas ni descubiertas entonces. Gracias a que cre\u00edste en mi inocencia.<br \/>\n\u2014Estupendo Emilio, me alegro por ti.<br \/>\n\u2014Yo tambi\u00e9n. Igualmente he comprobado que est\u00e1s benefici\u00e1ndote al pend\u00f3n de Araceli..<br \/>\n\u2014Lo siento \u00bfte molesta?.<br \/>\n\u2014La verdad es que no. Lo supe al d\u00eda siguiente.<br \/>\n\u2014\u00bfAl d\u00eda siguiente?.<br \/>\n\u2014S\u00ed. Aquel en que me dijo: si quieres sexo diario, tendr\u00e1s que pagar por ello y acudir a El S\u00e9ptimo Cielo.<br \/>\n\u2014\u00bfPero? No entiendo. Entonces minti\u00f3 en su declaraci\u00f3n. Sus palabras no eran ciertas.<br \/>\n\u2014Ella era, es y seguir\u00e1 siendo una mentirosa y una prostituta. Hizo ver que se enamor\u00f3 de m\u00ed y solo lo suficiente para crearme la necesidad de estar a su lado. Y lo hice, cada noche iba al S\u00e9ptimo Cielo para estar con ella, con Sonia, como hace llamarse.<br \/>\n\u2014Pero, hab\u00eda otra Sonia, seg\u00fan me dijo Andrea.<br \/>\n\u2014S\u00ed. Una confusi\u00f3n.<br \/>\n\u2014\u00bfComo una confusi\u00f3n?.<br \/>\n\u2014S\u00ed. Antonio me pidi\u00f3 intercediera cerca de Sonia, quer\u00eda estar con ella. Lo hice, y la otra Sonia se present\u00f3, pero \u00e9l la rechaz\u00f3. Luego se rio de \u00e9l, le dijo que no estaba para rechazar un cuerpo como el suyo. Supe poco despu\u00e9s que era a Araceli, alias la otra Sonia, a quien quer\u00eda. Y claro yo me negu\u00e9. Luego comenzaron los asesinatos. Una venganza canalla del desgraciado Antonio. Despu\u00e9s de morir, le segu\u00ed diariamente hasta descubrir el cuarto oculto. All\u00ed ten\u00eda la agenda, fotos y, sobre todo, el cuchillo con el que las mat\u00f3. El resto lo sabes. Te eleg\u00ed para que lo descubrieras, eres polic\u00eda.<br \/>\n\u2014Gracias. Muchas gracias, Emilio.<br \/>\n\u2014De nada. Bueno ahora te dejo, ya puedo descansar en paz, al menos tengo la satisfacci\u00f3n de que la gente no me recordar\u00e1 como el asesino del S\u00e9ptimo Cielo.<br \/>\n\u2014\u00bfVolver\u00e9 a escucharte?.<br \/>\n\u2014No lo creo. Es hora de descansar. Adem\u00e1s, te est\u00e1 esperando Araceli. Disfruta de ella, ahora que yo no puedo. No te guardo rencor.<br \/>\n\u2014Gracias Emilio.<br \/>\n\u2014De nada. Adi\u00f3s.<br \/>\nAraceli da un suspiro y tras recuperarse del mareo, se echa en los brazos de Javier. A las ocho y media de la tarde ambos pasan por la ducha. Minutos m\u00e1s tarde se despiden en la puerta con un prolongado beso.<br \/>\n\u2014Ven ma\u00f1ana por favor \u2014pide Araceli.<br \/>\n\u2014Lo har\u00e9. Adem\u00e1s, no tengo m\u00e1s remedio que hacerlo, se lo promet\u00ed a alguien que me ayud\u00f3.<br \/>\n\u2014\u00bfNo puedes decirme qui\u00e9n?.<br \/>\n\u2014Preferir\u00eda no hacerlo.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 bien, entonces hasta ma\u00f1ana.<br \/>\n\u2014Hasta ma\u00f1ana Sonia. Perd\u00f3n, quise decir Araceli.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo sabes mi nombre de guerra?.<br \/>\n\u2014No lo sab\u00eda, me ha venido de repente a la cabeza.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente y a la misma hora, Javier y Araceli, practicaron sexo en el sal\u00f3n sobre un<br \/>\nsof\u00e1.<br \/>\nEl comisario del subinspector Javier Ilustre, recibe una llamada telef\u00f3nica an\u00f3nima pidiendo su presencia en el piso de Emilio S\u00e1nchez Montero. La puerta est\u00e1 abierta y el sal\u00f3n cubierto con una niebla nadando en oscuridad que parece ir desvaneci\u00e9ndose. Al acabar oye un murmullo seguido de una sonrisa sarc\u00e1stica. Le extra\u00f1a, pero no lo tiene en cuenta.<br \/>\nAl desaparecer por completo la niebla, repara en los cuerpos desnudos que permanecen sobre la alfombra. Una mujer y un hombre. Ella con la garganta seccionada. El mantiene en su mano derecha el cuchillo ensangrentado que posiblemente la mat\u00f3. Su rostro aparece cian\u00f3tico, se ha tragado su propia lengua.<br \/>\nJunto a ella una nota manuscrita se\u00f1ala: Por mentirosa y pend\u00f3n. Al lado del cuerpo de Javier, otra nota: Por est\u00fapido y negligente muri\u00f3 un inocente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de hacer pasar a dos polic\u00edas, el comisario vuelve a escuchar la misma sonrisa sarc\u00e1stica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: impact, sans-serif;\">\u00a9 Anxo do Rego. Todos los derechos reservados.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Juez despu\u00e9s de escuchar el veredicto emitido por el Jurado Popular; compuesto por cuatro hombres y cinco mujeres; dicta sentencia. Emilio la escucha sin inmutarse. 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